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domingo, 9 de abril de 2023

Emociones que enferman tu estómago: transfórmalas en energía curativa



 

Si padeces de estómago débil o enfermo, y tienes problemas estomacales como dolores, gastritis, úlceras, intolerancia a alimentos, hernia de hiato, reflujo o hasta cáncer, es momento de empezar una cura profunda a través de la energía que emiten tus emociones.

Muchas personas notan que por más medicinas y remedios que toman, su estómago no acaba de curarse. A veces los síntomas incluso se agudizan o empeoran, o regresan después de un tiempo de que se han ido. En este caso, sin duda debes considerar el aspecto emocional.

El estómago, como todo el cuerpo, es susceptible a ciertas emociones. Debemos considerar que el estómago es el lugar donde se desmenuzan los alimentos después de haber sido masticados, y desmenuzar, en el aspecto emocional, equivale a analizar y aceptar lo que se vive y siente para después podernos nutrir de ello.

El estómago de tu cabeza

Cuando vives una experiencia, podemos decir que una parte de tu cabeza “mastica” lo que has vivido, es decir, tu forma de ver y entender las cosas trata de poner lo que has vivido apto para poder “tragarse o pasarse”. Una vez que has masticado y pasado la experiencia, esta llega al estómago de tu cabeza, que es la parte de tu razón que trata de analizar y aceptar lo que has vivido. Pero, si tu razón o comprensión encuentran demasiado “pesado” el alimento, es decir, la experiencia que has vivido, o si tu comprensión siente que es “un trozo muy grande”, es decir, piensas que es “mucho para ti”, que “no lo puedes tolerar”, o que “en verdad te causa desconcierto, irritación, dolor, incertidumbre o miedo”, lo que has vivido, entonces a tu comprensión le costara desmenuzar la experiencia, y esto afectara tu estómago, pues la mente no reconoce si lo que piensas es verdad o mentira, o si es cierto o no, la mente pasa información de que algo fue “cayó” a tu estómago y este empieza a resentirlo.

Tu piensas que es difícil, complicado y muy doloroso, y esta información pasa a tu estómago. Es como si hubieras comido un pedazo de plástico que tu estómago sin duda resentirá.

Asi que las emociones relacionadas con un estómago débil son:

  • La intolerancia: “Es demasiado para mí”, “No puede ser”, “No lo tolero o digiero”, “No es correcto, es injusto”.
  • La irritación: “Me enfurece, me quema”, “¿Cómo pudo hacerme eso?” “He sido engañado”, “Me siento bruscamente invadida y dañada”, “Es un imbécil, lo odio.”
  • La incertidumbre: “¿Qué pasara ahora?”, “¿Qué voy a hacer sin …?”, “¿Y si no se soluciona?” “¿Y si me peleo nuevamente?”, ¿Y si no resulta?“
  • El miedo: “Temo no poder controlarlo”, “No voy a poder con esto, me aterra”, “Todo esto es demasiado nuevo para mí”.
  • Insuficiencia: “No tengo amor, admiración o aceptación suficiente de quien amo, no recibo el alimento afectivo que necesito”, “Necesito desesperadamente más atención, más amor”.

 

Enfermedades del estómago y sus emociones relacionadas:

INTOLERANCIA Y ENFADO:

  • Alergias a los alimentos, enfermedad celiaca, infecciones estomacales, nauseas y vómitos (definitivamente no lo tolero).
  • Gastritis, reflujo gástrico: me enfurece, me quema, me hiere profundamente.
  • Acidez estomacal: problemas u conflictos sobre todo con la familia, aquí hay que revisar los conflictos que se han tenido, y estar esperando los que vienen (el caos se puede desatar en cualquier momento).
  • Infecciones estomacales: no me puedo defender o quitar de esto que tanto me afecta y me hiere. Me siento profundamente invadida y/o sometida.
  • Pólipos: emociones que se endurecen dentro y que no estoy dispuesto a ver de nuevas formas.
  • Cáncer y tumores: Cuando la intolerancia o el enfado son fuertes y frecuentes, el cuerpo recibirá la información de que se necesita “más estómago” para desmenuzar la experiencia, y entonces vienen los tumores y el cáncer de estómago, que son un crecimiento falso y desproporcionado. En el cáncer de estómago el cerebro registra “algo muy grande y complejo de digerir”, así que envía la información de generar más ácido estomacal para que esto pueda ser desmenuzado y digerido, y esto provoca demasiado ácido en el estómago o una proliferación de células (cáncer) para que se pueda digerir ese “gran pedazo” que no es posible digerir.

INCERTIDUMBRE E INSUFICIENCIA:

  • Hernia de hiato: necesito amor y reconocimiento profunda y desesperadamente. Hay que considerar que el amor y el afecto son el alimento espiritual, cuando faltan o están en duda, el hiato, que es la válvula que abre y cierra para dejar pasar el alimento, esta tensa constantemente a recibir ese alimento afectivo.
  • Gastritis: no se si tendré su amor, y esto me genera mucho estrés.
  • Dolores estomacales, inapetencia o comer demasiado: no me siento llena ni satisfecha (afectivamente).

MIEDO:

  • Calambres estomacales, diarrea, nauseas: temo no poder enfrentar esto.
  • Cáncer: necesito urgentemente digerir esto antes de que suceda algo peor. Sensación de poder morir, o de que algo que nos importa demasiado muera (apego fuertes, amarre).

¿Cómo transformar la energía de estas emociones en energía curativa?

La energía de nuestras emociones refleja la forma en cómo estamos enfrentando algo, como lo vemos y como lo pensamos. Hay que tener en cuenta la forma en cómo aprendimos a ver la vida, lo que nos enseñaron los padres, el entorno y las situaciones que vivimos.

Cuando aprendimos a desconfiar, a juzgar a pensar que los demás nos pueden hacer daño, irritarnos o molestarnos, entonces admitimos este tipo de verdades o información en nuestro cuerpo y vida.

