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sábado, 9 de octubre de 2021

¿QUÉ NUEVA ERA FUE ESA?- Barry Long

Traducido con Amor de la Web de Barry Long


Como maestro de la verdad, debo decirte la verdad. Nunca hubo ni puede haber una Nueva Era de transformación espiritual. Ni existe una Nueva Era para ti, el hombre o la mujer que está leyendo esto. El movimiento Nueva Era es un engaño y cualquier compromiso con él o creencia en que te ayudará en tu desarrollo espiritual, de hecho, te mantendrá alejado de la verdad. Quizás pases un buen momento, te encuentres con personas conocedoras y agradables, aprendas cosas nuevas y hasta presencies efectos mágicos. Podrás sentir que estás progresando. Pero seguirás siendo tal como eres: discutiendo acerca de la verdad, creyendo en ella, pero no realizándola.

Las nuevas eras son simplemente civilizaciones sucesivas, diferentes modos y medios de vivir, de hacer la vida más fácil, más interesante y entretenida. Las nuevas eras van y vienen, tal como van y vienen los hombres y las mujeres que las viven.

Lo que viene y va no es la verdad. La verdad es ahora. Ahora y siempre.

Si alguna vez existió una Atlántida, en la que todos se comunicaban intuitivamente y viajaban por me- dio de un transporte solar instantáneo, desapareció convirtiéndose en leyenda. Si el sueño de la Nueva Era se realiza alguna vez y la gente de la tierra se une en una conciencia, esa nueva civilización sólo producirá nuevamente otro modo de vivir que también desaparecerá.

¿Qué tiene que ver cualquier Era, pasada o futura, con el bien que eres, la verdad que eres en este momento, ahora?

Si existe alguna vez una Nueva Era, o existió alguna vez una Edad de Oro, y si hay alguna verdad en la gente de la Nueva Era o de la Atlántida, esa  verdad está en el hombre y la mujer ahora.

La verdad es que yo, que estoy leyendo esto aquí y ahora, soy siempre lo que soy, no importa el tiempo ni el lugar. Me voy a dormir y me despierto por la mañana – el mismo ‘yo’… Yo estoy aquí. Permanezco. Me voy. Siempre soy una cosa u otra. Siempre estoy confirmando lo que soy.

Las circunstancias en las que vivo van y vienen pero yo estoy siempre presente. La comodidad y la conveniencia al vivir cambian pero yo, que anhelo verdad y amor estoy siempre aquí, siempre soy el mismo. Si no sé esto, aquí y ahora, algo está fallando. ¿Qué es? ¿Cómo podría olvidar la verdad, la realidad de mí mismo?

“Lo olvido porque estoy siempre recordando. Siempre estoy mirando hacia atrás o mirando hacia adelante. Siempre estoy soñando, imaginando, especulando, deseando… He olvidado como ser lo que soy y estar donde estoy ahora.”

“No puedo estar solamente aquí ahora. Es aburrido. Estoy inquieto. Me pongo muy infeliz si no tengo nada hacer. Por favor, déjame distraerme de mi infelicidad. Debe haber algo mejor, un mañana mejor. Trabajaré para ir hacia él. Lo esperaré con ilusión.”

Ese es el gran engaño de todas las eras.


Barry Long


© The Barry Long Trust

Un extracto del libro de Barry Long The Way In.

BARRY LONG (1926-2003) fue un maestro espiritual australiano y autor de libros sobre meditación, auto-conocimiento y la naturaleza espiritual del hombre y del universo.

Hay gran interés en sus enseñanzas en muchos países

jueves, 30 de septiembre de 2021

LA VIDA ES EL MAESTRO - Barry Long

 

Esotéricamente se puede decir que la vida sólo consiste en enseñar y aprender, lo cual tiene lugar principalmente de modo inconsciente, y que, a todos, no sólo a los que son ‘avanzados’ o tienen una conciencia religiosa, se les brinda un maestro o una enseñanza en cada etapa de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte. En otras palabras, el maestro es la vida misma.

¿Cómo funciona esta enseñanza omnipresente y cómo se manifiesta en forma de circunstancias? Esotéricamente, toda cosa viva atrae hacia sí aquello que es esencial para su propia supervivencia física y crecimiento. Por ejemplo, la vida vegetal atrae agua, y aunque haya plantas individuales que se vean privadas del agua por una sequía o por otras circunstancias, la vida vegetal como un todo sobrevive y prospera por la simple razón de que llueve. La vida vegetal y el agua se atraen y sostienen mutuamente su existencia. Lo mismo ocurre con el espíritu. El grado de desarrollo de la conciencia de una persona determina el tipo de ‘enseñanza-sustento’ que necesita y atrae.

