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sábado, 24 de septiembre de 2022

Lo malo del pensamiento es cuando te identificas con él.-entrevista a Consuelo Martín

 




Es necesario hacer silencios en la mente y en las emociones para contemplar y experimentar directamente la vida.


Entender es intelectualizar, teorizar; comprender es experimentar la Unidad.


Consuelo Martín nos ayuda a comprender los planos y caminos que pueden conducirnos a experimentar la Unidad.

 

¿Qué tienen en común la filosofía y la meditación?

 

Meditación es un término que se aplica a muchas prácticas mentales diferentes, algunas muy superficiales. La meditación a la que acostumbro a llamar “contemplación”, para evitar esa ambigüedad, consiste en profundizar en la mente y en el corazón.
La dirección ha de ser clara: hacia lo Real, más allá de las apariencias. Si no se hace una investigación filosófica sobre esa diferencia, no es posible tomar la dirección correcta. Por eso, ambas cosas, investigación y contemplación, han de ir juntas. En los dos casos se ha de traspasar la zona del pensamiento mecánico.

 

¿Qué tiene de malo el pensamiento?

 

No es malo ni bueno, simplemente es un instrumento psicofísico mecánico, no creativo, que, habitual e inconscientemente, se identifica con la propia identidad. En esa identificación está el problema.

 

El pensamiento nos puede ofrecer soluciones en los conflictos, tranquilidad, felicidad incluso ¿O no es así?

 

La visión de la Verdad es lo único que ofrece eso. Por no haber observado el funcionamiento de la mente se puede confundir una intuición o visión verdadera con el pensamiento que la formula.

 

¿Qué nos aporta el silencio (la meditación, la contemplación) que no puede aportarnos el pensamiento?

 

Es necesario hacer silencio en los pensamientos y en las emociones que ocasionan para poder observar el funcionamiento de la mente. Al hacerlo, y no antes, se descubre que la realidad no es lo que parecía mientras estábamos identificados con los pensamientos, es decir, con las sensaciones interpretadas, con teorías o doctrinas acumuladas en la memoria y luego repetidas de mente en mente.

 

¿Qué significa que en el silencio están todas las respuestas?

 

El silencio da entrada a una visión directa de la Realidad. Desde él se percibe ya la brisa de algo verdadero; y se descubre allí también algo de la plenitud del Ser a distintos niveles de percepción.

 

¿De dónde surge la paz mental, la felicidad?

 

La paz y felicidad que anhelamos están en lo profundo de nosotros mismos y únicamente desde allí la recibe la persona. Creemos que la persona la obtiene desde fuera y la buscamos inútilmente en experiencias exteriores. Ese es un error de graves consecuencias. Nos falta lucidez.


¿En qué consiste vivir con lucidez?

 

Atravesadas las zonas condicionadas por creencias y emociones de todas clases, la Luz de la conciencia que eres se manifiesta en un vivir sereno, armonioso y creativo. La claridad de la conciencia ilumina nuestra vida. Esto quiere decir que lo que vivimos es siempre expresión del lugar interno de la conciencia en que nos encontramos.

 

¿Cómo me puede ayudar la contemplación a vivir con lucidez?

 

Contemplar es profundizar más y más en la conciencia. Al hacerlo, veo todo más claro y, por consiguiente, me muevo de manera más inteligente y armoniosa. Al hacerlo, lo descubriré. Pensar sobre ello, mantenerlo en la memoria como una teoría más, no servirá de nada.

 

¿De qué hablamos cuando hablamos de contemplación?

 

Nos estamos refiriendo aquí a una nueva manera de colocar la mente mirando hacia el origen de la Luz. Esto no es un ejercicio que se aprende por repetición y se hace para conseguir algo ajeno al meditar mismo, pues el mismo deseo de conseguir algo obstaculiza esa colocación mental. La contemplación se realiza por amor a la Verdad, a la Libertad, a la Belleza o al Amor mismo.

 

Dada nuestra cultura occidental, con tendencia a la actividad y hasta a la hiperactividad, ¿resulta factible o puede resultar contraproducente forzarnos a la quietud de la contemplación?   

 

No puede tratarse de forzar nada en la contemplación. Sin la verdadera vocación por contemplar no tiene sentido intentarlo pues la intención sería falsa y los resultados engañosos. Antes de contemplar, o meditar, ha de darse en la persona un “des-engaño” por buscar la felicidad y realización en lo externo, en las apariencias. Y aquí, volvemos a la necesidad de la reflexión e investigación filosófica vivencial.

 

¿Qué le aporta la contemplación a nuestra vida?

 

No se medita para conseguir mejores cosas o situaciones en la vida. Se hace, en realidad, cuando hay un anhelo intenso por descubrir la vida verdadera. Si ese anhelo está tapado con evasiones, no se emprenderá un camino contemplativo hasta haberlo puesto al descubierto. Intentarlo por mera curiosidad no llevará a ninguna parte. Las vicisitudes de la vida pueden parecer que van abriendo paso a esa sincera necesidad, pero no sucede así necesariamente.

 

¿Qué le aporta la belleza a nuestra vida? ¿Dónde buscarla?

 

Si lo que anhelamos es la Belleza verdadera hemos de ir a buscarla donde se encuentra, en el origen de nuestro anhelo. Eso requiere silencio de emociones y deseos. Contemplar la Belleza traerá belleza a nuestra vida.

 

¿Qué le aporta el silencio a nuestra vida? ¿Cómo conseguir situaciones de silencio?    
   

El silencio está siempre detrás del ruido de los pensamientos y emociones, detrás de la distracción con las sensaciones y actividades. El silencio está siempre ahí. Habría que hacer una parada del aturdimiento y volvernos a nuestro interior. ¿Cómo conseguir el silencio? Mejor tendríamos que preguntarnos como conseguimos ahogar con nuestras distracciones la bella melodía del silencio. En contacto con la naturaleza es más fácil percibir esa bella melodía.

 

En un reportaje, en una revista dominical, se contaba que en algunos retiros de aislamiento y silencio un importante porcentaje de gente “huye” el segundo día, ¿por qué? ¿Qué transmite el silencio que puede producir esta sensación de pánico y huida hacia la actividad y el ruido?

 

Si eso es así, tal como dices -pues nunca lo he comprobado en mi trabajo-, debe haber un error en la oferta y en la demanda de esos “retiros”. La comprensión y el desengaño de lo falso tienen que ir, repito, a la par de la meditación y el silencio. Forzar disciplinas o ejercicios sin la comprensión necesaria no tiene sentido.

 

¿Cómo nos conduce el silencio al autoconocimiento y la paz mental?

 

El silencio no es utilizable para nada. Aquello que es nuevo y creativo en cada instante no se puede manipular. La paz y el autoconocimiento brotan de la mirada serena de una mente silenciosa. Sin embargo, la actitud de querer conseguir algo impide esa mirada límpida.

 

¿Qué le aporta el sufrimiento a nuestra vida? ¿Cómo utilizarlo para el crecimiento personal?

 

El sufrimiento, no el físico sino el psicológico, sobreviene por no comprender la vida. Y mientras no haya comprensión, el sufrimiento no aportará nada positivo. Si al sufrir comprendo que he tomado un camino equivocado en mi interior, entonces lo vivido es un aprender.

 

¿A qué se refiere cuando habla de la “unidad”, de que “no hay separación”? ¿Qué le aporta esa experiencia a nuestra vida?

 

Al hablar de la unidad hago referencia a la Conciencia única. Es el origen de todo, lo Real tras las apariencias sensoriales, emocionales y mentales que sí son múltiples. Al intuir la unidad a pesar de las experiencias psicofísicas de separación descubro el Amor, la Belleza y la Libertad incondicionados.

 

La investigación versus la obediencia.

Obedecer significa decir: “No investigo más”, me dejo llevar por otro, sigo algo sin haberlo visto”. Esto, es obvio, no puede ser el camino de la verdad. Vamos a ponernos en el extremo: ¿Y si obedecemos a una persona con sabiduría? El hecho de obedecer es funesto; ni tan siquiera a una persona sabia debemos obedecer. Podemos estar con ella o mirar desde donde ella mira. Pero no hay que seguir a ningún maestro o maestra cualificada de cualquier religión, ni tan siquiera a Buda o a una persona tan libre como Krishnamurti. No hay que seguir a nadie, porque obedecer es ya el obstáculo. De hecho, ninguna persona con sabiduría incitaría a nadie a que le obedeciese, y si alguien lo hace, es un síntoma claro de que no es sabio.


