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viernes, 8 de octubre de 2021

Por qué necesitamos Horarios y cómo funciona el Reloj Circadiano

Traducido con Amor desde… https://www.smartsapiens.net

 

Todos los organismos de la Tierra están sometidos a cambios cíclicos de la naturaleza. ¿Cómo hacen para medir el tiempo? ¿Cómo pueden saber si es de día o de noche? ¿Cómo saben cuál es la época más adecuada para la reproducción? ¿Es tan importante la medida del tiempo para la supervivencia de una especie?

Nuestros antepasados no sabían la hora del día. No tenían relojes, ni agendas, ni calendarios. Solo conocían los ciclos del sol y las estaciones del año.

La capacidad de medir el tiempo en la antigüedad era limitada, con relojes de arena y solares. Hasta los siglos XIV y XV, con el desarrollo de la mecánica del reloj, no se pudo medir el tiempo con precisión.

Desde entonces, el reloj ha pasado a dominar nuestra vida.

¿Qué ha sucedido? En el siglo XXI, la iluminación artificial, la tecnología y la sociedad de las 24 horas nos separa de la naturaleza por completo. Como resultado, pasamos demasiado tiempo en el interior o de despiertos por la noche con demasiada luz. Y las consecuencias para la salud son interrupciones de nuestros ritmos circadianos. Y te preguntarás que son…

Estos son un tipo de ritmo biológico que abarca 24 horas (del latín circa que significa alrededor, y dies, día). Hay otros tipos de ritmos biológicos de diferentes duraciones, más largos y más cortos que un ciclo circadiano, pero todos se ven influidos por el ambiente y la genética.

Los estímulos del ambiente que afectan, modifican y sincronizan los ritmos biológicos se conocen como zeitgebers (o sincronizadores). De ellos, la luz es el más potente. Estos zeitgebers pueden alterar los ritmos biológicos, como es el caso del “jet lag”.

El problema es que la mayoría de las personas viven como trabajadores a turnos sin ser conscientes de ello.

Hemos reemplazado los ritmos naturales de la vida por los ritmos artificiales de las oficinas y las fábricas. Nos conectamos con la tecnología, pero nos desconectamos de nuestra biología.

El artículo de hoy trata sobre la importancia de conectarnos de nuevo a nuestros ritmos naturales.

Nuestro problema con el tiempo

A lo largo de la historia, los humanos hemos desarrollado instrumentos, para medir el tiempo. Pero no somos los únicos. Si nos fijamos bien, la naturaleza está llena de relojes: desde los movimientos orbitales de las galaxias hasta el batir de las alas de un insecto, prácticamente todo lo que nos rodea tiene un ritmo. ¿Por qué hay ritmos en todas partes? ¿Es el ritmo la esencia de la vida?

Si tenemos en cuenta cómo percibimos el tiempo, parece avanzar en una sola dirección. Para nosotros, el tiempo nunca retorna. Y por este motivo, necesitamos aprovechar el instante que estamos viviendo antes de que desaparezca.

Como explican en El Club de los Poetas Muertos, «Carpe Diem» es la expresión del latín para decir “aprovecha el momento”. Es decir, vive cada instante como si fuese el último, porque tal vez lo sea. 

El tiempo no es únicamente un concepto filosófico. Para cada uno de los seres vivos, el sentido del tiempo significa mucho. Conocer el tiempo permite saber cuándo es el momento correcto para realizar una actividad.

Poder predecir el tiempo nos convierte en seres más eficientes.

Para nuestros antepasados el conocimiento de los cambios naturales les permitía encontrar el momento adecuado para plantar, cosechar o cambiar de hogar antes de que llegara el frío. Para ellos era imprescindible conocer el paso del tiempo y seguirlo.

Todos los organismos vivos fluctúan en su comportamiento, de modo que tanto las plantas como los animales y las personas presentan oscilaciones periódicas en su conducta y en sus funciones fisiológicas.

El ritmo es la manera de contabilizar el paso del tiempo de los organismos vivos.

El ritmo es la esencia de la vida; si hay vida, hay ritmo.

Por lo tanto, estar fuera de sincronía con nuestros ritmos naturales es fatal para el bienestar físico, mental y emocional. Es lo que se conoce como cronodisrupciones

La necesidad biológica de los ritmos

Los ritmos tienen una frecuencia determinada. Por ejemplo, si el corazón late demasiado deprisa o demasiado lento indica alguna anomalía, sea una alteración física o psicológica, como por ejemplo la ansiedad.

