DONACIÓN AMOROSA

 

DONACIÓN AMOROSA

 

INFINITAS GRACIAS!!

GRACIASSSS...Por todo vuestro amoroso apoyo tanto presencial como financiero, los que han podido, a través de tantos años. Porque ayuda el que dona dinero...pero ayuda inconmensurablemente quien expande su amor y su Presencia en el Infinito Campo de Conciencia en el que estamos entrelazados♥

Buscar en este blog

Mostrando las entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta felicidad. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de abril de 2023

Movimiento fluido, ánimo y presencia- Tara Brach



¿Qué nos separa de la felicidad? 

 

Esta pregunta es fundamental en nuestras vidas. La próxima vez que estemos muy contentos, hagámonos las siguientes preguntas, ¿Cómo puede ser?  ¿Qué pasa en nuestro interior cuando estamos muy felices?

 Hay dos dimensiones que componen la alegría pura. La primera dimensión es la presencia. Estamos muy felices porque estamos presentes, “estamos aquí,” para experimentar lo que nos está ocurriendo. La segunda dimensión es que estamos vivos, llenos de vida. Las dos dimensiones están íntimamente relacionadas. Cuando estamos felices, podemos sentir que la vida fluye por nuestros cuerpos. Sí prestamos detenida atención a la vida, descubriremos que esta presencia a la que me refiero es consciente, crea espacio. Si de verdad vivimos dentro de esta presencia amplia y profunda, sentiremos el movimiento fluido de la vida.


Al explorar la relación íntima entre vida y presencia, preguntémonos: ¿Qué nos deja entrar en el movimiento fluido del ánimo y alegría? ¿Qué nos permite vivir dentro de esta vida fluida en vez de sólo verla desde fuera? No queremos llegar al final de nuestras vidas sólo para darnos cuenta de no haber sentido la vida fluir por cuerpo, corazón y mente. No queremos llegar al final de la vida diciendo que no hemos vivido con vitalidad y fluidez. O que no hayamos disfrutado de la energía del amor que surge cuando nos relacionamos con otras personas. Por eso, la meditación tiene un papel fundamental en el enriquecimiento de nuestras vidas. Al crear una práctica de conciencia plena, aprendemos a volver al único sitio en nuestro interior donde la alegría, el amor y la paz son posibles. Es decir, que al meditar reconocemos la presencia de la alegría y podemos sentirla.

Las dos facetas de estar presentes requieren la voluntad o habilidad de parar y dejar de hacer tanto. No significa que debamos separarnos del mundo. Significa vivir en el presente para que nuestra mente esté en el presente y no en el futuro. Cuando estamos aquí, en este momento, nos abrimos a la vida que está delante nuestro. El estar presentes y abrirnos hacia la vida delante nuestro no ocurre muy a menudo ya que nuestra tendencia es de dejar el momento presente y perdernos en nuestros pensamientos.

La gente se pregunta, ¿“Por qué no tengo más ánimo?  ¿Por qué no hay más alegría en mi vida?” Es porque no estamos en un estado de ser. Nuestra práctica de meditación nos ayuda a volver al presente para hacer el cambio de un estado de hacer a uno de ser

Desear controlar nos hace salir de presencia viva. Querer controlar es universal. Dentro de nuestro organismo, hay cierta ansiedad sobre nuestra existencia. Intentamos controlar nuestras vidas para sentirnos mejor. Es común querer disfrutar de la vida y evitar el dolor. Muy a menudo estamos reaccionando a lo que hay delante nuestro. Sólo basta con ver los ejemplos de cuan fácil reaccionamos en nuestras relaciones. Cuando estamos con otras personas, y sentimos ansiedad, notemos que hay una parte de nosotros que quiere controlar la situación. Manipulamos la vida para que esté a la altura de nuestras expectativas. Así, a medida que nos ponemos más inseguros, más controlamos.

En nuestra meditación, cuando notemos que hemos dejado el momento presente, y notemos que estamos controlando la situación, o estamos preocupados, la clave es pausar. Notar lo que está pasando y preguntarnos, ¿“Qué es esto?” Esta simple pausa nos permite volver a nuestros cuerpos y a la fluidez de la vida. La práctica es volver al presente. 

Comparto estas observaciones porque cada vez que despertamos del trance de separación en que vivimos en nuestras mentes, volvemos una y otra vez a la fluidez de la vida. Volvemos al presente en el cual podemos conocer el amor eterno. Un amor que va revelándose de varias maneras. Una y otra vez, al refugiarnos en la fluidez de la vida y en la quietud de la cual proviene, nuestro amor y nuestra capacidad de amar se revelan en nuestras vidas. 

Tara Brach

 

 Tara Brach (nacida el 17 de mayo de 1953) es una psicóloga, autora y defensora estadounidense de la meditación budista. Es profesora guía y fundadora de Insight Meditation Community de Washington, D.C. (IMCW). Brach también enseña sobre meditación budista en centros de meditación y yoga en los Estados Unidos y Europa, incluido el Centro de Meditación Spirit Rock en Woodacre, California; el Centro Kripalu; y el Instituto Omega de Estudios Holísticos. Brach es una budista comprometida que se especializa en la aplicación de las enseñanzas budistas y la meditación consciente para la curación emocional. Es autora de varios libros sobre estos temas, incluidos Radical Acceptance, True Refuge y Radical Compassion.

viernes, 5 de agosto de 2022

FELICIDAD, PACIENCIA Y AGRADECIMIENTO




La felicidad es aquella condición cuando ya no sientes la necesidad de esforzarte por conseguir la felicidad.

En otras palabras, el camino hacia la felicidad paradójicamente consiste en dejar de intentar ser feliz; dejar de creer que deberías ser feliz; dejar de creer que tengas el derecho a ser feliz… porque estas maneras de abordarlo te harán infeliz.

El problema que afrontamos es que estamos intentando emplear un sistema de supervivencia (nuestra mente racional, es decir, nuestros pensamientos) para ser felices – una tarea por la que nunca se evolucionó y por lo que  decididamente no está hecho. La parte observadora de nuestra mente y nuestros cuerpos son mucho más útiles.


 

La felicidad es un fenómeno emergente.  Esto significa que no puedes hacer algo para que ocurra; sólo puedes crear las condiciones en las que puedes aumentar las probabilidades de que surja. Piensa en el fenómeno de los murmullos de estorninos – los hermosos patrones cautivantes espontáneamente formados,  creados cuando se congregan miles de estorninos. El estornino individual sólo puede poner de su parte lo mejor que pueda. Los resultados sin embargo cortan la respiración.

La paz y la felicidad siempre están ahí, dentro de nosotros, como el agua profunda y tranquila que yace pocos metros por debajo de la superficie atormentada del mar. Sin embargo, si tu punto de vista está limitado al barco en la superficie del mar, no puedes ver, ni experimentar la tranquilidad que siempre está ahí – constante, inmutable y no afectado por las perturbaciones efímeras de la superficie.

El estado natural de nuestra mente es de paz y ecuanimidad. Las perturbaciones de esta tranquilidad están creadas no por los eventos de la vida, sino por nuestros pensamientos sobre tales eventos.

Nuestra tarea principal consiste en “quitarnos a nosotros mismos del medio” de manera de que podamos experimentar la paz y la conexión que llevamos dentro de nosotros – siempre. Cuando digo “quitarnos del medio” me refiero a tranquilizar nuestra mente racional, ver nuestros pensamientos por lo que son – simplemente eventos mentales que surgen, existen durante un tiempo y luego desvanecen – calmar el parloteo mental constante que agita la superficie de nuestra mente lo que hace invisible la tranquilidad.

La felicidad no se encuentra en la compra ni en el acúmulo de cosas. El sentimiento agradable que tenemos cuando compramos un coche nuevo no es más que sentirnos momentáneamente libres del deseo – un deseo irónicamente creado por las personas que fabrican el coche en los principios.

A todos nos encanta recibir instrucciones claras – una guía del tipo 1),2),3)… a),b),c) . Cada persona es diferente y por tanto la felicidad tendrá una pinta diferente para cada persona. Sin embargo, la esencia es la misma. Comparto lo siguiente:

La norma “sagrada”, la base, es conocer y aceptarte a ti mismo tal cómo eres.

Vamos a dejarlo claro, esto es un proyecto que te llevará más o menos… el resto de tu vida, así que empieza por aceptar esto. No hay atajo. Pero no pierdas la esperanza. Empezamos a fijarnos en cambios beneficiosos nada más demos el primer paso en “el camino”. La mayoría de las personas sobrestiman lo que pueden conseguir en un año pero seriamente subestiman lo que pueden lograr en diez años. Así que permite que la paciencia y la humildad sean tus compañeros de viaje.

La práctica diaria de la meditación con una actitud de curiosidad abierta, cariño hacia ti mismo y sentido del humor, proporciona una plataforma y un punto de vista diferente y mucho más útil – un ancla en el momento presente, es decir, en la realidad tal como es. Cuando respondemos a la realidad a medida que se despliega en el presente (en vez de responder a nuestros conceptos/pensamientos inconscientes sobre la realidad), salimos de nuestro “piloto automático” normal y abrimos la puerta a hacer las cosas de manera diferente. Permite que la paciencia y la humildad sean tus guías.

Dos cosas más: El agradecimiento y la compasión:

El agradecimiento: La evolución nos equipó para sobrevivir  y no para ser felices. Esto significa que tenemos una tendencia natural a encontrarnos atraídos por las experiencias negativas. Si durante tu día te ocurren nueve cosas buenas y una cosa no muy agradable, normalmente te acordarás de la cosa desagradable. Esto es una distorsión que ya sabemos que existe y tiene sentido corregirlo. El hábito del agradecimiento nos ayuda a estar más presentes en nuestras vidas. También llena nuestro corazón de alegría cuando apreciamos por ejemplo, el simple pero milagroso hecho de estar vivos y de tener el regalo de la consciencia.

