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miércoles, 26 de enero de 2022

CONVIÉRTETE EN LO QUE ERES- Alan Watts




 Se ha dicho que la sabiduría más elevada estriba en el desapego, o, según palabras de Chuang Tse:”El hombre perfecto utiliza su mente como un espejo; no se aferra a nada, no rechaza nada; solo recibe, pero no retiene”

El desapego significa no sentir ningún remordimiento por el pasado ni miedo por el futuro; dejar que la vida siga su curso sin intentar interferir en su movimiento y cambio, sin intentar prolongar las cosas placenteras ni provocar la desaparición de las desagradables.

Actuar de éste modo es moverse al ritmo de la vida, estar en perfecta armonía con su música cambiante, a esto se llama iluminación.

Dicho brevemente: es no apegarse al pasado ni al futuro y VIVIR EN EL ETERNO AHORA. Ya que en realidad, ni el pasado ni el futuro tienen una existencia separada de éste ahora; por sí mismos son una ilusión.

La vida existe solo en éste preciso momento, y es en éste momento cuando es infinita y eterna.

Ya que el momento presente es infinitamente pequeño, antes de que podamos medirlo ha desaparecido, y sin embargo, persiste para siempre.

Éste movimiento y éste cambio ha sido llamado Tao por los chinos, pero en realidad, no hay movimiento, ya que el movimiento es la única realidad y no existe nada más allá en relación a lo cual pueda decirse que se mueve. De ahí que, en definitiva, pueda denominarse el eterno movimiento y el eterno reposo.

¿Cómo podemos vivir en armonía con el Tao? Un sabio dijo que si pretendemos vivir en armonía con el Tao, debemos alejarnos de él. Lo curioso del caso es que no podemos alejarnos de él aunque querramos.

Aunque tus pensamientos huyan hacia el pasado o corran hacia el futuro, no pueden escapar del momento presente. Por mucho que quieran retroceder o avanzar para escapar, nunca pueden separarse del momento, ya que esos pensamientos se hallan en el momento, al igual que todo cuanto comparten. De hecho, son el movimiento de la vida, que no es otra cosa que el Tao.

Quizás te creas fuera de la armonía de la vida y de su eterno ahora, pero no podrías existir, ya que tú eres vida y existes ahora, de otro modo, no estarías aquí.

De ahí que no sea posible escapar ni atrapar el Tao infinito; no hay ni un acercarse a él…simplemente ES y tú  LO ERES.

Por lo tanto…CONVIÉRTETE EN LO QUE ERES.

 

Tipiado por Tahíta del libro de Alan Watts Conviértete en lo que EresConviértete en 

sábado, 9 de octubre de 2021

¿QUÉ NUEVA ERA FUE ESA?- Barry Long

Traducido con Amor de la Web de Barry Long


Como maestro de la verdad, debo decirte la verdad. Nunca hubo ni puede haber una Nueva Era de transformación espiritual. Ni existe una Nueva Era para ti, el hombre o la mujer que está leyendo esto. El movimiento Nueva Era es un engaño y cualquier compromiso con él o creencia en que te ayudará en tu desarrollo espiritual, de hecho, te mantendrá alejado de la verdad. Quizás pases un buen momento, te encuentres con personas conocedoras y agradables, aprendas cosas nuevas y hasta presencies efectos mágicos. Podrás sentir que estás progresando. Pero seguirás siendo tal como eres: discutiendo acerca de la verdad, creyendo en ella, pero no realizándola.

Las nuevas eras son simplemente civilizaciones sucesivas, diferentes modos y medios de vivir, de hacer la vida más fácil, más interesante y entretenida. Las nuevas eras van y vienen, tal como van y vienen los hombres y las mujeres que las viven.

Lo que viene y va no es la verdad. La verdad es ahora. Ahora y siempre.

Si alguna vez existió una Atlántida, en la que todos se comunicaban intuitivamente y viajaban por me- dio de un transporte solar instantáneo, desapareció convirtiéndose en leyenda. Si el sueño de la Nueva Era se realiza alguna vez y la gente de la tierra se une en una conciencia, esa nueva civilización sólo producirá nuevamente otro modo de vivir que también desaparecerá.

¿Qué tiene que ver cualquier Era, pasada o futura, con el bien que eres, la verdad que eres en este momento, ahora?

Si existe alguna vez una Nueva Era, o existió alguna vez una Edad de Oro, y si hay alguna verdad en la gente de la Nueva Era o de la Atlántida, esa  verdad está en el hombre y la mujer ahora.

La verdad es que yo, que estoy leyendo esto aquí y ahora, soy siempre lo que soy, no importa el tiempo ni el lugar. Me voy a dormir y me despierto por la mañana – el mismo ‘yo’… Yo estoy aquí. Permanezco. Me voy. Siempre soy una cosa u otra. Siempre estoy confirmando lo que soy.

Las circunstancias en las que vivo van y vienen pero yo estoy siempre presente. La comodidad y la conveniencia al vivir cambian pero yo, que anhelo verdad y amor estoy siempre aquí, siempre soy el mismo. Si no sé esto, aquí y ahora, algo está fallando. ¿Qué es? ¿Cómo podría olvidar la verdad, la realidad de mí mismo?

“Lo olvido porque estoy siempre recordando. Siempre estoy mirando hacia atrás o mirando hacia adelante. Siempre estoy soñando, imaginando, especulando, deseando… He olvidado como ser lo que soy y estar donde estoy ahora.”

“No puedo estar solamente aquí ahora. Es aburrido. Estoy inquieto. Me pongo muy infeliz si no tengo nada hacer. Por favor, déjame distraerme de mi infelicidad. Debe haber algo mejor, un mañana mejor. Trabajaré para ir hacia él. Lo esperaré con ilusión.”

Ese es el gran engaño de todas las eras.


Barry Long


© The Barry Long Trust

Un extracto del libro de Barry Long The Way In.

BARRY LONG (1926-2003) fue un maestro espiritual australiano y autor de libros sobre meditación, auto-conocimiento y la naturaleza espiritual del hombre y del universo.

Hay gran interés en sus enseñanzas en muchos países

viernes, 8 de octubre de 2021

¡Vive la Totalidad ! - Emilio Carrillo

Ser es lo Real; la Vida es lo Real. Estar es solamente una experiencia de lo que eres. Por tanto, céntrate en lo que eres, pon la consciencia en ser. La denominada realidad es fruto de una experiencia de ser en forma de estar. A partir de ahí, observa la realidad y observa lo que denominas tú: ambos son la forma de estar que la vida que eres adopta en esta vivencia humana. Observa la realidad y obsérvate sin pensamientos, mírala y mirate sin emociones y acéptala y acéptate sin más.

No te preguntes por qué la realidad es así y no de otra manera. Lo que eres no está aquí para hacer disquisiciones mentales, sino para vivir: ¡vivir! Simplemente, vive y saborea la experiencia...

No hay nada que cambiar. Este mundo es el marco absolutamente idóneo y perfecto para desplegar las experiencias conscienciales de ser que este plano posibilita. Hay infinitos planos donde lo que eres está. Pero aquí-ahora tienes consciencia de este. ¡Gózalo! Sin juicios, sin quejas... Ni pensando, ni sintiendo; solo siendo, solo viviendo...

¡Vive Viviendo!... Deja de gastar tu energía viajando con la mente a través del tiempo (del pasado al futuro, del futuro al pasado...) y permanece con la consciencia íntegra, total y completa en todas y cada una de tus acciones del día a día, sin excepción: cuando comas, come; cuando camines, camina; cuando hagas el amor, haz el amor; cuanto te cepilles los dientes, cepíllatelos; cuando medites, medita; cuando conduzcas, conduce... Desde la consciencia, tráete a ti mismo al aquí-ahora.

A causa del viejo hábito de viajar por el tiempo, la mente se irá una y otra vez. No te enfades con ella ni luches contra ella, y tráela conscientemente de regreso a este momento cuantas veces sea preciso. Así hasta que, sin prisas ni agobios, comiences a conectar con el aquí-ahora, a vivir realmente la vida...

No pienses, vive; no sientas, vive... Que vivir sea tu único pensamiento; que vivir sea tu única emoción; que vivir sea tu único sentimiento. Así te enamorarás de la vida y la vida se enamorará de ti, hasta que os fundáis en uno, en no-dos. Y ese Enamoramiento vital y esencial llenará de gozo cada instante, cada experiencia, cada hecho cotidiano.

Tu existencia es la vida y la vida es tu existencia. Eres la vida en su totalidad e integridad, sin excepciones: la vida que en ti bulle y palpita y sobre la que ahora permaneces alerta ("vivo, existo, soy") y la vida toda que se mueve y desenvuelve a tu alrededor y de la que eres el espacio que la hace posible. Y en esta toma de consciencia cesa todo lo que antes conjugabas como "yo", "me", "mí" "mío" o "mi"... Flotando en el río de la vida, percibes que no es que flotes en él, sino que eres el río, que eres la Vida: ¡la vida eterna!... Eres mucho más allá de lo que hasta ahora vienes considerando "tu" vida porque eres la propia vida (Unicidad) en todas sus manifestaciones y expresiones (diversidad). Eres todas las formas y modalidades de vida de la Creación y el cosmos y, a la vez, no tienes ninguna identidad concreta (ni física, ni espiritual; ni individual, ni colectiva). Eres Todo y, por lo mismo, eres Nada; eres Nada y, por lo mismo, eres Todo.

