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domingo, 10 de octubre de 2021

Cómo Practicar La Vigilancia Mental - Allen Watson

 

 La Sección IV, "Esto no es necesario", da una muy clara descripción de la vigilancia mental. La primera frase es lo que no queremos reconocer: "Si no puedes oír la voz de Dios, es porque no eliges oírla". Esta elección de no oír es lo que estamos intentando descubrir. Y "que tú escuchas la voz de tu ego queda demostrado por tus actitudes, tus sentimientos y tu comportamiento" (T, p. 57; T-4.IV.1:2). Para ver esto, también, es para lo que estamos observando. Estamos vigilando nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestro comportamiento para darnos cuenta de las formas en que escuchamos al ego.

 Más adelante, en la misma Sección IV de este capítulo, Jesús dice que ha hablado del ego como si fuera real porque "era necesario persuadirte de que no puedes desecharlo un poco, y debes comprender en qué gran medida de tu sistema de pensamiento está dirigido por el ego" (T, p. 61; T-4.VI.1:3,4). Esto es lo que Jesús nos está pidiendo que observemos: hasta qué punto nuestro pensamiento está dirigido por el ego. No comprendemos lo que hemos estado haciendo porque el ego es hábil en ocultarse a sí mismo. "¿Cómo puede mantener la trampa de su existencia excepto con espejos?" -(T, p.57; T-4.IV.1:7). El ego tiene que engañar, distraer y desenfocar nuestra atención para mantener su existencia. Esto es exactamente por lo que tenemos que observar nuestras mentes, vigilarlas cuidadosamente, ser dolorosamente honestos con nosotros mismos, y hacer un esfuerzo serio para ello. ¡No es fácil!

 En el párrafo 2, el Curso especifica qué es lo que se nos está pidiendo, lo que estoy denominando "vigilancia mental". Comienza recordándonos que no se nos está pidiendo cambiar nuestra mente. Es nuestra mente la que está escuchando al ego y eligiendo no escuchar al Espíritu Santo. Podemos cambiar esto, aunque podemos pensar que no podemos. Aquí el Curso traza un proceso que vamos a seguir, un proceso en el que veo cinco pasos. (Los cinco puntos están sacados del T-4.IV.2:1-9 o de la página 57 de la primera edición original en inglés; en lo que sigue, utilizo únicamente los números de frase como referencias).

1- Sé consciente de tu estado de ánimo.

 "Cuando tu estado de ánimo te diga que has elegido de forma equivocada, y esto es así siempre que no estés alegre...".

 El Curso nos pide empezar por ser conscientes de nuestro humor y sentimientos. En el momento en que notemos una falta de alegría, algo falta. Hemos hecho una elección equivocada en nuestras mentes, y el resultado es un estado de falta de alegría. Nuestros ánimos y sentimientos nos sirven de "sistemas de alarma inmediata". Son una alarma que se dispara diciéndonos que hemos hecho una elección equivocada. Un sentimiento de escasa alegría es un indicador de que necesitamos prestar atención a nuestras mentes y cambiarlas.

2- Sabe que esto no es necesario.

 El segundo paso, una vez que nos hemos hecho conscientes de nuestros sentimientos y dado la alarma, es reconocer o saber que "esto no es necesario" . La alegría siempre es posible. Estos estados de ánimo de depresión, ansiedad, o cualquier otro por el estilo, no son inevitables. No nos asaltan misteriosamente por accidente. No se imponen a nuestra mente por algún poder externo. "En cada caso" -fíjate en esto: en cada caso; no hay excepciones- "tú has pensado de forma errónea acerca de algún hermano que Dios creó y estás percibiendo imágenes que tu ego elabora en un cristal oscuro".

 ¿Qué es lo que hemos hecho? Hemos pensado de forma equivocada. Algo falta en nuestra mente. No es algo fuera de nosotros; es algo que está en nuestra mente. Concretamente, hemos pensado erróneamente acerca de un hermano que Dios creó. Puede ser que estemos pensando erróneamente acerca de otra persona; o de nosotros mismos. Pero en cada caso estamos teniendo pensamientos equivocados acerca de alguna creación de Dios. Estamos viendo esa creación como algo menos de lo que Dios hizo que fuera. ¡Esto, y sólo esto, es la fuente de nuestra falta de alegría!

