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domingo, 9 de abril de 2023

Emociones que enferman tu estómago: transfórmalas en energía curativa



 

Si padeces de estómago débil o enfermo, y tienes problemas estomacales como dolores, gastritis, úlceras, intolerancia a alimentos, hernia de hiato, reflujo o hasta cáncer, es momento de empezar una cura profunda a través de la energía que emiten tus emociones.

Muchas personas notan que por más medicinas y remedios que toman, su estómago no acaba de curarse. A veces los síntomas incluso se agudizan o empeoran, o regresan después de un tiempo de que se han ido. En este caso, sin duda debes considerar el aspecto emocional.

El estómago, como todo el cuerpo, es susceptible a ciertas emociones. Debemos considerar que el estómago es el lugar donde se desmenuzan los alimentos después de haber sido masticados, y desmenuzar, en el aspecto emocional, equivale a analizar y aceptar lo que se vive y siente para después podernos nutrir de ello.

El estómago de tu cabeza

Cuando vives una experiencia, podemos decir que una parte de tu cabeza “mastica” lo que has vivido, es decir, tu forma de ver y entender las cosas trata de poner lo que has vivido apto para poder “tragarse o pasarse”. Una vez que has masticado y pasado la experiencia, esta llega al estómago de tu cabeza, que es la parte de tu razón que trata de analizar y aceptar lo que has vivido. Pero, si tu razón o comprensión encuentran demasiado “pesado” el alimento, es decir, la experiencia que has vivido, o si tu comprensión siente que es “un trozo muy grande”, es decir, piensas que es “mucho para ti”, que “no lo puedes tolerar”, o que “en verdad te causa desconcierto, irritación, dolor, incertidumbre o miedo”, lo que has vivido, entonces a tu comprensión le costara desmenuzar la experiencia, y esto afectara tu estómago, pues la mente no reconoce si lo que piensas es verdad o mentira, o si es cierto o no, la mente pasa información de que algo fue “cayó” a tu estómago y este empieza a resentirlo.

Tu piensas que es difícil, complicado y muy doloroso, y esta información pasa a tu estómago. Es como si hubieras comido un pedazo de plástico que tu estómago sin duda resentirá.

Asi que las emociones relacionadas con un estómago débil son:

  • La intolerancia: “Es demasiado para mí”, “No puede ser”, “No lo tolero o digiero”, “No es correcto, es injusto”.
  • La irritación: “Me enfurece, me quema”, “¿Cómo pudo hacerme eso?” “He sido engañado”, “Me siento bruscamente invadida y dañada”, “Es un imbécil, lo odio.”
  • La incertidumbre: “¿Qué pasara ahora?”, “¿Qué voy a hacer sin …?”, “¿Y si no se soluciona?” “¿Y si me peleo nuevamente?”, ¿Y si no resulta?“
  • El miedo: “Temo no poder controlarlo”, “No voy a poder con esto, me aterra”, “Todo esto es demasiado nuevo para mí”.
  • Insuficiencia: “No tengo amor, admiración o aceptación suficiente de quien amo, no recibo el alimento afectivo que necesito”, “Necesito desesperadamente más atención, más amor”.

 

Enfermedades del estómago y sus emociones relacionadas:

INTOLERANCIA Y ENFADO:

  • Alergias a los alimentos, enfermedad celiaca, infecciones estomacales, nauseas y vómitos (definitivamente no lo tolero).
  • Gastritis, reflujo gástrico: me enfurece, me quema, me hiere profundamente.
  • Acidez estomacal: problemas u conflictos sobre todo con la familia, aquí hay que revisar los conflictos que se han tenido, y estar esperando los que vienen (el caos se puede desatar en cualquier momento).
  • Infecciones estomacales: no me puedo defender o quitar de esto que tanto me afecta y me hiere. Me siento profundamente invadida y/o sometida.
  • Pólipos: emociones que se endurecen dentro y que no estoy dispuesto a ver de nuevas formas.
  • Cáncer y tumores: Cuando la intolerancia o el enfado son fuertes y frecuentes, el cuerpo recibirá la información de que se necesita “más estómago” para desmenuzar la experiencia, y entonces vienen los tumores y el cáncer de estómago, que son un crecimiento falso y desproporcionado. En el cáncer de estómago el cerebro registra “algo muy grande y complejo de digerir”, así que envía la información de generar más ácido estomacal para que esto pueda ser desmenuzado y digerido, y esto provoca demasiado ácido en el estómago o una proliferación de células (cáncer) para que se pueda digerir ese “gran pedazo” que no es posible digerir.