Ya no hay límites ni separación. No existe un punto, un lugar, una frontera donde termines tú y empiece todo lo demás. Ya no hay ruptura ni fragmentación alguna... La humanidad, la naturaleza, el mundo y el cosmos siguen ahí. Sin embargo, sus componentes ya no son objetos, sino que forman parte de ti: la roca ya no se sostiene en el exterior, sino dentro de ti; la flor ya no florece fuera, sino que brota en ti; los pájaros ya no vuelan en el cielo, sino en tu interior; el Sol ya no es una luz distante, sino que brilla en tu seno; las estrellas ya no son destellos en el espacio, sino que vibran en ti; el otro ya no es otro, sino que vive en ti y es tu propia vida. ¡Vives la totalidad! Ha saltado hecha añicos la barrera que te separaba de lo real. Esa barrera era la mente y ya no existe. Ella hacía que percibieras objetos a tu alrededor y a ti como sujeto distinto de ellos, pero ahora ves más allá de la mente y te percatas de que la división entre los objetos y el sujeto era solo un sueño.

Ciertamente, la roca, la flor, los pájaros, el Sol, la estrella o el otro no se evaporan. Continúan estando ahí. Sin embargo, ahora carecen de fronteras; no están limitados: la figura y el fondo se vuelven uno, sus identidades han desaparecido. Ya no son objetos y tú dejas de ser un sujeto. El observador se convierte en lo observado. Esto no significa que te hayas convertido en roca. Pero al no haber mente, no existe ninguna línea divisoria que te separe de ella; y la roca ya no tiene ningún límite que la separe de ti. Ambos os habéis encontrado y fundido. Tú sigues siendo tú, la roca sigue siendo la roca, pero existe una unión.

La visión acerca de tu existencia como sujeto se debía a la percepción que tenias de los objetos de tu entorno: tus límites existían a causa de los límites del resto de lo que te rodea; y al perder todo ello sus límites, tú pierdes los tuyos. Entonces estalla la unidad de la vida, de la existencia... Ya no está el yo. La consciencia egoica ha evolucionado hacia lo transpersonal y se ha expandido en la Unicidad. Ya no eres y aun así eres. Realmente, por primera vez existes. Eso si, como el todo; no como el individuo, el sujeto, lo limitado, lo demarcado, lo sometido. Esta es la paradoja: te pierdes a ti, pero ganas el todo. Es la paradoja implícita a la vivencia y la experiencia del Yo Soy, que es, a la vez, la del no-ser: cuando te pierdes a ti mismo, te conviertes en el mundo entero; cuando cesas de ser yo, te transformas en lo que siempre has sido: es decir, Dios.

Fuente: Emilio Carrillo, Consciencia, (Sirio, 2016)

miércoles, 6 de octubre de 2021

Sé Amor Ahora- Ram Dass

Traducido con Amor desde...https://awaken.com

 

Publicado el 5 de marzo de 2021

 Extraído de Be Love Now de Ram Dass

 

Imagínate sentir, de parte de alguien, más amor del que jamás hayas conocido. Ser amado incluso más de lo que te amaba tu madre cuando eras un bebé, más de lo que alguna vez fuiste amado por tu padre, tu hijo o tu amante más íntimo, cualquiera. Este amante no necesita nada de ti, no busca gratificación personal y solo quiere tu completa satisfacción.

Eres amado solo por ser quien eres, solo por existir. No tienes que hacer nada para ganarlo. Tus defectos, tu falta de autoestima, perfección física o éxito social y económico, nada de eso importa. Nadie puede quitarte este amor, y siempre estará aquí.

Imagina que estar en este amor es como relajarte interminablemente en un baño tibio que rodea y apoya cada uno de tus movimientos, de modo que todo pensamiento y sentimiento está impregnado de él. Sientes como si te estuvieras disolviendo en amor.

Este amor es en realidad parte de ti; siempre fluye a través de ti. Es como la textura subatómica del universo, la materia oscura que conecta todo. Cuando sintonices ese flujo, lo sentirás en tu propio corazón, no en tu corazón físico o emocional, sino en tu corazón espiritual, el lugar al que señalas en tu pecho cuando dices: "Yo soy".

Este es tu corazón más profundo, tu corazón intuitivo. Es el lugar donde la mente superior, la conciencia pura, las emociones más sutiles y la identidad de tu alma se unen y se conectan con el universo, donde están la presencia y el amor.

El amor incondicional realmente existe en cada uno de nosotros. Es parte de nuestro profundo ser interior. No es tanto una emoción activa como un estado del ser. No es "te amo" por esta o aquella razón, no es "te amo si me amas". Es amor sin motivo, amor sin objeto. Es simplemente estar enamorado, un amor que incorpora la silla y la habitación e impregna todo a tu alrededor. La mente pensante se extingue en el amor.

Si entro en el lugar de mí mismo que es Amor y tú entras en el lugar de ti mismo que Amor, estamos juntos en el amor. Entonces tú y yo estamos verdaderamente enamorados, en estado de SER AMOR.

 Esa es la puerta a la Unidad.

 

https://awaken.com/2021/03/be-love-now/

 

El asombroso poder de estar presente - Leo Babauta

Traducido con Amor desde...https://zenhabits.net

 

 

Camina como si besaras la tierra con los pies. ~ Thich Nhat Hahn

 

¿Cómo puedes traer calma y paz en medio de un día caótico y estresante?

La respuesta es sencilla, aunque no siempre tan fácil de poner en práctica: aprende a estar presente.

No importa cuán fuera de control esté tu día, no importa cuán estresante se vuelva tu trabajo o tu vida, el acto de estar presente puede convertirse en un oasis. Puede cambiar tu vida y es increíblemente simple.

Cuando le pregunté a la gente qué cosas les impiden tener un día tranquilo, algunas de las respuestas:

  • Trabajo, Internet, mi propio cerebro de lagarto.
  • Redes sociales y otras distracciones digitales.
  • Para mí son demasiadas cosas viniendo hacia mí a la vez. Ya sean noticias, decisiones o trabajo por hacer.
  • Mis cuatro hijos.
  • Vajilla, Lavandería, Niños.
  • Interrupciones innecesarias.
  • Falta de control. Trabajo y, a menudo, surgen cosas "urgentes" que necesitan ser investigadas / arregladas de inmediato (su definición, no necesariamente la mía).
  • Mi propia mente de mono.

Lo sorprendente: todos estos problemas se pueden resolver con una técnica. Estar presente.

Cómo estar presente resuelve problemas

Cuando observas todos los problemas anteriores, puedes ver si observas de cerca que los problemas están completamente en la mente. Claro, hay fuerzas externas en el trabajo: un trabajo incontrolable, el estrés de los niños y las tareas del hogar, las interrupciones y las distracciones digitales. Pero es cómo nuestra mente maneja esas fuerzas externas lo que es el problema.

Si estás completamente presente, las fuerzas externas ya no son un problema, porque solo estás tú y esa fuerza externa, en este momento, y no un millón de otras cosas de las que debes preocuparte.

Si tu hijo te interrumpe, puedes estresarte porque tienes otras cosas de las que preocuparte y ahora tu hijo aumenta tus preocupaciones o interrumpe tu calma. O puedes estar presente, y entonces solo estás tú y el niño. Puedes apreciar a ese niño por lo que es y estar agradecido de tener este momento con él.

Si tu trabajo exige que te concentres en una tarea urgente, puedes estresarse porque tienes un millón de otras cosas que hacer y no tienes suficiente tiempo para hacerlas. O puedes estar presente y concentrarte completamente en esa tarea, y ahora solo hay esa tarea y tú. Cuando hayas terminado, puedes pasar a la siguiente tarea.

Las redes sociales y otras distracciones digitales no nos interrumpen si las cerramos y aprendemos a dedicarnos por completo a la tarea actual. Y si necesitamos enviar correos electrónicos, Twitter o leer blogs, podemos dejar de lado todo lo demás y estar presentes con esa única tarea digital.

Estar presente se convierte, entonces, en una forma de manejar cualquier problema, cualquier distracción, cualquier factor estresante. Permite que todo lo demás se desvanezca, dejándote solo a ti y a lo que sea que estés enfrentando en este momento.

Cómo practicar estar presente

El método para estar presente es bastante simple, pero lo que más importa es la práctica.

La mayoría de las personas no aprenden a estar presentes porque no practican, no porque sea tan difícil de hacer.

Cuando practicas algo con regularidad, te vuelves bueno en eso. Se convierte más en un modo de ser que en una tarea en tu lista de tareas pendientes o de algún día.

Practica, practica y estar presente se volverá natural.

Aquí te mostramos cómo hacerlo: has lo que estés haciendo, ahora mismo, aprende a concentrarte completamente en hacer esa única cosa. Presta atención: a cada aspecto de lo que estás haciendo, a tu cuerpo, a las sensaciones, a tus pensamientos.