Sobre el amor.

Sin sabiduría no hay verdadero amor. Sin sabiduría, el amor que existe es el amor convencional, con apegos: amo lo mío, lo que me gusta, lo que me apoya, etc. O también el amor biológico, que me produce una satisfacción física. O el amor afectivo, con dependencias psicológicas. O el amor mental: mis ideas, mis opiniones, etc. Pero no el amor que viene de la comprensión de la unidad. 

 

Comprender versus entender.

Has de distinguir muy bien lo que significa comprender para no confundirte creyendo que estás comprendiendo cuando solamente entiendes cosas. Entender cosas es descifrar símbolos: descifras símbolos del lenguaje o descifras símbolos matemáticos, símbolos técnicos u otros. Entonces entiendes. También hay a quien le interesa descifrar símbolos religiosos. Entonces entiende de eso, de descifrar símbolos. Pero eso no es comprensión; comprender es integrar cada una y todas las cosas en una totalidad.

Entender es intelectualizar, teorizar; comprender es experimentar la Unidad.


Comprender para amar.

No es posible comprender (experimentar) cuando estás entretenido con tus pensamientos y sus emociones: “¿Por qué me pasa esto a mí?” “Qué haré en tal situación?” “Tengo que conseguir esto” “Tengo que convencer a esta persona para que haga esto otro” ... De esa manera, con todas esas preocupaciones e inquietudes, no es posible comprender. Y si no comprendes no amas. Por tanto, no es posible el amor.


 

Otras frases de Consuelo Martín:

Hay sabiduría cuando podemos ver el paso del tiempo serenamente, cuando podemos verlo tal y como es.

El pensamiento, en sí mismo, no tiene por qué crear ninguna emoción. Eso sólo sucede cuando un pensamiento se convierte en creencia.

Cuando hablamos de silencio nos referimos al silencio de lo sensorial, de las emociones, del pensamiento. Sólo en ese silencio es posible despertar a lo real. Después de que hayamos despertado y aprendido a vivir en silencio, podremos vivir lo real despiertos, lúcidos, incluso con pensamientos y emociones.

 

 

De sus investigaciones sobre “ser consciente en la vida”. 

  • He visto que todos los problemas que aparecen fuera, en mi vida, se ocasionan por los nudos psicológicos que llevo dentro; que, si no deshago los nudos, no va a desaparecer el problema.
  • ¿Qué hago queriendo cambiar la situación, a las personas, a mí misma?
  • ¿Cómo me entretengo con el sueño cuando ya he visto que es sólo un sueño?
    Cómo es que no me dedico únicamente a estar más despierta? Es fuerte la hipnosis. He debido tomar una droga muy fuerte.
    Y la única salida de ello es contemplar y contemplar y contemplar.
    Y en este camino, la paciencia tiene que ser infinita.
  • No hay inteligencia cuando tomo en cuenta los pensamientos, cualesquiera que sean. En el pensar no está la Unidad.
  • Los deseos, cuando vienen del pensamiento, no hacen más que ofuscarnos más y más.
  • También cuando deseo se está manifestando la voluntad divina.
  • ¿En qué consiste exactamente eso del deseo?
    Algo me falta y tengo que conseguirlo por encima de todo.
    Quizás eso que me falta no es lo que creo que me falta.
    Lo que me falta es ser lo que soy, saber lo que soy, que es pleno.
  • Cuando voy detrás de mis deseos (lo que creo que deseo) estoy añadiendo cosas ilusorias a un paisaje ilusorio.
    Si anhelo la plenitud, ¿no será que ya soy eso que anhelo? ¿No será que me he alejado de mi verdadero ser, de mi plenitud?
  • Los deseos pueden ser una pista de qué aspectos de mi verdadero ser está clamando ser reconocido.
    Si es el amor, la mayoría de mis deseos serán de tipo afectivo.
    Por qué no me quedo quieta (en vez de salir a buscar) y contemplo ese amor que está empujando?
    Lo tangible es lo más irreal: aparece y desaparece.
    Cuando contemplo el Amor soy el Amor.
  • Observa el deseo y quita el veneno del deseo, la compulsión, lo que te arrastra, la dependencia.
  • Nada deshace la ilusión excepto darme cuenta de ello.



 


La autora.

Consuelo Martín es doctora en Filosofía, especialista en filosofía vedanta advaita (de la India) y directora de “Viveka”, revista de meditación. Dirige retiros y seminarios de meditación contemplativa. Es autora de “La vida como inspiración” (Obelisco), “La revolución del silencio” (Gaia) y “La libertad y el amor” (Obelisco), entre otros.

 

                                               http://crecejoven.com/espiritualidad--consuelo-martin

sábado, 28 de mayo de 2022

Transformando la Ansiedad y los Pensamientos Difíciles-

 


    Traducido con Amor desde...https://jackkornfield.com


En la psicología budista, las instrucciones para la transformación del pensamiento son muy explícitas. El Buda instruye a sus seguidores: “Al igual que un hábil carpintero que quita una clavija tosca golpeándola con una fina, así una persona quita un pensamiento que produce dolor sustituyéndolo por uno hermoso”. La clavija del carpintero es una descripción práctica de cómo podemos eliminar patrones de pensamiento nocivos como el juicio propio, la preocupación y la ansiedad mediante la sustitución del pensamiento. Lo que se requiere es la selección de un sustituto útil y la práctica repetida. La repetición es clave. La repetición, la compasión y la creencia de que los ciclos dolorosos del pensamiento pueden transformarse tienen un papel en el desarrollo de nuevos patrones de pensamiento.

Los pensamientos de reemplazo más comunes son variaciones de las prácticas de bondad amorosa y compasión. Cuando surge un pensamiento negativo repetido, de preocupación y ansiedad, de autocrítica o de depresión, primero estúdienlo. ¿Cuándo surge? ¿Con qué frecuencia? ¿Cuál es su tono de voz? ¿Aparece como palabras o tiene imágenes también? ¿Qué historia quiere que creas? ¿Qué tan doloroso es escucharlo una y otra vez? Ahora que lo ves con claridad, puedes decirle al pensamiento: “Gracias por tratar de protegerme, pero ahora estoy bien”.

Luego elijan un reemplazo adecuado como:

"Soy una persona compasiva, me preocupo por las personas".
“Me cuido a mí mismo”.
“Estoy a salvo y protegido”.
“Viviré con un corazón en paz”.
“Un día a la vez”.
“Viviré con confianza y amabilidad”.

Aun así, algunos patrones de pensamientos nocivos (celos, ira, miedo, indignidad y ansiedad) son tan obstinados que son difíciles de domar mediante una simple sustitución. Para estos pensamientos, el Buda ofrece métodos más enérgicos. Sus instrucciones continúan: “Y cuando aún surjan patrones de pensamientos inhábiles, se debe visualizar claramente el peligro de que los pensamientos causen dolor y sufrimiento. Entonces, naturalmente, como el abandono de la basura, la mente se alejará de estos pensamientos y se volverá firme, tranquila, clara”. De hecho, podemos sentir el peligro cuando estamos poseídos por pensamientos de celos o ira, o estamos bajo las garras de la ansiedad. Estos tensan y estresan todo nuestro cuerpo. Nos impiden descansar. Y cuando consideramos actuar sobre ellos, sabemos que los resultados pueden ser lamentables.

Es importante que no nos juzguemos a nosotros mismos cuando veamos estos pensamientos; ¡son solo pensamientos! La práctica de la transformación consiste simplemente en establecer una nueva y poderosa intención. Podemos ver que ciertos pensamientos son espontáneos, impersonales y que los pensamientos nocivos son dolorosos y no tienen en mente nuestro mejor interés. Por compasión por nosotros mismos podemos sentir su peligro. “Como basura malsana”, dice el Buda, “podemos dejarlos”. O podemos visualizarnos barriéndolos fuera de nuestro cuerpo para convertirlos en abono para la tierra. Entonces podemos reemplazarlos.