INCERTIDUMBRE E INSUFICIENCIA:

  • Hernia de hiato: necesito amor y reconocimiento profunda y desesperadamente. Hay que considerar que el amor y el afecto son el alimento espiritual, cuando faltan o están en duda, el hiato, que es la válvula que abre y cierra para dejar pasar el alimento, esta tensa constantemente a recibir ese alimento afectivo.
  • Gastritis: no se si tendré su amor, y esto me genera mucho estrés.
  • Dolores estomacales, inapetencia o comer demasiado: no me siento llena ni satisfecha (afectivamente).

MIEDO:

  • Calambres estomacales, diarrea, nauseas: temo no poder enfrentar esto.
  • Cáncer: necesito urgentemente digerir esto antes de que suceda algo peor. Sensación de poder morir, o de que algo que nos importa demasiado muera (apego fuertes, amarre).

¿Cómo transformar la energía de estas emociones en energía curativa?

La energía de nuestras emociones refleja la forma en cómo estamos enfrentando algo, como lo vemos y como lo pensamos. Hay que tener en cuenta la forma en cómo aprendimos a ver la vida, lo que nos enseñaron los padres, el entorno y las situaciones que vivimos.

Cuando aprendimos a desconfiar, a juzgar a pensar que los demás nos pueden hacer daño, irritarnos o molestarnos, entonces admitimos este tipo de verdades o información en nuestro cuerpo y vida.

Lo primero: cambia tu forma de ver las cosas

Algunas personas piensan: “Yo soy así” “Nadie me puede cambiar” “Así reacciono yo”. Pero estos pensamientos no ayudan a fluir nuestra energía, sino que la estancan y hacen lenta y, digamos, espesa. Realmente nosotros somos lo que elegimos ser. Aunque hayamos aprendido muchas cosas, llega un momento en la vida en que, por ley de crecimiento y evolución, hay que aprender y trascender aquellas cosas que no nos están ayudando a generar realidades más grandiosas y, sobre todo, salud.

Si padeces de estómago débil o enfermo, es momento de que observes tu forma de pensar y ver las cosas. Observa lo que piensas de ciertas personas que te enfadan, y cuantos juicios hay al respecto. Observa, sobre todo, cuanto esperas de los demás, que sean algo que tu crees, y trata de apuntar o escribir todo esto para que lo tengas más claro. Luego, observa de donde vienen estas creencias. Quizá las personas que te criaron veían la vida así, o tuviste o viste algo que reafirmó estas creencias.

Es muy importante que empieces a ver tu forma de comprender las cosas, y empieces a dejar atrás actitudes que te están enfermando. A veces nos enseñan a tolerar lo que no queremos, a aguantar situaciones que nos hacen infelices, a desconfiar de nuestra propia capacidad creativa. Y esto nos enferma tarde o temprano porque nuestra energía no está fluyendo hacia donde sinceramente queremos. La infelicidad, se puede decir, es la causa más profunda de prácticamente todas las enfermedades.

Cuando somos infelices nos irritamos, estamos soportando y no viviendo, tenemos miedos y falta de confianza en nosotros. Llegamos a odiar, porque necesitamos mucho de los demás.

Por ejemplo:

Roberto padecía fuerte gastritis y reflujo gástrico. Tomaba cuanta medicina le indicaran y no salía del doctor. El no creía que sus pensamientos afectaban su vida, porque era maestro de yoga y practicaba meditación diariamente, dos horas seguidas, haciendo no solo ejercicios sino meditación y respiración profunda. Pero la gastritis aumentaba. Cuando llegó conmigo su gastritis y reflujo eran severos. Me platicó algunas cosas de su vida. Tenía un trabajo donde lo trataban mal y además no le gustaba, se sentía muy poco realizado, a su edad sentía no había logrado “nada”.

Así que durante varios años había salido a trabajar sintiendo intolerancia, insatisfacción. Mucho enojo con su vida. Y en el fondo, había miedo, no se atrevía a cambiar de trabajo por miedo a no encontrar otro mejor, pero sobre todo, a no tener dinero un tiempo. El estrés subía, y trataba de calmarlo con meditación.

