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miércoles, 6 de abril de 2022

Camino a la resiliencia: 7 estrategias para superar la adversidad con fortaleza, claridad y paz interior - Jorge Benito

 


En mayor o menor medida, todos somos resilientes: aunque ciertas situaciones resulten extremas, poseemos mecanismos psicobiológicos que nos permiten soportar la presión y recuperar el equilibrio cuerpo-mente.

Podemos enfrentar y superar la adversidad, hallando la calma en medio de la tormenta.

Las primeras investigaciones sobre la resiliencia aportaron frescura al estudio clínico del trauma y los eventos negativos: en lugar de centrarse únicamente en las llamadas áreas de vulnerabilidad, los investigadores (Garmezy, Werner, Manciaux, Saleebey, Coutu, Grotberg…) comenzaron a prestar atención a las fortalezas interiores de los individuos.

En estos primeros estudios encontraron a niñas y niños que sobresalían a pesar de no ser especialmente dotados y, sobre todo, a pesar de atravesar circunstancias increíblemente difíciles. Tenían lo que los psicólogos llaman un “locus interno de control”: creían que ellos, y no sus circunstancias, afectaron sus logros. Se veían como los orquestadores de su propio destino y los constructores de un futuro luminoso, y percibían el arduo presente como un paso necesario hacia el éxito y la libertad.

Además, estos pequeños poseían una fuerte conexión existencial: creían que todo lo que sucede tiene un profundo sentido y propósito, y esto les permitía dotar de nuevo significado a las situaciones más desfavorables, creando de este modo nuevas posibilidades.

“He tenido incontables problemas en mi vida. La mayoría de ellos nunca ocurrieron.” – Mark Twain

¿Se puede aprender la resiliencia?

Si bien no existe ninguna prueba psicológica en particular que mida la resiliencia, durante décadas multitud de investigadores han observado que ciertas personas son capaces de enfrentarse a obstáculos, amenazas e impedimentos sin sucumbir emocionalmente y sin mostrar comportamientos victimistas y derrotistas.

Los acontecimientos no son traumáticos hasta que los experimentamos como traumáticos; es nuestra percepción de lo que nos pasa lo que determina la forma en la que experimentamos lo que nos pasa. Cuando percibimos la adversidad como un desafío y encontramos seguridad interior, nuestras capacidades interiores emergen. Cuando percibimos la adversidad como una amenaza o un evento potencialmente traumático, anulamos nuestros mecanismos biológicos de crecimiento y creamos un problema duradero que puede derivar en estados depresivos.

Las personas resilientes se niegan a percibir los acontecimientos como traumáticos: viven las adversidades y los eventos negativos sin derrumbarse, por muy dolorosos que estos resulten.

Si no te consideras una persona resiliente, no es que no poseas esta capacidad. Lo que sucede es que la resiliencia se refuerza con el uso y se pierde con el desuso. Cuanto más nos esforzamos por ser resilientes, más fomentamos la flexibilidad cognitiva que nos permitirá abrirnos a nuevas posibilidades; cuanto más nos sumimos en el derrotismo, más reforzamos la neurorigidez que deriva en experiencias de sufrimiento.

Aunque nuestro enfoque inicial sea negativo, podemos aprender a percibir los estímulos de forma diferente para replantearlos en términos positivos, lo que por supuesto requiere de altas dosis de conciencia, claridad y discernimiento.

A continuación hemos recopilado 7 estrategias que expertos en diversos campos recomiendan para desarrollar esa destreza que todos poseemos llamada resiliencia.

1. Cuéntate otra historia

Todos tenemos un narrador interno que tiende a exagerar. Cuando vivimos tiempos difíciles, este narrador suele decirnos que será así por siempre. Nada más lejos de la realidad.

Cuando se trata de imaginar nuestro bienestar y proyectarlo hacia el futuro, tendemos a exagerar el impacto y la duración de los eventos dolorosos. A esta conclusión han llegado los doctores Tim Wilson y Dan Gilbert, que en sus estudios de “pronóstico afectivo” (affective forecasting) han encontrado que las cosas malas nos hacen sentir mal, pero no por tanto tiempo como pensamos ni con tanta intensidad: las personas solemos aferrarnos a la desesperación con mucha facilidad, pero rara vez llegamos a experimentar esos extremos que habíamos imaginado.

El Dr. Wilson explica que, del mismo modo que nuestro sistema inmunológico nos defiende de agentes infecciosos, poseemos un “sistema inmunológico psicológico” que cura nuestras heridas emocionales. Según su investigación, nuestra mente inconsciente utiliza este mecanismo para ayudar a la mente consciente a relativizar nuestras vivencias dolorosas, de modo que con el paso del tiempo el narrador interior comienza a contarnos una historia más agradable.

Aunque la voz interior tienda al dramatismo, con el tiempo todo se va reenfocando gracias a este sistema inmunológico psicológico, y la mejor forma de favorecerlo es mantener siempre una actitud resiliente. Estas 4 sencillas estrategias del Dr. Schwartz también te serán de gran ayuda para encontrar una nueva voz en tu historia personal.

2. Cuestión de actitud

Si no adoptamos una actitud correcta, el camino a la resiliencia se vuelve espinoso. Cuando nos negamos a considerar la posibilidad de percibir los eventos negativos como oportunidades de crecimiento, y en lugar de ello nos dedicamos a seguir victimizándonos, la resiliencia sigue durmiendo en su guarida secreta.

La actitud es uno de los nutrientes principales que ayuda a que nuestro equilibrio cuerpo-mente florezca.

3. ¿Quién creo que soy?

¿Somos lo que creemos que somos? ¿Está nuestra percepción de nosotros mismos distorsionada, reflejando una imagen irreal pero familiar y confortable?

Ya que la negatividad suele ser resultado de una percepción desdibujada de la realidad, podemos comenzar por volvernos más objetivos en nuestra autopercepción. Si evaluamos nuestra realidad  –personalidad, comportamiento, relaciones sociales…- de una forma más imparcial y ecuánime, encontraremos que muchas de nuestras fortalezas siempre estuvieron ahí pero nuestra ceguera nos impedía verlas.

Las prácticas introspectivas como la atención plena son una excelente forma de regresar a nosotros mismos y conocernos. Cuando nos volvemos íntimos con nuestra vida interior (ya sean aspectos que aceptamos o aspectos que rechazamos de nosotros mismos), nos percibimos con mayor claridad, y capacidades que estaban en letargo como la resiliencia son redescubiertas.

4. Crea un diario de gratitud

Nuestro cuerpo y nuestra mente responden rápidamente a los cambios positivos que la gratitud pone en funcionamiento. La gratitud abona el terreno para que nuestra personalidad se vuelva más y más resiliente: se trata de una sencilla pero excelente forma de transformar nuestras vidas avalada por multitud de estudios científicos.

5. Enfrenta tus miedos

Muchos profesionales utilizan la llamada “terapia de exposición” para ayudarnos a cambiar las asociaciones que en el pasado establecimos con determinados estímulos.

Si hay algo que nos aterra, podemos dotarlo de nuevo significado dando pequeños pasos seguros: nos exponemos lenta y repetidamente a eso que tanto nos asusta. Por ejemplo, si nos aterra la opinión ajena y esto nos convierte en personas poco sociables y comunicativas, nos exponemos en pequeñas dosis a ese miedo que nos bloquea. Podemos acudir a reuniones e interactuar más de lo habitual. De este modo, vamos superando el miedo a través del acto sostenido de enfrentar las emociones que tanto nos molestan.

La idea de esta estrategia no es eliminar nuestros miedos de un plumazo, sino entrar en contacto con nuestro valor y nuestra resiliencia. No se trata de dejar de tener miedo, sino de seguir adelante a pesar del miedo.

6. Practica la compasión (y la autocompasión)

Lobsang Tenzin Negi, doctor en Budismo y creador del Cognitively-Based Compassion Training (CBCT), un programa de meditación que actualmente es utilizado en diversos estudios clínicos, expone en una entrevista que “en este mundo tan complejo, lleno de estresantes psicosociales, lo que más necesitan las personas, y más las angustiadas y deprimidas, son maneras más sanas de forjar relaciones con quienes las rodean”.

