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lunes, 22 de noviembre de 2021

El nutriente que mejora el estado de ánimo

 



Traducido con Amor desde...https://www.mindbodygreen.com

La depresión puede presentarse de muchas formas. Un día puede sentirse ansioso; otro día puede estar completamente desmotivado, sin energía o concentración. Si bien los síntomas varían de un día a otro y entre las personas, los nutrientes que pueden apoyar esos estados de ánimo se mantienen constantes. 

De acuerdo con la psiquiatra nutricional Uma Naidoo, MD, uno de los nutrientes más valiosos para apoyar el estado de ánimo que se puede agregar a la dieta, especialmente en el caso de la depresión, es la vitamina B9 o ácido fólico. 

Los beneficios del folato para mejorar el estado de ánimo. 

"Los niveles bajos de ácido fólico se han relacionado con la depresión y la ansiedad", dice Naidoo. Esto se debe a que el folato ayuda a producir neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, que son responsables de la estabilización del estado de ánimo y el placer, respectivamente. 

También se debe a que el folato está involucrado en el ciclo de metilación, un proceso bioquímico que todas las células del cuerpo utilizan para muchas funciones importantes, como ayudar a crear neurotransmisores, regular el ADN y producir energía.

El proceso ocurre por sí solo, y aunque la primera mitad puede ir sin problemas, la última porción puede salir mal sin los nutrientes adecuados (es decir, B-12 y ácido fólico). 

Esto puede conducir a la acumulación de homocisteína, lo que los investigadores sugieren que podría conducir a la depresión. De hecho, las vías de metilación optimizadas están relacionadas con una mejor salud neurológica. Simplemente agregar ácido fólico a la dieta (para asegurarse de que está satisfaciendo sus necesidades diarias de esta vitamina soluble en agua) ayudará a mantener un ciclo de metilación equilibrado y también puede ayudar a controlar los sentimientos depresivos.

Dónde obtener más folato. 

El folato se puede encontrar en las verduras de hojas verdes oscuras, como la col rizada, las espinacas y las hojas de berza, según Naidoo. También se encuentra en la mayoría de los otros vegetales verdes, como el brócoli, los espárragos y la okra.

Junto con las verduras, el ácido fólico se encuentra en las lentejas, los garbanzos, el hígado de res y ciertas frutas, como las naranjas y los mangos, por nombrar algunas. 

Si no encuentra folato en ninguna de sus etiquetas nutricionales, no se asuste; en su lugar, puede aparecer como vitamina B9 o ácido fólico. 

Agregar folato a su dieta puede mejorar su estado de ánimo y controlar los sentimientos de depresión o ansiedad. Hay muchas fuentes de alimentos integrales sabrosos que pueden ser parte de cualquier comida del día.

 

https://www.mindbodygreen.com/articles/mood-enhancing-nutrient

domingo, 10 de octubre de 2021

Los antidepresivos naturales de nuestro organismo

 


Cuando nos sentimos abrumados por una realidad que percibimos como extremadamente triste y dolorosa, restringimos nuestra capacidad de regular las emociones que podríamos definir como negativas y enfrentar la adversidad.

Afortunadamente, los datos clínicos y experimentales sugieren que todos podemos aprender a manejar esos fuertes sentimientos depresivos que nos atormentan y son causa de sufrimiento, sentando las bases de un “organismo antidepresivo”.

En este artículo presentaremos 6 estrategias avaladas por la ciencia que podemos incorporar en nuestra vida cotidiana para regresar a un estado óptimo de equilibrio y bienestar.

“La misma ciencia que avala los famosos medicamentos ansiolíticos y antidepresivos también reconoce que el cuerpo humano puede crear antidepresivos naturales.”

 

El bienestar recordado

Nuestro cerebro posee su propia configuración, establecida en base a nuestras experiencias y sobre todo a nuestra percepción, la interpretación subjetiva de lo que nos sucede.

Nuestros pensamientos y sentimientos acerca de la idea de bienestar son también parte de nuestra configuración cerebral. El eminente Dr. Herbert Benson llama a esto el “bienestar recordado”, y durante décadas ha desarrollado estrategias que multitud de pacientes delBenson-Henry Institute for Mind-Body Medicine y el Massachusetts General Hospital han incorporado con un nivel de éxito abrumador. Hoy sabemos, por ejemplo, que el simple acto de recordar un evento gratificante o incluso imaginar una escena teñida de amor y compasión permite que nuestros organismos liberen hormonas antidepresivas.

Muchos otros científicos (Young, Pert, Lipton, Davidson…) han centrando sus esfuerzos en estudiar de forma rigurosa cómo ciertas estrategias favorecen el bienestar cuerpo-mente a través del aumento en sangre de neuroquímicos producidos de forma natural por nuestro organismo (recuerda que en este post hablamos de las 4 estrategias del Dr. Schwartz). Las investigaciones de estos profesionales conscientes, elaboradas en base a protocolos oficiales, han encontrado también ciertas inconsistencias en el enfoque psiquiátrico actual, lo que ha abierto la puerta para un cambio de paradigma en el modelo de salud mental.

A pesar de la fuerte oposición de los inquisidores de la ciencia, la regeneración de los viejos dogmas se encuentra en pleno apogeo (en España tenemos, entre otros, a la Asociación Nueva Psiquiatría). Recientemente el Instituto Nacional de Salud Mental de EEUU, una entidad de prestigio internacional, decidió no seguir apoyando los criterios del DSM-5 de la Asociación Americana de Psiquiatría por considerar que este manual de clasificación y diagnóstico, a pesar de su amplio uso y reconocimiento, posee escasa validez clínica y científica.

La misma ciencia que avala los famosos medicamentos ansiolíticos y antidepresivos, cuyos infames efectos secundarios son aceptados sin contemplaciones (náuseas, nerviosismo, insomnio, problemas sexuales, migrañas, alteración del pensamiento, fatiga, aumento de la frecuencia cardíaca, alteración de la presión arterial, pérdida del apetito…), también reconoce que el cuerpo humano puede crear antidepresivos naturales.

Por desgracia, sabemos más de los fármacos antidepresivos que de nuestra propia habilidad para producir antidepresivos naturales. El ilustre Dr. Simon N. Young afirma lo siguiente:

“Los enfoques farmacológicos no son apropiados, y teniendo en cuenta las pruebas del papel de la serotonina en la etiología y el tratamiento de la depresión, los métodos no farmacológicos para aumentar la serotonina son candidatos potenciales para prevenir la depresión. La cantidad de dinero y esfuerzo puesto en la investigación de fármacos que alteran la serotonina es mucho mayor que la puesta en métodos no farmacológicos, lo cual no resulta óptimo para avanzar en la prevención y el tratamiento de los trastornos mentales.”

Reenfocando nuestra tristeza

Hay muchas formas de invitar a que nuestro cuerpo libere antidepresivos endógenos como las famosas oxitocina, serotonina, dopamina o endorfina, los llamados bioquímicos de la felicidad.

El primer paso es alterar el paradigma del miedo y el victimismo a través de la orientación hacia el amor y la conexión. Podemos instaurar esta disposición interna creando sentimientos de seguridad, apertura, confianza y curiosidad, que crean una respuesta parasimpática en el sistema nervioso. Cuando somos capaces de observar nuestro dolor desde estos estados, el organismo comienza a liberar los neuroquímicos endógenos que anulan los efectos de los estados depresivos.

El siguiente paso es comenzar a prestar atención objetiva a un espectro más amplio de la realidad. Aunque nuestra camisa esté manchada, no nos quedamos absorbidos por este detalle hasta el punto de olvidarnos de que la camisa existe. Es decir, podemos ser conscientes de nuestra tristeza, pero sin olvidar que hay otros aspectos de nuestra vida, más amables y expansivos, que también forman parte de ella. Nuestra tristeza está ahí, pero no es lo único que está ahí. A esto lo llamamos “reenfocar la tristeza”.

Ambos pasos precisan de nuestro esfuerzo consciente y volitivo, y de una actitud correcta. Nuestro mundo a menudo nos bombardea con estímulos temerosos y estresantes, y es esencial asegurarnos de que no permitimos que el miedo y el sufrimiento dominen. No es tarea fácil en la “sociedad de las tres des” (distracción, dispersión y despiste), pero podemos comenzar a sembrar este territorio interior de calma, claridad y confianza con el ejercicio de sencillas estrategias cotidianas como las 6 que describo a continuación.

