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domingo, 10 de octubre de 2021

Aceptar lo que es, más allá de la superación personal - Joan Tollifson

Traducido con Amor desde… https://www.stillnessspeaks.com

 

La gente siente una tremenda presión para comer la comida adecuada, ir al gimnasio, sobresalir en la escuela, convertirse en alguien, ser un ganador y nunca envejecer. Estamos inundados de historias sobre personas excepcionales y triunfadores. Leemos sobre paracaidistas de noventa años, amputados cuádruples que escalan el monte. Everest, personas nacidas en la pobreza que se han convertido en multimillonarios, y estos se convierten en el estándar con el que todos nos sentimos medidos. Ser promedio u ordinario, fallar y ser imperfecto, es nuestra peor pesadilla.

Por supuesto, es genial escuchar historias inspiradoras, desafiarnos a nosotros mismos y tener una imagen más positiva de lo que es posible en la vida si tienes una discapacidad o cuando eres mayor. Y estoy a favor de comer bien y cuidarnos bien. No hay nada de malo en tener metas y aspiraciones. Todo eso es parte del movimiento natural de la vida al hacer lo que hace. Pero fácilmente puede volverse opresivo.

Muchos padres tienen grandes expectativas sobre lo que sus hijos deben hacer en la vida. Los niños sienten la presión. Muchos padres les dan a sus hijos adultos el mensaje supuestamente alentador de que algún día harán algo grandioso, lo que por supuesto lleva consigo el subtexto de que, en este momento, lo que sea que estén haciendo no es tan bueno.

Cuando le mencioné el título del libro en el que estaba trabajando, Muerte: el fin de la superación personal, a una de mis enfermeras de oncología, ella estaba extasiada. ¡Sí! dijo con una gran sonrisa. Comenzó a hablar de lo que llamó "la tiranía del excepcionalismo", algo sobre lo que había estado leyendo y que claramente resonaba profundamente en ella. Me dijo que, para conseguir su seguro médico en el trabajo, tiene que usar uno de esos monitores de muñeca que cuentan cuántos pasos das cada día. Si no lo usa o si no toma las medidas necesarias, no tendrá seguro médico. Me quedé atónita.

Si nos enfermamos, a menudo recibimos el mensaje de que debemos haber hecho algo mal. Quizás estábamos teniendo demasiados pensamientos negativos, no meditábamos lo suficiente, no teníamos la relación correcta con nuestro dinero. Quizás bebimos demasiado café, comimos demasiado chocolate o no hay suficiente col rizada. Del cáncer se culpa a todo lo imaginable. Y a medida que avanzamos hacia la vejez, a menudo recibimos el mensaje de que debemos luchar contra la muerte y luchar para vivir el mayor tiempo posible. Morir es fallar.

El viaje espiritual se convierte en una búsqueda de la mayor experiencia de despertar. Nos comparamos con nuestros superhéroes espirituales favoritos y nos sentimos inferiores, nunca del todo "allí" donde imaginamos que están o estaban. La gente se presenta a sí misma como "Despiertos" y luego tiene que demostrarlo y estar a la altura, lo que puede resultar en enormes capas de autoengaño, deshonestidad y tonterías.

¡Qué alivio dejar finalmente pasar todo esto!

Abrazar lo que es: la curiosa paradoja

 

La curiosa paradoja es que cuando me acepto tal como soy, puedo cambiar.  ~ Carl Rogers

 

Entonces, ¿estoy sugiriendo que todos deberíamos hundirnos en la pereza y el letargo, concluir que la liberación es una quimera que es mejor abandonar, atiborrarnos de comida chatarra por el resto de nuestras vidas y permitir cosas como la depresión incapacitante, las adicciones destructivas, el racismo, el sexismo, la devastación ambiental o la crueldad animal continúan sin ser desafiadas? ¿Es ese el mensaje de este artículo?

Claramente no. Después de todo, cómo ocurre la transformación genuina ha sido uno de los principales intereses de mi vida. He experimentado y visto innegables cambios positivos en mí y en los demás a través de la meditación, la psicoterapia, el trabajo de conciencia somática, la espiritualidad y la no dualidad. He visto cambios positivos en la sociedad como resultado de movimientos políticos, en algunos de los cuales he participado. El movimiento de mujeres, el movimiento de liberación gay y el movimiento por los derechos de los discapacitados me han hecho la vida mucho más fácil y menos dolorosa. Los cambios que he experimentado debido al trabajo interno incluyen recuperarme por el consumo casi fatal de alcohol y drogas, y dejar atrás episodios de depresión y patrones tan debilitantes de pensamiento emocional como la duda, el odio hacia uno mismo y la vergüenza. Como alguien que ha pasado gran parte de las últimas cuatro décadas escribiendo libros y artículos, organizando retiros, dando charlas, respondiendo correos electrónicos, la alquimia de la transformación ha sido fundamental para mi vida. Por supuesto, todo lo que acabo de describir solo existe en una historia construida por la memoria. Pero hablando relativamente, estoy a favor de los cambios positivos.