“Sobrevaloramos las amenazas. Yo vengo de una cultura que cree que cada ser humano tiene un tremendo potencial, somos altamente resilientes, tenemos la capacidad de mantener el optimismo, de no desfallecer, pero para ello lo primero que debemos integrar es que todos los seres de este planeta tenemos una aspiración común: todos queremos ser felices. Ser conscientes de esa interconexión nos hace acercarnos a las personas con un mayor grado de afecto, cercanía y ternura, de manera que nos relacionamos con el mundo de una manera más saludable.”

La autocompasión, como la propia palabra indica, implica ofrecernos compasión a nosotros mismos: abordamos nuestro propio sufrimiento con una actitud de bondad y no juicio. Cuando nos volvemos conscientes de que todos experimentamos emociones y situaciones profundamente dolorosas, nos alentamos a salir del absoluto dramatismo en que vivíamos y desarrollamos una personalidad resiliente.

7. Practica el perdón

 Cuando no perdonamos liberamos todos los neuroquímicos del estrés y la ansiedad. Además, el cerebro entra en lo que se conoce como “la zona de no-pensamiento”, un estado cognitivo en el que nuestras facultades mentales se ven seriamente limitadas: no podemos pensar con claridad, y nuestra capacidad de resiliencia corre el peligro de quedar anulada.

Perdonar es salir al encuentro del otro, lo que nos permite al mismo tiempo salir al encuentro de nosotros mismos. Cuando nos volvemos conscientes de que nosotros también hemos errado y hemos sido perdonados en el pasado, relativizamos los fallos que todos cometemos, lo que nos permite reencontrarnos con nuestras fortalezas interiores. Dejar de asociar las equivocaciones -propias o de los demás- con estados de rencor y hostilidad permite que nuestro cuerpo-mente encuentre un punto de equilibrio óptimo en el que emerge lo mejor de nosotros mismos.

Resumiendo

1.    Todos poseemos esa capacidad natural de superar adversidades llamada resiliencia.

2.    La resiliencia está íntimamente ligada a nuestra percepción: cuando percibimos la adversidad como un desafío que podemos superar, nuestras capacidades interiores emergen; cuando percibimos la adversidad como una amenaza, anulamos los mecanismos psicobiológicos de la resiliencia.

3.    La resiliencia puede ser entrenada y desarrollada: podemos aprender a percibir los estímulos de forma diferente para replantearlos en términos positivos. Cuanto más nos esforzamos por ser resilientes, más reforzamos esta capacidad; cuanto más caemos en actitudes victimistas y derrotistas, más se atrofian nuestras fortalezas interiores.

4.    Las 7 estrategias descritas anteriormente nos ayudan a desarrollar una personalidad resiliente a través del reencuentro con las virtudes innatas que todos poseemos.

5.    Ser resiliente es, en definitiva, una decisión consciente.

“En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habitaba un verano invencible.” – Albert Camus

A caballo entre el mundo de la investigación y la aplicación práctica, Jorge Benito dirige Mindful Science, donde explora la conexión mente-cuerpo, la activación voluntaria de nuestros mecanismos naturales de transformación biopsicosocial y el fortalecimiento de nuestras capacidades y virtudes humanas.

https://www.mindfulscience.es/7-estrategias-para-desarrollar-resiliencia/


martes, 12 de octubre de 2021

Dominando el arte de la resiliencia - Roger Gabriel 

Traducido con Amor desde...https://chopra.com

Publicado el 15 de agosto de 2021

Todo el mundo tiene un cierto nivel de resiliencia ...

 

De vez en cuando, todos experimentamos estrés, trastornos emocionales y desafíos en nuestras vidas. La resiliencia es la capacidad de soportar estas situaciones, recuperarse rápidamente de ellas y poder volver al equilibrio y la armonía. A menudo, nuestra capacidad de recuperación depende de los recursos a los que tenemos que recurrir, que podrían incluir amigos y familiares, finanzas, conocimientos y experiencias pasadas. Pero la resiliencia no debería tratarse solo de sobrevivir, la verdadera resiliencia nos abre la puerta para prosperar y vivir la vida plenamente. Lo que está roto se puede reparar, lo que está herido se puede curar y no importa qué tan oscuro se ponga, el sol saldrá de nuevo.

Naturaleza

Uno de los mejores ejemplos de resiliencia está en la naturaleza que vemos a nuestro alrededor todos los días. Un incendio forestal quema todo hasta los cimientos, pero al año siguiente, brotan brotes por todo el lugar. Pasamos el día desyerbando nuestro jardín y apenas nos dimos la vuelta todo vuelve a crecer. Una especie de vida silvestre casi se extingue, pero luego comienza a prosperar. Parece que no importa cuánto abusamos los humanos de la madre naturaleza, ella siempre está lista para regresar.

Como parte de la naturaleza, tenemos ese mismo instinto resistente dentro de nosotros. Sin embargo, mientras la naturaleza se ocupa incansablemente de su trabajo, con demasiada frecuencia nos sentamos a quejarnos y a sentir pena por nuestras desgracias. La resiliencia significa buscar oportunidades en lugar de centrarse en los problemas. Como dijo Stuart Wilde, “El miedo a no tener algo disfraza la realidad de que lo tenemos todo”.

Podemos fortalecer nuestra resiliencia al:

  • Tener relaciones sólidas y saludables con amigos y familiares que estarán allí durante los momentos difíciles.
  • Aprender de experiencias pasadas.
  • Escuchar las señales de nuestro cuerpo y pedirle orientación a nuestro corazón.
  • Mantener la esperanza.
  • Ser flexible y saber cuándo cambiar de dirección o detenerse.
  • Tener un fuerte sentido de nuestras propias capacidades y potencial.

Resiliencia física

Cuando se trata de nuestra salud física, la prevención es obviamente preferible a tener que tratar y curar. Aparte de los accidentes y las infecciones, la mayoría de los problemas de salud no ocurren de la noche a la mañana. A menudo son el resultado de años de malos hábitos y negligencia. Todos sabemos que fumar es malo para nosotros y, sin embargo, millones todavía lo hacen. Tenemos vacunas que previenen las infecciones virales y, sin embargo, millones se resisten a usarlas. La resiliencia física significa cuidarse a sí mismo ahora.

Nuestra salud física se ve afectada por muchas cosas diferentes, incluido el clima, las toxinas en los productos cotidianos, el aire contaminado, las infecciones, los accidentes y el envejecimiento natural. Podemos sentir que algunas de estas cosas están fuera de nuestro control, pero, hasta cierto punto, todos somos responsables de todo lo que sucede. Empiece por tomar decisiones conscientes para usted y el entorno que le rodea. Cree un plan de acción, comprométase a comer alimentos saludables, dormir lo suficiente de buena calidad, hacer ejercicio con regularidad o reciclar y evitar colocar toxinas innecesarias en el medio ambiente. Todos hemos escuchado historias de grandes hazañas de resistencia, personas rescatadas vivas, después de días bajo un edificio derrumbado o perdidas en el desierto. Todos los días, nuestros cuerpos se ven sometidos a algún desafío mayor o menor. Nuestro poder de resiliencia determina si causan a corto o largo plazo un malestar. La salud resiliente no significa que la situación no exista. Significa que ya no controla nuestra vida.

Resiliencia mental

La mente es el hogar de nuestros pensamientos, emociones, deseos y expectativas. A diferencia del cuerpo, cuyos desafíos a menudo son claramente visibles, la mente tiende a esconder sus problemas. Enfréntate a tus miedos, no vivas en la negación. La resiliencia mental es la capacidad de utilizar procesos y comportamientos para protegernos del estrés de la vida y mantener un estado de equilibrio y equilibrio. Como dice el Dalai Lama, "Es bajo la mayor adversidad que existe el mayor potencial para hacer el bien, tanto para usted como para los demás".

Tus pensamientos crean tu realidad. Aquello en lo que pones tu atención crece, así que, si tu mente está llena de frustraciones, dudas, miedos y ansiedades, ese es el mundo que crearás para ti mismo. Preocuparse es lo más autodestructivo que hace tu mente. Preocuparse es como rezar por lo que no quieres. Ser mentalmente resiliente puede implicar un cambio en la forma en que habitualmente vemos el mundo y los eventos de nuestra vida. Mantenga su vida simple y humilde para que pueda minimizar la creación de desafíos e incomodidades. Evite participar en comportamientos disfuncionales o dañar a otros, en su lugar, cree relaciones de apoyo.