La Compasión – compasión por los demás y por nosotros mismos. La compasión en este sentido no tiene nada que ver con la lástima; es simplemente el reconocimiento de una verdad, es decir: todos quieren ser felices y todos quieren evitar el sufrimiento. La compasión es reconocer el sufrimiento que compartimos con todos (producido por la ignorancia)  y el deseo de aliviarlo. La autoestima sin la autocompasión es arrogancia – algo esencialmente vacío que normalmente esconde una profunda inseguridad o vergüenza. Con la autocompasión, la autoestima verdadera surgirá como consecuencia natural.

Geoffrey Molloy


 

martes, 12 de octubre de 2021

¿Qué es la verdadera felicidad? - B. Alan Wallace

Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

Durante más de tres décadas, el erudito y contemplativo B. Alan Wallace ha considerado la eterna pregunta ¿Qué es la felicidad? desde las perspectivas duales de la ciencia moderna y la práctica de la meditación tradicional. 

El editor en jefe de Tricycle, James Shaheen, visitó a Wallace en su casa de California, cerca del Instituto de Santa Bárbara, para hablar sobre lo que el budismo y la meditación tienen para ofrecernos en la búsqueda de la felicidad.

¿Qué es la felicidad genuina? 

Prefiero el término " florecimiento humano " , que es una traducción de la palabra griega eudaimonia . La traducción habitual es "felicidad genuina", pero "florecer" es más precisa. Florecer es una sensación de felicidad que va más allá de las vicisitudes momentáneas de nuestro estado emocional.

¿Y qué supondría esa felicidad? 

Una vida significativa.

¿Qué hace que una vida tenga sentido?

Considero cada día, no solo la vida como un todo. Miro cuatro ingredientes. Primero, ¿fue un día virtuoso? Me refiero a la ética básica: evitar el comportamiento dañino del cuerpo, el habla y la mente; dedicándonos a un comportamiento sano y a cualidades como la conciencia y la compasión. En segundo lugar, me gustaría sentirme feliz en lugar de miserable. Los seres realizados que he conocido ejemplifican estados extraordinarios de bienestar, y se muestra en su comportamiento, su forma de lidiar con la adversidad, con la vida, con otras personas. Y tercero, la búsqueda de la verdad, buscando comprender la naturaleza de la vida, la realidad, las relaciones interpersonales o la naturaleza de la mente. Pero podrías hacer todo eso sentado tranquilamente en una habitación. Sin embargo, ninguno de nosotros existe de forma aislada, por lo que hay un cuarto ingrediente: una vida significativa también debe responder a la pregunta: "¿Qué he traído al mundo?" Si puedo mirar un día y ver que la virtud, la felicidad, la verdad y vivir una vida altruista son elementos prominentes, puedo decir: "Sabes feliz". La búsqueda de la felicidad no depende de mi chequera, ni del comportamiento de mi cónyuge, ni de mi trabajo, ni de mi salario. Puedo vivir una vida significativa incluso si solo me quedan diez minutos.

Entonces, ¿la salud física no es un ingrediente necesario?
 

Para nada. Uno de mis antiguos alumnos tiene una enfermedad muy rara y todos los días va al hospital para recibir diálisis y tratamiento farmacológico, y lo hará por el resto de su vida. Podrías decir: "Bueno, eso es una tragedia, una situación deprimente". Pero la última vez que hablé con él, dijo: "Alan, estoy prosperando". Y lo estaba. Estaba encontrando un camino dentro de los parámetros muy limitados de lo que estaba disponible para él. Su mente está clara. Está leyendo, está creciendo, está meditando, está enseñando meditación a otros pacientes con enfermedades terminales en su hospital. Está viviendo una vida muy significativa en la que puede decir honestamente que está prosperando.

¿Cuál es su secreto?

No busca la felicidad fuera de sí mismo. Cuando confiamos en cosas como un trabajo, un cónyuge o dinero para satisfacernos, estamos en una situación infeliz, porque confiamos en algo externo. Además, otras personas compiten por el mismo bote, y no es un bote infinito. Esa es la mala noticia.

¿Y la buena?

La buena noticia es que la felicidad genuina no está disponible en el mercado para comprarla o adquirirla del mejor maestro. Uno de los secretos mejor guardados es que la felicidad por la que nos esforzamos tan desesperadamente en el cónyuge perfecto, los grandes hijos, el buen trabajo, la seguridad, la excelente salud y la buena apariencia siempre ha estado dentro y está esperando ser revelada. Saber que lo que buscamos viene de adentro lo cambia todo. No significa que no tendrá un cónyuge, un automóvil o un trabajo satisfactorio, pero si está prosperando, su felicidad no dependerá tanto de eventos externos, personas y situaciones, que están más allá su control.

Todo el mundo ha oído que la riqueza no compra la felicidad, pero pocos de nosotros vivimos como si fuera verdad.

En un nivel más profundo, lo dudamos e intentamos una y otra vez tomar el control de nuestro entorno externo y extraer de él las cosas que creemos que nos harán felices: estatus, sexo, seguridad financiera y emocional. Creo que mucha gente en nuestra sociedad ha renunciado a la búsqueda de la felicidad genuina. Han perdido la esperanza de encontrar la felicidad, la realización y la alegría en la vida. Piensan: "Bueno, la felicidad genuina simplemente no parece estar disponible, así que me conformaré con un mejor estéreo". O simplemente se las arreglan: “Olvídate del placer. Solo intentaré pasar el día ". Eso es bastante trágico.

Eso suena a depresión.

Es un estado en el que el espacio de la mente se comprime y perdemos la visión. Pienso en la bondad amorosa como una búsqueda de visión. En la práctica tradicional de maitri (bondad amorosa) comienzas con la bondad hacia ti mismo. Eso no significa “¿Qué tipo de buen trabajo podría conseguir? ¿Cuánto dinero podría tener? " sino “¿Cómo puedo prosperar? ¿Cómo puedo vivir de una manera que me parezca verdaderamente satisfactoria, feliz, alegre y significativa? " Y cuando lo imaginas para ti mismo, lo extiendes: "¿Cómo pueden otras personas que están sufriendo encontrar la felicidad genuina?"

Shantideva dijo: “Aquellos que deciden escapar del sufrimiento se apresuran hacia el sufrimiento. Con el mismo deseo de felicidad, por ilusión destruyen su propia felicidad como si fuera el enemigo”. ¿Por qué esto es así? ¿Por qué no adoptaríamos una vida virtuosa si nos brinda la felicidad genuina que tanto deseamos?

Vuelve a la idea de que no tenemos ni idea de lo que realmente nos brindaría la felicidad que buscamos. Puede que nos lleve mucho tiempo antes de que nos demos cuenta de lo que está sucediendo, porque nos hemos quedado tan obsesionados con el símbolo, la imagen, el ideal, la construcción mental: “Si tan solo tuviera este tipo de cónyuge, este tipo de trabajo, esta cantidad de dinero; si tan solo la gente me respetara hasta este punto; si tan solo me viera así ... " Es una ilusión. Todos conocemos personas que gozan de buena salud, que tienen amor, fama y riqueza, y son miserables. Esas personas son algunos de nuestros mejores maestros. Nos muestran que se puede ganar la lotería y perder la lotería de la vida, en términos de la búsqueda de la felicidad genuina.

El camino no es simplemente llegar a la neutralidad, o al "nivel ordinario de infelicidad" de Freud. Es mucho más que eso. Y aquí es donde nos conectamos con este tema de que nuestro estado habitual es sufrimiento, estar insatisfecho, ansioso.  Lo realmente “Habitual" es su estado natural de conciencia, el estado fundamental de conciencia. Esta es una fuente de dicha y puede descubrirse, comenzando con las prácticas meditativas, el refinamiento de la atención y tomando conciencia de cómo son las cosas realmente. La liberación no se obtiene al creer en el conjunto correcto de principios o afirmaciones dogmáticas, o incluso necesariamente al comportarse de la manera correcta. Es perspicacia, es sabiduría, es conocer la naturaleza de la realidad. Solo la verdad nos hará libres.

Cuando dices "felicidad genuina", la implicación es que hay otro tipo.

 Sí. Confundimos las preocupaciones mundanas con la verdadera búsqueda de la felicidad: adquirir riqueza y no perderla; adquisición de placeres impulsados ​​por estímulos y evitación del dolor; elogiar y evitar el abuso o el ridículo; y deseo de una buena reputación y temor al desprecio o al rechazo. El punto a mencionar es… ¿Serías una mejor persona si no tuvieras ese suéter que estás usando? No. No hay nada de malo en las adquisiciones, pero hay algo de malo en pensar que te traerán felicidad.

La felicidad genuina es simplemente aprovechar las verdaderas causas de la felicidad en contraposición a las cosas que pueden o no catalizarla. Algunas personas realmente meditan únicamente con el fin de adquirir el placer que obtienen en la meditación. Están tomando la meditación como una taza de café, o haciendo jogging o masaje. Eso no está mal, pero es muy limitado. La meditación puede hacer algo que un buen masaje no puede hacer. De hecho, puede curar la mente

En Genuine Happiness, escribe: “Cuando estamos experimentando insatisfacción o depresión sin una causa externa clara para ello, sin mala salud, matrimonio en desintegración u otra crisis personal, ¿podría ser un síntoma o mensaje para nosotros proveniente de un nivel más profundo que la supervivencia biológica? ¿Cómo debemos responder? ¿Puedes comentar? 

