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domingo, 5 de febrero de 2023

La mirada del amor es diferente a la mirada del pensamiento. Por J. Krishnamurti

 



Traducido con Amor desde...https://www.scienceandnonduality.com

Extracto de La única revolución 


Si pasas por los prados con sus miles de flores de todos los colores imaginables, desde el rojo brillante hasta el amarillo y el púrpura, y su hierba verde brillante lavada por la lluvia de anoche, rica y verde, nuevamente sin un solo movimiento de la maquinaria del pensamiento. – entonces sabrás lo que es el amor.

 Mirar el cielo azul, las nubes altas y abiertas, las colinas verdes con sus líneas claras contra el cielo, la rica hierba y la flor marchita, mirar sin una palabra del ayer; entonces, cuando la mente está completamente quieta, en silencio y sin que ningún pensamiento la perturbe, cuando el observador está completamente ausente, entonces hay unidad. No es que estéis unidos con la flor, o con la nube, o con esas colinas arrebatadoras; más bien, hay un sentimiento de completo no-ser en el que cesa la división entre tú y el otro.

La mujer que llevaba las provisiones que compró en el mercado, el gran perro alsaciano negro, los dos niños jugando con la pelota: si puedes mirar todo esto sin una palabra, sin una medida, sin ninguna asociación, entonces la pelea entre tú y otro cesa. Este estado, sin la palabra, sin el pensamiento, es la expansión de la mente que no tiene límites, ni fronteras dentro de las cuales elYo  y el no-yo podemos existir.

 No creas que esto es imaginación, o algún vuelo de la fantasía, o alguna experiencia mística deseada; No lo es. Es tan real como la abeja en esa flor, o la niña en su bicicleta, o el hombre que sube una escalera para pintar la casa: todo el conflicto de la mente en su separación ha llegado a su fin.

Miras sin la mirada del observador; miras sin el valor de la palabra y la medida del ayer.

La mirada del amor es diferente de la mirada del pensamiento.

Uno lleva en una dirección donde el pensamiento no puede seguir, y el otro conduce a la separación, el conflicto y el dolor.

De este dolor, no puedes ir al otro.

La distancia entre los dos está hecha por el pensamiento, y el pensamiento no puede alcanzar al otro de ninguna manera. 

Al volver caminando por los caseríos, los prados y la vía del tren, verás que el ayer ha llegado a su fin: la vida comienza donde termina el pensamiento.

https://www.scienceandnonduality.com/article/the-look-of-love-is-different-from-the-look-of-thought

domingo, 6 de marzo de 2022

Observar es mejor que pensar: Alan Watts sobre lo nocivo del pensamiento compulsivo

 


“Una persona que piensa todo el tiempo, no tiene más en qué pensar que en los pensamientos mismos, de esta manera pierde el contacto con la realidad y está destinado a vivir en un mundo de ilusiones”, afirma Alan Watts —filósofo del espíritu y uno de los principales responsables de acercar el budismo zen al pensamiento occidental— en una iluminadora conferencia.

Al momento de explicar a qué se refiere exactamente con “pensamientos”, Watts los describe como esas “charlas dentro del cráneo”, una manera simple y precisa de hablar sobre nuestros frecuentes (y también evitables) diálogos y cálculos internos, repeticiones esclavizantes de palabras que, al presentarse compulsivamente, son la fuente principal de la angustia en la que muchas personas viven cotidianamente.

El pensamiento, reflejo de nuestra mente racional (“un buen sirviente, pero un mal amo”), como afirma Watts y también lo hace la filosofía budista, no es malo por sí mismo; es quizá una de las herramientas más poderosas que un hombre tiene a la mano, pero debe ser usada con moderación, como un instrumento que podemos utilizar para resolver problemas y dejar a un lado cuando no nos sirve más, y de esta manera, vivir el resto del tiempo habitando la realidad. De otra forma, esto sólo puede llevarnos a confundir los símbolos, las palabras, las ideas y los números con el mundo real.

Pensamientos de dimensiones épicas y tan comunes como la idea de que tenemos que sobrevivir en el mundo, seguir adelante, no fallar, mantenernos vivos (aún cuando sabemos que la muerte se avecina) y para ello hacer dinero, o, simplemente, la noción de que tenemos que no ser lo que somos, agotan nuestra mente impidiéndonos disfrutar del mundo que habitamos, ese que existe afuera de nuestra mente.

Para Watts, la respuesta es simple: no tenemos que ser algo más que lo que somos o sentir una cosa distinta a  la que sentimos. Cuando nos rendimos a lo que estamos siendo y estamos sintiendo en el presente, el callejón sin salida te permite el paso, te dice algo, un mensaje que vale la pena escuchar.

