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domingo, 26 de septiembre de 2021

¿Donde Descansar? - Geoffrey Molloy

A veces la vida puede parecer como si hubiéramos subido a un tiovivo que va cada vez más rápido. A veces sólo queremos que pare un momento; nos gustaría simplemente bajar, incluso si fuese durante poquito tiempo. Sin embargo, el mundo en que vivimos y trabajamos es mucho más acelerado y desconectado que el mundo de mi niñez y juventud. Pensé que esta idea se debiese tal vez a mi edad pero en los cursos que imparto, he descubierto que muchas personas, incluso las que tienen la mitad de mi edad, se sienten de la misma manera. Justo cuando pensamos que las cosas no pueden ir más rápido o volverse más desconectadas, otra tecnología más  ─ nueva o perturbadora se explota en nuestro mundo, lanzándonos en un futuro aún más impredecible. Sentimos que no podemos seguir el paso pero tampoco podemos aflojar el ritmo. Perdemos el norte y dejamos de sentirnos centrados. Ojalá tuviésemos una especie de refugio, un lugar de descanso dónde poder pausar, respirar un par de veces y refrescar nuestra perspectiva.

Las maravillosas noticias son que todos tenemos justo esto dentro de nosotros mismos. Sólo tenemos que elegir entrar dentro. Así que… ¿Por qué no hacemos esto? Nos encontramos seducidos y atrapados por nuestros pensamientos. Nos olvidamos de que somos mucho más que nuestros pensamientos. Nos olvidamos de que los pensamientos no son más que esto: sólo pensamientos – eventos mentales que surgen, existen un rato y luego desaparecen. En vez de esto, creemos la película compulsiva y morbosa que estos pensamientos crean en nuestra pantalla mental. La película es muy absorbente, irresistible; se llama “Yo, mi vida, mi sufrimiento, mis deseos, mi futuro, mi pasado”. El argumento cambia según cómo nos sentimos en el momento. Cuando nos sentimos bien, tenemos confianza en que habrá un final feliz. Cuando nos sentimos mal, nos aseguramos un final desastroso.

Intentar sentirnos centrados en esta película, en este flujo de pensamientos siempre en cambio, es parecido a intentar encontrar el sentido en las olas pequeñas encima del agua de un lago. Existe una alternativa si tan sólo eligiésemos verlo. Es nuestro verdadero centro: la mente observadora. Se trata de aquel espacio alrededor de nuestros pensamientos; es lo que hace posible observar nuestros pensamientos; es el cielo azul infinito de la mente observadora que contiene la totalidad de nuestra experiencia de la que las “nubes” ─ nuestros pensamientos ─ forman sólo una parte. Este campo espacioso infinito de consciencia siempre está ahí ─  tan grande, tan amplio que abarca toda tu experiencia. Siempre nos ha acompañado ─ siempre tranquilo; no critica, simplemente observa. Es un lugar de descanso natural.

Por mucho que nuestros pensamientos cambien, por mucho que nuestro ego se haya desarrollado, el observador ha permanecido tan constante como el cielo azul infinito. Es el mismísimo observador que observaba cuando teníamos tan sólo tres años. Es el mismo observador que nos acompañaba cuando éramos adolescentes. Nos acompaña ahora y siempre nos acompañará ─ profundamente tranquilo, sin dejarse perturbar, observando.

Elige entrar en este lugar de descanso natural. Pon el despertador para recordarte varias veces al día de elegir entrar en este lugar de descanso natural – el lugar del observador, tu verdadero centro. Coge entre 3 y 5 minutos y simplemente observa, sin juzgar, con curiosidad abierta, bondad y humor. Fíjate en tus sentidos: en lo que escuchas, lo que ves, lo que hueles, lo que tocas, cómo te sientes ─ las sensaciones en tu cuerpo. Los pensamientos surgirán inevitablemente; simplemente observa cómo llegan, existen un rato y luego desaparecen, sin dejar rastro.

Si haces esto abres la puerta a la experiencia de la sensación milagrosa de simplemente estar vivo. Cuánto más observes, tanto más ves; verás lo asombroso que es la vida, el maravilloso regalo de estar aquí ahora mismo. El ego, la ilusión de estar separado de todo, se esfuma. En su lugar te encuentras con un profundo sentido de conexión, de plenitud, de sentir cómo formas parte de todo. Te dejo con las palabras de William Blake:

“To see a World in a Grain of Sand,

And a Heaven in a Wild Flower,

Hold Infinity in the Palm of your Hand

And Eternity in an Hour.”

