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viernes, 8 de octubre de 2021

El camino del jardín - Cheryl Wilfong

Traducido con Amor desde...https://www.lionsroar.com

Un amigo que trabaja en una granja orgánica trajo a casa dos bandejas de seis paquetes de plántulas de lechuga. Las llamadas plántulas no solo estaban listas para ser trasplantadas, también estaban listas para ser consumidas. Eso facilitó la jardinería: trasplante la lechuga y comience a cosechar de inmediato.

Podríamos encontrarnos queriendo hacer lo mismo con nuestra práctica espiritual, ansiosos por trasplantarla a nuestras vidas ya demasiado ocupadas para que podamos cosechar los frutos de la práctica ahora mismo. "Realmente debería hacer yoga todos los días", pensamos. O podríamos darnos una charla de ánimo, diciendo: "Podría sentarme todas las mañanas y todas las noches durante veinte minutos".

Sin embargo, al intentar trasplantar una práctica espiritual, primero necesitamos despejar un espacio en el que sembrar las semillas de la atención plena. Cuidar de un floreciente Jardín de todas las cosas que queremos hacer requiere apresurarse. Nuestras vidas pueden parecer más un arroyo que balbucea ruidosamente que un estanque de bosque en calma. Podemos tratar de mantener un Jardín de Ocupación demasiado grande, o podemos cuidar solo tanto como nuestros tiernos corazones puedan abrirse.

Hoy en día tenemos un extenso menú de reducción de estrés para elegir: meditación, yoga, tai chi, qigong. O, si buscamos las endorfinas del ejercicio, podríamos empezar a hacer jogging o Pilates, o empezar a hacer ejercicio en un gimnasio. Básicamente pensamos: "Si solo agrego una cosa más para hacer, puedo reducir mi estrés". Cuestiona esta creencia. Correr al gimnasio o meditar con un ojo en el reloj va en contra de la intención de reducir el estrés en nuestras vidas.

Reducir el estrés, como bajar de peso, significa restar algo. En nuestro jardín, lo primero que restamos son las malas hierbas. En nuestra vida diaria podríamos considerar, por ejemplo, cuántas noticias realmente necesitamos. Fui a un retiro de fin de semana con mi grupo de mujeres a Weston Priory en Vermont, donde los monjes benedictinos mantienen una granja, jardines y huerto. Viven una vida comprometida dedicada a la justicia y la no violencia en el mundo, sin embargo, nos dijeron que su única fuente de noticias era el Sunday New York Times. Su ejemplo me inspiró a eliminar mi propia ingesta de noticias, limitándola a una vez al día.

En nuestro jardín, sin embargo, puede ser difícil identificar qué planta es una maleza y cuál una que plantamos para que florezca. En la primavera, a veces no podemos distinguir entre una vara de oro y un dulce William. Entonces, ¿cómo podemos discriminar entre las actividades poco provechosas en nuestras vidas y las beneficiosas, como la meditación, que endulzarán nuestras mentes?

Intente eliminar el correo basura, los catálogos y darse de baja de las listas de correo electrónico no esenciales. Escriba una o dos cosas que podría considerar eliminar durante una semana. ¿TELEVISOR? ¿Películas? ¿Compras? Las personas que hicieron un ayuno voluntario con sus tarjetas de crédito descubrieron que dejaron de ir a la tienda. Se conformaron con lo que tenían a mano en casa. Y se sintieron más tranquilos.

Mantener un espacio despejado para la meditación requiere determinación. Las actividades cotidianas intentarán invadir nuestro espacio despejado. En terminología de jardinería, estas plantas invasoras se denominan esparcidoras. Piense en el bálsamo de abeja o en cualquier miembro de la familia de la menta de tallo cuadrado; si les da una pulgada, se apoderarán del jardín. La información entrante aparentemente urgente intentará desplazar nuestras relaciones importantes, incluida nuestra relación con nuestra práctica de meditación. Considere bajar a la mitad el tiempo que dedica a las redes sociales. Puse una "campana de atención plena" para que suene una hora antes de la hora de dormir en mi computadora para recordarme que la apague y me siente durante veinte minutos antes de irme a dormir.