Identifica las cosas o las personas que te ayudan a mantenerte firme, centrado y optimista. Ya sea caminando en la naturaleza, comiendo ciertos alimentos, visitando un lugar especial o simplemente observando tu respiración, es importante tener algo a lo que apoyarse en esos momentos de agobio. La resiliencia no tiene por qué significar resistencia o reacción, a menudo comienza con la aceptación. Recuerda, la resiliencia se trata de que te cuides a ti mismo, por lo que la comprensión, la compasión y el perdón a menudo juegan un papel importante. Finalmente, el objetivo tiene que ser la gratitud. Cuando puedas estar verdaderamente agradecido por todo en tu vida, habrás dominado la resiliencia mental.

Restaurar y adaptar

Ser resilientes no significa que debamos tener demasiada confianza, necesitamos una comprensión clara de nuestro propio potencial y habilidades. Además, demasiada resiliencia puede hacernos demasiado tolerantes con situaciones desagradables o hacer que dediquemos demasiado tiempo a metas imposibles. Sin embargo, la resiliencia nos da la capacidad de restaurar lo que se ha roto, ya sea física o emocionalmente, con el entendimiento de que nada puede ni debe volver a ser exactamente igual. El tiempo avanza y la resiliencia nos abre los ojos a nuevas posibilidades. Los Vedas nos recuerdan, "La flexibilidad infinita es la clave para la inmortalidad". La resiliencia requiere flexibilidad, equilibrio y saber cuándo adaptarse en lugar de seguir adelante. Si miramos la historia de la evolución, es un proceso constante de adaptación a circunstancias cambiantes. Deepak Chopra nos dice: “Debes encontrar el lugar dentro de ti donde nada es imposible y estar dispuesto a redefinirte cada día”. Necesitamos evitar fijarnos rígidamente en cómo pensamos que debería ser algo. A veces necesitamos sentarnos y permitir que las cosas se desarrollen con paciencia. Todo tiene su tiempo.

Resiliencia espiritual

La resiliencia espiritual consiste en protegernos de las distracciones que nos impiden recordar quiénes somos en realidad. 

La resiliencia espiritual proviene de una fuerza interior, nuestra comunión con nuestro Ser Superior.  Tal vez tenemos fe en los grandes maestros que nos han precedido y dejaron sus huellas para que las sigamos, pero la verdadera resistencia espiritual es tener fe en nosotros mismos. Fe en el conocimiento interior, que podemos superar cualquier desafío. A diferencia de la resiliencia física y mental, ahora pasamos a un estado de dejar ir, rendirnos a la Gracia de lo Divino. “Hágase tu voluntad”. Este es el máximo nivel de resiliencia. Salimos del drama y nos convertimos en testigos de todo. Cuando nos damos cuenta de nuestra Unidad con toda la creación, nada puede dañarnos, nada puede debilitar lo que realmente somos. Hemos trascendido la resiliencia y entramos en una libertad ilimitada.

 Roger Gabriel , maestro educador en el Centro Chopra , nació en Liverpool, Inglaterra, y pasó sus años de formación en el Reino Unido. Aprendió a meditar allí por primera vez a principios de los años 70, lo que instantáneamente se convirtió en su pasión y pronto se entrenó para ser maestro de meditación con Maharishi Mahesh Yogi.

Después de mudarse a los EE. UU., Roger comenzó a estudiar Ayurveda, el antiguo sistema indio de atención médica. En 1985, mientras ayudaba a establecer centros de Ayurveda y meditación, conoció y se hizo amigo de Deepak Chopra. Desde entonces, Roger ha ayudado a Deepak con numerosos programas de formación, seminarios y talleres, ha enseñado a meditar a miles de personas en todos los continentes y ha ayudado a formar a cientos para que sean profesores de meditación, Ayurveda y yoga.

 

https://chopra.com/articles/mastering-the-art-of-resilience

viernes, 8 de octubre de 2021

Resiliencia durante el envejecimiento - Ruth Wilson

Traducido con Amor desde...https://www.spiritualityhealth.com

La resiliencia es aún más importante cuando se envejece. Afortunadamente, es una habilidad que se puede fortalecer.

Puedo estar tarareando en mi vida feliz hasta que se presente algún tipo de trauma o tragedia. Sin resiliencia, mi felicidad se hace añicos. El pensamiento positivo no repara un corazón roto. Cuando los tiempos se ponen difíciles, necesitamos una fuerte dosis de resiliencia para seguir adelante.

Ahora que tengo 70 años, me doy cuenta de que estoy prestando más atención a la resiliencia y su importancia en mi vida. Cuando era más joven, solía dar por sentada la resiliencia. Caerse generalmente significaba volver a levantarme y continuar mi camino. Si intentaba algo y no funcionaba, intentaba otra cosa. La resiliencia a una edad más temprana parecía funcionar como amortiguadores en un automóvil. Los amortiguadores estaban ahí e hicieron su trabajo.

Una razón para los amortiguadores en los automóviles es mantener los neumáticos en el suelo. A medida que envejecemos, enfrentamos todo tipo de obstáculos en el camino. Por lo tanto, es prudente estar atentos a lo que pueda mantenernos conectados a tierra y seguros.

Sé que mis amortiguadores físicos no son los que solían ser. Por tanto, hago lo que puedo para evitar caerme. También me preocupan los baches emocionales en el camino, que a menudo están fuera de mi control. Afortunadamente, la resiliencia no es estática; no es un rasgo fijo. La resiliencia es una habilidad que se puede refinar y fortalecer.

Con el envejecimiento vienen cambios en nuestra salud física. Tales cambios tienden a imponer limitaciones a lo que podemos hacer. Para muchos de nosotros, esto significa dejar de lado algunas de las actividades que alguna vez disfrutábamos. Sé que no puedo caminar tan lejos o tan enérgicamente como lo hacía cuando era más joven. Reducir las caminatas y algunas de mis otras actividades favoritas me ha permitido pasar más tiempo a solas. La muerte de amigos y familiares en los últimos años también ha aumentado mis sentimientos de soledad.

Intento mantenerme físicamente resistente a través del yoga y otras formas de ejercicio. También quiero ser emocionalmente resistente, para tener lo que se necesita para hacer frente a los cambios que vienen con el envejecimiento. Como yo lo veo, la resiliencia emocional es una actitud que puede ayudarme a superar los momentos difíciles con ecuanimidad. Me ayuda a mantener las cuatro ruedas en el suelo. Pero creo que la resiliencia emocional tiene más que ofrecer que solo ayudarme a sobrevivir a mis años de envejecimiento. De hecho, aun en la vejez...no quiero simplemente sobrevivir; Quiero florecer. Con resiliencia emocional, creo que puedo tener una vida estimulante y agradable incluso a medida que envejezco.

La resiliencia tiene dos componentes: uno mental y otro conductual. Para desarrollar la resiliencia, debemos centrarnos en ambos. Encontré varias prácticas útiles para fortalecer la resiliencia emocional durante mis años de vejez.

Para el componente mental, me concentro en abrazar el cambio. Sé que la rigidez es uno de los mayores obstáculos para la resiliencia y que el yo resiliente toma decisiones. Elijo adaptarme. Creo que, con la actitud adecuada, puedo adaptarme a casi cualquier cosa. Sé que debo adaptarme para prosperar en un mundo cambiante. El mundo cambia a medida que envejezco; Yo también. Creo que aceptar el cambio y adaptarme a él son claves para una vida bien vivida durante mi vejez.

Para el componente de comportamiento de la resiliencia, utilizo amortiguadores emocionales que funcionan para mí. Mis amortiguadores son bastante simples: leer, escribir poesía, salir a caminar, regar mis plantas, hablar con un amigo. Activar estos amortiguadores me ayuda a mantenerme segura y conectada a tierra.

Huesos quebradizos, uñas quebradizas, dientes quebradizos, cabello quebradizo: estos son signos de envejecimiento. Las cosas que son frágiles tienden a romperse fácilmente. Mi esperanza, a medida que envejezco, es poder proteger mi espíritu para que no se vuelva quebradizo. No quiero que mi espíritu se rompa. Considero la resiliencia emocional como una forma de mantenerme flexible y fuerte.

Una vez utilicé el mantra "ama la vida que tienes" como guía para vivir la vida más plenamente. He cambiado eso un poco a lo largo de los años para reflejar lo que ahora me doy cuenta de que es una intención más sana y realista. Ahora uso el mantra "abraza la vida que tienes". Encuentro que este mantra, junto con algunos amortiguadores simples, me ayudan a ser más resiliente emocionalmente a medida que envejezco.