 Cuanto más practico el Curso, más encuentro que puedo detenerme antes de que las cosas se pongan realmente feas. Solía necesitar algo como una importante depresión o el pánico total para despertar al hecho de que algo iba mal. Ahora, estoy empezando a reconocer pistas mucho menos elocuentes y a responder a ellas. Cada vez que mi dicha no es completa (como ocurre aún la mayor parte del tiempo), puedo hacer algo al respecto si lo deseo.

 Puesto que son nuestros pensamientos incorrectos los que están causando nuestra falta de alegría, la buena noticia es que podemos cambiar esos pensamientos. "Esto no es necesario". Si el problema es reaccionar con una falta de amor, la respuesta es simplemente elegir dar el amor que falta. Hay algo que podemos hacer acerca de la situación: podemos cambiar nuestros pensamientos.

3- Piensa acerca de tus pensamientos.

El tercer paso comienza con la acción correctiva: Piensa honestamente qué has pensado que Dios no hubiera pensado, y qué no has pensado que Dios hubiera pensado (T, p.57; T-4.IV.2:4)

 En otras palabras, pensar acerca de nuestros pensamientos. Pensar erróneamente fue la causa de nuestra pérdida de alegría, por lo tanto, piensa acerca de qué pensamientos equivocados pueden haber sido.

 Hay dos formas en que nuestros pensamientos pueden desviarse del blanco: positiva y negativamente. Positivamente, podemos aceptar algunos pensamientos ego como nuestros. Podríamos estar teniendo un pensamiento de ataque, o meditando sobre un agravio. Podríamos estar pensando en nosotros mismos como indignos. De alguna manera, nos estamos percibiendo a nosotros mismos o a un hermano como algo menos que una perfecta creación de Dios.

 O nuestro error puede ser negativo, uno de omisión más que de comisión. Podemos estar reteniendo el amor, fracasando en responder amorosamente a nuestra propia necesidad de un hermano.

 Me estoy encontrando con que tengo una gran resistencia a hacer esto. No es difícil entender qué nos está pidiendo el Curso, pero a veces parece difícil hacerlo. No quiero admitir que mis pensamientos pueden ser la causa de mi infelicidad, más que las causas externas a las que les he estado echando la culpa. No obstante, estoy empezando a aprender que, cuando lo admito, encuentro más paz.

4- En busca de lo que hemos hecho.

 Este paso es, en un sentido, la lógica continuación del paso anterior. Después de pensar acerca de cuáles han sido nuestros pensamientos equivocados, podemos buscar en nuestra mente qué es lo que hemos hecho o dejado sin hacer como resultado de esos pensamientos. A mí esto me parece diseñado para reforzar mi conocimiento de los efectos de mis pensamientos, para hacerme consciente de cómo han afectado mis pensamientos a la situación.

Este paso, bajo la guía del Espíritu Santo, puede facilitarme algunas pistas acerca de qué puedo hacer en el siguiente paso cuando he cambiado mi mente.

5- Cambia tu mente para pensar con la Mente de Dios.

 El siguiente paso queda establecido de forma muy sencilla: cambia tu mente para pensar con la Mente de Dios. La idea de cambiar nuestra mente, o elegir de nuevo, es uno de los principales temas del Curso. La última sección del Texto se titula "Elige de nuevo". Dice: "Siempre eliges entre tu debilidad y la fuerza de Cristo en ti" (T, p. 620; T-31. VIII.2:3). "En cada dificultad, en toda angustia, y en cada duda, Cristo te llama y de dice gentilmente, 'Hermano mío, elige de nuevo'" (T, p.620; T-31. VIII.3:2).

 Cuando oye esto, la mayoría de la gente se encuentra preguntándose: "Pero, ¿cómo lo hago?".  La respuesta más común del Curso es que no tenemos que preocuparnos con el cómo, sólo tenemos que desear hacerlo. Esto nos dice que cuando elegimos cambiar nuestras mentes, con el mínimo esfuerzo, el Espíritu Santo añade Su fuerza a la nuestra y hace que nos sea posible llevarlo a cabo.