De lo que estamos hablando aquí es de sufrimiento—No como en “Me siento miserable porque perdí algo que era querido para mí, o no obtuve algo que deseaba apasionadamente”, sino de este estrato más profundo del sufrimiento que no es referencial y no está impulsado por estímulos. Hay momentos en los que, en ausencia de estímulos desagradables, todavía tiene una sensación de malestar, de depresión, de inquietud; algo no está bien, pero no puede identificar del todo qué es. Este es uno de los síntomas más valiosos que tenemos de la disfunción subyacente de nuestra mente. Una vez que sienta que está aprovechando eso, puede decir: “No me gusta este sentimiento, y lo voy a encubrir. Me voy a perder en el trabajo, el entretenimiento, el alcohol, las drogas ". Esta sociedad es la más ingeniosa de la historia para suprimir esa sensación básica de malestar. Entramos en una sobre marcha química. Aquí hay un síntoma de una vida que no está funcionando muy bien, de una mente propensa a los desequilibrios y las aflicciones, y en lugar de tomar eso como un síntoma bienvenido, básicamente disparamos al mensajero. La industria farmacéutica dice que si se siente ansioso, deprimido, infeliz o enojado es debido a un desequilibrio químico en su cerebro. "Tome nuestro medicamento recetado y esto lo hará feliz". La desventaja de estos medicamentos es que muchas personas piensan que las malas experiencias tienen principalmente una base material, que un desequilibrio químico es la causa principal. En otras palabras, la causa del sufrimiento, es el desequilibrio químico en el cerebro. Y, por lo tanto, el cese del sufrimiento significa adormecerse. Lo que esto hace es ocultar nuestro compromiso con la realidad en lugar de llegar a las raíces de la depresión y la ansiedad.  Y Buda dice: "No se limite a callarlo, sino reconocerlo, entenderlo". Este es el comienzo del camino hacia la felicidad.

Los existencialistas entendieron que perseguíamos la felicidad en vano. ¿En qué se diferencia la opinión budista? 

Perseguir la felicidad no es solo alejarse de una cosa, la adquisición de objetos externos, sino avanzar hacia otra. Es liberarse de las fuentes reales del sufrimiento, que son internas, y avanzar hacia una mayor libertad, un mayor bienestar mental, un mayor equilibrio, un mayor significado. En la filosofía existencialista, esto se conoce como "vivir auténticamente". Alejarse de las verdaderas fuentes del sufrimiento hacia las verdaderas fuentes de la felicidad, eso es básicamente toda la psicología budista.

Tenemos la percepción errónea de que, si podemos hacer que todo funcione correctamente, encontraremos la felicidad que buscamos. Entonces llega un momento en el que dices: “Ya veo. Esto nunca ha funcionado. No funciona ahora y nunca funcionará en el futuro ". Eso es lo que reconocieron muchos filósofos existenciales. Camus, Sartre: se refieren a la vanidad, la futilidad, el sinsentido fundamental. El budismo no solo dice: "Aquí hay un problema y no hay nada que podamos hacer al respecto". Dice: “Esas son las preocupaciones mundanas, y luego está lo verdaderamente importante. Sería útil tener algo de fe, pero al menos, todavía tienes la práctica interna ".

Argumenta que la práctica nos mantiene en el mundo, y eso es un gran desafío. Por ejemplo, muchos de nosotros seguimos las noticias y es fácil deprimirse bastante. ¿Cómo podemos permanecer en el juego sin ser derribados por él? 

Lo primero es reconocer que las noticias no son todas las noticias que se pueden imprimir o transmitir. Se desarrolla en un contexto cien por cien comercial. Están transmitiendo las noticias porque sus anunciantes les pagan por ellas. Y nos están dando las noticias que venden, que sienten que la gente querría verlas. Es una porción muy selectiva de lo que está sucediendo. Esto no quiere decir que no haya personas en los medios de comunicación que estén tratando de realizar un servicio público, pero el sistema en sí tiene una orientación comercial.

Hay un océano de sufrimiento. Así que no es malo mostrar que hay ira, odio, engaño y codicia en el mundo. En cierto modo, los medios están presentando algunos hechos muy importantes. Dado eso, podemos buscar diferentes respuestas emocionales en nosotros mismos. Cuando vemos el sufrimiento y las causas del sufrimiento, es hora de sentir compasión. Cuando vemos personas esforzándose diligentemente por encontrar la felicidad, es un momento para la bondad amorosa.  Cuando vemos que hay personas e instituciones responsables que hacen todo lo posible para aliviar el sufrimiento, podemos decidir mantener la ecuanimidad y luego hacer la práctica de asimilar el sufrimiento del mundo y devolver la alegría y las causas de la alegría. 

Si sientes indiferencia en lugar de ecuanimidad, ¿la compasión equilibrará eso?

Precisamente. O si realmente estás agachado en el apego y la ansiedad, ese es un momento para la ecuanimidad.

Esta ruta alternativa a la felicidad parece requerir un acto de fe, y eso puede dar miedo. Si dejo ir todas las cosas externas, ¿qué será de mí? 

No es necesario que nos sumerjamos en lo más profundo. Lo que se requiere no es un abandono repentino, abrupto y total de las preocupaciones mundanas y practicar solo lo sublime. Es como llevar a un niño al agua para enseñarle a nadar: no arrojas al niño a lo más profundo y ves qué pasa. Lo llevas desde el primer paso hasta el final poco profundo. Así que tenga un período de prueba. Pruebe la meditación para una sesión por la mañana y una sesión por la noche. Vea cómo eso impacta el resto de su día. Luego puede decir: “Bueno, esto en realidad es aprovechar mis recursos internos. Esto se siente bien. Y no solo es bueno, también es virtuoso, y, lo que es más, me estoy involucrando con la realidad más claramente que en el pasado. Si quiero traer algo bueno al mundo, estoy en una mejor posición para hacerlo. “Es un cambio gradual en las prioridades hasta que finalmente tu deseo principal, tu valor más alto, es vivir una vida significativa. Las preocupaciones mundanas vendrán y se irán. De hecho, cuando están allí, incluso pueden apoyarte en ellas.

¿Como molienda para el molino?

No son necesariamente molienda para el molino, pero la adversidad nos brinda una oportunidad si existe un compromiso inteligente con ella. Por ejemplo, uno de los mayores obstáculos para una vida significativa es la arrogancia. Bueno, es muy difícil ser arrogante cuando te enfrentas a una gran adversidad. Luego está ese malestar del que hemos hablado. Si lo vemos con sabiduría, puede despertar nuestra curiosidad o tal vez incluso ser un incentivo muy poderoso para la transformación, para desarraigar las causas subyacentes que dan lugar a tal angustia. Si ha pasado por una lucha interpersonal terrible, una pérdida o una crisis financiera, por ejemplo, podría mirarlo y decir: “¿Cómo sucedió eso? ¿Qué aporté yo? ¿Y por qué estoy sufriendo tanto ahora? " Estos son mensajes: síntomas de una discordia subyacente, una desconexión de la realidad, que surge de la ilusión, el odio, y anhelo. Frente a la adversidad, dejas que sature tu vida. Ahí es cuando la interiorización realmente adquiere su poder, cuando no se limita a una sesión de meditación aquí o allá.

Lo que me lleva a su punto de vista de que la culminación de la práctica del Buda no fue la iluminación, sino el servicio a los demás.

Civilizaciones enteras fueron transformadas por la presencia de este hombre, pero no fueron solo los cuarenta y nueve días sentados bajo el árbol Bodhi lo que lo hizo. Fueron los siguientes cuarenta y cinco años, interactuando con cortesanas, mendigos, reyes y guerreros, toda la gama de la sociedad humana, y tener algo que ofrecer a todos. Entonces, si volvemos a los cuatro aspectos de una vida significativa, lo que sucedió bajo el árbol Bodhi es claramente la culminación de la virtud, la felicidad y la verdad. Y durante los siguientes cuarenta y cinco años estuvo ahí, trayendo algo bueno al mundo.

Bruce Alan Wallace ​ es un autor estadounidense y especialista en budismo tibetano. Sus libros abordan modos de investigación de carácter científico, filosófico y contemplativo, tanto de oriente como de occidente, a menudo enfocándose en los vínculos entre la ciencia y el budismo

 

 

 

https://tricycle.org/magazine/buddhism-and-happiness/

domingo, 10 de octubre de 2021

Las cuatro causas de la felicidad -  Pema Dragpa 

 

Traducido desde...https://www.padmasambhava.org/

Todos los seres vivos tenemos el mismo deseo general: todos queremos ser felices y estar libres de sufrimiento. Todos comparten este deseo común. No importa de qué país somos, qué tradición seguimos, nuestros antecedentes o nuestras creencias, nuestro objetivo es el mismo.

Debemos abrazar este terreno común y profundo que compartimos y tratar de respetarnos, apreciarnos y tener paciencia unos con otros. Estamos aquí para aprender unos de otros, apoyarnos unos a otros y crecer juntos. Todos somos importantes y especiales.

Dado que a todos nos gusta la felicidad y la paz, no debemos ignorar sus causas. Realmente no podemos esperar que aparezcan resultados sin sus causas. No sabemos nada de dónde hayan surgido resultados sin sus causas y condiciones necesarias. Entonces, por mucho que amemos los resultados, también debemos amar las causas y condiciones detrás de ellos. Por mucho que queramos ser felices, también debemos amar las causas de la felicidad. La base de la felicidad es traer más gozo a nuestro corazón: aprecio por quiénes somos y lo que tenemos. Muchas veces ignoramos lo que ya tenemos. Siempre estamos mirando hacia otro lado sin mirar nuestra propia riqueza. Miramos hacia afuera a lo que otros tienen e ignoramos nuestra propia belleza. Deberíamos tener más alegría y aprecio por quiénes somos y lo que ya tenemos. Todos somos seres maravillosos que tenemos la suerte de disfrutar de la compañía de los demás. Recordemos profundamente nuestra riqueza y celebremos y apreciemos unos a otros y a nosotros mismos.