Despeje algo de espacio en su hogar y también en su horario. Coloque un cojín o una silla. Quizás pueda usar un estante cercano como altar. Luego, comprométase a sentarse a una hora determinada en ese lugar habitual. Configure un temporizador para, digamos, veinte minutos en su microondas o teléfono celular.

Si no tiene una práctica establecida, le recomiendo comenzar su meditación ablandando el corazón. Primero, visualice un lugar con agua. Este sentimiento puede durar solo un segundo. A continuación, exprese gratitud por las bendiciones de su vida, incluso las cosas comunes que da por sentado. En tercer lugar, practique la bondad amorosa hacia usted mismo. Este ablandamiento del corazón es como preparar la tierra en nuestro jardín: volteamos la tierra y agregamos el abono del cuidado. Luego plantamos las semillas de la atención plena centrándonos en la respiración, los sonidos o las sensaciones. Después de que suene el temporizador, intente sentarse en una silla junto a una ventana con una hermosa vista, o tal vez en una terraza. Con una taza de té en la mano, contemple un aspecto de una lectura reciente o pasee por un jardín.

Sabes cómo se ven tus plantas de interior si te olvidas de regarlas por un tiempo. Lo mismo sucede con nuestra práctica de meditación si la descuidamos por un par de semanas, o incluso por unos días. Regamos nuestra práctica sentándonos todos los días. Fertilizamos nuestra práctica leyendo o escuchando charlas.

De vez en cuando llevar nuestra práctica a un centro de retiro, puede florecer o dar frutos, como lo haría una planta en un invernadero. En el retiro tenemos las condiciones adecuadas: un horario, comidas nutritivas que se preparan para nosotros y solo las pertenencias que caben en una maleta. Es increíble lo poco que necesitamos para vivir cómodamente durante una semana más o menos. Simplificar nuestras vidas nos da un respiro. Una de las ventajas de ir a un retiro es que alguien más nos dice qué eliminar de nuestra rutina diaria en el centro de retiro: no leer, no escribir, no teléfonos móviles, ni computadora. No es de extrañar que la vida se sienta más tranquila.

Un adagio de jardinería sobre las plantas perennes dice: “El primer año duermen. El segundo año se arrastran. El tercer año saltan ". Esto significa que cuando trasplanta plantas perennes en su jardín, simplemente se quedan allí el primer año. Pero bajo tierra están desarrollando un sistema de raíces que los sostendrá durante mucho tiempo. Nuestra práctica de meditación requiere este tipo de paciencia. Primero, simplemente nos sentamos en el cojín y desarrollamos el hábito de sentarnos. Durante el segundo año, las plantas perennes comienzan a verse más robustas: florecen y comienzan a crecer. El tercer año están completamente establecidos en su nueva ubicación y tienen un fuerte crecimiento acelerado. Algunas plantas perennes son incluso más lentas, como mi hortensia trepadora, que tardó cinco años en crecer tres pies. Luego creció un metro al año siguiente. Ahora cubre la mitad del costado de mi casa y un petirrojo anida en ella cada primavera. Nuestra práctica de meditación necesita tiempo para florecer y dar los frutos de una vida espiritual.

La temporada de trasplantes llega a su fin. La primavera o el otoño de nuestras vidas pueden ser propicias para trasplantar una práctica de meditación, mientras que el verano de nuestras vidas puede estar totalmente reservado con el trabajo, la familia y el pago de la hipoteca. En el invierno de nuestras vidas, cuando estemos en nuestro lecho de muerte, es probable que los elementos de la tierra, el agua, el calor y el aire estén desequilibrados y posiblemente muy incómodos. Ahí es cuando la atención plena que hemos estado alimentando, la sabiduría que hemos obtenido de nuestra práctica, nos apoyará, justo cuando más la necesitemos.