Traducción:

“Ver un Mundo en un Grano de Arena,

Y un Cielo en una Flor Silvestre,

Sujetar el Infinito en la Palma de tu Mano

Y la Eternidad en una Hora.”

 

Autor: Geoffrey Molloy

domingo, 14 de junio de 2020

Ya existe buena salud, solo necesita observarla -  Vic Shayne, PhD

Traducido con Amor desde… https://upliftconnect.com/

 

Es donde siempre ha estado ...

La búsqueda de una salud óptima ha sido una obsesión durante milenios. Irónicamente, la salud y la felicidad están aquí, donde siempre han estado. Si bien esto puede sonar como un koan o una paradoja, tenemos que comenzar con una incursión en el significado de la conciencia para darle sentido a todo. Esta puede ser la parte más difícil porque pocos supuestos expertos pueden llegar a un acuerdo sobre qué es realmente la conciencia.

Los neurocientíficos, sabios, físicos cuánticos, psicólogos y la comunidad médica no pueden encontrar un consenso sobre el tema de la conciencia. Los científicos materialistas (convencionales) creen que es un artefacto del cerebro, mientras que muchos otros dicen que preexiste al cerebro, el cuerpo y la mente. La filosofía védica de la antigua India reconoce la primacía de la conciencia como la base del individuo, el universo y todo lo demás. Teniendo en cuenta esta enseñanza oriental, se hace más fácil comprender la conexión entre la salud, la felicidad y la conciencia.

Sabiduría de la tradición védica

Los sabios védicos, que han estado investigando el núcleo del ser durante milenios, consideran la conciencia como la totalidad de todo lo que es. Es acción, creación, destrucción, movimiento, energía, todas las formas, mentes, cuerpos, fenómenos, pensamientos, etc. Y, la conciencia libera la potencialidad de lo que aún tiene que manifestarse. En esta totalidad, encontramos la esencia de la salud y la felicidad, que son expresiones de conciencia.

HWL Poonja , un sabio iluminado, enseñó: "No hay nada que esté fuera de la conciencia ... No hay nada donde no hay conciencia ... ¿De dónde viene esta conciencia y hacia dónde va? Ni va ni viene de ninguna parte. Siempre está aquí y ahora ... Necesitas conciencia para saber que eres una persona y que este es un objeto. Todos están dentro de la conciencia. No puedes negarlo ... Si estás atado o incluso si eres libre, ellos [ambos estados] aún permanecen conscientes”.

Los físicos cuánticos revelan que debajo de la estructura física aparente no hay nada más que energía, que somos seres energéticos.

El físico cuántico y meditador vitalicio John Hagelin es una de las muchas estrellas en ascenso de la ciencia de punta que ha unificado las antiguas enseñanzas de los Vedas con los hallazgos de la física cuántica. Hagelin ha demostrado que la conciencia y el campo unificado de Einstein son lo mismo. Dijo  que la "autoobservación" es un concepto clave que vincula la ciencia con la espiritualidad, porque es a través de la autoobservación o la autoindagación, que tantos místicos se han dado cuenta de que no hay conciencia individual separada de la totalidad de la existencia. Esta totalidad, la conciencia, es lo que hace unificado el campo unificado (cuántico).

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La "autoobservación" es un concepto clave que vincula la ciencia con la espiritualidad.

 

Bruce Lipton, autor de The Biology of Belief, señaló que el campo cuántico "da forma al mundo material". En esencia, la salud y la felicidad surgen de la conciencia. Lipton escribió: “Los físicos cuánticos revelan que debajo de la estructura física aparente no hay nada más que energía, que somos seres energéticos. Eso significa que interactuamos con todo en el campo. Esto tiene un impacto importante en la atención médica. La física cuántica revela que las energías siempre están entrelazadas entre sí”.

El poder de la observación

En los niveles más profundos, lo que determina la buena salud y la felicidad no es un factor singular, sino todo el movimiento de la conciencia. La conciencia contiene las semillas, la potencialidad, para una buena salud, así como contiene las semillas para cualquier otra eventualidad y expresión. Por lo tanto, la creación de buena salud tiene más que ver con reconocer que ya existe que con esforzarse en un intento de manipular la totalidad de la conciencia para sanar y apoyar su cuerpo en particular. Este reconocimiento ocurre no por esfuerzo, sino por observación sin juicio.

