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miércoles, 20 de octubre de 2021

ACEPTACIÓN Y RENDICIÓN - Eckhart Tolle

Cuando puedas, echa una «mirada» a tu interior para ver si estás creando conflicto inconscientemente entre lo interno y lo externo, entre las circunstancias externas del momento —dónde estás, con quién y lo que estás haciendo— y tus pensamientos y sentimientos. ¿Puedes sentir lo doloroso que es oponerse internamente a lo que es?

Cuando reconoces este hecho, también te das cuenta de que ahora eres libre de renunciar a este conflicto fútil, al estado interno de guerra.

Si verbalizaras tu realidad del momento, ¿cuántas veces al día tendrías que decirte: «No quiero estar donde estoy»? ¿Cómo te sientes cuando no quieres estar donde estás: en el embotellamiento, en tu puesto de trabajo, en la sala de espera del aeropuerto con la gente que te acompaña?

Sin duda es cierto que lo mejor que se puede hacer en ciertos lugares es salir de ellos, y a veces eso es lo más apropiado. No obstante, en muchos casos, no tienes la opción de irte. En esas situaciones, el «no quiero estar aquí», además de inútil, es disfuncional. Te hace infeliz y hace infelices a los demás.

Ha sido dicho: dondequiera que llegues, allí estás. En otras palabras: estás aquí. Siempre. ¿Es tan duro de aceptar?

¿Realmente necesitas etiquetar mentalmente cada percepción sensorial y cada experiencia? ¿Necesitas tener esa relación reactiva de gusto o de disgusto ante la vida, que te lleva a estar continuamente en conflicto con personas y situaciones? ¿O se trata únicamente de un hábito mental profundamente arraigado que puedes romper? Sin hacer nada en particular; simplemente, dejando que este momento sea como es.

El «no» habitual y reactivo fortalece el ego. El «sí» lo debilita. Tu identidad en la forma, el ego, no puede sobrevivir a la rendición.

«Tengo muchas cosas que hacer.» Sí, pero ¿cuál es la calidad de tu hacer? Conducir yendo al trabajo, hablar con los clientes, trabajar en el ordenador, hacer recados, atender las innumerables cosas que constituyen tu vida... ¿Hasta qué punto eres total en lo que haces? ¿Es tu acción una rendición o una resistencia? Esto es lo que determina el éxito que consigues en la vida, no la cantidad de esfuerzo que pongas. El esfuerzo implica estrés, tensión, necesidad de alcanzar cierto punto en el futuro o de conseguir algún resultado.

¿Puedes llegar a detectar en tu interior la más leve sombra de no querer estar haciendo lo que estás haciendo? Eso es una negación de la vida, y por ello no puedes conseguir un resultado verdaderamente exitoso.

Si has sido capaz de detectar esa negación en ti ¿puedes también dejarlo y ser total en lo que haces?

«Hacer una cosa cada vez»; así es como un maestro Zen definió la esencia del Zen.

Hacer una cosa cada vez significa ser total en lo que haces, prestarle toda tu atención. Eso es acción rendida, acción poderosa.

Tu aceptación de lo que es te lleva a un nivel más profundo, donde tanto tu estado interno como tu sentido del yo no dependen ya de que la mente los juzgue «buenos» o «malos».

Cuando dices «sí» a la vida tal como es, cuando aceptas este momento como es, puedes sentir dentro de ti un espacio profundamente pacífico.

Superficialmente puedes seguir sintiéndote feliz cuando hace sol y menos feliz cuando llueve; puedes sentirte feliz si ganas un millón de euros e infeliz si pierdes todas tus posesiones. Sin embargo, la felicidad y la infelicidad ya no calan tan hondo. Son olas en la superficie de tu Ser. La paz de fondo que hay dentro de ti permanece inmutable en cualesquiera que sean las condiciones externas.

El «sí a lo que es» revela una dimensión de profundidad en ti que no depende ni de las condiciones externas ni de la condición interna de los pensamientos y emociones en constante fluctuación.

La rendición se vuelve mucho más fácil cuando te das cuenta de la naturaleza efímera de todas las experiencias, y de que el mundo no puede darte nada de valor duradero. Entonces sigues conociendo gente, sigues teniendo experiencias y participando en actividades, pero sin los deseos y miedos del ego. Es decir, ya no exiges que una situación, persona, lugar o suceso te satisfaga o te haga feliz. Dejas ser a su naturaleza pasajera e imperfecta.

Y el milagro es que, cuando dejas de exigirle lo imposible, cada situación, persona, lugar o suceso se vuelve no sólo satisfactorio, sino también más armonioso, más pacífico.

Cuando aceptas este momento completamente, cuando ya no discutes con lo que es, el pensamiento compulsivo mengua y es remplazado por una quietud alerta. Eres plenamente consciente, y sin embargo la mente no pone ninguna etiqueta a este momento. Este estado de no-resistencia interna te abre a la conciencia incondicionada, que es infinitamente mayor que la mente humana.

Entonces esta vasta inteligencia puede expresarse a través de ti y ayudarte, tanto desde dentro como desde fuera. Por eso, cuando abandonas la resistencia interna, a menudo descubres que las circunstancias cambian para mejor.

¿Estoy diciendo: «Disfruta este momento. Sé feliz»? No.

Permite que se exprese este momento tal como es. Eso es suficiente.

Rendirse es rendirse a este momento, no a una historia a través de la cual interpretas este momento y después tratas de resignarte a él.

Por ejemplo, puede que estés tullido y que ya no puedas caminar. Tu estado es lo que es.

Tal vez tu mente esté creando una historia que diga: «A esto se ha reducido mi vida. He acabado en una silla de ruedas. La vida me ha tratado con dureza, injustamente. No me merezco esto.»

¿Puedes aceptar que este momento es como es y no confundirlo con la historia que la mente ha creado a su alrededor?

La rendición llega cuando dejas de preguntar; « ¿Por qué me está pasando esto a mí?»

Incluso en las situaciones aparentemente más inaceptables y dolorosas se esconde un bien mayor, y cada desastre lleva en su seno la semilla de la gracia.

A lo largo de la historia, siempre ha habido mujeres y hombres que, cuando tuvieron que hacer frente a grandes pérdidas, enfermedades, prisión o muerte inminente, aceptaron lo aparentemente inaceptable, y así hallaron «la paz que supera toda comprensión».

La aceptación de lo inaceptable es la mayor fuente de gracia en este mundo.
Hay situaciones en las que todas las respuestas y explicaciones fracasan. La vida deja de tener sentido. O alguien que está pasando un apuro viene a pedirte ayuda, y tú no sabes qué decir ni qué hacer.

Cuando aceptas plenamente que no sabes, renuncias a esforzarte por encontrar respuestas con la mente pensante y limitada, y es entonces cuando una inteligencia mayor puede operar a través de ti. En ese instante, hasta el pensamiento puede beneficiarse, porque la inteligencia mayor puede fluir a él e inspirarlo.

A veces, rendición significa renunciar a tratar de comprender y sentirse cómodo en el desconocimiento.

¿Conoces a ese tipo de persona cuya principal función en la vida parece ser la de ser desgraciada y hacer desgraciados a los demás, la de extender la infelicidad? Perdónales, porque ellos también forman parte del despertar de la humanidad. Representan una intensificación de la pesadilla de la conciencia egótica, del estado de no-rendicíón. En su función no hay nada personal. Ellos no son eso.

Uno podría decir que rendirse es la transición interna de la resistencia a la aceptación, del «no» al «sí».

Cuando te rindes, tu sentido del yo pasa de estar identificado con una reacción o juicio mental a ser el espacio que rodea a la reacción o al juicio. Es pasar de identificarte con la forma —el pensamiento o emoción— a ser y reconocerte como aquello que no tiene forma, la conciencia espaciosa.

Lo que aceptes completamente te hará sentirte en paz, incluyendo la aceptación de que no puedes aceptar, de que te estás resistiendo.

Deja la Vida en paz. Déjala ser.

 

Eckhart Tolle

 

martes, 12 de octubre de 2021

El poder de Eckhart Tolle -Steve Taylor

 

Traducido con Amor desde...https://www.stevenmtaylor.com/

 

En una reciente encuesta realizada por la Librería Watkins, Eckhart Tolle fue catalogado como la "persona viva más influyente espiritualmente del planeta". Se podría pensar que tal persona sería alguien que tiene una presencia importante en los medios de comunicación, y que aparece regularmente en público. Sin embargo, rara vez Eckhart da entrevistas a los medios de comunicación y en los últimos años no ha dado muchas charlas. Tampoco es un autor especialmente prolífico. Entonces, ¿cómo ha llegado a ser tan influyente?

La Transformación de Eckhart

Yo estaba interesado en entrevistar a Eckhart para mi reciente libro Out of the Darkness (Fuera de la Oscuridad), porque él es un ejemplo de un fenómeno del que he llegado a ser cada vez más consciente en los últimos años ― el poder de la confusión, la agitación y el estrés provocando un cambio hacia la iluminación.