Ruth Wilson, es una educadora jubilada que ahora dedica su tiempo a la escritura y a la consultoría, especialmente en temas relacionados con los niños y la naturaleza. Wilson ha escrito varios libros y numerosos artículos sobre estos y otros temas relacionados con la forma en que los humanos interactúan con el resto del mundo natural.

https://www.spiritualityhealth.com/articles/2021/03/12/resilience-while-aging

 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Mantenerse firme en tiempos difíciles - Alison Porter

 

 Traducido con Amor desde… https://www.healyourlife.com

 

¿Por qué algunas personas parecen tomarse los desafíos de la vida con calma cuando otras caen de rodillas? El secreto es la resiliencia y es una habilidad que se puede aprender.

La vida puede sorprendernos con tantas dificultades, a menudo todas al mismo tiempo, y puede parecer que nunca saldrás de la tormenta. Pero al aprender a trabajar con tu dolor y evitar que tu mente se vuelva loca con escenarios de desastre, puedes aprender a surfear las olas en lugar de sentirte ahogado por ellas.

Todo se reduce a confiar en ti mismo y en tu capacidad no solo para sobrevivir, sino para prosperar. Estos son algunos de los componentes básicos que te ayudarán a calmar tus miedos y desarrollar fe en tu capacidad para superar cualquier desafío que la vida te depare.

1-Refúgiate en el aquí y ahora

Cuando una relación se rompe, perdemos a un ser querido, nuestras finanzas fallan o nuestra salud se deteriora repentinamente, nuestro primer instinto es preocuparnos. Nuestras mentes comienzan a dar un salto hacia el futuro y a concentrarse en el peor de los casos. Nos hace sentir como si estuviéramos haciendo algo, como si tuviéramos algún control sobre la situación, pero solo lo empeora.

Lo que te hace resistente es mantener la calma y reconectarte con tu seguridad en el momento presente. Ahora mismo estás bien. Hay un techo sobre tu cabeza, comida en el refrigerador y amigos a los que puedes llamar. Descansando en la seguridad del momento presente, puedes calmarte. Puedes poner fin a aterrorizarte con tus miedos más profundos. Permanecer en el aquí y ahora significa que tendrás energía emocional disponible para lidiar con los problemas a medida que surjan, en lugar de entrar en pánico y agotarte preocupándote por resultados que tal vez nunca sucedan.

2-Siente tus sentimientos

Esto puede parecer contrario a la idea de mantenerse a salvo en el momento presente, pero expresar emociones y permitir que tus miedos corran desenfrenados no es lo mismo. Cuando calmas tus miedos concentrándote en su seguridad actual, estás creando el espacio mental que te permite sintonizarte con tus verdaderas emociones. Y cuando lo hagas, puedes dejar que se expresen plenamente.

Al principio puede parecer aterrador tocar ese nivel de dolor, porque el dolor es algo que siempre intentamos evitar. Pero cuando te permites estar presente en tu sufrimiento, llorar si es necesario, golpear una almohada, lo que sea que te ayude a aliviar el dolor, entonces al otro lado de eso se encuentra una calma que quizás nunca hayas experimentado antes.

Cuando reprimimos nuestros sentimientos, se acumulan como una olla a presión y pueden sentirse completamente abrumadores. Cuando nos permitimos expresarlos, se disipan y nos queda una gran sensación de alivio. Al sentir nuestros sentimientos, nos doblegamos para no rompernos.

3-Sabe que la única salida es “a través”

Cuando llegan tiempos difíciles a tu puerta, puede parecer que todo lo que quieres hacer es simplemente ponerte las mantas sobre tu cabeza y esconderte. Y a veces eso ayuda, pero es solo una solución temporal a un problema más permanente. Cuando llegues a comprender que todo lo que estás atravesando es un proceso y no hay atajos, no hay forma de evitar el dolor, te darás cuenta de que la única salida es atravesar lo que pasa, no evitarlo. Y esa es una conciencia poderosa. Puedes dejar de gastar tu energía emocional deseando que las cosas sean diferentes y comenzar a buscar soluciones. La aceptación es clave para la resiliencia. Pero aceptar las cosas como son no significa que no puedas cambiarlas. Significa que estás en paz contigo mismo y luego puedes usar todos tus recursos para ayudar a sanar o hacer cambios prácticos para mejorar tu situación.

4-Permite que el dolor y la alegría coexistan

Nadie quiere estar enfermo o sufrir las 24 horas del día, los 7 días de la semana, por lo que tomarse un descanso de lo que sea que te moleste no es nada malo. Incluso en los momentos más difíciles, puede haber momentos de alegría. ¿Tienes una cita en el hospital que temes? Pídele a un amigo que te acompañe y luego planifica un almuerzo o una salida nocturna para levantar el ánimo. Si te resulta difícil volver a sonreír después de la ruptura de una relación o un duelo, has algo que te saque de la casa y cambie tu energía. Ve y mira una película de comedia para distraerte un par de horas. No es una traición a tus problemas o un amor perdido dejar de lado tus problemas por un tiempo y divertirte. De una manera extraña, nuestro sufrimiento puede profundizar nuestro aprecio por esos momentos de alegría y por el dolor que estamos atravesando. Es como si todos nuestros sentidos se intensificaran con una nueva profundidad de emoción, y pudiéramos apreciar los regalos de la vida y el amor para bien y para mal. La vida nunca es de un solo tono emocional: la felicidad y la tristeza conviven en todos nosotros.

5-Has preguntas de empoderamiento

Nunca es útil hacerse preguntas que no tienen respuesta. Todo lo que harás es hacer que tu cabeza dé vueltas y preocuparte aún más. "¿Por qué yo?" es probablemente la peor pregunta que podría hacer. No es útil de ninguna manera y te mantiene sin poder mientras te preocupas de por qué te ha sucedido algo. Una mejor pregunta es "¿Qué necesito ahora?" o "¿Dónde puedo encontrar apoyo?".

Buscar sentido cuando algo acaba de suceder es también un callejón sin salida. Podemos dar la vuelta a nosotros mismos buscando el propósito de un evento o aflicción, cuando sería mejor poner esa energía mental y emocional a trabajar para descubrir lo que nos será útil. El significado y el propósito de los grandes choques de la vida tienden a darse a conocer con el tiempo. Correr para encasillar nuestras experiencias solo agrega más estrés. Una indagación suave sobre cómo te sientes y qué te ayudaría es un enfoque empoderador. También evita el autoataque y la culpa en un momento en el que necesitas concentrar toda tu energía en la curación.

6-Examina lo que quieres decir

Si realmente estás luchando emocionalmente, fíjate en lo que estás haciendo que esta circunstancia signifique para ti. Asumir la responsabilidad no es lo mismo que culparse a uno mismo. Cuando asumes la responsabilidad, aceptas dónde está, reconoces lo que no puedes cambiar y sigues adelante con lo que puedes cambiar. Pero si te estás culpando a ti mismo, estás gastando una energía emocional preciosa en hacerte sufrir, en lugar de avanzar hacia la curación. Puedes aceptar que tus acciones podrían haber sido diferentes sin necesidad de reprenderte continuamente por tus fallas. La resiliencia proviene de la capacidad de reconocer la verdad sobre una situación, sin tener que hacer que signifique algo rígido y unidimensional, como acusarte a ti mismo de ser una mala persona o alguien que siempre se equivoca. Cometemos errores, ocurren accidentes

7-Busca evidencia que demuestre que puedes confiar en ti mismo

Seamos realistas, este probablemente no sea tu primer rodeo. Es probable que hayas enfrentado grandes problemas antes y los hayas superado. Pocos de nosotros escapamos de la vida ilesos del sufrimiento. Así que empieza a buscar pruebas de tu propia capacidad de recuperación. Echa tu mente hacia atrás y recuerda situaciones en las que triunfaste sobre las probabilidades, perdonaste a alguien o aprendiste a dejarlo ir. Piensa en algunos de los problemas con los que has luchado en el pasado y recuerda cómo encontraste tu camino. Cuando mires, encontrarás muchas ocasiones en las que pensaste que nunca lo lograrías, pero aquí estás del otro lado. Lo que una vez pareció que iba a durar para siempre ha pasado. Cree en ti mismo y en tu poder de perseverancia. Confía en la fuerza que reside dentro tuyo para ayudarte ahora.

