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miércoles, 12 de abril de 2023

El arte sagrado de escuchar - Tara Brach




Escuchar es acercarnos dulcemente
Con ganas de poder ser cambiados
Por lo que escuchamos.

—Mark Nepo - Poeta


¿Qué pasa cuando estamos en un estado de presencia al escuchar? Cuando estamos en ese estado de presencia al escuchar, experimentamos un sentido de receptividad y apertura, mediante el cual formamos parte de aquella presencia. Sea lo que sea que llamemos a aquella presencia (Dios, conciencia pura, nuestra naturaleza o estado de ser puro) los límites entre lo interior y lo exterior se disuelven, y nos convertimos en un luminoso campo de conciencia. Cuando estamos en esa presencia abierta y expansiva, podemos responder en vez de reaccionar a la vida, al camino que tenemos delante nuestro. Al ver la vida desde este estado de presencia terminamos enamorándonos de ella.

Este estado de presencia al escuchar es el precursor o requisito esencial para relacionarnos con los demás basados en el amor. A medida que vayamos obteniendo un mejor entendimiento de este estado de presencia al escuchar – el sonido y el tono de voz de la otra persona pueden ser recibidos de la misma manera en que recibimos el sonido de la lluvia en una tarde otoño lluviosa – sin resistencia, con una mejor noción de cómo crear, apoyar, y mantener una relación amorosa.

Puede ser que esta manera de escuchar nos ponga en una posición muy vulnerable. Tan pronto como paramos de planear lo que vamos a decir o dejamos de manipular lo que dice la otra persona, de repente no tenemos control. Nos abrimos hacia nuestra propia tristeza, nuestra propia rabia e inquietud. Escuchar significa dejar de controlar. Es un gran desafío.

Cuando alguien nos habla, pasamos la mayoría del tiempo planeando lo que vamos a decir en cuanto la otra persona deje de hablar. En vez de escuchar nos pasamos la conversación evaluándola, intentando presentar nuestro punto de vista lo mejor posible, o controlando la situación.

Escuchar de una manera pura es dejar de controlar. No es fácil y requiere mucha práctica. Sólo cuando podemos dejar de controlar, es cuando podemos recibir el amor puro. No podemos ver o entender a alguien en los momentos en los cuales estamos intentando controlar lo que se dice o cuando nuestra intención es dejar una buena impresión con lo que decimos. En estas circunstancias, no hay espacio para que la otra persona crezca y para que pueda ser quien realmente es. Escuchar y recibir incondicionalmente lo que otra persona expresa son expresiones de amor.

Cuando alguien nos escucha, nos sentimos conectados. Cuando nadie nos escucha, nos sentimos separados. Ya sea que nos estemos comunicando entre diferentes tribus, grupos étnicos, razas o generaciones, necesitamos poder escucharnos. A medida que nos entendemos mejor, tenemos menos miedo. Cuando tenemos menos miedo, confiamos más. Y cuando más confiamos, más dejamos que el amor fluya en nuestras vidas.

No es verdad que para llegar a conocer la verdadera belleza de un árbol,
Uno debe de descansar tranquilamente debajo de su sombra?
¿No tiene que ponerse debajo de su sombra?
Para conocer a alguien, es necesario pararnos debajo de su sombra por un momento.
¿Qué significa esto?
Significa poder escuchar en silencio y recibir la esencia de quién realmente es
Como si estuviéramos debajo de la sombra de un árbol, conociéndolo desde su interior.

Tara Brach


 

 Las enseñanzas de Tara Brach combinan la psicología occidental y las prácticas espirituales orientales, una atención consciente a nuestra vida interior y un compromiso pleno y compasivo con nuestro mundo. El resultado es una voz distintiva en el budismo occidental, que ofrece un enfoque sabio y afectuoso para liberarnos a nosotros mismos y a la sociedad del sufrimiento.

 

martes, 20 de septiembre de 2022

Equilibrio divino - J. Circosta

 


Hace unos días comencé a pensar en el hecho de que todos somos Seres Divinos escondiéndonos y viviendo debajo de la estructura de nuestro cuerpo exterior.

Desde allí me pregunté, si eso es cierto, ¿por qué nosotros, como humanos, no estamos completamente equilibrados en nuestras elecciones cotidianas? ¿Por qué buscar otras opiniones y no escuchar lo que sentimos es inherentemente correcto? ¿Por qué reaccionamos y respondemos a las influencias negativas en lugar de buscar soluciones pacíficas?

 ¿Es porque usamos nuestra lógica en lugar de dejar que nuestro verdadero espíritu guíe el camino? ¿Cómo podríamos encontrar un equilibrio divino, una especie de homeostasis que refleje nuestra verdadera naturaleza espiritual divina?

Con estas preguntas, me encontré con un blog que pone esta idea en una perspectiva perfecta y pensé que todos deberíamos parar y escuchar las perspicaces palabras de Jennifer Circosta, Entrenadora de Bienestar Emocional:

 

No puede vivir en su equilibrio personal hasta que comience a investigar y distinguir entre los dos lados opuestos que corren a su lado. Algunos llaman a esta aventura vivir en extremos o balancear el péndulo entre fiesta y hambruna. En pocas palabras, es un acto de conocer sus límites para comprender su centro.

En su exploración de este hilo único y Divino de la existencia personal, debe permanecer cerca de su espíritu, tratar de ir más allá de sí mismo solo crea pequeñas fracturas en el todo. Su equilibrio interno, esa corriente central de ser sin fisuras no tiene nada que ver con personas, lugares y cosas fuera de usted.

 Sin embargo, la mayoría de las personas ofrecerán sus opiniones, críticas, orientación, conocimiento y experiencia personal basados ​​en su propia comprensión de sí mismos, pero no necesariamente en su comprensión. Todo está dentro de su estructura personal y punto de equilibrio y, a menudo, aquí es donde se establece la confusión.

 Las distintas líneas que definen sus parámetros personales se vuelven borrosas y sin ese fuerte conocimiento del ser interno, puede perderse entre las costuras. Comienza a adivinar qué es verdad para usted y, lamentablemente, desconfía de sí mismo, de su conocimiento y de todo lo que aprendió personalmente por experiencia.

