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martes, 12 de octubre de 2021

Microbiota inmunidad y alimentación- Dra.África Villaroel

 

En las últimas décadas hemos asistido a la aparición de nuevas enfermedades que se añaden a otras bien conocidas, algunas de las cuales (como la diabetes tipo 2, el sobrepeso etc), están experimentando un crecimiento exponencial, y todo ello tiene relación en gran parte con los cambios en nuestros hábitos de alimentación y con el nexo de unión existente entre microbiota e inmunidad.

Alimentación o Nutrición

25 siglos atrás, Hipócrates nos decía “Deja que la comida sea tu medicina y la medicina, tu comida”, es decir, que este concepto no es nuevo: hace siglos que se sabe que nuestra salud depende directamente de nuestros hábitos de alimentación (y de otro tipo de hábitos en los que no voy a centrarme).

Hoy sabemos que esto es debido en gran parte a su influencia sobre la microbiota humana: a través de la alimentación podemos cuidar y mejorar nuestra microbiota…o, todo lo contrario, lo que incidirá de forma directa en nuestra salud.

En primer lugar, vamos a diferenciar alimentación de nutrición:

La ALIMENTACIÓN es el acto voluntario por el cual las personas consiguen, eligen, preparan e ingieren alimentos para satisfacer el hambre o, más bien, en nuestros días y en nuestro medio, las ganas de comer (el hambre es otra cosa). Es, por tanto, un proceso educable y consciente.

La NUTRICIÓN es el proceso fisiológico, involuntario e inconsciente, que nuestro organismo realiza mediante la digestión, absorción y transporte de nutrientes, para capturarlos y asimilarlos, con el fin de mantenerse con vida.

Pues bien, la alimentación moderna, plagada de errores nutricionales (como el exceso de azúcares, el abuso de alimentos precocinados y altamente procesados, los métodos de cocción poco adecuados, la adición de conservantes y colorantes artificiales…) supone una agresión constante a nuestra microbiota, favoreciendo junto con otros factores que aparezca lo que conocemos como disbiosis intestinal.

La microbiota y sus funciones: un breve recordatorio

El ser humano es, entre otras muchas cosas, el hogar de una gran colonia de bacterias amigas: la microbiota humana.

Billones de bacterias, conviven con nosotros en una relación de simbiosis, es decir, nosotros les damos alimento y cobijo, y ellas nos aportan grandes beneficios. Se localizan en el tracto gastrointestinal, genitourinario, la cavidad oral, la nasofaringe, el tracto respiratorio y la piel. Constituyen un gran órgano metabólico cuyas funciones van más allá de la digestión…mucho más allá. Así, estas bacterias ejercen funciones indispensables para nosotros:

1.- Regulación de la inmunidad, colaborando en el desarrollo del sistema inmune desde el nacimiento, a la vez que ejerce una función defensiva, de barrera, evitando que otros patógenos se adhieran a la mucosa y causen enfermedades.

2.- Nutrición: participando en el metabolismo de algunos nutrientes (lactosa, proteínas y grasas), facilitando su digestión y absorción, sintetizando vitaminas (K, B6, B12, ácido fólico, ácido nicotínico…), aumentando la disponibilidad de minerales como el calcio, cobre, zinc o hierro…

3.- Modulación del crecimiento y diferenciación celular (factor protector frente a algunos tipos de cáncer)

4.- Modulación del sistema nervioso central: la microbiota, el intestino y el cerebro están ampliamente conectados y relacionados. Se sabe que la microbiota es responsable de la producción y almacenamiento de sustancias químicas como la serotonina y la dopamina, que son moduladores del sistema nervioso indispensables en nuestro rendimiento y estado de ánimo. Así, se ha visto como alteraciones en la microbiota, pueden influir en la percepción del dolor, la reacción al estrés, la aparición de depresión, síndrome de fatiga crónica…

5.- Regulación de la inflamación sistémica mediante la producción de sustancias anti y pro inflamatorias cuyo equilibrio es indispensable para evitar la aparición de enfermedades.