Sin embargo, paradójicamente, cada vez que he pasado por terapia o he profundizado en algún camino espiritual o no camino, lo que siempre ha surgido al frente y al centro en la raíz de todo es la voluntad de ser como soy; ser, en el nivel humano, en cierto sentido imperfecto, incompleto y sin resolver; y ver que esta misma persona, con verrugas y todo, ya está entera y completa, que este cuerpo-mente y todo lo que piensa, quiere y hace es un movimiento de todo el universo. En lugar de intentar alcanzar alguna perfección máxima de "mí", o alguna iluminación suprema imaginada, resulta que la verdadera felicidad es simplemente una cuestión de estar aquí-ahora, lo cual es realmente inevitable; pero lo que puede desaparecer o dejar de creer son los pensamientos y las historias sobre este acontecer presente, las interpretaciones, juicios e ideales.

Incluso cuando las personas practican la meditación para reducir el estrés y mejorar el bienestar, como lo hacen muchas personas hoy en día, incluso entonces, pronto aprenden que el enfoque habitual, orientado a resultados y de obtención de fines, consiste en esforzarse mucho por llegar a otro lugar: buscar, resistir, evaluar, juzgar, etc., no funciona. La meditación, incluso como práctica de bienestar, comienza con permitir que todo sea como es. En cierto modo, incluso decir "permitir" o "aceptar" es decir demasiado. Ya todo está permitido para ser lo que es: ¡obviamente! -Porque es como es. Entonces, se trata más de como simplemente reconocer cómo es, estar presente experimentando, lo que ya es. En otras palabras, no es un hacer. Es más como si no hacer algo extra. Relajarse. Siendo lo que no puedes no ser. Y a medida que se desarrolla el camino sin camino, se descubre que todo es una expresión de esta presencia radiante que somos. No es necesario apartar ni excluir nada. Todo es espiritual.

Un interés en cómo ocurre el cambio y la aceptación total de lo que son pueden parecer dos movimientos diametralmente opuestos, pero, de hecho, he llegado a ver que la verdadera sanación, transformación y liberación comienzan con la simple aceptación de este momento y este mundo, como están. Por contradictorio que parezca, abrazar la imperfección, permitir que todo sea como es, amar lo que es, esta es la puerta sin puertas para un nuevo comienzo y lo completamente nuevo. Curiosamente, este es el secreto de la libertad.

Mi primer maestro Zen, Mel Weitsman, dijo que "nuestro sufrimiento es creer que hay una salida". El maestro budista tibetano Chögyam Trungpa dijo que la iluminación no es la victoria final, sino la derrota final. Otro de mis maestros Zen, Joko Beck, dijo que el Zen "no tiene esperanza". También solía decir: "Lo que lo hace insoportable es tu creencia errónea de que se puede curar". Ninguno de estos maestros apuntaba a un estado de desesperación, resignación o desesperanza, que es la otra cara de la esperanza, igualmente arraigada en un futuro imaginario. En cambio, estaban señalando cómo podemos desperdiciar nuestras vidas en fantasías esperanzadoras y "la búsqueda de la felicidad" dejando de lado la realidad viviente que es el Aquí-Ahora. Soñamos con la ubicación perfecta, la casa perfecta, la carrera perfecta, la pareja perfecta, el niño perfecto, la actualidad y perfección de la vida tal como es.

Eso no significa que todos debamos vegetar pasivamente en el sofá o ser un felpudo para el abuso. De hecho, no podemos reprimir o negar nuestro deseo natural de esfuerzo y movimiento, nuestro impulso de actuar, de responder a la vida, de buscar el placer y evitar el dolor, de bailar la danza particular que cada uno de nosotros se mueve a bailar. Hay un impulso natural de perseguir lo que nos atrae, de curar lo que está roto, de aclarar lo oscuro, de explorar nuevos territorios, de descubrir y desarrollar y ampliar nuestras capacidades y capacidades, de vislumbrar diferentes posibilidades, de ayudar a los demás, de traer. adelante lo que hay dentro de nosotros. Astronomía, física cuántica, ir al gimnasio, aprender un idioma extranjero, practicar meditación, tocar música, aprender yoga, explorar diversas formas de trabajo de concienciación, trabajar por la justicia social, escribir libros, hacer arte, criar hijos, todo esto es el movimiento natural de la vida, algo que el universo está haciendo, al igual que la semilla que florece en un árbol o el ecosistema que evoluciona en formas siempre nuevas son todo el juego natural y espontáneo de la vida. Todo esta incluido.