Como resultado, su barómetro interno está mal utilizado, se siente fuera de lugar y con una gran pérdida de calma y estabilidad interna.

 El equilibrio personal se mueve y fluctúa dentro de usted; por lo tanto, solo usted puede descubrirlo. No puede encontrarlo fuera de sí mismo, debe entrar en las sutilezas internas para comprender. Debe formar una relación con el alma para discernir. Debe ser paciente y esperar a que su sabiduría interior le ilumine, le haga avanzar fuerte y equilibrado. Cuando hace esto, cuando escucha a su propio espíritu que le guía y le enseña a través de ambos lados de su centro, su estado de equilibrio se convierte en Equilibrio Divino.

 

Ejercicio de descubrimiento:


Practique cambiar su mirada de lo externo a lo interno.
Cuando se encuentre desafiado en cualquier marco, en lugar de buscar las opiniones y consejos de otros, practique sentarse con su energía para buscar su propia guía. Cuando no sabe qué hacer... no haga nada. Sea paciente y tenga coraje, espere en su Espíritu. Cuando surjan ansiedades, respire más profundo. Recuerde que confía en su camino y confía en sí mismo y está dispuesto a permitir que sus próximos pasos se revelen de forma natural y orgánica. Practique trabajar con su propio conocimiento, orientación interna y experiencias personales.

 

Confíe en ellos explícitamente para que realmente pueda comenzar a vivir su vida en equilibrio divino.

 

~ J. Circosta

domingo, 9 de enero de 2022

“El virus es el portador de un mensaje severo que hemos de saber escuchar”

 


 

Javier Melloni: “No estamos ante el fin del mundo, sino ante el fin de un  mundo”

 

Se considera miembro de una generación que ha crecido entre las ruinas de las antiguas certezas, por eso Javier Melloni se ha dedicado a explorar una nueva espiritualidad entre los fragmentos de las viejas creencias. Su formación como antropólogo y teólogo ha ayudado al italo-catalán a adentrarse en la fenomenología de las religiones, que define como una forma de aproximarse al hecho sagrado no desde la fría observación, sino desde el interior de la propia experiencia religiosa. Entró en la orden de los jesuitas a los 18 años, pero tanto como las enseñanzas cristinas le han influido diversas estancias en la India. Ahora vive en el centro espiritual La Cueva de San Ignacio, en Manresa, y no tiene móvil. Se comunica por correo electrónico porque le permite modular mejor sus tiempos de comunicación y silencio. Ello no le impide llevar una vida intensa de conferencias, clases y publicaciones, entre las que destaca Voces de la mística (2009), El Cristo interior (2010) y su obra más importante: Hacia un tiempo de síntesis (Fragmenta Editorial, 2011).

Pregunta. ¿Cómo emprendió el camino de la espiritualidad?

Respuesta. Todos tenemos una experiencia fundante, que marca un antes y un después, y yo tuve mi momento místico a los 14 años. He tenido otras, pero esa es la que determinó el rumbo de mi vida y es una presencia permanente que me empuja siempre hacia delante.

P. ¿Por qué eligió a los jesuitas?

Si R. Entré a los 18 años, pero me lo pensé mucho porque a mí me gustaba más san Francisco. Lo que me decantó es que los jesuitas no tienen nostalgia del pasado, sino del futuro: consideran que el ser humano aún ha de realizarse y hay que acompañarlo.

P. Esa fe, ¿se ha tambaleado en algún momento en este mundo en llamas del que habla?

R. Este mundo en llamas a mí me inflama aún más. El reto es mayor, porque hay llamas destructoras y llamas transformadoras. Que sean una cosa u otra depende de la forma en que lo miremos. Al coronavirus podemos verlo como una fuerza destructora, aniquiladora, que paraliza el sistema, o lo contrario, como una prueba iniciática.

P. ¿Por qué iniciática?

R. Llega en el momento adecuado para que hagamos un cambio cualitativo de conciencia y tiene algo inédito: es planetaria. No habíamos tenido nunca una experiencia de este tipo. Ni siquiera la II Guerra Mundial llegó a serlo. Y como toda prueba iniciática, es una travesía que nos lleva al límite. Pero no hemos de ver el virus como un enemigo, sino como un adversario portador de un mensaje severo que hemos de saber interpretar.

P. ¿Cuál cree que es el mensaje?

R. “Parad y reflexionad hacia dónde queréis ir. Todavía estáis a tiempo. Vais en un tren a toda velocidad, estáis a punto de tomar una curva y, si no frenáis, saltaréis por los aires”. El riesgo ecológico es el más visible, pero la advertencia se refiere también a nuestra actividad frenética, a un modo de vida que nos exige producir cada vez más y nos hace adictos al consumo.

P. ¿No teme que cuando el virus se vaya volvamos al viejo paradigma?

R. Por eso el virus no nos deja. Solo se irá cuando hayamos aprendido. Y si se va este, vendrá otro. Vivimos un tiempo difícil, pero extraordinario. Cada vez somos más conscientes de que nuestra propia autoconciencia afecta a la realidad en la que vivimos. Y eso nos permite ser cocreadores de la realidad. Pero para ello necesitamos autoconocimiento. El coronavirus nos confronta con asuntos pendientes que pensábamos que deberían resolver nuestros hijos y ahora vemos que hemos de resolver nosotros. Lo hermoso es que podemos hacerlo de una forma más solidaria a nivel planetario que en otros momentos.

P. ¿Por qué ahora más?

R. Porque estamos más conectados. Y porque por primera vez compartimos una conciencia planetaria. Estamos en la misma tempestad, aunque no vayamos en el mismo barco, pues unos van en transatlántico y otros en cayuco. La crisis de 2008 fue provocada por la insolencia y el egoísmo de cuatro depredadores, lo que difícilmente suscita solidaridad. Ahora, esta indefensión colectiva produce ternura y solidaridad. Toda crisis es un acelerador de procesos. La cuestión es si seremos capaces de vivir trabajando y consumiendo menos y de forma más igualitaria. En condiciones normales, difícilmente elegiríamos renunciar. Pero esta crisis puede suscitar nuevas formas de solidaridad que nos lleven a vivir con mayor austeridad, a saber, disfrutar con menos cantidad y más ­calidad.