Factores que influyen en la microbiota humana

Cada persona presenta una microbiota única, con gran variabilidad en su composición que estará determinada por factores genéticos y ambientales, y que irá cambiando a lo largo de la vida bajo la influencia de distintas circunstancias.

Dentro del útero materno el feto dispone de su propia microbiota fetal (localizada en la placenta, líquido amniótico, cordón umbilical y meconio), y en el momento del nacimiento el tracto gastrointestinal del bebé es colonizado por las bacterias de la madre, así:

  • El medio ambiente y la microbiota materna durante el parto
  • La vía de nacimiento (vaginal o cesárea)
  • El tipo de alimentación recibida en la primera infancia (lactancia materna o artificial),

son factores decisivos que determinarán nuestra microbiota futura.

Cambios a lo largo de la vida

Con el paso de los años la composición microbiana ira cambiando, así, en los primeros 2 años de vida, la microbiota está dominada por las bifidobacterias, pero posteriormente la composición microbiana se diversifica influenciada por factores como:

  1. Lugar de residencia,
  2. Ingesta de ciertos fármacos
  3. Padecimiento de distintas enfermedades
  4. Exceso de grasa corporal
  5. Tipo de alimentación y hábitos que mantengamos

Composición de la microbiota

La composición de la microbiota alcanzará su máxima complejidad en el adulto, con cientos de filotipos pertenecientes a tres grandes familias: Firmicutes (gram-positivos), Bacteroidetes (gram-negativos) y Actinobacterias (gram-positivos).

Una vez establecida sufrirá escasas variaciones a lo largo del tiempo, a no ser que nos dediquemos a agredirla o existan circunstancias que la modifiquen: eso podrá provocar o favorecer una alteración en su equilibrio.

Un desbalance, una modificación en la proporción de bacterias “buenas y malas” a favor de estas últimas, podría producir respuestas adversas en el individuo que las hospeda, apareciendo lo que conocemos como disbiosis, y, con ella, la enfermedad.

Causas de disbiosis

La disbiosis ha sido asociada con afecciones tan diversas como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, las enfermedades autoinmunes, las alergias, las migrañas, la obesidad, la diabetes y la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA) entre otras…merece la pena cuidar nuestras bacterias, ¿no?

El uso de ciertos medicamentos (como los antibióticos, antiinflamatorios, antiácidos o los laxantes), el estrés, el exceso de proteínas y azúcares simples en la dieta, la ingesta escasa de fibra, el consumo de alimentos procesados…hábitos muy frecuentes en la población occidental, pueden ser algunos de los factores causantes de la disbiosis intestinal.

Pero también puede aparecer disbiosis en pacientes con enfermedad celíaca, sensibilidad al gluten, infecciones, enfermedades intestinales (pancreatitis, diverticulitis, enfermedad inflamatoria intestinal…), en el post operatorio de ciertas cirugías etc.

Alteración de la microbiota y de la inmunidad

He comentado más arriba que una de las múltiples funciones de la microbiota es la de la regulación de la inmunidad.

El sistema inmune lo conforman un conjunto de órganos, tejidos, células y productos derivados de estas células que se encuentra distribuido por todo el organismo y que, en condiciones normales y de forma muy resumida, se encarga de protegernos. Para ello, realiza dos procesos fundamentales: el reconocimiento y la defensa.

Así, el sistema inmune reconoce de forma permanente aquello que forma parte del organismo (tejidos, células), y nos defiende de lo que es extraño a él y que potencialmente puede agredirnos, bien desde el exterior (virus, bacterias, otros patógenos) o bien desde el interior (células degeneradas o tumorales).

Del adecuado funcionamiento del sistema inmune y su integridad dependerá nuestra supervivencia, y si el sistema inmune se altera, podremos tener una mayor predisposición a presentar infecciones, disfunciones autoinmunes, alergias etc.