1. Generosidad y amabilidad

La neurociencia afectiva ha realizado recientemente algunos estudios (1, 2) que han vinculado el descenso de estados depresivos con actitudes y emociones positivas, sugiriendo una alta conexión entre la oxitocina, la generosidad altruista y la amabilidad. Lo más interesante es que no nos referimos exclusivamente a conductas dirigidas hacia los demás, sino también a gestos de generosidad y amabilidad dirigidos hacia nosotros mismos.

Al igual que los pensamientos y comportamientos negativos, las palabras negativas también envían una señal de alarma a la amígdala, que aumenta su actividad, con lo que las hormonas y neurotransmisores del estrés inundan nuestro sistema, interrumpen nuestros procesos cognitivos, y boquean la producción de ciertos neuroquímicos que nos ayudan a manejar el estrés.

Cuando usamos palabras amables y optimistas, podemos alterar el funcionamiento de nuestro cerebro mediante la liberación de antidepresivos naturales, el aumento de razonamiento cognitivo y el fortalecimiento de nuestra capacidad de resiliencia.

2. Respiración abdominal

Estrés, miedo, ansiedad y depresión activan una respuesta de lucha o huida en nuestro sistema nervioso. Esto genera una respiración acelerada y poco profunda, lo que a su vez refuerza los mecanismos biológicos del estrés; un círculo vicioso.

La respiración diafragmática produce fabulosos cambios en el organismo. Al modificar conscientemente la frecuencia y amplitud de la respiración, modificamos la cantidad y los tipos de moléculas que son liberadas del tronco encefálico.

El movimiento del diafragma inducido por la respiración abdominal favorece la producción natural de serotonina en el sistema nervioso entérico (de hecho, el 90% de la serotonina es producida en este“cerebro de la barriga”). También favorece la secreción de endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad, y benzodiacepinas endógenas, sustancias ansiolíticas y relajantes producidas de forma natural en nuestro cuerpo.

Algo realmente interesante es que la respiración abdominal estimula el nervio vago. Estimular eléctricamente el nervio vago está reconocido como un tratamiento útil para la depresión. Sin embargo, esta misma estimulación del nervio vago puede ser lograda con la respiración diafragmática, que rápidamente envía acetilcolina a través del cuerpo, un neurotransmisor que revierte algunos efectos del estrés como la inflamación, precursora de multitud de enfermedades. La estimulación del nervio vago también favorece la reparación del tejido cerebral y la regeneración celular en todo el cuerpo.

Respirar y prestar atención consciente a este simple acto posee un inmenso potencial transformador. Todas las prácticas mente-cuerpo que ofrecemos en Mindful Science están cimentadas en la actividad cardiorrespiratoria. En este enlace puedes unirte GRATIS a nuestro reto de Mindfulness, donde te mostraremos paso a paso cómo iniciarte en la práctica de la atención plena a través de la respiración abdominal.

3. Coherencia cerebro-corazón

El cerebro no es el único órgano que puede ayudarnos a producir antidepresivos naturales. Ya hemos visto que la barriga produce la mayoría de la serotonina, y el corazón es también una glándula hormonal que secreta hormonas y neurotransmisores que afectan profundamente la función del cerebro y el cuerpo.

El corazón se reclasificó como parte del sistema hormonal en 1983, cuando se descubrió el péptido atrial, una hormona producida y secretada por las aurículas del corazón que desempeña un papel importante en el equilibrio de líquidos y electrolitos y ayuda a regular los vasos sanguíneos, los riñones, las glándulas suprarrenales y muchos centros cerebrales. Además, el aumento del péptido atrial inhibe la liberación de hormonas del estrés, y parece influir en la motivación y el comportamiento.

Otra de las hormonas que produce el corazón es la oxitocina, conocida como “hormona del amor”, y resulta altamente llamativo que la hormona del amor sea secretada precisamente en el corazón (Fuente: Gutkowska, J., et al., Oxytocin is a cardiovascular hormone. Brazilian Journal of Medical and Biological Research, 2000. 33: p. 625-633.)

La mejor forma de permitir que el corazón libere el cóctel bioquímico del bienestar es crear un estado de coherencia entre éste y el cerebro craneal. Respirar a un ritmo de 5 ciclos por minuto es una estrategia de eficacia probada a la hora de crear coherencia (en nuestros contenidos para suscriptores encontrarás un Asistente de Respiracióndiseñado para crear coherencia a través de la sincronización de nuestro ritmo respiratorio con una sencilla animación visual).

Además, las emociones positivas permiten que esta coherencia se exprese con mayor eficiencia y se sostenga por períodos de tiempo más prolongados, tal y como nos muestran los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por el HeartMath Institute.

4. Gratitud

Un ejemplo fascinante de una emoción que puede cambiar por completo nuestra fisiología es la gratitud. La gratitud, un estado de apreciación y agradecimiento por lo recibido (ya sea esto tangible o intangible), provoca una respuesta hormonal que estimula el sistema nervioso y bloquea el daño causado por las hormonas del estrés. Concretamente, la gratitud favorece la producción de los neurotransmisores antidepresivos dopamina y serotonina.

En este enlace puedes profundizar en la ciencia de la gratitud y aprender a crear y mantener tu diario de gratitud, una sencilla herramienta cuyos beneficios demostrados son fascinantes, y que te ayudará a sentar las bases de un organismo antidepresivo.

5. Camina en la naturaleza

Los habitantes de ciudades con poco acceso a espacios naturales tienen una mayor incidencia de problemas psicológicos y una mayor cantidad de hormonas del estrés en sangre que las personas que sí tienen acceso a espacios naturales.

Caminar en zonas tranquilas y arboladas mejora nuestra salud mental y nuestras capacidades cognitivas, equilibra nuestros estados de ánimo y disminuye la ansiedad y la rumiación mental gracias a la disminución de la actividad en una parte del cerebro conocida como lacorteza prefrontal subgenual, correlacionada con algunos tipos detrastornos del estado de ánimo. El contacto con la naturaleza propicia que la corteza prefrontal subgenual reciba un menor flujo sanguíneo y calme su reactividad.

6. El poder del humor y la risa

Además del ejercicio físico, la risa es una de las formas más eficaces de inducir la liberación de endorfinas. Incluso la anticipación de la risa (por ejemplo, antes de iniciar una actividad en la que esperamos reír y disfrutar) incrementa los niveles en sangre de endorfinas.

Alice M. Isen, de la Universidad de Stanford, resumió un amplio cuerpo de investigaciones empíricas indicando que las personas que experimentan emociones expansivas (incluyendo el placer que produce el humor) presentan mejoras en una amplia gama de habilidades cognitivas y comportamientos sociales: muestran mayor flexibilidad mental, resuelven problemas de manera más creativa, su reflexión, planificación y discernimiento son más eficaces, y sus comportamientos prosociales, como la ayuda y la generosidad, son mucho más agudos.

Existen además estudios, como el realizado por la Universidad de IZA Bonn, de Alemania, y Warwick, del Reino Unido, cuyos resultados revelan que un grupo humano alegre y feliz aumenta su rendimiento y productividad significativamente respecto a grupos apáticos y malhumorados.

La investigación realizada por la Loma Linda University de California revela que sonreír reiteradamente cambia la química de la sangre, lo que protege al organismo frente la enfermedad y la depresión.

Resumiendo

1.   Nuestro cuerpo-mente puede evocar y reconstruir su estado original de bienestar: si salimos del victimismo, el derrotismo y el miedo, le permitimos regresar a un punto de equilibrio óptimo en el que nuestros antidepresivos naturales son liberados.

2. Reenfocar nuestra tristeza y prestar atención consciente a un espectro más amplio de la realidad que experimentamos nos ayuda a salir de los estados perniciosos de la mente que generan agobio, malestar y sufrimiento.

3. Hoy la ciencia nos muestra que todos podemos aprender sencillas estrategias que favorecen la activación voluntaria de nuestros antidepresivos endógenos.

Y recuerda: el amor es el mecanismo evolutivo más refinado que poseemos, la forma más elevada de inteligencia psicosomática. Cuando, paso a paso, nos orientamos hacia el amor, la sabiduría del cuerpo y de la mente emergen, reestructurando nuestras funciones orgánicas y nuestro comportamiento social en tiempo real.