P. ¿Defiende el decrecimiento?

R. Sí, pero con una dimensión espiritual, de lo contrario es insostenible. Pensamos que teniendo más seremos más, cuando teniendo más somos menos. Este giro solo puede hacerse desde la espiritualidad.

P. El filósofo Com­te-Sponville habla de la necesidad de comunión que todo ser humano tiene, incluso el más ateo. Pero la espiritualidad estuvo monopolizada por unas religiones que durante mucho tiempo practicaron la imposición. Luego vino la negación de Dios y la secularización. ¿En qué punto estamos?

R. En un tiempo posreligioso y postsecular. Las religiones institucionales, si siguen funcionando bajo el registro de la obediencia, acabarán siendo residuales. Pero tampoco el secularismo tiene recorrido si vive bajo un narcisismo sin autocuestionamiento. Entre ambos colapsos surge la idea de que formamos parte de una totalidad. En la postsecularidad se admite que pueda haber una relación con la trascendencia. Se trata de descubrir esa dimensión espiritual, interior, constitutiva de la persona y de la realidad. A eso solo podemos llegar escuchando. Necesitamos el silencio como práctica espiritual. En la sociedad futura, los arquitectos diseñarán las casas con un espacio para la meditación.

P. Cuando preconiza un diálogo entre religiones no se refiere a un diálogo entre las iglesias, ¿verdad?

R. Me refiero al diálogo entre las diferentes experiencias de lo sagrado. El encuentro entre religiones es la oportunidad de complementarnos. Ha llegado el momento de abrazar la totalidad del legado espiritual de la humanidad.

 

https://elpais.com/ideas/2020-12-23/el-virus-es-el-portador-de-un-mensaje-severo-que-hemos-de-saber-escuchar.html

 

miércoles, 24 de noviembre de 2021

Señales y augurios: escuchar los mensajes del Espíritu - Por Mateo Sun

 





Traducido con Amor desde… https://lonerwolf.com

 

 

"La coincidencia es la manera de dios de mantenerse anónimo."  Albert Einstein

 

Con la exposición constante a las noticias digitales, los anuncios y la interacción en las redes sociales, hemos perdido la valiosa habilidad que nuestros antepasados ​​tenían de recopilar información de primera mano de nuestro entorno.

Hemos perdido la capacidad de percibir la profunda interconexión entre "nosotros" y el mundo natural, y las diferentes formas en que la naturaleza está viva y se comunica con nosotros. Los patrones de las aves en vuelo, la floración de los árboles fuera de su estación, la temperatura del agua del océano, la invasión de hormigas o caracoles ... hay tantos eventos en la naturaleza que llevan información valiosa y significativa a los que no prestamos más atención.

En el acelerado mundo moderno,los  signos (signi) se han divorciado de su  “signi-ficado”.

La naturaleza siempre se está comunicando con nosotros y, a menudo, esto ocurre al mostrarnos señales y signos. Las tradiciones indígenas entendían cómo trabajar esto  y estar en armonía con el flujo o la red de la vida. A través de la física, ahora lo conocemos como el "campo unificado".

Estos signos y augurios se nos presentan diariamente en nuestros viajes espirituales. Al igual que las migajas de pan a seguir, podemos volver a aprender cómo rastrear la sabiduría de esta guía sutil.

Una historia de signos

En los últimos años, Luna y yo hemos estado encontrando nuevas formas de conectarnos profundamente con el mundo que nos rodea. Una de estas formas es prestando mucha atención a las señales y los presagios que encontramos en nuestra vida diaria. Estar atentos a las señales y los presagios no solo nos proporciona orientación, sino que también es un método eficaz para reafirmar nuestra conciencia en el momento presente.

Le pedí a Luna  que compartiera su experiencia reciente:

Siempre he sido una persona de ensueños. Pero solo en los últimos años he dado un paso consciente fuera de este reino de los sueños hacia la realidad. Viendo  con claridad y presencia me la vida nos envía signos, mensajes y presagios todos los días. Es solo que muchos de nosotros no tenemos  ojos para verlo. Nos perdemos tanto en nuestros pensamientos caóticos y borrosos del pasado y el futuro que olvidamos las maravillas que se encuentran con nosotros en el presente. Teniendo esto en cuenta, trato de comenzar todos los días con una presencia y una receptividad a la vida enraizada y consciente. Y a menudo descubro algo asombroso en mis caminatas matutinas: la Vida o el Espíritu se está comunicando directamente conmigo. Mis necesidades o preguntas inconscientes se encuentran frecuentemente con signos y augurios de diversas naturalezas. Recientemente he estado viendo tres pájaros constantemente cruzando mi camino: una motacilla, un ibis blanco y un pato. La motacilla  representa alegría, el ibis blanco representa la oportunidad y el pato representa nutrición. Para mí, el mensaje de la vida es muy claro: "Cada día es una oportunidad para experimentar la alegría y el amor propio, sin importar lo que suceda".

La diferencia entre signos y augurios

El Alma se comunica de diferentes maneras a lo largo de nuestras vidas, pero la manera más común de entender es a través de la  metáfora y el símbolo. Desde los augurios de los sueños hasta los signos fortuitos, las metáforas y los símbolos se originan en nuestra rica imaginación, que son ventanas directas a nuestras Almas.

Podrías preguntarte cuál es la diferencia entre un signo y un presagio. Entiendo que la diferencia es la siguiente:

Las señales  aparecen en momentos en que nos enfrentamos a una decisión difícil o necesitamos ayuda para integrar una realización sobre nosotros mismos que hemos tenido recientemente. Es como consultar a un oráculo; sabe que necesitamos orientación o tenemos  una pregunta y la respuesta se presentará cuando estemos abiertos y receptivos a ella. La historia de Luna arriba servirá como un gran ejemplo de esto.

Por  otro lado, el presagio , llega sin ninguna solicitud previa de nuestra parte para que nos guíe y nos sorprende. Son raros, de gran importancia y se destacan por su naturaleza extravagante e incluso extraña. También pueden ser maravillosos, conspicuos y asombrosos. Pero siempre son misteriosos.