La microbiota como modulador del sistema inmunitario

La microbiota ejerce una función moduladora del sistema inmune a través del reconocimiento de elementos agresores por parte de componentes intestinales, la promoción de la producción de mediadores y la generación de respuestas para mantener la homeostasis intestinal inmunológica.

Además, induce el desarrollo de la inmunidad innata y específica o adquirida, estimulando y coordinando la respuesta inmune del tracto gastrointestinal, lo que implica la existencia de un equilibrio entre el sistema inmune, la microbiota y la mucosa intestinal.

La microbiota como sistema de defensa de nuestra inmunidad

Pero también ejerce una función defensiva, por un lado, su amplia superficie funciona como una gran “barrera” que evita que los microorganismos patógenos se adhieran a la mucosa intestinal y causen enfermedades, y por otro lado, es capaz de secretar sustancias antimicrobianas y de acidificar el medio al segregar ácidos orgánicos que pueden eliminar algunos microorganismos indeseables.

Por último, la microbiota mantiene sanas a las células epiteliales favoreciendo y regulando el proceso de renovación constante y, de esta forma, fortaleciendo la defensa.

De modo que, si la composición de nuestra microbiota se altera, podrá aparecer un desequilibrio en la inmunidad que nos hará más propensos a padecer distintas enfermedades.

¿Cómo podemos mejorar la microbiota, y por tanto la inmunidad, a través de la alimentación?

Los factores genéticos, la alimentación de nuestras madres durante el embarazo, o el haber sido alimentados en la infancia de una u otra forma…ya no lo podemos cambiar, pero SÍ podemos optar por unos hábitos más saludables, que cuiden nuestras bacterias, que mantengan el equilibrio adecuado y, por tanto, prevengan la aparición de enfermedades relacionadas con la disbiosis…pero sobre todo, y más importante que esto, al cuidar nuestra alimentación, estaremos dejando a nuestros hijos una herencia preciosa, de un valor incalculable…unos hábitos de alimentación que les proporcionen y mantengan nuestro bien más preciado: la salud.

Algunas reglas para mejorar nuestra inmunidad a través de la microbiota y la alimentación

Así que, para cuidar nuestras bacterias, deberíamos cambiar, educar y mejorar nuestra alimentación (recordad que no es lo mismo que nutrición), y eso pasa por:

Vegetales

1-Consumir verduras a diario y en todas las comidas principales, preferentemente enteras (no en puré) para preservar la fibra (prebiótico), y cocinadas, para disminuir el efecto flatulento, las verduras deberían ser la base de nuestra alimentación.

2-Aumentar el consumo de setas comestibles, cuyos polisacáridos, generalmente pertenecientes a la familia de los betaglucanos, parecen tener un efecto estimulante sobre el sistema inmune e inmunomodulador.

3-Consumir regularmente tubérculos, que poseen efecto prebiótico, es decir, incluyen en su composición ingredientes no digeribles que estimulan el crecimiento o la actividad de un número ilimitado de bacterias del colon.

4-Consumir fruta con moderación. Dada la cantidad de fructosa (azúcar) que contienen, no debemos excedernos en su consumo, pero son indudables sus propiedades beneficiosas (efecto prebiótico), así, se aconseja dar preferencia a frutas con fibra soluble (manzana, membrillo, higo, plátano, pera, ciruela…)

Almidones

Consumir fuentes naturales de almidón resistente, con efecto prebiótico; ejemplos de ello son la fécula de patata, el plátano macho, boniato, yuca, lentejas, guisantes, castañas, trigo sarraceno y el arroz y patata cocinados y consumidos después de enfriarse.

Grasas

Aumentar el consumo de grasas saludables ricas en ácidos grasos Omega 3: aceite de oliva virgen extra, frutos secos, pescado azul (evitando los de gran tamaño, por su elevado contenido en mercurio)

Proteína

Consumir una cantidad adecuada de proteínas de calidad y de origen animal (a no se r que, por motivos éticos, se decida evitar su consumo), dando preferencia al pescados, huevos y carnes de ave.