 

“Nadie se desembaraza de un hábito insano tirándolo de una vez por la ventana; hay que sacarlo por la escalera, peldaño a peldaño.”– Mark Twain

 

Autor:Jorge Benito Hernández



 

sábado, 9 de octubre de 2021

Deje de empujar: el arte del logro relajado - Shannon Kaiser

Traducido con Amor desde...https://tinybuddha.com/

 

“Algunas personas piensan que es la sujeción lo que hace a uno más fuerte, a veces es soltar”. ~ Desconocido

 

Hace unas semanas, tomé un sorbo de mi té de la mañana con la esperanza de que el día fuera mejor que los anteriores. De alguna manera había tropezado con las grietas de la vida y parecía que no podía retroceder. Me había despertado con ganas de empezar un nuevo día, pero como todos los días de mi vida, en las primeras horas, las cosas se habían desviado.

Estaba atrapada en un vórtice descendente de miedo, ansiedad y burlas hacia mí misma. Leí el mensaje de mi bolsita de té Yogi: “No es la vida lo que importa; es el coraje que le aportamos ".

Contuve mis lágrimas porque mi coraje se sentía increíblemente desinflado. Estaba harta de esforzarme tanto.

¿Cuánto coraje realmente necesitamos para vivir nuestras vidas?

Entonces me di cuenta de que toda mi vida me había sentido como un fraude. Estaba alquilando la vida de otra persona, tratando de fingir que era yo. Mi única consistencia fue mi inconsistencia con no ser sincera y honrarme a mí misma. Es agotador ser alguien que se supone que no debes ser.

La sociedad me condicionó a creer que si quieres algo tienes que trabajar duro para conseguirlo. Y trabajé muy duro aceptando el hecho de que se suponía que la vida era una lucha cuesta arriba. Todas mis relaciones fueron superficiales. Forzaba una sonrisa para ocultar el hecho de que me sentía completamente sola.

Todos los que conocía querían hablar sobre lo último en moda, quién ganó American Idol o cuál fue el último drama de Snookie. Fingí estar interesada, pero tenía más curiosidad por el tirón de mi corazón. Seguía picando y molestando como si dijera: "Hay más que esto, cariño".

Durante más de una década viví esta delirante pesadilla de codependencia y búsqueda de seguridad con éxito.

Elegí todas mis relaciones románticas con cuidado para escapar de la dolorosa realidad de mi ansiedad. También elegiría parejas que fueran adictas a adormecer su dolor. Saldríamos de la vida drogándonos juntos y bebiendo por el miedo.

Finalmente reuní el valor suficiente para reconocer que la relación no era saludable y la terminaría solo para encontrarme de nuevo en los brazos de otra adicción: comer en exceso, hacer ejercicio, trabajar en exceso; más hombres, más drogas. Me quedé en un estado constante de negación, consumida por mi mente basada en el miedo.

Siempre estaba esperando que sucediera lo siguiente: el próximo ascenso, el próximo novio, lo siguiente que me sacara de la depresión. Nunca se me ocurrió que "empujar" fuera el problema. Mi impulso interior era en realidad solo un grito de ayuda, un llamado de amor.

Creía que la raíz de mi depresión era mi trabajo en marketing. Entonces, después de muchos intentos, finalmente abandoné ese puesto para perseguir un nuevo sueño. Una vez más, el empuje se apoderó de mi mundo. Declaré que sería escritora de viajes y me abrí camino en esa industria. 

Fue como escalar una montaña para llegar a la cima solo para ver que solo has llegado a la mitad. Empecé a conocer gente importante en el mundo editorial. Los autores más vendidos eran ahora mis mejores amigos y me publicaban en revistas de viajes.

Pero detrás de escena, era un desastre. Mi constante necesidad de aprobación impulsó mi nueva carrera. No fue diferente a antes. Estaba tan drogada con el éxito y el reconocimiento como en mi trabajo anterior.

Me impulsaron los reflejos externos del éxito, pensando que mi valía estaba envuelta en cuántos trabajos de viajes podía precisar. Comencé a compararme con otros escritores de viajes, creyendo que mi importancia estaba ligada a la cantidad de seguidores que tenía en Twitter.

Esto es lo que tiende a hacer la mente basada en el miedo. Tiene una forma de hacer que nos mantengamos en el miedo al desarrollar delirios de separación. Mi ego estaba al mando, así que continué con mi cansado empuje.

Un día, un editor me llamó para invitarme a un viaje de prensa. Pero para mi sorpresa, llegar a esta llamada telefónica no requirió ningún empujón. De hecho, aterrizó en mi regazo.

Empecé a darme cuenta de que mi vida no tiene por qué ser tan dura. Dejé una carrera con las inseguridades y el miedo que me sobraron solo para volcarlos en mi nueva carrera. No podría seguir adelante y crecer a menos que aprendiera las lecciones.

Cuando dejé el mundo empresarial, me prometí a mí misma seguir siempre mi corazón. Cuando sigo a mi corazón, siempre hay un tirón. Es como una fuerza magnética que me lleva a mi bien mayor. El estar siempre empujando es el monstruo. Es la mente temerosa que nos dice que no somos lo suficientemente buenos; no somos lo suficientemente guapos o lo suficientemente inteligentes.

¡Basta ya! Detén la locura. No es de extrañar que la mayor parte del mundo esté atrapado en depresión, recesión y agresión.

¿Qué pasaría si todos cambiamos nuestros pensamientos a pensamientos amorosos? ¿Qué pasa si todos dejamos de presionar y dejamos que nuestros corazones nos guíen?

El día que tuve esta epifanía estaba sentada junto a mi abuela de 92 años. Reconocí que su realidad era muy diferente a la mía.

Era una mujer que había vivido tanto, desde la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial, el Movimiento por los Derechos Civiles, la Crisis de los Misiles Cubanos, hasta la Asignación del Presidente Kennedy, el 11 de septiembre y el Primer Presidente Negro.

Pero allí estaba sentada, con un suave brillo sutil. La abuela siempre sonreía y tenía una chispa de paz en sus ojos. Me di cuenta de que mis mini dramas, el auto desprecio y la preocupación por mi próxima tarea eran bastante superficiales en comparación.

Le pregunté a esta hermosa mujer de 92 años: "En tu vida, ¿cómo superaste los momentos difíciles?" Ella me miró y simplemente respondió: “Bueno, al final todo sale bien, ¿no? No tiene sentido preocuparse cuando las cosas siempre salen bien ".

Una sonrisa inundó mi rostro, al reconocer que hay una clara diferencia entre empujar y tirar. Empujar tiene que ver con el miedo.

Hasta hace unas semanas, estaba en la trampa del éxito de sentir que mi recompensa vendría de "ahí afuera". Tuve que cortar los hilos y confiar en que el éxito es un sentimiento en el corazón. Ahora, en lugar de empujar, siento una paz natural desde dentro.

¿En qué parte de tu vida estás luchando? ¿De qué manera te estás agotando empujando? Si sientes que vas cuesta arriba en un área de tu vida, detente y da un paso atrás.

Entonces conéctate con tu propósito. Pregúntate por qué estás haciendo lo que estás haciendo. No te preocupes por cómo o cuándo sucederá, pero pregunta si... ¿Estás ayudando a otros? ¿Cómo estás sirviendo al bien mayor?

Cuando nos enfocamos en la intención en lugar de las pequeñas cosas, como cómo vamos a ganar dinero o cuándo conoceremos a nuestros próximos clientes, nos sentimos motivados por nuestro propósito, en lugar de impulsados ​​por nuestras preocupaciones.

Toma la decisión consciente de actuar desde el amor, no desde el miedo. El miedo es la fuerza que empuja, manipula y controla, y el amor es la fuerza en tu corazón que te guiará por el camino de menor resistencia.

Por último, escucha a la abuela. Confía en que todo saldrá bien, porque al final siempre sale bien.

 

Shannon Kaiser es fundadora de playwiththeworld.net. Escritora de viajes, autora y adicta a la aventura a tiempo completo, inspira a las personas a "amar su vida al máximo" y aprovechar al máximo cada momento.

 

https://tinybuddha.com/blog/stop-pushing-the-art-of-relaxed-achievement/

 

jueves, 30 de septiembre de 2021

El monstruo que nos aleja del amor propio - Kelly Branyik

Traducido desde...https://www.elephantjournal.com

 

"Traté de amarte, pero no pude amarme lo suficiente".

Muchos de nosotros hemos estado ahí.

Ha estado en ese lugar donde no estamos completamente dispuestos o listos para darle a una persona el amor que se merece. Luchamos por encontrar la fuerza para ser el amor ideal que vemos en las películas. Sin embargo, la verdad es que simplemente no tenemos la capacidad para hacerlo. Simplemente no tenemos suficiente amor por nosotros mismos . Al menos no lo suficiente como para presentarnos ante la otra persona.