Un presagio indica que un evento importante o profético está a punto de ocurrir o está ocurriendo. Mi experiencia personal con un presagio ocurrió hace muchos años cuando llegué por primera vez a Australia. Estaba pasando por una poderosa transformación personal y en una de mis primeras caminatas en una lluviosa mañana de invierno, me encontré con una serpiente marrón. Me quedé inmóvil al igual que la serpiente, los dos mirándonos fijamente por lo que debió haber sido unos minutos, aunque se sintió eterno. Sentí una fuerte conexión con ella, casi como si estuviera comunicando algo intuitivamente. Unos momentos más tarde, se deslizó de nuevo en el monte.

Para mí, eso fue un presagio profético por varias razones. Ocurrió durante el crepúsculo cuando las puertas entre los diferentes reinos se abren. Las serpientes son un símbolo de la sabiduría y la transformación, ya que constantemente están cambiando nueva piel. Y lo más importante, las serpientes marrones son muy raras en esta zona de Australia, especialmente en invierno cuando están en estado de semi-ibernación.

Esto me lleva al aspecto final del presagio. Para saber que te has encontrado con un presagio tienes que estar muy familiarizado con tu entorno natural para saber si es un evento común o algo que bordea lo imposible.

Formas en que puedes encontrar signos y presagios

Todos estamos conectados a una fuerza universal, pero eso no significa que todos fluyamos por el río de la vida. Si no nos damos cuenta y si no escuchamos los signos que nos guían hacia decisiones sabias y poderosas, perderemos las maravillosas oportunidades que la Vida nos presenta.

Hay algunas formas en que se te presentarán signos y presagios. Lo más común es que los encuentres en la naturaleza y en los animales, ya que están vivos y son impulsados ​​directamente por el Espíritu. Pero los signos y los augurios también se presentan de muchas otras formas.

Los signos y los presagios ocurren con mayor frecuencia de las siguientes maneras:

Signos y presagios en los sueños

Estos incluyen sueños inusuales, a veces tan "reales" que no se pueden distinguir de la vida de vigilia. Sueños que nos paralizan, visitas de muertos en sueños y sueños proféticos. Todos estos son a menudo heraldos de cosas por venir o epifanías que pronto se entenderán completamente.

Al  interpretar sus sueños, no confíe en libros de sueños que tienen ideas preconcebidas de lo que significa cada imagen. La simbología de los sueños es algo muy personal. A algunas personas les pueden gustar los caballos y en su sueño el caballo podría ser una señal positiva, mientras que para otras el caballo podría ser un presagio negativo (es decir, como el jinete del apocalipsis). Hay maestros que pueden ayudarte a comprender el significado detrás de tus sueños, pero al igual que los escritos sagrados, tus sueños pueden tener muchos niveles de conmovedor significado.

Signos y presagios en la vida diaria

A lo largo de nuestra vida diaria, sin duda, hemos recibido orientación. Pero debido a nuestros hábitos, a menudo ocupados y llenos de estimulación, nos hemos concentrado en ello, casi como si estuviéramos en un estado de trance. Los ejemplos incluyen zumbidos en el oído derecho o izquierdo, tropezar en el mismo libro varias veces, ver números o símbolos repetidos e incluso circunstancias que parecen "más allá" de la pura casualidad o la suerte. Por ejemplo, querer encontrar una nueva casa, y que se le ofrezca un lugar para quedarse en el suburbio exacto en el que está interesado.

Hay un número infinito de formas posibles en las que el Espíritu está tratando de comunicarse contigo en tu vida diaria.

Signos y augurios en la naturaleza

De todas las formas posibles en que se pueden expresar signos y augurios, la naturaleza es mi medio favorito. Esto se debe a que está lleno de vida, está en constante cambio y siempre está vibrando con una variedad infinita de mensajes.

Estos mensajes pueden reflejarse en un charco, a través de una Guía Espiritual de insectos, la forma afirmativa en que un árbol se balancea en el viento, o una nube con forma en respuesta a un pensamiento que tienes. Estos mensajes también pueden expresarse a través de la muerte o la descomposición, como un árbol caído o una carcasa que nos recuerda nuestra propia mortalidad .

Cómo saber que has recibido una Señal

Si es un signo válido, si aparece después de que hayas estado reflexionando sobre algo en tu vida, o poco después de haber hecho directamente una pregunta significativa y difícil. Las preguntas triviales o superficiales son irrespetuosas hacia lo que es sagrado (por ejemplo, "si debo teñirme el pelo de rojo o rosa", "cómo puedo ser famoso").

Cuando venga una señal, vendrá como un evento que sentirás como poderoso, atrajo tu atención, animó tu imaginación y creó una respuesta emocional significativa dentro de ti.

¿Qué haces cuando te dan una señal?

Me gusta agradecer a la existencia por cualquier signo que reciba, a menudo devolviéndole algo para mantener la reciprocidad y expresar mi gratitud (lo que los incas llaman "Ayni"). Por lo general ofrezco algún tipo de comida, si la tengo, pero si no la tengo, basta con un simple "gracias".

Lo importante es que el signo o señal  sea significativo para ti, de modo que puedas absorberlo completamente. Si lo deseas, puede sentarte en el lugar donde recibiste la señal, recordar qué te inspiró a pedir orientación y reflexionar sobre la respuesta.

El espíritu ama los símbolos y las imágenes, por lo que debes preguntarte qué es lo que ese signo evoca en ti. ¿Cuál es el primer pensamiento que vino a la mente? ¿Cómo reaccionaste emocionalmente? ¿Ha traído algún recuerdo? Intenta evitar imponer una respuesta mental sobre el signo y, en su lugar, permite que tu intuición sea la que interprete el signo.

El significado puede no ser evidente de inmediato; si no lo es, deja pasar el tiempo y se dará a conocer en el momento adecuado.

Cuando abrimos nuestra conciencia a cómo el universo está involucrado en nuestra curación, nuestro crecimiento y nuestra evolución consciente, la vida adquiere un significado más profundo. Los signos pueden darse desde afuera, pero el significado solo puede florecer desde adentro.