Notarás tus pensamientos, si estás prestando atención, salta a otras cosas. Eso está bien, no estás tratando de forzar todos los demás pensamientos de tu mente. Pero al tomar conciencia de esos saltos en tus pensamientos, has encontrado la herramienta para regresar suavemente a tu tarea actual. Solo fíjate en los pensamientos saltarines y regresa con amor.

Haz esto una vez, luego hazlo de nuevo. No te preocupes de cuántas veces debes hacerlo. Solo hazlo ahora.

Puede resultar agotador al principio, si no estás acostumbrado. No te preocupes por eso. Descansa si te cansa. Vuelve y practica de nuevo en un rato. No está destinado a ser agotador; en cambio, debes notar cómo tus preocupaciones se desvanecen y disfrutas mucho más de tu tarea actual.

Siéntete alegre en cualquier cosa que estés haciendo, agradecido de poder hacer esa tarea y aprecia completamente cada pequeño movimiento y sensación táctil de la tarea. Aprenderás que cualquier cosa puede ser una experiencia increíble, cualquier cosa puede ser un milagro.

Practica a lo largo de tu día, todos los días. Pequeñas "campanas de atención plena" son útiles para recordarte que debes regresar al presente. Thich Nhat Hanh recomendó una vez que los semáforos sean tu campana de atención plena mientras conduces. Puedes encontrar campanas de atención plena en todas partes: la voz de tu hijo, tus compañeros de trabajo que aparecen ante ti, un evento regular en tu computadora, el ruido del tráfico.

La meditación es una forma fantástica de practicar, solo porque elimina gran parte de la complejidad del mundo y te permite aprender a ser consciente de tu mente y regresar al momento presente. No es complicado: la meditación se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento. 

Practica, repetidamente, en pequeños y hermosos pasos. Cada paso es una maravilla en sí mismo, y cada práctica te ayuda a encontrar esa calma en medio del tráfico de tu vida.

 

Bebe tu té lenta y reverentemente,

como si fuera el eje sobre el que gira el mundo, la tierra,

 lenta, uniformemente, sin apresurarte hacia el futuro. 

Vive el momento actual.


Solo este momento es la vida '. 

~ Thich Nhat Hanh

Leo Babauta, autor del exitoso blog ZenHabits, es considerado un gurú que ha unido a la perfección las teorías de productividad más efectivas y el minimalismo zen. Identificando lo esencial y siguiendo sus propios consejos ha conseguido cambiar completamente su vida. Es autor de dos libros…El gran libro de los hábitos zen y El poder de lo simple. Vive en San Diego, California.

https://zenhabits.net/mindful/

domingo, 3 de octubre de 2021

Un Antídoto para la Era de la Ansiedad: Alan Watts abordando el tema de la felicidad y cómo vivir en la Presencia

 

- por Maria Popova

Sabiduría para superar la mayor frustración humana por el pionero de la Filosofía Oriental en Occidente.

 

“La forma como vivimos nuestros días es, por supuesto, la forma como vivimos nuestras vidas,” Annie Dillard escribió en su reflexión atemporal acerca de la Presencia vs. la productividad — un antídoto oportuno para la ansiedad fundamental de nuestra era obsesionada con la productividad. De hecho, mi resolución para año nuevo fue dejar de estar midiendo mis días por el grado de productividad y comenzar a vivirlos basada en la Presencia. Pero, ¿qué, exactamente, hace que esto sea posible?

Este concepto de Presencia tiene sus raíces en las ideas orientales que hablan de la atención plena (mindfulness) - la capacidad de ir por la vida con una presencia consciente clara y establecernos plenamente en nuestra experiencia - popularizada en occidente por el filósofo y escritor británico Alan Watts (Enero 6, 1915 - Noviembre 16, 1973), quien también nos regaló la fantástica meditación sobre la vida de propósito. En el excelente volumen de 1951 ‘La Sabiduría de la Inseguridad: Un mensaje para la Era de la Ansiedad’, Watts sostiene que la raíz de nuestra frustración humana y ansiedad diaria está en nuestra tendencia a vivir para el futuro, que es una abstracción. Él escribe:

"Si para disfrutar incluso de un agradable presente debemos tener la seguridad de un futuro feliz, estaremos pidiendo algo imposible. No podemos tener esa seguridad. Las mejores predicciones siguen siendo una cuestión de probabilidad más que de certeza, y hasta donde sabemos, cada uno de nosotros va a sufrir y morir. Entonces, si no podemos vivir felizmente sin un futuro asegurado, ciertamente no estamos adaptados para vivir en un mundo finito donde, a pesar de los mejores planes, los accidentes siguen ocurriendo y la muerte siempre llega."

Alan Watts, a principios de los años 70 (Imagen: Everett Collection)

 

Lo que impide nuestra felicidad, sostiene Watts, es nuestra incapacidad para instalarnos plenamente en el presente:

"La ‘consciencia primaria,’ la mente básica que conoce la realidad en lugar de las ideas al respecto, no conoce el futuro. Vive completamente en el presente, y no percibe nada más que lo que hay en este momento. El ingenioso cerebro, sin embargo, busca esa parte de la experiencia presente llamada memoria, y a través de lo que ha aprendido es capaz de hacer predicciones. Esas predicciones son relativamente precisas y fiables (por ejemplo, ‘todo el mundo va a morir’) y es por eso que el futuro asume un alto grado de realidad - tan alto que el presente pierde su valor.

Pero el futuro aún no está aquí, y no puede volverse parte de la realidad que se está viviendo hasta que esté presente. Ya que lo que sabemos acerca del futuro está construido de elementos puramente abstractos y lógicos - inferencias, suposiciones, deducciones - no puede ser comido, sentido, olido, visto, escuchado ni disfrutado. Perseguirlo es perseguir un fantasma que se aleja incesantemente, y cuanto más rápido se le persigue, más rápido se aleja. Por eso es que todos los asuntos de la civilización tienen que ver con la prisa, por eso es que casi nadie disfruta lo que tiene y siempre se busca más y más. La felicidad, entonces, consistirá, no de realidades sólidas y sustanciales, sino de cosas abstractas y superficiales como lo son las promesas, las esperanzas y las garantías.”

Watts asegura que nuestra principal manera de renunciar a la Presencia es abandonar el cuerpo y refugiarnos en la mente - que siempre calcula, se auto-evalúa, hierve en el caldero de los pensamientos, las predicciones, las ansiedades, los juicios e inventa meta-experiencias acerca de la experiencia misma. Escribiendo más de medio siglo antes de nuestra era de las computadoras, pantallas táctiles, y del yo cuantificado, Watts advierte:

"Al cerebrito moderno le encanta no la materia sino las estadísticas, no lo sólido sino las superficies.

[…]

Los ocupados habitantes de una ciudad moderna son personas que viven dentro de una máquina y son arrastrados por las ruedas de ésta. Pasan sus días con actividades que en gran medida se reducen a contar y medir, viviendo en un mundo de abstracción racionalizada que guarda muy poca relación con, o que tiene poca armonía con los grandes ritmos y procesos biológicos. De hecho, las actividades mentales de ese tipo ahora pueden ser gestionadas con más eficiencia por las máquinas que por los hombres - tanto es así que en un futuro no muy lejano el cerebro humano podrá llegar a ser un mecanismo obsoleto a la hora de realizar cálculos lógicos. Hoy en día la computadora humana está siendo abiertamente desplazada por las computadoras mecánicas y eléctricas, que son mucho más veloces y eficientes. Si el principal activo y valor del hombre es su cerebro y su capacidad para calcular, entonces, éste se convertirá en un producto invendible en una era en la que la operación mecánica de razonar puede hacerse de manera más efectiva por las máquinas.

[…]

Si queremos continuar viviendo para el futuro, y que el principal trabajo de la mente sea la predicción y el cálculo, el hombre deberá eventualmente convertirse en un apéndice parasitario de la masa de un reloj.”

Sin lugar a dudas, Watts no descarta la mente como una facultad humana carente de valor o fundamentalmente peligrosa. Más bien, él insiste en que si permitimos que su sabiduría inconsciente se despliegue en completa libertad - como por ejemplo, lo que ocurre durante la fase de ‘incubación’ del procesamiento inconsciente en el proceso creativo - la mente se vuelve una aliada en lugar de una tirana. Es sólo cuando tratamos de controlarla y volverla contra sí cuando surgen los problemas:

"Cuando trabaja adecuadamente, el cerebro es la forma más elevada de  ’sabiduría instintiva.’ Así, éste debería funcionar como el instinto de regresar a casa que tienen las palomas y la formación del feto dentro del útero - sin verbalizar el proceso o sin saber ‘cómo’ lo hace. El cerebro auto-consciente, como el corazón auto-consciente, es un desorden, y se manifiesta a través de una sensación aguda de separación entre ‘yo’ y mi experiencia. El cerebro sólo puede asumir su comportamiento adecuado cuando la consciencia hace aquello para lo que está diseñada: no dar vueltas y vueltas con el fin de salirse de la experiencia presente, sino ser (estar), sin esfuerzo, consciente de ella."