¿Qué es este terrible monstruo que nos derriba?

Es depresión.

He estado allí. Sentí la falta de amor que siempre tuve por mí mismo. Han sido necesarios años de arduo trabajo para recuperar ese amor propio. Se necesita mucho más esfuerzo para recuperarse de la depresión que el esfuerzo que se necesita para caer en ella.

He estado en un lugar donde mi propia depresión y falta de amor propio me han convertido en una pareja terrible, una pareja insegura y una pareja ansiosa. Mi incapacidad para amarme a mí mismo ha alejado de mí a muchas personas.

He estado en un lugar donde las cosas negativas que me digo me llevan a un vacío lúgubre, golpeando mi alma tan sin sentido, que no puedo imaginar dar nada a nadie, incluyéndome a mí mismo.

Ese enorme e infinito agujero en el que me metía en espiral no me dejaba mucho espacio para curarme y seguir adelante. No me permitió la felicidad ni el entusiasmo por la vida. No me permite encontrar el buen amor que sé que todos merecemos. Es simplemente ... vacío, solitario y confuso. Este vacío fastidioso e inexplicable, quién sabe de dónde salió, pero me cansa. No me da mucho descanso.

Son canciones como "Monster" las que me recuerdan que no estoy solo en ese sentimiento. Que alguien se sienta así también: una inexpresable falta de capacidad para amarse a sí mismo o a los demás. Hay momentos en que no somos lo suficientemente fuertes como para amar lo que somos para amar a otra persona.

Al escuchar canciones como esta, me acuerdo de los hombres con los que he estado. Los que han estado en este mismo vacío asfixiante. Los que me dicen: "No soy lo suficientemente bueno para ti". Los que son tan incapaces de amarse a sí mismos, que tratan desesperadamente de amar, o tal vez, como yo, incapaces de hacerlo con integridad y voluntad.

Es difícil sentir empatía por alguien que está tan perdido, que duele y que es incapaz de amarte. Es difícil entender a alguien que no puede amarte porque lucha con su propio amor propio. Es difícil no gritarles y decirles: “¡Ámate a ti mismo! ¿Es realmente tan difícil?

A veces, realmente lo es. Es un monstruo familiar con el que muchos de nosotros nos hemos enfrentado.

Muchos de nosotros hemos establecido relaciones lamentables con nuestras depresiones. Hemos dejado que ese monstruo nos agobie de formas vergonzosas ante las que nos avergonzamos en retrospectiva.

 Pero no estamos desesperadamente perdidos cuando se trata de encontrar un buen amor. 

Los demás también están luchando contra monstruos similares.

 

Kelly Branyik 

lunes, 15 de junio de 2020

¿Por qué estoy increíblemente agradecida por mi depresión? - Kelly Dudzik

Traducido con Amor desde...https://medium.com

Odio la palabra depresión.

Me diagnosticaron depresión clínica cuando tenía poco más de 20 años. Es habitual  en mi familia, así que nunca me avergoncé, sabiendo que es simplemente un desequilibrio químico en mi cerebro.

Pero odio la palabra depresión. Para aquellos que sufren de depresión clínica, esta palabra no describe adecuadamente cómo se siente una persona deprimida. La mayoría de las personas piensan que la depresión significa tristeza, y debido a lo ridículo del idioma inglés, lo hace. Pero la depresión clínica no es tristeza.

La depresión clínica es más como la Gran Depresión. Hay una falta, un déficit, una escasez. La depresión clínica es una falta de emoción, de sentimientos. No te sientes triste, no sientes nada. Los sentimientos son opiniones sobre lo que sucede a tu alrededor. Si no tiene sentimientos, no tienes opinión sobre la vida y pierdes interés en las cosas sobre las que no tienes opinión. Las personas deprimidas están básicamente aburridas crónicamente con la vida y todo lo que hay en ella. No tiene sentido. Nada los hace felices o tristes. No hay razón para hacer nada cuando estás en medio de un episodio depresivo.

Cada cosa es difícil cuando tienes depresión. Simplemente no te importa. Es como ser forzado a ir a una fiesta aburrida con personas que no conoces después de un largo día en un trabajo que odias.

El escritor Andrew Solomon dijo durante su charla en TED: "Lo opuesto a la depresión no es la felicidad, sino la vitalidad". Las personas deprimidas no sienten. No hay vida en ellos. Ally Brosh (la dibujante de Hyperbole and a Half) describe sus sentimientos cuando está deprimida como los de un pez muerto. No se esconden ni están enfermos. Están muertos. Mi hermana describe su depresión como un globo de helio de tres días. Describo el mío como una sensación de vacío, hueco, solo un cuerpo. No hay nada dentro de mí.

Es por eso que muchas personas deprimidas duermen. Literalmente no hay nada mejor que hacer. Cuando estaba en medio de un episodio depresivo, recuerdo haber tenido un insomnio terrible porque en realidad tenía miedo de lo cansada que estaba. Sentí que me habían administrado anestesia. Tenía las extremidades pesadas y pasaba todo el día y toda la noche en la cama porque era muy difícil levantarme. Me sentía muerta por dentro. La única razón por la que no terminé todo fue por mi familia. Me acostaba en la cama pensando en cómo reaccionaría cada persona de mi familia y qué les sucedería. Ya me sentía como una carga y no quería decepcionar a mi familia aún más. Cualquier razón sirve a uno para seguir adelante.

Muchas personas deprimidas no reciben ayuda. Es muy difícil. La mejor manera de ayudar a una persona deprimida es ayudarla a obtener ayuda. Llame a su compañía de seguros y vea qué médicos están en su red. Haga una cita para ellos y luego llévelos allí. Pregunta si te quieren allí para ayudar a responder preguntas. Las personas con depresión tienen problemas para crear recuerdos porque a menudo no hay sentimientos asociados con ellos, por lo que es como memorizar la guía telefónica. Yo personalmente no recuerdo el tiempo que pasé en la sala de psiquiatría de emergencia. Mi madre dijo que me llevó allí y no es una mentirosa, así que supongo que sucedió. Y no esperes ninguna gratitud de ellos; ellos no sienten ninguna. No sienten nada.

Zoloft me ha ayudado mucho. Encontrar los antidepresivos correctos puede ser complicado, pero tuve la suerte de que la depresión corriera en mi familia, por lo que hicieron todo el trabajo duro por mí. Mi madre descubrió que Zoloft funciona para ella y yo descubrí que funciona para mí. Pero los antidepresivos no son la cura. En esa misma charla TED, Andrew Solomon habla sobre cómo sus antidepresivos no lo hicieron feliz, pero sí hicieron que le sea más fácil hacer un sándwich. Amo mi Zoloft. Me gusta pensar en él como un muy buen amigo que me convence de salir de casa de vez en cuando. Pero Zoloft por sí solo no me hace feliz. Simplemente me permite experimentar la felicidad.

El hecho de que Zoloft me permita ser feliz no significa que lo haga. Las vías neuronales que la depresión talló en mi cerebro son caminos profundos y familiares. Mi primera reacción ante cualquier estímulo nuevo es que es estúpido y sin sentido. Pero gracias a Zoloft, puedo salir de esa rutina y explorar lo que cada experiencia significa para mí. Se necesita mucho trabajo duro. Actualmente estoy en terapia, mi tercera vez. Tomo suplementos como la vitamina D y el citrato de magnesio. Medito con la aplicación Headspace. Tengo que escribir listas increíblemente detalladas para hacer (con gemas como "despertar" y "salir por diez minutos") o simplemente me acostaré en la cama todo el día. Comienzo el día con una bebida energética o un café para aumentar mi energía y ya no bebo alcohol porque empeoró mi depresión. Mi período es especialmente difícil para mí. No importa lo que haga, me hundo en un episodio depresivo.

