DONACIÓN AMOROSA

 

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jueves, 30 de septiembre de 2021

Navidad...tiempo de Compasión - Janice Lynne Lundy

 

 Traducido desde...https://www.lionsroar.com

 

"¿Tienes buen corazón hoy?" preguntó el maestro indio Atisha. Le planteaba esta pregunta a quienquiera que pudiera encontrar en sus viajes diarios. 

¿Puedes imaginar que alguien te detenga en un concurrido centro comercial en medio del ajetreo navideño y te haga esa misma pregunta? Me imagino que cualquiera de nosotros fuera pillado desprevenido, tropezando con nosotros mismos para dar una buena respuesta. “Umm, estoy un poco ocupado en este momento”, diríamos. “Tengo muchas compras que hacer. Sí, está bien, me siento generoso. Estoy comprando a la gente todas estas cosas, ya sabes ". Y seguimos marchando hacia la siguiente tienda, con la atención concentrada de un perro de caza olfateando a su presa. "Caray, qué raro", podríamos murmurar a nuestros compañeros, mirando hacia atrás al maestro Atisha mientras le hace la pregunta a otro comprador desprevenido.

En verdad, desde que me topé con la pregunta de Atisha, he estado pensando mucho en ello y probándome. No haciéndole la pregunta a otra persona, sino haciéndomela a mí misma como una forma de determinar cuán abierta estoy en un momento dado. Parece que en diciembre se nos invita a pensar un poco más en cómo nos relacionamos con los demás. Las festividades que celebramos —Janucá, Navidad o Kwanzaa— nos invitan a examinar nuestro propio corazón; abrirlo de par en par, ofrecer deseos de bienestar a los demás y participar en actos de generosidad.

 Pero, ¿qué pasa si somos como ese comprador en el centro comercial que describí y nos sentimos demasiado ocupados o abrumados, resentidos o como Scrooge, por lo que la temporada navideña nos exige? ¿Entonces qué? Podemos empezar cultivando la compasión.

El diccionario Webster define la compasión como empatía, cuidado, preocupación, sensibilidad, calidez, ternura o misericordia hacia otro. Sin embargo, la definición que más me gusta es la de bondad.  Mi palabra favorita en el idioma inglés: bondad amorosa. Para mí, esta palabra lo dice todo. De hecho, solo decirlo te hace sentir cálido y confuso. La bondad amorosa abre la puerta de tu corazón lo suficiente para dejar entrar un poco del ardor de la temporada.

Podemos empezar a cultivar esta virtud haciéndonos la pregunta de Atisha: ¿Me siento amoroso en este momento? Esta es una pregunta maravillosa sobre la que reflexionar, especialmente en medio de una temporada cuyas presiones pueden desconectarnos de nuestro buen y bondadoso corazón.

Empieza donde estás

La bondad amorosa comienza en casa. No con nuestros seres queridos, sino con nosotros mismos. En el espíritu de las donaciones navideñas, de querer hacer las cosas alegres para todos, es posible que no nos tratemos tan amorosamente. Podemos estar ante una lista monumental de "cosas por hacer", hacer numerosos compromisos para entretener y establecer estándares de decoración o regalos. Debido a que de forma innata queremos darnos a nosotros mismos y crear experiencias hermosas y significativas para los demás, podemos agotarnos. Esto no es ser amable con nosotros mismos. 

LA PRÁCTICA

Si deseamos ser más compasivos y amables con los demás, primero debemos serlo por nosotros mismos. A medida que avanzan las fiestas, no permitas que tu deseo de complacer, tu inclinación hacia la perfección o esos desagradables "debería" se interpongan en tu propio cuidado personal. 

No permitas que "mantenerse al día con los Jones" te impida mantenerte al día contigo mismo. Puedes demostrar bondad hacia ti mismo de muchas maneras, entre ellas: Decir "No" cuando sientas decirlo. Delegar. Minimizar. 

Sin prisas. Descansando. Trátate tan amablemente como lo harías con tu mejor amigo. El mismo Buda dijo: “Puedes buscar en todo el universo a alguien que merezca más tu amor y afecto que tú mismo, y esa persona no se encuentra en ningún lado. Tú mismo, tanto como cualquiera en el universo entero, mereces tu amor y afecto 

Cuanto más bondadoso seas contigo mismo, mejor te sentirás y más benéfico serás de corazón con los demás. Cuando nos cuidamos bien, podemos cuidar más plenamente a quienes amamos.