Lo primero: cambia tu forma de ver las cosas

Algunas personas piensan: “Yo soy así” “Nadie me puede cambiar” “Así reacciono yo”. Pero estos pensamientos no ayudan a fluir nuestra energía, sino que la estancan y hacen lenta y, digamos, espesa. Realmente nosotros somos lo que elegimos ser. Aunque hayamos aprendido muchas cosas, llega un momento en la vida en que, por ley de crecimiento y evolución, hay que aprender y trascender aquellas cosas que no nos están ayudando a generar realidades más grandiosas y, sobre todo, salud.

Si padeces de estómago débil o enfermo, es momento de que observes tu forma de pensar y ver las cosas. Observa lo que piensas de ciertas personas que te enfadan, y cuantos juicios hay al respecto. Observa, sobre todo, cuanto esperas de los demás, que sean algo que tu crees, y trata de apuntar o escribir todo esto para que lo tengas más claro. Luego, observa de donde vienen estas creencias. Quizá las personas que te criaron veían la vida así, o tuviste o viste algo que reafirmó estas creencias.

Es muy importante que empieces a ver tu forma de comprender las cosas, y empieces a dejar atrás actitudes que te están enfermando. A veces nos enseñan a tolerar lo que no queremos, a aguantar situaciones que nos hacen infelices, a desconfiar de nuestra propia capacidad creativa. Y esto nos enferma tarde o temprano porque nuestra energía no está fluyendo hacia donde sinceramente queremos. La infelicidad, se puede decir, es la causa más profunda de prácticamente todas las enfermedades.

Cuando somos infelices nos irritamos, estamos soportando y no viviendo, tenemos miedos y falta de confianza en nosotros. Llegamos a odiar, porque necesitamos mucho de los demás.

Por ejemplo:

Roberto padecía fuerte gastritis y reflujo gástrico. Tomaba cuanta medicina le indicaran y no salía del doctor. El no creía que sus pensamientos afectaban su vida, porque era maestro de yoga y practicaba meditación diariamente, dos horas seguidas, haciendo no solo ejercicios sino meditación y respiración profunda. Pero la gastritis aumentaba. Cuando llegó conmigo su gastritis y reflujo eran severos. Me platicó algunas cosas de su vida. Tenía un trabajo donde lo trataban mal y además no le gustaba, se sentía muy poco realizado, a su edad sentía no había logrado “nada”.

Así que durante varios años había salido a trabajar sintiendo intolerancia, insatisfacción. Mucho enojo con su vida. Y en el fondo, había miedo, no se atrevía a cambiar de trabajo por miedo a no encontrar otro mejor, pero sobre todo, a no tener dinero un tiempo. El estrés subía, y trataba de calmarlo con meditación.

La gastritis avanzaba rápidamente. Al hablar le hice que tomara consciencia de que no importaba cuanto meditara, que la vida era la principal meditación, y si él no cambiaba de vida y de forma de ver las cosas, avanzaría su reflujo y debilidad estomacal. Me hizo ver su fuerte desilusión por no haber podido realizar el sueño de su vida: tener su propio hotel. Lo animé a que buscara su felicidad, y que si el lugar donde estaba no se la daba, entonces él debía buscar el lugar donde sintiera podría crecer, seguir sus sueños. Después de mucho pensarlo y meditarlo, por fin decidió dejar el trabajo que tenia. Tuvo que vencer el miedo al futuro (a no encontrar trabajo y una fuente de ingresos), y su sensación de no poder realizar lo que quería. Pero se animó pensando en que no tenía ya mucho que perder.

Cuando dejó el trabajo, su reflujo era tan severo que optó por la operación, cosa que le causó mucho estrés, el pago de doctores, médicos y demás. Yo lo animaba a que confiara, a que se enfocara en lo que quería atraer, que si quería atraer un trabajo no aceptara el que fuese, sino uno que le gustara. Pasó el momento del “caos”, es decir, del acomodo a lo nuevo. Y después de pocas semanas, llegó una propuesta en su vida: manejar un hotel.

Todo esto, mas una dieta propicia que desde el principio se le indico, ayudaron a que su estómago poco a poco fuese recuperándose.

Así que ya habrás notado como, cuando no estamos contentos con nuestras vidas, podemos caer en sentirnos víctimas de los demás, nos irritamos muy fácil, estamos viviendo en función de muchas creencias que ya no nos hacen crecer. Y esto, sin duda, enferma nuestro estómago y nuestra vida.

Aprende a transformar

Transformar significa “ir más allá de la forma”. Así que ve más allá de la forma en cómo piensas y ves la vida, enfócate en hacer crecer lo que realmente quieres. Puedes ir detectando las cosas que ya no te hacen feliz, aquellas experiencias que te hicieron sentir miedo e irritación: aprende de ellas, aprende a ver las cosas de forma diferente: si te irrita o enfada mucho alguien o algo, tú eres el único que puede cambiar las circunstancias. Pero te tienes que atrever, a entender a los demás, a que tu felicidad es tu responsabilidad, y que los demás hacen lo que pueden con su comprensión.

Confiar en ti y en lo que la vida trae requiere de que empieces sobre todo a formular pensamientos que te hagan sentir con más confianza y ánimo por crear tu vida. Si cada mañana empiezas a enfocarte en tu felicidad y confianza, aparecerán poco a poco las cosas que necesitas, y veras como la enfermedad empieza a irse por donde vino.

 

FUENTE: Laura Garcés

 

sábado, 10 de abril de 2021

"NO ESTABA PREPARADO PARA ESTO" ENFERMEDAD Y EL DOLOR DEL AHORA- Jeff Foster

 Traducido con Amor de un Email recibido de Jeff

 

5 de abril de 2021
 

Queridos amigos,


Como prometí, quiero informarles sobre dónde estoy y compartir algunas de las realizaciones, experiencias, luchas y conocimientos que he tenido, a medida que avanzo en el corazón de este desafío de salud.
 Sé que no soy el único en el planeta que sufre en este momento. No quiero que este correo electrónico sea solo sobre "mí". Pero espero que al compartir mi experiencia pueda ser de algún beneficio para todos ustedes. Ese siempre ha sido mi deseo: inspirar y alentar compartiendo la experiencia vivida. 