Por lo tanto, la respuesta a por qué hay ritmos en los seres vivos es que generan orden, permiten una mayor eficiencia y ahorran energía en los organismos.

Los ciclos indican el orden en que se suceden los diferentes estados, y los ritmos, el tiempo que tarda en producirse el ciclo completo. La principal característica de los ritmos es el período, que es, por lo tanto, el tiempo que tarda en producirse una oscilación completa.

Aunque estos ritmos se modifican con nuestras acciones diarias, la realidad es que no podemos detenerlos nunca.

No somos capaces de dejar de respirar, de hacer que el corazón deje de latir o que nuestras neuronas dejen de funcionar.

El ritmo es demasiado importante para nuestra vida.

Tratar una enfermedad como el cáncer teniendo en cuenta los ritmos circadianos ayuda a la velocidad de reparación del ADN de las células dañadas. En ratones se probó que cuando se tomaba la medicación por la noche, el ADN se reparaba a sí mismo siete veces más rápido.

En humanos, los problemas creativos o analíticos se ven afectados por el momento del día en el que se realizan. Las personas que realizan sus comidas más pronto durante el día, adelgazan más rápido. Quienes se exponen a una luz brillante y mantienen un tiempo de vigilia constante son más felices. En el caso de corredores, son más rápidos. Nuestros órganos son más eficientes según la hora. Y también nuestras bacterias.

La existencia de los ritmos circadianos es consustancial al propio funcionamiento del organismo.

Si no estás sincronizado con tu tiempo interior, estás trabajando en contra de tu propia biología. ¿Cuándo ha sido eso una buena idea?

No hace falta cambiar radicalmente tu vida para aprovechar el poder del «cuándo» hacer las cosas. Sólo tienes que cambiar algunos horarios para sincronizar tus relojes biológicos.

Funcionamiento del reloj biológico

Todos tenemos una noción intuitiva de lo que es el reloj biológico, ese cronómetro interno que adapta nuestra fisiología a las diferentes fases del día y hace que experimentemos desórdenes como el jet lag cuando se produce un cambio temporal en nuestro entorno. Pero, ¿cómo funciona exactamente?

Cada ser vivo tienen un reloj central, que regula su fisiología.  En el caso de los humanos, este reloj se forma por miles de neuronas situadas el núcleo supraquiasmático, que mantienen los ciclos de manera autónoma, pero necesitan estímulos externos para evitar desincronizarse, los zeitgebers (o sincronizadores) de los que hemos hablado al principio.

El principal sincronizador de este reloj central es la luz, de ahí la importancia de exponernos a la luz solar durante el día y minimizar la luz artificial por la noche.

Además, los órganos se componen de relojes periféricos que les hace mantener sus propios ritmos circadianos. No todos responden de igual manera a la luz, pero si lo hacen a otras señales como puede ser la comida.

La expresión de miles de genes tanto en el reloj central (en el cerebro) como los periféricos (el resto del cuerpo), varía a lo largo del día, siguiendo su ciclo circadiano. Por eso, ciertos fármacos deben administrarse a horas específicas para optimizar su efectividad.

Esquema de las funciones fisiológicas en un ritmo circadiano

 

Pero ¿qué causa esos ritmos circadianos?

El mecanismo de funcionamiento del reloj depende de la expresión de varios genes mediante un mecanismo de retroalimentación negativa.

En resumen, el reloj central actúa como el director de una orquesta, y el resto de células del cuerpo son los músicos. Si dentro de esta orquesta, van cambiando las partituras (señales ambientes) cada día, es muy difícil mantener un funcionamiento óptimo.

Todos los relojes pueden funcionar de forma aislada durante un tiempo, pero necesitan estar conectados para sincronizarse con señales ambiente.

El estilo de vida moderno nos ha desconectado de los patrones naturales de luz-oscuridad, de alimentación-ayuno, de movimiento-reposo, etc.

En una sociedad que van tan rápido, tendemos a pensar que el estilo de vida es la suma total de cuántas calorías consumimos en un solo día, cuántos minutos registramos en una cinta de correr, o cuántas horas de sueño acumulamos.

Pero es lo contrario.

Pon todos tus hábitos en un solo horario y haz de eso el centro de tu día, porque estos hábitos funcionan todos juntos. De lo contrario, te expondrás a crono disrupciones con el tiempo.