 

~ Joan Tollifson

Joan Tollifson escribe y habla sobre la siempre cambiante y siempre presente realidad viviente aquí y ahora. Su enfoque es abierto, directo, no conceptual y pragmático. Joan está interesada en ver a través de los problemas imaginarios que creemos nuestros, las historias de carencia e imperfección. Nos invita a despertar a la vitalidad y la libertad de la presencia consciente y abierta, y descubrir la sencillez de ser este momento, tal y como es. Joan tiene una afinidad con el budismo, el Advaita y otras formas de no-dualidad y la investigación meditativa, pero no pertenece a ninguna tradición o linaje particular. En sus libros y reuniones, Joan se basa en sus propias experiencias con la adicción y otros problemas humanos comunes.

Es autora de varios libros: Bare-Bones Meditation: Waking Up from the Story of My Life (1996), Awake in the Heartland: The Ecstasy of What Is (2003), Painting the Sidewalk with Water: Talks and Dialogs about Nonduality (2010), Nothing to Grasp (2012), y un libro de próxima aparición sobre la vejez, la muerte y la imperfección

 

https://www.stillnessspeaks.com/embracing-what-is-beyond-self-improvement-tollifson/

 

Nacimiento-Muerte: ¿Qué es? -  Joan Tollifson 

 

Todas las formas aparentes ―personas, mesas, sillas, átomos, quarks, planetas, perros, gatos, consciencia, energía― son conceptos mentales reificados [1] y abstraídos de una realidad ilimitada e ininterrumpida que no comienza ni termina, pues está siempre presente Aquí-Ahora. Y sea lo que sea esta realidad ilimitada, parece tener infinitos puntos de vista desde los que se puede ser observada, y parece disponerse en forma de infinitos niveles de densidad, desde los más aparentemente sólidos hasta los más efímeros y sutiles. En última instancia, no hay manera de decir qué es esta totalidad indivisible. Ninguna etiqueta, concepto o formulación ―ya sea científico o metafísico― puede captar la realidad de la vida....

En mi opinión, lo que ocurre después de la muerte es una cuestión del tipo de la “tierra plana” [2]. Preocuparse por lo que nos pasa cuando morimos es como preocuparse por lo que nos pasa si nos caemos por el borde de la tierra. La gente solía preocuparse por eso, pero su miedo se basaba en un malentendido. Al igual que no hay un borde de la tierra, no hay un límite real, no hay un borde donde la vida comienza o termina. Las cosas que nos preocupan son abstracciones conceptuales, extraídas artificialmente del todo. Al igual que las líneas de un mapa dibujando divisiones en el territorio, el nacimiento y la muerte son líneas divisorias artificiales en una realidad indivisible.

Al igual que ninguna ola puede existir separada del océano y, ni siquiera mantener, inmutable, una determinada forma, ninguna persona es realmente una “cosa” fija o sólida separada de la totalidad. Esta totalidad o unicidad ininterrumpida está siempre presente como el punto de anclaje del Aquí-Ahora, y siempre cambiante como el flujo continuo y la impermanencia de la experiencia. Esta totalidad no puede alcanzarse ni perderse porque es todo lo que hay, y no hay nada, ni ningún lugar, que no sea ella misma. Nada puede apartarse de ella para después “conseguirla” o “perderla”, como tampoco es separable de sí misma. La quietud y el movimiento, la inmutabilidad y la impermanencia, la mente y la materia, son simplemente formas diferentes de ver y describir esta realidad indivisible....

En la muerte, este patrón de actividad que llamamos “Joan” se disuelve de nuevo en un campo más amplio, la totalidad de la que nunca ha estado realmente separada. Caemos fácilmente en los intentos de delimitar esa totalidad inefable como “esto” o “aquello” -principalmente “conciencia” o principalmente “materia”. En última instancia, lo que sea que es desafía todos los intentos de captarlo y fijarlo, ya que no constituye un “ello” de ningún modo. Es esto, simplemente aquí y simplemente ahora. ¿Qué es esto? Ninguna palabra-etiqueta-concepto, ninguna explicación, ninguna teoría metafísica o filosofía podrá contener la realidad viva de este momento. La realidad en sí misma es a la vez totalmente obvia y absolutamente misteriosa. Está más allá de cualquier intento de control, comprensión o sentido. Nada de lo que digamos sobre la realidad es la verdad. Las palabras sólo pueden ser un mapa, un puntero, una descripción, una aproximación.