Hacer a los demás

He sido bendecido a lo largo de mi vida con muchas personas que han mostrado compasión por mí. Mujeres sabias y maravillosas, sobre todo, generosas y amables: abuelas, mi madre, madres de amigas, maestras y mentoras. Muchas me mostraron de primera mano cómo ser cariñosa, porque se cuidaban mucho a sí mismas. Podemos aprender a ser más compasivos modelando los actos amables de aquellos que nos han precedido.

LA PRÁCTICA

Si te sientes un poco tacaño o de corazón cerrado, recuerda a alguien que te demostró compasión. Tráelo al ojo de tu mente y siente, una vez más, cómo fue estar en el extremo receptor de su misericordia. Su ternura. Su generosidad. Recuerda lo delicioso que se sentía al ser atendido de esta manera. 

El mejor regalo que puedea devolverles en esta temporada navideña es emular su buen ejemplo. Haz a los demás como ellos te han hecho a ti. Comparte el amor que te otorgaron con otras personas que puedan necesitar amor. Modela la compasión que te han mostrado y simplemente observa cómo los que lo rodean comienzan a jactarse de ese brillo navideño.

Su Santidad el Dalai Lama puede haber expresado mejor cómo llegamos a un lugar de compasión. "Si quieres que otros sean felices, practica la compasión. Si quieres ser feliz, practica la compasión." No importa qué días festivos celebremos, no importa qué tradiciones apreciemos, el hilo de la compasión corre a través de todos ellas. El regalo más brillante y hermoso de la temporada es la bondad amorosa: la tuya, la mía y la nuestra.

Janice Lynne Lundy es una estudiante de atención plena y Metta que basa su vida, escritura y enseñanza en la práctica de la compasión. Es directora / mentora espiritual interreligiosa y autora de varios libros, incluido The Mindful Mommy's Back-to-School Survival Guide.  También es la fundadora y editora de la revista / comunidad en línea "Meditate Like A Girl

 

https://www.lionsroar.com/tis-the-season-of-compassion

La Navidad como símbolo del fin del sacrificio

 (Siempre tengan en cuenta al leer este texto de Un Curso de Milagros, que Cristo, somos todos nosotros en la Unidad)

 

No temas reconocer que la idea del sacrificio no es sino tu propia invención ni trates de protegerte a ti mismo buscando seguridad donde no la hay.

 El símbolo de la Navidad es una estrella; una luz en la obscuridad. No la veas como algo que se encuentra fuera de ti, sino como algo que refulge en el Cielo interno, y acéptala como la señal de que la hora de Cristo ( lo que todos somos en esencia) ha llegado.

Cristo llega sin exigir nada. No le exige a nadie ningún tipo de sacrificio.

En Su Presencia la idea de sacrificio deja de tener significado, pues Él es el Anfitrión de Dios. Y tú no tienes más que invitar a Aquel que ya se encuentra ahí, al reconocer que Su Anfitrión es Uno y que ningún pensamiento ajeno a Su Unicidad puede residir allí con Él.

El amor tiene que ser total para que se Le pueda dar la bienvenida, pues la Presencia de la Santidad es lo que crea la santidad que lo envuelve.

Ningún temor puede asaltar al anfitrión que le abre los brazos a Dios en la hora de Cristo, pues el anfitrión es tan santo como la Perfecta Inocencia que Cristo protege y Cuyo poder a su vez lo protege a él.

Esta Navidad entrégale al Espíritu Santo todo lo que te hiere. Permítete a ti mismo ser sanado completamente para que puedas unirte a Él en la curación, y celebremos juntos nuestra liberación liberando a todo el mundo junto con nosotros. Inclúyelo todo, pues la liberación es total, y cuando la hayas aceptado junto conmigo, la darás junto conmigo Todo dolor, sacrificio y pequeñez desaparecerá de nuestra relación, que es tan inocente como la relación que tenemos con nuestro Padre e igual de poderosa.

 Todo dolor que se traiga ante nuestra presencia desaparecerá, y sin dolor no puede haber sacrificio. Y allí donde no hay sacrificio, allí está el amor.

 Tú que crees que el sacrificio es amor debes aprender que el sacrificio no hace sino alejarnos del amor. Pues el sacrificio conlleva culpabilidad tan inevitablemente como el amor brinda paz. La culpabilidad es la condición que da lugar al sacrificio, de la misma manera en que la paz es la condición que te permite ser consciente de tu relación con Dios.