Como sabrán los lectores de El Poder del Ahora, hasta la edad de 29 años Eckhart vivía en un estado de ansiedad y depresión. Como él mismo me lo describió cuando lo entrevisté para mi libro, "Había una sensación de gran temor de la vida: un miedo al futuro, un miedo a la falta de sentido por debajo de todo, pero no quería afrontar plenamente esa falta de sentido y averiguar qué es lo que había debajo".

Hubo algunos factores externos en la depresión de Eckhart. Uno de ellos era el infeliz matrimonio de sus padres, y el continuo conflicto entre ellos. También había sido infeliz en la escuela, donde se sentía como un extraño: "Yo no encajaba. Recuerdo a mi amigo más cercano en la escuela que tenía una discapacidad física severa. La mayoría de la gente no quería tener nada que ver con él. Yo era un extraño por razones internas, y él era un extraño por razones físicas".

Otro factor externo fue la falta de raíces sociales de Eckhart. Después de que sus padres se separaron cuando tenía 13 años, se trasladó de país dos veces, primero a España y luego a Inglaterra. En Inglaterra, se encontró con que podría aumentar su sentido de identidad a través de las actividades intelectuales. Obtuvo un título en la Universidad de Londres, trabajó duro y consiguió una licenciatura, y fue a hacer estudios de post-grado en Cambridge. Pero este éxito no le trajo ninguna satisfacción: "Cuanto más perseguía mi búsqueda intelectual, más fuerte era el sentimiento de desesperación... En cada satisfacción del ego, siempre hay temor de no set suficiente. Cuanto más se presenta una fachada en el mundo exterior de seguridad, más crece el miedo inconsciente. Es por eso que la gente necesita desempeñar ciertos roles".

Esta creciente desesperación culminó en la transformación descrita en El poder del Ahora, cuando, a punto de suicidarse, el ego de Eckhart se disolvió, dejándole en un estado de pura paz. No experimentó una ruptura, sino un "cambio" a un estado de iluminación.

Aunque no estaba completamente consciente de ello en ese momento, uno de los grandes cambios psicológicos que experimentó fue que su mente se quedó en silencio; la incesante "charla mental" del ego se había detenido. Como me dijo: "Había largos períodos en mi vida diaria donde no había pensamiento. Ya no estaba identificado con los procesos del pensamiento. Esos procesos automáticos compulsivos habían desaparecido, la mente ruidosa con la que me había identificado y que había ocultado la dimensión más profunda dentro de mí."

Aunque él era un buen lector, Eckhart sabía poco acerca de los estados o tradiciones espirituales, y por tanto no entendía completamente lo que le había sucedido: "El ser capaz de hablar de ello a los demás, explicárselo y mucho menos ayudarles llegaría años más tarde. Un súbito despertar no significa una comprensión repentina. Yo sólo sabía que estaba en paz y no sabía por qué. Pero por el hecho de que me sentía en paz, me sentí muy atraído por la investigación de las enseñanzas espirituales y las escuelas y religiones."

Han pasado ya más de 30 años desde la transformación de Eckhart, y su estado despierto nunca se ha desvanecido, aunque a veces hay fluctuaciones en su intensidad: "A veces la paz subyacente está sólo en el trasfondo; en otras ocasiones es tan global que casi destruye la percepción de los sentidos y pensamientos y lo que uno suele considerar su vida. Incluso cuando las cosas en primer plano podían parecer turbulentas, en el fondo hay una cierta sensación de quietud y paz."

Otras transformaciones

Aunque su intensidad es quizás inusual, la transformación que Eckhart experimentó no es infrecuente. Para Out of the Darkness, hablé con otras 32 personas que pasaron por una transformación espiritual después de una intensa agitación en su vida ― gente que estaba enferma de cáncer o ME (encefalomielitis miálgica), que "tocaron fondo" a través del alcoholismo, que estaban incapacitados gravemente, o habían sufrido una grave depresión o intenso estrés. Al igual que Eckhart, todos ellos llegaron a un punto en el que pensaban que estaban completamente perdidos y abatidos, que no les quedaba otra opción que rendirse y entregarse a su situación. Y en el momento algo cambió dentro de ellos. De pronto sintieron una sensación de ligereza y libertad. El mundo parecía un lugar diferente, con un nuevo significado, armonía y belleza. Y aunque la intensidad de la experiencia inicial se desvanecía, el cambio se mantenía. Se sintieron renacidos, con una nueva identidad. Años después ―incluso décadas― aún estaban llenos de paz interior.

Todos los "cambiados'' ―como yo los llamo― eran personas ordinarias con trabajos normales y estilos de vida convencionales, que sabían poco o nada acerca de la espiritualidad. Como resultado, a muchos de ellos le llevó un largo tiempo comprender lo que había sucedido. Al igual que Eckhart, ellos han pasado años gravitando lentamente hacia los libros y maestros espirituales, construyendo progresivamente un marco para entender su nuevo estado.

La singularidad de Eckhart

Pero si la transformación que Eckhart atravesó no es tan rara, ¿qué es lo que hace que sus enseñanzas sean tan influyentes y poderosas?

En la superficie, los libros de Eckhart no son del estándar mente/cuerpo/espíritu para pasar un buen rato. No siempre son consoladores y positivos ― una gran parte de A New Earth (Un Nuevo Mundo Ahora), por ejemplo, se ocupa de explicar lo que está equivocado en los seres humanos, analizando el lado oscuro de la naturaleza humana y el funcionamiento disfuncional del ego. Los libros de Eckhart no nos dicen que podemos conseguir todo lo que queremos sólo por desear en la forma correcta, o que hay ángeles o entidades extraterrestres que cuidan de nosotros. Pero esto también es parte de su poder. Expresan una forma de espiritualidad muy pura y directa, desprovista de conceptos innecesarios. Van directamente al grano, por debajo de todas las luces y colores brillantes que distraen.

Su estilo de escritura también ayuda. Tal vez porque su lengua materna era el alemán ―una lengua lógica y concisa― su uso de inglés es simple y directo. Cada frase es mesurada y majestuosa, reducida a su esencia.

Algunos maestros espirituales ―Krishnamurti, por ejemplo― dicen que los libros pueden ser un obstáculo en el camino espiritual. Se llena la mente con conocimiento innecesario, inflan el ego con instrucciones. Y, en cualquier caso, ¿cómo pueden las palabras transmitir la riqueza y la plenitud de la experiencia espiritual? Como dice el dicho Zen: "El dedo que apunta a la luna no es la luna". Pero esto no parece aplicarse a los libros de Eckhart. De una manera misteriosa, sus palabras son la luna. Él tiene la rara habilidad de transmitir la espiritualidad por medio de palabras, por lo que es posible que el lector obtenga un sabor de la iluminación a través de la lectura de sus libros.

En comparación con muchos maestros espirituales, Eckhart es modesto. Algunos autores y maestros espirituales parecen desear atención y poder. Pero quizás porque él se convirtió en un maestro espiritual casi por accidente ―simplemente porque las personas se sienten atraídas por su apacible presencia― Eckhart no necesita discípulos. Parece muy feliz de no ser nadie. Aunque sabe que algo profundo le ocurrió a él, no se ve a sí mismo como una persona especial. Como él me dijo, "En ocasiones sucede que la gente quiere convertirte en algo especial. Esta es una trampa para cualquier persona que llega a ser en un maestro espiritual. Siempre señalo que lo que denomino presencia viene a través mí, no de mí, y lo mismo ocurre en ellos, de lo contrario no se percatarían de ello. No es mi presencia o tu presencia."

En mi opinión, esta integridad le añade una gran cantidad de poder y autenticidad a las enseñanzas de Eckhart.

Es también significativo que Eckhart fuese un intelectual antes de su transformación. El intelecto y la espiritualidad a veces son vistos como opuestos, pero se necesitan mutuamente. El intelecto sin espiritualidad es frío y estrecho, pero la espiritualidad sin intelecto es también peligrosa, que a menudo conduce al cumplimiento de un deseo irracional. El estado de iluminación, y el camino que conduce hacia él, es un territorio desconocido para la mayoría de nosotros. Necesitamos exploradores para tracen ese territorio, guías que nos muestren el camino, que nos indiquen las dificultades en el camino, que nos muestren las señales de progreso y nos ayuden a distinguir lo falso de lo verdadero. Y debido a su agudo intelecto, Eckhart hace esto mejor que nadie. Él es realmente un "psicólogo espiritual", que ofrece un análisis preciso de la locura de la mente humana, identificando sus causas y mostrándonos cómo trascenderla.

Y si, como en mi investigación para Out of the Darkness se sugiere, el tipo de "transformación inducida por el sufrimiento" que experimentó Eckhart es cada vez más común, en los próximos años es de esperar que veamos surgir otros maestros espirituales, con un poder e integridad similares.