La primera causa de la felicidad es ver que no es suficiente para nosotros ser felices sin pensar en los demás. Debemos expandir nuestra procuración por la felicidad de todos los seres vivos. Desear y trabajar por la felicidad de los demás se llama "amor". El amor ilimitado es la naturaleza básica de todos los seres vivos. Sin amor todo se seca. El amor hace que todo sea rico, exuberante y vital. Es como una proteína que hace una vida más nutritiva. El amor sin apego brilla naturalmente en cada ser vivo como la luz del sol. Nos convertimos en amigos de todos y nuestra mente se vuelve muy tranquila y pacífica, clara y gentil. Esto es algo que podemos experimentar por nosotros mismos. Con amor, vemos a todos como especiales, hermosos por fuera y por dentro. Es posible que no veamos esto debido a nuestras preferencias y visión limitadas, pero todos tienen una belleza única. Dependemos de los demás para todo lo que tenemos; su cooperación y apoyo hace que todo sea posible para nosotros. Estamos aquí para todos los seres vivos y tenemos la responsabilidad de amar a todos. Así que debemos traer el amor, abrirlo e irradiarlo en nuestros corazones tanto como podamos.

La segunda causa de la felicidad es la compasión, que es la expresión de nuestro amor. La compasión es el deseo y la actividad para ayudar a aliviar el sufrimiento de los demás. Cuando alguien a quien amamos está en problemas, naturalmente sentimos compasión y queremos ayudar. Todo ser vivo experimenta dificultades, sufrimientos y tristezas. Nadie está por encima de eso. La compasión genuina se conecta con los demás en su situación actual. Estamos con ellos y compartimos su experiencia, sus pensamientos y sus dolores. Podemos ofrecer nuestra ayuda de acuerdo con nuestras capacidades, y cada vez sentimos alegría, aprecio y felicidad por todo lo que podemos ayudar, y sinceramente deseamos poder ayudar más en el futuro. Si tenemos coraje, compromiso y determinación, gradualmente nuestras capacidades crecerán y nuestras actividades compasivas aumentarán.

La tercera causa de la felicidad es el regocijo. Regocijarse en la felicidad de los demás es muy especial porque reafirma y fortalece nuestro propio amor y compasión. Cuando amamos a alguien y experimenta algún grado de felicidad y paz, o se libera del sufrimiento y las dificultades, siempre es motivo de alegría. ¡Qué maravilloso es! ¡Qué especial es! ¡Que su alegría, paz y logros duren para siempre! En lugar de sentirnos celosos o competitivos con su éxito, celebremos su felicidad y deseamos que sea aún mayor. Esta es una alegría sin límites.

Junto con el amor sin límites, la compasión sin límites y la alegría sin límites, la cuarta causa de la felicidad es la ecuanimidad o equilibrio sin límites. Con el equilibrio nos volvemos más flexibles y fuertes para que podamos crecer y desarrollarnos sin permitir que nada se vuelva demasiado rígido y extremo. Nos desequilibramos cuando nos aferramos a las cosas con demasiada fuerza. En el fondo, nuestra naturaleza es abierta y fluida, dinámica, creativa e inclusiva. Con ecuanimidad ilimitada, aportamos equilibrio a nuestras actividades y mentes, y expresamos más plenamente nuestra naturaleza de bondad.

¿De dónde provienen estas ilimitadas cualidades de amor, compasión, alegría y ecuanimidad? Todos sabemos que estos no vienen de afuera. Vienen de nuestros propios corazones y mentes. Son un tesoro infinito que ya tenemos, solo tenemos que abrirlos y revelarlos. Ésta es la naturaleza de la mente. Cuando estamos en contacto con nuestro amor, significa que estamos en contacto con la esencia de nuestra mente y corazón. Hagamos lo que hagamos, es muy importante estar en contacto con nuestros corazones y mentes. Básicamente, esto significa que nos relajamos en la naturaleza de nuestra mente y compartimos nuestras hermosas cualidades naturales con los demás. Esto traerá felicidad duradera para todos.

 

https://www.padmasambhava.org/sermon/the-four-causes-of-happiness/

sábado, 9 de octubre de 2021

Dejar ir, confiar y permitirse ser feliz y libre -  Claire Obeid

 

 

Traducido con Amor desde...https://tinybuddha.com

 

"Dejar ir nos da libertad y la libertad es la única condición para la felicidad". ~ Thich Nhat Hanh

Primero, aclaremos algo ...

Rendirse no se trata de renunciar, entregar el poder o fallar. No es ondear la bandera blanca de la derrota.

Estamos tan acostumbrados a esforzarnos tanto por un resultado que cualquier cosa fuera de esa fórmula parece un auto sabotaje.

No lo es. De hecho, la rendición es el pináculo del comportamiento evolucionado e iluminado.

La rendición es el hermoso y suave espacio de la aceptación. Es un permitir, permitir que la vida se desarrolle y sea lo que es, independientemente de nuestras agendas, expectativas y juicios.

Es esa energía de brazos abiertos la que está profundamente arraigada en la confianza. Relajarse y confiar en que, aunque las cosas no parezcan perfectas o no estén de acuerdo con nuestro plan, todo saldrá de la manera en que está destinado para nuestro mayor bien.

¿Por qué queremos abrazar la rendición? Porque así es como nos salimos de nuestro propio camino.

Así es como experimentamos una vida de verdadera libertad. Libres de nuestras creencias limitantes , bloqueos emocionales y diálogo interno negativo, todo lo que impide el crecimiento y la transformación reales. En última instancia, lo que nos impide tener una vida extraordinaria, una vida sin límites.

Al principio, el viaje hacia la rendición puede ser muy desestabilizador. Tenga la seguridad de que lo cuestionarás, resistirás y tratarás de forzar las cosas a que sucedan, pero eventualmente, cuando lo dejes ir por completo, descubrirás que la rendición es el espacio donde todo comienza a cambiar.

La entrega nos permite entrar en nuestras vidas listos para recibir, completamente capaces de manifestarnos y dispuestos a abrazar todo, lo bueno, lo malo y lo feo, con el corazón abierto. Es desde este lugar donde ocurre la verdadera magia.

Para entender realmente la rendición, debemos mirar su opuesto.

¿Puedes identificarte con alguno de estos escenarios?

1 - Ha ocurrido algo inesperado y te sientes un poco deprimido.

¿Te sientes cómodo avanzando rápidamente? ¿O te quedas atascado en cómo crees que debería haberse desarrollado una situación?

Fíjate si guardas rencor notoriamente o no puedes manejarlo cuando las cosas no salen según lo planeado. La única persona que sufre en esta situación eres tú. Convertir una situación molesta en una crisis no ayuda ni hace nada para cambiarla.

2 - Estás trabajando en un proyecto que realmente te importa. Has chocado contra una pared, una meseta.

¿Ves eso como una clara señal de que necesitas retroceder? ¿O agarras las riendas con más fuerza y ​​te esfuerzas aún más?

Si insistes en hacer más, ir más allá, seguir adelante, incluso cuando sea el momento de tomar un respiro, ¡este comportamiento te enviará directamente a estar atascado en una situación sin creatividad ni alegría!

3 -En una discusión o charla, ¿es posible que admitas cuando estás equivocado, digas que lo sientes o te comprometas?

¿O es a tu manera o de ninguna manera?

¡Tomen nota, fanáticos del control confesos y sabelotodo! Este tipo de actitud es una ruta directa al auto sabotaje. Este comportamiento de mente estrecha te impedirá experimentar diferentes perspectivas y desapegarte de las ideas limitantes.

¿No sería increíble estar libre de esta energía de control, apego, resistencia y miedo? ¿Qué tipo de vida podrías vivir si no tuvieras límites? ¿Libre? ¿De todo corazón?

 

En retrospectiva, veo que el universo me ha estado persuadiendo para que me deje ir desde muy joven. Creo que tal vez nací aguantando. ¿A qué, no estoy segura, a mi lugar en el mundo?

Pero sé que mi agarre estaba fuerte. Siempre he sido alegre y feliz, pero debajo de eso vivía una capa de esfuerzo, tan estructurado y controlado que al final no hice nada. Detenida, la carretera me bloqueaba. La vida era innecesariamente agotadora.

Hace diez años, la rendición ni siquiera era un concepto con el que estuviera familiarizada, y mucho menos una que pudiera comprender. No tenía idea de que estaba a punto de embarcarme en una clase magistral de rendición.

¿Cómo llegamos a rendirnos?

Hay tres formas distintas en las que podemos llegar a un punto de entrega.

Una falta de control

A veces miras tu vida y te preguntas si puedes cambiar o dejar una situación negativa. Cuando la respuesta es un no rotundo, es en ese momento que lo único que queda es la aceptación.

Honestamente, eso es la mayor parte del tiempo. A menudo no tenemos control sobre la situación, pero sí tenemos control sobre lo que elegimos hacer, lo que pensamos y cómo nos sentimos; eso es rendición.

Cuando todo se derrumba

Todo un infierno se desata. Crisis en sus muchas formas, muerte por incendios, pestes, todo está pasando. La rendición, ya sea que se dé cuenta o no, ha llamado a tu puerta.

Si no escuchas, vas a hundirte en llamas, en sentido figurado. En lugar de armarte, listo para luchar, tal vez una respiración profunda y un recordatorio de confianza te arrojen a salvo a los brazos de la rendición. Una respuesta más pacífica.