Notas:

  1. Falacia de reificación es el error de atribuir a lo que es puramente abstracto propiedades que sólo corresponden a entidades concretas.
  2. La noción de una “Tierra plana” se refiere a la creencia de que la superficie de la Tierra es plana, en lugar de ser esférica y también al movimiento de personas que se organizan en torno a esta creencia (“terraplanistas”).

(Traducción y notas de Benjamín Pérez Franco)

Joan Tollifson escribe y habla sobre la siempre cambiante y siempre presente realidad viviente aquí y ahora. Su enfoque es abierto, directo, no conceptual y pragmático. Joan está interesada en ver a través de los problemas imaginarios que creemos nuestros, las historias de carencia e imperfección. Nos invita a despertar a la vitalidad y la libertad de la presencia consciente y abierta, y descubrir la sencillez de ser este momento, tal y como es. Joan tiene una afinidad con el budismo, el Advaita y otras formas de no-dualidad y la investigación meditativa, pero no pertenece a ninguna tradición o linaje particular. En sus libros y reuniones, Joan se basa en sus propias experiencias con la adicción y otros problemas humanos comunes.

Es autora de varios libros: Bare-Bones Meditation: Waking Up from the Story of My Life (1996), Awake in the Heartland: The Ecstasy of What Is (2003), Painting the Sidewalk with Water: Talks and Dialogs about Nonduality (2010), Nothing to Grasp (2012), y un libro de próxima aparición sobre la vejez, la muerte y la imperfección



Fuente: Science & Nonduality
Death: The End of Self-Improvement (La muerte: El fin de la superación personal)

 

sábado, 9 de octubre de 2021

Mi oración por un mundo hermoso en peligro - Joan Tollifson

 

Traducido con Amor desde… Science & Nonduality

 

Me he estado preguntando si quiero abordar el asesinato de George Floyd, o los disturbios ocurridos en las manifestaciones generalmente pacíficas, o la pandemia que todavía nos acompaña, o los hombres, en su mayoría blancos, provistos de armas automáticas, gritando enfrente de la policía, exigiendo su derecho constitucional al trabajo (y a contagiar a los demás), o la cacofonía de teorías conspirativas y opiniones divergentes sobre todos estos sucesos que discrepan entre sí en las redes sociales y en las calles. Obviamente, hay mucho sufrimiento sucediendo en este momento, y muchas personas lo están padeciendo de muchas formas diferentes. Muchos están al borde del abismo a nivel económico y en términos del estrés al que están sometidos. Siento compasión por todas las personas involucradas, y sí, a veces yo también me implico, siento ira y me comporto inadecuadamente.

Y, sin embargo, en medio de todo este horror, han brillado algunos gestos notables de la naturaleza humana: la policía arrodillada ante los manifestantes, la policía en algunos lugares uniéndose y marchando con los manifestantes, el hombre en Washington DC, que acogió durante la noche a más de 70 manifestantes en su casa que estaban siendo acorralados y rociados con gases lacrimógenos.

Dado que supuestamente tengo una perspectiva no dualista, tal vez este sea un buen momento para compartir lo que la no dualidad significa y no significa para mí y cómo podría relacionarse con todo esto. A mi modo de ver, la no dualidad no significa que todos seamos iguales, que no tengamos sentimientos, opiniones o preferencias, que vivamos en una especie de utopía dichosa, o que evitemos sentir dolor adoptando inocentes creencias de que todo está bien. La no dualidad no significa pretender que no existen la multiplicidad y la presencia de energías aparentemente opuestas. De hecho, ¡la vida SOLO puede manifestarse como polaridades, variaciones y contrastes!

No dualidad significa que no vemos arriba y abajo (o izquierda y derecha, o bien y mal, o relativo y absoluto) como enemigos, o como cosas separadas que pueden disociarse, y no creemos que arriba debe (o podría) prevalecer sobre abajo, o que solo podríamos tener arriba y no abajo. La no dualidad significa que vemos la armonía más grande incluso en la aparente falta de armonía, la forma en que todo va junto como un conjunto inseparable e interdependiente.