 

Fuente:Web de Steve Taylor

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Steve Taylor es profesor titular de psicología en la Universidad de Leeds Beckett y autor de varios libros superventas sobre psicología y espiritualidad. Es el actual presidente de la Sección de Psicología Transpersonal de la Sociedad Británica de Psicología. Sus 13 libros incluyen Waking From Sleep, The Fall, Out of the Darkness, Back to Sanity, The Calm Center, The Leap y Spiritual Science. Su último libro es The Clear Light, con un prólogo de Eckhart Tolle. Sus libros se han publicado en 20 idiomas, mientras que sus artículos y ensayos se han publicado en más de 100 revistas académicas, revistas y periódicos. Aparece regularmente en los medios de comunicación en el Reino Unido y recientemente ha aparecido en The Moral Maze de Radio 4, BBC Breakfast, Radio FiveLive y TalkRadio. Escribe artículos de blog para Scientific American y para Psychology Today . Eckhart Tolle ha descrito su trabajo como "una contribución importante al cambio de conciencia que está ocurriendo en nuestro planeta en la actualidad". Steve vive en Manchester, Inglaterra, con su esposa y sus tres hijos pequeños.

miércoles, 6 de octubre de 2021

La preocupación es una tontería: 10 citas deEckhart Tolle para liberarnos - Rachael Nixon

Traducido con Amor desde...https://www.elephantjournal.com

 

Siempre que los tiempos oscurecen, mi camino se vuelve ventoso, mi impulso se rompe o estoy buscando desesperadamente alguna resolución, recurro a los libros.

Mi hambre de conocimiento y mi determinación de romper los ciclos generalmente me lleva directamente al pasillo de autoayuda o, como me gusta llamarlo, el "estante de la salvación".

Algunos libros los leo una vez, otros dos y otros se convierten en un faro de luz que vuelvo a visitar una y otra vez.

El poder del ahora de Eckhart Tolle: una guía para la iluminación espiritual es uno de esos.

Menos un libro, más una Biblia; es el libro al que vuelvo una y otra vez; en el que tomo notas; el que aspiro a comprender plenamente (todavía estoy trabajando en eso); y el que siempre me da perspectiva.

Ahora soy más consciente que nunca del poder de estar en el momento.

Parece un enfoque simplista; la teoría es que no hay pasado ni presente, sólo hay ahora. ¿Simple verdad? ¡No! No lo es; es una teoría alucinante, profundamente inquietante pero completamente liberadora.

La primera vez que leí el libro, estaba confundida.

La segunda vez, lo estaba siguiendo, pero profundamente inquieta y me fui con mucho en qué reflexionar. ¿Hay dos versiones mías dentro de mí? ¿Es mi mente el enemigo? ¿Cómo diablos aprovecho este verdadero ser? ¿Cómo evitas que tu mente se pregunte? ¡Ayuda!

La tercera lectura fue cuando caí en cuenta; aquí hay una oración que para mí resume el mensaje clave del libro:

“Cada segundo que pasas preocupándote por el futuro o pensando en el pasado, es un segundo perdido, porque realmente todo lo que tienes para vivir es el presente, el ahora”.

Tolle dice que el único momento importante es en el que menos pensamos: el presente.

La razón por la que solo importa el presente es que todo sucede aquí. Todo lo que sientes y sientes ocurre en el presente. Cuando lo piensas, el pasado no es más que todos los momentos presentes que han pasado, y el futuro es solo la colección de momentos presentes que esperan llegar.

Ahora todo está bien, pero nuestras mentes trabajan a toda marcha contra esto, por lo que debemos practicar mucho para estar en una posición en la que podamos estar plenamente en el ahora. Esta es la parte complicada, apagar nuestras mentes durante el tiempo suficiente para simplemente Ser.

Primero, debemos reconocer que no somos nuestros pensamientos; son un subproducto de nuestro entorno, nuestras emociones, nuestras experiencias y miedos. No son nuestro verdadero Ser.

Y debes practicar, especialmente si eres como yo, el peor meditador de la historia del mundo.

En el libro, Tolle ofrece varias habilidades prácticas y cosas que podemos hacer para ayudarnos a observar nuestros pensamientos y, de hecho, ralentizarlos o incluso detenerlos durante el tiempo suficiente para aprovechar el momento presente.

Este tipo de práctica no es para pusilánimes; se necesita mucha práctica, pero funciona.

Tómelo de mí, una genuina pensadora excesiva, es alcanzable, y cuando llegue allí, literalmente se convertirá en su herramienta de por vida. Observar tu mente, separar tu cuerpo de tus pensamientos y realmente tomar conciencia de lo que puedes y no puedes controlar se convertirá en una estrategia para la vida; es transformadora.

El resultado es más tiempo, más concentración y una comprensión de lo que más importa: este solo segundo.

El elemento más transformador de este libro, y lo que realmente me sorprendió, fue que este "ser", esta parte de mí que estaba siendo distraída por el ruido de mi mente, no era una parte separada de mí que no había sido descubierta. No tuve que buscarla. No necesitaba buscar o imaginar o incluso crear esta versión. Era yo, el verdadero yo, y estuvo aquí todo el tiempo.

La verdad está dentro.

Preocuparse es una mierda.

La preocupación es miedo; es una enorme pérdida de tiempo, porque no es algo sobre lo que podamos hacer nada, todo lo que hace es hacernos sentir miserables.

Vivir en el ahora elimina el miedo a lo que será o el arrepentimiento por lo que ha sido. Cuando nos enfocamos en el presente, nos enfocamos en lo único sobre lo que tenemos control.

Aquí hay 10 citas del libro para ayudarnos a todos a escapar de la trampa de preocuparnos por cosas que no podemos cambiar:

"El estrés es causado por estar" aquí "pero querer estar" allí ", o estar en el presente, pero querer estar en el futuro".

“En el momento en que te das cuenta de que no estás presente, estás presente. Siempre que puedas observar tu mente, ya no estarás atrapado en ella. Has entrado otro factor, algo que no es de la mente: la presencia testigo ".

"Atraes y manifiestas todo lo que corresponda a tu estado interior".

“Pero mira de cerca y encontrarás que su pensamiento y comportamiento están diseñados para mantener el dolor, para ti y los demás. Si estuvieras realmente consciente de ello, el patrón se disolvería, porque querer más dolor es una locura, y nadie está conscientemente loco ".

"La mente ama inconscientemente los problemas porque te dan una especie de identidad".

-“¿Te refieres a dejar de pensar por completo? No, no puedo, excepto tal vez por un momento o dos.

- Entonces la mente te está usando. Estás inconscientemente identificado con ella, por lo que ni siquiera sabes que eres su esclavo. Es casi como si estuvieras poseído sin saberlo, por lo que tomas a la entidad poseedora como tú mismo.
El comienzo de la libertad es la comprensión de que no eres la entidad poseedora, el pensador. Saber esto le permite observar la entidad. En el momento en que comienzas a observar al pensador, se activa un nivel superior de conciencia. Entonces comienzas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, que el pensamiento es solo un pequeño aspecto de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que realmente importan (belleza, amor, creatividad, alegría, paz interior) surgen de más allá de la mente. Empiezas a despertar ".

“Tu mente es un instrumento, una herramienta. Está ahí para ser utilizada para una tarea específica, y cuando la tarea se completa, la apartas. Tal como están las cosas, yo diría que entre el 80 y el 90 por ciento del pensamiento de la mayoría de las personas no solo es repetitivo e inútil, sino que, debido a su naturaleza disfuncional y a menudo negativa, gran parte también es dañino. Observa tu mente y encontraras que esto es cierto. Provoca una grave pérdida de energía vital. Este tipo de pensamiento compulsivo es en realidad una adicción. ¿Qué caracteriza a una adicción? Simplemente esto: ya no sientes que tienes la opción de parar. Parece más fuerte que tú. También te da una falsa sensación de placer, placer que invariablemente se convierte en dolor ".

“De hecho, cuanto más lucha la mente por deshacerse del dolor, mayor es el dolor. La mente nunca puede encontrar la solución, ni puede permitirse que la encuentres, porque ella misma es una parte intrínseca del "problema". Imagínate un jefe de policía tratando de encontrar a un pirómano cuando el pirómano es el jefe de policía. No estarás libre de ese dolor hasta que dejes de derivar tu sentido del yo de la identificación con la mente, es decir, del ego. Entonces la mente es derribada de su lugar "

"Los éxitos se esconden en cada fracaso".

“No es raro que las personas pasen toda su vida esperando empezar a vivir”.

 

https://www.elephantjournal.com/2021/02/how-eckhart-tolle-rescued-me-from-my-mind-and-some-quotes-to-get-you-on-your-way/

 

jueves, 30 de septiembre de 2021

La infelicidad latente y el secreto de la felicidad- Eckhart Tolle

LA INFELICIDAD LATENTE

El ego crea separación y la separación crea sufrimiento. Por consiguiente, es obvio que el ego es patológico. Aparte de las formas más claras de negatividad como la ira, el odio y demás, hay otras más sutiles, las cuales son tan comunes que por lo general no se las reconoce por lo que son. Entre ellas se cuentan la impaciencia, la irritación, el nerviosismo, el hastío, etcétera. Esas formas de negatividad son la infelicidad latente, estado interior en el cual suelen permanecer muchas personas. Es necesario estar supremamente concientes y absolutamente presentes a fin de detectarlas. Siempre que lo hacemos así, tenemos un momento de despertar y se suspende la identificación con la mente.