 

Alison Porter es periodista, entrenadora y consejera espiritual, y autora de Stronger Than Before: Take Charge of Your Healing to Survive and Thrive with Breast Cancer . Escribe y habla sobre resiliencia, empoderamiento de las mujeres y autocuidado.

https://www.healyourlife.com/standing-strong-in-difficult-times

 

sábado, 10 de abril de 2021

Por qué nuestra interconexión es nuestra mayor fortaleza - Sharon Salzberg

 

 Traducido con Amor desde...https://www.mindful.org

 

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la descripción de la respuesta de lucha o huida al estrés o al trauma: nuestra tendencia común al percibir una situación como una amenaza inminente es reaccionar preparándonos (fisiológica, hormonalmente y emocionalmente) para luchar por supervivencia o, alternativamente, preparnos para escapar tan rápido como podamos.

Me sentí gratificada cuando los expertos en estrés ampliaron estas descripciones familiares para incluir otra reacción común y lista: el congelarnos. Tenía sentido para mí tan pronto como lo escuché. Cada uno de nosotros participa en las tres reacciones, por supuesto, pero parece que cada uno de nosotros tiene una tendencia a gravitar hacia uno de estos más que a los demás, según nuestro condicionamiento individual. Pretenderé congelarme como mi reacción automática más frecuente, en lugar de prepararme para salir corriendo o comenzar a atacar.

Las reacciones de lucha, huida o congelación parecen ser más un estado crónico que está comenzando a regir nuestros patrones de consumo y comunicación, nuestros medios, nuestro uso de la tecnología, nuestras relaciones, las dimensiones de nuestra generosidad y los límites de nuestra imaginación. Tenemos más miedo y nos estamos aislando más: no es sorprendente que la cantidad de personas que se describen a sí mismas como solitarias esté aumentando  muchísimo. 

No es de extrañar que tengamos miedo y desesperación, ya que puede sentir que estamos siendo golpeados por una avalancha de noticias tristes durante muchos días, mientras que rara vez escuchamos visiones inspiradoras del futuro. Muchas personas, especialmente los jóvenes, se sienten atrapados. Dicen que se encuentran participando y, por lo tanto, perpetuando, un sistema que no crearon, que no refleja sus valores y que es destructivo para el planeta e inequitativo. ¿Cómo inspirarse, preguntan, cuando el único juego nos hace sentir manipulados? Hay una disonancia cognitiva que acompaña a ese tipo de sentimiento atrapado. Es una forma de daño moral diario, lo que la periodista Diane Silver describió como una "herida del alma que perfora la identidad de una persona, su sentido de moralidad y su relación con la sociedad".

. Mi niñez había sido moldeada por personas que creo que se preocupaban profundamente por mí. Sin embargo, pensaron que la mejor manera de expresar ese cuidado era no mencionar a mi madre después de su muerte cuando yo tenía nueve años. Pensaron que era mejor describir la sobredosis de somníferos de mi padre cuando tenía once años como accidental, sin explicar cómo un simple accidente llevó al resto de su vida a pasar en un centro psiquiátrico u otro. Fue doloroso descubrir cuando estaba en la universidad: "Oh, ese tipo de patrón habla más de intención suicida que de un accidente". Sentir que algo es verdad aunque, de hecho, se puede negar, puede hacer que se sienta simplemente loco. Ese fue el sabor de mi infancia.

Pero ahora, a diferencia de mi infancia, Tengo valores que sirven como una Estrella del Norte en mi vida, como el respeto a mí misma y a los demás y un compromiso de equilibrio. Tengo una idea de la forma de fomentar la resiliencia, y puedo recordarme con autenticidad el hecho crucial de que no estoy sola. Creo en el poder curativo del amor. La impotencia ya no se siente natural, como deben ser las cosas, sino una distorsión que puedo abordar.

Suave y fuerte

Cuando quiero convocar fuerza y ​​poder en medio del horror y el odio, contemplo el agua. Nuestras ideas de fuerza a menudo rodean imágenes de cosas que son difíciles, como el rock o incluso un puño cerrado. Quizás por eso creemos que el amor no incluye la fuerza, solo la suavidad. Estamos pensando en una sola dimensión. Por eso pienso en el agua, en todas sus manifestaciones. Mire las muchas formas en que experimentamos el agua: gotea, brota, inunda, vierte, fluye, empapa y se muestra en muchos más modos. Todos estos transmiten evanescencia, liberación, flujo. Se trata de no estar atascado.

El agua es flexible, tomando la forma de cualquier recipiente en el que fluya. Siempre está interactuando, cambiando, en movimiento, pero revelando patrones continuos de conexión. El agua puede ser tan expresiva, una señal de nuestros sentimientos más sinceros. Lloramos lágrimas de tristeza, lágrimas de indignación, lágrimas de gratitud y lágrimas de alegría. El agua puede ser desconcertante, parecer débil o ineficaz, producir demasiado, no mantenerse firme. Y, sin embargo, con el tiempo el agua forjará su propio camino, incluso a través de la roca. Y sí, el agua se congela. Pero también se derrite.

Los seres humanos siempre han encontrado elevación e inspiración en las metáforas, como el agua, pero también nos inspiramos en otras personas y en su fuerza y ​​resistencia ante circunstancias difíciles, las formas en que se descongelan y hacen el cambio. No solo de una manera, sino de tantas formas como fluya el agua. Me conmovieron tanto las personas que conozco que actúan de maneras que buscan el cambio y que también aprovechan una fuerza interior, una forma de ser y una forma de actuar. Quiero resaltar cualidades humanas ejemplares donde sea que las vea emerger, sin importar cómo lleguen las personas, porque es al reconocer esas cualidades que recordamos lo que es posible para nosotros.

Visualizando lo que es posible

Este viaje de imaginar lo que es posible en un sentido muy amplio se trata de cómo unimos el empoderamiento con nuestro amor por el mundo, lo que nos importa, los errores que queremos corregir y los sueños colectivos que esperamos realizar. Ya sea para resolver conflictos con un vecino o para combatir el calentamiento global, ciertos principios y prácticas fundamentales de la atención plena pueden conducir a la claridad y la confianza que nos permiten dar el siguiente paso.

Recuerdo haber visto una antigua granja en venta en el camino de la Sociedad de Meditación Insight en Barre, Massachusetts, que cofundé en 1976 con Joseph Goldstein y Jack Kornfield. Fui con Joseph y una amiga, Sarah Doering. La granja, por lo que pude ver, simplemente se estaba desmoronando. Joseph y Sarah charlaron alegremente. "Bueno, podríamos tratar de mover esta pared, o al menos abrir ese pasillo ... Debajo de este piso destrozado podría yacer belleza oculta ... ¿Qué pasaría si construimos una pequeña adición en esa puerta para un porche?"

Finalmente interrumpí con: "Por favor, no lo compremos". Simplemente no podía imaginar que se viera como algo muy diferente de lo que parecía en ese momento, incluso si se repintaba o se arreglaba. En mi mente, estaría por siempre en ruinas, triste y en mal estado.

No me escucharon en absoluto. 

Me di cuenta de que la visión de lo que era posible ya se había formado en cada una de sus mentes. Sus visiones pueden no haber sido idénticas, pero cada una era audaz y, lo que es más importante, realizable. No eran visiones demasiado idealistas destinadas a ser condenadas por déficits imposibles de recaudación de fondos o la perspectiva de demasiado trabajo, excepto en mi mente. Me di cuenta de que en realidad tenían la visión de lo que era y la visión de lo que podría ser simultáneamente. El cambio requeriría recursos (tiempo, esfuerzo, comunidad, dinero), pero la chispa que haría que las cosas comenzaran fue creer que la visión era posible en primer lugar.

La verdad de nuestra interconexión

No soy hábil para ver las semillas de la ansiada transformación en un edificio. Soy mejor al verlo en las personas. He mirado muchas veces a un amigo en medio de un terrible divorcio u otra pérdida devastadora y he podido imaginar su felicidad curativa y expansiva. Puedo verlo frente a mí, como una silueta débil pero discernible en medio del caos y el dolor de su situación actual. Y he estado en lo cierto.

Y cuando estoy en contacto con la perspectiva y el sentido de apertura que mi práctica de meditación ha fortalecido en mí, veo mucho la curación de la que somos capaces: en las comunidades, en las culturas, en este mundo.

Creo que el amor que anhelamos y que tenemos disponible para dar es una fuerza curativa. El amor no es suave y blando. Es fuerte y resistente. Brota de la verdad de nuestra interconexión, y es poderoso porque está alineado con lo que es verdad.