Sufrimos crono disrupciones sin saberlo

Toda la historia de la humanidad se puede resumir como una carrera contra el reloj, dado que los ritmos han evolucionado para predecir y adaptare al entorno.

Desde el principio, nuestra actividad estaba determinada por las horas de luz solar, y por ello, fue primera herramienta que nos permitió ganar tiempo. Gracias al dominio del fuego aprendimos que cazar por la noche es más fácil y cocinar los alimentos los hacía digeribles y seguros.

El periodo que duraba el fuego tuvo un efecto especial en nuestra vida. Nos reuníamos por la noche alrededor de la fogata y desarrollamos así la cultura, el arte, la ciencia y la filosofía. Sin embargo, la luz anaranjada del fuego no afecta a la producción de melatonina en la glándula pineal. Eso nos permitía resetear los relojes biológicos a cero cada día. De hecho, las comunidades actuales que no tienen acceso a la electricidad, se suelen ir a dormir pronto y se despiertan al alba.

Más tarde, la luz se hizo más barata y permitió que la preparación de la comida y las técnicas de conservación nos diera comida disponible a todas horas. Además, nos permitió colonizar la noche y hacerla productiva.

En ese momento, el modo de vida moderno desequilibró el código universal y profundamente enraizado en la salud de todos los seres vivos.

Si perturbamos nuestros ritmos diarios con comida a todas horas y pobre contraste entre el día y la noche, los relojes no pueden enviar los mensajes correctos a los genes y el cuerpo no funciona como es debido.

Por desgracia, un empleo normal sumado a las tareas domésticas regulares es como trabajar dos turnos e irse a dormir después de medianoche. Incluso salir de fiesta una noche puede desequilibrarnos tanto como viajar un huso horario. A esto lo llamamos jet lag social. El problema es que actualmente casi todas las personas viven como trabajadores a turnos. El 87% de los adultos padecen jet lag social y se van a dormir como mínimo dos horas más tarde los fines de semana.

Un cerebro que trabaja a turnos no es capaz de tomar buenas decisiones. De hecho, un solo turno de noche tiene efectos cognitivos que pueden durar una semana. Eso significa, fallos de memoria y atención que nos hacen proclives a los malos hábitos. Además, los hijos de este tipo de personas también tienen peores hábitos.

Muchas personas echan mano del alcohol o las pastillas para poner remedio. Pero desequilibrar el reloj biológico trae consecuencias: debilita el sistema inmune, causa molestias en el estómago, mayor obesidad, diabetes y todo tipo de enfermedades. De hecho, la causa principal de los bomberos no son los accidentes, sino las enfermedades coronarias, probablemente por el desajuste circadiano.

Todos los trastornos de los ritmos circadianos coinciden en que el malestar que producen es a causa de una desincronización entre nuestro reloj biológico interno y el ritmo del día, es decir, lo que ocurre en el medio externo y que normalmente anticipamos.

Si vivimos como trabajadores a turnos estamos en peligro. Tenemos que comprender como funciona el reloj circadiano y optimizar nuestra forma de vida para facilitar el ritmo natural del cuerpo.

Por fortuna, no es complicado volver a conectarse. Podemos actualizar los relojes en solo unas semanas.

Cómo crear ritmos circadianos fuertes

Las exigencias de los trabajos modernos y a la conectividad 24/7 conduce a un jet lag autoimpuesto, durmiendo, comiendo y haciendo ejercicio a tiempos que no coinciden con los ritmos naturales del cuerpo. Pero hay buenas noticias.

No eres tú el culpable; es tu horario.

Los relojes de los diferentes órganos se sincronizan como en una orquesta para crear tres ritmos principales que conforman los fundamentos esenciales de la salud: el sueño, la nutrición y la actividad. Es más, estos ritmos están interrelacionados y bajo nuestro control.

El sueño afecta a tu peso y a tu estado físico.

Tu dieta afecta tu sueño y tu claridad mental.

Tu ejercicio diario mejora tu sueño, tu nivel de energía y la elección de los alimentos que ingieres.

Cuando los relojes funcionan a la perfección estamos conectados a nuestro ritmo biológico. Cuando uno de ellos descarrila, se crea un círculo vicioso de mala salud.

Ajustarnos al reloj circadiano es un estilo de vida. Empieza con identificar cuando comer y cuando apagar las luces. Con solo prestar atención a esas dos pequeñas partes del día daremos un gran paso para sincronizarnos.

Apunta en un diario tus registros de sueño, actividad física, comidas y relajación.