Yo diría que necesitamos esa perspectiva en este momento, esa visión más amplia que comprenda la frustración y la desesperación que impulsa a la gente a destruir y saquear, o agolparse en los capitolios estatales con sus armas automáticas y sus cruces esvásticas. Necesitamos esa perspectiva más amplia que comprenda la vieja historia del granjero chino y la forma en que las cosas confluyen de manera misteriosa ― cómo un loto crece desde el fango y cómo a través de la grieta es por donde entra la luz al interior de un recinto. Tal vez, a veces, la ira sea algo saludable, un acicate necesario para despertarnos. Quizás una pandemia global también sea una gran llamada de atención. Tal vez podamos ver que en realidad no elegimos qué puntos de vista nos parecen correctos, o qué informaciones de los medios de comunicación nos parecen creíbles y cuáles no, o si nuestro miedo y rabia se vuelven tan abrumadores que nos encontramos rompiendo ventanas o agitando una bandera confederada.

Destrocé una casa entera la última noche que estuve bebida, allá por 1973. Sé cómo se siente la rabia y cómo te domina. Lo entiendo. Y estoy profundamente agradecida de haber tenido la suerte de encontrar un camino hacia la curación, y de haber tenido el tiempo y los recursos para lograrlo. No soy autora de 5 libros sobre la no dualidad y la conciencia porque soy mejor persona que esos tipos con sus armas automáticas y sus banderas con la leyenda de "No me pisotees", o esos tipos destrozando y saqueando, o ese oficial de policía con su rodilla en el cuello de un hombre durante casi 9 minutos. No es porque yo sea mejor. Si yo fuera un hombre negro desesperado sin trabajo, cansado de ser señalado y amenazado, podría ser uno de esos saqueadores. Si yo fuera un hombre blanco que hubiera trabajado duro toda mi vida y tal vez luchado en alguna guerra y volviera a casa solo para sentirme ignorado y no escuchado, podría estar ahí afuera con mi arma automática y mi bandera confederada. Si yo fuera un oficial de policía que tuviera que hacer juicios rápidos sobre la vida y la muerte y lidiar día tras día con las cosas más feas que suceden en nuestra sociedad y un trabajo peligroso y estresante, podría llegar a oprimir con mi rodilla el cuello de alguien.

Sé que hay racismo en mí, aunque no me gusta sentirlo, pese a que he luchado contra el racismo y tuve padres que me enseñaron lo despreciable que era el racismo. Aun así, está ahí. Creo que todos somos racistas. Y tenemos sexismo y heterosexismo y todo tipo de prejuicios y estereotipos que no elegimos y que, en muchos casos, rechazamos y nos esforzamos en desarraigar. Y, no los experimentamos porque seamos malas personas, sino porque estamos condicionados. Todo es el resultado de infinitas causas y condiciones, y ninguno de nosotros lo controla. Tanto si nos sentimos motivados a hacer una labor de justicia social o de meditación, como si nos sentimos impulsados a saquear y aplastar o agitar una bandera con la esvástica. Estamos inmersos en una actividad de todo el universo.

Mi madre siempre decía que todos debemos amarnos. Tenía amigos de todas las razas, estatus económico, clase social, orientación sexual, afiliación política, edad, género y religión; tenía amigos que vivían en barrios ricos y amigos que habitaban viviendas de protección social, amigos que eran republicanos y amigos que eran demócratas, y una hija lesbiana, a la que faltaba un brazo (manca), que durante un tiempo estuvo en la izquierda anti-imperialista radical. Todos los años, en su cumpleaños, mi madre invitaba a unas 80 personas, de todos los tipos imaginables, a una fiesta en su apartamento, no muy grande, y, sorprendentemente, todos se divertían. Ese fue el regalo de mi madre, el regalo del amor. ¡Podía enojarse! su punto de partida siempre fue el amor.

No es fácil amar a nuestros enemigos, como predicó Jesús. A veces no es fácil amarnos a nosotros mismos. No siempre es fácil incluso amar a nuestros amigos más queridos, a nuestras parejas, a nuestros hijos o a nuestros padres. O a las personas que no están de acuerdo con nosotros en Facebook. La vida es un desafío y algunas personas tienen una vida verdaderamente desafiante. He sido muy afortunada y lo sé. Pero no todo el mundo tiene tanta suerte.

Ojalá que todos sepamos aceptar que todas las personas sean exactamente como son en cada momento, y que el mundo sea exactamente como es. Que podamos perdonar al mundo, a nosotros mismos y a los demás por decepcionarnos o lastimarnos. Que encontremos el camino del odio al amor en cada momento, de la crítica a la apertura. Que podamos ver que somos una Red de Joyas, donde cada uno de nosotros es un reflejo de todos los demás, que “contenemos multitudes”. Que veamos que el mundo que observamos es como un espejo que muestra nuestro propio rostro. Que tengamos compasión por ese rostro con todas sus imperfecciones y defectos. Que veamos su belleza y su totalidad. Que podamos abrazarlo con amor y reconocer que nunca es exactamente igual ni por una fracción de segundo. Que el corazón esté abierto y libre. Que aprendamos a amarnos unos a otros y a nosotros mismos. Esa es mi oración.