La gastritis avanzaba rápidamente. Al hablar le hice que tomara consciencia de que no importaba cuanto meditara, que la vida era la principal meditación, y si él no cambiaba de vida y de forma de ver las cosas, avanzaría su reflujo y debilidad estomacal. Me hizo ver su fuerte desilusión por no haber podido realizar el sueño de su vida: tener su propio hotel. Lo animé a que buscara su felicidad, y que si el lugar donde estaba no se la daba, entonces él debía buscar el lugar donde sintiera podría crecer, seguir sus sueños. Después de mucho pensarlo y meditarlo, por fin decidió dejar el trabajo que tenia. Tuvo que vencer el miedo al futuro (a no encontrar trabajo y una fuente de ingresos), y su sensación de no poder realizar lo que quería. Pero se animó pensando en que no tenía ya mucho que perder.

Cuando dejó el trabajo, su reflujo era tan severo que optó por la operación, cosa que le causó mucho estrés, el pago de doctores, médicos y demás. Yo lo animaba a que confiara, a que se enfocara en lo que quería atraer, que si quería atraer un trabajo no aceptara el que fuese, sino uno que le gustara. Pasó el momento del “caos”, es decir, del acomodo a lo nuevo. Y después de pocas semanas, llegó una propuesta en su vida: manejar un hotel.

Todo esto, mas una dieta propicia que desde el principio se le indico, ayudaron a que su estómago poco a poco fuese recuperándose.

Así que ya habrás notado como, cuando no estamos contentos con nuestras vidas, podemos caer en sentirnos víctimas de los demás, nos irritamos muy fácil, estamos viviendo en función de muchas creencias que ya no nos hacen crecer. Y esto, sin duda, enferma nuestro estómago y nuestra vida.

Aprende a transformar

Transformar significa “ir más allá de la forma”. Así que ve más allá de la forma en cómo piensas y ves la vida, enfócate en hacer crecer lo que realmente quieres. Puedes ir detectando las cosas que ya no te hacen feliz, aquellas experiencias que te hicieron sentir miedo e irritación: aprende de ellas, aprende a ver las cosas de forma diferente: si te irrita o enfada mucho alguien o algo, tú eres el único que puede cambiar las circunstancias. Pero te tienes que atrever, a entender a los demás, a que tu felicidad es tu responsabilidad, y que los demás hacen lo que pueden con su comprensión.

Confiar en ti y en lo que la vida trae requiere de que empieces sobre todo a formular pensamientos que te hagan sentir con más confianza y ánimo por crear tu vida. Si cada mañana empiezas a enfocarte en tu felicidad y confianza, aparecerán poco a poco las cosas que necesitas, y veras como la enfermedad empieza a irse por donde vino.

 

FUENTE: Laura Garcés

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

¿TODO DESDE FUERA?...Extracto del libro del Dr David Hawkins "El Camino de la Entrega"

 


Cuando tienes molestias, vas al médico o al psiquiatra, a un analista, a un trabajador social, o a un astrólogo. Te haces de una religión, filosofía, vas a Seminarios de Entrenamiento Erhard (est, siglas en inglés), o te das un empujoncito con las EFT (Técnicas de Liberación Emocional). Equilibras los chakras, pruebas con alguna reflexología, acudes a la acupuntura de la oreja, a la iridología, a la sanción con luces y cristales.

Meditas, cantas un mantra, bebes té verde, te interesan los Pentecostales, espiras fuego y hablas en lenguas. Consigues centrarte, aprendes NLP (Programación Neuro-Lingüística), intentas las realizaciones, trabajas las visualizaciones, estudias psicología, te unes a un grupo Junguiano. Haces Rolfed, pruebas lo psicodélico, te hacen una lectura psíquica, corres, te ejercitas tipo jazz, vas a colonias, te interesas por la nutrición y el aerobic, te cuelgas boca abajo, llevas joyas psíquica.

Consigues mayor visión, bio- feedback, terapia Gestalt. Visitas a tu homeópata, quiropráctico, y naturópata. Pruebas la kinesiología, descubres tu Anagrama tipo, equilibras tus meridianos, te unes a un grupo de elevación de la conciencia, tomas tranquilizantes. Consigues algunos chutes de hormonas, pruebas las sales de células, equilibras tus minerales, ruegas, suplicas e imploras.

Aprendes la proyección astral. Te haces vegetariano. Comes solamente repollo. Pruebas la macrobiótica, lo orgánico, no comes OGM (Organismos Genéticamente Modificados). Te reúnes con curanderos Nativos Americanos, haces una cabaña de sudación. Pruebas las hierbas chinas, la moxicombustión, el shiatsu,la acupresión, el feng shui. Vas a la India. Encuentras a un nuevo gurú. Te quitas la ropa. Nadas en el Ganges. Miras fijamente al sol. Te afeitas la cabeza. Comes con los dedos, te vuelves realmente sucio, y te duchas con agua fría.