Lidiar con la depresión es como empujar una roca cuesta arriba. No se puede simplemente "hacer rodar la pelota". Es una lucha constante y no puedes tomarte un día libre. Se necesita mucho trabajo para sentirse "humano", y siento que me agoto por lo que parece ser tan poco. O no puedo hacer nada y los resultados pueden ser lo suficientemente dramáticos como para terminar en la sala de emergencias psiquiátricas. Esto último puede parecer tentador, especialmente cuando otras personas menosprecian su depresión. Decirle a alguien que 'supere' su depresión o 'simplemente se levante' o 'solo sonría' o 'simplemente intente' es como decirle a alguien que 'simplemente gane' un maratón y que no le importe haber corrido durante 24 horas seguidas. Una persona no deprimida piensa que una persona deprimida que mira televisión todo el día es perezosa. Una persona deprimida está orgullosa de haber llegado al sofá. Pero cuando alguien les dice que son flojos, ven ese gran triunfo y se dan cuenta de que no vale nada, así que de nuevo, ¿cuál es el punto? No tienen confianza en sí mismos y luego alguien aparece y les dice que lo mejor de ellos no vale la pena. Cuando estoy en un episodio depresivo, me encuentro deseando que haya algún signo físico. Quiero señalar un gran hematoma en mi pecho y decir "¿Ves?" A todos los que dudan de mí.

Lidiar con la depresión clínica me hace más fuerte. Combatir una fuerza externa es fácil porque tienes algo que atacar, un enemigo que debe ser derrotado. Con la depresión, mis pensamientos son mi enemigo. Tengo que pelear de manera diferente cuando peleo conmigo mismo. No puedo atacar a ciegas como un niño que presiona todos los botones del controlador. Tiene que ser más matizado. Es la diferencia entre el agua a bordo de mi enemigo frente a sentarse y encontrar un terreno común. Descubrí que he desarrollado una increíble empatía y simpatía hacia mí y hacia los demás.

No todo es malo. He llegado a apreciar mi depresión. Estoy increíblemente agradecida por cualquier cosa que me haga sentir algo. El dolor y la tristeza son realmente buenas cosas porque significa que estoy viva. La alegría me deja sin aliento. Mi depresión también me ha hecho graciosa. En lo profundo de mi depresión, soy un científico clínico que examina la especie humana que me rodea y obtuve algunas observaciones puntuales.

La mayoría de las personas hacen cosas que no quieren hacer todo el tiempo. Me parece que soy casi físicamente incapaz. La depresión quita la mierda de mi vida. Solo hago las cosas que quiero hacer con las personas con las que quiero hacerlas. Me han llamado perra, me han dicho que soy grosera e ignorante. Solía ​​molestarme, pero ahora veo que estas personas están buscando un significado como yo.

El trabajo más difícil que tuve fue trabajar en Target. Trabajé con personas de unos 50 años que han estado allí toda su vida. Sabía que no podía hacer eso. Sabía que vivir una vida mediocre me mataría. Y sabía que sería yo quien me sacaría de mi propia miseria. Entonces renuncié a mi trabajo, me mudé a la casa de mis padres y comencé mi carrera de escritora. Si no tuviera la depresión presionándome, probablemente nunca lo habría hecho. Todos tenemos sueños. Las consecuencias por no perseguir esos sueños llevan al arrepentimiento. Para la mayoría de las personas, ese es el final. 

Para las personas deprimidas, ese arrepentimiento podría matarlos.

Y entonces, odio la palabra depresión. No estoy triste. 

La depresión simplemente hace imposible que ignore ese espacio vacío dentro de todos nosotros.

Kelly Dudzik

https://medium.com/@kellsndudz/im-grateful-for-my-depression-2e6ff701b2e2

domingo, 17 de marzo de 2019

Cuerpos inflamados, mentes deprimidas -Ed Bullmore

Traducido con Amor desde… https://medium.com

 

La misteriosa conexión entre el sistema inmunológico y el cerebro.

 

Todos conocemos la depresión. Toca a todas las familias del planeta. Sin embargo, entendemos sorprendentemente poco al respecto.

Esto se me ocurrió de una manera sumamente vergonzosa un día en mis primeros años de entrenamiento como psiquiatra, cuando estaba entrevistando a un hombre en la clínica ambulatoria en el Hospital Maudsley en Londres. En respuesta a mi interrogatorio sobre el libro de texto, me dijo que su estado de ánimo era bajo, que no encontraba ningún placer en la vida, que se estaba despertando en las pequeñas horas y que no podía volver a dormir, que no estaba comiendo bien y había perdido un poco de peso, se sentía culpable del pasado y pesimista sobre el futuro. "Creo que estás deprimido", le dije. "Ya lo sé", me dijo el paciente, con paciencia. "Es por eso que le pedí a mi médico de cabecera que me remitiera a esta clínica. Lo que quiero saber es por qué estoy deprimido y qué puedes hacer al respecto”

Traté de explicar acerca de los medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y cómo funcionaban. Me encontré burlándome de la serotonina y la idea de que la depresión fuera causada por la falta de ella. "Desequilibrio" fue la palabra en la que escuché a los psiquiatras más experimentados desplegar con aplomo en estas ocasiones. "Sus síntomas probablemente se deban a un desequilibrio de serotonina en su cerebro, y los ISRS restablecerán el equilibrio a la normalidad", dije, agitando mis manos para mostrar cómo se podía reequilibrar una cosa desequilibrada, cómo se recuperaría su humor torpe al equilibrio. "¿Cómo sabes eso?", Preguntó. Comencé a repetir todo lo que acababa de aprender de los libros de texto sobre la teoría de la serotonina en la depresión, antes de que él interrumpiera: "No, Quiero decir, ¿cómo sabes eso de mí? ¿Cómo sabes que el nivel de serotonina está desequilibrado en mi cerebro? ”La verdad es que no lo hice.

Eso fue hace unos 25 años, y todavía no tenemos respuestas confiables o consistentes a estas y muchas otras preguntas sobre de dónde viene la depresión o qué hacer al respecto. ¿Es la depresión todo en la mente? ¿Mi depresión es "simplemente" la forma en que estoy pensando sobre  las cosas? Pero entonces, ¿por qué se trata tan a menudo con medicamentos que actúan sobre las células nerviosas? ¿Está "realmente" todo en el cerebro? Para nuestros amigos y familiares que están deprimidos, es posible que no sepamos qué decir. Si nos deprimimos, podemos sentirnos avergonzados de decirlo.

El silencio en torno a la depresión y otros trastornos de salud mental es ahora menos ensordecedor de lo que era antes. Estamos mejorando en hablar de ello, lo cual es bueno, aunque no siempre estemos de acuerdo entre nosotros. Podemos ver que la depresión es muy común, puede ser realmente incapacitante de muchas maneras, y puede reducir tanto la calidad de vida (las personas deprimidas tienen menos experiencia de placer) como la cantidad de vida (las personas deprimidas tienen una esperanza de vida reducida

A pesar de nuestra creciente conciencia de cómo comúnmente surgen episodios y trastornos depresivos entre las personas que conocemos y la escala masiva del desafío de salud pública que la depresión representa a nivel mundial, todavía tenemos formas limitadas de lidiar con ella. Existen algunos tratamientos ampliamente disponibles y moderadamente efectivos, pero no ha habido avances significativos en los últimos 30 años. Lo que teníamos para la depresión en 1990, los medicamentos que modifican la serotonina, como Prozac y la psicoterapia, es prácticamente todo lo que tenemos terapéuticamente. Y, evidentemente, eso no es lo suficientemente bueno, de lo contrario, la depresión no estaría en camino de convertirse en la principal causa de discapacidad en el mundo para el 2030.

Debemos atrevernos a pensar de manera diferente.

Un día, en 1989, cuando estaba entrenando como médico, justo antes de comenzar a especializarme en psiquiatría, vi a una mujer de unos cincuenta años con una enfermedad inflamatoria llamada artritis reumatoide. La llamaré Sra. P. Ella había sido artrítica durante muchos años. Las articulaciones en sus manos estaban dolorosamente hinchadas y desfiguradas por cicatrices. El colágeno y el hueso de sus rodillas habían sido destruidos por lo que las articulaciones ya no funcionaban con suavidad y le resultaba difícil caminar. Juntos, comentamos la larga lista de signos y síntomas físicos que son diagnósticos de artritis reumatoide. Ella cumplía todos los requisitos. Luego le hice algunas preguntas que no estaban en la lista de verificación estándar. Le pregunté sobre su estado de ánimo, su estado de ánimo y en el transcurso de los próximos 10 minutos más o menos, me dijo en voz baja, pero claramente que tenía niveles muy bajos de energía, nada le daba placer, su sueño estaba perturbado y estaba preocupada por pensamientos pesimistas y culpables. Ella estaba deprimida

La sabiduría médica convencional era que la paciente estaba deprimida porque sabía que tenía una enfermedad. No se nos ocurrió que la depresión pudiera originarse en el cuerpo.