Por elección

A través de la conciencia, el crecimiento personal y la intuición, podemos invitar a la entrega. Es una elección hecha en el momento presente. Ver la realidad tal como es y abrirse a ella de todo corazón.

Durante los últimos treinta y un años, me he tropezado en muchos momentos, pero solo ha sido en los últimos diez que casi podía escuchar las palabras “¡Ríndete! ¡Rendirse!" repicando en mis oídos con cada tropiezo.

Parece que el mensaje había caído en oídos sordos, ¿verdad? Quiero decir, ¿por qué si no seguiría viniendo a mí?

Bueno, somos criaturas de hábitos y los hábitos son difíciles de romper. Es posible que tengamos que caer unas cuantas veces antes de que el mensaje llegue y nos demos cuenta de que el camino que estamos recorriendo nos lleva a un callejón sin salida.

No fue hace tanto tiempo que me caí un par de veces antes de escuchar la llamada a rendirme. Tenía una lesión en la espalda que me impedía avanzar en mi práctica de yoga. Traté de manejar la lesión, pero en realidad no estaba escuchando su llamada. Me resistí y, por supuesto, la lesión persistió.

La energía fluye hacia dónde va la atención. Y mi atención ciertamente estaba atrapada en las limitaciones de mi espalda. Todo lo que podía pensar era cómo solucionarlo. Estaba tan frustrada con mi cuerpo.

La rendición finalmente vino a mí cuatro semanas antes del día de mi boda. Le envié un correo electrónico a mi maestra para hacerle saber que volvería pronto. Ella respondió: "Tómate tres meses de descanso, practica en casa y rompe el ciclo".

Mientras leía sus palabras, pude sentir que me agarraba con más fuerza a mi rutina, mi práctica, mi yoga. Incluso entonces, un año después de que sufrí esta lesión por primera vez, seguía resistiendo y controlando.

Curiosamente, en unos días me di cuenta de que su correo electrónico era un mensaje divino. Entonces escuché. Las cuatro semanas previas al día de

mi boda fueron los días más increíbles. Practiqué sin ton ni son, fui a clases de yoga al azar, practiqué al aire libre o no practiqué en absoluto.

La ironía era que me sentía más fuerte, más equilibrada y más conectada de lo que me había sentido en mucho tiempo. Ella tenía razón. Tuve que rendirme para romper el ciclo

Hoy, sé que la entrega es parte de mi viaje divino. Estoy todavía en el tren rendición. Creo que nunca dejaré de aprender, ni tú tampoco.

La belleza, sin embargo, es que ahora sé cómo se ve la rendición, cómo se siente y se ajusta a mi cuerpo.

Ahora sé que dejar ir, justo en esos momentos en los que realmente no quiero, siempre es lo correcto para mí, así que respondo más rápido cuando escucho la llamada. Sé que la vida que realmente deseo, ilimitada, libre y abundante, proviene de ese espacio de entrega pura y sincera.

Es desde ese rico territorio de rendición que finalmente dejamos ir la energía limitante del control y la fuerza.

Y cuando no estamos controlando, nos hemos salido completamente de nuestro propio camino. Estamos listos para recibir, aprovechar las abundantes posibilidades disponibles para nosotros y manifestar una vida libre de restricciones y restricciones.

 

Claire Obeid

>

Claire Obeid, fundadora de The Wellness Project , es Coach y profesora de yoga Holistic Health  Life. Ella acaba de lanzar un nuevo ebook: INSPIRED - A DIY Guide to Distil Your Dreams. Claire también es la autora de Get out of your own way: 17 formas de rendirse y la creadora de The Freedom Project: un curso sobre la vida sin límites.

 

https://tinybuddha.com/blog/letting-go-trusting-allowing-happy-free/

 

La felicidad duradera-  Yongey Mingyur Rinpoche

Traducido desde…https://www.lionsroar.com

He viajado por todo el mundo enseñando a la gente a meditar. Ya sea que esté hablando con un grupo grande o charlando con algunas personas en privado, parece que todos quieren saber lo mismo: ¿Dónde se encuentra la felicidad duradera? Es cierto que no todo el mundo formula esta pregunta de la misma manera ―es posible que algunas personas ni siquiera sepan qué es lo que están preguntando― pero cuando reducimos nuestros muchos deseos, esperanzas y temores a su esencia, esta suele ser la respuesta que buscamos.

Para aquellos de nosotros que seguimos un camino espiritual, podemos pensar que sabemos la respuesta. Cualquiera que estudie las enseñanzas del Buda, por ejemplo, podrá decirte que la verdadera felicidad se encuentra dentro. Pero si realmente entendemos que nuestra naturaleza básica ya es pura y completa, ¿por qué seguimos actuando como si nuestro nivel de satisfacción dependiera del tamaño de nuestro sueldo, de la calidad de nuestras relaciones o de la cantidad de experiencias placenteras? En otras palabras, ¿por qué esperamos que las cosas que son efímeras y cambiantes por su propia naturaleza nos proporcionen algo estable y seguro?

La respuesta es bastante simple: es un mal hábito. Hemos creído en este mito durante tanto tiempo, que se necesita un tiempo para que cualquier nueva comprensión se filtre hasta el centro de nuestro ser. Además, a menudo incorporamos esta misma mentalidad ―la expectativa de que las experiencias temporales puedan producir una felicidad duradera― también en nuestra práctica de meditación. Confundimos las experiencias fugaces de paz y relajación con la verdadera relajación de sentirse a gusto con lo que se manifiesta en el momento presente. Creemos que calmar la mente significa deshacerse de los pensamientos y las emociones turbulentas, en lugar de conectarse con la espaciosidad natural de la conciencia misma, que no mejora cuando no hay pensamientos ni empeora cuando los hay. Y perseguimos experiencias efímeras de dicha y claridad, mientras nos perdemos la profunda simplicidad de la conciencia que está con nosotros todo el tiempo.

Lo que quiero decir aquí es que debemos ser pacientes con nosotros mismos y con el proceso de aflojar este condicionamiento profundamente arraigado. La buena noticia es que todo lo que escuchamos sobre la meditación es realmente cierto. Nuestra naturaleza esencial es realmente completamente pura, íntegra e infinitamente espaciosa. No importa lo atrapados que nos sintamos por la ansiedad, la depresión o la culpa, siempre hay otra opción disponible para nosotros ― una que no nos pide que dejemos de sentir lo que ya sentimos, o que dejemos de ser quienes y lo que somos. Muy al contrario, cuando sabemos dónde mirar y cómo mirar, podemos encontrar la paz mental en medio de las emociones turbulentas, una percepción profunda en medio de una confusión total y las semillas de la compasión en nuestros momentos más oscuros, incluso cuando nos sentimos completamente perdidos y solos.

Esto puede parecer demasiado bueno para ser verdad. De hecho, debo admitir que la primera vez que escuché esto, me pareció demasiado fácil y demasiado conveniente. En realidad, pasaron varios años antes de dejar de usar la meditación como un martillo, tratando de vencer todos mis sentimientos dolorosos y pensamientos crueles. No puedo decirles lo difícil que fue enfrentarme continuamente a la tempestad de mi propia ansiedad mientras todavía me aferraba a la idea de que los pensamientos y las emociones difíciles me impedían saborear la verdadera paz mental.

No fue hasta que me di por vencido por la desesperación que finalmente vi la verdad de lo que mis maestros me habían estado diciendo todo el tiempo. Lo que me enseñaban una y otra vez, esperando pacientemente a que yo viera por mi propia experiencia lo que ellos mismos habían aprendido, fue que el amor, la compasión y la sabiduría se manifiestan todo el tiempo. No se trata de que somos puros en lo más profundo de nuestro ser, y que de alguna manera en la superficie todo es un desastre. Más bien, somos puros por dentro y por fuera. Incluso nuestros hábitos más disfuncionales son manifestaciones de esta bondad básica.

Solo hay un problema: no vemos esta verdadera naturaleza en el momento presente, y menos aún la compasión y la sabiduría innatas que surgen de ella. Incluso, rara vez reconocemos esta pureza innata en el momento presente. Lo vemos como una posibilidad lejana, como algo que podemos experimentar en algún momento en el futuro, o tal vez incluso en otra vida.

Sin embargo, estas cualidades iluminadas están realmente presentes, incluso ahora mismo, en este mismo momento. ¿No me crees? Bueno, tomemos un momento para ver si esto es cierto. ¿Por qué estás sentado aquí leyendo este artículo? ¿Por qué estás interesado en la meditación? Apuesto a que al menos parte de la razón es que quieres ser feliz. ¿Quién no? Ese deseo de ser feliz es la esencia de la bondad amorosa. Una vez que reconocemos este deseo básico en nosotros mismos, viendo cómo se manifiesta todo el tiempo de tantas pequeñas formas, podemos comenzar a extenderlo a otras. De manera similar, la otra cara de querer ser feliz es el deseo de estar libre de sufrimiento. Una vez más, apuesto a que, de alguna manera, el impulso por liberarte del sufrimiento te está motivando en este mismo momento. Este simple deseo es la esencia de la compasión. Y, por último, hay que decir que, aunque queremos ser felices y libres de sufrimiento, a menudo hacemos cosas que nos traen el resultado contrario. Reflexiona por un momento sobre cómo te sientes en esos momentos. Cuando buscas la felicidad duradera en algún lugar, nunca la encontrarás. Al encender la televisión, por ejemplo, ¿no puedes sentir en tus entrañas que algo no está bien? ¿No hay una sutil sensación molesta de que tal vez estás buscando la felicidad en el lugar equivocado? Bueno, esa es la llamada de tu naturaleza, tu sabiduría innata.