El siguiente es uno de los estados negativos más comunes, el cual puede pasar desapercibido precisamente por ser tan común y normal. Seguramente usted estará familiarizado con él. ¡Suele usted experimentar una sensación de descontento que podría des­cribir como un resentimiento latente? Puede ser específico o ines­pecífico. Muchas personas pasan gran parte de sus vidas en ese estado. Se identifican hasta tal punto con él que no pueden tomar distancia para reconocerlo. Detrás de esa sensación hay ciertas creencias inconscientes, es decir, unos pensamientos. Sentimos esos pensamientos de la misma manera en que soñamos al dor­mir. En otras palabras, no sabemos que tenemos esos pensamien­tos, como tampoco el soñador sabe que sueña.

Los siguientes son algunos de los pensamientos inconscientes más comunes de los cuales se alimenta la sensación de desconten­to o de resentimiento latente.  Siempre que haya infelicidad latente (o manifiesta) en su vida, vea cuáles de estos pensamientos son aplicables y proporcióneles contenido de acuerdo con su situación personal:

"Algo debe suceder en mi vida para que yo pueda alcanzar la paz (la felicidad, la realización, etcétera). Y resiento que no haya sucedido todavía. Quizás con mi resentimiento logre que suceda finalmente".

"Algo sucedió en el pasado que no debió suceder y lo resien­to. Si eso no hubiera sucedido, tendría paz ahora".

"Me está sucediendo algo que no debería sucederme y me está impidiendo tener paz".

Muchas veces, las creencias inconscientes apuntan a una perso­na, de manera que la palabra "suceder" se reemplaza por "hacer".

"Deberías hacer esto o aquello para que yo pueda tener paz. Y resiento que no lo hayas hecho. Quizás con mi resentimien­to logre que lo hagas".

"Algo que tú (o yo) hicimos, dijimos o dejamos de hacer en el pasado me está impidiendo tener paz".

"Lo que haces o no haces ahora me está impidiendo tener paz".

 


EL SECRETO DE LA FELICIDAD

Todas las citas anteriores son supuestos que no se han examinado y que confundimos con la realidad. Son historias creadas por el ego para convencernos de que no podemos estar en paz en el presente y tampoco ser nosotros mismos. Estar en paz y ser quie­nes somos es lo mismo. El ego dice: quizás en un futuro podré tener paz si tal o cual cosa sucede o si obtengo aquello o me convierto en lo de más allá. También dice: no podré estar en paz jamás a causa de algo que sucedió en el pasado. En general, todo el mundo cuenta la misma historia, "por qué no puedo tener paz ahora". El ego no sabe que nuestra única oportunidad para estar en paz es ahora. O quizás sí lo sabe pero teme que lo averigüemos. Después de todo, la paz representa la aniquilación del ego.

¿Cómo podemos alcanzar la paz ahora? Haciendo las paces con el momento presente. El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida. No puede jugarse en ningún otro lugar. Una vez hecha la paz con el momento presente, podemos ver lo que sucede, lo que podemos hacer o lo que optamos por hacer, o más bien, lo que la vida hace a través de nosotros. Hay cuatro palabras en las cuales se encierra el secreto del arte de vivir, el secreto del éxito y la felicidad: uno con la vida. Ser uno con la vida significa ser Uno con el Ahora. Entonces nos damos cuenta de que no vivimos la vida, sino que ésta nos vive. La vida es la bailarina y nosotros somos la danza.

Al ego le encanta estar resentido con la realidad. ¿Qué es la realidad? Cualquier cosa que es. Buda la denominó tatata, el tal o cual de la vida, es decir, nada más que el tal o cual de este momento. Oponerse a ese tal o cual es una de las principales carac­terísticas del ego. Esa oposición crea la negatividad de la cual se alimenta el ego, la infelicidad que tanto le gusta. De esta manera sufrimos y hacemos sufrir a los demás sin siquiera saberlo, sin darnos cuenta de que estamos creando el infierno en la tierra. Crear sufrimiento sin reconocerlo es la esencia de la vida inconsciente y es estar completamente bajo el control del ego. La incapacidad del ego para reconocerse y ver lo que hace es verdaderamente aterradora e increíble. El ego hace exactamente lo que condena en los demás y ni siquiera se da cuenta. Cuando se lo señala, recurre a la negación, la ira, los argumentos y las justificaciones que distorsionan los hechos. Y todo el mundo lo hace, las personas, las empresas y los gobiernos. Cuando todo lo demás falla, el ego recurre a los gritos y hasta a la violencia física. ¡Que manden al ejército! Es entonces cuando reconocemos la sabiduría de las palabras de Jesús en la cruz: "Perdónalos porque no saben lo que hacen".

Para poner fin a la desgracia que se ha cernido sobre la con­dición humana durante miles de años, debemos comenzar con nosotros mismos y asumir la responsabilidad por nuestro estado interior en todo momento. Eso significa que debe ser ahora mismo. Pregúntese si hay negatividad en su interior en este mismo momento. Entonces preste atención a sus pensamientos y tam­bién a sus emociones. Esté alerta a esa infelicidad latente a la cual me referí anteriormente, en cualquiera de sus formas: desconten­to, nerviosismo, hastío, etcétera. Esté alerta a los pensamientos que aparentemente justifican o explican esa infelicidad pero que en realidad son los causantes de la misma. Tan pronto como tome conciencia de un estado negativo en su interior no piense que ha fallado. Significa que ha tenido éxito. Mientras no hay esa conciencia, prevalece la identificación con los estados interiores, y esa identificación es el ego. Con la conciencia se suspende la identi­ficación con los pensamientos, las emociones y las reacciones. Este estado no debe confundirse con la negación. Al reconocerse los pensamientos, las emociones y las reacciones, se suspende automáticamente esa identificación. Entonces cambia nuestro sen­tido de lo que somos, nuestra sensación de ser: antes éramos pensamientos, emociones y reacciones; ahora somos conciencia, la Presencia consciente que observa esos estados.

"Un día me liberaré del ego". ¿Quién habla? El ego. Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emocio­nes en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de "hacer", sino de "ver". En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior a la astucia del ego. Las emociones y hasta los pensamientos se despersonalizan a través de la conciencia. Reconocemos su naturaleza impersonal. Dejan de estar cargados del "yo". Son solamente emociones y pensamientos humanos. Toda la historia personal, la cual no es más que un cuento, un paquete de pensamientos y emociones, pasa a ocupar un lugar secundario y deja de ocupar el primer lugar en la conciencia. Deja de ser la base de nuestro sentido de identidad. Pasamos a ser la luz de la Presencia, la conciencia profunda que antecede a los pensamientos y las emociones.

 Eckhart Tolle

"La sabiduría de la rendición"- Eckhart Tolle

 

Es la calidad de tu conciencia en este momento lo que más determina el futuro que experimentarás. Así que rendirte es lo mejor que puedes hacer para traer cambios positivos. Cualquier acción es secundaria. Ninguna acción verdaderamente positiva puede surgir del estado de conciencia de no-rendición.

Para algunas personas, “rendirse” puede tener connotaciones negativas: derrota, abandono, fracaso ante los retos de la vida, volverse letárgico, etc. Sin embargo, la verdadera rendición no tiene nada que ver con eso. No significa que tolerar pasivamente cualquier situación en la que estés y no hacer nada al respecto. Ni tampoco significa dejar de planificar cosas o de realizar acciones positivas. Rendirse es la simple pero profunda sabiduría de ceder, en lugar de oponerse al flujo de la vida. El único lugar en el que puedes experimentar el flujo de la vida es el Ahora.

Así que rendirse es aceptar el momento presente de manera incondicional y sin reservas. Es decir, renunciar a lo que interiormente se resiste a lo que es. La resistencia interior es decir “no” a lo que es, a través de juicios mentales y negatividad emocional. Se nota más cuando las cosas “van mal”, lo que significa que hay una brecha entre lo que la mente pretende y lo que es. Esta brecha es el dolor.

Si has vivido lo suficiente, verás que las cosas “van mal” bastante seguido. Precisamente es ahí cuando se debe practicar la rendición, si es que quieres librarte del dolor y la tristeza. La aceptación de lo que es inmediatamente te libera de la identificación con la mente y te reconecta con el Ser. La resistencia es la mente.

La rendición es un fenómeno puramente interior
. Esto no significa que no puedas intervenir en lo exterior o cambiar la situación. De hecho, no es la situación en general lo que debes aceptar cuando te rindes, sino el pequeño segmento llamado “el ahora”.
Por ejemplo, si te encontraras atascado en el barro, no vas a decir: “Bueno, me resigno a estar atascado en el barro”. La resignación no es lo mismo que la rendición.

No necesitas aceptar una situación indeseable o desagradable, ni tampoco mentirte a ti mismo y decir que todo está bien. No. Reconoces totalmente que quieres salir de esta situación y limitas tu atención al momento presente, sin etiquetarlo mentalmente.
Esto significa que no hay juicios mentales sobre el Ahora, y por consiguiente, no hay resistencia ni negatividad emocional. Aceptas que este momento ya es como es. Luego actúas y haces todo lo que esté a tu alcance para salir de la situación. 
A estas acciones las llamo “acciones positivas”. Y son mucho más efectivas que las negativas, las cuales surgen a partir de la bronca, la desesperación o la frustración.