Creo en la posibilidad de un mundo en el que nuestra interconexión sea una fuerza profundamente conocida y motivadora, donde nadie quede fuera, donde se reconozca la dignidad innata de cada persona, y donde el odio, el miedo y la codicia se puedan moderar. Creo en un mundo donde el cambio puede ser difícil, pero siempre se ve como posible, sin importar cuán estancados nos podamos sentir en un momento dado. Creo en un mundo donde podemos tener sabiduría para guiarnos, podemos amar para impulsarnos, y podemos contar con el apoyo mutuo para tratar de lograr una visión de inclusión y cuidado. También creo en la justicia, en un mundo donde las acciones tienen consecuencias, donde las personas son responsables incluso cuando tratamos de cuidarnos unos a otros.

Y creo en un mundo donde la fluidez y la suavidad del amor, como el agua, pueden parecer superficialmente lo más débil de todo, pero he aquí, es indomable. Incluso puede desgastar la roca.

¿En qué tipo de mundo crees más profundamente?

 

Extraído de Real Change, por Sharon Salzberg,

Sharon Salzberg es una de las autoras más vendidas del New York Times y profesora de prácticas de meditación budista en Occidente. En 1974, cofundó la Sociedad de Meditación Insight en Barre, Massachusetts, con Jack Kornfield y Joseph Goldstein. 

https://www.mindful.org/why-our-interconnectedness-is-our-greatest-strength/

 

sábado, 2 de enero de 2021

El dolor es mi gurú. ~ Jen Loving

 

Traducido desde… https://www.elephantjournal.com

 

El dolor, cuando se entiende adecuadamente, ofrece regalos.

Tales dones incluyen felicidad, compasión, gratitud, aceptación, iluminación espiritual, purificación y mejora en nuestras vidas.

Desearía haber aprendido esta lección antes en la vida, en lugar de en mis 40 años, habría sido mucho más fácil en el camino. Me sentaría mucho más joven y explicaría esta clave importante para vivir una vida más feliz. Puedo pensar en tantas veces en mi vida cuando realinear mi percepción del dolor hubiera sido útil.

Cuando me encuentro en una pose de yoga realmente difícil o dolorosa, permito que el dolor fluya a través de mí, respirando y relajándome, en lugar de resistirme y dejar que me paralice. Comencé a notar que los dolores inevitables que algunas posturas naturalmente traen a la superficie estaban sentando las bases para el cambio y el crecimiento.

Un día, cuando practicaba yoga, pensé: "¿Qué pasaría si tuviera la capacidad en este momento de dominar cualquier pose que quisiera con facilidad?" ¿Mi conclusión? Qué aburrido sería eso. La práctica ya no serviría como un maestro emocional, espiritual y físico, ni la falta de desafío lo haría divertido.

Paralelamente a la vida, mi cuerpo cambia constantemente y a veces es inestable. Cuando estoy en mi colchoneta y surge el dolor, hago una pausa y escucho a mi cuerpo. Me pregunto: ¿Es este un dolor "provechoso" o un dolor "inútil"? Estoy aprendiendo a diferenciar las dos sensaciones de dolor para no empujar mi cuerpo más allá de sus límites e inducir un sufrimiento evitable.

Un buen dolor está ahí para empujarme gradualmente y hacerme saber que estoy creciendo y ganando terreno. El dolor inútil es destructivo. Cuando continúo empujándome más profundamente hacia el dolor "inútil", el resultado es siempre un sufrimiento autoinfligido.

En meditación reflexionaba sobre la pregunta: “¿No debería ser aplicable el tratamiento del dolor a mis experiencias de vida así como a mi práctica de yoga ? 

Las preguntas flotaban en mi cabeza:

  • ¿Es el dolor realmente una guía para el crecimiento personal y una oportunidad para aprender?
  • En mi vida, ¿cómo puedo encontrar consuelo en las molestias?
  • ¿Se nos presentan experiencias de vida placenteras y desagradables para el crecimiento y la evolución?
  • ¿Aceptar e inclinarse hacia el dolor es la cura para el sufrimiento?

Una vez que comencé a mirar hacia atrás en mi vida, pude ver dónde las experiencias más dolorosas habían sido mis mejores maestros. Ellas fueron las que me enseñaron las lecciones más importantes a pesar de que fueron las más difíciles de atravesar. Mis experiencias de vida más dolorosas parecen ser las que fueron enviadas para guiarme hacia algún tipo de transformación: física, emocional o espiritual.

Si es realmente cierto que podemos transformar el dolor con aceptación y amor, ¿por qué siempre me encuentro evitando el dolor? ¿Por qué apago y creo muros de 100 pies en un intento de protegerme del dolor?

Sin embargo, ha habido algunas situaciones de vida dolorosas en las que, por alguna razón, he encontrado consuelo en permanecer allí en lugar de separarme de ellas y dejarlas ir.

La mayoría de los problemas que tuve en el pasado con el dolor se produjeron cuando no estaba dispuesta a aceptar las lecciones que el dolor tenía que enseñarme. Puede ser que el dolor me recuerde mis vulnerabilidades y mis limitaciones, y elija no enfrentarlas por miedo. El miedo es amigo del sufrimiento.

Algunas lecciones de vida que han surgido a través del dolor se han sentido costosas y en ese momento parecían innecesariamente agudas. Estas son de las que tengo vívidos recuerdos de llorar durante horas y horas, a veces días.

Cuando me permití caer en este espacio, sentí una separación entre mi mente, cuerpo y espíritu. En ese momento, no creía que fuera capaz de superar el sufrimiento.

Lo que aprendí es esto: cuanto menos resistencia aplique a la experiencia dolorosa, y cuanto más rápido acepto la lección, más rápido salgo del sufrimiento.

Quiero que mis experiencias de vida ayuden en el progreso a lo largo de mi camino espiritual, haciéndome más fuerte y sabia, agregando valor a mi vida. Abro conscientemente mi corazón y amplío mi mente para aceptar cada experiencia y situación por lo que tiene para ofrecer. Esto me permite revelar el amor profundamente arraigado y las nuevas oportunidades que están enterradas en el dolor.

Es en este espacio donde continuaré evolucionando.

De hecho, he descubierto que el dolor llena mi corazón y mi vida de amor si lo permito. Este amor proviene del crecimiento que mi alma experimenta a través del dolor.

Recuerdo dos cosas que mi abuela siempre me decía: "Los mejores estudiantes reciben las lecciones más difíciles" y "La luz entra por las grietas". No entendí lo que significaban cuando era más joven, pero ahora sí. Cambiar mi perspectiva para creer que el sufrimiento es una elección me ha otorgado libertad y poder, además de alinearme con el propósito de mi vida.

Deja que el dolor sea tu gurú. Si lo permites, será un gran maestro.

 

Jen Loving 

https://www.elephantjournal.com/2014/04/pain-is-my-guru-jen-loving/

 

 

lunes, 15 de junio de 2020

La fuerza y la gracia de la enfermedad física - Miranda Macpherson

Traducido con Amor desde...https://www.mirandamacpherson.com

 

La vida contiene todo el espectro de experiencias que van desde las más exquisitas hasta las más difíciles. Sin embargo, cada experiencia tiene el potencial de generar una sabiduría más profunda, si la incluimos como parte del camino del despertar.

Tres años después de un poderoso despertar que cambió el curso de mi vida, me arrodillé con una grave lesión en la columna vertebral, que parece no responder a un tratamiento alopático o alternativo. Sentí que, de alguna manera, esta era una etapa importante del proceso de integración, sin embargo, me tomó toda mi fuerza y ​​determinación aprovechar esto como parte de mi pedido para vivir la Gracia.

Rendirse a las invitaciones la vida nos trae sonidos muy fáciles, pero el dolor físico, del tipo que te despierta en medio de la noche, drena tu energía día tras día, dura años y parece no responder a ningún tratamiento, puede ser muy difícil, no importa cuán espiritualmente maduro seas. Tuve que aprender a abrirme al dolor y practicar la relajación del ego de manera más sustancial con los temores y la resistencia que surgían de mi mente cuando el dolor era más de lo que podía soportar. La marea tardó cerca de un año en cambiar, pero recuerdo el día en que mi postura comenzó a abrirse, estaba de pie sin tratar de hacerlo, y había un nuevo vigor, un vivo temblor en el interior. De repente, quería movimiento, más respiración y la satisfacción felina de un estiramiento profundo.

