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lunes, 9 de mayo de 2022

7 mitos sobre la ansiedad que todos (erróneamente) creen

 


Traducido con Amor desde...https://medium.com


La razón principal por la que las personas continúan luchando contra la ansiedad son sus creencias erróneas sobre qué es la ansiedad y cómo funciona.

Porque cuando no entiendes qué es la ansiedad y cómo funciona realmente, es fácil hacerla más fuerte sin querer.

Si deseas sentirte menos ansioso, debes desaprender todos los mitos y conceptos erróneos inútiles que has escuchado sobre la ansiedad.

En el resto de este artículo, te guiaré a través de 7 de los mitos de ansiedad más comunes que existen, o sea, mentiras.

1. Necesitas entender los orígenes de tu ansiedad

El hecho de que analizar tu pasado sea interesante no significa que sea útil.

Y la razón se reduce a una distinción crucial:

La causa inicial de tu ansiedad rara vez es la causa que la mantiene.

Por ejemplo: supongamos que puedes rastrear su ansiedad hasta el divorcio contencioso de tus padres cuando tenías 6 años. Ese bien puede haber sido el evento que desencadenó o puso en marcha tu ansiedad. Pero el divorcio de tus padres no te está causando ansiedad en este momento como adulto.

Tu ansiedad está siendo causada por sus hábitos en el presente: preocupación crónica, por ejemplo, o búsqueda obsesiva de personas. Y hasta que abordes esas causas persistentes, su ansiedad persistirá.

Así que por todos los medios explora los orígenes de tu ansiedad en el pasado. Pero no cometas el error de pensar que eso abordará lo que está causando tu ansiedad en el presente.

2. La ansiedad es peligrosa

Que algo se sienta mal no significa que sea malo.

Por ejemplo: el dolor muscular después de un buen entrenamiento se siente mal, pero en realidad es algo bueno: significa que tus músculos están creciendo y fortaleciéndose. Bueno, la ansiedad cae en la misma categoría que el dolor muscular: se siente mal, pero en realidad no es peligrosa.

Mira, la ansiedad es solo una forma de miedo inexacto o equivocado. Y como todas las emociones incómodas, aunque a veces sean dolorosas y aterradoras, el miedo y la ansiedad en sí mismos no pueden lastimarte directamente.

Por supuesto, eso no significa que no haya riesgos indirectos y a largo plazo asociados con la ansiedad. Con el tiempo, la ansiedad puede provocar estrés crónico, por ejemplo, que se asocia con una variedad de malos resultados.

Pero aquí está la información clave sobre la ansiedad que necesitas saber:

Cuando te preocupas por la ansiedad, le enseñas a tu cerebro a creer (incorrectamente) que la ansiedad es peligrosa, ¡lo que solo te hace sentir más ansioso!

Preocuparse por los peligros de la ansiedad en el momento es precisamente lo que conduce a la ansiedad a largo plazo y los riesgos potenciales que conlleva.

La mejor manera de no quedar atrapado en la ansiedad a largo plazo es dejar de preocuparte por tu ansiedad en el momento y aceptarla.

3. Necesitas habilidades de afrontamiento para controlar tu ansiedad

Aquí está el problema con las habilidades de afrontamiento:

Brindan alivio a corto plazo de la ansiedad a expensas del dolor a largo plazo.

Por ejemplo:

Digamos que cada vez que te sientes ansioso, inmediatamente cierras los ojos y haces una meditación de atención plena como una forma de lidiar con tu ansiedad.

Eso puede ayudar a distraerte de la ansiedad o hacer que te sientas más tranquilo en el momento.

Pero al hacer algo de inmediato para intentar deshacerte de tu ansiedad, le estás enseñando a tu cerebro que no está bien sentirse ansioso, que la ansiedad es mala.

Esto significa que la próxima vez que se sienta ansioso, ¡ahora se sentirá ansioso por estar ansioso!

Como comentamos, la ansiedad no es peligrosa.

Pero si tratas la ansiedad como una amenaza, al tratar de deshacerte de ella de inmediato con habilidades de afrontamiento, estás entrenando a tu cerebro para temer al miedo mismo.

Y eso es un escenario para una ansiedad mucho peor a largo plazo.

4. La ansiedad es una debilidad

A mucha gente se le enseña a creer que sentirse ansioso es un signo de debilidad:

De niño, tal vez tus padres o hermanos te criticaron cada vez que mencionaste sentir miedo.

O tal vez vio a alguien más que estaba nervioso y con miedo avergonzarse por ello, como un padre del que el otro padre se burlaba constantemente por su timidez o miedo.