“TODO ESTÁ EN TU CABEZA” - ESTAR ENFERMO Y SER CREÍDO

Sé que muchos de ustedes han luchado, o están luchando actualmente, con problemas de salud, tanto agudos como crónicos. Como les he hablado a lo largo de los años en reuniones y retiros, han compartido conmigo sus corazones tiernos e inquisitivos, los lugares en ustedes que duelen, sus anhelos, sus anhelos de luz, de amor. Ha compartido conmigo la conmoción, la sensación de desorientación, la frustración, la ira, el dolor y los sentimientos de desesperación que acompañan a la enfermedad. Ha compartido conmigo su sensación de pérdida y los desafíos del dolor físico diario.

A veces, lo que empeora las cosas es la soledad de la enfermedad. La sensación de "perderse" la vida, estar desconectado de la comunidad. La sensación de que tu cuerpo te ha fallado de alguna manera, o que hiciste algo mal, o que "mereces" estar enfermo de alguna manera. Que has fallado de alguna manera, como ser humano, como buscador espiritual, como estudiante, como hijo de Dios.

La vergüenza. La culpa. La sensación de fracaso que está ligada a la historia de "estar enfermo". Estas cosas también pueden ser difíciles de soportar.

Además de todo esto, estamos llamados a lidiar con las reacciones, opiniones, juicios y consejos de otras personas. Su empatía y comprensión por nosotros ... o su falta de ella.

No olvides que las personas solo pueden ofrecernos amor y comprensión en la medida en que se lo puedan ofrecer a sí mismos.

No todo el mundo podrá encontrarse con nosotros en nuestra experiencia más profunda y dolorosa.

Algunos verdaderos amigos y partidarios, incluidos médicos y curanderos, tanto de enfoques convencionales como alternativos, realmente pueden encontrarnos donde estamos. Validan nuestros sentimientos y nuestros síntomas. Lloran con nosotros. Ellos nos creen. Se quedan cuando somos un desastre. Validan nuestro dolor y no hacen promesas vacías. Con gente así, no nos sentimos locos. Nos sentimos vistos, escuchados, validados. Nuestro sufrimiento es real. Nuestro dolor les es válido. Nos encuentran donde estamos. No nos despiden. Saben cuándo ofrecer consejos y ayuda, cuándo retirarse y simplemente escuchar, y cuándo tomar nuestra mano y guiarnos cuando no podemos guiarnos a nosotros mismos.

Cuando nos sentimos comprendidos, vistos, válidos, seguros en tal presencia, nos relajamos y nos abrimos.

Otras veces nos encontramos con personas, médicos, curanderos, amigos, incluso familiares cercanos, que no pueden conocernos, no pueden validar nuestra experiencia, y nos sentimos peor cuando los encontramos, más locos, incluso más enfermos. Pueden decirnos cosas como, "todo está en tu cabeza", o "estás enfermo porque quieres estar enfermo" ... o decirnos que "manifestamos" nuestra enfermedad, o que nuestra "resistencia egoica a la vida" la creó ... o pueden diagnosticarnos con un trastorno de ansiedad o una enfermedad mental cuando SABEMOS que hay algo físicamente mal en nosotros, o diagnosticar mal un trastorno físico cuando SABEMOS que realmente necesitamos ayuda con nuestra vida emocional. Pueden ofrecernos arreglos y soluciones rápidas (que no son realmente arreglos o soluciones rápidas) y luego nos avergüenzan o culpan, o incluso nos intimidan, por no intentar “su” manera, la manera “correcta”. Es posible que los familiares y amigos no crean en el diagnóstico real que nos dieron, o pueden intentar imponernos su propio diagnóstico. Otros pueden moverse hacia nosotros, o alejarse, cuando descubren que no somos lo que pensaban que éramos.

Todo el mundo está lidiando con su propio trauma, sus propias decepciones, su propio dolor, su propio miedo a la muerte, al cambio y a la mortalidad.

Estamos llamados a permanecer fieles a nosotros mismos. Seguir nuestro instinto, nuestra intuición, escuchar esa voz tranquila en lo más profundo de nuestro corazón que sabe lo que es correcto frente a los consejos, los juicios.

Lo que es “correcto" en términos absolutos. No es "lo que es correcto" para todos.


UN VIAJE HACIA UNA PROFUNDA INCERTIDUMBRE

Ha sido una lección de humildad los últimos meses. Realmente lo ha hecho. He estado tratando de navegar a través de los cientos de perspectivas que la gente (todas bien intencionadas, creo) me ha estado ofreciendo.

Todo lo que digo es que permanezcan cerca de su discernimiento. Esto es lo que estoy aprendiendo. El camino de la curación es misterioso y puede (o inevitablemente lo hará) llevarte a lugares a los que nunca pensaste que irías. Hay un profundo conocimiento en ti. En el fondo, su cuerpo sabe si alguien está a salvo, su propio sistema nervioso sabe si algo que está diciendo es profundamente cierto para usted o no. Tu cuerpo sabe si este es tu camino o no. No estás necesariamente "en resistencia" si dices que no. Y no está loco por decir que sí a una opción de tratamiento que le parezca adecuada.

La curación es un asunto complicado, lleno de altibajos, giros equivocados y callejones sin salida, días de esperanza y días en los que la esperanza parece estar a un millón de millas de distancia. Con el tiempo, encontrará personas (curanderos, terapeutas, amigos e incluso extraños) que realmente pueden abrazarlo y, lo más importante, creerlo, escucharlo, mientras se cura o al menos, mientras da los siguientes pasos en tu valiente camino. Encontrarás una comunidad de personas que conocen, muy profundamente, por lo que estás pasando. Y tal vez aprendas a apoyarte, solo un poco, en la gran incertidumbre de todo esto ...
 