Y sin embargo, el cerebro da vueltas y vueltas, produciendo nuestra gran inseguridad humana y la ansiedad existencial en medio de un universo de flujo constante. (Porque, como Henry Miller afirmó memorablemente, “Es casi banal decirlo, sin embargo, es necesario enfatizarlo constantemente: todo es creación, todo es cambio, todo es flujo, todo es metamorfosis.”) Paradójicamente, reconocer que la experiencia de presencia es la única experiencia, es también un recordatorio de que nuestro ‘yo’ no existe más allá de este momento presente, que no hay un ‘yo’ permanente, estático e inmutable que tenga la capacidad de concedernos cualquier tipo de seguridad y certeza para el futuro - y aún así continuamos persiguiendo precisamente esa seguridad del futuro, que sigue siendo una abstracción. Nuestra única oportunidad para despertar de este círculo vicioso, sostiene Watts, es ser plenamente conscientes de  nuestra experiencia presente - algo muy diferente a juzgarla, evaluarla, o medirla en comparación con un ideal abstracto o arbitrario. Watts escribe: 

"Hay una contradicción en querer estar perfectamente seguro en un universo cuya naturaleza es lo momentáneo y la fluidez. Pero la contradicción se encuentra un poco más profunda que el mero conflicto entre el deseo por la seguridad y el hecho del cambio. Si quiero estar seguro, es decir, protegido del flujo de la vida, estaré deseando estar separado de la vida. Sin embargo, es este mismo sentido de separación el que me hace sentir inseguro. Estar seguro significa aislar y fortalecer al ‘yo’, pero es sólo el sentimiento de ser un ‘yo’ aislado lo que me hace sentir solo y con miedo. En otras palabras, cuanta más seguridad logre tener, más me hará falta.

Para ponerlo todavía más claro: desear seguridad y sentir inseguridad es exactamente lo mismo. Retener el aliento es perder el aliento. Una sociedad basada en la búsqueda de la seguridad no es más que un concurso de ver quién aguanta más tiempo la respiración y en el que todo el mundo está tan tenso como un tambor y tan morado como una remolacha.”

Watts aborda de manera especial el tema de la auto-superación - algo particularmente importante a la hora de las resoluciones de año nuevo - y nos advierte la implicación en su raíz:

"Sólo puedo tomarme en serio el asunto de tratar de vivir a la altura de un ideal, para mejorarme a mí mismo, si estoy partido en dos pedazos. Tendría que haber un ‘yo’ bueno que intente mejorar al ‘yo’ malo. El ‘yo’ que tiene las mejores intenciones, tratará de trabajar sobre el obstinado ‘mí,’ y la lucha entre los dos acentuará la diferencia entre ellos. En consecuencia, el ‘yo’ se sentirá más separado que nunca, por lo que simplemente se aumentarán los sentimientos de soledad y desconexión que hacen que el ‘mí’ se comporte tan mal."

La felicidad, sostiene, no es cuestión de mejorar nuestra experiencia, o incluso simplemente confrontarla, sino permanecer presente con ella en el sentido más íntimo:

"Pararse frente a frente con la inseguridad no significa comprenderla. Para comprenderla, no debes enfrentarla sino SER la inseguridad. Es como el cuento persa del sabio que llegó a la puerta del Cielo y llamó. Desde dentro la voz de Dios preguntó: ‘¿Quién está ahí?’ y el sabio respondió: ‘Soy yo.’ ‘En esta Casa,’ respondió la voz, ‘no hay espacio para ti y para mí.’ Entonces el sabio se fue, y pasó muchos años reflexionando sobre la respuesta en profunda meditación. Volviendo por segunda vez, la voz hizo la misma pregunta, y de nuevo el sabio respondió: ‘Soy yo.’ La puerta permaneció cerrada. Después de algunos años regresó por tercera vez, y mientras tocaba, la voz una vez más demandó, ‘¿Quién esta ahí?’ Y el sabio gritó, ‘¡Soy tú mismo!’ Y la puerta se abrió."

En verdad no nos damos cuenta que no hay ninguna seguridad, afirma Watts, hasta que confrontamos el mito del yo fijo y reconocemos que el ‘yo’ sólido no existe - algo que la psicología moderna ha denominado ‘la ilusión del yo’. Y sin embargo, es algo increíblemente difícil de hacer, porque en el mismo acto de esta comprensión hay un yo comprendiendo. Watts ilustra brillantemente esta paradoja:

"Mientras estás observando esta experiencia presente, ¿estás consciente de alguien observándola? ¿Puedes encontrar, aparte de la experiencia en sí misma, algún experimentador? ¿Puedes, al mismo tiempo, leer esta oración y pensar acerca de ti mismo leyéndola? Descubrirás que para pensar acerca de ti leyéndola, deberás, por un instante, dejar de leerla. La primer experiencia es leer. La segunda experiencia es el pensamiento, ‘estoy leyendo.’ ¿Puedes encontrar algún pensador que esté pensando el pensamiento, ‘estoy leyendo’? En otras palabras, cuando la experiencia presente es el pensamiento ‘estoy pensando’, ¿puedes pensar acerca de ti mismo pensando ese pensamiento?

Una vez más, simplemente tienes que dejar de pensar, ‘estoy leyendo.’ Pasas a una tercera experiencia, que es el pensamiento, ‘Estoy pensando que estoy leyendo.’ No dejes que la rapidez con la que estos pensamientos cambian te engañen con la sensación de que los estás pensando simultáneamente.

[…]

En cada experiencia presente sólo estuviste consciente de esa experiencia. Jamás estuviste consciente de estar consciente. Nunca fuiste capaz de separar al pensador del pensamiento, al conocedor de lo conocido. Lo único que encontraste fue un pensamiento nuevo, una experiencia nueva.”

Lo que nos hace incapaces de vivir en presencia consciente pura, señala Watts, es el juego y la cadena de nuestra memoria y nuestra distorsionada relación con el tiempo:

"La idea de un pensador separado, de un ‘yo’ distinto de la experiencia, viene de la memoria y de la rapidez con la que cambia el pensamiento. Es como cuando se hace girar un leño encendido para dar la impresión de un círculo continuo de fuego. Si imaginas que la memoria es un conocimiento directo del pasado en lugar de una experiencia presente, se obtiene la ilusión de conocer el pasado y el presente al mismo tiempo. Esto sugiere que hay algo en ti distinto de las experiencias del pasado y del presente. Razonas, ‘Conozco esta experiencia presente, y es diferente a la experiencia pasada. Si puedo comparar a las dos, y notar que la experiencia ha cambiado, entonces, yo debo ser algo constante y aparte.’

Pero, de hecho, tú no puedes comparar esta experiencia presente con una experiencia pasada. Sólo puedes compararla con una memoria del pasado, que es parte de la experiencia presente. Cuando ves con claridad que la memoria es una modulación de la experiencia presente, resultará obvio que tratar de separarte a ti mismo de esta experiencia es tan imposible como tratar de hacer que tus dientes se muerdan a sí mismos.

[…]

Entender esto es comprender que la vida es completamente momentánea, que no hay permanencia ni seguridad, y que no hay ningún ‘yo’ que pueda ser protegido.”

Y allí está el punto crucial de nuestra lucha humana:

"La verdadera razón de por qué la vida humana puede ser tan absolutamente desesperante y frustrante no es debido a que haya hechos llamados muerte, dolor, miedo, o hambre. La locura del asunto es que cuando esas cosas están presentes, les sacamos la vuelta, nos quejamos, nos retorcemos, nos sacudimos para intentar sacar al ‘yo’ fuera de la experiencia. Fingimos ser amebas, y nos tratamos de proteger de la vida dividiéndonos en dos. La cordura, la completud y la integración se encuentran en la comprensión de que no estamos divididos, que el hombre y su experiencia presente son uno, y que nunca podrá encontrarse ninguna mente y ningún ‘yo’ separado.

Para entender la música, tienes que escucharla. Pero mientras pienses: ‘Estoy escuchando esta música’, no la estarás escuchando. “

'La Sabiduría de la Inseguridad' es un libro inmensamente maravilloso - existencialmente necesario, incluso - en su totalidad, y es uno de esos libros destinados a permanecer contigo durante toda tu vida.

- Traducido por Tarsila Murguía

Fuente: http://www.brainpickings.org/2014/01/06/alan-watts-wisdom-of-insecurity-1/

domingo, 3 de enero de 2021

La Intensidad de la Vida- Éric Baret

 

Sentir el vacío es como una gracia.

La gente común intenta llenar este vacío con, familia, enamorarse o el dinero. Cuando no es así, la energía no se dispersa.

Tienes que aprovechar este momento de calma para vivir de una forma muy básica, comer, dormir, amar…pero no involucrarte en proyectos.

Si te mantienes en ese vivir básico verás que en esta esencialidad encontrarás lo que buscas, porque lo que buscas no es una actividad. Lo que buscas es esta intensidad que antecede a la actividad. mientras busques la intensidad en la actividad, automáticamente hay una proyección y una decepción, cuando, en realidad, lo que quieres es encontrar lo esencial.

Cuando te enamoras de alguien te parece que estabas buscando una persona, pero no es así, lo que haces es proyectar el absoluto en esta persona, y como nadie te puede dar este absoluto, después de determinado tiempo, viene la decepción.

Y entonces buscas otra cosa.

 Hay otra manera de vivir, pero no hay nada que buscar en esa otra manera de vivir. Ya sea que seas un explorador extraordinario o un empleado de oficina, la belleza de la vida es la misma.