Cantas cantos tribales. Revives vidas pasadas. Tratas la regresión hipnótica. Gritas un grito primario. Golpeas las almohadas. Haces Feldenkraised. Te unes a un grupo de encuentros matrimoniales. Vas a Unity. Escribes afirmaciones. Haces un esquema de visión. Pruebas el re- nacer. Tiras el I Ching. Tiras las cartas del Tarot. Estudias Zen. Tomas más cursos y talleres. Lees montones de libros. Haces el análisis transaccional. Recibe clases de yoga. Entras en el ocultismo. Estudias magia. Trabajas con un kahuna. Haces un viaje chamánico. Te sientas debajo de una pirámide. Lees a Nostradanus. Te preparas para lo peor.

Vas a un retiro. Ayunas. Tomas aminoácidos. Tienes un generador de iones negativos. Te unes a una escuela de misterios. Aprendes el apretón de manos secreto. Tratas de tonificarte. Pruebas la terapia del color. Pruebas las cintas subliminales. Tomas enzimas cerebrales, antidepresivos, remedios florales. Vas a balnearios de salud. Cocinas con ingredientes exóticos. Buscas extrañas rarezas fermentadas de lugares lejanos. Vas al Tíbet. Vas a la caza de hombres santos. Juntas las manos en un círculo y las elevas. Renuncias al sexo y a ir al cine. Vistes túnicas amarillas. Te unes a una secta.

Pruebas las infinitas variedades de psicoterapia. Tomas medicamentos milagrosos. Te suscribes a un montón de revistas. Pruebas la dieta Pritikin. Comes sólo pomelo. Te leen la palma de la mano. Piensas los pensamientos de la Nueva Era. Mejorar la ecología. Salvar el planeta. Te leen el aura. Llevas un cristal.

Obtienes una interpretación astrológica sideral Hindú. Visitas a una trans- medium. Vas a terapia sexual. Pruebas el sexo Tántrico. Eres bendecido por algún Baba. Te unes a un grupo de anónimos. Viajas a Lourdes. Te sumerges en aguas termales. Te unes a Arica. Usas sandalias terapéuticas. Te enclaustras. Consigues más prana y exhalas la negatividad negra rancia. Pruebas la acupuntura con agujas de oro. Le echas un vistazo a la vesícula biliar de las serpientes. Intentas la respiración chakra.Obtienes un aura limpia. Meditas en Keops, la gran pirámide de Egipto. 

Tú  y tus amigos habéis intentado todo lo anterior, ¿que decís? ¡Oh, la humanidad! ¡Maravillosa criatura! ¡Trágica, cómica y sin embargo tan noble!

¡Tanto coraje para seguir buscando! 

¿Qué nos impulsa a seguir buscando una respuesta? ¿El sufrimiento? Oh, sí. ¿La esperanza? Por supuesto. Pero hay algo más que eso.

Intuitivamente, sabemos que en algún lugar hay una respuesta definitiva. Tropezamos por caminos oscuros en rutas y callejones sin salida; Somos explotados y llevados, estamos desencantados y hartos, y seguimos intentándolo. ¿Dónde está nuestro punto ciego?

¿Por qué no podemos encontrar la respuesta?

No entendemos el problema; por eso no podemos encontrar la respuesta.
Tal vez sea ultra sencilla, y es por eso que no la podemos ver.
Tal vez la solución no está "ahí fuera", y por eso no la podemos encontrar.
Tal vez tenemos tantos sistemas de creencias que estamos ciegos a lo obvio.

El estado alcanzado por los grandes sabios de la historia está disponible; las soluciones están dentro de nosotros y son fáciles de encontrar. El mecanismo de la entrega es sencillo y la verdad es evidente de por sí. Opera en la vida cotidiana. No existe un dogma o sistema de creencias. Verificarás todo por ti mismo, por lo que no puedes ser engañado. No hay dependencia de ninguna enseñanza. De ello se desprende el dictamen "Conócete a ti mismo"; "La verdad os hará libres"; y "El reino de Dios está en vosotros" Funciona para el cínico, el pragmático, el religioso y el ateo. Funciona a cualquier edad o pasado cultural. Funciona para la persona espiritual y para la persona no espiritual por igual.

