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domingo, 24 de mayo de 2020

10 cosas asombrosas que te pierdes cuando usas el móvil

 

 

Hace unos días estaba en una sala de espera de una clínica. Miré a mi alrededor y lo que ví, me asustó un poco. Había aproximadamente una docena de personas y todas, sin excepción, estaban con el móvil en mano, enfrascadas en un mundo que les permitía disociarse de su realidad. El móvil se convertía así, una vez más, en una barrera invisible entre las personas, en una burbuja que les permitía distanciarse del resto.

Quizás lo más alarmante es que las encuestas realizadas en los últimos años indican que las nuevas generaciones no pueden (o creen que no pueden, que no es lo mismo pero es igual) vivir sin su móvil. Y estarían dispuestas a sacrificar desde la cena hasta el sexo, con tal de pasar más tiempo usando la tecnología.

No estoy en contra de la tecnología ni mucho menos, creo que es un medio excelente para comunicarse e informarse, e incluso para divertirse. Sin embargo, hay un límite, una línea sutil que no debemos sobrepasar o, al contrario, corremos el riesgo de perdernos las cosas más bellas de la vida.

¿Qué te pierdes cada vez que usas el móvil?

 

1. Te pierdes tus propios pensamientos

No es una banalidad, el uso de la tecnología nos deja cada vez menos espacio para estar a solas con nosotros mismos. Cuando no estamos ocupados con alguna actividad, nuestra mente vaga libremente, realizando asociaciones de las cuales suelen surgir las ideas más brillantes y creativas. Sin embargo, cuando estamos continuamente ocupados, impedimos ese flujo de pensamientos. Así, poco a poco, matamos nuestra creatividad.

2. Te pierdes la maravillosa experiencia de perderse

Sin GPS, sin rutas preconcebidas, sin aplicaciones que indiquen los puntos turísticos… No hay nada mejor que descubrir una ciudad perdiéndose en sus calles. De esta forma logras apropiarte de su verdadera esencia y sentir esa increíble sensación de doblar una esquina y encontrar una imagen que te asombre. Recuerda que a veces es necesario perderse, para reencontrar lo verdaderamente importante. 

3. Te pierdes la oportunidad de conectar emocionalmente con desconocidos

El móvil es una barrera invisible, una burbuja que te cubre y aísla del resto de las personas. Sin embargo, grandes amistades y amores han surgido entre dos perfectos deconocidos, que se encontraron por azar y conectaron emocionalmente. Conocer a gente nueva es simplemente fabuloso, pero cada vez que no miramos a nuestro alrededor, perdemos la oportunidad para conectar con otra persona. 

4. Te pierdes el sonido del silencio

En un mundo plagado de ruido y vertiginosidad, necesitamos cada vez más del silencio para reencontrar la tranquilidad y el equilibrio, para conectar con nosotros mismos. Sin embargo, aunque estemos en silencio, el uso de la tecnología nos impide disfrutar de esos momentos de quietud. Sin embargo, recuerda la frase de Thomas Carlyle: “el silencio es el elemento en el que se forman todas las cosas grandes”.

5. Te pierdes la energía del ambiente

Ver un concierto a través de la pantalla del móvil o limitarse a fotografiar un lugar implica perderse la mejor parte, la energía que recorre el ambiente. Mientras estás ocupado intentando sacar el mejor vídeo o la mejor foto, te olvidas de disfrutar el presente y de captar esas sutiles diferencias de energía que recorren el aire. Sin embargo, recuerda que es esa energía la que genera emociones, y son las emociones las que hacen que una vivencia sea única. Vivir a través de la pantalla no es vivir.

6. Te pierdes la posibilidad de relajarte y desconectarte del mundo

Antes de que existieran los móviles, nadie esperaba que respondiésemos inmediatamente al teléfono. Las personas se limitaban a dejar un mensaje en el contestador automático y, cuando teníamos tiempo libre, devolvíamos la llamada. Ahora todos esperan que respondas en cuestión de segundos y si no lo haces, incluso se enfadan. De hecho, un estudio realizado en la Universidad Estatal de Kent, en Ohio, ha desvelado que el uso de la mensajería instantánea aumenta considerablemente los niveles de ansiedad. 