La necesidad espiritual o consciente de cada uno se manifiesta en forma de intereses y entusiasmos individuales. Seguimos nuestros intereses y nos ocupamos de ellos. Cuando nos encontramos con personas que pueden darnos una nueva perspectiva acerca de nuestros temas preferidos, decimos que es ‘interesante’. Y ellas a su vez recurren a nosotros cuando estamos en condiciones de ayudarlos o alentarlos. Obtenemos inmensa satisfacción de recibir y dar de esta manera. Todos los días, en el nivel común de conversación con amigos, familiares, compañeros de trabajo y hasta con extraños, estamos continuamente intercambiando información y cambiando de roles: como maestro y como estudiante.

Sólo podemos ayudar o escuchar realmente cuando estamos interesados. Entonces nuestros intereses nos impulsan hacia aquellos que nos necesitan y hacia aquellos a quienes necesitamos. Todos estamos aprendiendo. Todos estamos enseñando. Cada uno es a su manera un gurú.

¿Cuál es la verdad del interés y el entusiasmo? Cada interés individual es un deseo, primero de absorber y digerir un tema; y segundo, de irradiar ese conocimiento hacia fuera, a otros, enriquecido por nuestro particular entendimiento y experiencia del asunto. Hablamos de nuestros intereses y los compartimos. Otra vez alternamos incesantemente entre ser el maestro y el aprendiz.

Entonces, ¿cuál es la necesidad de que haya guías espirituales o un maestro espiritual? Como ya habrás notado para el momento, no es suficiente con tener interés por la verdad. El interés o el entusiasmo por la verdad podrán llevarte a investigar en ti mismo, pero no producen auto-conocimiento. Las discusiones interminables hasta altas horas de la noche acerca de Dios, la verdad o el universo sólo producen opiniones, más y más avenidas para seguir explorando, más y más caminos que te apartan de la simple e íntima verdad que nunca se puede expresar de esa manera. Sólo quien no tiene interés en el mundo, quien está desapegado de él, puede mostrarte el camino.

La vida funciona de manera tal que cuando llegas a estar más interesado por la verdad que por el mundo, eres atraído hacia el maestro o la enseñanza que necesitas. Entonces la enseñanza inconsciente de la vida se convierte en la vida espiritual consciente.

¿Cómo ocurre que el maestro llega cuando estás listo? Cualquiera sea el grado de auto-conocimiento que poseas, ése es tu centro de gravedad – el poder de atracción de tu nivel de conciencia particular. Irradia y emite ondas abstractas de un valor positivo particular. Estas atraen a una fuerza correspondiente y polarizante, en la forma del maestro o la enseñanza que necesitas.


Barry Long

BARRY LONG (1926-2003) fue un maestro espiritual australiano y autor de libros sobre meditación, auto-conocimiento y la naturaleza espiritual del hombre y del universo.

© The Barry Long Trust

Un extracto del libro de Barry Long The Way In.

domingo, 3 de enero de 2021

La verdad de la vida en la Tierra - Barry Long

Voy a contarte la verdad de la vida en la Tierra. Pero no te va a gustar.

No te va a gustar porque tú ya conoces esa verdad pero has decidido olvidarla. Te has empeñado en no recordarla. Así que vas a poner excusas para no oírla, para evitarla y dejarla en el olvido. Es esta:

No tienes derecho a ser infeliz – nunca

Pero tú crees que sí. Así que en tu ignorancia vives íntima y voluntariamente infeliz, has convertido a la infelicidad en tu compañera de vida. Tú eres propenso a estar deprimido, taciturno, preocupado, resentido, frustrado, quejoso y malhumorado en cualquier momento. Nadie puede fiarse de que vayas a estar mucho tiempo sin ser infeliz. La infelicidad es más cercana y querida para ti que cualquier hombre, mujer o niño en tu vida. Así que normalmente se interpone entre tú y los demás, sumiendo incluso tus relaciones entrañables en desacuerdos y discusiones. No obstante, tú, inmutable, insistes en vivir tus peliagudas y problemáticas emociones, obligando a vivirlas también a los que están a tu alrededor, hasta que a ti te vuelva a apetecer ser agradable y simpático… hasta la próxima vez

Y lo más terrible es que tú crees que esa es la forma natural de vida en la Tierra. Por eso toleras y excusas tus sórdidos modales infelices. Y con tu ejemplo contagias esta horrible enfermedad innatural a los niños. Mientras ocurre todo esto, tú crees que eres encantador y mereces ser más amado. Eres irresponsable. Deshonras la vida en la Tierra. Porque tú no amas la vida sino tu infelicidad. ¿Lo dudas? Entonces examinemos tu integridad.