La vida no está en lo externo, está en la intensidad, sea lo que sea que hagas, así que tienes que entender esta perspectiva. Permite que muera en ti este último impulso de querer cambiar algo, de querer llenar este vacío, y permite que este vacío se convierta en el espacio en el que la intensidad se encarne.

Este vacío es como una gracia, sí.

El hecho de sentir el vacío, el hecho de ya no interesarse por el mundo, por las cosas, por la gente, ya es una gracia intensa. Y seguirá siendo así, por eso…no intentes salir de ese vacío.

Pero date cuenta de lo extraordinario que es el instante cuando te comes una tostada, cuando te lavas las manos, cuando te haces tu cama…date cuenta de los extraordinarios que son estos momentos. La belleza de la vida está ahí, no está en la dispersión, la agitación o el estímulo.

La intensidad está siempre aquí…poco a poco te irás defendiendo menos, cuando entiendas que la intensidad te busca, y no tienes que buscarla. Cuando entiendas que eres la presa, no el cazador, cuando te vuelvas totalmente pasivo, no pasivo en el sentido negativo de la palabra, pasivo como cuando alguien te está dando un masaje y estás pasivo de intención de actuar, pero activo en presencia…y esta pasividad/actividad es la intensidad…así que te vuelves pasivo de intencionalidad y activo de recepción, abierto. Uno se desembaraza de la intencionalidad dándose cuenta de que siempre nos lleva a la misma problemática de esperar algo. Quieres salir del vacío, tienes la esperanza de hacerlo.

La esperanza es una maldición. La esperanza es la base dela desesperanza. Así que hay que permanecer en estos espacios de vida sin esperar nada, sin esperanza, porque la esperanza nos habla del futuro, y el futuro no existe, no vale nada. La vida es AHORA, sin esperar, sin esperanza. Si te sitúas en este espacio extraordinario sin esperanza en el que lo que ocurre, ocurra o no, la alegría lo llena, sin nada haber esperado.

Cuando estoy esperando algo, estoy denegando mi riqueza. La intensidad de la vida es AHORA.

Esta es la vía directa: sin esperanza, sin desesperanza, solo con la intensidad del presente. Sin futuro. El futuro es AHORA.

Sin pensamiento la dinámica intencional se disipa, y hay una revelación de la belleza del momento.

Es en esta presencia que está la vida.

Pero si estoy esperando algo, no siento, no estoy en Presencia, en intensidad

La Presencia elimina el futuro.

Éric Baret

Sin ningún tipo de título o cultura, Éric Baret no tiene ninguna competencia especial. Conmovido por la tradición de la no-dualidad a través de las enseñanzas de Jean Klein, propone la vuelta a una escucha libre de cualquier noción de ganancia. Nada que aprender, nada que enseñar...

 

 

La percepción sucede - Ken McLeod

Traducido con Amor desde...https://www.innerdirections.org

 

 

Hay algo maravillosamente tenaz en la propensión humana a nombrar una experiencia y luego hacer un objeto con el nombre. Una palabra académica para esta tendencia es reificación, (Reificación es considerar a un ser humano o viviente consciente y libre como si fuera un objeto o cosa no consciente ni libre), pero la propensión se conoce desde la antigüedad. Las primeras líneas del Tao Te Ching señalan cómo esta propensión es problemática en el contexto de la práctica espiritual:

Un camino que se convierte en el camino no es el camino.

Un nombre que se convierte en el nombre no es el nombre.

Cuando estamos presentes, profundamente presentes, en lo que experimentamos , la experiencia no tiene fundamento. Cuando observamos esa profundidad insondable, a menudo retrocedemos con miedo. Sentimos que estamos saltando de un acantilado hacia un abismo sin fondo. Sin embargo, no hay nada que temer. Como no hay fondo, nuestra caída no tiene fin.

Nuevamente, cuando estamos profundamente presentes, hay al mismo tiempo una cualidad de nada. La calidad de nada se puede comparar con el espacio en una habitación. Sin embargo, a pesar de que decimos: "No hay nada allí", todavía somos conscientes. Lo sabemos, pero no podemos ponerle palabras a este conocimiento. El saber se puede comparar con la luz en una habitación. No podemos decir de dónde viene la luz o de qué está hecha, como tampoco podemos decir de dónde viene el espacio o de qué está hecho. Principio y fin no tienen sentido cuando se aplican al espacio y la luz. Simplemente están allí, y así es como es.

En ese conocimiento vacío, la percepción sucede. Jigmé Lingpa escribe: La percepción no surge ni desaparece. No está diciendo que no hay percepción. Hay, pero no se inicia ni se detiene. Está justo allí y luego no está allí, ya sea que la percepción sea de un pensamiento, un sentimiento o una sensación.

Es una forma muy diferente de experimentar nuestras vidas. Sin embargo, encontramos que podemos funcionar, aunque no exactamente como antes. Ahora sabemos que el contenido de la experiencia no es sólido, definitivo o determinado. Los pensamientos, sentimientos y sensaciones simplemente van y vienen. Parece que vienen de la nada, no van a ninguna parte, y no nos tienen el mismo control que antes. En particular, llegamos a saber que no tenemos que reaccionar ante ellos.

Sin embargo, a muchos de nosotros nos resulta difícil relacionarnos con una forma de experimentar la vida en la que todo es a la vez tan vívido y tan efímero. Una parte de nosotros necesita  algo a lo que aferrarse, un ancla, incluso si todo lo que hacemos es hacer que esta experiencia sea algo especial, darle un nombre y convertirla en algo. Entonces al menos tenemos una dirección, sino una meta, para orientarnos.

Ahora entramos en una situación de zanahoria y burro. Damos un paso hacia la zanahoria y ese movimiento nos inicia en un camino. Tomamos más medidas, pero la zanahoria todavía está fuera de nuestro alcance. Seguimos dando pasos. Desarrollamos fuerza, resistencia y habilidades; aprendemos métodos y habilidades, pero la zanahoria todavía está frente a nosotros, y parece que no estamos más cerca que cuando comenzamos. A veces pensamos que si entendiéramos mejor el objetivo, si entendiéramos este concepto que nosotros mismos hemos inventado, podríamos alcanzar nuestro objetivo. Sin embargo, cuanto más tratamos de entenderlo, más nos vinculamos con los conceptos. Frustrados, confundidos y exhaustos, perdemos completamente el contacto con lo que es natural. Nos volvemos más y más desesperados y más y más reactivos.

Es difícil dejar ir las palabras y los conceptos. Es difícil dejar de lado las ideas. Cuando tratamos conscientemente de dejar ir una idea, nos aprisiona. Por ejemplo, podría decirte: "No pienses en un elefante". Ahora, ¿cómo te deshaces del elefante?
En este contexto, entonces, ¿cómo practicamos una perspectiva en la que no hay nada a lo que aferrarnos sin quedar atrapados por nuestras propias palabras e ideas?

Todo se reduce a esto: tan pronto como reconozco que estoy ocupado en pensar, ya he regresado ( Presencia). Ahora todo lo que necesito hacer es descansar allí. Algunas personas encuentran que hacer una pausa para respirar ayuda a romper el impulso del tren del pensamiento. Otros encuentran que concentrarse en la respiración es más una interrupción. El punto clave es solo reconocer y descansar.

De la misma manera, tan pronto como reconozco que me estoy explicando o describiendo lo que estoy experimentando, descanso.

Cuando me doy cuenta de que estoy esperando, temiendo o temiendo, regreso y descanso.

Si creo que veo, entiendo, siento o sé algo, regreso y descanso.

Cada vez que me doy cuenta de que estoy aburrido, eufórico, deprimido o inundado de sentimientos de bienestar, regreso y descanso.

Y si descubro que me pregunto a dónde va todo esto, regreso y descanso.

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Ken McLeod es un maestro, traductor y autor que ha dedicado su vida a penetrar y dilucidar los misterios del budismo tibetano. En 1990, estableció Unfettered Mind, una organización sin fines de lucro que proporciona un lugar para aquellos cuyo camino se encuentra fuera de las intuiciones y tradiciones establecidas. Se puede acceder libremente a un archivo completo de las enseñanzas de McLeod en formatos escritos y de audio en el sitio web de Mente libre en www.unfetteredmind.org.

https://www.innerdirections.org/perception-happens/

 

El único lugar - Steve Taylor

Cuando el futuro está lleno de temor
Y el pasado lleno de pesar
¿Dónde puedes refugiarte excepto en el presente?

Cuando remolinos de pensamientos atormentadores
te hacen retroceder a las barricadas de la cordura
el presente es el centro tranquilo donde descansar.

Y poco a poco, mientras descansas ahí
los molestos pensamientos y temores se disuelven
como sombras encogienjdo bajo el sol del mediodía
hasta que no necesitas ya más refugio.

El presente es el único lugar
donde no hay dolor creado por el pensamiento.

El presente es el único lugar.

 

Steve Taylor

Steve Taylor

El Dr. Steve Taylor es profesor titular de psicología en la Universidad de Leeds Beckett y autor de varios libros de éxito sobre psicología y espiritualidad. Es el actual presidente de la Sección de Psicología Transpersonal de la Sociedad Británica de Psicología. Sus libros incluyen Waking From Sleep, The Fall, Out of the Darkness, Back to Sanity, The Calm Center y The Leap. Su último libro es Spiritual Science - por qué la ciencia necesita la espiritualidad para entender el mundo. Sus libros han sido publicados en 19 idiomas, mientras que sus artículos y ensayos han sido publicados en más de 40 revistas académicas, revistas y periódicos.