Mediante la culpabilidad excluyes a tu Padre y a tus hermanos de ti mismo.

Mediante la paz los invitas de nuevo al darte cuenta de que ellos se encuentran allí donde tú les pides que estén.

 Lo que excluyes de ti mismo parece temible, pues lo imbuyes de temor y tratas de deshacerte de ello, si bien forma parte de ti. ¿Quién puede percibir parte de sí mismo como despreciable y al mismo tiempo vivir en paz consigo mismo? ¿Y quién puede tratar de resolver su “conflicto” interno entre el Cielo y el infierno expulsando al Cielo y dotándolo de los atributos del infierno sin sentirse incompleto y solo?

 Mientras percibas el cuerpo como tu realidad, te percibirás a ti mismo como un ser solitario y desposeído. Y te percibirás también como una víctima del sacrificio y creerás que está justificado sacrificar a otros. Pues ¿quién podría rechazar al Cielo y a su Creador sin experimentar una sensación de sacrificio y de pérdida? ¿Y quién podría ser objeto de sacrificios y pérdidas sin tratar de rehacerse a sí mismo? No obstante, ¿cómo ibas a poder hacer esto por tu cuenta, cuando la base de tus intentos es que crees en la realidad de la privación?

Sentirse privado de algo engendra ataque, y crees que el ataque está justificado. Y al justificarlo, el ataque se vuelve salvación y el sacrificio amor.

 Y así resulta que, en tu búsqueda de amor, vas en busca de sacrificio y lo encuentras. Mas no encuentras amor.

Es imposible negar lo que es el amor y al mismo tiempo reconocerlo. El significado del amor reside en aquello de lo que te desprendiste, lo cual no tiene significado aparte de ti. Lo que prefieres conservar es lo que no tiene significado, mientras que lo que quieres mantener alejado de ti encierra todo el significado del universo y lo conserva intacto dentro de su propio significado. Si el universo no estuviese unido en ti, estaría separado de Dios, y estar sin Él es carecer de significado.

En el instante santo se satisface la condición del amor, pues las mentes se unen sin la interferencia del cuerpo, y allí donde hay comunicación hay paz. La comunicación continúa sin interrupción, aunque el cuerpo sea destruido, siempre y cuando no veas al cuerpo como el medio indispensable para la comunicación. Y si entiendes esta lección, te darás cuenta de que sacrificar el cuerpo no es sacrificar nada, y de que la comunicación, que es algo sólo propio de la mente, no puede ser sacrificada. ¿Dónde está entonces el sacrificio? El sacrificio no está en ningún lugar y el amor está en todas partes.  La comunicación lo abarca todo, y en la paz que restablece, el amor llega, por su propia voluntad.

No permitas que la desesperanza opaque la alegría de la Navidad, pues la hora de Cristo no tiene sentido si no va acompañada de alegría.

Unámonos en la celebración de la paz no exigiéndole a nadie ningún sacrificio, pues de esta manera ofreces el amor que Cristo ofrece. ¿Qué podría hacernos más felices que percibir que no carecemos de nada? Ése es el mensaje.

Los que reciben al Padre son uno con Él, al ser los anfitriones de Aquel que los creó. Y al abrirle las puertas, Su recuerdo llega con Él, y así recuerdan la única relación que han tenido jamás y la que siempre querrán tener.

 Ésta es la época en la que muy pronto dará comienzo un nuevo año del calendario cristiano. Lograrás todo lo que te propongas hacer. Nada te ha de faltar, y tu voluntad será completar, no destruir. Dile, entonces, a tu hermano:

Te entrego al Espíritu Santo como parte de mí mismo.

Sé que te liberarás, a menos que quiera valerme de ti para aprisionarme a mí mismo.

En nombre de mi libertad elijo tu liberación porque reconozco que nos vamos a liberar juntos.

De esta forma damos comienzo al año con alegría y en libertad.

Es mucho lo que aún nos queda por hacer, y llevamos mucho retraso.

 Acepta el instante santo con el nacimiento de este año, y ocupa tu lugar—por tanto, tiempo vacante—en el Gran Despertar. Haz que este año sea diferente y permite que todas tus relaciones sean santificadas.

 

Tomado de UCDM – Texto – Capítulo 15