 Para mí, lo que siempre parece funcionar, finalmente, es sencillamente hablarle al Espíritu Santo. Le digo exactamente qué me está ocurriendo; qué estoy pensando; cómo me siento; lo imposible que parece todo el asunto; y que no sé qué hacer al respecto. Para cuando he terminado de hablar, mi mente, de alguna manera, ha cambiado. No puedo decirte cómo funciona, pero funciona.

 El Espíritu Santo sabe perfectamente lo difícil que nos parece el cambio de mentalidad. él nos dice, "Puede parecer duro, pero es mucho más fácil que tratar de pensar en contra de ello" (T, p.57; T-4.IV.2:6); es decir, más fácil que tratar de pensar en contra de la Mente de dios. Y lo explica algo más ampliamente:

 Tu mente es una con la Mente de Dios. Negar esto y pensar de otra manera ha mantenido tu ego intacto, pero ha escindido, literalmente, tu mente.

 Para pensar en contra de Dios tenemos que ir contra nuestra propia naturaleza. El Curso nos dice, frecuentemente, que seguir la verdad o vivir en el amor es mucho, mucho más fácil que vivir en el ego porque amor es lo que nosotros somos. No puede ser duro ser lo que somos; ¡lo puede haber nada más duro que ser lo que no somos!

Únicamente la vigilancia mental nos liberará de los errores de nuestro ego.

Estos son los pasos del proceso de la Vigilancia Mental:

Sé consciente... Sabe... Piensa... Busca... Cambia...

No Necesitamos La Ausencia De Vigilancia

 Guarda tu mente de las tentaciones del ego, y no te dejes engañar por él. No te ofrece nada (T, p.57f; T-4.IV.6:1, 2)

El Curso nos está pidiendo abandonar la elección activa a favor del ego, elecciones que hemos pedido esconder a nuestra memoria. Dice que la mente es capaz de centrarse, elevándose por encima de nuestra fatiga, y sanarse a sí misma y a otros. Dice que lo sabremos con respecto a nuestras mentes cuando dejemos de prestar atención al ego.

 Jesús dice: "no estás lo suficientemente en guardia contra las demandas del ego como para desapegarte por ti mismo" (T, p.58; T-4.IV.6:4). Y repite de nuevo: "Esto no es necesario". En este caso, él no está hablando acerca de una manifestación concreta del ego, como tristeza, culpa o ansiedad. Está hablando acerca de todo el asunto de nuestra falta de vigilancia. Nuestra falta de vigilancia no es necesaria. Es algo que podemos cambiar, y es algo que se nos va a pedir que cambiemos.

Debemos Inscribirnos En El Curso

 T-4.IV.7:1 nos dice que "El hábito de comprometernos con Dios y Sus creaciones se hace fácilmente". Aunque no nos parece fácil, ciertamente. ¿Por qué no?

 El hábito se forja fácilmente "... si tú, de forma activa, te niegas a que tu mente se escabulla". "De forma activa" implica que debemos hacer un esfuerzo consciente; debemos actuar. Demasiado a menudo somos pasivos en vez de activos; permitimos que nuestra mente "se escabulla". El desarrollo de un hábito de "compromiso con Dios y con Sus creaciones" es lo que perseguimos, y desarrollar un hábito requiere práctica regular, consciente. Estamos acostumbrados a ser pasivos. Para desarrollar un hábito de "compromiso con Dios" debemos llegar a estar activamente implicados en nuestro proceso mental. Debemos inscribirnos en el curso.

Puede que pensemos que no podemos concentrarnos, pero se nos dice:

 “El problema no es de concentración; es la creencia de que nadie, incluido tú, es consecuente con ese esfuerzo. Acompáñame constantemente contra esta decepción, y no permitas que esa vieja creencia te eche para atrás. Los descorazonados son inútiles para sí mismos, pero únicamente el ego puede estar descorazonado”.