Hasta obtener el resultado deseado, sigues practicando la rendición absteniéndote de etiquetar el Ahora. Déjame darte una analogía visual para que se entienda.
Vas caminando de noche por la senda, rodeado por espesa niebla, pero tienes una linterna muy potente que la atraviesa y crea un espacio estrecho y claro frente a ti. 
La niebla en este caso es la situación en la que te encuentres, que incluye pasado y futuro. La linterna es tu presencia consciente. El espacio claro es el Ahora.

La no-rendición endurece a tu forma psicológica, el caparazón del ego, creando un fuerte sentido de separación. El mundo que te rodea y en particular la gente, se perciben como una amenaza. Surge la compulsión inconsciente de destruir a los demás juzgándolos. Como así también surge la necesidad de competir y dominar. Incluso la naturaleza se vuelve un enemigo, y tus percepciones e interpretaciones son gobernadas por el miedo. 

La enfermedad mental que llamamos “paranoia” es apenas una versión un poco más aguda de este estado normal pero disfuncional de conciencia. No solo tu forma psicológica, sino también tu forma física (tu cuerpo), se torna rígida con la resistencia. Surge la tensión en distintas partes del cuerpo. Y el cuerpo, como un todo, se contrae. El libre flujo de energía por el cuerpo, el cual es esencial para un funcionamiento saludable, queda restringido en gran medida.

El ejercicio y ciertas terapias físicas pueden ayudar a recuperar este flujo. Pero a menos que practiques la rendición en tu vida diaria, solo será una ayuda temporal, dado que la causa, es decir, el patrón de resistencia no se ha disuelto. Hay algo dentro de ti que permanece intacto a las situaciones pasajeras que conforman tu vida diaria. Y es solo a través de la rendición que puedes acceder a esto.

Se trata de tu vida, tu propio Ser, que existe eternamente en el presente sin tiempo. Si encuentras tu situación insatisfactoria o intolerable, es solo rindiéndote primero que puedes romper el patrón inconsciente que se resiste y prolonga esa situación. 

La rendición es perfectamente compatible con realizar acciones, iniciar cambios o lograr objetivos. Pero en el estado de rendición, una energía totalmente distinta, una calidad distinta, fluye en tu hacer. La rendición te reconecta con la fuente de energía del Ser. Y si tu hacer está impregnado de Ser, se convierte en una alegre celebración de energía de vida que te lleva más profundamente hacia el ahora. 

A través de la no-resistencia, la calidad de tu conciencia y, por consiguiente, la calidad de lo que sea que hagas o estés creando, mejora de manera inconmensurable. Los resultados entonces, vendrán solos y reflejarán esa calidad. A esto lo podemos llamar “acción proveniente de la rendición”.

En el estado de rendición, ves claramente lo que hay que hacer. Y actúas haciendo una cosa a la vez y enfocándote en una sola cosa a la vez. Aprende de la naturaleza, mira como todo se desarrolla y como el milagro de la vida se despliega sin insatisfacción. 

Por eso Jesús dijo: “Mira las azucenas, como crecen… no se esfuerzan ni dan vueltas”. Si tu situación en general es insatisfactoria o desagradable, toma solo este instante y ríndete a lo que es. Esa es la linterna que atraviesa la niebla. Entonces, tu estado de conciencia deja de depender de lo exterior. Ya no reaccionas ni te resistes. Luego mira la situación más específicamente. Pregúntate: “¿Hay algo que yo pueda hacer para cambiar la situación, mejorarla, o apartarme de ésta?”. Si la hay, actúa adecuadamente. No te enfoques en las mil cosas que tendrás o puede que tengas que hacer en algún futuro, sino en la única que puedes hacer ahora.

Esto no significa que no debas hacer planes, puede que planear algo sea lo único que puedes hacer ahora. Pero asegúrate de no estar corriendo tras películas mentales que continuamente te proyectan hacia el futuro y te hacen perder el Ahora. Puede que las acciones que realices no den fruto de manera inmediata; hasta que lo hagan, no te resistas a lo que es. Si no hay nada que puedas hacer, y no puedes irte de la situación, úsala para entrar más profundamente en la rendición, en el Ahora, en el Ser. 

Cuando entras a esta eterna dimensión del Presente, el cambio suele presentarse de manera extraña, sin requerir mucho de tu parte. La vida se torna servicial y colabora. Si son factores internos como el miedo, la culpa o la pereza los que te impiden actuar, se disolverán a la luz de tu presencia consciente. 

No confundas la rendición con una actitud de: “Ya nada puede molestarme” o “Ya no me importa”. Si miras más de cerca, verás que estas actitudes están contaminadas de negatividad en la forma de resentimiento oculto, de manera que no es rendición sino resistencia enmascarada. 

A medida que te rindes, lleva tu atención hacia adentro, para asegurarte si aún hay algún rastro de resistencia en ti. Estate muy alerta cuando lo hagas, de otra forma, una cierta cantidad de resistencia puede seguir escondiéndose en algún oscuro rincón, en la forma de un pensamiento o de una emoción no reconocida. 

 Eckhart Tolle

Para más información: https://www.eckharttolle.com/

 

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Todo lo que me enseñó Eckhart Tolle - sobre el amor-  Billy Manas

Traducido con Amor desde...https://www.elephantjournal.com

 

Recientemente he sentido un cambio profundo y fundamental dentro de mí.

Durante los últimos dos años me siento como si hubiera estado involucrado en una búsqueda infructuosa de una pareja. Era como si pensara que podría encajarme como una pieza de rompecabezas en otra persona y el "felices para siempre" estuviera a la vuelta de la esquina.

Todo esto parecía estar sucediendo inconscientemente, a veces con concertaciones de citas, a veces con situaciones sociales, pero siempre, cada minuto de cada día.

La semana pasada, estaba en la filmación de un video musical, y mientras estaba sentado en la silla de maquillaje, la maquilladora me felicitó por mi actuación. Dijo que nunca hubiera sabido que yo no tenía experiencia haciendo algo así antes. Estaba lleno de los mismos buenos sentimientos que tengo cuando la gente se me acerca después de un concierto y me dice lo bueno que fue o cuando alguien deja caer un billete de $ 20 en mi frasco de propinas. Y al igual que esos sucesos, la buena sensación dura unos cinco minutos.

El ego es un monstruo hambriento que nunca se satisface.

Este pensamiento me llevó a la epifanía sobre mis comportamientos con las mujeres. Nada de lo que estaba haciendo resultó en amor porque todo estaba arraigado en el ego, y donde hay ego, no puede haber amor.

Entonces, me propuse cambiar todo lo que estaba haciendo. Empecé a anhelar la iluminación. Tomé El Poder del Ahora de Eckhart Tolle y empecé a leer con mucho cuidado. Mientras tanto, detuve mi búsqueda sin sentido, borré mi perfil de citas de Plenty of Fish y me permití tiempo para reflexionar.

Tolle explica que, en nuestro estado natural, somos solo la mitad de una polaridad energética. Usando el ejemplo de la relación heterosexual, un hombre tiene dificultades para sentir una sensación de plenitud sin el equilibrio de la energía femenina y viceversa.

Cuando somos capaces de conectarnos sexualmente, tenemos la oportunidad de sentirnos completos, y este sentimiento puede ser tan intenso que el resto del mundo a veces puede pasar a un segundo plano. Esto es algo que suele ocurrir al comienzo de una relación romántica. Desafortunadamente, para muchas personas, esta es solo una etapa que pasará con el paso de unos meses, y se revelarán los defectos inherentes del otro en una relación basada principalmente en la atracción química.

Para aquellos que no están interesados ​​en la iluminación, este patrón incesante solo trae una corriente interminable de euforia y tristeza, año tras año, década tras década. Todo parece comenzar tan perfecto: caminar sobre el aire, la conexión física, la novedad, el romance. Poco a poco las cosas empiezan a degradarse.

Para algunos, se siente como si se hubieran precipitado a la intimidad sin conocer realmente a la otra persona. Para otros, parece que su pareja los engañó para ganarse su afecto y luego reveló su verdadera naturaleza una vez que se logró el objetivo final.

Tolle explica que la gente no hace esto con malicia. Lo hacen por un sentido de necesidad percibida. Para llenar el doloroso vacío interior, la mayoría de la gente dirá y hará casi cualquier cosa y, sí, se creerán a sí mismos mientras está sucediendo.

La erosión que comienza a ocurrir a medida que pasa el tiempo no es el gran cambio que la mayoría de la gente piensa que es. Es la misma disfunción que existía en la primera parte de la relación, solo que, en lugar de manifestarse como sexo impetuoso y una incapacidad para pensar en otra cosa, ahora aparece como posesividad, manipulación, resentimiento tácito y distancia emocional o abuso.

La peor de estas situaciones incluso resulta en violencia. Son dos caras diferentes de la misma moneda: es más fácil ver la disfunción cuando las características más desagradables son visibles y aún más fácil verlas en su pareja que en usted mismo.