Cualesquiera que sean los orígenes de esta creencia, puede ser sorprendentemente difícil deshacerse de ella. Porque si bien muchas personas pueden reconocer intelectualmente que sentirse ansioso no es un signo de debilidad, todavía se sienten así por experiencia, especialmente en el momento.

Por ejemplo: supongamos que acabas de hacer una presentación en el trabajo. Pero te pusiste muy ansioso en un momento de la presentación porque confundiste alguna información. Como resultado, pasas el resto del día rumiando y preocupándote por ello:

*¡Fue realmente estúpido que confundí a esos clientes y luego me confundí tanto!

*No puedo creer que me puse tan nervioso... ¡¿Por qué no puedo tener más confianza como el resto de ellos?!

*Estoy seguro de que piensan que soy poco confiable ahora porque es la segunda vez en una semana que me pongo visiblemente ansioso frente al equipo.

Aunque intelectualmente no diría que la ansiedad es debilidad, su diálogo interno en el momento sugiere lo contrario. Y críticamente, si así es como respondes a la ansiedad, con mucha preocupación y diálogo interno negativo, eso es lo que tu cerebro seguirá creyendo.

5. La ansiedad es algo con lo que se nace

Una de las cosas más comunes que escucho de las personas que quieren dejar de sentirse tan ansiosas es que temen que nunca cambie porque así son...

Quiero estar menos ansioso, pero ¿tal vez así es como estoy conectado?

Mi abuela estaba ansiosa, mi madre estaba ansiosa, ¿quizás yo también nací ansiosa?

Siempre he sido una persona ansiosa. Probablemente solo tengo el gen para ello.

Mire, no existe un gen de la ansiedad que predetermine quién luchará contra la ansiedad y quién no. A lo sumo, la investigación sugiere que alrededor del 30% de la propensión de una persona a la ansiedad se basa en factores hereditarios. Pero incluso entonces, tiene más que ver con la forma en que el temperamento básico interactúa con las experiencias tempranas: ¡nadie sale del útero preocupado e inquieto!

En general, la ansiedad proviene del aprendizaje y la experiencia.

Ya sea a través del modelado a una edad temprana o la experiencia, desarrollamos ciertos hábitos como la preocupación y la evitación que conducen a la ansiedad a largo plazo.

La buena noticia es que lo que se aprende se puede desaprender. Y no importa lo que haya sucedido en el pasado para crear los hábitos de ansiedad, siempre es posible desarrollar nuevos hábitos en el presente.

6. La preocupación y la ansiedad son lo mismo

La preocupación y la ansiedad son cosas muy diferentes. Y comprender la diferencia es clave para reducir su ansiedad a largo plazo.

La preocupación es un pensamiento o una serie de pensamientos:

*Oh, Dios mío, ¿y si pensaba que lo estaba insultando con ese último comentario?

*Nunca conseguiré ese ascenso...

*Mi pecho se siente extraño... Probablemente estoy teniendo un ataque al corazón.

La ansiedad es una emoción o clase de emociones:

*Sentirse nervioso antes de una gran actuación.

*Sentirse aterrorizado de que va a tener un ataque de pánico

*Sentirse nervioso en una habitación llena de gente nueva

Esta distinción entre la preocupación como una forma de pensamiento y la ansiedad como una emoción es crucial porque puedes controlar tu pensamiento, pero no puedes controlar tus emociones, al menos no directamente.

Por difícil que sea a veces, es posible dejar de preocuparse y redirigir la atención y pensamiento hacia otra cosa.

Pero no puedes controlar directamente tus emociones, incluida la ansiedad: no hay ansiedad sobre la que puedas simplemente reducir la ansiedad que sientes.

Solo puedes cambiar tus emociones indirectamente, principalmente cambiando tu forma de pensar.

La mayoría de las personas comienzan a sentirse ansiosas y tratan de hacer que su ansiedad desaparezca. ¡Pero esto fracasa espectacularmente y solo sirve para que tengas miedo de tu propia ansiedad! Al mismo tiempo, las personas tienden a ignorar sus preocupaciones porque se sienten como algo que no pueden controlar. Pero aquí está la cosa...

Controlar tu preocupación es la única manera de controlar tu ansiedad.

Irónicamente, la mejor manera de liberarse de la ansiedad es aprender a dejar de lado su deseo de controlar su ansiedad y, en cambio, practicar cómo controlar su preocupación.