Cheryl Wilfong es la autora de El jardinero meditativo: cultivar la atención plena del cuerpo, los sentimientos y la mente.

https://www.lionsroar.com/the-garden-path-march-2011/

 

domingo, 28 de marzo de 2021

Maestro, ¿cómo puedo enfrentar el aislamiento?

 

-Limpia tu casa. A fondo. En todos los rincones.
Incluso los que nunca tuviste ganas, el coraje y la paciencia de tocar.
Haz que tu casa sea brillante y cuidada. Quita el polvo, las telarañas, las impurezas. Incluso las más ocultas.
Tu casa te representa a ti mismo: si cuidas de ella, también te cuidas.

-Maestro pero el tiempo es largo.
Después de cuidar de mí a través de mi casa cómo puedo vivir el aislamiento?

-Arregla lo que se puede arreglar y elimina lo que ya no necesitas.
Dedicate al remiendo, borda los arranques de tus pantalones, cose bien los bordes deshilachados de tus vestidos, restaura un mueble, repara todo lo que vale la pena reparar.
El resto, tíralo. Con gratitud.
Y con conciencia de que su ciclo ha terminado.
Arreglar y eliminar fuera de ti permite arreglar o eliminar lo que hay dentro de ti.

-Maestro y luego qué?
Qué puedo hacer todo el tiempo solo?

-Siembra.
Incluso una semilla en un jarrón.
Cuida una planta, riegala todos los días, háblales, dale un nombre, quita las hojas secas y las malas hierbas que pueden asfixiarla y robarle energía vital preciosa.
Es una forma de cuidar tus semillas interiores, tus deseos, tus intenciones, tus ideales.

-Maestro y si el vacío viene a visitarme?... Si llegan el miedo a la enfermedad y a la muerte?

-Háblales.
Prepara la mesa para ellos también, reserva un lugar para cada uno de tus temores.
Invitales a cenar contigo. Y pregúntales por qué llegaron desde tan lejos hasta tu casa. Qué mensaje quieren traerte.
Qué quieren comunicarte.

-Maestro, no creo que pueda hacer esto...

-No es el aislamiento tu problema, sino el miedo a enfrentar tus dragones interiores Esos que siempre quisiste alejar de ti. Ahora no puedes huir.
Míralos a los ojos, escúchalos y descubrirás que te pusieron contra la pared.
Te han aislado para poder hablar contigo.
Como las semillas que solo pueden brotar si están solas.

 

Relato Zen

domingo, 24 de mayo de 2020

CONVIERTE LA LIMPIEZA DOMESTICA EN UN EJERCICIO ESPIRITUAL

 
 
“Qué te parecería hacer la limpieza de casa como la hacen los monjes budistas? Si quieres purificar tu alma sin moverte de casa, puedes hacerlo transformando las tareas del hogar en un ejercicio espiritual”, señala el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.
 
“La jornada de un monje comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del “Manual de limpieza de un monje budista”.
 
 
Para aplicar y aprovechar los consejos prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.
 
De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. 
 
“Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el ‘aquí ahora’, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo”, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.
 
Para el monje nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir ‘un despierto’”, bromea.
 
Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, y “puesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de  no postergar lo que debería hacerse hoy”, explicó.
 
CON LA ESCOBA, ATENTOS AL ‘AQUI Y AHORA’
 
“En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental”, añade.
Según este monje,  “los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo”.
 
“En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas,  es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente,  e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.
 
¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.
“Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz “ya está aquí”.
 
“Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.
 
En todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma, sin divagar hacia los problemas cotidianos.
 
“En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros”, destaca Matsumoto.
“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.
 
“Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica.
 
DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE
 
 
No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:
 
1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratar las cosas con cuidado.
 
2.-  Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.
 
3.-  La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.
 
4.-  Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.
 
5.-  Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.
 
6.-  Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.
 
7.-  El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.
 
8.-  Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.
 
9.-  En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
 
10.-  Repartir y rotar la limpieza ente todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.
 