Este tipo de relación oscilará entre los aspectos placenteros y los aspectos dolorosos durante un período de tiempo indeterminado hasta que el dolor supere al placer hasta tal punto que una o ambas personas resuelvan poner fin a la unión.

Entonces, ¿cómo puede ser que dos personas que supuestamente estaban tan enamoradas, que pasaron años desnudas y vulnerables entre sí, se convirtieran en enemigos tan tóxicos al final de una cita romántica? ¿Dónde, exactamente, se fue el amor?

La respuesta es que nunca fue realmente amor. El amor en su forma más pura no tiene opuesto. El amor, explica Tolle, es amor. Es eterno. No tiene principio ni fin. Esto que muchos de nosotros experimentamos durante la mayor parte de nuestra vida adulta se puede describir mejor como apego, adicción o lo que algunos se sienten más cómodos con el etiquetado de codependencia. Todas estas son variaciones de los mismos fenómenos y todo se origina en el ego.

El ego es el mentiroso en nuestra cabeza que nos sigue engañando haciéndonos creer que la felicidad existe en la relación inalcanzable, el amante emocionalmente distante, el automóvil que no podemos permitirnos y el dinero que nos matamos tratando de ganar. Está, como me di cuenta en ese sillón de maquillaje, perpetuamente insatisfecho.

En lo que a mí respecta, me he embarcado en un viaje espiritual que incluirá soledad, meditación y más lectura; Sin embargo, hay formas más fáciles y agradables para que cualquiera aprenda a separarse del ego, que incluyen:

1 -Se consciente de tus quejas. Esa voz en tu cabeza que te recuerda lo molesto que es ese embotellamiento, cómo nunca saldrás adelante financieramente y cómo nada de lo que intentas hacer funciona, eso es ego. Mantén tus ojos en eso. Cuando aprendas a apaciguarlo, tu ego se moverá lentamente desde el centro del escenario.

2 -Se agradecido. La gratitud es el enemigo mortal del ego. Cuanto más puedas tomarte el tiempo para recordar lo afortunado que eres de, digamos, vivir en un país donde hay comida y refugio fácilmente disponibles, o lo bueno que es estar conectado al mundo a través de tu computadora, menos tendrás que lidiar con ser poseído por el ego.

3 -Deja ir la necesidad de defenderte. En determinadas situaciones, es útil aceptar las críticas sin ceder a la necesidad de explicar tu versión de los hechos. Sí, este es un ejercicio muy difícil, pero realmente ayuda a disminuir el papel del ego. Esto podría ser algo que suceda en el trabajo, con un ex o pareja actual, o incluso con un amigo iracundo. Como mencioné, no es muy fácil, pero vale la pena intentarlo.

 

Cuando finalmente nos separamos del ego, podemos conocer el amor. Sin embargo, esto no es una hazaña pequeña y es precisamente esta la razón por la que muchas personas vivirán toda su vida sin experimentar realmente el amor en su forma más verdadera.

Sin embargo, divorciarnos del ego no es imposible. Simplemente requiere compromiso.

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Billy Manas es  poeta , conductor de camión, padre y un cantautor veterano que actúa en todo el valle de Hudson

Manas ha crecido como escritor. En algún momento de junio de 2017, comenzó a publicar en el sitio web mundial de atención plena Elephant Journal. No pasó mucho tiempo después de que se convirtió en un columnista dedicado y finalmente en un autor destacado. Otros créditos de escritura el año pasado han sido con The Good Men Project, Yourtango y Urban Howl. También en 2017, Billy Manas publicó un libro de autoayuda sobre recuperación de adicciones,llamado "Kickass Recovery".

Vive en New Paltz, Nueva York.

https://www.elephantjournal.com/2019/07/everything-eckhart-tolle-taught-me-about-love-billy-manas/

viernes, 1 de enero de 2021

LA GUERRA ES UNA FORMA DE PENSAR – ECKHART TOLLE

 

A nivel colectivo, la idea de que “Tenemos la razón y los otros están equivocados” está arraigada profundamente, en particular en aquellas zonas del mundo donde el conflicto entre las naciones, las razas, las tribus, las religiones o las ideologías viene desde tiempo atrás, es extrema y endémica.

Las dos partes del conflicto están igualmente identificadas con su propio punto de vista, su propio relato, es decir, identificadas con el pensamiento. Ambas son igualmente incapaces de ver que puede haber otro punto de vista, otra historia de igual validez.

Ambas partes se creen poseedoras de la verdad. Las dos se consideran víctimas y ven en la “otra” la encarnación del mal. Y como han conceptualizado y deshumanizado a la otra parte al considerarla enemiga, pueden infligir toda clase de violencia recíproca, sin sentir su humanidad y su sufrimiento. Quedan atrapadas en una espiral demente de acción y reacción, castigo y retaliación.

Es obvio entonces que el ego, en su aspecto colectivo del “nosotros” contra “ellos” es todavía más demente que el “yo”, el ego individual, si bien el mecanismo es el mismo.

La mayor parte de la violencia que los seres humanos nos hemos infligido a nosotros mismos no ha sido producto de los delincuentes ni de los locos, sino de los ciudadanos normales y respetables que están al servicio del ego colectivo.

Podemos llegar incluso a decir que, en este planeta, “normal” es sinónimo de demente. ¿Cuál es la raíz de esa locura? La identificación total con el pensamiento y la emoción, es decir, con el ego.

La codicia, el egoísmo, la explotación, la crueldad y la violencia continúan reinando en este planeta. Cuando no los reconocemos como manifestaciones individuales y colectivas de una disfunción de base o de una enfermedad mental, caemos en el error de personalizarlos.

Construimos una identidad conceptual para un individuo o un grupo y decimos: “Así es como es. Así es como son”.

Cuando confundimos el ego que percibimos en otros con su identidad, es porque nuestro propio ego utiliza esta percepción errada para fortalecerse considerando que tiene la razón y, por ende, es superior, y reacciona con indignación, condenación o hasta ira contra el supuesto enemigo.

Todo esto es una fuente de satisfacción enorme para el ego. Refuerza la sensación de separación entre nosotros y los demás, cuya “diferencia” se amplifica hasta tal punto que ya no es posible sentir la humanidad común ni la fuente común de la que emana la Vida que compartimos con todos los seres, nuestra divinidad común.

Los patrones egotistas de los demás contra los cuales reaccionamos con mayor intensidad y los cuales confundimos con su identidad, tienden a ser los mismos patrones nuestros pero que somos incapaces de detectar o develar en nosotros. 

En ese sentido, es mucho lo que podemos aprender de nuestros enemigos. ¿Qué es lo que hay en ellos que más nos molesta y nos enoja? ¿Su egoísmo? ¿Su codicia? ¿Su necesidad de tener el poder y el control? ¿Su deshonestidad, su propensión a la violencia, o cualquier otra cosa?

Todo aquello que resentimos y rechazamos en otra persona está también en nosotros. Pero no es más que una forma de ego y, como tal, es completamente impersonal. No tiene nada que ver con la otra persona ni tampoco con lo que somos. Es solamente si lo confundimos con lo que somos que su observación puede amenazar nuestro sentido del Ser.

La Guerra es una forma de pensar.

En ciertos casos quizás sea necesario protegerse o proteger a alguien más contra el ataque de otro, pero es preciso tener cuidado de no asumir una especie de misión para «erradicar el mal», pues podría convertirse precisamente en aquello contra lo cual se desea luchar. La lucha contra la inconciencia puede llevar a la inconciencia misma. Jamás será posible vencer la inconciencia, el comportamiento egotista disfuncional, mediante el ataque. Aunque lográramos vencer a nuestro oponente, la inconciencia se habrá alojado en nosotros, o el oponente reaparecerá con otro disfraz.

La lucha contra la inconciencia puede llevar a la inconciencia misma.

Todo aquello contra lo cual luchamos se fortalece y aquello contra lo cual nos resistimos persiste.

La guerra es una forma de pensar, y todos los actos derivados de esa mentalidad tienden, o bien a fortalecer al enemigo, la supuesta maldad o, en caso de ganar la guerra, a crear enemigos nuevos, males nuevos, generalmente iguales o peores al que fue derrotado.

Hay una conexión profunda entre el estado de la conciencia y la realidad externa.

Cuando caemos en las garras de una forma de pensar como la de la “guerra”, nuestras percepciones se tornan extremadamente selectivas y distorsionadas. En otras palabras, vemos solamente lo que deseamos ver y lo interpretamos equivocadamente.

Debemos reconocer al ego por lo que es: una disfunción colectiva, la demencia de la mente humana. Cuando logramos reconocerlo por lo que es, ya no lo vemos como la identidad de la otra persona.

Una vez que reconocemos al ego por lo que es, es mucho más fácil no reaccionar contra él. Dejamos de tomar sus ataques como algo personal. Ya no nos quejamos, ni acusamos, ni buscamos la falta en los demás.

Nadie está equivocado. Es sólo cuestión del ego que mora en los demás.