Estaba complacido conmigo mismo. Pensé que había hecho un pequeño descubrimiento médico al duplicar su diagnóstico. Ella había venido a verme con artritis reumatoide; yo había añadido trastorno depresivo. Me apresuré a contarle a mi médico principal esta importante noticia: “La Sra. P no solo es artrítica, también está deprimida”. Mi visión diagnóstica no le impresionó. 

Ambos podíamos reconocer que la Sra. P estaba deprimida y que estaba inflamada. Sin embargo, la sabiduría médica convencional de la época era que estaba deprimida porque sabía que tenía una enfermedad inflamatoria crónica. Todo estaba en la mente. No se nos ocurrió a ninguno de nosotros que pudiera originarse en el cuerpo. Que la Sra. P podría estar deprimida, no porque supiera que estaba inflamada, sino simplemente porque estaba inflamada. La Sra. P salió de la clínica con la menor probabilidad de estar deprimida o fatigada de lo que estaba cuando llegó. No nos atrevimos a pensar de manera diferente, y no habíamos hecho nada para marcar la diferencia.

Unos 30 años más tarde, nos estamos volviendo mucho más fluidos en una nueva forma de pensar científicamente sobre los vínculos entre la depresión y la inflamación, entre la mente y el cuerpo, como descubrí recientemente por mí mismo después de una visita al dentista.

La Tristeza por un tratamiento Dental

Hace unos años, tuve un relleno viejo en uno de mis molares que se había podrido y se había infectado. Mi dentista necesitaba perforar la cavidad hasta las puntas de las raíces del diente. La cirugía de conducto radicular no es mi forma favorita de alejarme una hora más o menos, pero sabía que tenía que hacerse. Estaba lo suficientemente alegre cuando obedientemente me subí a la silla y me abrí de par en par. Pero tan pronto como todo estuvo terminado, quise ir a casa, ir a la cama y no hablar con nadie. Y cuando estaba solo en casa, me encontré reflexionando con tristeza sobre la muerte hasta que me fui a dormir.

A la mañana siguiente, me levanté, fui a trabajar y me olvidé de la muerte. Había soportado un poco de perforación de mi diente y algunos moretones en mis encías, y había experimentado brevemente algunos síntomas mentales y de comportamiento: letargo, retraimiento social, rumiación  morbosa. Se podría decir que estaba un poco deprimido, pero bueno, ¿a quién le gusta ir al dentista?

Parece que no hay nada fuera de lo común en esta secuencia de eventos, y no lo hay, pero la explicación ordinaria no es la única.

El breve estallido de inflamación en mi boca podría haber causado directamente los cambios en mi estado de ánimo que noté inmediatamente después de la cirugía.

La forma tradicional de pensar acerca de este pequeño episodio de enfermedad comienza con la respuesta inmune de mi cuerpo a las infecciones y lesiones. Mi diente había sido infectado por algunas bacterias; mis encías se habían inflamado en respuesta a esa infección; la perforación y el raspado del dentista, aunque pretendía lograr una cura quirúrgica a largo plazo, tenía la desventaja a corto plazo de inflamar aún más mis encías y aumentar el riesgo de que las bacterias se propagaran de mi diente al torrente sanguíneo. La razón por la que fui al dentista y lo que me sucedió cuando llegué allí fue un desafío para la integridad de mi cuerpo, una amenaza para mi supervivencia y un llamado a mi sistema inmunológico para que intensificara su respuesta inflamatoria.

Trabajar esta cadena mecanicista de causa y efecto, que conduce desde un ataque físico, como una lesión o una infección, hasta una respuesta inflamatoria del sistema inmunológico, es uno de los triunfos verdaderamente revolucionarios de la medicina científica. Este es el triunfo de la inmunología, la ciencia que ahora impregna nuestra comprensión de casi todas las enfermedades, y respalda el éxito terapéutico de la vacunación, la cirugía de trasplante y los nuevos medicamentos exitosos para enfermedades como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y cada vez más tipos de cáncer. Esta ciencia inmensamente poderosa puede proporcionar una explicación minuciosa sobre cómo la infección en mi diente podría causar una inflamación local de mis encías y cómo la cirugía podría exacerbar la inflamación.

Pero la inmunología aún no tiene mucho que decir acerca de cómo se siente la inflamación para el paciente inflamado o cómo la inflamación puede tener efectos en los pensamientos y el comportamiento. ¿Por qué quise estar solo? ¿Por qué quise acostarme y quedarme allí? ¿Por qué estaba tan triste? Las respuestas a preguntas como estas provienen tradicionalmente de la psicología, en lugar de la inmunología.

Así que me conté una historia psicológica, que mi encuentro cercano con el dentista me debe haber recordado que literalmente me estaba alargando el diente. Y esta afirmación concreta de una metáfora muy usada para la mortalidad debe haber provocado un período de pesimismo racional, ya que calculé cuánto tiempo más tendría que vivir. Parafraseando mi autodiagnóstico y expresándolo de otra manera: me deprimí momentáneamente porque pensé en las implicaciones de mi cirugía de endodoncia. Mi estado mental fue un reflejo o meditación sobre mi estado físico, en lugar de ser causado directamente por mi estado físico.

En la medida en que todavía no te sorprenda esta historia, eres un dualista. Porque la explicación médica convencional de lo que me sucedió es dualista: existe en dos dominios, físico y mental, con solo un punto de conexión nebuloso entre ellos. Todo lo que sucedió hasta e incluyendo mi visita al dentista se explica precisamente en el dominio físico por la ciencia biológica de la infección y la inmunidad. Todo lo que sucedió con mi estado de ánimo y mi comportamiento después de ir al dentista se explica en el dominio mental por la historia psicológicamente significativa que me conté acerca de quedarme mucho tiempo en el diente.

Me sorprende darme cuenta de cuán incompleta y complicada parece ser la explicación dualista estándar, ahora que sé que podría haber un tipo de explicación muy diferente para lo que me sucedió. Hay otra forma de pensar acerca de mi tratamiento de conducto. Podría haber estado momentáneamente deprimido simplemente porque estaba inflamado, no porque pensé en las consecuencias de estar inflamado. La breve y transitoria explosión de inflamación en mi boca podría haber causado directamente los cambios en mi estado de ánimo, comportamiento y cognición que noté inmediatamente después de la cirugía.

Esta nueva explicación es lógicamente más simple que el razonamiento dualista familiar.Ahora, la cadena de causa y efecto puede correr de principio a fin en el dominio físico, desde la causa inicial de un diente infectado hasta el efecto final de un estado de ánimo deprimido.

Pero la causalidad es difícil de precisar científicamente. Para estar completamente seguros de que la inflamación puede causar depresión, nos gustaría conocer las respuestas a dos grandes preguntas:

¿Cómo, exactamente, paso a paso, los cambios inflamatorios en el sistema inmunológico del cuerpo pueden causar cambios en la forma en que funciona el cerebro para hacer que las personas se sientan deprimidas?

¿Por qué se inflama un paciente deprimido en primer lugar? ¿Y por qué la respuesta inflamatoria del cuerpo, que se supone que está de nuestro lado, que ha evolucionado para ayudarnos a ganar la batalla contra la enfermedad, nos está haciendo sentir deprimidos?

Neuro-inmunología e inmuno-psiquiatría

Las primeras personas lo suficientemente valientes para llamarse a sí mismas neuroinmunologistas eran una pequeña tribu considerada con cierta condescendencia y sospecha por parte de los científicos más tradicionales. No se consideró profesionalmente respetable investigar las conexiones entre el cerebro (la provincia de la neurociencia) y el sistema inmunológico (la provincia de la inmunología). No es respetable, no menos importante porque era bien sabido en el siglo XX que el cerebro y el sistema inmunológico no tenían nada que ver entre sí. Los glóbulos blancos y los anticuerpos del sistema inmunitario circulaban en el torrente sanguíneo y podían pasar a través del bazo y los ganglios linfáticos y varios otros órganos inmunológicamente importantes del cuerpo. Pero las células y proteínas del sistema inmunológico del cuerpo no podían filtrarse tan libremente a través del cerebro porque estaba protegido por algo llamado barrera hematoencefálica. 

