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lunes, 20 de diciembre de 2021

Nuestra amenaza interior -Por Laura Bridgman y Gavin Milne

 


Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

 El crítico interior es un término para una voz interior que puede apuntar a cualquier cosa sobre ti: cómo funcionas, cómo trabajas, cómo te relacionas, cómo te comunicas, cómo te ves o te encuentras con los demás e incluso cómo meditas. Puede aparecer como una serie de comentarios negativos a menudo con la palabra "debería", arrojándote calumnias, diciéndote cómo debes ser y dejándote con una sensación de deficiencia e insuficiencia. En las enseñanzas del Buda, esta narrativa crítica interna puede entenderse como los obstáculos de la codicia, la aversión y la duda.

Esta narrativa crítica difiere de una crítica objetiva constructiva de nuestra experiencia en la forma en que toma un incidente en particular, lo evalúa, pero luego convierte ese juicio en una   evaluación global de quiénes somos como persona (un sentido del yo que consideramos válido). Toma algo que dijimos o hicimos y lo enmarca como un defecto o falla personal.

Por ejemplo, pierde las llaves de su auto. El crítico interior te dice entonces: “Eres un inútil. Nunca recuerdas nada ". O dices algo que fue malinterpretado o accidentalmente hiriente. El crítico interno hace que sea una valoración inequívoca de tu capacidad para comunicarte y ser entendido: “Siempre dices lo incorrecto. Eres tan insensible ". 

Los efectos de la crítica interna pueden ser leves o realmente severos, y cuanto más estemos bajo el impacto de estas críticas, sentidas o en palabras y pensamientos, más difícil nos resulta tener una idea clara de cómo responder. a la situación y discernir qué es verdad y qué es un complemento de la crítica.

Cuanto más fuerte sea esta voz crítica, más puede conducir a la duda y la denigración de uno mismo. Aquí es donde reside el sufrimiento de esta pieza particular de condicionamiento mental. Es posible que ya tenga la sensación de que su crítico interior opera en segundo plano. Cuando lleva esta voz al frente de su conciencia, ya sea en la meditación o en la vida diaria, puede comenzar a ver qué situaciones desencadenan la crítica y los efectos que estas evaluaciones tienen sobre usted. 

La mayoría de nosotros estamos tan acostumbrados a esta voz que ni siquiera nos damos cuenta cuando empieza a hablar. Simplemente asumimos que somos nosotros y que es necesario. A veces, incluso puede pensar en él como un entrenador o guía, que motiva sus mejores impulsos y lo apunta hacia nuevas metas. Esta voz puede parecer que lo orienta hacia cosas mejores, pero intenta motivarlo al menospreciarlo a través de sus menosprecios, y eso tiene el efecto contrario; nos sentimos socavados y desanimados. 

Cuando pasa desapercibido, los efectos negativos del crítico interno pueden acumularse con el tiempo en una sensación de baja autoestima. Nuestra tendencia se convierte en dudar de nuestra experiencia inmediata, porque el crítico interno dice que debería ser diferente de lo que es. 

Es posible que hayamos notado cómo esto afecta nuestra práctica de meditación. Por ejemplo, en lugar de confiar en nuestra experiencia del momento presente, nos sentimos presionados hacia algún otro estado, por lo que terminamos rechazando lo que está aquí mental, física o emocionalmente, y eso genera más estrés. 

Si continuamos involucrándonos con este bucle del crítico interno, seguirá apareciendo. Cada vez que seguimos al crítico interno, reforzamos las propensiones hacia ciertas acciones, creencias, percepciones, puntos de vista y actitudes que afectan nuestras respuestas internas y acciones externas. Entonces, para cambiar el curso de estas propensiones, podemos explorar cómo reconocer y enfrentar estas críticas sin juicios adicionales. Podemos encontrarnos con ellos con franqueza, curiosidad e interés. 