Microbiota

Sabemos que existen cepas específicas que pueden ayudar a modular y reforzar el sistema inmune, como Lactobacillus plantarum, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus casei, Lactobacillus paracasei u otros, así que esta parece una opción interesante como coadyuvante para evitar y prevenir la disbiosis y para ayudar al sistema inmune a protegernos de microorganismos agresores, algo fundamental en estos momentos, y sí, también en personas sanas.

Otros consejos

Consumir fibra insoluble, que ayuda a la formación del bolo fecal y favorece el tránsito intestinal, dando preferencia a la procedente de vegetales en lugar de hidratos de carbono acelulares como los cereales.

Evitar la toma de antibióticos cuando no sean necesarios: los antibióticos no son útiles en las infecciones víricas, que son la mayoría.

Abandonar para siempre el azúcar puro y refinado, los productos altamente procesados, precocinados, conservantes, colorantes…para siempre.

Promover una alimentación sana de la madre durante el embarazo y lactancia, así como favorecer la lactancia materna…será un seguro de salud para nuestros hijos.

Comer comida y no productos, así de simple.

Conclusiones

La microbiota humana ejerce funciones indispensables para el mantenimiento de la salud, entre ellas, la regulación de nuestro sistema inmune.

La composición de nuestra microbiota depende de múltiples factores, unos no modificables, como la herencia, y otros modificables como la alimentación.

El sistema inmune se encarga de protegernos, y dada la influencia de nuestra microbiota sobre el adecuado funcionamiento del sistema inmune, si la composición de la misma se altera, podrá aparecer un desequilibrio en la inmunidad que nos hará más propensos a padecer distintas enfermedades.

Podemos modular y mejorar la composición de la microbiota a través de la alimentación y la Microbioterapia: nuestra salud depende en gran medida de nuestros hábitos de alimentación.

 

Bibliografía

  • Hill DA, Artis D. Intestinal Bacteria and the Regulation of Immune Cell Homeostasis. Annu Rev Immunol. 2010;28(1):623-67.
  • Kau A. L., Ahern P. P., Griffin N. W., Goodman A. L., Gordon J. I. «Human nutrition, the gut microbiome and the immune system», Nature. 2011; 474:327-360
  • Nova, E., Montero, A. y Marcos, S. G. A. «La estrecha relación entre la nutrición y el sistema inmunitario», Soporte Nutricional en el Paciente Oncologico. 2012; 1(1): 9-21.
  • Maynard CL, Elson CO, Hatton RD, Weaver CT. Reciprocal interactions of the intestinal microbiota and immune system. Nature. 2012 Sep 13;489(7415):231-41.
  • M.E. Icaza-Chávez. Microbiota intestinal en la salud y la enfermedad. Rev Gastroenterol México. 2013;78(4):240-8.
  • Lynch SV, Pedersen O. The Human Intestinal Microbiome in Health and Disease. N Engl J Med. 2016;375(24):2369-2379.
  • Le Doare, K., Munblit, D., Todryk, S. M., Prentice, S. «They Are what You eat: Can Nutritional Factors during Gestation and early infancy Modulate the Neonatal immune Response?», Immunol. 2017; 8(8): 16413389-1641.
  • José María Esteban Fernández. Probióticos: ¿Terapias con el microbioma humano? Revista profesional de formación continuada Aula de la Farmacia. Abril de 2018;14(25);44-56.

Dra. África Villaroel

Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Salamanca (2000). Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición formada en Hospital Universitario La Paz de Madrid (2005).

Volcada en una labor constante de divulgación, es la creadora del blog «Cómo entender a tu endocrino.

 

sábado, 9 de octubre de 2021

Así es como su sistema inmunológico influye en su salud mental - Debbie Hampton

Traducido desde… https://thebestbrainpossible.com

 

 

En el pasado, se enseñó y se aceptó que el cerebro era el único órgano del cuerpo humano que tenía "privilegios inmunológicos", lo que significa que carecía de una conexión física directa con el sistema inmunológico. En 2015, un experimento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia anuló esa idea en lo que la revista Science denominó "uno de los diez avances científicos más importantes del año”. Desde entonces, otros investigadores de todo el mundo han replicado y corroborado los hallazgos. Literalmente tienen que reescribir los libros de texto.