 Cuando permanecemos pasivos, ni siquiera participamos en la carrera; tropezamos en la puerta de salida. Tropezamos con la idea de que el esfuerzo no vale la pena. Toma nota de que no requiere esfuerzo. Probablemente tenemos alguna idea del gran esfuerzo que conllevaría controlar con nuestro sistema de pensamiento de esa manera, y el triste hecho es que no creemos que valgamos ese esfuerzo. Tenemos tan pobre opinión de nosotros mismos que pensamos que no seremos capaces de llevarlo a cabo, o que no pensamos que nuestro Ser merezca esa molestia. ¡Qué pensamiento tan "raído"! Si estamos descorazonados al principio somos inútiles para nosotros mismos. Esto es un "engaño", obviamente un engaño del ego para impedirnos siquiera intentarlo. No permitamos que el desánimo nos haga dar marcha atrás, y tomemos partido por el Espíritu Santol en contra de ese desánimo.

 Cuando me sorprendo yendo a la deriva por unas horas o unos días, sin prestar atención o sintiéndome vagamente desanimado, he llegado a reconocer que, en alguna parte, por alguna razón, he debido decidir que no valgo el esfuerzo. Lo que me devuelve a la práctica es la comprensión de que ¡realmente sí merezco el esfuerzo! Yo merezco vivir en la alegría, y la Voluntad de Dios para mí es la perfecta felicidad.

 No aceptes nada que sea menos que esto, y rechaza como meta cualquier cosa que no sea esto. Vigila estrechamente en tu mente cualesquiera creencias que impida su realización, y apártate de ellas. Juzga lo bien que lo has hecho según tus sentimientos, porque ése es el único uso correcto del juicio (T, p.58; T-4.IV.8:4-6).

 Jesús me dice que controle mis sentimientos. Puedo preguntarme a mí mismo, "¿Soy dichoso?"  Si no lo soy, puedo comprometerme activamente en el proceso que se ofrece aquí. Sé que esto no es necesario; pienso acerca de mis pensamientos; busco mis acciones; y cambio mi mente. Así es como yo juzgo en contra del ego; así es como llego a identificarme con mi Ser tal y como Dios me creó.

En el decimoprimer párrafo, el Curso nos asegura que podemos y que lo haremos. él dice:

 No estoy equivocado. Tu mente elegirá unirse a la mía, y juntos somos invencibles (T, p.59; T-

4.IV.11:4,5)

 La vigilancia mental es una lección que podemos aprender. Si el Espíritu Santo nos pide que la aprendamos, eso significa que podemos aprenderla. Si nos pide que la aprendamos, nos mostrará cómo hacerlo. ¡Nosotros valemos el esfuerzo! Y las recompensas son tales experiencias de paz y dicha que nunca querremos volver a ocultarnos tras nuestro ego de nuevo.

 

 Allen Watson

Dirijo un grupo de estudio semanal en  Un curso de milagros  en la Iglesia Unity de Portland, Oregon. De 1993 a 2006, trabajé con Robert Perry en The Circle of Atonement, una organización de enseñanza y sanación centrada en Un Curso de Milagros  y con sede en Sedona, Arizona. Antes de eso, trabajé como programador de computadoras, capacitador, administrador de sistemas y consultor en computadoras VAX / VMS. Ahora estoy jubilado, sigo escribiendo y vivo en Portland con mi esposa, Peggy Baldwin, y disfruto de la genealogía y el estudio de la Biblia como pasatiempos. En 2012, completé mi formación como Maestra Licenciada en Unity (LUT) para   Unity of Portland , donde también doy clases sobre principios metafísicos y la Biblia.

En el Círculo, fui autor y coautor de numerosos libros sobreUn curso de milagros, incluido mi éxito de ventas, A Workbook Companion , que contiene comentarios sobre las 365 lecciones diarias del Workbook. Otros

 

sábado, 9 de octubre de 2021

La Práctica De La Vigilancia Mental - Introducción-Allen Watson

Introducción A La Vigilancia Mental

La elección fundamental que nos confronta a todos es: ¿Qué voz escucharemos? ¿La voz del ego o la voz del Espíritu Santo? (Texto, p. 57; T-4. Int.2:1) La vigilancia mental consiste en reconocer esta voz como nuestra responsabilidad fundamental. Hasta que no desechemos el ego de nuestras mentes, mediante la elección consciente, sencillamente nosotros re-elaboramos la separación en cada momento de nuestras vidas. El ego sólo puede ser expulsado voluntariamente (Texto, p. 57; T-Int.3:4-6).