 


LO QUE NOS ENSEÑA LA ENFERMEDAD


Todos sufriremos problemas de salud en algún momento de nuestras vidas, tal vez quedaremos discapacitados y todos moriremos, al menos de esta forma. Este es un hecho de la vida del que nunca debemos apartarnos, si queremos ser verdaderamente humanos, que también es verdaderamente Divino. Si nos alejamos de la muerte, nos alejamos de la vida. Si nos alejamos del sufrimiento, cerramos nuestros corazones y nos desconectamos de la inmensidad y el Misterio del Universo.

Al contemplar la muerte, la extrañeza de nuestra propia mortalidad y la frágil mortalidad de aquellos a quienes amamos, podemos darnos cuenta de la absoluta santidad y preciosidad de esta vida. Es posible que dejemos de dar por sentados nuestros días. Podemos dejar de asumir que tenemos el control de todo. Podemos despertar al carácter sagrado de la existencia misma. He escrito y hablado extensamente sobre la muerte y el dolor a lo largo de los años, pero a través de esta experiencia, a través de esta crisis, la vida me está acercando aún más y más a mi propia fragilidad, vulnerabilidad y, en última instancia, a la mortalidad.

Me sorprende que la enfermedad sea una forma de muerte. No es lo que viene antes de la muerte. Es una muerte en sí misma, una preparación y una práctica para morir. Es el colapso de nuestro sueño de “salud perfecta”, nuestro sueño del mañana, ¡sueños tan felices y despreocupados! Es la desintegración de alguna esperanza de cómo iba a resultar nuestro futuro: nuestros planes, lo que queríamos, hacia dónde íbamos, de qué seríamos capaces a medida que envejeciéramos, cómo íbamos a vivir.

 Es - si podemos trabajar con esto de esta manera - la muerte de nuestras viejas creencias, opiniones, dogmas, de cómo se "supone" que es la vida, de cómo "deberíamos" sentirnos y mirarnos, pensar y hablar, incluso caminar respirar. Es la muerte de los hábitos inconscientes, una oportunidad para realmente desacelerar y hacer balance. La enfermedad destroza nuestras fantasías y nos obliga a mirarnos a nosotros mismos, de manera penetrante, honesta, a mirar las formas en las que nos abandonamos, en las que nos escondemos de la vida, en las que huimos de lo indeseado en nosotros mismos y en los demás, en las que nos avergonzamos nosotros mismos y castigarnos y burlarnos de nosotros mismos y deshonrarnos a nosotros mismos, tal vez de la forma en que se burlaron o avergonzaron cuando éramos niños inocentes. Podemos empezar a ver las formas en las que nos esforzamos demasiado o no nos esforzamos lo suficiente, nos equivocamos por ser “menos” de lo que podríamos ser;

La enfermedad es una maestra iracunda, penetrante, pero en última instancia compasiva, una maestra que quizás nunca esperábamos o pedimos. Podemos luchar y rebelarnos contra nuestra realidad presente. Podemos protestar y gritar a los cielos: “¡Esto es injusto! ¿Por qué me tiene que pasar esto a MÍ?”. Podemos negar lo que está pasando, racionalizarlo, distraernos de ello. Pero en algún momento, tal vez, lleguemos exhaustos a un lugar de rendición. Estamos llamados a mirar a la cara a nuestra enfermedad. Y que se derrumben todos nuestros sueños obsoletos, sueños de cómo “iba a ser” nuestra vida. Nos enfrentamos a “lo que es”. Ya no hay separación. Damos un paso valiente hacia el lugar sin fundamento ...

Y tal vez ahí empecemos a escuchar realmente el cuerpo y sus dolores, dolores y anhelos, escuchando la incomodidad en sí y preguntándole: “ ¿Qué has venido a revelarme? ¿Tienes guía o sabiduría o algo que mostrarme? ¿Qué pasa si te quedas conmigo durante días, semanas, años? ¿Qué pasa si nunca me “mejor”? ¿Entonces qué? ¿Puedo abrirme a esa posibilidad, esa devastación? "


“¿Qué pasa si… puedo estar aquí, ahora? Hoy día. ¿Qué pasa si puedo vivir este día ...? "


Este es un lugar de absoluta humildad. Estamos de rodillas ante la vida. Nos encontramos sin el control. (¿Alguna vez tuvimos el control?). Nos postramos ante lo Desconocido. Nos inclinamos ante todo lo que está "fuera de nuestras manos".

 Y tal vez, solo tal vez, en ese lugar de muerte, muerte de la vieja vida y los viejos sueños y la certeza y el dominio del ego sobre la vida, algo nuevo, algo creativo e inesperado puede crecer. De las cenizas de la vieja realidad, quizás podamos empezar a apreciar las pequeñas cosas en esta nueva realidad, acercarnos al reflujo y al fluir del día vivo: el sabor del té, la sensación de la brisa matutina en nuestro rostro, la cómo se sienten nuestros hombros, pies o manos en este momento. El hecho de que se nos hayan dado otras 24 horas en esta preciosa Tierra. Aceptar lo que es ... o huir. Sentir ... o no sentir nada en absoluto. Para notar ... o no notar lo que notamos o no. Retirarse de la vida o expandirse en ella. Ser bondadosos con nosotros mismos o darnos cuenta de que no somos bondadosos con nosotros mismos en absoluto. Para inclinarme un poco hacia el dolor del ahora para notar un breve respiro del dolor. Sentirnos retroceder ante el dolor, en resistencia a la opresión, que es tan, tan natural.


Tener valor o no tener ningún valor hoy.


No seas duro contigo mismo, amigo. No es fácil. Realmente no lo es.


Esto es lo que estoy descubriendo. Cuando la salud física que uno daba por sentada decae tan rápidamente, no es fácil.

Esto es humillante, y después de todos estos años de meditación, descansando en la conciencia, encontrando mis sentimientos más profundos, aprendiendo sobre los lugares doloridos, no estaba preparada para esto.
¿Cómo podemos estar realmente "preparados"?