Cuando observa con suficiente persistencia, motivación e interés, encuentra lo que siempre ha estado presente, incluida la buena salud y la felicidad. Una forma aún más simple de afirmar esto es que si busca una buena salud, la encontrará. Esto significa que también encontrará otras expresiones de conciencia que apoyan la buena salud: alimentos, hierbas, ejercicio, meditación, risas, sueño e incluso el médico adecuado.

Pasaron miles de años antes de que los científicos descubrieran el poder de la observación, que es algo que los sabios iluminados han enseñado a través de los siglos. En los últimos cien años, la física cuántica descubrió que la observación es la clave para desbloquear el potencial a través de lo que se conoce como el "efecto observador".

Kenneth Baclawski, investigador de semántica de datos y profesor de la Norteasen University, Boston, explicó : "El efecto del observador es el hecho de que observar una situación o fenómeno lo cambia ... La idea de que simplemente observar una situación puede cambiarla es contraintuitiva". Más tarde, los efectos del observador fueron reconocidos en otros campos, como la sociología, la psicología, la lingüística y la informática ".

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La conciencia contiene semillas, o potencialidad, para cada expresión.

 

Cuando los primeros pioneros de la teoría cuántica notaron por primera vez el efecto del observador, explicó Philip Ball para la BBC , los físicos "estaban profundamente preocupados". Parecía socavar la suposición básica detrás de toda ciencia: que existe un mundo objetivo, independientemente de nosotros. Si la forma en que se comporta el mundo depende de si lo miramos y de cómo lo miramos, ¿qué puede significar realmente la 'realidad'?

La realidad no es lo que se crea a través de la observación, sino lo que se encuentra. A través de la observación, explicó el filósofo místico Jiddu Krishnamurti, uno puede "tomar conciencia de la interferencia del pensamiento". El acto de observar produce la comprensión de que hay algo más allá (o antes) del pensamiento, que es el contenido de la conciencia.

La buena salud existe: solo tienes que darte cuenta

Debido a que este mundo es una expresión de conciencia, potencialmente podemos encontrar todas las soluciones a cada enfermedad y síntoma. Olawale Qazeem, un bioquímico nigeriano que estudió medicina naturista en Calcuta, dijo: "Sostengo que no hay enfermedades incurables, pero puede haber casos incurables".

La observación le permite notar las curas de la naturaleza, las formas de restaurar su salud, qué hierbas y alimentos son necesarios e indicados, cómo meditar para nutrir la mente, otras personas de ideas afines que adoptan soluciones naturales para la salud, y mucho más. Esto se debe a que la observación es el acto de abrirse a las posibilidades. Por el contrario, si acepta ciertas creencias con respecto a lo que es posible y lo que no, entonces limita lo que viene a su vida a una pequeña porción de toda la conciencia.

La terapeuta de yoga de Ayuverda, Elizabeth Sullivan, explicó: “Cuanto más en sintonía estamos con la naturaleza y los elementos, más podemos invocar nuestra autocuración. La naturaleza calma y cura el sistema nervioso y nos invita a conectarnos con algo más grande que nosotros. Nos permite recordar que somos más que este cuerpo y esta mente, y que estamos completos y conectados ".

Parece un largo camino desde el concepto laxo e intangible de conciencia hasta la imagen de salud de cada persona, pero esto es solo debido a cómo la mente ha sido condicionada para pasar por alto lo obvio. La conciencia es la totalidad de todo lo que es, y en esta totalidad está la potencialidad y la manifestación de la salud, la curación, la felicidad y la prevención de enfermedades. La realización de una buena salud comienza con la observación de lo que es posible, así como de lo que ya está aquí.

 

https://upliftconnect.com/good-health-already-exists-you-just-need-to-observe-it/

 

jueves, 4 de junio de 2020

El arte de la observación: lo que aprendí como observadora en el tren - Veena Chatani

Traducido con Amor desde...https://www.elephantjournal.com

 

El metro de Nueva York es un lugar fascinante para ser observador.

Lentamente camino por los dos tramos de escaleras sucias hacia el mundo subterráneo, tratando de estar atenta en una ciudad donde todos parecen tener prisa por llegar a su destino. Noto la impaciencia que me rodea y elijo ignorar las miradas irritadas. Estoy de vacaciones. Puedo permitirme perder la noción del tiempo.