Debido a que el mecanismo es de tu propiedad, nadie te lo puede quitar.
Estás a salvo de la desilusión. Descubrirás por ti mismo lo que es real y lo que son solo programas mentales y sistemas de creencias. Mientras todo esto sucede, te volverás más saludable, más exitoso con menor esfuerzo, más feliz, y más capacitado para el auténtico amor. Tus amigos advertirán la diferencia, los cambios son permanentes. Ya no "subirás" para luego caer. Descubrirás que hay un maestro automático dentro de ti.

Con el tiempo descubrirás tu Ser interior. Inconscientemente siempre supiste que estaba allí. Cuando te encuentres con él, entenderás lo que los grandes sabios de la historia estaban tratando de transmitir. Lo entenderás porque la Verdad es evidente por sí misma y está en tu propio Ser.

 

Dr.David Hawkins

 


 David R. Hawkins 1927-2012, doctor en Medicina y Filosofía, fue director del Instituto para la Investigación Espiritual,  y Fundador del Camino de la Devoción a la No-Dualidad. Es un reconocido investigador pionero en el campo de la conciencia, así como prolifico  autor, conferenciante, psiquiatra y científico. Presto sus servicios como asesor a feligreses católicos, protestantes, y a monasterios budistas, apareció también en importantes programas de televisión y radio, y dió conferencias en lugares tan singulares como la Abadía de Westminster, el Fórum de Oxford, la Universidad de Notre Dame, y la Universidad de Harvard. Personas de todos los ámbitos y nacionalidades reconocen al Dr. Hawkins como maestro de la consciencia avanzada, ejemplo de esto es que se le otorgó, el título de «Maestro Destacado del Camino hacia la Iluminación». Dedicó su vida a la elevación de la consciencia del ser humano.

martes, 12 de octubre de 2021

Un contenedor seguro para el miedo - Josh Korda

 

Cuando aceptas tu experiencia emocional, la ansiedad se desvanece.

 

 

En fiestas y eventos de la red, reuniones familiares e incluso en interacciones diarias con colegas amistosos, uno de los miembros de mi comunidad Dharma Punx, Paulina (no es su nombre real), se apagaba, tropezaba con sus palabras mientras otros hablaban cómodamente sobre sus propias vidas y metas. Se sintió tremendamente ansiosa. Con el tiempo, esta ansiedad dolorosa la llevó a afrontar la evasión: empezó a esquivar las interacciones sociales. Enfrentada a un mundo cada vez más pequeño, comenzó a experimentar una cómoda experiencia somática: estaba demasiado cansada para este evento laboral, tenía un resfriado o dolor de cabeza, por lo que no podía ir a esa fiesta, etc.

Muchas personas con fobias crónicas y trastornos de ansiedad no temen tanto las situaciones externas que evitan a toda costa. Más bien, a menudo tienen miedo de los sentimientos físicos desencadenados por esas situaciones: un corazón que late rápidamente, hiperventilación, músculos abdominales contraídos, músculos del pecho apretados y una sensación de mareo que da vueltas en la cabeza, junto con el desfile de charlas internas que predicen una vergüenza catastrófica.

No me sorprendió escuchar que Paulina había intentado, sin éxito, implementar las prácticas típicamente sugeridas, como fingir que no sentía miedo, recitar autoafirmaciones en voz alta frente al espejo, etc. (Aunque tales esfuerzos suenan bien como sugerencias, no logran abordar los sentimientos subyacentes que buscan nuestra atención). Y, como esperaba, pidió herramientas para "deshacerse de su ansiedad" para poder vivir de acuerdo con su ideal de ser una mujer de carrera exitosa y segura de sí misma y, como inmigrante de primera generación, una estadounidense totalmente asimilada.

En mi experiencia de más de una docena de años brindando consejería espiritual a cientos de practicantes, la ansiedad surge como la expresión de un conflicto interno, generalmente entre nuestra experiencia sentida, en el caso de Paulina, sus sentimientos de ansiedad, y nuestro autoconcepto, que es una serie de creencias que tenemos que describen cómo actuar y sentir para "tener éxito" en este mundo. El concepto de sí misma de Paulina era la opinión muy arraigada de que las mujeres, especialmente en entornos profesionales, siempre deberían ser tranquilas, serenas y asertivas sin esfuerzo.

Cuando nuestra experiencia sentida choca con nuestro concepto de nosotros mismos, en lugar de actualizar nuestro concepto de nosotros mismos para que dé cuenta de nuestra experiencia auténtica, a menudo respondemos suprimiendo cualquier sentimiento que contradiga nuestros puntos de vista sobre cómo debemos aparentar ser si queremos lograr el éxito. y aceptación de los demás. Cuando hacemos eso, la ansiedad solo empeora.