Cuando estamos abiertos de esta manera, vemos que esencialmente todo es correcto porque simplemente es lo que es, incluso nuestra reactividad. Notamos que cuando realmente vemos y entendemos algo, desaparece; no estamos siguiendo esos tratados familiares en nuestras mentes. Para eso, necesitamos apertura y curiosidad hacia nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y sensaciones físicas, apoyando la conciencia para crecer.

Hay coraje y esfuerzo para enfrentar y permanecer con las vulnerabilidades de los altibajos de nuestro mundo interior, y una voluntad de no seguir la reactividad. La práctica central en este proceso es volver a nuestra propia experiencia directa en el momento. Esto es contrario al crítico interno, que siempre trabaja en contra de dejarnos ser como somos. La conciencia ve a través de las actitudes y creencias del juez, lo que le permite observar su experiencia con ojos nuevos y ser sensible a lo que está surgiendo.

No podemos simplemente deshacernos de una estructura que nos ha definido y apoyado a menos que tengamos algo más efectivo con lo que reemplazarlo. A veces pensamos que, si no tenemos al crítico interno dirigiendo el programa, nos desenfrenaremos. Pero, como adultos, tenemos el discernimiento para saber qué es lo correcto para nosotros en un momento dado si nos detenemos y sintonizamos. De sentir que la conciencia natural es una verdadera bondad hacia nosotros mismos. Cuando estamos sintonizados de esta manera, cuando estamos tranquilamente centrados, podemos saber lo que es necesario. Cuanto más nos volvamos hacia esta guía, menos necesitamos la guía crítica interna y todas las formas en que nos lastima.

Todo lo que experimentamos aparece por una razón. Queremos entender las razones por las que el crítico interior sigue apareciendo. Esto requiere práctica. Inicialmente, reconoceremos el impacto del crítico interno después del hecho, más tarde en el día, cuando nos sintamos inseguros o debilitados. A medida que aprendemos a percibirlos como síntomas de esta voz crítica interna y nos volvemos más curiosos acerca de ella, desarrollamos nuestra capacidad para ser conscientes de ello en el momento y ver qué lo desencadenó. En lugar de dejar que el crítico interno defina nuestra experiencia, comenzamos a identificar este patrón y comenzamos a elegir si queremos alinearnos con su perspectiva o no. Entonces podemos aprender de nuestras experiencias sin menospreciarnos.


 


Final del formulario

Laura Bridgman comenzó a meditar en su adolescencia. Residió en los monasterios de Amaravati y Chithurst bajo la guía de sus maestros Ajahn Sumedho y Ajahn Succito. Laura dejó la tradición monástica en 2015 y ahora es profesora de apoyo al personal en Gaia House, un centro de retiros en Devon, Inglaterra. 


Gavin Milne ha estado practicando la meditación Insight desde 2004 y fue invitado a formarse como maestro bajo la guía de Yanai Postelnik en 2015.

https://tricycle.org/trikedaily/inner-critic/

 

jueves, 4 de junio de 2020

Acunando Nuestro Malestar Interior- Mary O'Malley

 

 Traducido con Amor  desde http://www.maryomalley.com

El cuentacuentos de tu cabeza que no para de hablar, dice cosas como: “Esto me gusta, eso no me gusta,” y “esto lo hice bien, esto lo hice mal.” Esta es tu mente dual basada en el miedo que intenta hacerte pensar que no eres lo suficientemente bueno, lo suficientemente listo, los suficientemente bello, o lo suficientemente delgado.

Cada vez que creas que no eres lo suficientemente bueno o que no mereces ser amado,  recuerda que eso es un faro que te conduce hasta tu amor propio.  

Una amiga mía asistió recientemente al retiro de 5 días de Jeff Foster en Boulder, Colorado y me comentó que Jeff le dijo al grupo: “Cualquier cosa que esté surgiendo, no surge para ser corregida, sanada. Surge para ser acogida.“ ¿Pueden sentir lo nutritivo que es esto?