 Enseñar y aprender nos capacita para cambiar nuestras mentes, lo que las hace enormemente fuertes. Pero sin la voluntad de cambiar no podemos aprender nada. El sistema de pensamiento de nuestro ego nos metió en este lío y, a menos que estemos dispuestos a cambiar esta forma de pensamiento, permaneceremos en él (Texto, pág. 59; T-4. I.4:1,2). Hemos sido llamados a participar activamente en la transformación de nuestros pensamientos. Se nos dice, "Si estás dispuesto a renunciar al papel de guardián de tu sistema de pensamiento y lo abres a mí, yo lo corregiré gentilmente y te dirigiré de vuelta a Dios" (ver Texto, p. 51; T-4. I.4:4-7).

 Lo que yo he estado descubriendo es que mis primeros pasos en la vigilancia mental han destapado no algunos profundos y oscuros secretos del ego, sino simplemente cuán frenéticamente actúo como guardián de mi sistema de pensamiento. ¡Mis primeros esfuerzos en la vigilancia han puesto al descubierto nada más que mi resistencia a la vigilancia! Si me hubieras dicho que yo estaba evitando cuidadosamente echar una ojeada a mis pensamientos, te hubiera contestado que estabas equivocado. Ahora sé que es así, lo cual es, al menos, un comienzo. Cuántas veces, mientras practicaba el Libro de Ejercicios, he traído la lección a mi mente sólo para decir "No ahora; pensaré en ello dentro de un minuto". "Dentro de un minuto" nunca llega.

 Es desestabilizante comprender cómo hemos tratado de acordonar nuestras propias mentes del despertar consciente. Escuchando al ego tenemos muchos pensamientos que deseamos retener en nuestras mentes para apoyar al ego; sin embargo, no nos atrevemos a ser conscientes de esos pensamientos. Si nos hiciésemos conscientes de ellos, o nos sentiríamos demasiado culpables o reconoceríamos su locura y los dejaríamos ir. De modo que pensamos los pensamos mientras, simultáneamente, nos negamos a mirarlos.

La lección 136 del Libro de Ejercicios (párrafos 3¹ al 5¹) aclara cómo lo hacemos.

 

{Las defensas del ego} parecen ser inconscientes, pero (sólo) a causa de la rapidez con la que eliges utilizarlas. En ese segundo, incluso menos, en el que se hace la elección, reconoces exactamente qué intentas hacer, y procedes a pensar que ya está hecho (Libro de Ejercicios, p. 274; LE-l.136.3:3,4).

 El ego no puede establecer defensas inconscientemente (LE, p. 274; LE-l,136.4:1,2). "Más una vez que lo has hecho, tu plan requiere que te olvides de que fuiste tú quien lo hizo, de manera que parezca ser algo ajeno a tu propia intención..." (Libro de Ejercicios, p. 274; LE-l.136.4:3). Yo creo que lo que llamamos mente inconsciente consiste en nada más que pensamientos que fueron una vez conscientes pero que hemos olvidado deliberadamente. Programamos la computadora de nuestro inconsciente y luego olvidamos, convenientemente, que nosotros escribimos el programa.

Según se cuenta en Absence From Felicity, en guía personal a Helen y Bill, Jesús dio las razones por las que debemos observar nuestras mentes muy claramente. Dijo:

 Persistes en creer que cuando no vigilas conscientemente tu mente, es inconsciente. Es hora de considerar la totalidad del mundo del inconsciente, o de la mente no vigilada. Esto te atemorizará porque es la fuente del miedo.... La mente no vigilada es responsable de la totalidad del contenido del inconsciente... (Absence, pp. 256, 257)

 El Curso responde a nuestras preguntas acerca de cómo la mente pudo elaborar el ego hace mucho tiempo diciéndonos que vigilemos nuestras mentes ahora. Nos pide mirar nuestras mentes en el presente para ver cómo elaboramos el ego en el presente. Si podemos contestar a esa pregunta, el pasado dejará de tener importancia (ver T-4.II.1:1-3). Estamos "elaborando" el ego ahora, y es en el momento presente cuando necesitamos dejar al descubierto la elaboración del ego y elegir dejarlo marchar. Esto es de lo que se trata la vigilancia mental.