En todo esto, llegué a reconocer lo que significa dejar que la Gracia encarne, se actualice y viva en la carne de nuestro vehículo humano que es mucho más de lo que parece. Sintiendo mi pelvis estable pero ya no fusionada, mi espalda media respirando como si hubiera un pie extra de espacio dentro de mi corazón, y una fluidez de presencia fluyendo desde mis pies, a través de mi torso hasta la parte superior de mi cabeza, comencé a reflexionar sobre lo que había ayudado a esta transformación que me permitió una encarnación más profunda.

 Rendirse a lo que es:

En mi viaje de curación, claramente estaba siendo invitada a rendirme al dolor, permanecer presente con la impotencia que rodeaba el dolor, estar realmente con la incertidumbre de si esto mejoraría alguna vez. De alguna manera, tuve que renunciar a mi apego a cualquier resultado en particular, sin embargo, sin darme por vencida, aceptando donde sea que terminara y confiando en que de alguna manera todo se estaba desarrollando en una dirección beneficiosa ... incluso si eso significaba que mi condición no cambiara. Tuve que escuchar mi propia brújula interna, siguiendo los consejos a menudo contradictorios de médicos, osteópatas, quiroprácticos, sanadores, sin pensamientos de miedo.

En silencio, podía escuchar susurros desde dentro, una voz de sabiduría que me recordaba confiar en el proceso. Esto hizo eco de la guía que escuché al comienzo de ese gran cambio en mi vida, en los meses posteriores al despertar que vino en la cueva de Ramana Maharshi que requirió una rendición total de todo lo que sabía, incluido mi propio sentido de identidad. Comencé a ver este viaje físico a través de una lesión de la columna vertebral como parte de ese continuo, una integración visceral para que la comprensión de este profundo cambio de identidad pudiera aterrizar más plenamente en esta vida humana.

Apertura con todo nuestro ser:

Como una serpiente que necesita deshacerse de una piel vieja, mi estructura física misma necesitaba liberarse de los grilletes obsoletos, abrirse y reconstruirse para permitir que la sabiduría fluya por todo el mundo. ¿Qué aprendí? Principalmente, la importancia de una escucha profunda y humilde con todo nuestro ser, y una nueva apreciación de cómo nuestro cuerpo mantiene inconsciente a la mente. El dolor de espalda me invitó a explorar la dimensión de nuestro ego que no es solo la percepción de separación, no solo pensamientos de miedo, falta, culpa, sino también patrones de estrés y contracción en los cuerpos físico y sutil. Aprendí más sobre el agarre físico y energético de nuestro ego, y la amabilidad con que realmente se necesita dejar ir. Aprender a manejar el dolor agudo y abrirme a sus misterios, me llevó a un contacto más profundo con los momentos más vulnerables de mi vida, invitándome a practicar la relajación del ego hasta mis huesos. Simplemente ablandando, abriendo, permitiendo, escuchando, confiando ... sin abandonarme, no importa cuán intenso fuera el dolor.

'¿Qué quiere que se cumpla?'

En el camino conocí capas sutiles de mi propia estructura del ego que se contrajeron a una edad muy temprana. Experiencias que había perdonado y entendido espiritual y psicológicamente, pero de alguna manera mi cuerpo no se había descomprimido por completo. Tuve que sumergirme en mi propia carne y enfrentar el impacto celular de los recuerdos más jóvenes en los que me había sentido tan sola.

No es suficiente solo ver a través de nuestros patrones de ego, tuve que dejar que la gracia penetrara a través de ellos. De la misma manera que no puedes convencer lógicamente a un animal asustado de que está a salvo contigo, descubrí la importancia de sentir y permanecer con lo que es. Sentir los patrones de dolor requería una paciencia más profunda, abriéndose a esa aparente brecha entre el refinamiento de los reinos ilimitados de la conciencia mientras se aprende a incluir y habitar este imperfecto cuerpo humano.

Sentir la conciencia de mi dolor de espalda me mostró la importancia de no abandonarme en el reino vertical, sino de abrazar verdaderamente mi propia humanidad animal y apreciarla.

Despertar en los lugares más vulnerables:

Un momento decisivo llegó cuando vi la sutileza de mi propio abandono.

Había tomado una actitud tan buena ante todo este proceso, indagando diligentemente a través de las capas de cierre que el dolor me llamó la atención, mientras me sometía físicamente a varios tratamientos, ninguno de los cuales parecía hacer mella en mi situación. Sin embargo, en cierto nivel, todavía suponía que tenía que curarme. Al reflexionar sobre las opciones de tratamiento que aún no se han probado, encontré una ola de ira que surgía dentro de mí. No se proyectó en nada ni a nadie. No es una historia de víctima o un rechazo de la experiencia actual. Había cruzado algún umbral y mi conciencia gritaba 'arrggggggghhhhhhhh, ¡suficiente!'

Practiqué todo lo que comparto con otros en esto: enfrentar los fenómenos de la ira con curiosidad, con la respiración, con la confianza en el proceso más profundo, el amor a la verdad y la voluntad de ver la realidad más profunda de esto. La ira estalló 48 horas más tarde, dando paso a una admisión muy vulnerable de mi propia necesidad de ser humano de alguien con suficiente conocimiento para guiar mi proceso de tratamiento. Finalmente le dije esto a mi osteópata. Mientras estaba acostada en su mesa, las lágrimas corrían y mi cuerpo temblaba, dije: ' ¿Sostendrás mi proceso de curación? No puedo navegar esto sola '. Ella no dijo una respuesta, y no necesitaba un sí o un no. Necesitaba ponerme en contacto con mi propia necesidad de apoyo humano y hablarle a alguien en quien confiaba que tenía suficiente comprensión. Deje espacio para ello.    

Encarnando la Gracia dentro de lo ordinario:

Desde ese momento, comencé a sanar. Ahora, parece que literalmente hay más espacio en mi columna vertebral. Sorprendentemente, he crecido media pulgada de alto. Ya no tengo dolor. Estoy más completamente aquí, más profundamente en mis huesos, con la apreciación de la espiritualidad inherente de los asuntos cotidianos. Estoy aprendiendo a responder correos electrónicos como si la gracia misma estuviera leyendo y respondiendo, equilibrando mi talonario de cheques en agradecimiento por el acto de amor, realmente es reunir apoyo al nivel de supervivencia básica. Cómo cada acción ordinaria es una invitación a una realización más completa, y podemos aprender a relacionarnos con ella como tal. He aprendido a hacerme amiga de este cuerpo. A amarlo como es. A aceptarlo. A tratarlo con amabilidad.

Ya no me importa si este cuerpo encaja en mis viejos jeans, estoy tan feliz de que este dolor se fuera sin haber sido rechazado y pueda disfrutar el regalo de la vida ordinaria. Mi cuerpo se siente claro y abierto, y soy plenamente consciente de que no es el esfuerzo de mi ego lo que provocó la curación. Alguna inteligencia más profunda que vive en esta nave simplemente sabe qué hacer, y estoy agradecida.

Ahora, mientras veo a una anciana luchando por cruzar la calle en su andar, hay tanta compasión, empatía por cosas que antes no entendía directamente. Apreciación por lo vulnerables que somos al recuperarnos de una enfermedad o simplemente por el envejecimiento. Qué increíbles maestros pueden ser nuestros propios cuerpos. Cómo podemos ser tan bellamente enseñados por nuestro sufrimiento. Cómo incluso en lo más difícil de nuestras vidas está realmente la mano de la gracia, que nos conduce a una humildad más profunda, para que nuestras vidas puedan generar la sabiduría de la que todos nos beneficiamos.

Nacida en Australia, Miranda Macpherson es una maestra espiritual, mística moderna y autora. Es reconocida internacionalmente por su profundidad de presencia y su capacidad

como guía hacia la experiencia directa de lo Sagrado

https://www.mirandamacpherson.com/articles/the-grit-and-grace-of-physical-illness/

¿Por qué estoy increíblemente agradecida por mi depresión? - Kelly Dudzik

Traducido con Amor desde...https://medium.com

Odio la palabra depresión.

Me diagnosticaron depresión clínica cuando tenía poco más de 20 años. Es habitual  en mi familia, así que nunca me avergoncé, sabiendo que es simplemente un desequilibrio químico en mi cerebro.