7. Todo está en tu cabeza

Aunque la preocupación es la única causa directa de la ansiedad, eso no significa que la ansiedad esté en tu cabeza.

Una de las principales razones por las que las personas se quedan atrapadas en patrones de preocupación crónica, y toda la ansiedad que produce, es que no son muy buenos para manejar tus relaciones. Más específicamente, no son lo suficientemente asertivos y no saben cómo establecer límites saludables.

Mucha ansiedad proviene de relaciones poco saludables.

Piénsalo:

*Si te cuesta pedir lo que quieres de manera asertiva, te preocuparás constantemente por mantener felices a otras personas y, al mismo tiempo, ignorarás tus propios deseos y necesidades.

*Si tienes dificultades para establecer (o hacer cumplir) límites saludables, te verás abrumado con las solicitudes y demandas de otras personas, lo que generará mucha preocupación y ansiedad.

A veces, la mejor manera de reducir su ansiedad es salir de tu propia cabeza y observar tus relaciones con otras personas.

 

Nick Wignall



Psicólogo y bloguero. Ayuda a las personas a usar la psicología para un crecimiento personal significativo: https://nickwignall.com

 

https://medium.com/@nickwignall/7-anxiety-myths-everyone-mistakenly-believes-2928560e5d28

jueves, 4 de junio de 2020

UNA ESTRATEGIA PARA SOBREPONERSE A LA PREOCUPACIÓN, EL MIEDO O LA ANSIEDAD Por David R. Hamilton

 

Todos tenemos preocupaciones y temores. Ellos pueden ser útiles porque pueden ser señales que advierten un peligro. También nos pueden dar nociones del funcionamiento de nuestra mente. A algunas personas, comprender el origen de su preocupación o miedo los ayuda a encarar el tema profundo que lo causa. Para la mayoría, esos ramalazos reiterados de preocupación, miedo o ansiedad no son más que una molestia.

Sin embargo, nuevas comprensiones en neurociencia nos ofrecen la esperanza de poder cambiar nuestros estados emocionales. Durante la preocupación, miedo o ansiedad, los recursos del cerebro tienden a fluir hacia las áreas del cerebro de la preocupación, el miedo y la ansiedad. En el cerebro, parte de la arquitectura del miedo es la amígdala.

Es un hábito…

Habrán notado que cuanto más se preocupan, más encuentran de qué preocuparse. La preocupación, el miedo y la ansiedad son como hábitos para muchas personas y tanto es así que finalmente solo basta algo nimio para que se disparen. Varios años antes, la misma cosa no hubiera tenido casi efecto, si es que lo tenía, y ahora se preguntan por qué cuando eran jóvenes parecían mucho más fuertes, más resistentes. En parte se debe a que las áreas del cerebro destinadas a la preocupación, el miedo y la ansiedad crecen tal como un músculo aumenta y se fortalece más mediante el ejercicio.

Así como el músculo se vuelve más fuerte, también la preocupación, el miedo y la ansiedad parecen volverse más potentes al volvernos más sensibles a las circunstancias que nos rodean e incluso comenzamos a perder confianza. El fenómeno se conoce ampliamente como neuroplasticidad.

Ahí es donde reside la esperanza, porque a) la neuroplasticidad tiene lugar en muchas regiones del cerebro y b) no solo está referida al crecimiento sino al decrecimiento, mediante la falta de uso. Piensen en lo que le sucede a un músculo cuando ustedes dejan de usarlo.

La estrategia que me gustaría compartir con ustedes utiliza esta noción. Si dejan de preocuparse tanto, tienden a encontrar menos cosas para preocuparse. Eso se debe a que no están usando tanto el “músculo de la preocupación” y entonces se encoje, tal como se reduce un músculo si dejan de ejercitarlo.

¡Es más fácil decirlo que hacerlo! ¡Es verdad! De modo que la estrategia involucra sortear todo lo atinente al pensamiento positivo. En vez de eso, utilizamos técnicas sencillas para desviar recursos lejos de las áreas de preocupación del cerebro hacia las áreas asociadas con el control consciente de nuestra mente. Es como no dejar que los recursos fluyan hacia atrás y en cambio hacerlos fluir hacia adelante. Al no “alimentar” tanto las áreas de la preocupación, así como un músculo se debilita debido a la falta de uso, lo mismo ocurre con las regiones de la preocupación del cerebro.

Cuesta algo de trabajo, pero bien puede valer la pena.