 Cuando pillamos a nuestra mente "elaborando" el ego en el presente, el paso siguiente es comprender que "la mente no necesita trabajar de ese modo" (T, p. 51; T-4.II.3:6). Tenemos el poder de elegir de forma diferente.

 Aquí es donde, usualmente, yo me quedo atascado. Muy a menudo parece que soy impotente para liberarme de las creencias del ego en el miedo, la culpa y el ataque. Aquí es donde el Curso parece enfurecerte más. El Curso insiste en que mi creencia en la impotencia es sólo otra trampa del ego para poder negar mi responsabilidad por mis pensamientos. Todas las defensas del ego se desencadenan para mantenerme alejado de tomar esa responsabilidad. Quizás, simplemente, niego que los pensamientos ego están ahí o, incluso, que son molestos. O quizás me culpo por tenerlos. Hasta que no esté preparado para ser responsable de esos pensamientos, para perdonarme por tenerlos y para reconocer el poder de mi mente para cambiarlos, parecerá que esos pensamientos tienen un poder propio más allá de mi control.

 La perspectiva de cambiar todos esos pensamientos ego parece tan intimidante que, sencillamente, consentimos esos pensamientos.

“Nunca ha penetrado realmente en tu mente el rechazar cada idea que hayas tenido que se oponga al conocimiento. Retienes miles de pequeños retazos de miedo que impiden la entrada del Santo. La luz no puede atravesar las paredes que levantas para bloquearla, y nunca desea destruir lo que tú has hecho. Nadie puede ver a través de un muro, pero yo puedo rodearlo. Vigila en tu mente los retazos de miedo, o serás incapaz de pedirme que rodee ese muro” (T, p.56; T-4.III.7:1- 5).

 Se nos está diciéndonos que no hemos intentado en serio con anterioridad hacer lo que nos está pidiendo, que es "rechazar cada idea que hayas tenido que se oponga al conocimiento". Nos está pidiendo que hagamos un intento serio ahora. Dice que hay "miles de pequeños retazos de miedo" en nuestras mentes, y nos pide que "vigilemos en nuestras mentes esos retazos de miedo". Vigilar nuestra mente. Esto es de lo que se trata, de vigilar nuestra mente.

 Me he encontrado con que mi problema es haberme tomado todo esto de forma demasiado casual. Dejo que mi mente vague bajo la influencia del ego sin vigilarla ni cuestionarla. El Libro de Ejercicios nos entrena para desarrollar un hábito de vigilancia activa, consciente. Nos entrena para volver nuestros pensamientos a Dios cada mañana y noche, cada hora durante el día, cinco o seis veces entre horas, y en respuesta a cada pensamiento ego que detectemos. He descubierto que cuando "intento realmente" hacer lo que el Libro de Ejercicios dice, ¡veo cuán adepta es mi mente a evitar ser vigilada!

 Luego, el Curso dice: "si intentas hacerlo realmente, has dado el primer paso en preparar tu mente para la entrada del Santo" (T, p. 56; T-4.III.8:3). ¡Oh, cómo nos conoce! "Si intentas realmente hacerlo", dice. Leemos acerca de ello, podemos leerlo cientos de veces en el Curso, pero ¿intentamos realmente hacerlo? ¿O hacemos un esfuerzo simbólico y luego lo olvidamos? Si “realmente lo intentamos" hemos dado "el primer paso".

 Cuando realmente intentamos hacerlo, estamos alerta a cualquier pensamiento ego que llegue a nuestra mente, y lo captamos al momento con la comprensión de que "ya lo estoy haciendo otra vez, y no necesito hacerlo. Puedo elegir una forma diferente de pensar. No tengo que permitir a estos pensamientos que corran por mi mente". ¡Comprendemos que, parafraseando al anuncio del V-8, “Guau ¡Podría haber tenido un milagro!"

 La intención de este anuncio es conseguir que la gente abandone viejos hábitos y pensé en algo nuevo. En lugar de limitarse a decir "Tomaré una Coca-Cola", se para y piensa: Podría en cambio tomar V-8. La intención del Curso es la misma. En lugar de dejar que ese pensamiento ego corra descontrolado, párate y piensa: "Hey!, ¡podría haberme ocurrido un milagro!"