Veo una rata en las vías, husmeando, buscando ansiosamente algunas sobras para comer. Nunca viajan solas, por lo que debe haber más de una. El tren se detiene y yo me subo. Encuentro un asiento en la esquina, cerca de la puerta.

Me encanta ver gente en el tren. Me convierto en un observador, el testigo que observa a los que me rodean. Soy anónima, como una mosca en la pared.

Veo a una madre abrazando a su niña pequeña en su primer día de escuela. Se aferra a ella con fuerza como si nunca quisiera dejarla ir. Los ojos de la niña deambulan, examinando con curiosidad su nuevo mundo en el metro.

Tres adolescentes están conversando sobre su maestro de matemáticas y el nuevo horario de clases. Están tratando de averiguar si tendrán tiempo este año para pasar el rato después de la escuela los miércoles como en el último trimestre.

Un caballero alto y delgado con una chaqueta de cuero marrón está parado con su maletín en el piso entre sus piernas. Se apoya contra el poste mientras está pegado a las últimas páginas de su libro. Trato de ver lo que está leyendo sin ser demasiado visible. Él no parece estar agarrándose a nada, y espero que no tropiece y caiga sobre la dama asiática a mi lado jugando Candy Crush, ajena a su entorno.

Un joven vestido con una sudadera con capucha roja y una mochila roja y negra se sienta en el asiento de la ventana, mirando hacia la oscuridad mientras el tren se precipita por el túnel.

El pasajero sentado frente a mí se ha quedado dormido; su cabeza se inclina hacia atrás y su boca se abre. Recuerdo haber escuchado un mito el otro día que los humanos ingieren ocho arañas al año mientras duermen. Me pregunto si debería advertirle.

Llegamos a nuestra próxima parada. Hay un tirón repentino, y luego algo de movimiento cuando algunos pasajeros se bajan. Una mujer harapienta se sube al tren. Parece que acaba de salir de la cama: su cabello rubio parece que no ha sido cepillado en días, y su falda y top lucen deshilachados. Tiene hambre y pide algunas monedas para comprar comida para esta noche. Todos la ignoran, incluyéndome a mí, el comportamiento típicamente aceptable en el metro.

Nadie hace contacto visual; es fácil cuando puedes mirar tu teléfono y fingir que no te das cuenta. Ella es anónima como yo, excepto que tengo planes para cenar.

Reconozco que tengo algo en común con todas estas personas a mi alrededor. Yo también fui una vez una madre que llevaba a mi hijo a la escuela en su primer día, experimentando esa sensación mixta de alivio y ansiedad de dejar a mi hijo con extraños.

Yo también era ese adolescente, feliz de ver a mis amigos después de un largo receso de verano, o la persona incapaz de dejar ese gran libro en rústica. Yo también he tenido días en los que miro a la nada y dejo que mi mente divague en la oscuridad. Nunca acepté una invitación para jugar Candy Crush; sin embargo, mantengo mi mente ocupada escribiendo en mi teléfono, y me pregunto si he consumido arañas este año ...

Yo también ignoré a la mujer desesperada rogando pormonedas. Me detengo y me pregunto por qué hice la vista gorda. ¿Fue miedo? Abrir mi billetera en el metro ciertamente no es sabio. ¿Debería haberle dado un dólar? ¿Soy egoísta y antipática? ¿Cuál es la norma? ¿Hay una norma? ¿Me importa si hay una norma?

¿Me habría comportado de otra manera si la hubiera mirado a los ojos y visto su desesperación? ¿Qué haría una persona sabia? ¿Por qué me siento incómoda? ¿Podría algún día ser una dama mendigando en el tren? Tantos pensamientos pasan por mi mente.

De repente, ya no soy el observador de mi mundo exterior. Mientras analizo mis pensamientos, me he convertido en el observador de mi mundo interior. Es fácil juzgar a los demás y mirar el mundo desde afuera. Sin embargo, examinar mis propias acciones se vuelve más desafiante. El tren se ralentiza y mis pensamientos se interrumpen: 42nd Street, Bryant Park, es mi parada.

Me levanto y miro hacia atrás. La desordenada dama ha desaparecido. Me bajo del tren y las puertas se cierran detrás de mí. Subo los escalones sucios hacia la luz del día sintiéndome incómoda, dejando atrás el subsuelo y una mente dudosa.

Cuando nos despojamos de todos nuestros títulos, todos somos iguales. Todos somos personas anónimas que experimentan este mundo de manera similar.