7. Te pierdes los detalles que hacen único cada momento

Los detalles son los que hacen única cualquier situación. Sin embargo, cuando estás pendiente de la pantalla del móvil, te pierdes precisamente lo más bello porque eres incapaz de notar los pequeños cambios, los detalles que hacen que el camino que recorriste ayer, no sea el mismo del que recorres hoy. Estar pendientes del móvil te impide captar la sonrisa fugaz de la persona que está a tu lado, esa pequeña flor que creció al lado del camino o disfrutar del sabor de la comida. Para disfrutar, es necesario estar plenamente presentes, y no podemos estar en el aquí y ahora si estamos viviendo en una dimensión paralela.

8. Te pierdes la oportunidad de experimentar cosas nuevas

Una persona media, pasa dos horas al día navegando en Internet a través de su móvil (algunos mucho más, sobre todo los más jóvenes). De hecho, en realidad solo pasamos un 26% del tiempo hablando por un Smartphone, la mayor parte del tiempo la empleamos enviando mensajes, navegando por las redes sociales y consultando el correo o viendo sitios web. Sin embargo, se trata de tiempo robado a nuestra vida, tiempo que no podremos recuperar y que podríamos haber empleado en cultivar una pasión o en probar cosas nuevas. No es el tiempo lo que nos falta, sino que no sabemos utilizarlo sabiamente.

9. Pierdes salud y vida

Investigadores de las universidades de Kentucky y Ohio encuestaron a más de 300 jóvenes y descubrieron que aquellos que utilizaban más su móvil, llevaban un estilo de vida más sedentario y mostraban una menor capacidad cardiorespiratoria, lo cual no es extraño si tenemos en cuenta que los smartphones pueden convertirse en verdaderos agujeros negros por los cuales se escapa el tiempo. Por tanto, estos investigadores no tienen lugar a dudas: el uso excesivo del teléfono móvil puede representar un riesgo serio para nuestra salud y, a la larga, incluso podría restarnos años de vida.

10. Te pierdes tu mundo interior

La introspección es lo que nos permite conocernos, en esos momentos en que estamos a solas con nuestras emociones, sueños y miedos, descubrimos quiénes somos. Sin embargo, estar cada vez más conectados con el mundo exterior, nos desconecta de nuestro mundo interior. De esta forma, nos convertimos en completos extraños para nosotros mismos, en personas que simplemente reaccionan ante los estímulos, sin buscar dentro de sí una respuesta. 

 

Fundación Maldonado

Fuentes:

Lepp, A. et. Al. (2014) The relationship between cell phone use, academic performance, anxiety, and Satisfaction with Life in college students. Computers in Human Behavior; 31: 343-350.

Lepp, a. et. Al. (2013) The relationship between cell phone use, physical and sedentary activity, and cardiorespiratory fitness in a sample of U.S. college students. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity; 10: 79.

viernes, 1 de marzo de 2019

Menos espiritualidad IPhone, más recarga de las baterías de nuestros corazones- Omid Safi

Traducido con amor desde...https://onbeing.org

 

¿Quieres ver a alguien en un estado cósmico y existencial de pánico? Mira a la gente cuando la luz indicadora de la batería en sus teléfonos celulares se vuelve roja.  Es la mirada de pánico de un ser humano preocupado por cruzar al reino de la no existencia.

"Dios mío ... ¿No hay texto? ¿Sin Facebook? ¿Quién sabrá que estoy vivo?

Pasé gran parte de mi tiempo con personas de entre 18 y 25 años en aulas, en cafeterías, en librerías, en bibliotecas. Gran parte de nuestro tiempo lo pasamos en espacios universitarios, algunos con hermosas ventanas altas con magníficas vistas. Si miras a estos jóvenes de cerca, como yo, verás que cuando entran en una habitación escanean la habitación.

No, no están buscando las mejores vistas. No están buscando las sillas más cómodas. Están buscando un lugar para enchufar, para cargar. Una y otra vez, eligen el lugar para cargar sus móviles y recargar sus propias almas.

Aquí es donde estamos como especie humana. Anhelamos la intimidad y, sin embargo, confundimos la intimidad con la conexión tecnológica. Tenemos más formas de mantenernos en contacto y, sin embargo, parecemos tener cosas cada vez menos significativas que decirnos. Estamos solos, profundamente solos. Muchos de nosotros anhelamos la comunicación  y la intimidad, y la buscamos en todos los lugares equivocados.