Comenzamos a sentir compasión cuando reconocemos que todos sufrimos de la misma enfermedad de la mente, la cual es más grave en unas personas que en otras.

Ya no avivamos el fuego del drama que caracteriza a todas las relaciones egotistas: ¿Cuál es el combustible? La reactividad. El ego se nutre de ella.

 

Eckhart Tolle  (Una Nueva Tierra).

 

La infelicidad latente y el secreto de la felicidad- Eckhart Tolle

El ego crea separación y la separación crea sufrimiento. Por consiguiente, es obvio que el ego es patológico. Aparte de las formas más claras de negatividad como la ira, el odio y demás, hay otras más sutiles, las cuales son tan comunes que por lo general no se las reconoce por lo que son. Entre ellas se cuentan la impaciencia, la irritación, el nerviosismo, el hastío, etcétera. Esas formas de negatividad son la infelicidad latente, estado interior en el cual suelen permanecer muchas personas. Es necesario estar supremamente concientes y absolutamente presentes a fin de detectarlas. Siempre que lo hacemos así, tenemos un momento de despertar y se suspende la identificación con la mente.

El siguiente es uno de los estados negativos más comunes, el cual puede pasar desapercibido precisamente por ser tan común y normal. Seguramente usted estará familiarizado con él. ¡Suele usted experimentar una sensación de descontento que podría des­cribir como un resentimiento latente? Puede ser específico o ines­pecífico. Muchas personas pasan gran parte de sus vidas en ese estado. Se identifican hasta tal punto con él que no pueden tomar distancia para reconocerlo. Detrás de esa sensación hay ciertas creencias inconscientes, es decir, unos pensamientos. Sentimos esos pensamientos de la misma manera en que soñamos al dor­mir. En otras palabras, no sabemos que tenemos esos pensamien­tos, como tampoco el soñador sabe que sueña.

Los siguientes son algunos de los pensamientos inconscientes más comunes de los cuales se alimenta la sensación de desconten­to o de resentimiento latente.  Siempre que haya infelicidad latente (o manifiesta) en su vida, vea cuáles de estos pensamientos son aplicables y proporcióneles contenido de acuerdo con su situación personal:

"Algo debe suceder en mi vida para que yo pueda alcanzar la paz (la felicidad, la realización, etcétera). Y resiento que no haya sucedido todavía. Quizás con mi resentimiento logre que suceda finalmente".

"Algo sucedió en el pasado que no debió suceder y lo resien­to. Si eso no hubiera sucedido, tendría paz ahora".

"Me está sucediendo algo que no debería sucederme y me está impidiendo tener paz".

Muchas veces, las creencias inconscientes apuntan a una perso­na, de manera que la palabra "suceder" se reemplaza por "hacer".

"Deberías hacer esto o aquello para que yo pueda tener paz. Y resiento que no lo hayas hecho. Quizás con mi resentimien­to logre que lo hagas".

"Algo que tú (o yo) hicimos, dijimos o dejamos de hacer en el pasado me está impidiendo tener paz".

"Lo que haces o no haces ahora me está impidiendo tener paz".

 


EL SECRETO DE LA FELICIDAD

Todas las citas anteriores son supuestos que no se han examinado y que confundimos con la realidad. Son historias creadas por el ego para convencernos de que no podemos estar en paz en el presente y tampoco ser nosotros mismos. Estar en paz y ser quie­nes somos es lo mismo. El ego dice: quizás en un futuro podré tener paz si tal o cual cosa sucede o si obtengo aquello o me convierto en lo de más allá. También dice: no podré estar en paz jamás a causa de algo que sucedió en el pasado. En general, todo el mundo cuenta la misma historia, "por qué no puedo tener paz ahora". El ego no sabe que nuestra única oportunidad para estar en paz es ahora. O quizás sí lo sabe pero teme que lo averigüemos. Después de todo, la paz representa la aniquilación del ego.

¿Cómo podemos alcanzar la paz ahora? Haciendo las paces con el momento presente. El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida. No puede jugarse en ningún otro lugar. Una vez hecha la paz con el momento presente, podemos ver lo que sucede, lo que podemos hacer o lo que optamos por hacer, o más bien, lo que la vida hace a través de nosotros. Hay cuatro palabras en las cuales se encierra el secreto del arte de vivir, el secreto del éxito y la felicidad: uno con la vida. Ser uno con la vida significa ser Uno con el Ahora. Entonces nos damos cuenta de que no vivimos la vida, sino que ésta nos vive. La vida es la bailarina y nosotros somos la danza.

Al ego le encanta estar resentido con la realidad. ¿Qué es la realidad? Cualquier cosa que es. Buda la denominó tatata, el tal o cual de la vida, es decir, nada más que el tal o cual de este momento. Oponerse a ese tal o cual es una de las principales carac­terísticas del ego. Esa oposición crea la negatividad de la cual se alimenta el ego, la infelicidad que tanto le gusta. De esta manera sufrimos y hacemos sufrir a los demás sin siquiera saberlo, sin darnos cuenta de que estamos creando el infierno en la tierra. Crear sufrimiento sin reconocerlo es la esencia de la vida inconsciente y es estar completamente bajo el control del ego. La incapacidad del ego para reconocerse y ver lo que hace es verdaderamente aterradora e increíble. El ego hace exactamente lo que condena en los demás y ni siquiera se da cuenta. Cuando se lo señala, recurre a la negación, la ira, los argumentos y las justificaciones que distorsionan los hechos. Y todo el mundo lo hace, las personas, las empresas y los gobiernos. Cuando todo lo demás falla, el ego recurre a los gritos y hasta a la violencia física. ¡Que manden al ejército! Es entonces cuando reconocemos la sabiduría de las palabras de Jesús en la cruz: "Perdónalos porque no saben lo que hacen".

Para poner fin a la desgracia que se ha cernido sobre la con­dición humana durante miles de años, debemos comenzar con nosotros mismos y asumir la responsabilidad por nuestro estado interior en todo momento. Eso significa que debe ser ahora mismo. Pregúntese si hay negatividad en su interior en este mismo momento. Entonces preste atención a sus pensamientos y tam­bién a sus emociones. Esté alerta a esa infelicidad latente a la cual me referí anteriormente, en cualquiera de sus formas: desconten­to, nerviosismo, hastío, etcétera. Esté alerta a los pensamientos que aparentemente justifican o explican esa infelicidad pero que en realidad son los causantes de la misma. Tan pronto como tome conciencia de un estado negativo en su interior no piense que ha fallado. Significa que ha tenido éxito. Mientras no hay esa conciencia, prevalece la identificación con los estados interiores, y esa identificación es el ego. Con la conciencia se suspende la identi­ficación con los pensamientos, las emociones y las reacciones. Este estado no debe confundirse con la negación. Al reconocerse los pensamientos, las emociones y las reacciones, se suspende automáticamente esa identificación. Entonces cambia nuestro sen­tido de lo que somos, nuestra sensación de ser: antes éramos pensamientos, emociones y reacciones; ahora somos conciencia, la Presencia consciente que observa esos estados.

"Un día me liberaré del ego". ¿Quién habla? El ego. Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emocio­nes en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de "hacer", sino de "ver". En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior a la astucia del ego. Las emociones y hasta los pensamientos se despersonalizan a través de la conciencia. Reconocemos su naturaleza impersonal. Dejan de estar cargados del "yo". Son solamente emociones y pensamientos humanos. Toda la historia personal, la cual no es más que un cuento, un paquete de pensamientos y emociones, pasa a ocupar un lugar secundario y deja de ocupar el primer lugar en la conciencia. Deja de ser la base de nuestro sentido de identidad. Pasamos a ser la luz de la Presencia, la conciencia profunda que antecede a los pensamientos y las emociones.

 Eckhart Tolle

http://dora-gil.blogspot.com/search/label/Eckhart%20Tolle

 

Cómo elevarse por encima de los pensamientos - Eckhart Tolle

p style="text-align: center;"> Traducido con Amor desde...https://evolutionarymystic.wordpress.com

 

Desbloquea el verdadero poder de tu mente

Tu mente es un instrumento, una herramienta. Los pensamientos están ahí para ser usados ​​para una tarea específica, y cuando la tarea se completa, los depones. Diría que alrededor del 80 a 90 por ciento de los pensamientos de la mayoría de las personas, no solo es  repetitivo e inútil, sino que, debido a su naturaleza disfuncional y, a menudo, negativa, gran parte también es perjudicial. Observa tu mente y encontrarás que esto es cierto. Causa una grave fuga de energía vital.

Este tipo de pensamiento compulsivo es en realidad una adicción. ¿Qué caracteriza a una adicción? En pocas palabras, ya no sientes que tienes la opción de parar. Parece más fuerte que tú. También te da una falsa sensación de placer; placer que invariablemente se convierte en dolor. 

¿Por qué somos adictos al pensamiento?