Lo que los científicos descubrieron es que, de hecho, existe una red de vasos linfáticos en el cerebro humano. Resulta que el cerebro es como todos los demás tejidos del cuerpo humano y está conectado al sistema inmunológico periférico a través de los vasos linfáticos meníngeos. Este descubrimiento brindó a los científicos una mejor comprensión del funcionamiento del cerebro y una vía completamente nueva para tratar los trastornos neurológicos e inmunológicos. Esto requiere que se reconsideren los trastornos neurológicos, desde la depresión y el Alzheimer hasta la esclerosis múltiple y el autismo.

El sistema linfático del cerebro

El sistema linfático es el servicio de recolección de basura y ambulancia de su cuerpo, todo en uno. Cuando se corta, las células inmunitarias se apresuran al sitio para luchar contra cualquier intruso extraño que pueda causar una infección. También se lleva los restos celulares resultantes y los elimina. En los trastornos auto inmunitarios, como la artritis reumatoide, el lupus o la EM, el sistema inmunológico se vuelve hiperactivo y las células inmunitarias atacan el tejido sano.

El descubrimiento de vasos linfáticos en el cerebro plantea una serie de preguntas tanto sobre el funcionamiento del cerebro como sobre las enfermedades que se originan allí. ¿Podría ser que lo mismo que sucede en los trastornos autoinmunes en el cuerpo esté sucediendo en el cerebro? ¿El sistema inmunológico está provocando que las células inmunitarias del cerebro, llamadas microglía, se vuelvan hiperactivas, lo que da como resultado una neuroinflamación o que devora las sinapsis? En un cerebro con Alzheimer, los niveles anormales de proteínas naturales se agrupan para formar placas que se acumulan entre las neuronas y alteran la función celular y sináptica. ¿Se están acumulando las proteínas porque los vasos linfáticos no las eliminan de manera eficiente?

Por el momento, aún no conocemos la respuesta a estas preguntas. Sin embargo, es posible que los vasos linfáticos jueguen un papel importante en todas las enfermedades neurológicas.

Dos implicaciones importantes

Hay dos conclusiones principales de este hallazgo:

1-El cerebro es un órgano inmunológico lleno de células inmunitarias, llamadas microglía, que afectan la función y la salud.

2-El cerebro está físicamente conectado y participa en un diálogo constante con el sistema inmunológico de su cuerpo.

 

Según el libro, El ángel y el asesino, de Donna Jackson Nakazawa:

El trabajo de este pequeño grupo de investigadores y el descubrimiento de los poderes de la microglía le han dado a la ciencia una teoría unificadora completamente nueva de las enfermedades relacionadas con el cerebro:

 A (la microglía son los glóbulos blancos del cerebro) +

B (lascélulas inmunitarias del cuerpo se comunican directamente con el cerebro a través de pequeños vasos que unen el cuerpo y el cerebro) =

C (Todo lo que desencadena una enfermedad en el cuerpo puede influir fácilmente en el sistema inmunológico del cerebro y desencadenar una enfermedad allí también) ".

 

Inflamación en tu cerebro

La inflamación es una respuesta natural y saludable del sistema inmunológico a los irritantes ambientales, las toxinas y las infecciones. Cuando el sistema inmunológico es activado por una amenaza, las hormonas pro inflamatorias indican a los glóbulos blancos que se apresuren y limpien el tejido infectado o dañado. Una vez que los invasores han sido derrotados, los agentes antiinflamatorios se mueven para comenzar el proceso de curación. En un sistema inmunológico normal, existe un equilibrio natural entre la inflamación y los agentes antiinflamatorios. En el caso de los trastornos inmunitarios, el sistema inmunológico se bloquea a toda velocidad y la inflamación no cede. Esto se conoce como inflamación crónica.