La próxima vez que estés malhumorado, irritable, preocupado, de mala gana, impaciente o deprimido, ¿cambiarás inmediatamente, ahora, y vendrás a la vida? ¿O te aferrarás firmemente a tu infelicidad, esa cosa tan fea? ¿La defenderás? ¿Te dedicarás con firmeza a defender tu derecho a ser infeliz? ¿Lucharás por él, como quizás ahora te sientes inclinado a hacer? Si te aferras a algo con tal devoción y lealtad, es obvio que tienes que amarlo.

Tú has decidido olvidar que tu infelicidad es sólo tuya porque te conviene. Pero tú eres el único responsable de ella, es tu contribución personal a la infelicidad en la Tierra. Sólo puede vivir en ti mientras seas lo suficientemente egoísta, inmaduro e insensible para mantenerla. Nadie puede librarse de ella por ti. Nadie más quiere tu infelicidad, sólo tú.

¿Entonces por qué eres deshonesto contigo mismo? ¿Por qué finges quejándote cuando eres infeliz, si el que está causando la infelicidad, el que está aferrándose a ella todo el tiempo eres tú? Ahora déjame que te recuerde el resto de la verdad de la vida en la Tierra. Tú no tienes derecho a ser infeliz, nunca, porque la vida es buena

La vida siempre es buena ahora. Deja que alguien te ponga un cojín sobre la cara, ahora, o cuando seas infeliz, y te darás cuenta. Si te dicen que tienes un cáncer y te queda un mes de vida, verás cómo cada problema, cada pedacito de patética infelicidad en tu vida de ahora, desaparece milagrosamente. Te darás cuenta instantáneamente de que la vida es buena. Y que es buena ahora, en este momento, en todo momento.

Te darás cuenta de que la vida no es ni ayer ni mañana, que no está en esa tierra soñada de infelicidad de pasado y futuro donde incubas y alimentas tu malhumor y tu resentimiento. El día que te mueras – que siempre está más cerca de lo que uno cree – tu único deseo será haber realizado la verdad de la vida. ¿Hay que obligarte a afrontar la muerte para que te des cuenta de que la vida es buena?

En los eventos no hay infelicidad. Toda infelicidad está en ti – en tu apego al derecho a ser infeliz cuando las cosas cambian, que es como debe ser. Nadie escapa a los eventos de la vida. Pero tú, en tu ceguera de infelicidad, no alcanzas a ver que esos eventos traumáticos sólo existen para ayudarte a despertar y darte cuenta de la verdad de la vida. Ese es el propósito de vivir, que también has decidido olvidar.

Tú siempre tienes una buena excusa para justificar tu infelicidad.

Siempre culpas a alguien o algo; pero nunca a ti mismo, el único que tiene la culpa. Si alguien te hace algo, la ira te consume. Si alguien te falla, te traiciona, te defrauda, tú te sientes amargado o abatido. Si tu amante o un ser querido se muere o te deja, si pierdes tu trabajo o tu dinero, te sientes desconsolado, perdido en el dolor.

Así es cómo vive la mayoría de la gente. Pero eso no es la vida. Vivir así, ignorando la verdad de la vida, tiene que resultar traumático y doloroso, porque todo aquello por lo que vives tiene que morir, cambiar o pasar – pero tú sigues manteniendo la esperanza de que eso no ocurra. Intentar vivir con tal desesperación, con tal insensatez, es infelicidad.

Tú no sólo estás viviendo, eres la vida.

Eres la propia vida, personificada sobre la Tierra. Y además, detrás de las incesantes subidas y bajadas de la personalidad, eres vida todo el tiempo – no sólo una parte del tiempo. La vida no cambia ni fallece. La vida sigue. ¿Ha habido algún momento en el que tú no siguieras, que no hayas podido pasar incluso en la crisis más profunda? Por supuesto que no.

La vida es buena porque es verdad. Y lo es en todo momento – cuando renuncias al derecho a ser infeliz. Renuncia a él ahora y eres libre

 

Barry Long

Barry Long no perteneció a ninguna tradición espiritual. Su conocimiento provino de su propio proceso espiritual y realización. El amor a Dios y el conocimiento de la verdad surgió espontáneamente dentro de él y lo llevó a través de una intensa catarsis espiritual a la revelación divina, la cual continuó desplegándose y caracterizando su trabajo a lo largo de su vida. Él superó el miedo, el conflicto y la duda hasta que estuvo libre de infelicidad y su vida se desarrolló ininterrumpidamente sin perturbaciones 

Extracto del libro "Sólo el Miedo Muere"