 

jueves, 3 de enero de 2019

Ocúpate de tu propia suciedad, luego sirve a los demás


Traducido del Inglés por Tahíta desde...https://wakeup-world.com/2018/02/13/deal-with-your-own-shit-then-serve-others/

Tendemos a estar ansiosos por ayudar a otros a ayudarse a sí mismos. Es fácil ver el error en otros, querer saltar a su rescate. Podemos sentir que sabemos más y que todo lo que queremos es lo mejor para ellos. Lo hacemos por amabilidad, por supuesto, y podríamos tener mucho más conocimiento intelectual. Incluso podríamos guiarlos a que expresen exactamente lo que están buscando, pero ¿es de nuestra incumbencia?

¿Alguna vez has hecho esto? ¿Has sentido que alguien necesitaba tu opinión, tu perspectiva evolucionada y tu rescate, y aprovechaste  la oportunidad para difundir algún remedio que en realidad no se necesitaba? Si lo has hecho, no estás solo. Muchos de nosotros fuimos o somos predicadores de temas  sobre la salud y la curación. Una vez que tuve una revelación: sabía todo lo que las personas que conocía necesitaban saber: para ser salvadas por mí. Hice de los asuntos de todos, mi asunto.

¿Suena familiar?

Aunque tenemos la mejor intención, no nos corresponde intentar cambiar a nadie que no haya pedido nuestra ayuda. Incluso cuando podamos  ver claramente que no está eligiendo el mejor camino, el más inteligente o el más beneficioso, es su propio camino. Todo lo que podemos hacer es ofrecer apoyo . Todo lo que podemos hacer es hacerles saber que estamos allí. Eso es todo. Todo lo demás no sirve, crea dolor y no respeta los límites de los demás.

También tendemos a proyectar nuestro propio equipaje en otras personas;  el síndrome de…"si tengo frío todos deben estar congelados “.

Tener la necesidad de cambiar los puntos de vista o el comportamiento proviene de la necesidad de controlar. 

Recuperemos nuestro control, pero no controlando a los demás. Su camino no es de nuestra incumbencia.

Hay un viejo dicho que aborda este tema; Barre afuera de su propia puerta antes de tratar de limpiar la de otra persona. Este dicho nos recuerda que debemos volcar la energía en nosotros mismos y centrarnos en mejorarnos primero. Yo diría que dejemos la escoba en nuestra  propia puerta, y  punto. Permitamos que las personas usen las suyas, cuando lo consideren apropiado. Todos podemos tener una fiesta de escobas, si así lo elegimos, solo por invitación. Yo lo llamo; Deshágase de su propia mugre, luego sirva. Me di cuenta de que pensaba que ayudándoles hacía que yo fuera una persona complaciente. Era yo quien proyectaba mis deseos y hacia los demás, y buscaba la validación al mismo tiempo.

Sirviendo y complaciendo, dando y ayudando. Todas las palabras que fácilmente se enredan entre sí. La diferencia radica en la energía detrás de las palabras, no en las palabras mismas. Todos necesitamos ayuda de vez en cuando, y todos nos sentimos mejor al devolvérsela  al mundo, a la comunidad, a nuestra familia y a nuestros amigos. A través de muchas formas diferentes, todos podemos contribuir. Pero la creencia de que necesitamos algo a cambio, una validación o un premio, no nos sirve a ninguno de nosotros. Solo estamos tratando de ser perfectos, mientras que ninguno de nosotros lo será alguna vez. No existe tal cosa, y al mismo tiempo ya  somos perfectos .

En pocas palabras, no importa. A la creación no le importa lo que hacemos, y la necesidad de la perfección nos está frenando. Puedes creer que tienes que estar en un lugar determinado o tener una habilidad especial para ayudar y guiar a otros. No es tan así. Todo lo que tienes que hacer es ser tú, y habrá alguien que necesite lo que tienes para ofrecer. Eres suficiente, siempre. Tienes un don, tienes una experiencia de la que otros pueden beneficiarse, y eres capaz de cambiar la vida de otra persona hoy en día, simplemente siendo TÚ. Siendo  y cuidando lo tuyo.

No podemos ayudar a todos, pero todos pueden ayudar a alguien.