Aun así, algunos patrones de pensamiento destructivo son tan fuertes que se necesitan medidas aún más enérgicas. El Buda nos dice que "ignoremos deliberada y directamente estos pensamientos, nos alejemos, sin prestar atención, como si cerráramos los ojos o apartáramos rápidamente la vista de una vista perturbadora y dañina". Y si tales patrones continúan, “el flujo de pensamientos salvajemente torpes debe reducirse gradualmente y aquietarse al reducir la respiración paso a paso, como si se redujera gradualmente el paso de correr a caminar y ponerse de pie”.

Ahora estamos hablando de patrones de pensamiento que son "pegajosos". Todos los conocemos por experiencia, cuando un miedo, una duda o una obsesión simplemente no desaparecen. Los pensamientos pueden ser desagradables, pero nuestra mente se mete en un surco y no sabemos qué hacer sino quedarnos allí. Por ejemplo, la idea de dejar ir a nuestro ex amante se convierte en una forma de pensar en él o ella. Ignorar los pensamientos y caminar conscientemente y respirar lentamente puede reducirlos. Si no es así, el Buda recomienda un último recurso final y raramente utilizado: “Tales pensamientos deben ser enfrentados con fuerza, con los dientes apretados, la lengua presionada contra el techo de la boca, decididos a constreñir, aplastar y someter estos pensamientos como si estuvieran restringiendo un acto violento. De esta manera uno se convierte en un maestro del pensamiento. De esta manera uno se vuelve libre”.

Como podemos escuchar, estas no son prácticas dulces de “autoestima”, mirarse al espejo cada mañana y decir: “Soy una persona amorosa y el mundo me dará lo que quiero”. Los hábitos destructivos de la mente pueden ser tenaces. Se necesita un elemento de feroz determinación y valiente autodisciplina para enfrentarlos. Cuando lo hacemos, descubrimos que podemos entrenar y dirigir nuestra propia mente. ¡Qué bendición!


Acerca de Jack Kornfield


La paz llega cuando nuestros corazones están abiertos como el cielo, vastos como el océano.

 

Jack Kornfield se formó como monje budista en los monasterios de Tailandia, India y Birmania. Ha enseñado meditación a nivel internacional desde 1974 y es uno de los maestros clave para introducir la práctica budista de atención plena en Occidente.  A lo largo de los años, Jack ha enseñado en centros y universidades de todo el mundo, ha dirigido reuniones internacionales de maestros budistas y ha trabajado con muchos de los grandes maestros de nuestro tiempo. Tiene un doctorado. en psicología clínica y es padre, esposo y activista.

Sus libros han sido traducidos a 20 idiomas y vendido más de un millón de copias. Incluyen, Un corazón sabio: una guía para las enseñanzas universales de la psicología budista , Un camino con corazón ; Después del Éxtasis, el Lavadero ; Enseñanzas del Buda ; Buscando el Corazón de la Sabiduría ; Dharma Viviente ; Un estanque de bosque tranquilo ; Historias del Espíritu, Historias del Corazón; el pequeño libro de instrucciones de Buda ; The Art of Forgiveness, Lovingkindness and Peace , Bringing Home the Dharma: Awakening Right Where You Are , y su libro más reciente, No hay tiempo como el presente: encontrar la libertad, el amor y la alegría justo donde estás


https://jackkornfield.com/anxiety/



jueves, 26 de mayo de 2022

Cómo salir de tu cabeza y dejar de pensarlo todo - Jacky Exton

 

 Traducido con Amor desde...https://tinybuddha.com


"No se trata de dejarlo ir, lo harías si pudieras". En lugar de “Dejarlo Ir”, deberíamos  “Dejarlo Ser”~ Jon Kabat-Zinn

Siempre creí que una mente ocupada era algo malo.

Y durante gran parte de mi vida, fue así.

Mirando hacia atrás, nunca recuerdo un momento en el que no estuviera atrapada en mis pensamientos. Siempre hubo un "narrador" en mi cabeza. 

Intentaba meditar, pero volvía a pasar diez minutos de agonía tratando desesperadamente de empujar mis pensamientos  fuera o hacer que se detuvieran, lo que sabemos es imposible. No pensar no es  diferente de intentar separar una extremidad de mi cuerpo. Sí, ese era mi apego a mis pensamientos.

El yoga presentó otro intento inútil de atención plena. Me daba cuenta de que los otros participantes estaban perfectamente presentes y concentrados, mientras que mi mente no paraba de compararme con los demás, debatir por qué estaba allí o criticar mi actuación.

Los desinformados podrían pensar que solo el pensamiento excesivo "negativo" es el problema. Sin embargo, en mi experiencia, el análisis o el pensamiento excesivo  sobre  cualquier tema o evento (incluso los más felices) generalmente me llevaban a sentirme mal. Por ejemplo, si alguien me hacía un cumplido, casi siempre creía que no me lo merecía. Que la persona en cuestión simplemente estaba siendo amable o que se compadecía de mí.

En aquel entonces me sentía atrapada. Mi mente pensante era algo a lo que temía. Podía agobiarme en cualquier momento y desentrañarme. Me gustaría poder simplemente apagarla.

Analizaba todo en exceso. Las conversaciones simples se volvían innecesariamente intensas e incómodas. Encontraba significados ocultos en cada insinuación.

Mi pensamiento no conocía límites. Examinaba el pasado, el presente y el futuro y creaba algunas historias intensas. Ninguna de las cuales era cierta, por supuesto.

Me sentía maldecida. Recargada. ¿Por qué no podía ser normal?

Y, por supuesto, mis seres queridos me repetían….

"¡Fuera de tu cabeza!"

"¡No pienses demasiado en todo!"

"¿Por qué necesitas analizar todo?"

Y mi favorito personal...

"Debe ser agotador ser tú".

Sí. Era agotador. Estaba en guerra constante conmigo misma. ¿Había alguna manera de pensar menos? ¿Podría volverme loca con mis pensamientos?

En la desesperación, aprendí a sofocar mi pensamiento. La comida, el drama y las malas relaciones se convirtieron en mis vicios. Me permitieron coexistir con mi mente maníaca.

Simplemente era una víctima de mi pensamiento fuera de control.

Hasta que descubrí un nuevo entendimiento sobre nuestro pensamiento.

Es un entendimiento que ha cambiado completamente mi vida, acerca de cómo nuestro pensamiento está separado de lo que realmente somos.

No somos nuestros pensamientos No, todo lo contrario.

Tenemos una corriente constante de pensamientos serpenteando a través de nuestras mentes. Eso es parte de ser humano. Sin embargo, podemos elegir con cuales interactuar.

La autora y blogger Pam Grout tiene una brillante analogía para los pensamientos: son como una línea de hormigas que recorren nuestra  manta de picnic. Podemos optar por observarlas mientras siguen marchando directamente desde el otro lado de la manta y desaparecen, o podemos elegir recogerlas e interactuar con ellas. Hazlos tu foco. Preocúpate por ellos. Y probablemente te muerdan también.

Pero existe tu poder: es tu elección.

Decides a qué pensamientos le prestas atención.

Porque los pensamientos vienen y van. Todo el tiempo. Y eso es normal.

Si eres capaz de observar el hecho de que estás pensando demasiado, entonces ya estás notando la separación entre tú y tu mente.

Es realmente así de simple.

Como cualquier cosa nueva, me ha tomado tiempo (y práctica) permitir que esta comprensión resuene realmente y notar los numerosos beneficios. Para nombrar unos pocos:

  • Estoy más de acuerdo con lo que es. Ya no siento la necesidad de intelectualizar y / o juzgar todas las facetas de mi vida. Y con eso viene una verdadera sensación de facilidad.
  • Experimento mucha más satisfacción. Una mente ocupada a menudo termina en un lugar oscuro si se deja sin desbordarse. Al no participar en la interminable charla, los sentimientos de satisfacción se han convertido en un amigo familiar.
  • Estoy más empoderada. Saber que puedo elegir con qué pensamientos involucrarme ha eliminado cualquier sentimiento de victimización que haya sentido anteriormente.

Al igual que con cualquier hábito nuevo, la persistencia es la clave.