El ego y la idea del yo son, según el filósofo estadounidense, el principal problema: esa pesada imagen de nosotros mismos que está hecha de lo que nos han dicho que somos o que tenemos que ser, de nuestra educación y nuestro estilo de vida. No hay nada más alejado de lo que realmente somos que todas estas ideas. Nosotros somos el universo, de la misma forma que un río, una galaxia o una nube lo son; somos el universo expresado en el lugar que sentimos como aquí y ahora. En otras palabras, a través de nuestros ojos, el universo se observa a sí mismo

La observación en calma del universo es la respuesta, y es también el principio de la meditación. Si no sabemos qué hacer, hay que observar. Watts utiliza como ejemplo el acto de escuchar música, escucharla hasta que eventualmente la entendemos, no en palabras, pero sí de otra forma, porque el punto es la música, hasta que nos convertimos en la música. De la misma manera, la vida adquiere un sentido insospechado con el simple acto de observarla, no solamente lo que pasa afuera de nosotros, sino también lo que pasa dentro. Los pensamientos, las emociones, los miedos deben observarse desde el punto de vista de un espectador, sin querer cambiarlos o juzgarlos, como nubes que pasan velozmente por el cielo.

Es preciso despertar a la realidad y vivir en el presente, observar la vida hasta que logremos transformarnos en ella, dejar de pensarla y codificarla, para finalmente vivirla.

 

http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/12811-observar-es-mejor-que-pensar-alan-watts-sobre-lo-nocivo-del-pensamiento-compulsivo.html

 

 

 


domingo, 28 de julio de 2019

Cayendo por Debajo y Elevándose por Encima del Pensamiento -Eckhart Tolle

 

Cuando están muy cansados, pueden volverse más pacíficos, más relajados, en relación con su estado normal. Esto se debe a que el pensamiento decae y no pueden recordar a su yo problemático mental. Van hacia el sueño. Cuando toman alcohol o ciertas drogas (siempre y cuando no disparen su cuerpo de dolor) también se pueden sentir más relajados, más libres y quizás más vivos por un tiempo. Pueden comenzar a cantar y a bailar, lo cual eran antiguas expresiones de la alegría de la vida. Como están menos recargados por parte de su mente, pueden vislumbrar la alegría de Ser. Quizás ésta sea la razón por la cual el alcohol también se denomina ‘espíritu’. Pero tiene un alto costo: la inconsciencia.

En lugar de elevarse por encima del pensamiento han caído por debajo de éste. Unos cuantos tragos más y habrán regresado al reino vegetal. La conciencia del espacio tiene poco que ver con estar ‘espaciados’. Ambos estados están más allá del pensamiento. Esto lo tienen en común. La diferencia fundamental sin embargo, es que en el primer caso ustedes se elevan por encima del pensamiento; en el segundo caen por debajo de este. Uno es el próximo paso en la evolución de la conciencia humana, el otro es la regresión a una etapa que hace eones dejamos atrás.

Cuando escuchan hablar del espacio interno, pueden comenzar a buscarlo y como están buscándolo como si estuviesen buscando un objeto o una experiencia, no pueden encontrarlo. Este es el dilema de todos los que buscan la realización espiritual o la iluminación. Por eso Jesús dijo, “el reino de Dios no viene con señales que puedan observarse, ni tampoco ellas dirán, ‘loado, aquí está’ o ‘ahí’, porque vean, el reino de Dios está en medio de ustedes”.

Si no se pasan toda su vida en estado de descontento, preocupación, ansiedad, depresión, desesperanza o consumidos por otros estados negativos; sin son capaces de disfrutar cosas tan simples como escuchar el sonido de la lluvia o del viento; si pueden ver la belleza de las nubes desplazándose por el cielo o estar solos a veces sin sentirse solos o necesitados del estímulo mental del entretenimiento; si se dan cuenta que están tratando a un extraño con bondad sentida sin querer nada de él o ella….significa que se ha abierto un espacio, por breve que sea, en el otrora incesante flujo de pensamiento que constituye la mente humana. Cuando esto sucede hay una sensación de bienestar, de paz viva, aunque pueda ser muy sutil. La intensidad variará desde una sensación de contento de fondo quizás imperceptible a lo que los sabios antiguos de la India llamaban ananda - el éxtasis de Ser. Porque ustedes han sido condicionados a prestar atención solamente a la forma, probablemente no están conscientes de ello excepto de forma indirecta. Por ejemplo, hay un elemento común en la capacidad para ver la belleza, para apreciar las cosas simples, para disfrutar su propia compañía, o para relacionarse con otras personas con bondad amorosa. Este elemento común es un sentido de contento, paz, y vivacidad que es el telón de fondo invisible sin el cual estas experiencias no serían posibles.

Siempre que haya belleza, bondad, el reconocimiento de lo positivo en las cosas simples en su vida, busquen el telón de fondo de esa experiencia dentro de sí mismos. Pero no lo busquen como si estuviesen buscando algo. No pueden identificarlo y decir ‘ahora lo tengo’ o captarlo mentalmente y definirlo de alguna forma. Es como un cielo sin nubes. No tiene forma. Es espacio; es quietud, la dulzura de Ser e infinitamente más que estas palabras, que son solamente punteros. Cuando son capaces de sentirlo directamente dentro de sí mismos, se profundiza. Así que cuando ustedes aprecien algo simple – un sonido, una vista, un contacto – cuando vean la belleza, cuando sientan la bondad amorosa hacia el otro, sientan la espaciosidad interior que es la fuente y telón de fondo de esa experiencia.

Extractado de Una Nueva Tierra de Eckhart Tolle, páginas 229-233

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