 

Continuaremos con  "Cómo Practicar La Vigilancia Mental"

viernes, 8 de octubre de 2021

Un curso de milagros, el libro cuyo tiempo ha llegado - Miguel Iribarren

Nada tan poderoso como una idea cuyo tiempo ha llegado.
—Víctor Hugo

A lo largo del último siglo, en diversas disciplinas científicas hemos visto una aceleración y profundización de los conocimientos que atañen a esos campos del saber. Se ha producido una ampliación de los horizontes. Sirvan como ejemplo la física clásica que a comienzos del siglo XX se abre a la física cuántica, o las innovaciones en la comprensión de la célula en biología. En paralelo con estas renovaciones, ampliaciones y profundizaciones históricas podemos ahora contemplar las ideas que renuevan el campo del crecimiento personal y la espiritualidad, dejando a un lado planteamientos más ligados a la religión.

En general, podemos decir que la espiritualidad —más práctica y experiencial—, empieza a ocupar para muchas personas el lugar de la religión, más dogmática y ritualista, y a veces con tendencias autoritarias. Los principios de la espiritualidad son comunes a todos los seres humanos, y por tanto universales.

Como en esos otros ámbitos del conocimiento, se hacía necesaria una renovación, una nueva comprensión y profundización de las ideas sobre Dios, el ser humano, y una revisión de las clásicas preguntas existenciales: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos? Y, sobre todo, ¿quiénes somos, ¿cuál es nuestra identidad?

Dentro del ámbito de la espiritualidad, podemos decir que Dios es una experiencia, no una idea. En este sentido, aunque las religiones occidentales en general han dado mucha más importancia a un Dios lejano y trascendente, nuestra tradición mística siempre ha reconocido a Dios inmanente, y la posibilidad del ser humano de acceder a la experiencia de Dios. Dios no se esconde. Se le puede conocer. Es posible establecer una relación con Él.

Este hilo de oro conservado por las tradiciones místicas a lo largo de los siglos se presenta ahora al gran público con renovadas esperanzas de abrir la puerta al colectivo humano a una identidad trascendente.

En mi opinión, Un curso de milagros es el texto que representa una renovación en la aproximación a Dios equivalente a las innovaciones ocurridas en otras disciplinas. Es el libro que nos ofrece respuestas coherentes a estas preguntas, y es singularmente eficaz porque no deja preguntas sin contestar.

Por una parte, presenta comprensiones psicológicas ya conocidas, aunque no plenamente exploradas, como el hecho de que nuestra identidad parece estar dividida entre consciente e inconsciente, o la existencia de la culpa inconsciente. Por otro propone una serie de ideas metafísicas innovadoras, como que solo hay una mente y que todos somos la misma mente: la Mente Una.

El primer enunciado del Curso es tan simple como inapelable. De hecho, produce una curiosa resonancia. Cuando uno lo oye, sabe que es verdad. A muchos nos llega hasta el tuétano.

“Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. En esto radica la paz de Dios.”

A continuación, quiero facilitar una lista de algunos de estas ideas que renuevan la aproximación a lo divino, a lo trascendente. Esta lista no sigue un orden concreto y tampoco es exhaustiva. El contenido del Curso no se agota aquí. Más bien, esta lista tiene la intención de servir de ejemplo de los nuevos aires que ahora podemos respirar los seres humanos. En conjunto constituyen una aportación impagable a nuestro progreso colectivo.

 

El pecado no existe. Nadie ha hecho nada irreparable. Se trata solo de errores.

El sufrimiento no aporta ningún mérito; no tiene sentido ni vale para nada. Dios no quiere que suframos por ningún pecado, no exige ningún sufrimiento y el sufrimiento no expía nada.

Hemos sido creados en y para la felicidad. Merecemos la felicidad por razón de los que somos y de Quién es nuestro creador.

La salvación es para la mente y solo se consigue por medio de la paz.

Tenemos la libertad de elegir qué sistema de pensamiento queremos seguir: el de separación del ego o el de unión del Espíritu. Las consecuencias serán muy distintas.