Lo que me he dado cuenta es que no tengo que dejar de pensar, simplemente necesito ser selectiva. Porque la mayoría de nuestros pensamientos son solo historias que inventamos, a menudo lamentamos el pasado o nos preocupamos por el futuro.

La mayoría no son verdad. En absoluto.

Solía ​​exagerar. Lo admito.

Entonces, cuando mi hija llegó a la edad de manejar legalmente e ir a discotecas, mi mente exagerada entró en una sobrecarga. Ella saldría con sus amigos (como lo hacen los adultos jóvenes), y yo tendría una crisis interna. Bastante literal.

Mi mente imaginaría todos los peores escenarios posibles, en gran detalle.

Accidentes automovilísticos. Fecha de violación. Secuestro. Lo que sea, lo imaginaba.

Y volvería a repetirse una y otra vez en mi mente, hasta vivir nerviosa y preocupada. El sueño nunca fue una opción.

Comenzaba  a mandarle mensajes de texto desde la medianoche, solo para comprobar que estaba viva. 

Cuando finalmente llegaba a casa en las primeras horas de la madrugada, sentiría tal alivio que era casi abrumador.

Fue agotador experimentar una emoción tan intensa de un extremo a otro de la escala.

Sin embargo, era resultado de mi pensamiento. Eso es todo.

Y después de un año de esta montaña rusa, finalmente tomé medidas. No con mi hija, conmigo. O con mi pensamiento, para ser más precisa.

Este flujo de pensamientos que invadía mi mente cada vez que ella se aventuraba a salir siempre estaría allí, pero era mi decisión si los tomaba en serio o no.

Entonces comencé a reconocer su presencia cuando aparecían, luego los dejaba fluir a través de mí. Razonaba conmigo misma que su vida era suya para vivirla, y que no tenía control sobre su destino. Y eso lo hizo más fácil. Porque es la verdad.

Si sentía ese nudo familiar de ansiedad en mis entrañas, me recordaba que ninguno de esos pensamientos era real. Estaba bien. Ella estaba bien.

Y con el tiempo, se hizo más fácil. Me preocupaba cada vez menos. ¡Incluso logré dormir mientras ella estaba afuera!

Hoy en día, realmente solo escucho mi pensamiento cuando cuenta buenas historias. Historias que me hacen sentir bien. El resto del tiempo, ya sea conscientemente, cambio mi dirección de pensamiento hacia pensamientos que me hacen sentir mejor, o simplemente dejo que mi mente siga grávida, sin prestar atención.

Es un poco como tener la radio encendida en el fondo. Y cuando comienza una canción que me gusta, presto atención.

Sí, elijo cuándo prestar atención.

Sin excepciones.

Mi pensamiento ya no me controla. Yo controlo cómo me relaciono con eso.

Mi mente ocupada es mi aliada. Mi amiga. Mi compañera interna de juego.



 Jacky Exton

https://tinybuddha.com/blog/how-to-get-out-of-your-head-stop-overthinking-everything/

 

sábado, 9 de octubre de 2021

Deje de empujar: el arte del logro relajado - Shannon Kaiser

Traducido con Amor desde...https://tinybuddha.com/

 

“Algunas personas piensan que es la sujeción lo que hace a uno más fuerte, a veces es soltar”. ~ Desconocido

 

Hace unas semanas, tomé un sorbo de mi té de la mañana con la esperanza de que el día fuera mejor que los anteriores. De alguna manera había tropezado con las grietas de la vida y parecía que no podía retroceder. Me había despertado con ganas de empezar un nuevo día, pero como todos los días de mi vida, en las primeras horas, las cosas se habían desviado.

Estaba atrapada en un vórtice descendente de miedo, ansiedad y burlas hacia mí misma. Leí el mensaje de mi bolsita de té Yogi: “No es la vida lo que importa; es el coraje que le aportamos ".

Contuve mis lágrimas porque mi coraje se sentía increíblemente desinflado. Estaba harta de esforzarme tanto.

¿Cuánto coraje realmente necesitamos para vivir nuestras vidas?

Entonces me di cuenta de que toda mi vida me había sentido como un fraude. Estaba alquilando la vida de otra persona, tratando de fingir que era yo. Mi única consistencia fue mi inconsistencia con no ser sincera y honrarme a mí misma. Es agotador ser alguien que se supone que no debes ser.

La sociedad me condicionó a creer que si quieres algo tienes que trabajar duro para conseguirlo. Y trabajé muy duro aceptando el hecho de que se suponía que la vida era una lucha cuesta arriba. Todas mis relaciones fueron superficiales. Forzaba una sonrisa para ocultar el hecho de que me sentía completamente sola.

Todos los que conocía querían hablar sobre lo último en moda, quién ganó American Idol o cuál fue el último drama de Snookie. Fingí estar interesada, pero tenía más curiosidad por el tirón de mi corazón. Seguía picando y molestando como si dijera: "Hay más que esto, cariño".

Durante más de una década viví esta delirante pesadilla de codependencia y búsqueda de seguridad con éxito.

Elegí todas mis relaciones románticas con cuidado para escapar de la dolorosa realidad de mi ansiedad. También elegiría parejas que fueran adictas a adormecer su dolor. Saldríamos de la vida drogándonos juntos y bebiendo por el miedo.

Finalmente reuní el valor suficiente para reconocer que la relación no era saludable y la terminaría solo para encontrarme de nuevo en los brazos de otra adicción: comer en exceso, hacer ejercicio, trabajar en exceso; más hombres, más drogas. Me quedé en un estado constante de negación, consumida por mi mente basada en el miedo.

Siempre estaba esperando que sucediera lo siguiente: el próximo ascenso, el próximo novio, lo siguiente que me sacara de la depresión. Nunca se me ocurrió que "empujar" fuera el problema. Mi impulso interior era en realidad solo un grito de ayuda, un llamado de amor.

Creía que la raíz de mi depresión era mi trabajo en marketing. Entonces, después de muchos intentos, finalmente abandoné ese puesto para perseguir un nuevo sueño. Una vez más, el empuje se apoderó de mi mundo. Declaré que sería escritora de viajes y me abrí camino en esa industria. 

Fue como escalar una montaña para llegar a la cima solo para ver que solo has llegado a la mitad. Empecé a conocer gente importante en el mundo editorial. Los autores más vendidos eran ahora mis mejores amigos y me publicaban en revistas de viajes.

Pero detrás de escena, era un desastre. Mi constante necesidad de aprobación impulsó mi nueva carrera. No fue diferente a antes. Estaba tan drogada con el éxito y el reconocimiento como en mi trabajo anterior.

Me impulsaron los reflejos externos del éxito, pensando que mi valía estaba envuelta en cuántos trabajos de viajes podía precisar. Comencé a compararme con otros escritores de viajes, creyendo que mi importancia estaba ligada a la cantidad de seguidores que tenía en Twitter.

Esto es lo que tiende a hacer la mente basada en el miedo. Tiene una forma de hacer que nos mantengamos en el miedo al desarrollar delirios de separación. Mi ego estaba al mando, así que continué con mi cansado empuje.

Un día, un editor me llamó para invitarme a un viaje de prensa. Pero para mi sorpresa, llegar a esta llamada telefónica no requirió ningún empujón. De hecho, aterrizó en mi regazo.

Empecé a darme cuenta de que mi vida no tiene por qué ser tan dura. Dejé una carrera con las inseguridades y el miedo que me sobraron solo para volcarlos en mi nueva carrera. No podría seguir adelante y crecer a menos que aprendiera las lecciones.

Cuando dejé el mundo empresarial, me prometí a mí misma seguir siempre mi corazón. Cuando sigo a mi corazón, siempre hay un tirón. Es como una fuerza magnética que me lleva a mi bien mayor. El estar siempre empujando es el monstruo. Es la mente temerosa que nos dice que no somos lo suficientemente buenos; no somos lo suficientemente guapos o lo suficientemente inteligentes.

¡Basta ya! Detén la locura. No es de extrañar que la mayor parte del mundo esté atrapado en depresión, recesión y agresión.

¿Qué pasaría si todos cambiamos nuestros pensamientos a pensamientos amorosos? ¿Qué pasa si todos dejamos de presionar y dejamos que nuestros corazones nos guíen?

El día que tuve esta epifanía estaba sentada junto a mi abuela de 92 años. Reconocí que su realidad era muy diferente a la mía.