Eckhart Tolle ha descrito su obra como "una contribución importante para el cambio de consciencia que está ocurriendo actualmente en nuestro planeta". Andrew Harvey ha dicho de su obra, "Su importancia para nuestros tiempos amenazantes y la transformación que de aquí está naciendo no puede negarse".

Steve tiene un doctorado en Psicología Transpersonal por la Universidad John Moores de Liverpool. Sus artículos y ensayos han sido publicados en más de 40 revistas académicas, diarios y periódicos

 

 

Superando los obstáculos para el despertar - Leonard Jacobson

Traducido en Amor desde...https://www.innerdirections.org/

 

Hacerse presente es notablemente simple. Sin embargo, permanecer presente no es tan simple. Incluso si estamos presentes por un corto tiempo, la mayoría de nosotros regresamos rápidamente al mundo mental pasado y futuro. Hay una serie de obstáculos de los que debemos darnos cuenta si queremos despertar plenamente en la Presencia y permanecer fundamentalmente presentes en nuestra vida diaria y en nuestras relaciones.

El primer obstáculo es el ego mismo. El ego quiere volverse más espiritual. Quiere adquirir conocimiento espiritual. Me encantaría iluminarme. Tendrá que visitar a muchos maestros espirituales y leer muchos libros espirituales. Pero retrocederá muy rápidamente si encuentra su camino hacia la verdad de la vida a través de la puerta del momento presente.

Esto se debe a que el ego necesita tener el control de tu vida. Es adicto a su posición de poder y control. Pero solo puede controlar lo que sabe. Y solo conoce el pasado, lo que recuerda, o el futuro, lo que imagina. No conoce el momento presente, por lo que resistirá desesperadamente su entrada y permanencia en el momento presente. De hecho, a medida que comienza a despertar en el momento presente, tiene una bolsa de trucos para seducirlo o tentarlo de regreso al mundo de la mente.

La segunda razón por la que es difícil permanecer presente es que la mayoría de nosotros tenemos muchas emociones reprimidas dentro del pasado, particularmente de nuestra relación infantil con nuestros padres. Estas emociones se activan o desencadenan continuamente, lo que hace que el pasado nos inunde, haciendo que nos sea imposible permanecer en la realidad del momento presente. En la medida en que esté atrapado en el dolor emocional y los traumas del pasado, no puede estar presente.

La tercera razón por la que es difícil permanecer presente es que hay una serie de ganchos muy poderosos que nos sacan del momento presente al mundo de la mente. Mirar a otros para obtener  reconocimiento, aprobación o aceptación es un ejemplo de tal gancho. Temer el rechazo o el juicio de los demás es otro gancho. Cualquier cosa que le enrede en la mente de otro es un gancho que le saca de la Presencia. Despertar completamente en el momento presente implica desenredarse de los demás para estar completamente consigo mismo.

Para liberarse de los obstáculos y ganchos anteriores, hay una serie de pasos que debe seguir.

Lo primero es que debe despertar a la dimensión de Presencia dentro de sí mismo. Abra la posibilidad de una verdadera curación.

Entonces debe entrar en una relación correcta con el ego, para que eventualmente abandone la necesidad de tener el control de su vida.

Desde un estado de Presencia, trae el ego y todos sus supuestos aspectos negativos a la luz de la conciencia, para reconocer, amar y aceptar. Todo juicio del ego y todos los intentos de aniquilarlo deben cesar. Mientras juzgue o rechace cualquier aspecto de sí mismo, el ego prevalecerá como la fuerza interior dominante, simplemente porque el ego crece en el juicio, la condena y el rechazo.

Lo único que llevará al ego a un lugar de rendición es la energía del amor y la aceptación. Si ama y acepta cada aspecto de sí mismo en el nivel de la mente / ego, particularmente aquellos aspectos de sí mismo que ha estado escondiendo, juzgando o tratando de cambiar, el ego eventualmente se rendirá.

El siguiente paso es permitir la expresión consciente de todas esas emociones reprimidas dentro de sí.  No significa que identificarse los sentimientos. Simplemente les está permitiendo emerger en una expresión consciente.

El hecho de que la emoción está surgiendo es de este momento, por lo que debes estar presente cuando surja y se exprese. Pero la historia asociada con la emoción no es del momento presente, por lo que es importante que no se identifique con la historia. Tendrá que expresar la historia como parte de la expresión de la emoción, pero la historia en sí no es la verdad. Es del pasado o del futuro. No tiene nada que ver con este momento. No crea en ella y no actúe como si fuera verdad.

El tercer paso es identificar claramente los ganchos que lo sacan de la Presencia. Estos ganchos solo tienen poder en la medida en que se les permita funcionar inconscientemente. Si los hace conscientes, entonces no tienen poder sobre usted. Puede desconectarse suavemente de ellos a medida que se activan.

Estos pasos le liberarán del mundo de la mente pensante en el mundo del AHORA. No quiero decir que siempre estará presente. Pero el momento presente se convertirá en la base de su vida. Llegará a conocerse a sí mismo como el que existe en el momento del AHORA, y solo en el momento del ahora. Esta es la verdad de quien es. Y su vida se transformará. 

Leonard Jacobson es un maestro espiritual profundamente comprometido a ayudar a otros a superar la feliz experiencia de vivir en el AHORA.

Durante más de 30 años, Leonard ha estado enseñando a las personas cómo estar fundamentalmente presentes y cómo surgir en el dominio de la mente y el ego, haciendo que el despertar esté disponible para todos. Es autor de cinco libros y viaja por los EE. UU., Europa, Australia y Asia, ofreciendo inspiración, curación y orientación.

 

https://www.innerdirections.org/overcoming-the-obstacles-to-awakening/

sábado, 2 de enero de 2021

Mente de Mono: Cambiando el hábito de estar distraído durante todo el día- Leo Babauta

Traducido con Amor desde...https://zenhabits.net

 

La mayoría de las personas se sienten ocupadas y distraídas durante todo el día - la calma y el enfoque y una sensación de propósito son bastante raros para la mayoría de nosotros.

Saltamos de mensajes a redes sociales, a un correo electrónico, de tareas de trabajo rápido a la búsqueda de algo curioso, de mensajes a docenas a unas pestañas del navegador. Durante todo el día, de una cosa rápida a la siguiente, posponiendo cualquier cosa que requiera una atención mucho mayor.

El término “mente de mono” captura esto bastante bien - nuestra mente colgando de una rama a otra, saltando sin pausa. No es muy exacta pero la imagen es lo suficientemente intensa.

Esta es en realidad la forma en que nuestra mente pasa la mayor parte del tiempo, y se puede sentir estresante y fuera de foco. A muchos de nosotros nos gustaría una más tranquila, una manera más específica del ser, al menos parte del tiempo.

¿Cómo podemos desarrollar este tipo de mente concentrada, capaz de descansar?

Este es uno de los mayores problemas para muchas personas.

Echemos un vistazo a algunas ideas importantes.

4 ideas para hacernos amigos y calmar la mente del mono

La primera idea es que la Actividad de la mente del mono no es un enemigo que asesina. Puede car en la sensación de distracción constante, pero si nos quedamos en meditación, podemos ver que esto es sólo la forma en la mente le gusta comportarse. Es un hábito, y también parte de la naturaleza de nuestra mente.

Así podemos empezar a aceptar este estar de salto en salto como la naturaleza de la mente, no como algo que enfrenar, sino como algo con que amigarse. Hacerse amigo de la mente de mono trae un sentido de amabilidad y calidez a la naturaleza de nuestra mente como para estar tranquilo con ella y no juzgarla. 

La segunda idea es que, si creamos un espacio tranquilo dentro, para que la mente de mono siga saltando alrededor, con el tiempo sentará cabeza. La meditación es un buen ejemplo de ello - y, de hecho, proporcionarnos un espacio regular para la meditación es una buena práctica para ser más estables y centrados durante el día. En la meditación, creamos un espacio tranquilo – al permanecer sentados durante varios minutos, dejamos que se asiente la mente en el momento presente. Por supuesto, la mente salta en este espacio, pero no necesariamente no nos compromete demasiado, y, finalmente, podría establecerse. Tal vez no, pero tiende a frenarse, un poco al menos.

Es como un niño que lanza una rabieta - usted puede palmear al bebé en la cola, pero eso no va a terminar la rabieta, sólo lo hará peor. Si, por el contrario, proporcionamos un ambiente tranquilo, amoroso para que el niño grite y exprese sus miedos y el dolor, se calmará.

En nuestra vida cotidiana, fuera de la meditación, podemos crear espacios como éste ... un espacio para escribir, un espacio para considerar un problema complejo, un espacio de inmersión profunda en un proyecto. Nuestras mentes querrán saltar alrededor, pero solo dejaremos que la mente se calme, dándole espacio para correr. Es probable que se calme después de un rato.