 



Mateo Sun : chamán, terapeuta de alma y guía espiritual, su misión es ayudar a otros a experimentar la libertad, la integridad, y la paz en cualquier etapa de la vida.

 

https://lonerwolf.com/signs-and-omens/

sábado, 9 de octubre de 2021

Simplemente escucha, simplemente aquí - Pamela Gayle White

Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

El mejor regalo que le puedes dar a alguien es escucharlo atentamente.

 

 

La capacidad de escuchar es la base de la relación. Pero, ¿qué estás haciendo, en realidad, cuando supuestamente estás escuchando? Lo más probable es que estés oscilando entre prestar atención y ser atraído por distracciones externas, o estás escuchando, y al mismo tiempo estás pensando en lo que esto te recuerda y cómo responderás a la historia que otro necesita compartir, y tu aprobación o desaprobación. Si eres como yo te formarás una opinión que estás deseando expresar. Pero, en la mayoría de los casos, no es necesaria.

Cuando comienzas a escuchar a los demás, profundamente y sin aferrarte a una opinión, al principio puede parecer que estás perdiendo oportunidades para aclarar las cosas. Puede sentir que tiene la obligación de decir tu verdad. No hay duda de que hay ocasiones en las que estás moralmente obligado a defender tu posición y hablar. Otras, no.

Muchas de las personas a las que sirvo en cuidados paliativos provienen de diferentes orígenes y tienen puntos de vista políticos, religiosos y sociales diferentes a los míos. Si mi objetivo es apoyarlos, no puedo permitir que estas diferencias interfieran con nuestra conexión. En mi opinión, esta es una expresión del espíritu divino. Al escuchar profundamente, con respeto y benevolencia, y sin imponer mis ideas sobre qué partes de sus vidas o creencias necesitan ser arregladas, les estoy dando espacio para ser escuchados como son y no como mis ideas preconcebidas las definen. Puede que no esté de acuerdo con ellos, pero mientras estamos juntos puedo intentar compartir su experiencia y encontrarme con ellos donde estén.

Uso términos como “escucha empática”, “espacio de espera” y “ayuda con presencia” para describir tales interacciones. He llegado a apreciar estos espacios de comunión donde puedo relajarme completamente escuchando. No necesito tener una opinión. En realidad, no tengo que hacer nada más que abrirme.

Al igual que con cualquier otra habilidad, la capacidad de escuchar puede fortalecerse y afinarse. Podemos utilizar la percepción del sonido como un ancla para la atención plena. 

Volcados hacia adentro y plegados a la práctica de la atención plena, la escucha concentrada mejora la estabilidad meditativa. El proceso es esencialmente el mismo que con otros métodos de atención plena: dejar que la mente descanse en la conciencia del sonido en lugar de la respiración o las sensaciones físicas. Reconocer, con benevolencia, la percepción del sonido en el momento y abstenerse de juzgar. Observa cómo la mente tiende a realizar su tarea habitual de aferrarse, evaluar, nombrar y construir una historia en torno al sonido. Ve si puedes distanciarte de este hábito mental dejándote ir y relajándote en simplemente estar con la percepción.

No necesito tener una opinión. En realidad, no tengo que hacer nada más que ofrecer toda mi atención.

Puedes experimentar con diferentes sonidos: un sonido que has creado al tocar un gong o al encender la música; un sonido ambiental agradable como el susurro de las hojas o el canto de los pájaros; o un ruido que preferiría evitar, como el estruendo de los sopladores de hojas. Comienza con solo unos minutos, luego extiende según lo desees. Al desarrollar la capacidad de permanecer en paz con cualquier cosa que surja en el momento, sin juzgar ni reaccionar, estás soltando las cuerdas que mantienen la mente atrapada en el tira y afloja del apego dualista.

Si se mira hacia afuera, la escucha profunda es una práctica de conexión profunda. Cultivar la capacidad de escuchar en una relación requiere una buena dosis de autoconciencia. Al igual que en la práctica de la atención plena del sonido, te estás entrenando para permanecer en paz con lo que oyes o sientes en el momento.

Podríamos identificar tres dimensiones de escuchar a los demás como práctica:

PRIMERO, LA MECÁNICA DE ESCUCHAR

Silencia tu teléfono; no interrumpas (este requiere práctica); haga contacto visual cuando la otra persona se sienta cómoda con él; aprende a medir la distancia adecuada.

SEGUNDO, ESCUCHAR AL OTRO

Cuando sea posible, tómate un momento para estar presente y centrado antes de participar. Da espacio; llena el silencio de benevolencia más que de palabras. Sintoniza las señales no verbales. Has preguntas que expresen tu interés genuino en lugar de preguntas que te lleven a donde te gustaría ir.

TERCERO, ESCUCHARTE A TI MISMO

Aclara tu intención: ¿Estás escuchando o hablando para beneficiarte a ti mismo o a la otra persona? ¿Entender o convencer? Trata de ser consciente de cualquier objetivo que no sea prestar toda tu atención al momento y déjalo a un lado. Anota sus reacciones físicas y emocionales en tiempo real; Respira las tensiones y aflójalas. Trata de ser consciente de las suposiciones y juicios a medida que surjan y déjalos a un lado.

Es un regalo ser escuchado. Es un regalo poder habitar el momento y dejar ir todo lo que nos aleja de él. Tanto en la meditación como en la interacción, cuando permanecemos presentes y dedicamos toda nuestra atención a la escucha, accedemos a un espacio donde las construcciones habituales del yo, el otro y la percepción o cognición pueden dar paso a una experiencia de conciencia pura y plenitud. Ya sea hacia adentro, sobre el cojín o hacia afuera, en la relación, la práctica de escuchar es un regalo precioso.

Pamela Gayle White enseña meditación, con acento en lojong (entrenamiento mental), en la red Bodhi Path y en la comunidad en general. Su última publicación es Bringing Mind Training to Life, un libro basado en las enseñanzas de Shamar Rinpoche

https://tricycle.org/magazine/buddhist-listening-practice/

domingo, 3 de octubre de 2021

Qué es la escucha empática? - Jaya Ramchandani

Traducido con Amor desde...https://medium.com.