Era una mujer que había vivido tanto, desde la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, el Movimiento por los Derechos Civiles, la Crisis de los Misiles Cubanos, hasta la Asignación del Presidente Kennedy, el 11 de septiembre y el Primer Presidente Negro.

Pero allí estaba sentada, con un suave brillo sutil. La abuela siempre sonreía y tenía una chispa de paz en sus ojos. Me di cuenta de que mis mini dramas, el auto desprecio y la preocupación por mi próxima tarea eran bastante superficiales en comparación.

Le pregunté a esta hermosa mujer de 92 años: "En tu vida, ¿cómo superaste los momentos difíciles?" Ella me miró y simplemente respondió: “Bueno, al final todo sale bien, ¿no? No tiene sentido preocuparse cuando las cosas siempre salen bien ".

Una sonrisa inundó mi rostro, al reconocer que hay una clara diferencia entre empujar y tirar. Empujar tiene que ver con el miedo.

Hasta hace unas semanas, estaba en la trampa del éxito de sentir que mi recompensa vendría de "ahí afuera". Tuve que cortar los hilos y confiar en que el éxito es un sentimiento en el corazón. Ahora, en lugar de empujar, siento una paz natural desde dentro.

¿En qué parte de tu vida estás luchando? ¿De qué manera te estás agotando empujando? Si sientes que vas cuesta arriba en un área de tu vida, detente y da un paso atrás.

Entonces conéctate con tu propósito. Pregúntate por qué estás haciendo lo que estás haciendo. No te preocupes por cómo o cuándo sucederá, pero pregunta si... ¿Estás ayudando a otros? ¿Cómo estás sirviendo al bien mayor?

Cuando nos enfocamos en la intención en lugar de las pequeñas cosas, como cómo vamos a ganar dinero o cuándo conoceremos a nuestros próximos clientes, nos sentimos motivados por nuestro propósito, en lugar de impulsados ​​por nuestras preocupaciones.

Toma la decisión consciente de actuar desde el amor, no desde el miedo. El miedo es la fuerza que empuja, manipula y controla, y el amor es la fuerza en tu corazón que te guiará por el camino de menor resistencia.

Por último, escucha a la abuela. Confía en que todo saldrá bien, porque al final siempre sale bien.

 

Shannon Kaiser es fundadora de playwiththeworld.net. Escritora de viajes, autora y adicta a la aventura a tiempo completo, inspira a las personas a "amar su vida al máximo" y aprovechar al máximo cada momento.

 

https://tinybuddha.com/blog/stop-pushing-the-art-of-relaxed-achievement/

 

viernes, 8 de octubre de 2021

Ensayando el sufrimiento - Sister Dang Nghiem

Traducido con Amor desde… https://tricycle.org

 

Un obstáculo importante para la meditación es la tendencia de nuestra mente a atascarse en pensamientos negativos. La mente "ensaya" los escenarios que nos molestan, en última instancia, porque quiere resolver el problema y encontrar una salida. Desafortunadamente, puede atascarse en su pista como la aguja del gramófono atascada en un surco, repitiendo la misma pista sin cesar.

Las personas que han sobrevivido a un trauma o sufren de angustia psicológica frecuente a menudo se sienten preocupadas por pensamientos intrusivos repetitivos. La mente ha sido comparada con un motor de búsqueda: inicias un pensamiento y te da otros pensamientos relacionados con él. Pero si seguimos albergando pensamientos de odio, incluso si no actuamos en consecuencia, pueden generar más odio y violencia. Arno Michaelis, un ex supremacista blanco, ha escrito sobre cómo sus pensamientos de ira llevaron a charlas que apoyaban la violencia contra las personas de color. Después de su conversión al budismo, cuando se le preguntó cómo la gente podía infligir dolor a los demás e incluso asesinarlos, respondió: “Practica. Cuando practicas el odio y la violencia, tu vida es tan miserable que nada más que el homicidio seguido del suicidio parece tener sentido. Cosas como el amor, la compasión, el perdón, la bondad y todos los aspectos más hermosos de nuestra experiencia humana no solo te resultan desconocidos, sino que te repugnan ".

Todo lo que hacemos habitualmente puede entenderse como práctica y ensayo. Con esta conciencia, aprendemos a utilizar nuestro motor de búsqueda (mente) de forma consciente y poner selectivamente en nuestra barra de búsqueda solo los elementos positivos. En neurociencia, se sabe que las neuronas que "disparan juntas se conectan entre sí". Cuando ciertas neuronas se activan juntas continuamente, con el tiempo la conexión se vuelve más fuerte entre esas neuronas. El factor desencadenante puede ser un pensamiento, una palabra u oración, o una acción, y luego una vía neuronal particular se activa inmediatamente, a través de impulsos eléctricos y después de la liberación de neurotransmisores una reacción en cadena completa tiene lugar instantáneamente. La reacción más usada se convierte en un camino habitual.

Las vías neuronales que se activan con frecuencia pueden comenzar a funcionar automáticamente, manifestándose como un hábito o un patrón habitual, y esto se convierte en su personalidad con el tiempo. De manera similar, para las personas con traumas solo necesitan escuchar un sonido repentino, ver algo que se desencadena o incluso simplemente pensar en una experiencia desagradable, e inmediatamente se produce una cascada completa de reacciones, pensamientos, habla y comportamientos. Alguien que ha sido abusado puede sentir repulsión por el toque de su amante, o un soldado de combate puede comenzar a gritar exactamente como si estuviera en una zona de guerra. De esta manera, el trauma no ocurre solo una vez; ocurre fisiológicamente cada vez que lo revivimos traumáticamente con nuestros pensamientos. Incluso cuando tienes una pesadilla, todo tu cuerpo la atraviesa: se liberan neurotransmisores.

Cuando hace o dice algo negativamente la primera vez, puede sentirse mal por ello, pero la segunda vez puede sentirse menos inquietante. Puede que se diga a sí mismo "No eres digno", o puedes gritarle a tu cónyuge o golpear la pared; la primera vez que lo haces, es un shock. Pero la segunda vez puede sentirse menos mal. Y entonces el comportamiento puede convertirse en un hábito. Cada vez que te enojas, golpeas la pared. Puede volverse incontrolable. Un hábito se convierte en personalidad, que luego determina el curso de tu vida y tu destino.

Tenemos que ensayar de manera positiva, para que sea más fácil ver el lado positivo de una situación. Esto se relaciona con cómo percibimos nuestra realidad. El signo o apariencia del objeto o situación puede ser exactamente el mismo, pero el estado mental determina cómo percibimos la situación. A través de la práctica, podemos entrenar nuestra mente para que esté en un estado de amplitud: tranquila, positiva y capaz de percibir la situación con más claridad, ecuanimidad y sentido de posibilidad.

Para aquellos de nosotros que tendemos a ser sombríos y desesperados fácilmente, agravados con el sufrimiento del pasado, nuestro estado de ánimo habitual hace que sea aún más difícil manejar y transformar la situación. Entonces realmente necesitamos tener la visión correcta y el pensamiento correcto. Nos entrenamos para ser conscientes de lo que estamos pensando y respirar con ello, relajarlo y cambiarlo a una visión más equilibrada, reconociendo las buenas condiciones que aún están disponibles para nosotros. Podemos recordarnos a nosotros mismos, “Sonríe. Elije pensar en ello de una manera positiva ". Es completamente posible crear hábitos nuevos, conscientes y positivos. Sin duda, esto es posible con la práctica del habla amorosa y la escucha profunda de nosotros mismos. La positividad y la gratitud se convierten lentamente en un nuevo hábito consciente.

 

Práctica: ¿Crees que sí?

A petición mía, Thay [el maestro zen Thich Nhat Hanh] me escribió una vez una caligrafía que decía: "¿Tú lo crees?" Hacer esta pregunta es una buena práctica para verificar nuestras percepciones. Nos ayuda a reexaminar nuestros puntos de vista y percepciones profundamente arraigados, de modo que podamos descubrirnos desde diferentes ángulos y en niveles más profundos.