A mí me gusta utilizar la palabra ‘arrullar,’ en lugar de 'acoger’ porque para mí suena aún más amorosa.

Arrullar lo que está apareciendo en nuestra vida es suavizar, aligerar el cuerpo, darle su espacio y después, tocarlo con nuestro corazón.

¿Serías capaz de arrullar lo que menos te gusta de ti mismo en este momento?

Si no sabes cómo hacerlo, simplemente di: "Vida, enséñame a arrullar cualquier cosa que me esté causando dolor (o cualquier cosa con la que te estés enfrentando en este momento) y muéstrame cómo incluirlo dentro de mi corazón.”

Si eres como la mayoría de las personas, tratarás de encontrar amor y aceptación fuera de ti mismo, especialmente a través de los miembros de tu familia inmediata.

Quizás acabas de tener una conversación con tu madre, tu marido, tu hermana o hija y te sientes enojado o triste porque sientes que esa persona, que es muy importante para ti, no te entiende o no puede darte lo que necesitas.

Es muy doloroso cuando constantemente tratamos de que la gente nos vea y oiga. ¿Por qué? Porque es un juego de lucha que nunca termina. Tú eres quien necesita arrullar al niño herido dentro de ti. Tú eres quien puede darte a ti mismo el amor y la atención que tan desesperadamente necesitas.

Te invito a que empieces a notar lo que surge en tu mente y en tu cuerpo cada vez que sientas que no estás recibiendo lo que necesitas emocionalmente de alguien.

Pregúntate: “¿Podría darme a mí mismo lo que deseo que esa persona me dé?” Después, lleva tu mano hasta tu corazón y pídele a la Vida que te muestre cómo arrullar lo que tan desesperadamente necesita de tu amor.

 Mary O'Malley es una autora, maestra y consejera cuyo trabajo despierta a otros a la alegría de estar completamente vivos. Su enfoque inspirado y transformador de las compulsiones ofrece una forma de reemplazar el miedo, la desesperanza y la lucha con facilidad, bienestar y alegría.

 http://www.maryomalley.com/2015/06/15/cradling-the-discomfort-within/

domingo, 24 de mayo de 2020

Automaltrato: ¿cómo impacta lo que nos decimos?

A través de nuestros diálogos interiores establecemos una relación con nosotros mismos. Esa voz repite, una y otra vez, aquello que ya escuchamos a lo largo de nuestra historia y nos dejó huellas muy profundas. Y es tal el impacto que esa conversación produce, que puede fortalecernos o debilitarnos.

Nuestro diálogo interior reproduce muchos de los contenidos de nuestro pasado y los actualiza. Algunos nos han sido propicios, han consolidado nuestros talentos. Pero otros no.

¿Qué consecuencias tiene aquello que nos decimos en nuestro ánimo, en nuestra vida? 

Si cuando nos equivocamos o no cumplimos con nuestras propias expectativas, por ejemplo, lo que más escuchamos son frases del tipo: “¡Cómo podés ser tan tonta!», “¿Por qué te presentaste a concurso si sabías que no podías ganarlo?, «¡Mejor quedate en casa y no hagas nada más!», «¡Qué #*@…!», el efecto que se produce es un aumento del dolor, de la inseguridad  y un progresivo deterioro de nuestra identidad.   

«Si una persona atraviesa una situación de pérdida, una separación o enfermedad y además se automaltrata a través de lo que se dice, añade sin desearlo ni saberlo dolor al dolor. Y su clima interno, que ya alberga un alto nivel de malestar, se suma al padecimiento de la situación que está viviendo…».

Cuando lo que nos decimos nos descalifica, acusa, reprende o reprocha, ese diálogo interno crea dificultades y tristezas.

Si una persona atraviesa una situación de pérdida, una separación o una enfermedad y además se automaltrata a través de lo que se dice, añade sin desearlo ni saberlo dolor al dolor. Y su clima interno, que ya alberga un alto nivel de malestar, se suma al padecimiento de la situación que está viviendo.   