¿Puede rezar alguien considerado no dualista? ¿Puede alguien no dualista abrazar el mundo con amor? ¿Quién abraza a quién? ¿Quién reza a quién? ¿Quién está hablando en este momento y quién está escuchando ahora? Estas son grandes preguntas, no para responder con tópicos fáciles y no duales, sino para vivir y explorar de la manera más profunda posible, sin saber qué podríamos encontrar o qué podría revelar ESTE momento ¡Cuando estamos despiertos, siempre nos estamos sorprendiendo! Realmente no sabemos qué es todo esto, o por qué está todo aquí, o qué pensaremos o haremos en el próximo segundo. Y nunca sabemos cuándo nuestro aparente enemigo podría convertirse en nuestro amigo, o en nuestro propio Ser ligeramente disfrazado.

Joan Tollifson escribe y habla sobre la siempre cambiante y siempre presente realidad viviente aquí y ahora. Su enfoque es abierto, directo, no conceptual y pragmático. Joan está interesada en ver a través de los problemas imaginarios que creemos nuestros, las historias de carencia e imperfección. Nos invita a despertar a la vitalidad y la libertad de la presencia consciente y abierta, y descubrir la sencillez de ser este momento, tal y como es. Joan tiene una afinidad con el budismo, el Advaita y otras formas de no-dualidad y la investigación meditativa, pero no pertenece a ninguna tradición o linaje particular.

Es autora de varios libros: Bare-Bones Meditation: Waking Up from the Story of My Life (1996), Awake in the Heartland: The Ecstasy of What Is (2003), Painting the Sidewalk with Water: Talks and Dialogs about Nonduality (2010), Nothing to Grasp (2012), y un libro de próxima aparición sobre la vejez, la muerte y la imperfección está en proceso.

miércoles, 6 de octubre de 2021

Consciencia, Conciencia y Atención - Joan Tollifson

¿Son la consciencia (consciousness), la conciencia (awareness) y la atención la misma cosa?

Primero, es importante tener en cuenta que estas no son más que palabras. Realmente no existe tal "cosa" como consciencia, conciencia o atención. Estas palabras se utilizan para señalar diferentes aspectos de la realidad viviente que no tiene fronteras ni límites reales. Y estas tres palabras son utilizadas de diferentes maneras por diferentes maestros, e incluso por la misma persona en diferentes oraciones, y esto puede generar mucha confusión. Podemos estar hablando de lo mismo usando diferentes palabras, o podemos estar viendo las cosas de manera diferente. Siempre es útil aclarar cómo se usan los términos si no es obvio, y también es importante no aferrarse a ningún uso particular o forma de expresar ideas profundas porque luego nos volvemos cerrados y rígidos e incapaces de escuchar a cualquiera que exprese las mismas ideas esenciales de manera diferente. Lo que sigue es la manera como yo uso estas palabras, pero lo que importa no son las palabras o el mapa particular que estoy presentando, sino más bien, despertar a la realidad viviente misma.

Consciencia

Diría que la consciencia (consciousness) es el factor común en todas las experiencias ― el innegable conocimiento de estar aquí ahora, la pura sensación de presencia. No necesitamos mirarnos en un espejo o leerlo en un libro o que alguien más nos lo diga, sabemos sin lugar a dudas que nosotros (como esta presencia consciente) estamos aquí.

La consciencia es también la división de la unicidad en multiplicidad aparente, la creación de formas aparentemente sustanciales de lo que en realidad es un gran vacío o energía pura sin forma. La consciencia es el mundo de la dualidad y la separación aparente, que incluye principalmente el sentido del pensamiento de sujeto y objeto, el yo y el no-yo. La consciencia es también la aparición del tiempo y el espacio en lo que en realidad es lo intemporal, sin dimensiones, sin lugar, siempre presente, absolutamente inmediato Aquí / Ahora. Sin la aparición del tiempo y el espacio, y sin la apariencia de la dualidad, nada podría percibirse ni experimentarse. La consciencia dibuja líneas divisorias alrededor de las "cosas" y reifica o congela lo que en realidad es un flujo continuo en entidades aparentemente sustanciales, separadas y persistentes: sillas, mesas, naciones, planetas, átomos, moléculas, personas, emociones, eventos históricos, situaciones de la vida, presidentes, etc. Nos cuenta historias sobre causa y efecto, éxito y fracaso, ganancia y pérdida. En resumen, la consciencia es lo que yo llamo la película de la vida despierta o la experiencia presente. Incluye el sentir, percibir, pensar, conceptualizar, recordar e imaginar. Sus creaciones no son diferentes a los sueños que se producen durante el sueño.