En mi vida espiritual, me he encontrado teniendo que ceder y liberar capa tras capa de puntos de vista, percepciones y actitudes que alguna vez pensé que eran sólidas e inamovibles. Dejar ir las opiniones fijas me ha permitido aceptarme a mí misma y ser aceptada por los demás; experimentar alegría, estar bien con ello y no aferrarme a mi sufrimiento.

Practicar la auto-indagación con la pregunta: "¿Tú lo crees?" me ha enseñado mucho sobre cómo pienso sobre el sufrimiento. Cosas erróneas como: "¡Es mío! No lo entiendes. Mi dolor es mayor que el tuyo ". Se necesita mucho coraje para liberar y dejar ir nuestra negatividad.

Probemos esta práctica. Por ejemplo, digamos que tienes un pensamiento negativo hacia ti mismo, como "¡Eso es horrible!" o "Fue realmente tonto lo que dije". Respira, sonríe y pregúntate: "¿Eso crees?"

Continúa respirando, sonriendo y escuchando por un rato.

¿Ha cambiado algo?

¿Eso crees?

 

Adaptado de Flowers in the Dark: Reclaiming Your Power to Heal Trauma through Mindfulness por la hermana Dang Nghiem © 2021

La hermana Dang Nghiem  nació en 1968 en Vietnam, hija de una madre vietnamita y un soldado estadounidense. Perdió a su madre a los doce años y emigró a los Estados Unidos a los diecisiete años. Al vivir en varios hogares de acogida, obtuvo un título médico de la Universidad de California en San Francisco. Eventualmente dejó su práctica como doctora para vivir en Plum Village de Thich Nhat Hanh, donde fue ordenada monja en 2000. Es autora de un libro de memorias, Healing: A Woman's Journey from Doctor to Nun (2010), y Mindfulness as Medicina: una historia de sanación y espíritu (2015). Su último libro es Flowers in the Dark , una guía para curar el trauma con la práctica de la atención plena.

https://tricycle.org/trikedaily/sister-dang-nghiem-suffering/

¿Es usted un pensador excesivo? 11 formas innegables de saber - Elyane S. Youssef

Traducido desde… https://www.elephantjournal.com

Siempre he sido una pensadora extrema.

Pero durante la mayor parte de mi vida, no tenía idea de que era una. Incluso cuando estudié budismo y comencé a practicar la meditación (que esencialmente te enseña cómo entrenar tu mente), no me di cuenta del hecho de que pasaba demasiado tiempo en mi cabeza.

Aunque fue frustrante, pensé que todos los demás eran como yo. Realmente creía que todas las personas reflexionan constantemente sobre el pasado y analizan todo de manera irracional. Tuve que encontrarme con alguien que fuera completamente opuesto a mí para discernir cuán caótica era mi mente.

Ese alguien es mi marido. Es la persona más relajada que conozco. Él me ha abierto los ojos al hecho de que soy una preocupada y una incontrolable que piensa demasiado. Y debido a que es lo opuesto a mí, es un recordatorio constante del ciclo perjudicial de mi pensamiento excesivo.

Darme cuenta de que vivo en mi cabeza ha sido un gran descubrimiento para mí. Creo que cuando arrojamos luz sobre el problema, resolvemos la mayor parte. He llegado a un punto en el que soy completamente consciente del daño que me ha estado causando el pensar demasiado; he desarrollado ansiedad y casi he perdido el contacto con la realidad.

Siempre que siento que estoy a punto de hacer un esfuerzo mental adicional, hago una pausa y me digo a mí misma que no piense demasiado. Ahora estoy completamente convencida de que pensar demasiado no es útil de ninguna manera. No nos acerca a ningún resultado, respuesta o conclusión. De hecho, nos aleja de ellos.

Aquí hay 11 formas infalibles de saber si nos cuesta pensar demasiado:

  1. Cancelas planes solo para pensar demasiado. Sí, me escuchaste bien. Prefieres quedarte en casa o en cualquier lugar lejos de la gente para poder detenerte en privado en tus pensamientos.
  2. Los pensamientos no pasan por tu mente. Tu mente es como una oficina de registro que necesita examinar cada pensamiento, idea y memoria.
  3. Estás convencido de que pensar demasiado resolverá tu problema. Como realmente. Sigues pensando demasiado en el problema hasta que encuentres una solución o decisión que te satisfaga.
  4. En consecuencia, piensas demasiado para resolver problemas. Hola Sherlock.
  5. Te sientes cansado después de una "sesión" de pensamiento excesivo. Cuanto más piensas, más exhausto te sientes.
  6. Odias que te interrumpan mientras piensas demasiado. ¿Pueden nointerrumpirme cuando analizo demasiado cómo entró la araña en mi casa, por qué está en el techo y cómo sacarla?
  7. Revives los mismos recuerdos y experiencias una y otra vez. El pasado se fue hace mucho, pero no está en tu cabeza. Piensas demasiado si podrías haber hecho las cosas de manera diferente y si hay algo que podrías hacer ahora.
  8. Piensas demasiado en cosas idiotas. Como el clima, cómo se hacen las alfombras y las bombillas parpadeantes.
  9. Deseas más de lo que resuelves. A veces, te encuentras pensando y deseando en lugar de tomar medidas reales.
  10. Tienes problemas para conciliar el sueño por la noche. Incluso tiene problemas para "quedarse" dormido por la noche.
  11. Nunca tomas decisiones apresuradas. Cuenta hasta 10, mira desde todos los ángulos y evalúa el daño antes de hacer cualquier cosa, incluso hacer recados.

La próxima vez que te dés cuenta de que estás pensando demasiado, recuerda lo que dijo Winston Churchill : “Cuando recuerdo todas estas preocupaciones, recuerdo la historia del anciano que dijo en su lecho de muerte que había tenido muchos problemas en su vida, la mayoría de los cuales nunca habían sucedido ".

 

https://www.elephantjournal.com /2021/03/are-you-an-overthinker-11-undeniable-ways-to-know/

martes, 13 de abril de 2021

El problema con los pensamientos es que los tomamos en serio - Will Johnson

Traducido con Amor desde...https://innerself.com

 

 El problema con los pensamientos no es que tengamos tantos, sino que nos identificamos muy estrechamente con ellos. Los pensamientos van y vienen. Algunos son claramente más interesantes que otros. Pero independientemente de su contenido, tomamos en serio la aparición del pensamiento porque tendemos a creer que quienes somos es el orador silencioso de todos estos pensamientos, este misterioso personaje al que todos llamamos "yo". ¿Quién en silencio forma y dice estos pensamientos? 

Los bebés entran al mundo sintiéndose fusionados con todo, pero a medida que crecemos y maduramos, es de vital importancia que dejemos atrás la fusión y nos demos cuenta de que hay una diferencia importante y cualitativa entre nuestro cuerpo físico y todo lo demás que percibimos fuera de nuestro cuerpo. Y así, cada uno de nosotros se convierte en un yo, una entidad única separada de todos y de todo lo demás.

Este cambio radical en la percepción es un desarrollo completamente natural, y es imperativo que ocurra. Significa una maduración en nuestra comprensión del mundo de la realidad física y de nuestra relación con él, y si por alguna razón no ocurre esta progresión natural de la fusión en la separación, el niño a menudo tendrá muchos problemas para moverse a través de un mundo que todos los demás experimentan de manera diferente.

Mente tranquila de Buda

Sin embargo, este desarrollo desde la fusión hasta la separación no es el final de la historia. Todavía hay una tercera fase de crecimiento y desarrollo que podría ocurrir en la vida de una persona madura, y esto sería crecer más allá de la rígida perspectiva separatista del yo redescubriendo el sustrato de unión subyacente al mundo de las apariencias que el bebé no tiene opción de experimentar.

Pero este redescubrimiento requiere una progresión de la conciencia basada en la relajación del cuerpo y la calma de la mente, no una regresión a la conciencia indiferenciada del recién nacido. De esta manera, el paso por la vida podría trazar una espiral perfectamente evolutiva: desde la fusión con el mundo hasta la separación de él y luego a una conciencia sentida que participa de ambos.

Y este ciclo, desde el sustrato de la totalidad indivisa que impregna toda forma física, hasta la separación clara y distinta que existe entre esos objetos y formas, y luego hasta la conciencia simultánea de ambas dimensiones, podría representar la evolución natural de un ser humano. ser cuya mente ya no está atrapada o identificada con pensamientos de creencias y prejuicios y cuyo cuerpo se ha relajado para permitir que la corriente de la fuerza vital se mueva más libremente a través de él.