Supongamos que me equivoqué en algo y eso me apena, y además escucho mi voz interior que dice: “¡Pero siempre hacés todo mal!”. ¿Me ayuda en algo eso que digo? ¿Me predispone a aprender? ¿Qué necesitaría escuchar cada vez que me equivoco o que algo me resulta difícil de concretar?

El efecto de lo que nos decimos es máximo. Tanto para herirnos como para sanarnos. Y no sólo es importante lo que nos decimos sino también cómo lo hacemos: ¿de qué manera nos sentimos al ser tratados así?

Les sugiero destinar tiempo a responderse esa pregunta, porque en la respuesta habita la información que necesitamos para construir bases sólidas a la hora de hablarnos de un modo que nos ayude, en lugar de complicarnos o herirnos más.

Aprender a respetarnos

En esa continua comunicación entre yo y yo se manifiesta con nitidez “lo que opino de mí”… Y, como ya sabemos, ¡se trata de una opinión que nos afecta muchísimo! Para decirlo con sencillez extrema: en cada uno de nosotros hay un aspecto interior que realiza (por ejemplo, el que ahora me hace escribir este artículo) y otro que evalúa (el que dice qué y cómo lo escribo).  Estos dos aspectos están en interacción continua, como los movimientos de sístole y diástole del corazón. 

Entonces, ¿cómo se siente la que escribe al escuchar a la que evalúa u opina?

Opinar o evaluar interiormente es imprescindible para aprender, para reparar errores y para sanar. Pero esta función se puede ejercer de diferentes maneras, por lo que es necesario observar cómo nos evaluamos. Hay modos de opinar y de evaluar que derrumban, que dañan, pero también hay otros que fortalecen, acompañan y ayudan a reparar. 

“Qué pena que esta vez no nos salió como esperábamos… Tomemos ahora un descanso y luego enfoquemos nuestra energía en ver qué podemos aprender para que la próxima tengamos mejores recursos”, es una buena frase para demostrar de qué manera opera el autorespeto.

Si persistimos en el interés y el respeto por descubrir, encontraremos un tesoro de profunda sabiduría.   

«Enfocar esa conversación interior es el primer y definitivo paso para iniciar una experiencia que nos asombra una y otra vez: nuestra capacidad de crear vínculos interiores y exteriores que no aprendimos, que vamos creando y que pueden superar en amor, cooperación y respeto a lo recibido».

Suelo preguntar a quienes me consultan: “¿Le dirías a un amiga querida que reconoce haberse equivocado en algo significativo de su vida, lo que vos te decís cuando te equivocás?«. Y siempre me responden que por supuesto que no, porque eso la haría sentir peor. Inmediatamente, se sorprenden con su respuesta.

Nuestra conversación interior no es elegida: se parece más a un programa que está activo y del que muchas veces no somos conscientes. Enfocar esa conversación interior es el primer y definitivo paso para iniciar una experiencia que nos asombra una y otra vez: nuestra capacidad de crear vínculos interiores y exteriores que no aprendimos, que vamos creando y que pueden superar en amor, cooperación y respeto a lo recibido.

La generosidad  y maravilla de la vida que nos creó está allí manifestada.

La Sabiduría andina nos regala el Ayni: vínculos con todo lo que existe de reciprocidad, cooperación, ayuda al otro… ¿Y si realizamos esa práctica en nuestro interior también? Ofrecer–nos a todos un “cuidado mutuo” basado en el amor y sus acciones: compasión, respeto, protección, reciprocidad, ternura, atención. ¿Qué les parece la propuesta? 

 

Graciela Figueroa es Counselor, Formadora en Autoasistencia Psicológica® y Especialista en Emociones y Diálogos interiores.

 

http://www.sophiaonline.com.ar/automaltrato-como-impacta-lo-que-nos-decimos/