Por un lado, están las 50 tonterías de "Las sonbras de Grey"  y una industria pornográfica que mueve 97 millones de dólares y que ha absorbido tanta intimidad de la sexualidad y la sensualidad. Tenemos demasiados de nuestros hombres obsesionados con gratificaciones sexuales caricaturescas. Pagamos un precio por esta obsesión: esta actitud degradante que considera a las mujeres como objetos para ser poseídos y no como seres humanos autónomos. La otra víctima para mujeres y hombres es la intimidad, que deja pasar la oportunidad de establecer relaciones reales basadas en la vulnerabilidad, la comunicación, la confianza y la honestidad.

Por otro lado, tenemos nuestros dispositivos que parecen no estar a más de un brazo de distancia. Tenemos Facebook, Twitter, Skype, Snapchat, WhatsApp y cientos de otras formas de mantenerse conectado. Mientras nuestros teléfonos estén sonando y sonando, nos sentimos seguros de que a alguien, en algún lugar, "gustará" de nosotros. Queremos agradar, necesitamos ser amados, pero con demasiada frecuencia no estamos dispuestos a arriesgar nuestra vulnerabilidad para establecer relaciones íntimas significativas.

Según encuestas, un tercio de nosotros eligiría nuestro móvil a tener intimidad con una pareja.¿Qué pasa con nosotros?

Solíamos mirar películas como The Matrix y Monsters Inc. que muestran máquinas chupando energía de los humanos como una metáfora de nuestra ansiedad sobre la tecnología. Ya no es una metáfora.


La gente en muchas culturas tradicionales solía negarse a que le tomaran fotos, pensando que cada foto toma algo de su alma. Solíamos reírnos de ellos, burlarnos de estos tontos. No me río más. Parece que hemos perdido algo de nuestras almas en estas cosas .

Seguimos diciendo que estos dispositivos son realmente neutros, y es solo una cuestión de cómo los usamos. Estoy cada vez menos seguro. 

Sí, necesitamos sabiduría para usarlos, pero de alguna manera mirar a una pantalla (como lo hago al escribir estas palabras, y lo haces al leerlas) no nos nutre como mirar a los ojos a los demás.

Ojo a ojo, 
corazón a corazón, 
tacto suave de una mano, 
hay un intercambio sutil de energía que nos nutre.

Anhelamos la conexión. 
Nuestras almas necesitan intimidad. 
Es el mismísimo sustento de nuestros corazones.

Ojalá tuviéramos la sabiduría para prestar tanta atención a nuestros corazones y almas como lo hacemos con nuestros dispositivos. Desearía que nos conociéramos a nosotros mismos, nuestros corazones y nuestras almas lo suficientemente bien como para entrar en ese mismo tipo de pánico cósmico y existencial cuando comenzamos a correr en humo. Ojalá nos conociéramos lo suficientemente bien como para saber cómo nutrir nuestros propios corazones y almas.

 

Para algunos de nosotros, es a través de la oración. 

Para otros, estar sumergidos en la naturaleza. 

música. 

el toque gentil de un ser querido.

 

Muchos de nosotros caminamos con la "batería" de nuestros corazones al rojo (descargadas). Ojalá fuéramos tan amables el uno con el otro, y con nuestros propios corazones, como lo somos con estos dispositivos que tan rápido recargamos.

Lo que necesitamos es menos de la espiritualidad de iPhone, y más rejuvenecimiento de corazón y alma.

Dejemos la última palabra a ese sabio de la intimidad, Rumi:

Hay un beso que ansiamos
con toda el alma, 
el toque del espíritu en el cuerpo.

El agua de mar busca la perla 
para romper su caparazón.

Y el lirio, apasionadamente 
necesita un poco de contacto salvaje.

Por la noche, abro la ventana 
y le pido a la luna que venga 
y presione su cara contra la mía. 
Que respire en mi.

Cierro la puerta del lenguaje
y abro la ventana de amor.

La luna no usará la puerta, 
solo la ventana.

 

https://onbeing.org/blog/less-iphone-spirituality-more-recharging-our-hearts-batteries/

 

OMID SAFI

Es director del Centro de Estudios Islámicos de la Universidad de Duke. Se especializa en el estudio del misticismo islámico y el Islam contemporáneo y con frecuencia escribe sobre las tradiciones liberacionistas del Dr. King, Malcolm X, y está comprometido con las tradiciones que vinculan el amor y la justicia.