Las Instrucciones…

He aquí lo que hacen. Cada vez que surja la preocupación, el miedo o la ansiedad, respiren cómodamente, enfocando toda su atención en el acto de respirar –el sonido, la sensación en sus narinas, el movimiento de su abdomen o pecho. Al hacerlo, interrumpen el flujo de recursos del cerebro hacia las áreas de la preocupación y en vez de eso envían recursos hacia la corteza prefrontal (ligeramente encima de sus ojos). Es un área en el frente de su cerebro asociada con el control consciente. Esto se debe a que ustedes están controlando algo conscientemente; en este caso, su respiración. Esta corteza prefrontal, entre otras áreas, está activa cuando enfocamos nuestra atención en nuestra respiración.

Puesto así, parece fácil e inicialmente el efecto positive podría durar solamente un momento o dos y tal vez descubran que tienen que hacerlo 2, 3 o hasta 10 veces seguidas. Ahí es donde viene el trabajo. Casi necesitan ser incansables, concentrándose en su respiración cada vez que surja un pensamiento o sentimiento de temor. La técnica no es para todos, ya que algunos la encontrarán cansadora y es posible que además duden que pueda funcionar realmente.

Pero puede traer resultados poderosos si la mantienen durante unos días. Dentro de ese tiempo, como tiene lugar la neuroplasticidad para construir la corteza prefrontal mientras al mismo tiempo reduce la amígdala, tal vez noten que sus pensamientos y sentimientos de miedo se reducen levemente. Mantener la práctica durante unas pocas semanas podría producir resultados duraderos.

Hay otra forma divertida de hacerlo. En lugar de enfocarse en su respiración, cuando surge un sentimiento de temor, he alentado a las personas a hacer una pequeña danza de la victoria, una serie de movimientos de baile tontos, locos, coreografiados por su buen yo. La clave con la danza de la victoria es hacerla lo suficiente hasta que sonrían (o se rían); eso puede tomar 5 segundos o medio minuto. De ese modo, activan los centros de emoción positiva de su cerebro en lugar de las áreas del miedo. Ocurre lo mismo que antes: crean zonas cerebrales de emoción positiva mientras reducen las áreas de preocupación y eso se debe a que están haciendo trabajar las áreas de la emoción positiva en lugar de alimentar las áreas de la preocupación. Incluso pueden agregarle una pequeña visualización o una afirmación mientras hacen la respiración o la danza de la victoria. Para la visualización pueden imaginar cómo se encoge la zona cerebral de la preocupación. Para la afirmación pueden expresar una declaración positiva que refleje cómo intentan sentirse.

Y si la motivación para hacerlo es un impedimento para ustedes, algo bueno que los mantiene motivados es recordarse a sí mismos que sencillamente están escogiendo trabajar músculos diferentes. Todos sabemos cómo se fortalecen o debilitan los músculos según cuánto los ejercitemos. Hacer esto y reconocer que están ocurriendo cambios reales en el cerebro pueden proveer justo la motivación que necesitan.

Es una estrategia muy útil. Tal vez no sea para todos y tampoco es la respuesta a todas nuestra preocupaciones, miedos y ansiedad. Pero ciertamente, es una herramienta útil.

David Hamilton

 

David tiene un doctorado en química orgánica y pasó 4 años en la industria farmacéutica, desarrollando medicamentos para enfermedades cardiovasculares y cáncer. Inspirado por el efecto placebo, dejó la industria para escribir libros y educar a las personas sobre cómo pueden aprovechar su mente y sus emociones para mejorar su salud.

Ahora es autor de 10 libros, entre ellos, 'El pequeño libro de la bondad', 'Cómo tu mente puede curar tu cuerpo', 'I Heart Me' y el éxito de ventas de Amazon, 'Los cinco efectos secundarios de la bondad'. Escribe un blog regular en su sitio web y blogs ocasionales para el Huffington Post (versión estadounidense). David es el "Zar de bondad" para la revista Psychologies y escribe "La conversación de bondad" y el "Proyecto de bondad". También es columnista mensual de 'Life Hacks' para la revista Soul & Spirit y, en 2016, fue votado como 'Mejor escritor' por los lectores de la revista Kindred Spirit. David aparece en el galardonado documental 'HEAL'. Aparece regularmente en los medios y recientemente apareció en el show en vivo de Channel 4, 'Sunday Brunch', en el Reino Unido y 'CBS Sunday Morning' en los Estados Unidos.

David es un defensor de la amabilidad y está trabajando apasionadamente para ayudar a inspirar un mundo más amable.



http://drdavidhamilton.com/a-strategy-for-overcoming-worry-fear-or-anxiety/


Traducción: Susana Peralta