La inflamación en el cerebro no se ve como en su cuerpo. Su cerebro no se pone visiblemente caliente, rojo e hinchado. La inflamación en el cerebro significa que la microglía secreta un exceso de químicos inflamatorios, llamados citocinas, que causan daño a las estructuras neurales necesarias o engullen y eliminan las sinapsis vitales. Al igual que los glóbulos blancos se acumulan e inflaman un área del cuerpo, la microglía puede congregarse en un área del cerebro y causar daño. Esto se conoce como neuroinflamación o, como en el caso de algunas enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer, neurodegeneración.

Borrando la línea entre la salud física y mental

 

Estadísticamente, sabemos que las enfermedades autoinmunes son más comunes en personas (y sus familias inmediatas) con trastornos cognitivos o del estado de ánimo. También sabemos que las experiencias adversas de la niñez y otras condiciones que generan estrés crónico aumentan en gran medida las posibilidades de que una persona desarrolle enfermedades mentales y físicas. Ahora sabemos por qué. Los científicos solían asumir que era estrictamente un vínculo genético. Si bien la genética juega un papel y puede predisponer a una persona a la susceptibilidad, ahora sabemos que el entorno (estrés) y el sistema inmunológico también son factores.

Esto significa que la separación impuesta anteriormente de la salud física y mental simplemente no existe. Cuando el sistema inmunológico de una persona está sobrecargado, la enfermedad puede aparecer en el cerebro o en el cuerpo, o en ambos. En el cerebro, las células de la microglía pueden causar daños que provocan enfermedades. Los científicos han determinado que la disfunción microglial está asociada con muchas enfermedades neuropsiquiátricas, incluido el autismo, el síndrome de Tourette y el TOC. ansiedad, depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar y adicción. Nakazawa escribe en El ángel y el asesino:

Todas las enfermedades cerebrales grandes, malas y difíciles de tratar de nuestro siglo, todas las cuales están en aumento, comparten un denominador común: la microglía activada por el sistema inmunológico está causando estragos en el cerebro, muy a menudo en respuesta a las mismas cosas que causan inflamación en el cuerpo ".

Neuroinmunologia

Los investigadores llaman a este nuevo campo neuroinmunología. La neuroinmunología cierra la brecha entre lo mental y lo físico y nos obliga a mirar el cerebro de manera diferente. Ya no hay división entre salud física y salud mental. Todo está conectado y todo es salud. Con suerte, seguirán nuevos tratamientos, que se centrarán en el sistema inmunológico del cuerpo y la microglía del cerebro. Sin embargo, desafortunadamente, el tiempo de retraso entre la ciencia y los pacientes puede ser de décadas.

¡Hola! Soy Debbie Hampton. Después de décadas de depresión, un serio intento de suicidio y una lesión cerebral resultante, no solo sobreviví, sino que prosperé al descubrir el superpoder que todos tenemos para construir un cerebro mejor y una vida feliz. Si yo puedo hacerlo, tú también puedes. Déjame inspirarte e informarte para que hagas lo mismo. No se requiere lesión cerebral.

 

https://thebestbrainpossible.com/brain-immune-system-health-stress/

 

domingo, 24 de enero de 2021

10 maneras simples de aumentar tu inmunidad sin salir de la casa - Adrian Mamikonian

Fui a Target hoy. Apenas salí viva.

Las personas se empujaban entre sí para entrar por la puerta, agarraban carros (sin siquiera detenerse para tomar una toallita desinfectante) y literalmente corrían hacia los pasillos. Si bien creo que es importante estar preparado, después de todo, por eso también estuve allí, el pánico no nos llevará a ninguna parte.

Finalmente obtuve mi carrito (después de escuchar un discurso de un empleado sobre papel higiénico y desinfectante para manos) y me dirigí a la farmacia para comprarle Tylenol para niños a mi hijo que está legítimamente enfermo (sin el Coronavirus). Todo limpio.