Serán como los semáforos de tráfico para no perder tu ritmo.

Ritmo 1: el sueño

Antes de que nos despertemos por la mañana, el reloj interno prepara el cuerpo para dejar de dormir. Empieza a reducir la producción de melatonina, aumenta la producción de cortisol, se acelera la respiración, crece la presión sanguínea y aumenta la temperatura.

El equilibrio de la salud depende de los ritmos diarios. Por la mañana, tener buena salud significa despertarse con la sensación de haber descansado y estar fresco después de haber dormido bien, defecar las toxinas que hemos eliminado por la noche y sentirnos lúcidos y despiertos.

Por la noche, tener buena salud significa relajarse, sentirse cansado y dormirse sin mucho esfuerzo. El sueño no es un modo por defecto en el que el cerebro deja de funcionar.

Muchas personas piensan que sus malos hábitos de sueño son en realidad la manifestación de su cronotipo. En este estudio se escogió a un grupo de personas que consideraban ser búhos (cronotipo vespertino) para hacer una acampada y registrar sus patrones de sueño/vigilia en un entorno natural. Se dieron cuenta que sin luz brillante por la noche y con luz natural por la mañana corrigieron sus relojes biológicos.

Estamos tan acostumbrados a los malos hábitos y el ambiente modernos que no sabemos cuáles son nuestros ritmos.

Se estricto con tus horarios de descanso, e introduce zeitgebers lumínicos por la mañana.

Trabaja con luz indirecta del sol.

Ritmo 2: los horarios de comidas

En ratones se ha observado que comer las mismas calorías con una ventana de alimentación restringida, tiene como resultado menos consecuencias negativas para su salud. Muy probablemente debido a la sincronización de los ritmos circadianos. Y parece que sucede lo mismo en humanos.

No es necesario restringir la ventana de alimentación todos los días, pero si es necesario para que los órganos, con sus relojes periféricos, ayuden a sincronizar el reloj central. Hacerlo mejora nuestro microbiota.

Por lo tanto, es necesario quitar la creencia de las 5 comidas al día.

Necesitamos establecer ventanas de alimentación. A ser posible, introduciendo la mayoría de calorías lo más pronto posible.

En mi caso, hago ayuno intermitente desde las 19 horas a las 13 hs del día siguiente, comiendo todo lo necesario de 13 a 19 has, repartido en dos o tres comidas.

Con regularidad podremos sincronizar nuestros relojes y los órganos podrán anticipar las comidas. El tiempo lo es todo.

Ritmo 3: el efecto de la actividad física

El ejercicio aporta numerosos beneficios para el cerebro, y ayuda a sincronizar los relojes biológicos.

Si necesitas retrasar tu reloj biológico, es recomendable hacer ejercicio por la tarde. Si en tu caso, necesitas adelantarlo, haz actividad física por la mañana.

Conclusión

Es hora de dejar de preocuparse por lo que hay que hacer, o cómo hacerlo, y empezar a centrarse en cuándo hacerlo. Todos estamos familiarizados con el concepto de nuestro «reloj interno», pero si somos honestos, la mayoría de nosotros no le prestamos atención.

La clave para liberar todo tu potencial es volver a sincronizarte con tu ritmo natural.

Hace solo cien años, cualquier persona comía menos, hacía más ejercicio físico, dormía más y realizaba su rutina diaria con mayor precisión.

El tiempo lo es todo.

 

Pablo Castañeda

https://www.smartsapiens.net/horarios-y-reloj-circadiano/

Realineándonos con la naturaleza: usando el reloj circadiano para maximizar nuestra salud y bienestar.

Traducido con Amor desde...https://www.elephantjournal.com

 

El año pasado fue la primera vez en más de una década que no pude volar de regreso a casa para visitar a mis padres.

El anhelo por el hogar me llevó a una ola de nostalgia y, a menudo, me encontraba pensando en mi infancia: recuerdos dorados de espacios compartidos con abuelos y la importancia de la familia, las relaciones, las tradiciones y los rituales.

Una de las muchas cosas por las que los admiraba era su aprecio, su estricta adhesión y su valor del tiempo, de cada minuto que pasaba.

Eso sí, en ese entonces, eso era algo que no me impresionó particularmente: sus rígidos horarios. Comían a horas fijas día tras día: un desayuno temprano después de la oración de la mañana, algo de fruta en el medio como bocadillo, almuerzo, una taza de té después de una breve siesta por la tarde y una cena temprana.