 Todos queremos ser de utilidad, validados, vistos y reconocidos. No hay nada de malo en eso. Diablos, ¡necesitamos más de eso! La cuestión es que somos mucho más útiles cuando dejamos de buscar la validación y los resultados, y nos centramos en servir a través de la vida, ocupándonos de nuestros propios asuntos y dejando que los otros hagan lo mismo; compasivamente estar en servicio, y dejar que otros hagan lo mismo.

Practica escucharte a ti mismo. Sé consciente de tus propios pensamientos y sentimientos. Indican cómo percibes tu vida. También te dan información valiosa sobre tu sistema de creencias en general. Deja que te guíen y sean tus amigos. Las emociones, pensamientos y sentimientos son una parte natural de ti. Reconócelos como tus amigos. Déjalos hablar y escúchalos.

Se humilde y conectado. Eres parte de la fuerza de Dios, y mientras permanezcas conectado, no necesitarás la validación de los demás. Deja de perseguir el exterior por lo que estás buscando. Siempre estuvo dentro. Haz realidad tus propias deficiencias y fortalezas. Aprecia, ora y sé sincero consigo mismo.

Se abierto y honesto. Sé auténtico y real con los demás. Defiéndete aprendiendo a decir "no". Tienes que establecer tus propios límites. Tanto “sí” como “no” tienen un lugar en tu vida, aunque “no” suele ser lo más difícil de decir. Puedes estar en desacuerdo con cualquier persona sobre cualquier cosa. Que nadie te diga qué hacer, decir o sentir.

Respeta a los demás. Respeta los sentimientos y elecciones de otras personas, y espera que ellos hagan lo mismo. No les prediques ni les digas qué hacer. No ayudes hasta que lo soliciten y observa a cada persona teniendo su propio viaje. No eres el líder en su vida. Tú solo eres tu propio jefe. Mantente en modo de servicio hacia el mundo sin tener que arreglar nada ni a nadie. Después de todo, ¿quién te dio la autoridad para tratar de cambiar a alguien? Permite a los otros la integridad de tomar sus propias decisiones.

No más tratar de agradar. Nunca fuimos destinados a ser agradables. Somos dadores  (¡Hay una gran diferencia!) Todos somos nuestras propias autoridades e igualmente capaces de tomar nuestras propias decisiones. No estamos destinados a comprometernos para que nos validen o validad. A través del respeto mutuo y el aliento, podemos vivir en apoyo mutuo. Estas libre. Por el momento, descuélgate delo que sea que pensabas que tenías que hacer, o a quién tenías que agradar, o cambiar. Recapitula esa energía y úsala para algo que fomenteel crecimiento y la felicidad.

¿Podemos tener un verdadero impacto?

Querer servir y dar es un rasgo natural de los seres humanos. Es un signo de alma sana y un espíritu inspirado. Tener un impacto positivo en el mundo es una bendición y algo a lo que tendernos todos. Con toda esta loca y alucinante manipulación que está sucediendo en el mundo, todos los dadores y espíritus despiertos deben dar un paso adelante. El mundo te necesita, nos necesita a todos.

Creo que todos tenemos ese anhelo de hacer la diferencia. Queremos importar Queremos que nuestras vidas importen. Pero no hacemos esto al imponernos a los demás. Un pequeño acto de bondad y servicio tendrá un gran impacto, no solo para una persona o una familia, sino para el mundo en general. 

Todos podemos hacer algo que impacte a los demás. Simplemente viviendo tu verdad, estás difundiendo la luz. Simplemente al hablar, estás guiando a otros. Simplemente amando y cuidando de tu corazón, estás ayudando a otros a abrir sus propios corazones. Compartir es demostrar interés.