Conciencia

La conciencia (awareness) es más sutil que la consciencia, más sutil incluso que el espacio. En el sueño profundo, incluso la primera y más sutil sensación de estar presente desaparece junto con todo lo perceptible, concebible y experimentable. El aparente observador-pensador-autor-hacedor-experimentador también desaparece. Lo que queda no puede ser encontrado o visto como un objeto, o experimentado como una experiencia. Algunos lo llaman consciencia pura (pure consciousness), otros lo llaman consciencia sin objeto (objectless consciousness), yo lo llamo conciencia (awareness).

La conciencia es la simplicidad misma, lo que no puede reducirse más, la nada en el centro de nuestro ser, el vacío de la forma. Mientras que la consciencia divide la unicidad en aparente multiplicidad y dualidad, la conciencia es no-dual. Es unicidad, totalidad ilimitada, perfección. La conciencia no tiene principio, ni fin, ni adentro, ni afuera, ni opuesto. Es el Aquí / Ahora ―siempre presente, atemporal, inmediato, infinito y eterno― la Fuente invisible siendo y contemplándolo todo, el Sujeto Último. La conciencia es inteligencia infinita, potencial infinito. Es primordial, no nacida, eterna. Es lo que queda cuando todo el universo ya no existe. Algunos pueden llamarlo el Tao o Dios o el Sí Mismo o el Supremo o el Absoluto o simplemente "Yo". La conciencia es el "Yo" único e indiviso al que todos nos referimos.

La conciencia no está separada de la película de la vida de vigilia, pero no está enredada en la película ni atrapada en el drama. La consciencia, por otro lado, se deja fascinar e hipnotizar fácilmente por sus propias creaciones, es absorbida por sus propios dramas imaginarios, y se identifica con los personajes que ha creado, perdiéndose en las historias que está contando. La conciencia es lo que contempla el juego de la consciencia sin ser atrapado por ella. La conciencia ve los pensamientos como pensamientos, ve el drama y lo reconoce como una obra ilusoria. La conciencia es la luz detrás de la atención que ilumina y disuelve todos los problemas e identidades imaginarios. La conciencia es aquello que es consciente de sentir, consciente de percibir, consciente de pensar, consciente incluso de que la consciencia está desapareciendo cuando somos anestesiados o nos quedamos dormidos. La conciencia es lo que queda cuando la consciencia no está. La conciencia es lo que subyace a toda la aparente diversidad y dualidad, como la pantalla de cine o el espejo en el que todas las películas y reflejos van y vienen. La conciencia es el amor incondicional que permite que todo sea como es.

No puede haber ninguna consciencia sin conciencia pero puede haber conciencia sin consciencia, como en el sueño profundo. La conciencia es absoluta, la consciencia es relativa a su contenido; la consciencia es siempre de algo" (Yo Soy Eso).

Atención

La atención es la capacidad de enfocar la luz de la conciencia en objetos particulares (imágenes, sonidos, sensaciones, ideas, recuerdos, partes del cuerpo, etc.). Podemos prestar atención a nuestra respiración, o al sentido de presencia, o al hormigueo en nuestros pies, o a las nubes en el cielo, o al canto de los pájaros, o a los sonidos del tráfico, o al dolor en nuestros dientes. La atención se mueve de un lugar a otro, sin abandonar nunca el Aquí / Ahora. La atención puede ser estrechamente enfocada o muy abierta y global. A menudo se habla del despertar como un cambio en la atención de la identidad de la persona a la presencia, de la encapsulación y la separación a la conciencia ilimitada indivisa.

Pero recuerda, no existe tal "cosa" como conciencia o consciencia o atención. Estas son palabras, etiquetas, abstracciones conceptuales que utilizamos para señalar ciertos aspectos de la realidad viviente (realmente perfecta). A lo que apuntan esas palabras no es a un concepto, pero una vez que comenzamos a hablar sobre esta realidad viva y a usar palabras, es importante no confundir los punteros (las palabras o los mapas) con el territorio que nos ayudan a reconocer. No existe un límite real entre la consciencia y la conciencia, o entre el yo y el no-yo, o entre el interior y el exterior. No existen tales "cosas" en realidad.

Todos ven una película completamente única de la vida despierta. Cuando tratamos de encontrarnos en el nivel de las formas y las apariencias, los resultados a menudo son insatisfactorios. Pero como conciencia, somos un ser completamente indiviso.