 

Busca comprender, antes de ser comprendido

Escuchar con empatía consiste en comprender realmente a la persona que te está hablando. Eso significa que va más allá de la escucha activa y se adentra en la zona del no juzgar y la empatía. No juzgar mientras escucha a los demás significa que realmente puede escucharlos con la mente abierta. La empatía se refiere a la conexión emocional con otra persona a través de la identificación, la compasión, la comprensión, el sentimiento y la percepción. La escucha con empatía es más necesaria cuando alguien necesita ser visto y escuchado, y no está viniendo particularmente a usted en busca de una solución.

 

Entendamos lo que no es una escucha empática

Esta lista de 10 formas de escuchar que no son una escucha empática realmente me ayudó a poner las cosas en contexto para ir más allá de la escucha activa y entrar en modo de empatía.

  1. Dar consejos como "Creo que deberías ..."
  2. Explicar tu situación "Pero no era mi intención ..."
  3. Corregir a la persona “¡Espera! ¡Yo nunca dije eso!"
  4. Consolar a la persona "Hiciste lo mejor que pudiste ..."
  5. Contar una historia "Eso me recuerda la época ..."
  6. Apagar sentimientos “Anímate. No te enojes tanto ".
  7. Simpatizar "Oh, pobrecito ..."
  8. Interrogar "¿Cómo es que hiciste eso?"
  9. Evaluar "Eres demasiado poco realista".
  10. Sobresalir  “Eso no es nada. ¡Escucha esto!"

Esta lista no significa que las formas anteriores no sean formas válidas de escuchar, solo significa que no son para la ocasión de escuchar con empatía.

¿Cuál es la necesidad o el propósito de escuchar con empatía?

El punto de la escucha empática está bien resumido en este poema:

Cuando te pido que me escuches y empiezas a darme consejos,

no has hecho lo que te pedí.

Cuando te pido que me escuches y empiezas a decirme 'por qué'

 no debería sentirme así,

 estás pisoteando mis sentimientos.

Cuando te pido que me escuches

 y sientes que tienes que hacer algo para solucionar mis problemas,

me has fallado, por extraño que parezca.

¡Escucha! Todo lo que te pido es que escuches.

 No hables, ni lo hagas, solo escúchame.

Yo puedo hacerlo por mí mismo, no estoy indefenso. 

Quizás desanimado y vacilante, pero no indefenso.

Cuando haces algo por mí,

que puedo y necesito hacer por mí mismo,

 contribuyes a mi miedo y mi debilidad.

Pero cuando aceptas como un simple hecho

que siento lo que siento,

no importa lo irracional que sea,

entonces dejo de intentar convencerte

y puedo dedicarme a la tarea de comprender

qué hay detrás de este sentimiento irracional.

Cuando está claro, las respuestas son obvias y no necesito consejos. 

Los sentimientos irracionales tienen sentido

cuando entendemos lo que hay detrás de ellos.

Quizás por eso la oración funciona a veces para algunas personas; 

porque Dios es mudo y no da consejos para intentar 'arreglar' las cosas.

 Él / Ella simplemente escucha y le permite resolverlo por sí mismo.

Así que, por favor, escúchame,

 y si quieres hablar, espera un minuto tu turno

 y te escucharé luego

 

Escuchar con empatía es difícil de hacer

Escuchar con empatía es difícil de hacer. Significa superarnos a nosotros mismos, nuestras necesidades, nuestras opiniones y esencialmente nuestro apego al "yo". Aquí hay algunos consejos que me han ayudado:

1-Crea un espacio seguro para las personas que necesitan hablar.

2-Presta atención al lenguaje corporal. Utiliza una postura atenta, un contacto visual cómodo y gestos, expresiones e intensidad que coincidan con las del hablante.

3-Usa preguntas reflexivas, abiertas y empáticas para invitar a una reflexión y consideración más profundas: "¿Qué sentías cuando eso sucedió?"

4-Recuerda que la escucha empática respetuosa es un regalo que puede dar, y eso no quiere decir “estoy de acuerdo contigo”

5-Cuando el orador hace una pausa, puede resumir brevemente lo que escuchó con sus propias palabras, sin soluciones (esta es la parte más difícil). Cuando necesites decir algo: introyecta, no interrumpas

 

Peter Gerlach  ofrece una gran analogía para tener en cuenta y corregir por supuesto mientras escuchas con empatía: Imagina un cuchillo de mantequilla insertado en un chorro de agua.

Si necesitas introyectar, por ejemplo, resumir o aclarar algo que dijo el hablante, usa palabras y lenguaje corporal que mantenga la hoja paralela al flujo (empatía) de modo que insertarla no perturbe el flujo (el enfoque y el flujo de pensamientos de su pareja).

Abstente de insertar tus necesidades, opiniones o pensamientos, o simplemente interrumpir. Es como girar la hoja de un cuchillo de lado en el flujo de agua. Hacer esto indica que tu burbuja de conciencia está excluyendo al hablante y rompe la comunicación efectiva.

Te dejo con unas sabias palabras de un sabio amigo:

Si estás elaborando una respuesta cuando el otro está hablando, no estás escuchando

Soy un investigadora y educadora apasionado por el aprendizaje, la ciencia y la sociedad, y los modelos mentales interdependientes. Actualmente enseño física y matemáticas en el United World College of Japan. También dirijo una organización sin fines de lucro, The Story Of Foundation, que crea oportunidades de aprendizaje permanente para los hindúes urbanos del siglo XXI. Escribo en medio @welearnwegrow

 

https://medium.com/we-learn-we-grow/what-is-empathic-listening-

domingo, 11 de abril de 2021

Cómo prestar toda su atención- Laurie J. Cameron

 Traducido desde... https://www.mindful.org

 

"Escuchar es inclinarse, suavemente, con la voluntad de ser cambiado por lo que escuchamos".
—Mark Nepo, poeta, filósofo

"Cuando estoy en el trabajo y escucho a alguien en una conversación o reunión, la mitad de mí escucha y la otra mitad piensa en lo que debo hacer para prepararme para mi próxima reunión". Un ejecutivo de diseño de producto en una compañía de tecnología en París describió sus hábitos interpersonales de esta manera en un programa de liderazgo de atención plena que facilité. Su experiencia es común. Lo escucho de empresarios de productos farmacéuticos, banca, publicaciones, en todas las industrias, países y culturas. La escucha atenta (atención centrada en lo que dice otra persona, sin juzgar ni tener una agenda) es una habilidad fundamental que rara vez se practica en ninguna parte.