Déjate fallar, déjate caer, amigo mío, déjate atrapar por la historia. Permítete querer estar en otro lugar, en alguien más, EN CUALQUIER OTRO LUGAR, PERO AQUÍ. Déjate ser exactamente lo que eres, dónde estás, cómo eres. Humano. Imperfecto. Falible. Frágil. Herido. Asustado. Absolutamente adorable, pero a veces se siente completamente indigno de ser amado. Frente a lo indeseado. A veces, incapaz de enfrentarse a lo indeseado. A veces añorando el final.


Déjate romper hoy, en el altar de la vida misma.

"NO ESTABA PREPARADO PARA ESTO ..."


Sí, incluso después de todos estos años de practicar (y enseñar) la presencia, la aceptación, la atención plena, permitir los sentimientos, "estar con lo que es", no es fácil, cuando el cuerpo está tan incómodo, cuando el sistema está tan empañado y dolorido. cansado, cuando estás mareado, tembloroso y sin aliento, cuando los viejos sueños se han hecho añicos, cuando la vida que conocías ha cambiado tan profunda y rápidamente. Sí, tal vez nunca podamos estar verdaderamente "preparados" para la vida y lo que nos depara. Pensamos que estábamos preparados para sus cambios y no lo estábamos. Y eso trae un cierto sentido de humildad. Humillación para el ego, sí, pero quizás luego una sensación de humildad. La vida es mucho más grande que todo lo que conocimos. El ego no tiene ninguna esperanza de comprender la inmensidad de todo esto.

Me han diagnosticado una enfermedad crónica rara, y aún incurable, llamada síndrome de taquicardia ortostática postural (abreviado como POTS). Básicamente significa que mi cuerpo lucha por bombear sangre desde mis piernas hasta mi cabeza y cerebro. Hay días en los que lucho con síntomas que encuentro bastante incapacitantes, física y mentalmente. Días en los que me siento demasiado fatigado para levantarme de la cama o moverme por mucho tiempo, días en los que no puedo caminar más de 10 minutos sin tener que sentarme, mareados, jadeando, sin aliento (me estoy volviendo muy íntimo con ¡mi aliento!). Los días mi cerebro está tan nublado y nublado que no puedo recordar dónde estoy, qué hora es, si he desayunado o no. Han pasado unos 6 meses y sigue siendo un desafío superar cada día esta nueva realidad. 

Me tomó aproximadamente una semana escribir este correo electrónico, cuando normalmente solo tomaría unas pocas horas.

Como mencioné antes, varios médicos y curanderos me han brindado sus perspectivas, a menudo conflictivas, sobre qué es exactamente esta afección y qué la desencadenó, y la búsqueda de alivio y curación continúa. Hay mucha incertidumbre. Mucho "No sé". Mucha paciencia cultivada. Muchas pruebas médicas y esperando resultados. Tratando de aferrarse a la esperanza, sin perderse en falsas esperanzas. 

También he estado meditando mucho sobre mis hermanos y hermanas de todo el mundo que están luchando contra la mala salud en estos días, sin tener la culpa. Me he dado cuenta una vez más, quizás más profundamente que nunca, de que todos estamos juntos en este viaje humano. Que, de alguna manera, en nuestra humanidad más profunda, cruda, arruinada y madura, estamos tan conectados.

A veces, la espiritualidad hace que todo parezca tan fácil. A veces, incluso mis escritos lo hacen. “¡Solo esté presente! ¡Solo acepta! ¡Quédate con lo que es! ¡Confía en todo!”.

Pero, a veces ... es realmente jodidamente difícil.


Simplemente es.

Y sabes, eso también es la vida. El dolor y la lucha y la ruina.

Eso también es 'lo que es'.

Como me confesó recientemente un amigo: “Jeff, me siento como una mierda hoy y no quiero espiritualizarlo. No quiero darme cuenta. No quiero aceptarlo. No quiero meditarlo. Quiero sumergirme en ese sentimiento, saber lo que es sentirse realmente mal, para que no haya más guerra en el interior ... "

Para aceptar dónde estamos, a veces tenemos que empezar por aceptar que es difícil, tal vez imposible, aceptar dónde estamos. Aceptamos nuestra lucha, nuestra no aceptación, nuestra resistencia, ese niño pequeño en nosotros que llora “Me resulta tan, tan malditamente difícil y no quiero estar aquí y quiero que las cosas vuelvan a ser como antes. A veces, ahí es donde tenemos que empezar. Al principio. En el comienzo doloroso, crudo, decepcionante, demoledor, pero veraz.

El comienzo veraz ... ahí es donde está la vida. Es donde todos nos encontramos. Es donde puede suceder la curación.

Quizás eso es también la "muerte": el último, último comienzo. Un lugar donde nos sentimos perdidos y, sin embargo, extrañamente encontrados. Es el dolor del Ahora lo que nos señala a casa. Ahora es una nueva oportunidad para dejar ir lo que pensábamos que iba a ser la vida y volvernos hacia lo que es la vida. Dejar ir los viejos sueños y soñar y tener nuevas esperanzas.


O ... simplemente estar sin sueños ni esperanza hoy, y vivir en los momentos crudos y heridos.


Gracias una vez más por su amor, su aliento, sus hermosas palabras y corazones, amigos míos, mientras yo, nosotros, todos, marchamos por estos momentos, solos, juntos, encontrando el coraje para soportar lo insoportable, encontrando la voluntad de seguir para seguir sanando, o tal vez para seguir aprendiendo a inclinarse hacia los lugares no sanados .


Respiración a respiración, momento a momento precioso,


Te amo,

Jeff ❤️❤️

 

domingo, 3 de enero de 2021

Ama La Enfermedad - Nick Arandes

 

El problema con cualquier tipo de enfermedad no es la enfermedad misma sino el miedo que la sostiene.

La invitación que simplemente haría es aprender a amar la enfermedad con todo el corazón. Así aprende uno lo que es el amor incondicional. Una vez que ese amor queda establecido se le transfiere ahora a todo y a todos.

Cuando el amor es la base de nuestra experiencia una de tres cosas pueden ocurrir:

1) La enfermedad naturalmente se deshace porque no hay miedo que la sostenga.