Pero odio la palabra depresión. Para aquellos que sufren de depresión clínica, esta palabra no describe adecuadamente cómo se siente una persona deprimida. La mayoría de las personas piensan que la depresión significa tristeza, y debido a lo ridículo del idioma inglés, lo hace. Pero la depresión clínica no es tristeza.

La depresión clínica es más como la Gran Depresión. Hay una falta, un déficit, una escasez. La depresión clínica es una falta de emoción, de sentimientos. No te sientes triste, no sientes nada. Los sentimientos son opiniones sobre lo que sucede a tu alrededor. Si no tiene sentimientos, no tienes opinión sobre la vida y pierdes interés en las cosas sobre las que no tienes opinión. Las personas deprimidas están básicamente aburridas crónicamente con la vida y todo lo que hay en ella. No tiene sentido. Nada los hace felices o tristes. No hay razón para hacer nada cuando estás en medio de un episodio depresivo.

Cada cosa es difícil cuando tienes depresión. Simplemente no te importa. Es como ser forzado a ir a una fiesta aburrida con personas que no conoces después de un largo día en un trabajo que odias.

El escritor Andrew Solomon dijo durante su charla en TED: "Lo opuesto a la depresión no es la felicidad, sino la vitalidad". Las personas deprimidas no sienten. No hay vida en ellos. Ally Brosh (la dibujante de Hyperbole and a Half) describe sus sentimientos cuando está deprimida como los de un pez muerto. No se esconden ni están enfermos. Están muertos. Mi hermana describe su depresión como un globo de helio de tres días. Describo el mío como una sensación de vacío, hueco, solo un cuerpo. No hay nada dentro de mí.

Es por eso que muchas personas deprimidas duermen. Literalmente no hay nada mejor que hacer. Cuando estaba en medio de un episodio depresivo, recuerdo haber tenido un insomnio terrible porque en realidad tenía miedo de lo cansada que estaba. Sentí que me habían administrado anestesia. Tenía las extremidades pesadas y pasaba todo el día y toda la noche en la cama porque era muy difícil levantarme. Me sentía muerta por dentro. La única razón por la que no terminé todo fue por mi familia. Me acostaba en la cama pensando en cómo reaccionaría cada persona de mi familia y qué les sucedería. Ya me sentía como una carga y no quería decepcionar a mi familia aún más. Cualquier razón sirve a uno para seguir adelante.

Muchas personas deprimidas no reciben ayuda. Es muy difícil. La mejor manera de ayudar a una persona deprimida es ayudarla a obtener ayuda. Llame a su compañía de seguros y vea qué médicos están en su red. Haga una cita para ellos y luego llévelos allí. Pregunta si te quieren allí para ayudar a responder preguntas. Las personas con depresión tienen problemas para crear recuerdos porque a menudo no hay sentimientos asociados con ellos, por lo que es como memorizar la guía telefónica. Yo personalmente no recuerdo el tiempo que pasé en la sala de psiquiatría de emergencia. Mi madre dijo que me llevó allí y no es una mentirosa, así que supongo que sucedió. Y no esperes ninguna gratitud de ellos; ellos no sienten ninguna. No sienten nada.

Zoloft me ha ayudado mucho. Encontrar los antidepresivos correctos puede ser complicado, pero tuve la suerte de que la depresión corriera en mi familia, por lo que hicieron todo el trabajo duro por mí. Mi madre descubrió que Zoloft funciona para ella y yo descubrí que funciona para mí. Pero los antidepresivos no son la cura. En esa misma charla TED, Andrew Solomon habla sobre cómo sus antidepresivos no lo hicieron feliz, pero sí hicieron que le sea más fácil hacer un sándwich. Amo mi Zoloft. Me gusta pensar en él como un muy buen amigo que me convence de salir de casa de vez en cuando. Pero Zoloft por sí solo no me hace feliz. Simplemente me permite experimentar la felicidad.

El hecho de que Zoloft me permita ser feliz no significa que lo haga. Las vías neuronales que la depresión talló en mi cerebro son caminos profundos y familiares. Mi primera reacción ante cualquier estímulo nuevo es que es estúpido y sin sentido. Pero gracias a Zoloft, puedo salir de esa rutina y explorar lo que cada experiencia significa para mí. Se necesita mucho trabajo duro. Actualmente estoy en terapia, mi tercera vez. Tomo suplementos como la vitamina D y el citrato de magnesio. Medito con la aplicación Headspace. Tengo que escribir listas increíblemente detalladas para hacer (con gemas como "despertar" y "salir por diez minutos") o simplemente me acostaré en la cama todo el día. Comienzo el día con una bebida energética o un café para aumentar mi energía y ya no bebo alcohol porque empeoró mi depresión. Mi período es especialmente difícil para mí. No importa lo que haga, me hundo en un episodio depresivo.

Lidiar con la depresión es como empujar una roca cuesta arriba. No se puede simplemente "hacer rodar la pelota". Es una lucha constante y no puedes tomarte un día libre. Se necesita mucho trabajo para sentirse "humano", y siento que me agoto por lo que parece ser tan poco. O no puedo hacer nada y los resultados pueden ser lo suficientemente dramáticos como para terminar en la sala de emergencias psiquiátricas. Esto último puede parecer tentador, especialmente cuando otras personas menosprecian su depresión. Decirle a alguien que 'supere' su depresión o 'simplemente se levante' o 'solo sonría' o 'simplemente intente' es como decirle a alguien que 'simplemente gane' un maratón y que no le importe haber corrido durante 24 horas seguidas. Una persona no deprimida piensa que una persona deprimida que mira televisión todo el día es perezosa. Una persona deprimida está orgullosa de haber llegado al sofá. Pero cuando alguien les dice que son flojos, ven ese gran triunfo y se dan cuenta de que no vale nada, así que de nuevo, ¿cuál es el punto? No tienen confianza en sí mismos y luego alguien aparece y les dice que lo mejor de ellos no vale la pena. Cuando estoy en un episodio depresivo, me encuentro deseando que haya algún signo físico. Quiero señalar un gran hematoma en mi pecho y decir "¿Ves?" A todos los que dudan de mí.

Lidiar con la depresión clínica me hace más fuerte. Combatir una fuerza externa es fácil porque tienes algo que atacar, un enemigo que debe ser derrotado. Con la depresión, mis pensamientos son mi enemigo. Tengo que pelear de manera diferente cuando peleo conmigo mismo. No puedo atacar a ciegas como un niño que presiona todos los botones del controlador. Tiene que ser más matizado. Es la diferencia entre el agua a bordo de mi enemigo frente a sentarse y encontrar un terreno común. Descubrí que he desarrollado una increíble empatía y simpatía hacia mí y hacia los demás.

No todo es malo. He llegado a apreciar mi depresión. Estoy increíblemente agradecida por cualquier cosa que me haga sentir algo. El dolor y la tristeza son realmente buenas cosas porque significa que estoy viva. La alegría me deja sin aliento. Mi depresión también me ha hecho graciosa. En lo profundo de mi depresión, soy un científico clínico que examina la especie humana que me rodea y obtuve algunas observaciones puntuales.

La mayoría de las personas hacen cosas que no quieren hacer todo el tiempo. Me parece que soy casi físicamente incapaz. La depresión quita la mierda de mi vida. Solo hago las cosas que quiero hacer con las personas con las que quiero hacerlas. Me han llamado perra, me han dicho que soy grosera e ignorante. Solía ​​molestarme, pero ahora veo que estas personas están buscando un significado como yo.

El trabajo más difícil que tuve fue trabajar en Target. Trabajé con personas de unos 50 años que han estado allí toda su vida. Sabía que no podía hacer eso. Sabía que vivir una vida mediocre me mataría. Y sabía que sería yo quien me sacaría de mi propia miseria. Entonces renuncié a mi trabajo, me mudé a la casa de mis padres y comencé mi carrera de escritora. Si no tuviera la depresión presionándome, probablemente nunca lo habría hecho. Todos tenemos sueños. Las consecuencias por no perseguir esos sueños llevan al arrepentimiento. Para la mayoría de las personas, ese es el final. 

Para las personas deprimidas, ese arrepentimiento podría matarlos.

Y entonces, odio la palabra depresión. No estoy triste. 

La depresión simplemente hace imposible que ignore ese espacio vacío dentro de todos nosotros.

Kelly Dudzik

https://medium.com/@kellsndudz/im-grateful-for-my-depression-2e6ff701b2e2