Verás, no tenemos que mirar fuera del momento presente para experimentar la sabiduría, la compasión y la pureza ilimitada de nuestra verdadera naturaleza. De hecho, estas cosas no se pueden encontrar en ningún otro lugar que no sea el momento presente. Solo necesitamos hacer una pausa para reconocer lo que siempre está justo frente a nosotros. Este es un punto crucial, porque la meditación no se trata de cambiar quiénes somos, ni de convertirnos en mejores personas, ni siquiera de deshacernos de hábitos destructivos. La meditación se trata de aprender a reconocer nuestra bondad básica en la inmediatez del momento presente, y luego nutrir este reconocimiento hasta que se filtre en el núcleo mismo de nuestro ser.

Yongey Mingyur Rimpoché

Es un maestro de meditación del budismo tibetano. Es el maestro guía de la Comunidad de Meditación Tergar, una red global de grupos y centros de meditación.

 

https://www.lionsroar.com/lasting-happiness-march-2012/

miércoles, 6 de octubre de 2021

11 formas de encontrar tu paz interior y tu felicidad ahora- Samantha Vincenty

 

Traducido con Amor desde… https://www.oprahmag.com

 

La paz interior es posible, y no necesitas meditar en la cima de una montaña o ir a un retiro de yoga en la playa para encontrarla. Sacar tiempo para relajarse es maravilloso, pero es en medio del ritmo frenético de la vida cotidiana cuando más necesitamos la serenidad: después de todo, no vives en un retiro de yoga, vives en el mundo real. En ese momento en el que estás atrapado en la fila de la farmacia y el contenido de tu bolso se derrama por el suelo justo cuando tu teléfono empieza a sonar es cuando necesitas encontrar la paz interior dentro de ti mismo.

"Creo que a menudo la gente busca circunstancias que ayuden a lograr una sensación de paz interior", dice Ashley Davis Bush, psicoterapeuta y autora de El pequeño libro de la paz interior: Prácticas sencillas para menos angustia, más calma. "De hecho, esta conciencia tranquila, compasiva y profunda está en realidad dentro de cada persona. Es como si tuviéramos una profunda reserva de paz y serenidad dentro de nosotros. Lo que tenemos que aprender a hacer es aprovecharla".

Con la ayuda de lo que Bush llama "microprácticas", puede mejorar tu acceso a la calma interior, incluso si ha estado escondida por un tiempo. Aquí hay 11 formas de encontrar la paz interior y la felicidad.

La tranquilidad no requiere paz y tranquilidad externas.

¿Alguna vez has practicado submarinismo o simplemente has visto un buen documental sobre aguas profundas? La marea del océano estalla cuando choca contra la orilla, pero aventúrate unos metros más abajo y encontrarás un mundo tranquilo de criaturas moviéndose a su propio ritmo, totalmente imperturbables por la acción arriba.

"El problema es que la mayoría de nosotros vivimos en la superficie de las olas, donde hay mucha turbulencia y desenfreno", dice Davis. "Pero, de nuevo, esta conciencia profunda y tranquila está en realidad dentro de cada persona".

Davis sostiene que no es necesario apagar todo el ruido para encontrar la paz interior. "Existe la suposición de que, si estás en un lugar tranquilo, será más propicio para acceder a este lugar interior. Pero, de hecho, hay personas que tienen ataques de pánico mientras están en una mesa de masaje".

"Podrías estar en el metro de la ciudad de Nueva York, rodeado de gente y ruido, y cerrar los ojos para entrar en este espacio donde reside tu tranquilidad".

Inhala exhala.

Tu respiración está siempre contigo, y tanto las prácticas de yoga como las de meditación aprovechan el poder del control de la respiración para ayudarte a cambiar tu estado mental. A Davis le gusta recomendar practicar la respiración 4-7-8, que se basa en una técnica de yoga probada por el tiempo, porque puede hacerlo en cualquier lugar y en cualquier momento.

Cierra la boca e inhala por la nariz mientras cuentas hasta cuatro. Aguanta esa respiración mientras cuentas hasta siete y luego exhala por la boca contando hasta ocho.

"La exhalación larga ayuda a estimular el sistema nervioso parasimpático, que básicamente inicia una respuesta de relajación en tu cuerpo", dice Davis. "Asegúrate de respirar muy bajo, para llenar tu barriga de aire".

Siente la verdad de que estás a salvo y eres amado.

"Recuerda que estás respirando. Y, con suerte, estás protegido físicamente", dice Julie Potiker, maestra de autocompasión consciente y autora de Life Falls Apart, But You Don't Have To: Mindful Methods for Staying Calm in the En medio del caos .

"Piensa en las personas que te importan y en las personas que se preocupan por ti", sugiere Potiker, y dice que concentrarse en eso puede reducir tu respuesta de pánico. "Deja que la verdad de eso de calor a tu corazón".

Visualiza tu lugar feliz.

Esta es otra micropráctica que se vuelve más fácil cuanto más la haces, y cuanto más fuerte es tu visualización, más efectiva es. Está bien si te toma un tiempo evocar cuál es ese lugar feliz al que ir.

"Es posible que desees imaginarte el océano, o en tu dormitorio debajo de las sábanas , en una vista del lago, jugando con tu mascota, estar con alguien que amas o tal vez tus vacaciones favoritas", sugiere Davis. "Luego, trata de captar todos los detalles en tu mente: los olores, los sonidos, las texturas, el tacto". Acceder a estos recuerdos vívidos hará que tu cuerpo comience a sentirse como si estuviera realmente allí, lo que lo relajará.

Lee la historia que te cuentas a ti mismo.

Si te encuentras dando vueltas por una percepción de decepción, frustración o pensamiento que induce al pánico, intenta dar un paso atrás para evaluar si lo que tu cerebro te dice es cierto. Examinar la fuente de su confusión puede hacer que parezca más pequeña.

“Les digo a mis alumnos que lo que resistes persiste y necesitan sentirlo para curarlo”, dice Potiker. A menudo recomienda la técnica RAIN, un acrónimo acuñado por primera vez por la profesora de meditación Michele McDonald.

Reconoce lo que está pasando. "Etiqueta la emoción, porque simplemente nombrarla calma tu sobreexcitación", dice Potiker.

Acepta y permite que tu situación esté ahí. "No te estás resistiendo, ni estás tratando de adormecerla y huir de ella", dice. "Estás permitiendo que esté ahí el tiempo suficiente para trabajar con ello".

Investiga. Potiker dice que te preguntes: "¿Qué es lo que más llama mi atención? ¿En qué estoy creyendo? ¿Dónde estoy experimentando estos sentimientos en mi cuerpo? ¿Puedo poner mis manos donde lo siento y suavizar el área?" se hace con amor, no con juicio ".

Nútrete. (esto se define como conciencia amorosa natural). Te has observado a ti mismo y es hora de tratarte con amorosa bondad. “Pregúntate, '¿qué necesito escuchar ahora mismo?', Dice Potiker. “Simplemente hablar solo como lo haría con un querido amigo es extremadamente útil y curativo. Evita la sensación de aislamiento ".

Ve hacia una autocompasión más profunda.

No hay un solo camino hacia la autocompasión, así que aquí hay otra forma de pensarlo. Davis sugiere probar un método de tres pasos que ella llama ACT, basado en el trabajo de Kristen Neff, una destacada investigadora en el campo de la autocompasión.

"'A' es para reconocer (acknowledge), como si reconocieras tu sufrimiento o tu lucha: 'Esto realmente apesta'", dice Davis. "La 'C' es para conectarse, conectarse con toda la humanidad común para recordar que no estás solo en esto. Otras personas se frustran, se enojan o se impacientan. La 'T' es hablarte (talk) amablemente a ti mismo".

Cuando se trata de un diálogo interno positivo, Davis recomienda dirigirte a ti mismo como lo harías con un amigo, porque usar oraciones usando… "yo" puede hacer que te sientas más aislado. "Las investigaciones muestran que cuando te hablas a ti mismo en tercera persona activas el circuito de atención en tu cerebro para sentirte más cuidado", continúa. "Estás accediendo a tu yo superior para poder hablarte desde la cornisa y sentirte más apoyado. Entonces yo diría, 'Ashley, vas a estar bien. Este es un momento muy difícil, pero no'". No olvides, Ashley, que no estás sola en esto '".

Has una "lista de alegría" para cuando la necesites más adelante.

Si bien un inventario compasivo de cómo te sientes es un poderoso ejercicio de atención plena, Potiker sugiere que preguntarte "¿qué debo hacer ahora mismo?" puede recordarte que te apoyes en acciones que tienden a darte paz. Dado que a muchas personas les resulta difícil recordar qué actividades les brindan alegría cuando actualmente se sienten sumidos en el caos, Potiker recomienda consultar tu “lista de alegría” que hayas compilado con anticipación.

"Asocia libremente lo que te trae alegría, y luego elige algo de la lista para hacer cuando te sientas mal", dice. Mientras haces eso, como arreglos florales u hornear, pruébalo ". por unos momentos, porque asimilar lo bueno reconfigura tu cerebro para la felicidad y la resistencia”.

Si miras una hermosa puesta de sol y dices 'esa es una hermosa puesta de sol, ¿qué hay para cenar?', Potiker dice que no le has dado a tu cerebro la oportunidad de formar realmente una conexión positiva. En su lugar, trata de entregarse completamente al momento, notando los ricos colores del cielo, porque eso es un trabajo productivo.

“Solo dejarte llenar de ese momento de asombro es suficiente para reconfigurar tu cerebro para la felicidad y la fuerza”, dice ella. Puedes hacer esto varias veces al día, agrega Potiker, creando una reserva de alegría simplemente saboreando esos primeros sorbos de café de la mañana o el sonido de la risa de un niño.