¿Cómo podrían los neuroinmunólogos proponer seriamente, como comenzaron a hacerlo a partir de alrededor de 1990, que los niveles de proteínas inflamatorias medidos por un análisis de sangre tenían algo que ver con el cerebro o la mente, cuando se sabía que las proteínas no podían cruzar el cerebro? ¿Barrera entre la sangre y el cerebro? No estaba solo mal; era peor que eso

Ahora está claro que gran parte de lo que me enseñaron en la escuela de medicina está mal. Se ha vuelto cada vez más obvio que la existencia de la BBB no prohíbe toda conversación cruzada inmunológica entre el cerebro y el cuerpo. Ahora sabemos que las proteínas inflamatorias en la sangre, llamadas citoquinas, pueden enviar señales a través de la BBB, desde el cuerpo al cerebro y la mente. Más adelante diré más sobre las citocinas, pero si nunca las ha escuchado, puede pensar en ellas como hormonas que circulan en el torrente sanguíneo, creando poderosos efectos inflamatorios en todo el cuerpo, incluido el cerebro. Entonces, cuando el dentista comenzó a sondear mis encías y raspar mis dientes, habría hecho que las células inmunitarias de mi boca produjeran citoquinas.

¿Cómo se ve una mente inflamada?

La inflamación mental, solía pensar, sin pensarlo demasiado, podría ser similar a la inflamación física. Como hemos sabido desde la época romana, el cuerpo se enrojece e inflama cuando se inflama. Así que solía imaginar que la mente inflamada estaba metafóricamente roja e hinchada, enojada y excesiva, apasionada, fuera de control y potencialmente peligrosa, más cercana en el lenguaje psiquiátrico a un estado de manía. Pero la imagen de una mente inflamada que evoco ahora es casi la opuesta: no una persona colérica y amenazadora, sino una melancólica y retraída. Al igual que la Sra. P, sus manos se hincharon y se deformaron por una enfermedad inflamatoria articular, preguntándose en silencio por qué se sentía tan triste y cansada. Ahora pienso en ella como algo típico de una mente inflamada, no hablando metafóricamente, sino hablando mecánicamente.

Estamos comenzando a reconocer la evidencia abrumadora de una fuerte asociación entre la inflamación y la depresión. Simplemente reconocer esta asociación, que a veces se esconde a simple vista, es el lugar correcto para comenzar. 

 Una forma de separar la causa y el efecto es observar la secuencia de eventos en el tiempo. Las causas deben venir antes de los efectos. Entonces, si la inflamación es la causa de los síntomas depresivos, esperaríamos encontrar evidencia de que la inflamación pueda ocurrir antes de la depresión, y hay evidencia de este tipo en investigaciones recientes.

  Pero la precedencia por sí sola no es suficiente para que la inflamación se tome en serio como causa de depresión. Los científicos y médicos escépticos necesitarán saber cómo, según los mecanismos biológicos exactos, la inflamación puede causar depresión, paso a paso, desde las citoquinas en la sangre hasta los cambios en el cerebro que a su vez pueden causar cambios depresivos en el estado de ánimo. Aquí, también, hay evidencia de apoyo de experimentos recientes en animales y humanos.

Si una rata se inyecta experimentalmente con bacterias infecciosas, se comporta un poco como lo hice después del dentista. Se retira del contacto social con otros animales; no se mueve tanto. Se perturban sus ciclos de dormir y comer. En resumen, la infección causa de manera confiable un síndrome en animales, llamado comportamiento de enfermedad, que es más o menos reconocible como similar a la experiencia humana de la depresión. De hecho, ni siquiera necesita infectar a una rata para ver este comportamiento de enfermedad. Basta con inyectar citoquinas a la rata, lo que demuestra que no es el germen en sí lo que causa la enfermedad sino la respuesta inmune a la infección. La inflamación causa directamente conductas similares a la depresión en los animales, eso está fuera de toda duda.

También entendemos cómo la inflamación puede tener efectos en el cerebro de ratas y ratones. Sabemos que las células nerviosas expuestas a las citoquinas tienen más probabilidades de morir y menos probabilidades de ser regeneradas. Sabemos que cuando las células nerviosas se inflaman, las conexiones o sinapsis entre ellas son menos capaces de aprender patrones de información y que la inflamación reduce el suministro de serotonina como transmisor entre las células nerviosas. Para los animales, al menos, una cadena explicativa está tomando forma que puede vincular directamente la inflamación del cuerpo con los cambios en el funcionamiento de las células nerviosas en el cerebro, lo que a su vez provoca una enfermedad que se parece a la depresión.

La investigación reciente de la resonancia magnética funcional ha comenzado a producir evidencia de que la inflamación del cuerpo puede tener un efecto causal directo en el cerebro humano y el estado de ánimo. Por ejemplo, cuando a los jóvenes sanos se les inyectó una vacuna contra la fiebre tifoidea, sus sistemas inmunológicos reaccionaron como el sistema inmunológico de una rata inyectada con bacterias, y los niveles de citoquinas aumentaron en su sangre. Los voluntarios vacunados también se deprimieron levemente; su depresión posterior a la vacunación se asoció con una mayor activación de las regiones del cerebro que sabemos que están programadas para la expresión emocional.

Así que la ciencia de la inmuno-psiquiatría ha madurado hasta el punto de que me puede ayudar a responder la pregunta de cómo me deprimí después de que el dentista de una manera nueva y lógica sin problemas.  Puedo argumentar que el aumento de citoquinas causado por mi cirugía del conducto radicular envió una señal inflamatoria a través del BBB para causar un cambio en las redes de procesamiento de emociones de las células nerviosas en mi cerebro, que a su vez causó un episodio de depresión que llevó a mi mente a pensar en la muerte. 

Todavía no hay una forma conocida por la cual los médicos puedan aprovechar este nuevo conocimiento para ayudar a las personas con depresión.

¿Por qué la inflamación causa depresión? Solo puede ser por la selección natural. Debe haber algún sentido en el que una respuesta depresiva a la infección o cualquier otro desafío inflamatorio sea (o haya sido) ventajoso para nuestra supervivencia. Y debemos haber heredado genes que fueron seleccionados naturalmente en generaciones anteriores para que seamos más propensos a beneficiarnos de una respuesta depresiva a la inflamación

Por supuesto, la importancia real de estas nuevas ciencias relacionadas entre la neuro-inmunología y la inmuno-psiquiatría no es que me den una forma diferente de explicar por qué no me gusta ir al dentista. Lo que importa mucho más es que una vez que hayamos comenzado a trazar un camino a seguir desde el cuerpo, a través del sistema inmunológico, al cerebro y la mente, una vez que hayamos articulado un concepto postdualista de la mente inflamada, deberíamos poder para encontrar formas completamente nuevas de tratar los trastornos de salud mental.

La revolución no será televisada

Depresión, esquizofrenia, autismo, adicción, enfermedad de Alzheimer: hay una larga y triste lista de trastornos que los psiquiatras, psicólogos clínicos y neurólogos tratan habitualmente como si estuvieran "todos en la mente" o “ todos en el Cerebro". Digamos que no hubiera vuelto al trabajo el día después del dentista. Imaginemos que me hubiera vuelto cada vez más retraído y melancólico hasta que mi esposa finalmente me convenciera para que viera a un médico. ¿Que podría haber pasado? Mi médico de cabecera probablemente me habría hecho algunas preguntas sobre mi estado mental y luego me ofrecería psicoterapia o una receta de antidepresivos (para corregir un desequilibrio nocional de la serotonina u otros neurotransmisores en mi cerebro). Es prácticamente seguro que no habría ordenado un análisis de sangre para medir los niveles de citoquinas o para ver si tenía factores de riesgo genéticos para una respuesta depresiva a la inflamación. Es inconcebible que hubiera recomendado un medicamento antiinflamatorio (como la aspirina) en lugar de un antidepresivo (como el Prozac). Con toda probabilidad, me habrían tratado con sensatez, competencia y tradicionalmente como si mi estado de ánimo no tuviera nada que ver con mi sistema inmunológico. 

 Científicamente, aún puede haber preguntas para resolver acerca de la causalidad, pero el vínculo entre la inflamación y la depresión es indiscutible. 

 Pero el reconocimiento y el avance son lentos. Personalmente, espero que esto cambie. Puedo imaginar un futuro en el que las antiguas líneas divisorias entre la enfermedad mental y la física se vuelvan a dibujar, se elimine el hábito de diagnóstico dualista de 400 años, y el sistema inmunológico se vuelva mucho más importante para la forma en que pensamos y tratamos psicológicamente síntomas de comportamiento como depresión.