2) Si la persona no está preparada para aceptar la curación espontánea a raíz de este cambio radical de mentalidad, el amor dirigirá sus pasos a tomar medidas, ya sea ir a un médico, alopatía o homeópata, y/o a tomar medicinas y/o suplementos o tratamientos para apoyarla a que la enfermedad se erradique.

3) Si el amor queda restablecido en la conciencia, y no hay necesidad de que el cuerpo se siga sosteniendo, el mismo se deja a un lado en paz y felicidad.

Es imperativo recordar que el propósito de cualquier enfermedad, para el sistema de pensamiento del ego es mantener la atención en el cuerpo y luchar por "sobrevivir". Eso genera una intensa cantidad de sufrimiento y dolor.

Sin embargo, cuando la enfermedad se pone al servicio del sistema de pensamiento del amor, su propósito es ayudar a no perder de vista lo que realmente Soy. Eso mantiene la paz y es un descanso.

Por eso las personas que han experimentado enfermedades y no se han percatado de esto sufren su condición.

No obstante, personas que han sido diagnosticadas con condiciones que se les ha categorizado o etiquetado como "terminales", y que en un principio no tenían ningún interés por la espiritualidad pero a raíz de ello han empezado a hacer un trabajo interno y han podido descubrir su esencia como amor y perdonar, cuando se les pregunta cuál es el regalo mas preciado que la vida les a ofrecido indiscutiblemente dicen: "La enfermedad. Porque de no haber sido por ello nunca hubiese descubierto la capacidad de amar que hay en mi"

Nick Arandes

Nick Arandes fue parte del movimiento de auto ayuda por aproximadamente 20 años enseñando cómo transformar su vida y manifestar todos nuestros sueños. Publicó 4 libros, produjo CDs y DVDs, escribió muchísimos artículos los cuales se han publicado en diferente medios por diversos países, e inspiró a miles de personas antes de encontrarse sin hogar, sin dinero y diagnosticado con un tumor en la tiroide.

Poco después, en el año 2007, una cadena de eventos milagrosos lo llevó a estudiar Un Curso De Milagros. Ahí fue donde él descubrió que para vivir una vida llena de paz, amor y felicidad no se requiere de ningún tipo de sacrificio o de sufrimiento.

 

lunes, 15 de junio de 2020

La fuerza y la gracia de la enfermedad física - Miranda Macpherson

Traducido con Amor desde...https://www.mirandamacpherson.com

 

La vida contiene todo el espectro de experiencias que van desde las más exquisitas hasta las más difíciles. Sin embargo, cada experiencia tiene el potencial de generar una sabiduría más profunda, si la incluimos como parte del camino del despertar.

Tres años después de un poderoso despertar que cambió el curso de mi vida, me arrodillé con una grave lesión en la columna vertebral, que parece no responder a un tratamiento alopático o alternativo. Sentí que, de alguna manera, esta era una etapa importante del proceso de integración, sin embargo, me tomó toda mi fuerza y ​​determinación aprovechar esto como parte de mi pedido para vivir la Gracia.

Rendirse a las invitaciones la vida nos trae sonidos muy fáciles, pero el dolor físico, del tipo que te despierta en medio de la noche, drena tu energía día tras día, dura años y parece no responder a ningún tratamiento, puede ser muy difícil, no importa cuán espiritualmente maduro seas. Tuve que aprender a abrirme al dolor y practicar la relajación del ego de manera más sustancial con los temores y la resistencia que surgían de mi mente cuando el dolor era más de lo que podía soportar. La marea tardó cerca de un año en cambiar, pero recuerdo el día en que mi postura comenzó a abrirse, estaba de pie sin tratar de hacerlo, y había un nuevo vigor, un vivo temblor en el interior. De repente, quería movimiento, más respiración y la satisfacción felina de un estiramiento profundo.

En todo esto, llegué a reconocer lo que significa dejar que la Gracia encarne, se actualice y viva en la carne de nuestro vehículo humano que es mucho más de lo que parece. Sintiendo mi pelvis estable pero ya no fusionada, mi espalda media respirando como si hubiera un pie extra de espacio dentro de mi corazón, y una fluidez de presencia fluyendo desde mis pies, a través de mi torso hasta la parte superior de mi cabeza, comencé a reflexionar sobre lo que había ayudado a esta transformación que me permitió una encarnación más profunda.

 Rendirse a lo que es:

En mi viaje de curación, claramente estaba siendo invitada a rendirme al dolor, permanecer presente con la impotencia que rodeaba el dolor, estar realmente con la incertidumbre de si esto mejoraría alguna vez. De alguna manera, tuve que renunciar a mi apego a cualquier resultado en particular, sin embargo, sin darme por vencida, aceptando donde sea que terminara y confiando en que de alguna manera todo se estaba desarrollando en una dirección beneficiosa ... incluso si eso significaba que mi condición no cambiara. Tuve que escuchar mi propia brújula interna, siguiendo los consejos a menudo contradictorios de médicos, osteópatas, quiroprácticos, sanadores, sin pensamientos de miedo.

En silencio, podía escuchar susurros desde dentro, una voz de sabiduría que me recordaba confiar en el proceso. Esto hizo eco de la guía que escuché al comienzo de ese gran cambio en mi vida, en los meses posteriores al despertar que vino en la cueva de Ramana Maharshi que requirió una rendición total de todo lo que sabía, incluido mi propio sentido de identidad. Comencé a ver este viaje físico a través de una lesión de la columna vertebral como parte de ese continuo, una integración visceral para que la comprensión de este profundo cambio de identidad pudiera aterrizar más plenamente en esta vida humana.