La solución es desarrollar tolerancia a la ansiedad: aprender a observar y mantener nuestra experiencia sentida, lo que implica la capacidad de saludar y observar nuestros sentimientos más incómodos e inconvenientes con “amabilidad incondicional”. " Este tipo de atención plena significa que podemos proporcionar un contenedor seguro para nuestro miedo y suavizarlo en un estado manejable.

Quizás la mayor ironía de la curación es que ocurre cuando aceptamos nuestra experiencia sentida, en lugar de confiar en la fuerza de voluntad o el esfuerzo concentrado para deshacernos de lo no deseado. En el caso de Paulina, el primer paso para aliviar tanto su ansiedad social como su miedo subyacente al rechazo fue engañosamente simple. Sugerí que en lugar de tratar de actuar como si estuviera tranquila y serena, debería adoptar el enfoque opuesto y expresar su experiencia sentida como si la autenticidad fuera una doctrina espiritual sagrada, primero en llamadas diarias con uno de sus amigos más cercanos, luego con una actitud abierta a compañeros de trabajo mentalizados. Tener una base segura, (un grupo de amigos comprensivos con los que podamos contar para normalizar nuestros sentimientos a través de la comprensión empática) nos permite expresar y explorar los límites de nuestra experiencia sentida sabiendo que si luchamos o tropezamos habrá gente que nos tranquilice, a través de la calidez y la compasión y ayudándonos a desactivar nuestros sentimientos de vergüenza. Y en las reuniones sociales, al comienzo de cada intento de llamar la atención de los demás, Paulina comenzó a emitir un breve reconocimiento de su miedo subyacente, abrazándolo sin vergüenza, algo como "Por favor, tengan paciencia conmigo, ya que hablar en grupos no es mi fuerte, pero me gustaría decir… " A medida que su resistencia a la ansiedad disminuyó y fue reemplazada por aceptación, las situaciones que había evitado anteriormente perdieron su aura aterradora y su vida se abrió.

Como han señalado muchos psicólogos maravillosos, uno es el estimado psicólogo de Harvard Daniel Wegner, cuando dejamos de reprimir nuestra experiencia emocional, el estrés y la ansiedad se alivian invariablemente. En lugar de actuar como si no hubiera miedo, haríamos bien en revelar y reconocer nuestros sentimientos, ya que son tan valiosos y dignos de atención como nuestras ideas y logros.

EJERCICIO PARA TRABAJAR CON EL MIEDO

Después de desarrollar algún estado de tranquilidad a través de una meditación basada en la concentración (observando la respiración o recitando frases de bondad, por ejemplo), recuerda una situación que te cause miedo, un deseo de huir o de aislarte.

  • Para activar aún más la emoción, pregúntate: “¿Cómo se siente ser vulnerable? ¿Qué se siente al no ser seguro? " u otras preguntas resonantes.
  • Observa las sensaciones incómodas que aparecen, como opresión en el abdomen.
  • Abandona cualquier tendencia a resistir las sensaciones o permanecer concentrado en la imagen mental que activó el sentimiento. Incluso practica pensar "Hola, bienvenido" cuando surge el miedo, para eliminar cualquier tendencia a evitar tu experiencia interior.
  • Respira y relaja las áreas alrededor del miedo, pero no las sensaciones físicas centrales en sí mismas; por ejemplo, si sientes la ansiedad más agudamente en el pecho o la garganta, permite que esas áreas permanezcan activadas; céntrate en relajar los hombros, los brazos y el abdohttps://www.facebook.com/LilianaZerbinomen. Estamos haciendo espacio para el miedo, dejándolo crecer, aunque sea incómodo. Reconoce el impulso de alejarte del miedo y volver a las sensaciones reales.
  • Mantén tu atención en las sensaciones de ansiedad y observa cómo cambian, como si fueras un zoólogo observando una especie diferente.

El objetivo es observar y alimentar nuestra ansiedad. Solo cuando se atienden verdaderamente las emociones, se pueden soportar y transformar en energías útiles que expresan nuestras necesidades y nos ayudan a guiarnos por la vida.

 

Josh Korda ha sido el maestro guía de Dharma Punx NYC desde 2005. Es un maestro capacitado en el linaje Against the Stream y maestro visitante en el Centro Zen de Nueva York para el Cuidado Contemplativo.

https://tricycle.org/magazine/safe-container-fear/