Cada pasajero es un individuo único, sin embargo, todos parecemos tener algo en común. Podemos provenir de diferentes orígenes; sin embargo, compartimos pensamientos, emociones y experiencias similares.

Cuando nos demos cuenta de esto, podremos vernos en todos.

Lo que nos hace diferentes es cuando hacemos una pausa para examinar nuestras vidas y nuestras acciones. Podemos elegir la forma en que respondemos a las situaciones. Podemos comunicarnos entre nosotros a través de una sonrisa o un gesto amable, tal vez entregando un dólar a alguien que lo necesite. Cada acción crea una oportunidad para una consecuencia alternativa: una oportunidad de cambiar nuestra historia y la historia de otra persona para ese día. Podemos aprender a pensar antes de actuar en lugar de seguir ciegamente a la multitud. La próxima vez que suba al tren F, recordaré guardar un dólar en mi bolsillo, por si acaso vuelvo a ver a la mujer harapienta.

No siempre tomo el metro, ya que no está disponible en mi ciudad natal. Sin embargo, tengo la oportunidad de meditar todos los días.

La meditación es muy parecida a estar en el tren F. Nos tomamos unos minutos para ir al subsuelo de nuestra mente, donde observamos nuestros pensamientos mientras observamos a todos los pasajeros que viajan con nosotros en el tren.

Aprendemos a observar cómo nuestros pensamientos van y vienen, como los pasajeros del tren F. Podemos elegir interactuar con ellos, examinarlos o simplemente observarlos sin juzgarlos.

Si permanecemos en el tren el tiempo suficiente, notaremos que a medida que nos acercamos a la última parada, el número de pasajeros comienza a disminuir. Hasta que lleguemos a Coney Island y seamos los únicos que quedan en el tren. Es silencioso, excepto por el chirrido de los frenos. Ahora podemos abrir los ojos, bajar del tren y continuar nuestro camino.

Mañana volveré a subir.

Veena Chatani

https://www.elephantjournal.com/2019/10/the-art-of-observation-what-i-learned-from-becoming-the-witness-on-the-f-train-veena-chatani/

 

Cómo usar la meditación para fortalecer a tu observador interno - Kathie Overeem

Kathie Overeem

Traducido con Amor desde… https://www.elephantjournal.com

 

Uso la meditación como una herramienta para investigar el funcionamiento íntimo de la mente. Esto ha llevado a un cambio en lo que considero ser yo. Con lo cual me refiero a la verdadera esencia central de mí mismo. La mente percibe continuamente el flujo del mundo exterior e interno, modifica nuestra comprensión funcional de todo y gobierna nuestros sentimientos y comportamientos siempre cambiantes.

El historiador Drew Faust lo dijo bien:

“Nos creamos a partir de las historias que contamos sobre nuestras vidas, historias que imponen propósito y significado en experiencias que a menudo parecen aleatorias y discontinuas. A medida que examinamos nuestro pasado en un esfuerzo por explicarnos a nosotros mismos, descubrimos o inventamos motivaciones consistentes, patrones característicos, valores fundamentales, un sentido de uno mismo. Creado a partir de nuestros recuerdos, nuestras historias se convierten en nuestras identidades ".

A través de la introspección, trato de separar mi propia mente: cómo percibe el mundo y las experiencias y motivaciones subyacentes que influyen en mis percepciones y acciones.

Me dejó pensando: ¿es esto todo lo que hay para mí? ¿Soy simplemente una suma de toda una vida de experimentar corrientes de pensamientos y sensaciones de mi mundo interno y externo? O, aún más simplista, ¿una combinación de lo que siento en el momento presente?

Gracias a la meditación, todo esto comenzó a cambiar.

Hay varios estilos diferentes de meditación. La observación abierta es uno. Es un estilo en el que nos identificamos menos con las fluctuaciones de la mente. En cambio, practicamos cultivar la conciencia de los pensamientos, sentimientos y percepciones sensoriales. Seguimos atentos pero con un sentido de desapego; libre de juicio o enfoque selectivo. Esto contrasta con los estilos de meditación centrados en la atención, donde el foco de la meditación es un objeto, más comúnmente la respiración.