El mundo necesita más árboles frutales, más bosques, agua limpia y aire limpio. Tal vez tengaS una pasión por el medio ambiente y puedas contribuir a un mundo mejor ayudando a sanar a la madre Tierra. Nuestros hijos necesitan nuestra atención y nuestro amor, para poder crecer sintiéndose libres en un mundo de caos y estrés. La gente está sufriendo, muriendo de hambre, perdida y huyendo de la guerra. Los animales están sufriendo. Conociendo esto, concientizándolo, estás elevando tu conciencia y la capacidad de impactar positivamente en una causa que está cerca de tu corazón. 

Durante años jugué con una frase en mi cabeza: "¿Cómo puedo servir?”.  Se convirtió en una parte natural de mi vida. Cuando contribuimos, llenamos nuestra copa. Estamos marcados ​​de amor y gratitud. No esperes nada, da lo que puedas.

Hazte amigo de algunos nuevos pensamientos de abundancia . Ser capaz de dar proviene del conocimiento de que siempre hay suficiente. Siempre eres suficiente y tienes más de lo que necesitas: más amor, más buenas intenciones, sonrisas, palabras alentadoras, compromiso entusiasta e interés auténtico.

Hazte estas preguntas todos los días;

¿Cómo puedo servir?

¿Cómo puedo agregar valor?

¿Cómo puedo tener un impacto positivo?

¿Cómo puedo ser lo mejor posible mientras estoy al servicio?

¿Cuál es mi verdadera vocación?

Calla y escucha la respuesta. Puede aparecer de inmediato o mostrarse en el momento adecuado, a medida que tu vida cambia para mejor. Procederá de tu pasión y amor por la vida, nunca del miedo o del pensamiento basado en el ego. No hay forma correcta o incorrecta de contribuir. Si bien puede parecer poco o insignificante para ti, puede cambiarle la vida a otro. No tienes que ser perfecto para ser un mentor. Solo tienes que ser genuino.

Siempre hay personas y situaciones que necesitan lo que puedes dar. Corta madera, lleva agua, sonríe, preséntate y enciéndete. Sé abierto y dispuesto. Es una bendición

Al utilizar sus regalos, también está sirviendo. Nos son dados como un servicio al mundo. Entonces, al usarlos estás bendiciendo a los demás, y al hacerlo te estás bendiciendo a ti mismo. Se transformará tu vida entera  dejar fluir tus talentos. Un músico hace el servicio mundial con su música, tocar almas y elevar la vibración, simplemente haciendo lo que mejor saben hacer.

Cuando te expresas con entusiasmo, estás inspirando a otros a que también sean útiles. El efecto dominó es imparable. Solo por ser feliz, estás sirviendo. Entonces, ves, a tu vez, que cuidar de ti  es de gran servicio para la humanidad. Tan simple, pero tan profundo.

Crea a través de la claridad de tu propia vibración. Crea tus deseos y deja que las manifestaciones que provienen de él sean el servicio a este mundo. Ser útil no significa que vas a llenar un vacío. De ningún modo. Simplemente significa estar en tu propio flujo, y el mundo entero se beneficiará. Eres único y el mundo te necesita, no como un agregado, sino como un contribuyente de su verdadero yo y pasión. Eres  único, y eso en sí mismo es suficiente. Sé verdadero, sé real, sé cariñoso y sé presente. Eres un regalo.

Una vida vivida con la pasión de ser útil nunca te defraudará. El poder de la creación te devolverá diez veces más, no como medio de agradecimiento, sino como una parte natural del flujo de la creación. Deja que tu vida se expanda más allá de las rutinas diarias del trabajo obligatorio. Deja que haya espacio para devolver, y para recibir. Puedes sentirte atraído por una buena causa, ser voluntario en un comedor de beneficencia, un refugio de animales o un centro de crisis. Un vecino puede necesitar una mano fuerte. Puedes sentirte atraído por el trabajo de caridad en tu comunidad o pasar tu vida viajando por el mundo compartiendo un mensaje de esperanza e inspiración. No importa qué. Al caminar y hablar, siempre eres suficiente.

Deja tu corazón abierto a nuevas ideas.

Sé “invitador” y mira cómo la vida se desarrolla en un nuevo nivel.

Todo lo que tienes que hacer es vivir.

Hilde 

 

Hilde Larsen


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