Apertura con todo nuestro ser:

Como una serpiente que necesita deshacerse de una piel vieja, mi estructura física misma necesitaba liberarse de los grilletes obsoletos, abrirse y reconstruirse para permitir que la sabiduría fluya por todo el mundo. ¿Qué aprendí? Principalmente, la importancia de una escucha profunda y humilde con todo nuestro ser, y una nueva apreciación de cómo nuestro cuerpo mantiene inconsciente a la mente. El dolor de espalda me invitó a explorar la dimensión de nuestro ego que no es solo la percepción de separación, no solo pensamientos de miedo, falta, culpa, sino también patrones de estrés y contracción en los cuerpos físico y sutil. Aprendí más sobre el agarre físico y energético de nuestro ego, y la amabilidad con que realmente se necesita dejar ir. Aprender a manejar el dolor agudo y abrirme a sus misterios, me llevó a un contacto más profundo con los momentos más vulnerables de mi vida, invitándome a practicar la relajación del ego hasta mis huesos. Simplemente ablandando, abriendo, permitiendo, escuchando, confiando ... sin abandonarme, no importa cuán intenso fuera el dolor.

'¿Qué quiere que se cumpla?'

En el camino conocí capas sutiles de mi propia estructura del ego que se contrajeron a una edad muy temprana. Experiencias que había perdonado y entendido espiritual y psicológicamente, pero de alguna manera mi cuerpo no se había descomprimido por completo. Tuve que sumergirme en mi propia carne y enfrentar el impacto celular de los recuerdos más jóvenes en los que me había sentido tan sola.

No es suficiente solo ver a través de nuestros patrones de ego, tuve que dejar que la gracia penetrara a través de ellos. De la misma manera que no puedes convencer lógicamente a un animal asustado de que está a salvo contigo, descubrí la importancia de sentir y permanecer con lo que es. Sentir los patrones de dolor requería una paciencia más profunda, abriéndose a esa aparente brecha entre el refinamiento de los reinos ilimitados de la conciencia mientras se aprende a incluir y habitar este imperfecto cuerpo humano.

Sentir la conciencia de mi dolor de espalda me mostró la importancia de no abandonarme en el reino vertical, sino de abrazar verdaderamente mi propia humanidad animal y apreciarla.

Despertar en los lugares más vulnerables:

Un momento decisivo llegó cuando vi la sutileza de mi propio abandono.

Había tomado una actitud tan buena ante todo este proceso, indagando diligentemente a través de las capas de cierre que el dolor me llamó la atención, mientras me sometía físicamente a varios tratamientos, ninguno de los cuales parecía hacer mella en mi situación. Sin embargo, en cierto nivel, todavía suponía que tenía que curarme. Al reflexionar sobre las opciones de tratamiento que aún no se han probado, encontré una ola de ira que surgía dentro de mí. No se proyectó en nada ni a nadie. No es una historia de víctima o un rechazo de la experiencia actual. Había cruzado algún umbral y mi conciencia gritaba 'arrggggggghhhhhhhh, ¡suficiente!'

Practiqué todo lo que comparto con otros en esto: enfrentar los fenómenos de la ira con curiosidad, con la respiración, con la confianza en el proceso más profundo, el amor a la verdad y la voluntad de ver la realidad más profunda de esto. La ira estalló 48 horas más tarde, dando paso a una admisión muy vulnerable de mi propia necesidad de ser humano de alguien con suficiente conocimiento para guiar mi proceso de tratamiento. Finalmente le dije esto a mi osteópata. Mientras estaba acostada en su mesa, las lágrimas corrían y mi cuerpo temblaba, dije: ' ¿Sostendrás mi proceso de curación? No puedo navegar esto sola '. Ella no dijo una respuesta, y no necesitaba un sí o un no. Necesitaba ponerme en contacto con mi propia necesidad de apoyo humano y hablarle a alguien en quien confiaba que tenía suficiente comprensión. Deje espacio para ello.    

Encarnando la Gracia dentro de lo ordinario:

Desde ese momento, comencé a sanar. Ahora, parece que literalmente hay más espacio en mi columna vertebral. Sorprendentemente, he crecido media pulgada de alto. Ya no tengo dolor. Estoy más completamente aquí, más profundamente en mis huesos, con la apreciación de la espiritualidad inherente de los asuntos cotidianos. Estoy aprendiendo a responder correos electrónicos como si la gracia misma estuviera leyendo y respondiendo, equilibrando mi talonario de cheques en agradecimiento por el acto de amor, realmente es reunir apoyo al nivel de supervivencia básica. Cómo cada acción ordinaria es una invitación a una realización más completa, y podemos aprender a relacionarnos con ella como tal. He aprendido a hacerme amiga de este cuerpo. A amarlo como es. A aceptarlo. A tratarlo con amabilidad.

Ya no me importa si este cuerpo encaja en mis viejos jeans, estoy tan feliz de que este dolor se fuera sin haber sido rechazado y pueda disfrutar el regalo de la vida ordinaria. Mi cuerpo se siente claro y abierto, y soy plenamente consciente de que no es el esfuerzo de mi ego lo que provocó la curación. Alguna inteligencia más profunda que vive en esta nave simplemente sabe qué hacer, y estoy agradecida.

Ahora, mientras veo a una anciana luchando por cruzar la calle en su andar, hay tanta compasión, empatía por cosas que antes no entendía directamente. Apreciación por lo vulnerables que somos al recuperarnos de una enfermedad o simplemente por el envejecimiento. Qué increíbles maestros pueden ser nuestros propios cuerpos. Cómo podemos ser tan bellamente enseñados por nuestro sufrimiento. Cómo incluso en lo más difícil de nuestras vidas está realmente la mano de la gracia, que nos conduce a una humildad más profunda, para que nuestras vidas puedan generar la sabiduría de la que todos nos beneficiamos.

Nacida en Australia, Miranda Macpherson es una maestra espiritual, mística moderna y autora. Es reconocida internacionalmente por su profundidad de presencia y su capacidad

como guía hacia la experiencia directa de lo Sagrado

https://www.mirandamacpherson.com/articles/the-grit-and-grace-of-physical-illness/

domingo, 24 de mayo de 2020

Diez fuentes de nuestra "enfermedad" interna -  Kevin Anderson

Traducido con Amor desde… https://www.thewingedlife.com

 

Un componente curativo de la terapia individual o grupal es lo que los psicólogos llaman universalidad: la conciencia de que no estoy solo en mi sufrimiento. Entonces, después de treinta y cuatro años de escuchar a las personas, aquí, sin ningún orden en particular, hay una lista de diez fuentes espirituales / existenciales universales de nuestra "enfermedad" interna y cómo una práctica diaria de atención plena puede ayudarnos con ellas:

 

  1. Reactividad: respondemos a situaciones estresantes y a otras personas, incluidas las que más amamos, con emociones o comportamientos rápidos y habituales.Tal reactividad nos hace vivir en piloto automático y nos bloquea de nuestro ser superior . Una práctica diaria de atención plena nos permite poner una brecha entre el estímulo y la respuesta y avanzar hacia una mejor versión de nosotros mismos.