El Sutra del corazón, uno de los textos más venerados del budismo, nos dice que todo participa de estas dos dimensiones. Por un lado, está la realidad convencional del mundo con la que estamos tan familiarizados, cuyas formas físicas y objetos parecen sólidos, distintos y eternamente separados unos de otros. Por otro lado, hay una realidad absoluta que impregna toda forma física, cuya sustancia penetrante, tan sutil se siente como un gran vacío, y cuyo tono emocional enfatiza un sentido de unión, no de separación.

El Sutra del Corazón nos alerta sobre la existencia de este universo paralelo de vacío generalizado, el polo opuesto a las formas y objetos visibles de nuestro mundo convencional, e implica que el propósito de la práctica es despertar una conciencia de la existencia simultánea de estas dos dimensiones, para poder funcionar ágilmente en ambas, moviéndose hacia adelante y hacia atrás entre ellos según lo dicten los eventos en nuestra vida. Y para hacer eso necesitamos dejar de lado nuestra identificación con el continuo desfile de pensamientos en nuestra cabeza y ceder al impulso encarnado de movernos a este registro superior de la espiral evolutiva.

A diferencia de la pubertad, no existe una edad predeterminada en la que este impulso se desate y esta percepción del vacío surja por primera vez. Puede sucedernos a algunos de nosotros cuando somos muy jóvenes. Puede suceder cuando somos mayores. Puede suceder en cualquier momento o no suceder en absoluto.

Aferrándose a la perspectiva egoica

A diferencia de las poderosas energías hormonales de la pubertad que prácticamente nadie puede resistir, tenemos la capacidad de bloquear esta realización de la espiral evolutiva de la vida. Tan fuerte es la fijación egoica en el segundo nivel de separación (yo, después de todo, es una demarcación clara y estridente de separación) que la mayoría de las veces permanecemos apegados a su perspectiva separatista a lo largo de nuestra vida.

Tendemos a resistir el impulso evolutivo completamente natural de ir más allá de nuestro ser limitado y al abrazo tranquilo de lo que el Buda llamó la condición nibbánica, donde vemos que los mundos de la forma y el espacio omnipresentes no son más que perspectivas diferentes de Una realidad. Es como si nos aferráramos a nosotros mismos, pero terminamos perdiendo lo que es legítimamente nuestro.

Además, la forma en que nos aferramos a la perspectiva egoica y restringimos esta fuerza evolutiva es generar tensión en el cuerpo, y tan pronto como la tensión innecesaria entra en el cuerpo, la confusión en la mente no se queda atrás.

Rendirse a las corrientes evolutivas despiertas

El Buda creía que el sufrimiento que experimentamos, la inquietud en nuestras mentes y la incomodidad en nuestros cuerpos, es el resultado directo de resistir la inteligencia actual e innata de la fuerza vital y de querer que las cosas sean diferentes de cómo son.

La vida sucede, lo queramos o no. Las energías de la pubertad se desatan, lo queramos o no. Y si simplemente nos rendimos y cabalgamos sobre estas corrientes evolutivas despertadas, nos llevarán a la tercera fase de la espiral evolutiva, y nada podría ser más natural.

Y, sin embargo, para la mayoría de nosotros, la mayoría de las veces, la caravana de pensamientos sin control solo sigue y sigue sin ninguna habilidad aparente de nuestra parte para hacer algo al respecto.

Pero, una vez más, si comenzamos a despertar a lo que antes era tan inconsciente: la respiración que sostiene nuestra vida, así como las vistas, sonidos y sentimientos que cambian, cambian y cambian constantemente en este momento presente, el cuerpo puede recordar relajarse y los pensamientos pueden disminuir, y a medida que el pensamiento se evapora y se disuelve, también lo hace el que habla en esos pensamientos.

Tirando del enchufe en el desfile de pensamientos

Cuando la mente está en silencio y el lenguaje está ausente, el yo no tiene ningún terreno estable sobre el cual apoyarse. Y cuando se saca la alfombra de debajo del yo, inmediatamente y de forma natural volvemos a la dimensión de la conciencia que el Buda consideraba nuestro derecho de nacimiento intrínseco.

Desenchufe el desfile de pensamientos, y nuestra identidad claustrofóbica que se relaciona solo con el mundo de la forma sólida se disuelve en el estado fundamental mayor, no muy diferente de cómo una gota individual de agua finalmente regresa al océano y se convierte en parte de él.

Los sufíes tienen una expresión fundamentalmente similar para suavizar la ficción egoica y salir del turbulento desfile de pensamientos que normalmente consumen la mente. Dicen que tienes que "morir antes de morir". De ninguna manera están hablando de una muerte prematura del cuerpo físico.

En cambio, apuntan a la fusión de la calidad de la mente y de la tensión en el cuerpo que la sostiene y la alimenta, que se relaciona con la vida solo a través de la perspectiva de la separación, del "yo". Si podemos promulgar esta disolución, esta fusión de la rigidez de la perspectiva egoica, lo que comienza a emerger para tomar su lugar es una especie de presencia y conciencia estimulante que no tiene que ver el mundo a través de la lente distorsionadora del concepto separatista " YO."

De manera similar, el filósofo religioso occidental William James acuñó el término conciencia para describir la misma condición mental, una mente tranquila y clara, un espejo de la conciencia libre de las ondas distorsionantes del pensamiento que perturban la tranquilidad y claridad innatas de la mente, una conciencia que no necesita la intermediación de un yo para involucrar al mundo.

Reemplazando la turbulencia con la quietud

Una mente que ha reemplazado la turbulencia con la quietud es una mente en la que la procesión sin control de los pensamientos se ha ralentizado significativamente. Y, cuando el pensamiento se ralentiza ¿qué le sucede al hablante de todos esos pensamientos, el "yo"? También se desvanece, retrocediendo hasta el fondo de la conciencia para ser revelado como ilusorio.

Desde la perspectiva del mundo de la separación, la fijación egoica de la mente es muy real. Sin embargo, lo que es ficticio al respecto es que cree que es la única perspectiva que existe, y esta creencia no permite que ocurra una mayor evolución hacia el tercer nivel de la espiral. Además, nuestro apego a la conciencia de separación y nuestra resistencia a la corriente evolutiva que quiere guiarnos hacia la tercera fase de la espiral requiere que introduzcamos un patrón sofisticado de sujeción y refuerzo en los tejidos del cuerpo, y esto es innecesario. La tensión duele.

El camino principal para esta fusión de la mente es prestar la mayor atención posible al fenómeno y al proceso de respiración mientras reorientas tu conciencia hacia los sonidos, visiones y sensaciones que puedes escuchar, ver, y sentir ahora mismo

Lo que también es necesario es que no te apegues tanto a cualquier visión, sonido, sensación, patrón de respiración, que quieras conservar para siempre, lo que nunca puede ocurrir, o alejar, porque no lo haces, porque no te gusta o no lo quieres.

Tanto aferrarse como a alejarse son expresiones de resistencia a los eventos siempre cambiantes y al flujo de lo que la vida te presenta en este momento. Para alinearte más visceralmente con este flujo necesitas respirar, relajarte y permanecer consciente, respirando, viendo, escuchando, sintiendo… Solo respirando y permaneciendo consciente. Y recordando relajarte.

No es un camino agresivo en el que nos esforcemos por atacar la mente turbulenta, demolerla y destruirla, sacarla de su miseria y de la nuestra. No puedes detener por la fuerza la mente. Solo puedes respirar y estar atento. Eventualmente, con el tiempo, los momentos acumulados de conciencia hacen su magia. La rigidez condicionada del cuerpo y la mente comienza a derretirse, reemplazada por una sensación sentida de flujo en los niveles tanto de la sensación de presencia del cuerpo como de las formas de pensamiento en la mente.

Siéntate y respira. Y mantente alerta. No necesitas esforzarte por alcanzar un estado especial o una visión única.

Sé tan consciente como puedas de la presencia sintente del cuerpo, de la respiración cuando entra y sale del cuerpo, de los campos de visión, sonido y sensación que te rodean y penetran. Y, en la medida de lo posible, mantente en contacto con el misterio del momento presente, cuya única constante es que sus contenidos siempre cambian.