En cambio, el estilo de escucha omnipresente hoy en día es que el oyente pisa los extremos de las oraciones del hablante con “Sí, sí, uh-huh, correcto…" Y en lugar de hacer que el orador se sienta escuchado, esto tiende a presionarlo para que hable más rápido, y la conversación continúa. En nuestro mundo siempre activo y de alta velocidad, las personas parecen estar cada vez más inquietas y frustradas mientras otros hablan. Este sentido de urgencia constante y de bajo grado puede impedir la  comunicación genuina . Pero con atención plena, puede ser testigo de cómo interactúa con los demás y hacer un esfuerzo para agregar valor al intercambio de ambas partes.

Al igual que en la meditación, la clave para escuchar atentamente es simplemente darse cuenta de cuándo su mente comienza a divagar y luego enfocar suavemente su atención al centro, en este caso, al hablante. Usted se entrena para abstenerse de interrumpir, agregar su punto de vista o compartir experiencias similares. Estas interjecciones quitan la experiencia del hablante al hacerla acerca de usted. En lugar de proyectar su experiencia o sentimientos en su mensaje, la idea es escuchar con la intención solo de escuchar con un oído abierto, receptivo, sin prejuicios y compasivo. Una forma de practicar esto es repetirle al hablante lo que crees haber escuchado decir, para ver si entiendes completamente lo que la persona está tratando de comunicar. Te sorprenderá la frecuencia con la que tus filtros mentales y emocionales conducen a una mala interpretación, por sutil que sea.

¿Cuáles son tus hábitos de escucha?

Escuchar atentamente es difícil para todos. Hay fuerzas externas e internas a administrar, incluso cuando estás haciendo un esfuerzo consciente. Espacios de oficina ruidosos y abiertos con interrupciones de compañeros de trabajo, dispositivos tecnológicos que suenan sin parar: todas estas perturbaciones se suman al desafío de concentrarse en la conversación. Y lo que sucede en tu cabeza puede ser aún más perjudicial. Comienza a observar profundamente tus impulsos y hábitos durante las interacciones con diferentes personas. ¿Tiendes a interrumpir o "ayudar" al terminar la oración de alguien? Si la persona con la que estás hablando tiene dificultades, ¿es tu reacción inmediata tratar de decir algo gracioso para romper la tensión? O tal vez hay un silencio que te incomoda, por lo que te encuentras hablando solo para llenar el vacío.

Todos tenemos nuestros patrones de conversación, pero ver estas tendencias es una forma de aprender acerca de usted mismo de adentro hacia afuera y, a su vez, saber cómo estar realmente presente para otra persona. Con conciencia de sí mismo, puede comenzar a escuchar con mayor cuidado, no solo a las palabras, sino también a la emoción y el significado que expresa el hablante. No solo aprenderá más del orador sobre quién es él y qué está sucediendo en su vida, sino que se sentirá más conectado.

Las personas en mis clases a menudo informan que experimentan un sentido desconocido de "libertad" cuando comienzan a escuchar atentamente. Se dan cuenta de que, en lugar de estar tensos, formando su próximo pensamiento y esperando una pausa en las palabras de la otra persona, son libres de escuchar y procesar realmente lo que se dice. Un chico en una clase de Washington, DC, dijo que sentía que se había levantado una carga física y que podía sentir más espacio para escuchar. En la misma sesión, una consultora dijo que ahora podía ver cómo se desconecta de escuchar mientras comienza a procesar, resolver y solucionar los problemas que su equipo le trae. Para otros, es como si dejaran de estar listos para golpear la pelota sobre la red y ganar el siguiente punto. Es un regalo para ti y para el que habla; escuchar atentamente es tan fundamentalmente diferente de cómo solemos conversar que podemos sentirlo tanto en nuestros cuerpos como en nuestras cabezas. En ese espacio y perspectiva que creas, finalmente puedes responder con mayor sabiduría y habilidad, pero solo cuando sea tu turno.

Pruébalo: cinco técnicas clave para escuchar atentamente

1-Escucha entre las palabras. Cuando estés conversando, fija tu mente en estar presente, receptivo y listo para escuchar con compasión. Sumérjete en el momento con algunas respiraciones profundas y pregúntate: ¿Qué está comunicando esta persona más allá de las palabras que usa? ¿Cuál es tu sentido de lo que están sintiendo?

2-Usa señales no verbales para indicar que estás escuchando. Cuando la otra persona está hablando, solo escucha. Deja de lado cualquier agenda o punto que quieras hacer y trata de estar allí en silencio, pero mentalmente activo y alerta. Use señales no verbales como asentir o sonreír para que la persona sepa que está sintonizado.

3-Observa cuando tu mente se ha alejado de la conversación. Al igual que con la respiración consciente, tus pensamientos vagarán. Cuando te des cuenta de que tu mente se ha desviado, deja ir los pensamientos y vuelve tu atención a lo que la persona dice.

4-Analiza tu lenguaje corporal. Sintonizar tu propio cuerpo puede brindarte información valiosa sobre tu experiencia directa cuando escuchas. ¿Hay opresión en el pecho, inquietud en el vientre? ¿O sientes una ligereza y una sensación de alegría?

5-Responde con curiosidad. Cuando seas bastante bueno escuchando atentamente sin hablar, comienza a experimentar ofreciendo breves comentarios verbales que expresen amabilidad, o haz preguntas que profundicen la comprensión. La clave es mantener el foco en quien habla, no sobre ti mismo. Puedes intentar: “Oh, eso suena duro. ¿Qué pasó después?