 Puedo imaginar fácilmente que podría haber algunos movimientos decisivos en esta dirección durante los próximos cinco años. Hay una corriente de cambio científico que se extiende bajo la superficie de la práctica médica diaria que podría transformar la forma en que lidiamos con la depresión y otros trastornos de la salud mental. Podemos pasar de la antigua visión polarizada de la depresión como si estuviera en la mente o en el cerebro a verla también enraizada en el cuerpo.

 

Extraído de The Inflamed Mind: Un nuevo enfoque radical a la depresión por Edward Bullmore, psiquiatra y neurocientífico, residente en Cambridge, Reino Unido, interesado en encontrar nuevas formas de pensar y tratar las enfermedades mentales.

https://medium.com/s/story/the-link-between-inflammation-and-depression-a6e0d5c98639

domingo, 10 de marzo de 2019

Deficiencia de vitamina B12: ¿Un desencadenante de la ansiedad y la depresión? - Kelly Brogan

Traducido con Amor desde… https://wakeup-world.com

9 de marzo de 2019

Uno de los artículos más notables que he leído  en la literatura psiquiátrica fue sobre una mujer de 57 años que fue tratada con meses de medicamentos antipsicóticos y antidepresivos y recibió dos rondas de tratamiento electroconvulsivo antes de que alguien se molestara en verificar su nivel de vitamina B12.

Sus síntomas se prolongaron durante años, como lágrimas, ansiedad, anormalidades en el movimiento, estreñimiento, letargo y eventualmente trastornos perceptivos (escuchar su nombre) y lo último en patología psiquiátrica grave: catatonia. A pesar de su tratamiento hospitalario, se mantuvo suicida, deprimida y letárgica.

Dos meses después de identificar su deficiencia y el tratamiento posterior con B12, volvió a su línea de referencia de 14 años antes y se mantuvo estable sin ningún tratamiento adicional.

Si esto no es una llamada de atención al prescriptor psiquiátrico promedio, no estoy seguro de qué es. Gran parte de lo que atribuimos a las "deficiencias" de serotonina y dopamina se desvanecen bajo el ojo investigativo de un estilo de medicina más personalizado que busca identificar desequilibrios hormonales, nutricionales e inmunitarios que pueden  "parecer"  de naturaleza psiquiátrica.

¿Cómo puede la vitamina B12 afectar la salud del cerebro?

La B12 es compatible con la mielina (que permite que se lleven a cabo los impulsos nerviosos) y, cuando esta vitamina es deficiente, se sospecha que impulsa síntomas como demencia, esclerosis múltiple, marcha alterada,etc. Clínicamente, la B12 puede ser mejor conocida  por su papel en la producción de glóbulos rojos. Los estados de deficiencia pueden causar  anemia perniciosa. Pero ahora se sabe que desempeña un importante papel en los síntomas psiquiátricos, como depresión, ansiedad, fatiga e incluso psicosis?

Deficiencia B12: ¿Un desencadenante para la depresión y la ansiedad?

Una vez que se establece que un paciente tiene evidencia serológica manifiesta de deficiencia (en sangre) y / o responde al tratamiento, debemos preguntarnos cómo se hicieron deficientes en primer lugar. Aquí hay algunas consideraciones:

  1. Aclorhidria

Este es el término de lujo para la falta o poca cantidad de ácido del estómago, algo que a veces se produce en el contexto de la función tiroidea baja, estrés crónico, envejecimiento, y lo más sobresaliente, el uso de  medicamentos que bloquean el ácido( omeprasol,etc). Un escenario común:  Un paciente come alimentos que no pueden digerir correctamente y que promueven la inflamación local, lo que perpetúa aún más la digestión y el tránsito deficientes. Estos pueden incluir productos lácteos procesados, alimentos fritos en aceites vegetales y granos de cereales. El paciente experimenta el reflujo de este lodo o quimo pobremente móvil y pobremente digerido, y es tomado como una señal de que tiene ácido estomacal alto.

Se toma  un medicamento (o se compra uno sin receta) que nunca se ha estudiado para su uso a largo plazo, y los estudios observacionales basados ​​en la población se relacionan con el crecimiento patógeno de bacterias y deficiencia de nutrientes. ¿Por qué? Debido a que el ácido estomacal es crítico para desencadenar enzimas digestivas  junto con el llamado "factor intrínseco" para la absorción de B12 y para controlar las poblaciones microbianas locales.

Si la deficiencia de B12 de este paciente y el desequilibrio digestivo no son atendidos, es probable que desarrollen síntomas que les permitan obtener una receta para un antidepresivo, y los medicamentos comienzan a acumularse.

El documento mencionado anteriormente, el  inhibidor de la bomba de protones y la deficiencia de vitamina B12 , fue una evaluación de control de casos de 25,956 pacientes con medicación de bloqueo de ácido, en los que se encontró que el 12% de los que tomaban estos medicamentos tenían deficiencia de B12 a los dos años, y cuanto mayor sea su dosis diaria, más fuerte será la deficiencia. 

  1. Restricción dietética

Los alimentos animales son fuentes primarias de vitamina B12, aunque las algas y los alimentos fermentados pueden representar opciones prometedoras. Las reservas se agotan con el tiempo y los síntomas relacionados con la deficiencia pueden presentarse mucho después de la restricción dietética. Los alimentos de origen animal cuidadosamente elaborados son también una fuente única de vitaminas solubles en grasa preformadas, creatina, colina y carnitina.

  1. Autoinmunidad

Uno de los posibles mecanismos de la absorción deficiente de B12 es la anemia perniciosa, una respuesta autoinmune a las células parietales, asociada con gastritis atrófica en el estómago.  Se cree que la infección por H. pylori y el mimetismo molecular asociado representan un desencadenante plausible.

  1. Transgénicos y Gluten

La poderosa sinergia de  los  alimentos procesados ​​que contienen gluten y modificados genéticamente puede tener un impacto en  las tripas,  no solo en aquellas personas con enfermedad celíaca confirmada por biopsia. De hecho, la biopsia está perdiendo rápidamente la posición como el diagnóstico estándar debido a las manifestaciones extraintestinales de la respuesta inmune al gluten que no causan cambios observables en las vellosidades del intestino delgado (dolor en las articulaciones, erupción cutánea o inestabilidad de la marcha sin síntomas intestinales evidentes). En estos individuos, el sistema inmunitario innato responde al gluten y los fragmentos de alimentos pueden pasar al torrente sanguíneo.El daño directo a las células en el intestino delgado puede resultar de los alimentos integrales con altas cantidades de lectina inflamatoria.

El maíz modificado genéticamente puede estar desempeñando un papel en los pequeños cambios intestinales, como se demuestra en un estudio en ratones a los que se alimentó con aceite de maíz. También hay razones para creer que la toxina Bt del maíz transgénico de Monsanto desempeña un papel en la permeabilidad intestinal, ya que se encontró en la sangre del  93% de las mujeres embarazadas y del 80% de sus fetos. Los  herbicidas en sí también  cambia la flora existente, matando preferentemente a las bacterias beneficiosas y permitiendo potencialmente el crecimiento de microbios patógenos en el intestino delgado.

  1. Medicamentos

En particular, se ha demostrado que la metformina, la medicación reguladora del azúcar en la sangre,  es un factor de riesgo para la deficiencia, un hecho que pocos pacientes están informados antes de cumplir con el tratamiento prescrito.

¿Es B12 la cura?

Cuando se trata la deficiencia de vitamina B12, mientras se investiga la causa subyacente, se recomienda el uso de una forma activada de la vitamina, y es especialmente eficaz para mejorar los niveles. 

Existe un debate sobre la eficacia comparativa de  la dosificación inyectable frente a la oral, y mi experiencia clínica ha demostrado que la dosificación inyectable produce un efecto clínico más sólido y confiable. La dosis es típicamente de 1000 mcg a 5000 mcg 2-3 veces por semana durante uno o dos meses, según las características y la respuesta del paciente. Considera el poder de esta vitamina. Respeta su necesidad y protege el acceso de tu cuerpo. Puede que sea el último antidepresivo que necesites.

Sobre el Autor:

Kelly Brogan, MD, es un psiquiatra holístico de salud femenina, autora del libro más vendido del NY Times,  A Mind of Your Own , el libro para niños  A Time For Rain y coeditor del libro de texto de referencia,  Integrative Therapies for Depression.. Completó su entrenamiento psiquiátrico y su beca en el Centro Médico de NYU después de graduarse de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cornell, y tiene una licenciatura del MIT en Sistemas de Neurociencia. 

https://wakeup-world.com/2019/03/09/vitamin-b12-deficiency-a-trigger-for-anxiety-and-depression/