Simplemente practica y observa cómo el cuerpo se relaja y la mente se vuelve más tranquila. ¿Qué le sucede a tu yo cuando esta relajación y quietud reemplazan la tensión y la turbulencia?

Will Johnson es el director del Instituto para el Entrenamiento de la Realización, una escuela de enseñanza en Costa Rica que ve el cuerpo como la puerta, no el obstáculo, para un verdadero crecimiento y transformación espiritual. El autor de varios libros, que incluyen Respirar a través del cuerpo entero, Las prácticas espirituales de Rumi y Ojos bien abiertos, enseña un enfoque profundamente orientado al cuerpo para la meditación sentada en los centros budistas de todo el mundo. Visite su sitio web en http://www.embodiment.net.

https://innerself.com/content/personal/spirituality-mindfulness/mindfulness/20387-the-problem-with-thoughts-is-that-we-take-them-seriously.html

 

 

sábado, 10 de abril de 2021

Sé consciente de lo que estás pensando - Dr. Bruce Lipton

Traducido desde… https://upliftconnect.com

 

 

'El cielo en la tierra' está a solo un pensamiento de distancia

 

Desde los albores del pensamiento de la Nueva Era, los defensores han enfatizado el poder de la mente en el control de la biología. La noción de autoempoderamiento en la gestión de la salud fue condenada rotundamente por la industria farmacéutica, una industria cuyo sustento se basa en la venta de medicamentos como el único camino para controlar la salud. La percepción del público de que los productos farmacéuticos son la única forma de recuperar la salud está condicionada por la avalancha de comerciales de drogas de la industria cada diez minutos en la programación televisiva. El poder financiero de las compañías farmacéuticas también se ha utilizado para manipular los planes de estudio de la escuela de medicina para que los profesionales estén capacitados para devaluar el papel de la mente mientras se les alienta a escribir recetas de medicamentos para sus pacientes.

Si bien los profesionales médicos han descartado esencialmente el papel de la mente para influir en la salud, la ciencia ha establecido completamente que un mínimo de un tercio, y hasta dos tercios, de todas las intervenciones médicas positivas se deben al efecto Placebo, una expresión del poder real. de mente sobre la materia. 

Por definición, el efecto placebo revela la influencia que el pensamiento positivo sobre la efectividad de una píldora o terapia (que en realidad puede ser solo una píldora de azúcar o una terapia simulada (falsa)) puede producir una experiencia de curación. Los placebos representan la consecuencia científica de cómo la conciencia positiva (mente) puede manifestar la curación.

Si bien el efecto placebo demuestra la efectividad del pensamiento positivo en la configuración de la salud, ¿qué pasa con la influencia del pensamiento negativo? Los pensamientos negativos involucran el efecto Nocebo, cuya influencia es igualmente poderosa que la del efecto placebo, pero funciona en la dirección opuesta. El pensamiento negativo, característico del efecto nocebo, puede causar CUALQUIER enfermedad e incluso la muerte ... de nada más que un pensamiento. 

 No es realmente el poder del pensamiento positivo o del pensamiento negativo, es simplemente el poder del pensamiento y cómo nuestros pensamientos controlan nuestra biología. Esta visión refleja plenamente el principio fundamental de la física cuántica, la más válida de todas las ciencias, que reconoce la conciencia como el factor que controla nuestras experiencias de vida. Los efectos placebo y nocebo están mediados por la liberación de neuroquímica cerebral que complementa la interpretación de la mente del mundo. La química del cerebro es responsable de manifestar la expresión física del pensamiento del cuerpo .

Pensando en salir del miedo

En el momento actual, el público está siendo desafiado nuevamente por la influencia del pensamiento negativo en relación con el miedo a otra pandemia potencialmente mortal ... esta vez el coronavirus. Tenga en cuenta un hecho importante sobre las pandemias mortales históricas y famosas como la muerte negra (peste bubónica) en la década de 1300 y la gripe porcina de 1918, que causaron millones de muertes. Los investigadores médicos han establecido que la salud de los que murieron en estas plagas ya estaba comprometida físicamente, estaban extremadamente desnutridos y vivían en los entornos más insalubres.

Del mismo modo, se nos hace creer que el sarampión también representa una enfermedad 'mortal', mientras que hace años, cuando era joven (al contrario de lo que pueda pensar, no eran las edades oscuras), todos tenían el sarampión como un derecho de paso. Sí ... algunas personas murieron con sarampión y una vez más, las que murieron ya estaban médicamente comprometidas. Hoy, la palabra 'sarampión' invoca una imagen nocebo de una plaga mortal que mata a todos a la vista. ¡Tenga en cuenta que es el miedo al coronavirus, propagado por los medios, lo que es más mortal que la enfermedad misma!

Cuando se invoca el miedo, causa un cambio radical en la función cerebral que resulta en la liberación de neuroquímicos que, cuando se mantienen, pueden provocar un colapso fisiológico en las funciones corporales. Las evaluaciones del electroencefalograma (EEG) sugieren que nuestros pensamientos son un proceso interno que tiene una profunda influencia en la configuración del interior del cuerpo. Los estudios de EEG ilustran cómo la expresión de la mente de los pensamientos positivos y negativos configura el comportamiento del medio interno del cuerpo (células, tejidos y órganos).

Transmitiendo buenos pensamientos

Los ensayos de magnetoencefalografía (MEG) también leen los pensamientos de la mente. Pero, los estudios MEG ofrecen ideas profundamente diferentes a las que ofrecen las evaluaciones EEG. La actividad de EEG se lee a través de electrodos unidos al cuero cabelludo porque la actividad eléctrica de las neuronas del cerebro se conduce físicamente a la piel que recubre el cráneo. Sin embargo, el aparato MEG lee la actividad cerebral usando una sonda que ni siquiera toca la cabeza o el cuerpo. Este es realmente un hallazgo importante ya que revela que nuestros procesos de pensamiento no están contenidos en la cabeza, sino que se 'transmiten' al medio ambiente.

El punto es significativo porque el pensamiento positivo y negativo, respectivamente, las influencias de placebo y nocebo, no solo configuran nuestras experiencias internas, sino que también configuran nuestras interacciones con el mundo externo. Este hallazgo también apoya el principio de la física cuántica de que la conciencia da forma a nuestras experiencias de vida, tanto internamente como externamente influyendo en  nuestra salud y dando forma a nuestras experiencias mundanas.

Los efectos placebo y nocebo proporcionan una base científica en apoyo de la famosa cita de Henry Ford, "Si crees que puedes o no, ¡tienes razón!" Con esa comprensión, deberíamos reconocer seriamente, como lo han revelado los psicólogos, que la mayoría de nuestros pensamientos son negativos, limitantes y le quitan el poder. ¿Qué tipo de vida podemos esperar de eso?

La conclusión es profunda: podemos experimentar el empoderamiento personal, evaluando nuestros pensamientos y luego, editando y revirtiendo los pensamientos negativos, podemos manifestar una vida sana, feliz y armoniosa. Hoy, la física, la biología y la psicología demuestran colectivamente el poder de la conciencia para crear nuestras vidas. Un hallazgo que respalda de manera interesante la antigua sabiduría de la mente sobre la materia.

Este mismo mensaje del impacto que tiene el pensamiento positivo en nuestras experiencias de vida se enfatizó en la antigua literatura espiritual. Jesús, el sanador profundo y hacedor de milagros, esencialmente dijo:

Puedes hacer todos los milagros que yo puedo hacer, incluso mejor que yo ... pero debes creer.

 

La conclusión es clara: ¡para transformar nuestro mundo, primero debemos transformar nuestros pensamientos! La influencia del pensamiento positivo es real y ahora, más que nunca, es necesaria. “El cielo en la Tierra” está a solo un pensamiento de distancia.

Bruce Harold Lipton, es un biólogo celular estadounidense, conocido por su creencia de que los genes y el ADN pueden ser manipulados por las creencias de una persona. Es autor del best seller La biología de la creencia y profesor visitante en el New Zealand College of Chiropractic.​

https://upliftconnect.com/be-conscious-of-what-you-are-thinking/