Extracto adaptado de  The Mindful Day  por Laurie J. Cameron.

 https://www.mindful.org/how-to-give-your-full-attention/

sábado, 10 de abril de 2021

Escuchar el silencio


“Nos enseñan a contar mitocondrias hasta con los dedos de los pies, pero no nos enseñan a escuchar”. Estaba escrito a la puerta del salón de actos de la Facultad de medicina de la que la Asociación de Alumnos me había invitado a dar una conferencia sobre la escucha. Y sospecho… que tenía razón.

Escuchar es un arte. Lo es cuando el mensaje nos viene cifrado a través de las palabras, con diferente tono y acompañado con gestos. Pero es más difícil todavía escuchar el silencio. Y, sin embargo, en ocasiones, el mensaje más importante es vehiculado a través del elocuente silencio.

Escuchar lo que no se oye

A veces, en las personas a las que intentamos ayudar, significa: “estoy preocupado”; otras: “tengo miedo”; quizás también: “no me atrevo a contar lo que siento” y mil mensajes más pueden estar ocultos en el silencio. ¡Qué expresiva la frase que Tolstoi pone en boca de Iván Illich en el lecho de muerte: “Mi silencio les estorba! Yo era como botella al revés, cuya agua no puede salir porque la botella está demasiado llena”.

Solo es capaz de escuchar el silencio quien maneja sus propios sentimientos, sobre todo la impotencia experimentada al captar la densidad comunicativa del silencio en medio del sufrimiento. Porque, probablemente también sea cierto en la estación de la enfermedad y del dolor que “los ríos más profundos son siempre los más silenciosos”, como decía Curcio.

A escuchar el silencio se puede aprender, como a escuchar la palabra.

Un discípulo, antes de ser reconocido como tal por su maestro, fue enviado a la montaña para aprender a escuchar la naturaleza.

Al cabo de un tiempo, volvió para dar cuenta al maestro de lo que había percibido.

- "He oído el piar de los pájaros, el aullido del perro, el ruido del trueno...

- "No -le dijo el maestro-, vuelve otra vez a la montaña. Aún no estás preparado.

Por segunda vez dio cuenta al maestro de lo que había percibido.

- "Maestro, he oído el ruido de las hojas al ser mecidas por el viento, el cantar del agua en el río, el lamento de una cría sola en el nido".

- "No -le dijo de nuevo el maestro-. Aún no. Vuelve de nuevo a la naturaleza y escúchala".

Por fin, un día...

- "Maestro, he oído el bullir de la vida que irradiaba del sol, el quejido de las hojas al ser holladas, el latido de la savia que ascendía en el tallo, el temblor de los pétalos al abrirse acariciados por la luz".

- "Ahora sí. Ven, porque has escuchado lo que no se oye".

Efectivamente, el silencio, a veces, es el ruido más fuerte que podemos escuchar, pudiendo incluso aturdirnos con su intensidad, con el impacto emocional que es capaz de producir en nosotros si le prestamos verdadera atención.

Responder con el silencio

Pero si escuchar el silencio es un arte que requiere desarrollar una actitud contemplativa, manejar el silencio es más difícil aún que manejar la palabra. Por eso, un proverbio hindú dice: “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Y aquella sentencia: “Cuando basta una palabra, evitemos el discurso; cuando basta un gesto, evitemos las palabras; cuando basta una mirada, evitemos el gesto y cuando basta un silencio, evitemos incluso la mirada”.

Y es que, hacer un buen uso del silencio es una condición que sólo saben administrar y aplicar los sabios. Con razón se dice que después de la palabra no existe nada más poderoso, y que si con la palabra demostramos nuestra supremacía por encima de los animales, con el silencio podemos demostrarnos a nosotros mismos que somos mejores.

Efectivamente, el silencio puede querer decir: “estoy contigo”, “me hago cargo”, “no sé qué decirte, pero cuenta conmigo”. No digamos si el silencio va acompañado de una mirada cómplice o cariñosa, o compasiva; o si va acompañado de un gesto amable, de un abrazo sincero. Entonces, su poder se multiplica exponencialmente. Se convierte en palabra penetrante con poder de confortar y aliviar a quien se encuentra en medio del sufrimiento.

A responder con el silencio se puede también aprender. Seguramente la clave fundamental es el autocontrol emocional, la disciplina de los impulsos, la paz con la propia impotencia, la relativización del propio criterio, la empatía con el mundo interior ajeno.

Hay un tiempo para todo. También para callar. Así lo dejaba claro Calderón, en La vida es sueño: “Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla”. Y no es simplemente quien calla, sino quien mejor calla, porque es claro que no siempre el silencio es la adecuada respuesta.

El silencio inoportuno

Si el silencio es elocuente, también puede ser escondrijo de la palabra debida. Puede ser el partido más seguro para el que desconfía de sí mismo. La falta de denuncia, de crítica oportuna, la ausencia de información, la conspiración de silencio, la callada por respuesta… son situaciones en las que no somos dueños de la comunicación y en las que el silencio es una falta a un deber.

No hay peor desprecio que no hacer aprecio, dice la sabiduría popular. Y así ocurre algunas veces con el silencio: que son falta de aprecio. Nietzsche lo decía así: “La manera más desagradable de replicar en una polémica es la de enojarse o la de callar, pues el agresor interpreta ordinariamente el silencio como un desprecio”. Sí, con él podemos huir de la conversación comprometida y escondernos tras la cómoda callada que ni arriesga, ni confronta, ni se mete donde puede incomodar, pero, en ocasiones, ser necesario.

En las relaciones de ayuda, contacto, mirada, palabra, silencio, son elementos de una sinfonía que puede tocar la melodía precisa o desafinar y convertirse en platillos que aturden.

Paradoja, contradicciones; temor o seguridad; refugio cálido e inexpugnable; amenaza o miedo… Cuán económico y normal es a veces, pero qué refinado y costoso puede llegar a ser… Cuánta paz puede procurar, pero qué afilado cuchillo es capaz de ser… En todo caso, seguro que es cierto que, si la palabra es plata, el silencio es oro.

 

 Autor: José Carlos Bermejo Higuera

https://www.josecarlosbermejo.es/escuchar-el-silencio/