Llueva o haga sol, esta rutina se seguiría estrictamente, independientemente de cualquier interrupción en el plan, incluso si un invitado especial se unía a nosotros para cenar. Si llega a tiempo, podrá disfrutar del placer de la compañía de mis abuelas. Si te retenían por alguna razón, te decían en tono de disculpa que habían comido y ahora se habían retirado.

Lo encontré desesperadamente rígido en ese momento, pero en retrospectiva, simplemente honraron la conexión con la naturaleza y siempre estuvieron en sintonía con sus ciclos, optimizando así su bienestar físico y mental.

La falta de atención a estos ciclos durante un largo período de tiempo puede crear serios desequilibrios que, a su vez, pueden afectar negativamente a nuestra salud. Anteriormente había hablado del reloj ayurvédico con sus seis períodos de tiempo distintos y cómo se refiere a los tres doshas y los cinco elementos para explicar nuestros cambios biológicos durante el día.

El enfoque de este artículo es el reloj circadiano y el ritmo, que es nuestro reloj interno, que refleja los cambios en nuestros órganos y hormonas durante un ciclo de 24 horas. En el quid de todo está el momento de todo, porque no es solo lo que comemos, sino también cuándo comemos. Del mismo modo, no se trata solo de cuánto dormimos, sino también de cuándo dormimos, lo cual es crucial.

En medio de toda la incertidumbre que nos rodea, lo único que sabemos con certeza es que el sol saldrá y se pondrá todos los días, y volverá a salir para repetir el ciclo interminable. Es a través de este ciclo de luz y oscuridad que los árboles y las flores que nos rodean dan frutos y flores y el clima y las estaciones cambian.

La ciencia moderna ha demostrado que existe una gran conexión entre el ciclo de luz / oscuridad y nuestra fisiología humana. Un ritmo o ciclo circadiano describe nuestro reloj interno de 24 horas, que, influenciado principalmente por la luz solar, afecta nuestros patrones físicos, mentales y de comportamiento. Nos brinda los momentos ideales para dormir, comer, hacer ejercicio e incluso para pensar seriamente.

Si comemos en horarios irregulares, disfrutamos de muchos bocadillos intermedios o dormimos de manera errática en diferentes momentos y por diferentes cantidades, puede llevar a varios desequilibrios que influyen no solo en nuestro bienestar físico sino también en nuestro bienestar mental.

Aunque los relojes ayurvédicos y circadianos no se superponen exactamente, se complementan entre sí.

En comparación con los seis períodos de cuatro horas del reloj ayurvédico, el reloj circadiano se divide en cuatro períodos de seis horas:

6 a. M. A 12 p. M.

La hormona del estrés cortisol se libera naturalmente temprano en la mañana durante este período de tiempo. En este momento, la presión arterial también aumenta y la testosterona es la más alta; como resultado, hay un pico en nuestra fuerza, energía y estado de alerta. Es el mejor momento para ejercitarse y emprender proyectos que requieran concentración y energía. Siempre he descubierto que podía hacer mi lectura más densa y desafiante temprano en la mañana.

Una nota de precaución aquí: tomar café antes de las 8 am puede agravar los efectos del cortisol liberado naturalmente, transmitiendo una señal al cuerpo de que está bajo un estrés extremo, enviándolo al modo de supervivencia. Para evitar esto, los estimulantes no deben consumirse temprano en la mañana o, si se consumen, al menos solo en pequeñas dosis.

En lugar de tomar esa dosis de cafeína de la madrugada, intente optar por una taza de agua caliente, ya sea sola o con un poco de miel y limón recién exprimido.

12 p. M. A 6 p. M.

Nuestra función pulmonar está en su mejor momento y nuestra temperatura corporal es más alta por la tarde. Uno es rápido, agudo y tiene la mejor coordinación mano-ojo posible y el tiempo de reacción más rápido. Esto quizás explique por qué siempre se nos aconseja cubrir los recorridos de larga distancia durante el día. La conducción nocturna conduce naturalmente a muchos más descuidos y, por tanto, accidentes. Sin embargo, este es también el momento en que el cuerpo puede estresarse, cansarse y, en la mayoría de los casos, puede necesitar un alivio del estrés. Un breve descanso, ejercicios de respiración consciente o un breve paseo al aire libre, o incluso 10 minutos de estiramiento suave harían maravillas para restaurar la energía.

6 p. M. A 12 a. M.