Cultiva la gratitud por lo que está sucediendo (y lo que no está sucediendo).

Los beneficios psicológicos de la gratitud se han defendido repetidamente en el campo de la investigación sobre la felicidad y, según Davis, practicar la gratitud es otra forma de acceder rápidamente a ese estado de paz interior. Sugiere dos formas sencillas de adquirir el hábito: llevar un diario de gratitud y sonreír tan pronto como te sientas en la cama por la mañana. "Cuando sonríes, le indica a tu cerebro que las cosas van bien y que estás feliz".

Si te encuentras luchando por pensar en aquello por lo que estás agradecido en el fragor de un momento caótico o frustrante, comienza por nombrar aquello por lo que estás contento de que no esté sucediendo, y boom, ahora tienes algo por lo que estar agradecido. Para volver al ejemplo anterior del metro, en un viaje lleno de gente podrías pensar: "Me alegro de que no me asalten en este momento, o me alegro de que en realidad se esté moviendo y no estemos atrapados en la oscuridad. Me alegro de tener aire acondicionado, me alegro de tener un asiento. Me alegro de tener un cuerpo físicamente sano ". Un pequeño pensamiento positivo a menudo desencadena otro.

Hazte dos preguntas al día.

Las entradas de tu diario de gratitud no necesitan ser largas reflexivas, como una pesada tarea diaria. En cambio, usa estas dos simples indicaciones para enumerar uno o dos elementos para cada uno: "¿Qué disfrutó hoy?" y "¿De qué estoy agradecido hoy?" Quizás hiciste algo que está en tu lista de alegría, por ejemplo.

Sirve a los demás para ayudarte a ti también.

“Todo el mundo sabe que cuando ayudas a otras personas, te sientes mejor”. Incluso en la pandemia de coronavirus, hay muchas formas de ayudar , incluida la entrega de productos enlatados o el voluntariado virtual. Aquellos en el campo de la psicología positiva creen que los buenos sentimientos que provienen de actos verdaderamente significativos cultivan algo que consideran un bienestar eudemónico.

Durante décadas, la investigación ha sugerido que, a largo plazo, la felicidad eudemónica que las personas sienten al hacer algo como ser voluntario o hacer que otra persona se sienta bien es más gratificante y duradera que el bienestar hedónico más comúnmente buscado, que prioriza la búsqueda del placer y la minimización del dolor. Por lo tanto, acumular una reserva de felicidad eudemónica a través de actos de servicio podría potencialmente elevar tu cuota de paz interior.

Mantén una buena higiene de autocuidado.

Comer bien, dormir lo suficiente, hacer ejercicio, meditar y practicar "actividades de la vida cotidiana de atención plena" pueden reforzar tus defensas de paz mental para cuando se desate el infierno (en tu mundo o en tu cabeza). "Incluso mientras te estás cepillando los dientes, puedes concentrarte en sentir el cepillo de dientes, probar la pasta de dientes y escuchar los sonidos, para que no te preocupes por tu lista de tareas pendientes o lo que acaba de pasar en las noticias". "Esa es la atención plena en la actividad de la vida diaria".

Se trata de desarrollar “la pausa”, de modo que cuando sientas que estás reaccionando a una situación, estés mejor preparado para responder de una manera más tranquila.

Practica la aceptación.

En la búsqueda más amplia de aprender a acceder a tu paz interior, aceptar la existencia de cosas que están fuera de tu control es el objetivo a largo plazo, por difícil que sea. "La aceptación es una forma general de relacionarse con la vida". "Así que se trata menos de una práctica rápida y más de una orientación de vida".

"Cuando resistimos nuestras circunstancias creamos mucho sufrimiento, que, por supuesto es lo opuesto a la paz interior". "Y en el segundo en que comienzas a seguir la corriente y te alineas con lo que es, inmediatamente comienzas a tener una sensación de fluir con en lugar de fluir en contra".

Es un proceso desafiante, y uno que su cerebro puede resistir por impulso al principio. Por eso se llama "práctica": es posible que no lo consigas la primera, decimoquinta o quincuagésima vez, y eso es normal.

Justo cuando estés en una situación como esperar en una larga fila de compras, o llegas tarde a algo, ¿te sientes realmente estresado? Simplemente detente, entra en el espacio de tu corazón y di: 'Esto es lo que tengo. Aquí es donde estoy. Voy a fluir con esto. Y ahora buscaré una oportunidad para practicar la paciencia y la autocompasión”. 

 

https://www.oprahmag.com/life/a29474453/how-to-find-inner-peace/#

 

domingo, 3 de octubre de 2021

Un Antídoto para la Era de la Ansiedad: Alan Watts abordando el tema de la felicidad y cómo vivir en la Presencia

 

- por Maria Popova

Sabiduría para superar la mayor frustración humana por el pionero de la Filosofía Oriental en Occidente.

 

“La forma como vivimos nuestros días es, por supuesto, la forma como vivimos nuestras vidas,” Annie Dillard escribió en su reflexión atemporal acerca de la Presencia vs. la productividad — un antídoto oportuno para la ansiedad fundamental de nuestra era obsesionada con la productividad. De hecho, mi resolución para año nuevo fue dejar de estar midiendo mis días por el grado de productividad y comenzar a vivirlos basada en la Presencia. Pero, ¿qué, exactamente, hace que esto sea posible?

Este concepto de Presencia tiene sus raíces en las ideas orientales que hablan de la atención plena (mindfulness) - la capacidad de ir por la vida con una presencia consciente clara y establecernos plenamente en nuestra experiencia - popularizada en occidente por el filósofo y escritor británico Alan Watts (Enero 6, 1915 - Noviembre 16, 1973), quien también nos regaló la fantástica meditación sobre la vida de propósito. En el excelente volumen de 1951 ‘La Sabiduría de la Inseguridad: Un mensaje para la Era de la Ansiedad’, Watts sostiene que la raíz de nuestra frustración humana y ansiedad diaria está en nuestra tendencia a vivir para el futuro, que es una abstracción. Él escribe:

"Si para disfrutar incluso de un agradable presente debemos tener la seguridad de un futuro feliz, estaremos pidiendo algo imposible. No podemos tener esa seguridad. Las mejores predicciones siguen siendo una cuestión de probabilidad más que de certeza, y hasta donde sabemos, cada uno de nosotros va a sufrir y morir. Entonces, si no podemos vivir felizmente sin un futuro asegurado, ciertamente no estamos adaptados para vivir en un mundo finito donde, a pesar de los mejores planes, los accidentes siguen ocurriendo y la muerte siempre llega."

Alan Watts, a principios de los años 70 (Imagen: Everett Collection)

 

Lo que impide nuestra felicidad, sostiene Watts, es nuestra incapacidad para instalarnos plenamente en el presente:

"La ‘consciencia primaria,’ la mente básica que conoce la realidad en lugar de las ideas al respecto, no conoce el futuro. Vive completamente en el presente, y no percibe nada más que lo que hay en este momento. El ingenioso cerebro, sin embargo, busca esa parte de la experiencia presente llamada memoria, y a través de lo que ha aprendido es capaz de hacer predicciones. Esas predicciones son relativamente precisas y fiables (por ejemplo, ‘todo el mundo va a morir’) y es por eso que el futuro asume un alto grado de realidad - tan alto que el presente pierde su valor.

Pero el futuro aún no está aquí, y no puede volverse parte de la realidad que se está viviendo hasta que esté presente. Ya que lo que sabemos acerca del futuro está construido de elementos puramente abstractos y lógicos - inferencias, suposiciones, deducciones - no puede ser comido, sentido, olido, visto, escuchado ni disfrutado. Perseguirlo es perseguir un fantasma que se aleja incesantemente, y cuanto más rápido se le persigue, más rápido se aleja. Por eso es que todos los asuntos de la civilización tienen que ver con la prisa, por eso es que casi nadie disfruta lo que tiene y siempre se busca más y más. La felicidad, entonces, consistirá, no de realidades sólidas y sustanciales, sino de cosas abstractas y superficiales como lo son las promesas, las esperanzas y las garantías.”

Watts asegura que nuestra principal manera de renunciar a la Presencia es abandonar el cuerpo y refugiarnos en la mente - que siempre calcula, se auto-evalúa, hierve en el caldero de los pensamientos, las predicciones, las ansiedades, los juicios e inventa meta-experiencias acerca de la experiencia misma. Escribiendo más de medio siglo antes de nuestra era de las computadoras, pantallas táctiles, y del yo cuantificado, Watts advierte:

"Al cerebrito moderno le encanta no la materia sino las estadísticas, no lo sólido sino las superficies.

[…]

Los ocupados habitantes de una ciudad moderna son personas que viven dentro de una máquina y son arrastrados por las ruedas de ésta. Pasan sus días con actividades que en gran medida se reducen a contar y medir, viviendo en un mundo de abstracción racionalizada que guarda muy poca relación con, o que tiene poca armonía con los grandes ritmos y procesos biológicos. De hecho, las actividades mentales de ese tipo ahora pueden ser gestionadas con más eficiencia por las máquinas que por los hombres - tanto es así que en un futuro no muy lejano el cerebro humano podrá llegar a ser un mecanismo obsoleto a la hora de realizar cálculos lógicos. Hoy en día la computadora humana está siendo abiertamente desplazada por las computadoras mecánicas y eléctricas, que son mucho más veloces y eficientes. Si el principal activo y valor del hombre es su cerebro y su capacidad para calcular, entonces, éste se convertirá en un producto invendible en una era en la que la operación mecánica de razonar puede hacerse de manera más efectiva por las máquinas.