La tercera idea es que cuantas menos cosas brillantes le demos a nuestra mente de mono, menos saltarina será. La mayoría de nosotros  alimenta el hábito nervioso de la mente de mono, dándole todo tipo de cosas brillantes para que se distraiga como:

  • Correo electrónico, mensajes de texto, mensajes de aplicaciones como Slack, Whatsapp, Messenger, Snapchat
  • Videos en Youtube, Netflix, etc.
  • Medios sociales como Facebook, Instagram, Twitter, Reddit, etc.
  • Sitios de noticias, blogs, otros sitios de interés que nos gusta visitar
  • Juegos, aplicaciones de teléfono, hacer búsquedas de cosas
  • Salto de tarea en tarea.

Por supuesto, no hay nada malo con cualquiera de estas cosas. Sin embargo, se puede ver que le estamos dando a la naturaleza saltarina de nuestra mente demasiadas cosas para que esté interesada. El mundo moderno, y la tecnología, en particular, está diseñado para distraer y ocupar la mente de mono.

Cuanto más le podamos ocultar, mejor. La mente no necesita todo eso delante todo el tiempo. Por lo que sólo poner el teléfono fuera de la vista, cerrar pestañas, no recibir notificaciones ... estas cosas simples pueden ayudar a calmar los ánimos.

La última idea es que podemos reducir la velocidad, y la pausa más a menudo. Esto puede parecer una idea simple, pero ¿con qué frecuencia lo hacemos? Ir más lento, no más rápido. Respirar y dejar que su sistema nervioso se relaje. Relajar los músculos, soltar la parte delantera de su cuerpo, la mandíbula y las sienes.

Haga una pausa en medio de hacer cosas -  entre los mensajes y correos electrónicos, entre tareas, entre citas y diligencias. Haga una pausa, respire y piense en lo que importa en este momento.

Con esto en mente, vamos a terminar con una breve receta.

Una receta para domar la mente distraída

Así que vamos a poner todas esas ideas juntas en una receta simple - usted no tiene que hacer todo esto, pero tenga en cuenta este resumen:

  1. Medite en la mañana. No tiene que ser por mucho tiempo - empezar con 2 minutos en un primer momento, tratando de estar presente con el aliento y volver cuando la mente de mono surja, sin ninguna aspereza o juicio.  Eventualmente se puede ampliar un par de minutos a la semana. 
  2. Crear espacios intencionales de hacer las cosas. Espacios intencionales se planifican con antelación (por ejemplo: voy a escribir a las 9 am) o establecer la intención justo antes de empezar (por ejemplo: OK, ahora voy a empezar mi escritura por los próximos 60 minutos). Propóngase que en ese espacio va a hacer esto y nada más. Es mejor definir esos espacios intencionales al empezar el día - ¿Qué es lo que desea enfocar, y cuándo? A continuación, utilice un espacio como en la meditación: deje que su mente se relaje en este espacio, y, finalmente, se asentará en él. 
  3. Retire las distracciones cuando pueda. Usted no tiene que ser un monje, pero vea si se puede desactivar tantas notificaciones como sea posible, guardar el teléfono, cuando está haciendo algo más, bloquear sitios web innecesarios. Deje que su mente descanse al no tener demasiadas cosas brillantes para distraerse. Este es un proceso continuo.
  4. Aceptar y hacerse amigo de la mente. Observe cómo la mente actúa, pero no la juzgue. Vea si se puede aceptar que esto es sólo un estado de ánimo normal, y sea amable y compasivo con ella. Deje que haga sus cosas, y sea curioso acerca de lo que podría suceder si está más tranquilo en cuanto a la forma en que la mente está actuando.
  5. Desaceleración. Muchos de nosotros tenemos una tendencia a precipitarnos a las cosas constantemente, lo que sólo agita la mente. ¿Cómo sería reducir la velocidad, dejar que su sistema nervioso se relaje? Relaje los músculos, respire y profundice en el momento.
  6. Añadir pausas. Entre cada tarea, mensaje, cita, mandado ... pare y tome un respiro. Observe cómo se siente. Pregúntese qué es lo importante en este momento, lo que la vida le pide hacer.  Que este sea un lugar natural de reposo, el espacio entre las cosas.

¡Practique todo esto y vea si le ayuda! Nuestra mente puede estar constantemente distraída, pero es algo con que podemos trabajar conscientemente. Vea lo que sucede cuando lleva la observación a este espacio.

 

https://zenhabits.net

 

jueves, 11 de julio de 2019

SIN HUIR!- Jeff Foster

 

¿Qué sucede cuando, sólo por un momento, nos quedamos con nuestro miedo, nuestras dudas, nuestra incomodidad, nuestra pena, nuestras preguntas, nuestro dolor, nuestros corazones rotos, incluso con nuestra apatía, sin tratar de cambiar nuestra experiencia, o arreglarla, o tratarla con indiferencia, o deshacernos de ella de alguna manera?

¿Qué pasa cuando, aunque sintamos el deseo de salir corriendo y abandonar el momento por la promesa de una futura salvación, por un "mejor momento", nos quedamos sentados con la cruda, pura, e ilimitadamente viva energía de vida que está simplemente tratando de expresarse en este momento?

¿Qué pasa cuando, sólo por un instante, a pesar de la urgencia de lo contrario, no "hacemos" nada con respecto a nuestra incomodidad o pena, soltamos todos los trucos y tácticas e ingeniosas manipulaciones, y en su lugar, comenzamos a reconocer profundamente lo que hay aquí, honrándolo, escuchando su llamado más profundo, sumergiéndonos en su misterio, sintiendo la vida y la curación que hay en ella?

¿Qué pasa cuando hacemos el compromiso radical de nunca darle la espalda a este momento mientras danza en el vacío?

¿Qué pasa cuando, incluso en el medio de la aparente oscuridad, nos recordamos a nosotros mismos como la imperturbable Luz?

¿Qué pasa cuando dejamos de buscar una salida, y en su lugar, nos sumergimos sin ningún temor?

- Jeff Foster

lunes, 27 de mayo de 2019

Ante lo que surja en tu mente, estate presente – Phakchok Rimpoché y Erric Solomon

Traducido con Amor desde… https://www.lionsroar.com

 

Hay una historia famosa sobre un monje llamado Shrona, quien le preguntó al Buda sobre la mejor manera de meditar. El Buda le preguntó a Shrona, que había sido músico antes de ser un monje, cuál era el mejor método para sacar el sonido de su instrumento: "¿Es tener las cuerdas muy apretadas o muy sueltas?", Respondió Shrona, "No, el mejor sonido llega cuando las cuerdas no están ni demasiado sueltas ni demasiado apretadas”. Buda se reincorporó:" Es lo mismo para tu mente en la meditación; no debes estar ni demasiado concentrado ni demasiado relajado”.

La meditación es un proceso de conocer cómo funciona nuestra mente y entrenar nuestra atención para descansar donde estemos. En tibetano, la palabra para meditación es gom. Literalmente, Gom significa "familiarizarse con" o "acostumbrarse". Al practicar la meditación, puedes acostumbrarte a permanecer presente, sin ser molestado por los pensamientos o emociones que surjan en tu mente.

Sin embargo, nuestra mente normalmente se comporta como un mono emocionado, saltando de un lugar a otro. Nuestra mente piensa en esto y luego piensa en lo otro. Nos sentamos a meditar y al principio estamos presentes, observando nuestra respiración, pero después de unos momentos nos perdemos en un sueño. Es posible que hayamos empezado observando la respiración, pero pronto estamos en una isla disfrutando de una piña colada en la playa y luego pensamos en todo el dinero que tenemos que ahorrar para llegar allí. En poco tiempo, han pasado varios minutos y nos damos cuenta de que nos olvidamos por completo de la respiración. La mente de mono salta aquí y allá casi sin detenerse.

Nuestra mente de mono nos habla constantemente y nos dice qué hacer. No sabemos cómo guiarla. Nuestra mente está bajo nuestro control hasta cierto punto, pero unos pocos minutos en el cojín de la meditación deberían convencernos de cuán poco control tenemos realmente sobre ella. Cuando la mente de mono nos dice algo, reaccionamos de dos maneras: la seguimos o luchamos contra ella. Si nuestra mente nos dice que algo es bueno, la seguimos. Si nuestra mente nos dice lo gracioso que se ve nuestro compañero con ese atuendo, luchamos con nosotros mismos para no mencionarlo e intentar alejar el pensamiento.

Algunas personas piensan que la meditación consiste en sentarse, despejar la mente mediante el bloqueo de pensamientos y emociones. Luchan con su mente, pensando: “¡Debo meditar, debo mantener una mente tranquila, sin emociones, y CONCENTRARME!”. Otras personas intentan meditar por medio de la felicidad, pensando que la meditación se trata de la paz, la apertura y el logro de un nivel especial de conciencia.

La meditación no se trata de cultivar o rechazar, sino de aprender a estar presente frente a lo que surja en nuestra mente. Al principio, es posible que tengamos que calmar nuestra mente para no sentirnos abrumados y distraídos por nuestros pensamientos. Eventualmente, a medida que ganemos experiencia, podremos usar pensamientos turbulentos como apoyo para nuestra meditación. Hasta entonces, tenemos que ser capaces de resolver nuestra mente. Una vez que nuestra mente se asienta, no tenemos que permanecer en un estado de concentración muy marcado, ni tenemos que crear una experiencia feliz.