La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la melatonina, la hormona que regula nuestro ciclo de sueño. La melatonina se libera naturalmente en nuestro cuerpo entre las 9 y las 10 pm, lo que nos indica que es hora de prepararse para dormir, así como también para reparar y restaurar.

Y este es el meollo del problema que enfrentamos hoy: según un estudio patrocinado por la Agencia de Protección Ambiental, el estadounidense promedio pasa más del 90 por ciento de su tiempo en interiores. Entonces, durante el día, no hay suficiente exposición a la luz brillante, y luego, por la noche, estamos recibiendo demasiada exposición a la luz artificial. La luz azul de la electrónica suprime la liberación natural de melatonina porque le indica artificialmente a nuestro cuerpo que todavía es de día.

Ambos tienen la consecuencia de hacer que los ritmos naturales de nuestro cuerpo se desincronicen, lo que tiene serias repercusiones en nuestra salud física, mental y emocional. Los suplementos de melatonina pueden ayudar (muchas personas los toman para contrarrestar el desfase horario cuando viajan o para contrarrestar el insomnio), pero es mejor tener mucha exposición a la luz solar natural durante el día y limitar el uso de dispositivos por la noche, al menos un par de horas antes de acostarse. Cenar temprano, idealmente antes de las 8 pm, también ayuda al cuerpo a relajarse y prepararse para un descanso y sueño oportunos.

12 a. M. A 6 a. M.

El cuerpo se repara, restaura y se recarga naturalmente mientras dormimos por la noche. Es un sistema de limpieza incorporado y autorregulado con la función de erradicar desechos y toxinas. El hígado neutraliza sustancias nocivas como el alcohol, los medicamentos o las sustancias químicas que se encuentran en nuestros alimentos. La función del hígado cambia de producir bilis para ayudar en la digestión a eliminar toxinas de 10 p.m. a 3 a.m. A esta hora de la noche, nuestras células cerebrales también se reparan y recargan, eliminando cualquier acumulación inútil de las células cerebrales.

Este trabajo de restauración ayuda en la formulación adecuada de la memoria y nuestra capacidad de pensar con claridad a la mañana siguiente. Como resultado, nos despertamos renovados y recargados, listos para afrontar otro día.

Trate de inculcar el hábito de dormir antes de la medianoche, lo que le dará al cuerpo el descanso necesario que requiere para desintoxicarse adecuadamente y recargarse para el día siguiente. Resista ese impulso de quedarse despierto hasta altas horas de la madrugada.

El problema al que nos enfrentamos hoy como sociedad es que los ritmos naturales de nuestro cuerpo no están sincronizados debido a un total desprecio por los relojes naturales. Existe una necesidad imperiosa de aprovechar el poder del ritual y la rutina, reconociendo que las prácticas sagradas de nuestras generaciones pasadas deben ser honradas.

Debemos diseñar nuestro día de acuerdo con el reloj ayurvédico o circadiano, o mejor aún, con ambos relojes. Quizás para que parezca menos abrumador, comience con pequeños pasos como intentar irse a la cama un poco más temprano, levantarse más temprano y luego agregar pequeños cambios progresivamente: unos minutos de soledad, meditación y estiramientos de yoga al principio o al final de la sesión. día y tener una comida abundante en algún lugar intermedio.

Miro a mis hijos hoy, que comen cuando les da la gana, duermen tarde y se despiertan tarde, y gracias al estilo de vida COVID-19, han perdido cualquier apariencia de rutina de su mundo en línea.

Y, sin embargo, tengo la esperanza de que, en algún lugar de lo más recóndito de su mente, se esté registrando la rutina de su madre. Y así como llegué a apreciar la sabiduría detrás de las prácticas diarias de mis abuelas y mi madre, con el tiempo ellos también lo harán.

 

Mahein Kazi  

Mahein nació y se crio principalmente en Pakistán y se mudó a Alemania después del matrimonio. Su interés por los idiomas extranjeros la llevó a estudiar alemán, que luego enseñó como lengua extranjera. Verdaderamente una ciudadana global, ha vivido en Pakistán, Estados Unidos, Alemania y los Países Bajos, antes de establecerse en Canadá con su esposo y sus tres hijos. Completó su título de honor en Ciencias Cognitivas.

 

https://www.elephantjournal.com/2021/03/realigning-ourselves-with-nature-using-the-circadian-clock-to-maximize-our-health-well-being-mahein-kazi/