Porque te identificas con el pensamiento, lo que significa que derivas tu sentido del yo del contenido y la actividad de tu mente. Porque crees que dejarías de existir si dejaras de pensar. A medida que creces, formas una imagen mental de quién eres, basado en tu condicionamiento personal y cultural. Podemos llamar a este yo fantasma el "ego". Consiste en la actividad mental y solo puede mantenerse pasando por el pensamiento constante. El término ego significa diferentes cosas para diferentes personas, pero cuando lo uso aquí significa un falso yo, creado por la identificación inconsciente con la mente.

A medida que creces, formas una imagen mental de quién eres, basada en tu condicionamiento personal y cultural. Podemos llamar a este yo fantasma "ego". Consiste en la actividad mental y solo puede mantenerse pasando por el pensamiento constante. El término ego significa diferentes cosas para diferentes personas, pero cuando lo uso aquí significa un falso yo, creado por la identificación inconsciente con la mente.


La naturaleza del ego

Para el ego, el momento presente apenas existe. Solo el pasado y el futuro son considerados importantes. Esta inversión total de la verdad explica el hecho de que al modo del ego, la mente es muy disfuncional. Siempre se preocupa por mantener vivo el pasado, porque sin él, ¿quién eres?

Se proyecta constantemente hacia el futuro para garantizar su supervivencia y para buscar algún tipo de liberación o cumplimiento allí. Dice: "Un día, cuando suceda esto, aquello o lo otro, estaré bien, feliz, en paz". Incluso cuando el ego parece estar preocupado por el presente, no es el presente lo que ve.: Lo malinterpreta completamente porque lo mira a través de los ojos del pasado. O reduce el presente a un medio para un fin; un fin que siempre está en el futuro proyectado por la mente. Observa tu mente y verás que así es como funciona.

El momento presente es la clave de la liberación

Pero no puedes encontrar el momento presente mientras seas tu mente. No quieres perder tu capacidad de analizar y discriminar. No te importaría aprender a pensar más claramente, de una manera más enfocada, pero no quieres perder la cabeza. El don del pensamiento es lo más precioso que tenemos. Sin ella, solo seríamos otra especie de animal.

El predominio de la mente no es más que una etapa en la evolución de la conciencia. Tenemos que pasar a la siguiente etapa ahora con urgencia, de lo contrario, seremos destruidos por la mente, que se ha convertido en un monstruo. Hablaré de esto con más detalle más adelante. Pensamiento y conciencia no son sinónimos. Pensar es solo un pequeño aspecto de la conciencia. El pensamiento no puede existir sin la conciencia, pero la conciencia no necesita pensamiento.

¿Qué es la iluminación?

La iluminación significa elevarse por encima del pensamiento, no retroceder a un nivel por debajo del pensamiento, el nivel de un animal o una planta.

 En el estado iluminado, todavía usas tu mente pensante cuando es necesario, pero de una manera mucho más enfocada y efectiva que antes. La usa principalmente para propósitos prácticos, pero está libre del diálogo interno involuntario y hay quietud interna. Cuando usas tu mente, particularmente cuando se necesita una solución creativa, oscilas cada pocos minutos más o menos entre el pensamiento y la quietud, entre la mente y la no-mente. 

La no-mente es conciencia sin pensamiento. Solo así es posible pensar creativamente, porque solo así el pensamiento tiene un poder real. El pensamiento solo, cuando ya no está conectado con el vasto reino de la conciencia, rápidamente se vuelve estéril, demente, destructivo.

La mente es esencialmente una máquina de supervivencia. Ataque y defensa contra otras mentes, reuniendo, almacenando y analizando información: esto es lo que hace bien, pero no es en absoluto creativa. Todos los verdaderos artistas, ya sea que lo sepan o no, crean desde un lugar de no-mente, desde la quietud interior. La mente entonces da forma al impulso creativo o al discernimiento. Incluso los grandes científicos han informado que sus avances creativos se produjeron en un momento de calma mental. El sorprendente resultado de una investigación a nivel nacional entre los matemáticos más eminentes de Estados Unidos, incluido Einstein, para descubrir sus métodos de trabajo, fue que:

[pensar] juega solo una parte subordinada en la breve fase decisiva del acto creativo en sí mismo.

Así que diría que la simple razón por la que la mayoría de los científicos no son creativos no es porque no saben cómo pensar, sino porque no saben cómo dejar de pensar.

No fue a través de la mente, a través del pensamiento, que el milagro que es la vida en la tierra o tu cuerpo se creó y se mantiene. Claramente hay una inteligencia en juego que es mucho más grande que la mente. 

¿Cómo puede una sola célula humana que mide 1 / 1,000 de pulgada de ancho contener instrucciones dentro de su ADN que llenen 1,000 libros de 600 páginas cada uno? Cuanto más aprendemos sobre el funcionamiento del cuerpo, más nos damos cuenta cuán vasta es la inteligencia que trabaja dentro de él y  lo poco que sabemos. 

Cuando la mente se vuelve a conectar con eso, se convierte en la herramienta más maravillosa. Entonces, sirve algo más grande que sí misma. 

 

https://evolutionarymystic.wordpress.com/2017/07/19/eckhart-tolle-on-how-to-rise-above-thoughts/

sábado, 9 de noviembre de 2019

Eckhart Tolle sobre cómo ganar dinero, la alineación con la vida y el momento presente

Traducido con Amor desde...https://evolutionarymystic.wordpress.com

 

Si el objetivo principal de lo que haces es ganar dinero, estás utilizando lo que haces como un medio para un fin, que no es una forma de vida despierta.

El fin podría ser el dinero, el poder o el tipo de imagen, o la vida.

El momento presente se convierte en un medio hacia un fin. Cuando todo lo que haces en el momento presente es como medio hacia un fin, eso es pensamiento y acción no iluminados. Crea más sufrimiento, no importa cómo lo veas.

La energía que fluye en lo que haces no está relacionada con la vida, porque no estás alineado con la vida. Viene de la conciencia egoica.

El dinero es un buen ejemplo. Una persona o empresa iluminada no se preocupa principalmente por ganar dinero, porque si estás preocupado por ganar dinero, vas por el futuro más que el presente.

Cuando deseas algo para el futuro más que el presente, la verdadera inteligencia no puede fluir hacia lo que haces, porque solo puede hacerlo cuando estás totalmente alineado con el momento presente. 

Entonces, lo que haces es ego, o viene de ego.

Por supuesto, cuando tomas medidas, siempre hay un propósito, que está en el futuro. Hagas lo que hagas en tu vida diaria, conduciendo de aquí para allá, tratando de contactar a alguien por teléfono, haciendo esto o aquello, siempre vas hacia algún lugar. Eso es inevitable.

Pero la pregunta es: ¿Es ese propósito de futuro más importante para ti que lo que estás haciendo en el presente? Si lo es, entonces es una forma de ego. El ego siempre mira hacia el siguiente momento en busca de algún tipo de satisfacción.

La realineación significa que el propósito principal de tu vida es cualquier acción que estés realizando en este momento. El propósito principal de la vida es estar completamente en el mar de lo que estás haciendo.

Si está tratando de llegar hasta un lugar y  llegarás tarde, sabes que llegarás tarde y, sin embargo, puedes estar presente en el momento presente mientras estás atascado en un embotellamiento. Estás aceptando totalmente el momento.

O digamos que tienes que coger un avión, y estás empacando tu maleta y moviéndote rápido. La mayoría de la gente lo llamaría estrés. La mayoría de la gente vive estresada así todo el tiempo. La próxima vez que tengas una fecha límite, y que tengas que tomar medidas físicas, preparar, cumplir con la fecha límite, investigar y ver: ¿Te es posible estar tan presente en lo que estás haciendo ya que el momento futuro no es primario, sino que lo principal es la calidad de cómo haces lo que haces en el momento presente.

Eso significa hacerlo conscientemente. Eso significa disfrutar el hacerlo por sí mismo.

Sí, tienes que llegar al aeropuerto. Pero disfrutas del flujo de energía en este momento, mientras seleccionas cosas, las pones en tu maleta y miras lo que necesitas. Incluso al tomar un tren o un taxi, puedes disfrutar de la alta energía del momento.

Las personas se asombran al darse cuenta de que pueden disfrutar del momento en lugar de sentirse estresadas por él cuando se apresuran a una cita. Puedes disfrutar del movimiento de energía del momento cuando no tienes una proyección mental de un momento futuro al que necesitas llegar. Aún sabes que necesitas llegar allí, pero es una consideración secundaria.

Si lo disfrutas, ¡No puedes estresarte! Todavía puedes moverte rápido. El estrés significa que algo funciona mal y no estás alineado con la vida.

Por supuesto, la mayoría de las personas en este mundo están estresadas, y la mayoría de las personas que no están estresadas están aburridas. Entonces, tienes dos extremos: algunas personas están atrapadas en cosas tediosas, como sus trabajos, y están aburridas. Otras personas experimentan una cosa estresante tras otra.

Probablemente, si tienes éxito en este mundo estás estresado, y si eres un fracaso, ¡estás aburrido! Pero ambas son formas de no estar alineado.

Disfruta el momento presente, por sí mismo.

 

https://evolutionarymystic.wordpress.com/2018/01/01/eckhart-tolle-on-making-money-alignment-with-life-and-the-present-moment-ray-hemachandra/