Si estamos demasiado centrados en la meditación, estamos bloqueando nuestros sentidos, y eso puede ser una lucha bastante agotadora. Si estamos demasiado abiertos y relajados, podemos sentirnos bien, pero esto puede resultar en un fortalecimiento de nuestro apego a  crear experiencias. Si preferimos un estado de control o creamos un estado agradable de apertura, todavía estamos preocupados por las circunstancias, incluso si solo son estados mentales.

La mente es naturalmente abierta. No necesitamos hacer nada para abrirla. Si la mente no estuviera abierta, nada podría aparecer en la mente. Sin embargo, todo lo que nos aparece, aparece en la mente. De lo contrario, ¿de qué otra manera lo sabríamos? No necesitamos bloquear o cultivar nada. Solo tenemos que acostumbrarnos a permanecer presentes: conscientes de, aunque sin distraernos por, cualquier aspecto, sonido, sensación, pensamiento y emoción que aparezca.

Piensa en tener una fiesta. Si eres un anfitrión experimentado, cuando tienes un invitado difícil y disruptivo, no discutirá de inmediato con el huésped y no intentará expulsarlo. Eso podría fácilmente arruinar la noche para todos. En su lugar, adulará y engañará a su invitado, encontrará un terreno común y le dará algo agradable para hacer. Tal vez le ofrezca su bebida favorita (a menos que ya haya tomado demasiado), un plato con la comida más sabrosa que tenga, o la silla más cómoda para relajarse. Una vez que se le da el espacio para relajarse, el huésped se vuelve más agradable, más abierto a las sugerencias.

No tenemos que luchar con la calidad inquieta de nuestra mente, ni tenemos que seguirla, perdiéndonos completamente en pensamientos. La mente de mono necesita hacer algo, o comienza a crear todo tipo de problemas. Entonces, démosle a la mente mono algo que hacer. Seamos un buen anfitrión.

Primero, podemos decirle a la mente de mono que preste atención a la respiración que entra y sale. Por unos momentos se comporta, pero luego la mente de mono piensa algo así como "¡Las piñas coladas son tan deliciosas!" Y nos distraemos. Pero no es necesario que nos volvamos locos y rígidos, podemos recordarle a la mente de mono que su trabajo es concentrarse en la respiración.

De esta manera, gradualmente domesticamos la mente inquieta de mono, haciendo que nuestra mente sea más flexible y viable. Los pensamientos y emociones negativas tienen cada vez menos influencia sobre nosotros. Este es el verdadero fruto de la meditación: dominar nuestra mente. La calma mental puede ser un efecto secundario agradable, pero el verdadero fruto de la práctica de la meditación es que nuestra mente se vuelve cada vez más flexible y cada vez menos presa de las formas habituales de reacción. Podemos poner nuestra atención donde queremos, y los pensamientos y las emociones, mientras aún surgen, no nos distraerán. Podemos optar por seguirlos si se ajusta a nuestras necesidades, pero ya no estamos volando, como una hoja en el viento, a medida que cada pensamiento o emoción brota.

Meditación con un objeto

Al comenzar la práctica de meditación, la disciplina de la práctica es atraer su atención a un objeto y dejarla allí. Si te distraes, simplemente regresa tu mente al objeto. Dale a la mente de  mono el trabajo de permanecer consciente del objeto de tu meditación. Al permanecer atentos al objeto, la mente de mono deja de saltar por todos lados. Esto interrumpirá el hábito de seguir cada pensamiento y emoción que surja en tu mente. No importa qué pensamiento o emoción venga a la mente, siempre puede reaccionar de la misma manera volviendo tu atención al objeto de su meditación.

Una de las formas más populares de practicar la meditación es poner nuestra atención en nuestra respiración; en este caso, nuestra respiración es un objeto para la meditación. Pero podemos usar cualquier cosa como un objeto: imágenes, sonidos, sensaciones, incluso pensamientos. A medida que la mente de mono se calma, nos acomodamos más en el momento presente, sin ser distraídos por ningún pensamiento o emoción que pase por nuestra mente. Este es el objetivo de usar un objeto para nuestra práctica de meditación: estar completamente presente en el momento, que es lo que queremos decir cuando decimos que no hay distracción.

Meditación sin objeto

A medida que te familiarices con la no distracción, descubrirás que puedes abandonar el método de uso de un objeto. Finalmente, la no distracción en sí misma es todo el apoyo que necesitas para practicar la meditación. Esto se llama meditación sin un objeto.

Es importante señalar que la no distracción no es un estado que cultivamos o creamos. Es una cualidad natural de nuestra mente, pero normalmente está oscurecida por nuestros pensamientos y emociones. Cuando ya no permitimos que nuestra atención sea llevada por una cadena de pensamientos, se revela la no distracción. Es donde descansamos en la conciencia natural de nuestra propia mente, libre de la distracción de los pensamientos y emociones crecientes.

Esta conciencia es puro saber, sin tener que ser consciente de algo. Nuestras mentes son naturalmente conscientes, pero generalmente estamos distraídos por lo que somos conscientes. Si estás siguiendo pensamientos y emociones, pensando involuntariamente en ellos, eso es distracción. Cuando descansamos en la conciencia en sí misma, eso es no distracción. Podemos estar conscientes de todo lo que nos rodea, pero la no distracción no depende de un objeto para estar alerta.

Tenemos una experiencia directa de esta conciencia cuando practicamos meditación con un objeto y nos damos cuenta de que nos hemos distraído. Ese momento de saber que nos hemos distraído es el surgimiento de una conciencia que está naturalmente libre de pensamientos y emociones. Por supuesto, también podemos tener el pensamiento "Estoy distraído". Pero ese es un pensamiento, no la consciencia consciente en sí misma. En otras palabras, sabemos que estamos distraídos ya sea que tengamos el pensamiento o no. Si tenemos el pensamiento, “estoy distraído”, la conciencia nota el pensamiento. Cuando volvemos nuestra atención a la respiración o al objeto que estemos usando, volvemos a la meditación. Si seguimos el pensamiento, volvemos a la distracción.

Normalmente, nos aferramos mentalmente a los objetos al pensar en ellos. Constantemente evaluamos experiencias y tratamos de comprender las cosas que nos gustan. También podemos tratar de evitarlos, pero, irónicamente, ¡eso también es captar! En la meditación, utilizamos esta tendencia habitual para captar de una manera que relaje hábilmente el hábito. Hacemos eso simplemente usando un objeto para tener en cuenta, usando el hábito de la mente de mono de agarrar de una manera especial que permite que el agarrarse se relaje naturalmente.

Usamos nuestra conciencia natural para asegurarnos de que estamos siendo conscientes. Esto tiene dos propósitos:

  • Mantener la mente de mono ocupada para que no nos distraiga.
  • Permitirnos familiarizarnos más y más con la consciencia misma. Cuanto más nos familiarizamos con la consciencia, más entramos en la no- distracción.

Espaciosidad relajada

Más allá de estos dos aspectos principales de la meditación, atención plena y conciencia, también hay un tercer aspecto que debemos incorporar a nuestra práctica de meditación: el espacio relajado. Si nuestra mente está demasiado tensa en la meditación, nos preocupamos demasiado por tener en mente el objeto de la meditación. La meditación se convierte en una práctica común de centrarse en el objeto y evitar olvidarse del objeto.

Cuando traemos una actitud relajada y espaciosa a la meditación, no tenemos que bloquear nada ni aferrarnos demasiado. Permitimos que nuestra conciencia natural mantenga la atención plena, pero no ahuyentamos los pensamientos y emociones. Al igual que cuando el anfitrión hábil le da un poco de espacio al huésped difícil para que pueda relajarse, permitimos que los pensamientos y las emociones aumenten el espacio y luego se alejen naturalmente. Llevamos nuestra atención al objeto de forma espaciosa, y el poder de los pensamientos para distraernos nos disipa naturalmente.

Podemos explorar utilizando diferentes tipos de objetos para traernos al momento presente. Podemos poner nuestra atención en nuestra respiración, o usar una imagen de un Buda, una vela o cualquier otro objeto visual. Cualquier sensación puede ser una distracción o ser usada para regresar al momento presente. Gradualmente, a medida que nos familiarizamos más con el hecho de permanecer sin distracción, podemos abandonar el método de uso de un objeto. En ese punto, ya no necesitamos un objeto. El único "objeto" que necesitamos es la conciencia misma. Entonces, podemos descansar nuestra mente en un espacio natural, consciencia consciente, libre de pensamientos y emociones comunes.

 

De Radically Happy: Guía del usuario para la mente de Phakchok Rinpoche y Erric Solomon ©

 

ACERCA DE PHAKCHOK RINPOCHE

Phakchok Rimpoché es un maestro budista tibetano de los linajes Nyingma y Kagyu. Es coautor de Radically Happy: Guía del usuario para la mente .

SOBRE ERRIC SOLOMON

Erric Solomon es un ex tecnólogo de Silicon Valley, un yogui budista y un maestro. Es coautor de Radically Happy: Guía del usuario para la mente . Lo puedes encontrar en RadicallyHappy.org 

https://www.lionsroar.com/meditation-mind-be-present/