Es un día triste cuando la gente se abastece de Tylenol y Lucky Charms para niños. La nutrición integral es clave en este momento, amigos.

Si desea aumentar su propia inmunidad sin salir de su casa, intente hacer estas 10 cosas simples:

Ayuno intermitente
El ayuno estimula su sistema inmunológico al hacer que el cuerpo produzca nuevos glóbulos blancos, que son un componente clave de nuestro sistema inmunitario. El ayuno no necesita ser extremo: intente un ayuno de 14-16 horas seguido de una ventana de alimentación de 8-10 horas. Yo personalmente como de 11 a 7 p. M. O de 12 a 8 p. M. No me salteo el desayuno, simplemente lo retraso y obtengo todas las calorías necesarias dentro de esa ventana.

Limite el azúcar
El azúcar ataca las células de tu cuerpo que atacan a las bacterias. Esto es cierto durante varias horas después de consumir demasiado. Enfóquese en cambio en frutas frescas y vegetales de colores brillantes. Recuerde, la nutrición de alimentos integrales tiene solo un ingrediente. Si no viene del suelo no lo coma.

Enfoque en la salud intestinal
El intestino alberga alrededor del 70 por ciento de las células que forman nuestro sistema inmunológico. Tomar un probiótico, evitar los alimentos inflamatorios y aumentar los alimentos con alto contenido de fibra y colágeno, y los alimentos fermentados como el chucrut, el miso, el tempeh y el kéfir es un buen lugar para comenzar.

Agua
Apunte al menos la mitad de su peso corporal en onzas todos los días. Si toma café, ¡trate de obtener al menos 8-10 onzas de aguaantes de su primer sorbo de café!

Brillo Solar
¡Salga afuera cada día! La vitamina D es esencial para nuestro sistema inmunológico, y quienes carecen de ella son más susceptibles a la infección. Dé una vuelta a la manzana o incluso siéntese cerca de una ventana soleada.

Ejercicio
Incluso una caminata de 20-30 minutos puede hacer maravillas para librar a su cuerpo de toxinas dañinas. Hacer ejercicio regularmente también ayuda a mejorar tu sueño, lo que me lleva al siguiente punto. Si no puede salir, pruebe videos de ejercicios en casa, súbase a una bicicleta estática o practique yoga en su sala de estar.

Dormir
Si no duermes lo suficiente, tu cuerpo comienza a producir más hormonas del estrés. Esto conduce a la inflamación en el cuerpo y un sistema inmune comprometido.

La risa
¡La risa nos salvará! No solo mejorará su estado de ánimo, sino que también aumentará los glóbulos blancos que combaten las infecciones. La investigación muestra que incluso anticipar un evento divertido puede reducir las hormonas del estrés.

Lágrimas
Por otro lado, adelante y llora si quieres. Llorar no solo nos ayuda a sentirnos mejor emocionalmente, sino que también es una respuesta fisiológica al dolor o al estrés. El llanto en realidad libera toxinas de nuestros cuerpos y ayuda a estimular nuestro sistema inmunológico.

Medita y / o reza
La meditación mejora el sistema inmune. También mejora nuestra función cognitiva, que, a juzgar por mi viaje de Target hoy, es particularmente importante. Pensar clara y racionalmente nos ayudará a tomar mejores decisiones como comunidad. Siempre comienzo mis días con meditación y oración: antes del café, antes del teléfono, antes de cualquier cosa. Personalmente hice una lista de oración y seguiré agregando a medida que avancemos en las próximas semanas. Intente cerrar los ojos durante tres o cinco minutos por la mañana, respire profundamente y, si lo desea, repítase una afirmación tranquilizadora.

Además de las vitaminas que mencioné anteriormente y los alimentos que ya está comprando, nada en esta lista cuesta dinero.

Al cuidarnos a nosotros mismos primero, estamos mejor equipados para ayudar a otros que lo necesitan.

 

Adrian Mamikonian

https://www.elephantjournal.com/2020/03/10-simple-ways-to-boost-your-immunity-without-leaving-the-house/