Nuestra ilusión básica es que el innegable sentido de la subjetividad se combina con un objeto que aparece en la consciencia. Nos confundimos con un personaje en un sueño o una película. Nos identificamos como un fragmento en un mundo aparentemente fragmentado. Creemos que "el mundo" es en realidad una realidad objetiva e independiente del observador, que está "ahí fuera" en algún lugar, fuera de la consciencia, y creemos que nacimos en él y que algún día moriremos.

Pero el yo aparentemente separado, si se investiga detenidamente, es simplemente pensamientos, sensaciones, recuerdos, imágenes mentales e historias que cambian constantemente en la consciencia. En realidad, no se le puede encontrar como algún tipo de entidad sustancial o persistente. El conocimiento innegable de estar presente y consciente se combina con la historia mental de ser una persona, un cuerpo-mente separado. Nos han enseñado, y hemos llegado a creer, que la conciencia está de alguna manera encapsulada dentro de este cuerpo y que es personal. Hay "mi conciencia" y "tu conciencia", o eso creemos. Lo que está realmente siempre presente (la conciencia) presta el sentido de continuidad a lo que en realidad cambia constantemente, dando un sentido ilusorio de continuidad a la persona.

Si intentas agarrar un pensamiento, ¡no puedes! Es un estallido de energía, se ha ido en un instante. Puedes recordarlo, pero el pensamiento original se ha desvanecido. "El cuerpo" no es más que un flujo continuo y cambiante, inseparable del llamado "entorno" que lo rodea. No puedes encontrar ningún lugar o momento en el tiempo donde este cuerpo comenzó o donde termina. Puedes pensar que comenzó en la concepción o al nacer, pero ¿dónde comenzaron los espermatozoides y el óvulo? En la naturaleza, todo se recicla: los cadáveres se convierten en fertilizante para el suelo y en alimento para otras formas de vida, y todo se compone de todo lo que no es. El cuerpo no podría existir sin aire, luz solar, agua, padres, abuelos, comida y todo lo que hace posible la comida ― en resumen, sin el universo entero tal como es, el cuerpo no estaría aquí. Y todo esto es una apariencia en y de la consciencia.

¿Estás limitado al cuerpo o encapsulado dentro de él mirando hacia afuera? Hemos aprendido a creer que esto es cierto, y lo creemos tan fuertemente que en realidad parece ser nuestra experiencia. Confundimos el mapa que hemos aprendido con la actualidad de nuestra experiencia directa sin darnos cuenta. Pero si miras muy de cerca y con cuidado tu experiencia directa real, ¿es realmente cierto que estás encapsulado dentro de un cuerpo? ¿O es el cuerpo el que aparece en ti (es decir, en una conciencia impersonal sin límites)? ¿Qué está cambiando y qué permanece igual?

Si observas de cerca, no encontrarás un límite real entre el interior y el exterior, o entre yo y no-yo, o entre la conciencia y el contenido de la conciencia. El mundo relativo de la dualidad aparente y el sentido funcional de ser una persona con límites apropiados, etc., todo seguirá apareciendo según sea necesario, pero se puede observar que todo aparece Aquí / Ahora, en esta vasta conciencia que es ilimitada y sin ataduras. Todo lo que aparece se muestra a distancia cero, aquí mismo, completamente inmediato, inseparable del ver (o ser consciente) de ello. Incluso el sentido funcional de la distancia, la separación y el tiempo se muestra Aquí / Ahora, a ninguna distancia, inseparable del ver (o ser consciente) de ello.

La liberación es la desaparición de problemas imaginarios (basados en una falsa comprensión de cómo es la realidad). La liberación es un relajamiento de la mente que se aferra, un desprendimiento, una apertura de la Mente del Corazón, una disolución en lo ilimitado, una sensación intuitiva o percepción de lo que siempre está aquí antes de todo lo perceptible, concebible y experimentable; esto está más cerca que cerca, más sutil que el espacio, más vasto que el infinito. Si estás buscando esto, estás buscando en el lugar equivocado. Estás buscando en el reino de los objetos y las experiencias lo que es ilimitado, no-dual y sin ataduras ― tu propio Corazón, del cual nada está separado. La liberación es el reconocimiento de que nada perceptible o concebible es lo que yo soy y, sin embargo, al mismo tiempo, todo soy yo mismo y yo no soy nada en absoluto. No te confundas ni te desconciertes con las palabras. Simplemente quédate en silencio. Escucha. Siente. SÉ. Sé la conciencia invisible que no puedes no ser. SÉ Aquí / Ahora.

© Joan Tollifson, 2017

Fuente: Joan Tollifson. The simplicity of what is