 

  1. Negación de la finitud: Experimentamos nuestras vidas en este mundo como limitadas, pero anhelamos el infinito. El filósofo Paul Ricoeur dijo que el dilema humano es que somos "seres finitos con anhelos infinitos". Varias adicciones pueden entenderse como nuestros intentos equivocados de alcanzar el infinito. ¡El perfeccionismo también es una negación de la finitud que nos hace como el queso suizo perpetuamente con la esperanza de no estar llenos de agujeros! Una práctica diaria de atención plena puede ayudarnos a aceptar la finitud, incluso si continuamos siendo conscientes y aceptamos nuestros anhelos infinitos. Rodear el dilema finito / infinito con una aceptación gentil nos hace menos propensos a luchar imprudentemente por anhelos infinitos de maneras que dañan nuestras vidas finitas.

 

  1. Autocrítica o auto juicio: no nos hablamos a nosotros mismos cuando luchamos con tanta gentileza y falta de juicio como o haríamos a un buen amigo. Cuando nos juzgamos severamente, también somos propensos a juzgar a los demás de esa manera. Una práctica diaria de la atención plena puede ayudarnos a notar el autojuicio y rodearlo de una aceptación gentil, tanto de nosotros mismos como de nuestra tendencia a juzgarnos.

 

  1. Falta de conciencia del ser sagrado: vivimos como si el yo estresado, reactivo, herido y egoico fuera todo lo que hay para nosotros. Nuestras mayores capacidades de asombro, alegría, compasión y paz permanecen en su mayoría sin explotar. Vivimos desde el yo pequeño la mayor parte del tiempo y no llegamos a conocer al Yo superior que "vive, se mueve y tiene su ser" en Dios. Una práctica diaria de la atención plena puede ayudarnos a calmar al pequeño yo y a obtener lo que yo llamo "contacto YO SOY": destellos del Yo superior que nos ayudan a comenzar a vivir de manera más consistente a partir de energías superiores.

 

  1. Atender solo a lo negativo: naturalmente, prestamos mucha más atención a lo que está mal en nuestras vidas que a lo que está bien. Mil cosas pueden estar funcionando sin problemas en nuestro cuerpo, pero un dolor crónico puede superarlos a todos por nuestra atención. Una práctica diaria de la atención plena puede ayudarnos a notar las molestias en nuestras vidas, aceptar que están aquí y reconfigurarnos en gratitud.

 

  1. Hábitos: una vez que pasamos la infancia, perdemos gran parte de nuestra capacidad de asombro. Somos propensos a caminar sonámbulos por la vida y a recurrir a cosas dañinas (por ejemplo, adicciones) para mantener la vida interesante. Una práctica diaria de atención plena puede ayudarnos a sintonizar con la singularidad de cada momento y descubrir que el mundo está lleno de gracia cuando estamos sintonizados con él.

 

  1. Miedo: Somos conscientes de que el mundo físico es un lugar peligroso. Escuchamos cosas terribles todos los días y tememos que tales cosas puedan tocar nuestras propias vidas. Además, el miedo al fracaso o lo que otros puedan pensar inhibe nuestra voluntad de vivir con autenticidad. Una práctica diaria de la atención plena puede ayudarnos a notar la presencia frecuente del miedo y liberarnos de él al elegir aceptar las dificultades de la vida y al volver a comprometernos continuamente a vivir la mejor vida posible en nuestras circunstancias.

 

  1. Angustia de desapego: Queremos estar conectados de forma segura ("unidos" en la jerga psicológica) a aquellos que amamos. Queremos saber que somos amados , que importamos, que valemos para otras personas, que nuestras relaciones son seguras. Cuando percibimos que alguien nos ha despreciado, sentimos "angustia de desapego" (en realidad los psicólogos llaman "angustia de apego", pero la angustia se trata realmente de desapego). Una práctica diaria de atención plena puede ayudarnos a notar cuándo surge la angustia de desapego y evitar reaccionar demasiado rápido de los pensamientos o emociones habituales de los pequeños seres.

 

  1. Sobrecarga/Subcarga : tenemos un problema de "Ricitos de oro" con la cantidad de responsabilidad que asumimos en la vida. Demasiada y nos sentimos estresados ​​y agobiados; muy poca y sentimos que nuestras vidas carecen de propósito. Una práctica diaria de mindfulness puede ayudarnos a notar cuándo nos sentimos sobrecargados o subcargados. En la pausa tranquila de la práctica de la atención plena, podemos sentir que tenemos opciones para lidiar con la sobrecarga o la subcarga. También podemos sentir una energía o sabiduría más grande que nos puede ayudar a tomar esas decisiones.

 

  1. Conformidad: tenemos miedo de ser diferentes. Tendemos a seguir indicaciones sobre cómo vivir por lo que todos los demás están viviendo. Tememos que las personas puedan pensar en nosotros como soñadores o fracasos, por lo que somos propensos a contener lo que más nos emociona en la vida. Una práctica diaria de atención plena puede ayudarnos a ser más conscientes de nuestras tendencias de conformidad y nuestro anhelo de vivir auténticamente. Puede renovar continuamente nuestra conexión con el yo superior que valora lo real.

 



Kevin Anderson, Ph.D. es psicólogo, autor y orador. Vive en el área de Toledo, Ohio. Su último libro es…”El Ahora es donde Dios Vive, Meditaciones para deleitar la mente y despertar el Alma”

https://www.thewingedlife.com/single-post/2019/04/07/Ten-sources-of-our-inner-dis-ease