Para mí, estos estilos de meditación no son mutuamente excluyentes. Mi práctica comienza enfocándome en la respiración. El cambio de mi modo típico de pensar a un estado de observación es un salto demasiado grande. Necesito algo para cerrar la transición. Centrarme en la respiración me permite alejarme del flujo de "charla" mental y preocupaciones sensoriales, y en su lugar usar un objeto de atención para anclar en el momento presente. A partir de ahí, mi enfoque puede ampliarse lentamente y los pensamientos y sensaciones van y vienen mientras practico permanecer sin involucrarme y simplemente estar consciente.

Durante el monitoreo abierto, asumimos el papel de observador, observando las fluctuaciones de la mente. Esto recuerda el argumento de Homunculus:

El Homúnculo (latín para hombre pequeño) es un observador en nuestras cabezas que observa nuestros procesos cognitivos. Esto probablemente parece una propuesta extraña: un hombre dentro de nuestras cabezas. Sin embargo, es una metáfora de un agente inteligente que observa los procesos de la mente.

El argumento del Homúnculo se remonta a Descartes, quien sugirió que el Homúnculo era el alma y que el alma era necesaria para la conciencia. Incluso sugirió que estaba ubicado dentro de la glándula pineal. Debido a su posición privilegiada en el medio del cerebro, puede observar los procesos cognitivos en curso.

En los Yoga Sutras, se considera que nuestra conciencia es distinta de la mente, el cuerpo y el medio ambiente. Específicamente, la distinción es entre la conciencia y lo que se puede percibir.

Dentro de los Yoga Sutras parece que Patanjali también sugirió que la conciencia era más que solo el observador de la mente. En cambio, controla e ilumina sus procesos. A veces, podemos absorbernos dentro de los pensamientos y sentimientos fluctuantes de la mente. La meditación de monitoreo abierto es un medio por el cual podemos alejarnos de esta absorción y comenzar a permanecer en nuestra conciencia.

Aquí encontramos el Ser. El Ser es conciencia. No es materia sólida, carece de contenido. No se puede ver porque es el vidente. Nunca cambia porque el acto de ser consciente no cambia. En cambio, son los objetos de nuestra conciencia los que fluctúan e impregnan nuestra existencia de diferentes experiencias.

Cuando no estamos preocupados por esta naturaleza cambiante de la experiencia y, en cambio, entramos en un estado de conciencia absoluta, uno puede llegar al Samadhi. Definido como el estado más elevado del yoga, este es el último estado de conciencia en el que no se puede discernir nada más que el ser puro.

¿He llegado al Samadhi? Todavía no, pero estoy aprendiendo a experimentar mi mente de una manera recién descubierta. Sus pensamientos, sentimientos y recuerdos siempre cambiantes no están tan entrelazados con mi sentido del yo.

Es un cambio interesante en la percepción porque a menudo he asociado mi sentido del yo con las fluctuaciones de la mente. Por ejemplo, ha habido momentos en mi vida en los que me he sentido con mucha ira, enojada, frustrada, herida o tímida. A veces he empezado a creer que son característicos de mí y me he identificado con ellos. Pero ninguno de estos sentimientos soy yo, y ninguno de los pensamientos que dieron lugar a estos sentimientos soy yo. Estas funciones de la mente no son la esencia central de mi ser. Aun así, puedo experimentarlos. Al igual que puedo experimentar el sabor del café o el frío del viento invernal; pero no hay necesidad de identificarse con ningún sentimiento o pensamiento porque estas son solo sensaciones fugaces.

Este ha sido un cambio sorprendente en la percepción que he tenido en mi vida cotidiana. Descubrí que cuando no estoy atrapada en mis pensamientos y emociones, tengo más espacio para estar presente y atenta en mis tareas diarias y menos reactiva emocionalmente en mis relaciones. Definitivamente no soy un humano iluminado, libre de reacciones emocionales lamentables, pero las acepto y me siento más feliz.

Esto en sí mismo me mantiene practicando.

Algún día podría experimentar la esencia de mí misma que no cambia en este flujo constante de esta experiencia humana, lo que llamamos conciencia pura. Pero incluso si nunca lo hago, este ha sido un viaje valioso y sorprendente de autodescubrimiento.

Realmente recomiendo practicar la meditación. No requiere tanto compromiso como podría pensar inicialmente y ¿qué tienes que perder?

Bueno, tal vez solo tu sentido actual de ti mismo.

Kathie es practicante de ashtanga yoga , tiene un doctorado en psicología y actualmente trabaja como neurocientífica en Brisbane, Australia.

https://www.elephantjournal.com/2016/06/how-to-use-meditation-to-strengthen-your-inner-observer