[…]

Si queremos continuar viviendo para el futuro, y que el principal trabajo de la mente sea la predicción y el cálculo, el hombre deberá eventualmente convertirse en un apéndice parasitario de la masa de un reloj.”

Sin lugar a dudas, Watts no descarta la mente como una facultad humana carente de valor o fundamentalmente peligrosa. Más bien, él insiste en que si permitimos que su sabiduría inconsciente se despliegue en completa libertad - como por ejemplo, lo que ocurre durante la fase de ‘incubación’ del procesamiento inconsciente en el proceso creativo - la mente se vuelve una aliada en lugar de una tirana. Es sólo cuando tratamos de controlarla y volverla contra sí cuando surgen los problemas:

"Cuando trabaja adecuadamente, el cerebro es la forma más elevada de  ’sabiduría instintiva.’ Así, éste debería funcionar como el instinto de regresar a casa que tienen las palomas y la formación del feto dentro del útero - sin verbalizar el proceso o sin saber ‘cómo’ lo hace. El cerebro auto-consciente, como el corazón auto-consciente, es un desorden, y se manifiesta a través de una sensación aguda de separación entre ‘yo’ y mi experiencia. El cerebro sólo puede asumir su comportamiento adecuado cuando la consciencia hace aquello para lo que está diseñada: no dar vueltas y vueltas con el fin de salirse de la experiencia presente, sino ser (estar), sin esfuerzo, consciente de ella."

Y sin embargo, el cerebro da vueltas y vueltas, produciendo nuestra gran inseguridad humana y la ansiedad existencial en medio de un universo de flujo constante. (Porque, como Henry Miller afirmó memorablemente, “Es casi banal decirlo, sin embargo, es necesario enfatizarlo constantemente: todo es creación, todo es cambio, todo es flujo, todo es metamorfosis.”) Paradójicamente, reconocer que la experiencia de presencia es la única experiencia, es también un recordatorio de que nuestro ‘yo’ no existe más allá de este momento presente, que no hay un ‘yo’ permanente, estático e inmutable que tenga la capacidad de concedernos cualquier tipo de seguridad y certeza para el futuro - y aún así continuamos persiguiendo precisamente esa seguridad del futuro, que sigue siendo una abstracción. Nuestra única oportunidad para despertar de este círculo vicioso, sostiene Watts, es ser plenamente conscientes de  nuestra experiencia presente - algo muy diferente a juzgarla, evaluarla, o medirla en comparación con un ideal abstracto o arbitrario. Watts escribe: 

"Hay una contradicción en querer estar perfectamente seguro en un universo cuya naturaleza es lo momentáneo y la fluidez. Pero la contradicción se encuentra un poco más profunda que el mero conflicto entre el deseo por la seguridad y el hecho del cambio. Si quiero estar seguro, es decir, protegido del flujo de la vida, estaré deseando estar separado de la vida. Sin embargo, es este mismo sentido de separación el que me hace sentir inseguro. Estar seguro significa aislar y fortalecer al ‘yo’, pero es sólo el sentimiento de ser un ‘yo’ aislado lo que me hace sentir solo y con miedo. En otras palabras, cuanta más seguridad logre tener, más me hará falta.

Para ponerlo todavía más claro: desear seguridad y sentir inseguridad es exactamente lo mismo. Retener el aliento es perder el aliento. Una sociedad basada en la búsqueda de la seguridad no es más que un concurso de ver quién aguanta más tiempo la respiración y en el que todo el mundo está tan tenso como un tambor y tan morado como una remolacha.”

Watts aborda de manera especial el tema de la auto-superación - algo particularmente importante a la hora de las resoluciones de año nuevo - y nos advierte la implicación en su raíz:

"Sólo puedo tomarme en serio el asunto de tratar de vivir a la altura de un ideal, para mejorarme a mí mismo, si estoy partido en dos pedazos. Tendría que haber un ‘yo’ bueno que intente mejorar al ‘yo’ malo. El ‘yo’ que tiene las mejores intenciones, tratará de trabajar sobre el obstinado ‘mí,’ y la lucha entre los dos acentuará la diferencia entre ellos. En consecuencia, el ‘yo’ se sentirá más separado que nunca, por lo que simplemente se aumentarán los sentimientos de soledad y desconexión que hacen que el ‘mí’ se comporte tan mal."

La felicidad, sostiene, no es cuestión de mejorar nuestra experiencia, o incluso simplemente confrontarla, sino permanecer presente con ella en el sentido más íntimo:

"Pararse frente a frente con la inseguridad no significa comprenderla. Para comprenderla, no debes enfrentarla sino SER la inseguridad. Es como el cuento persa del sabio que llegó a la puerta del Cielo y llamó. Desde dentro la voz de Dios preguntó: ‘¿Quién está ahí?’ y el sabio respondió: ‘Soy yo.’ ‘En esta Casa,’ respondió la voz, ‘no hay espacio para ti y para mí.’ Entonces el sabio se fue, y pasó muchos años reflexionando sobre la respuesta en profunda meditación. Volviendo por segunda vez, la voz hizo la misma pregunta, y de nuevo el sabio respondió: ‘Soy yo.’ La puerta permaneció cerrada. Después de algunos años regresó por tercera vez, y mientras tocaba, la voz una vez más demandó, ‘¿Quién esta ahí?’ Y el sabio gritó, ‘¡Soy tú mismo!’ Y la puerta se abrió."

En verdad no nos damos cuenta que no hay ninguna seguridad, afirma Watts, hasta que confrontamos el mito del yo fijo y reconocemos que el ‘yo’ sólido no existe - algo que la psicología moderna ha denominado ‘la ilusión del yo’. Y sin embargo, es algo increíblemente difícil de hacer, porque en el mismo acto de esta comprensión hay un yo comprendiendo. Watts ilustra brillantemente esta paradoja:

"Mientras estás observando esta experiencia presente, ¿estás consciente de alguien observándola? ¿Puedes encontrar, aparte de la experiencia en sí misma, algún experimentador? ¿Puedes, al mismo tiempo, leer esta oración y pensar acerca de ti mismo leyéndola? Descubrirás que para pensar acerca de ti leyéndola, deberás, por un instante, dejar de leerla. La primer experiencia es leer. La segunda experiencia es el pensamiento, ‘estoy leyendo.’ ¿Puedes encontrar algún pensador que esté pensando el pensamiento, ‘estoy leyendo’? En otras palabras, cuando la experiencia presente es el pensamiento ‘estoy pensando’, ¿puedes pensar acerca de ti mismo pensando ese pensamiento?

Una vez más, simplemente tienes que dejar de pensar, ‘estoy leyendo.’ Pasas a una tercera experiencia, que es el pensamiento, ‘Estoy pensando que estoy leyendo.’ No dejes que la rapidez con la que estos pensamientos cambian te engañen con la sensación de que los estás pensando simultáneamente.

[…]

En cada experiencia presente sólo estuviste consciente de esa experiencia. Jamás estuviste consciente de estar consciente. Nunca fuiste capaz de separar al pensador del pensamiento, al conocedor de lo conocido. Lo único que encontraste fue un pensamiento nuevo, una experiencia nueva.”

Lo que nos hace incapaces de vivir en presencia consciente pura, señala Watts, es el juego y la cadena de nuestra memoria y nuestra distorsionada relación con el tiempo:

"La idea de un pensador separado, de un ‘yo’ distinto de la experiencia, viene de la memoria y de la rapidez con la que cambia el pensamiento. Es como cuando se hace girar un leño encendido para dar la impresión de un círculo continuo de fuego. Si imaginas que la memoria es un conocimiento directo del pasado en lugar de una experiencia presente, se obtiene la ilusión de conocer el pasado y el presente al mismo tiempo. Esto sugiere que hay algo en ti distinto de las experiencias del pasado y del presente. Razonas, ‘Conozco esta experiencia presente, y es diferente a la experiencia pasada. Si puedo comparar a las dos, y notar que la experiencia ha cambiado, entonces, yo debo ser algo constante y aparte.’

Pero, de hecho, tú no puedes comparar esta experiencia presente con una experiencia pasada. Sólo puedes compararla con una memoria del pasado, que es parte de la experiencia presente. Cuando ves con claridad que la memoria es una modulación de la experiencia presente, resultará obvio que tratar de separarte a ti mismo de esta experiencia es tan imposible como tratar de hacer que tus dientes se muerdan a sí mismos.

[…]

Entender esto es comprender que la vida es completamente momentánea, que no hay permanencia ni seguridad, y que no hay ningún ‘yo’ que pueda ser protegido.”

Y allí está el punto crucial de nuestra lucha humana:

"La verdadera razón de por qué la vida humana puede ser tan absolutamente desesperante y frustrante no es debido a que haya hechos llamados muerte, dolor, miedo, o hambre. La locura del asunto es que cuando esas cosas están presentes, les sacamos la vuelta, nos quejamos, nos retorcemos, nos sacudimos para intentar sacar al ‘yo’ fuera de la experiencia. Fingimos ser amebas, y nos tratamos de proteger de la vida dividiéndonos en dos. La cordura, la completud y la integración se encuentran en la comprensión de que no estamos divididos, que el hombre y su experiencia presente son uno, y que nunca podrá encontrarse ninguna mente y ningún ‘yo’ separado.

Para entender la música, tienes que escucharla. Pero mientras pienses: ‘Estoy escuchando esta música’, no la estarás escuchando. “

'La Sabiduría de la Inseguridad' es un libro inmensamente maravilloso - existencialmente necesario, incluso - en su totalidad, y es uno de esos libros destinados a permanecer contigo durante toda tu vida.

- Traducido por Tarsila Murguía

Fuente: http://www.brainpickings.org/2014/01/06/alan-watts-wisdom-of-insecurity-1/