Somos el Hijo de Dios colectivo, esto supone un enorme cambio y ascenso en nuestra identidad. Tenemos una identidad compartida, no individual.

Nuestro único problema es la aparente separación de Dios, que en realidad nunca ocurrió. La solución a este problema es el perdón de los pensamientos que nos desvían de la unión con Dios. El perdón es algo que hemos de aprender y practicar, y nos ha de ser revelado.

La causante de nuestra condición es la culpa, inconsciente y compartida colectivamente. El camino pasa por deshacer la culpa, que inconscientemente pide castigo.

 

Como decíamos, esta es una serie de ideas del Curso seleccionadas al azar, y hay muchas más. Este conjunto de ideas representa la esperada renovación en el campo de la religión, la espiritualidad y el crecimiento personal. Se trata de ideas muy poderosas que ya están empezando a calar en sectores todavía minoritarios de gente, pero se extienden a toda velocidad. Los medios de comunicación interpersonal permiten que estas ideas se repitan una y otra vez en wattsapps, emails, etc. y que la cantidad de personas a las que llegan crezca de forma exponencial. Están son las ideas que tienen el potencial de cambiar el presente y el futuro de la humanidad.

Autor: Miguel Iribarren

https://elgranodemostaza.com/articulos/un-curso-de-milagros-nuestro-tiempo/

Jesús, la voz de Un Curso de Milagros

Introducción.

Jesús, de lejos, es la figura más “popular” en el mundo. Al menos yo no conozco a nadie que no haya oído de él. Muchos de los que ahora estudiamos Un Curso de Milagros en algún momento hemos hecho de Jesús un ídolo de amor especial o de odio especial; lo hemos amado con devoción, o luego lo hemos rechazado con gran desilusión. Tal vez algunos sólo saben de él por las clases de religión en el colegio, o porque alguna vez acompañaron a su abuelita a la misa el domingo. De la forma que sea, Jesús es una figura presente en la memoria de todos.

La voz de Un Curso de Milagros.

Como sabemos, es Jesús quien habla en Un Curso de Milagros, y, aunque pareciera que explicar quién es Jesús sea un tema que debiésemos dar por sentado, lo cierto es que aún muchos de los estudiantes no han comprendido del todo la función que él cumple y lo que simboliza. Por lo general comenzamos a estudiar el curso con algo de duda y desconfianza. Pensamos: «¿Será realmente Jesús quien habla en este libro?». Y sí, es Jesús quien habla en Un Curso de Milagros. Pero debemos recordar que Jesús es la manifestación del Espíritu Santo, por lo que es el Espíritu Santo quien toma simbólicamente la forma de Jesús como una voz a modo de recurso de aprendizaje, y porque es útil para nosotros, dado lo presente que está él en nuestra memoria. También se nos dice en el Curso que “el Espíritu Santo ha designado a Jesús como el líder para llevar a cabo Su plan, ya que Jesús fue el primero en desempeñar perfectamente su papel.” (C-6.2:2). Aunque esto no quiere decir que Jesús sea especial o mejor que nosotros, sino que simplemente en el tiempo —la ilusión— él deshizo antes que nosotros la culpa inconsciente.

“No hay nada con respecto a mí que tú no puedas alcanzar. No tengo nada que no proceda de Dios. La diferencia entre nosotros por ahora estriba en que yo no tengo nada más. Esto me coloca en un estado que en ti es sólo latente.”

(T-1.II.3:10-13).

También muchos de nosotros nos hemos preguntado alguna vez: «Y si enseña principios tan distintos a los de la Biblia, entonces ¿por qué se le atribuyen a él tales enseñanzas dualistas?». Esto es básicamente porque, identificados con el ego, secretamente deseamos hacer de Jesús alguien humanizado, o más bien, alguien egoico —independiente de que en la Biblia se dice que Jesús es divino y que es el único Hijo de Dios—, pues nuestro afán de hacer ídolos nos lleva, no sólo a hacer un ídolo de amor especial de él, espiritualizando su personaje y su cuerpo, sino que también deseamos hacer un ídolo de odio especial, donde a veces lo vemos como un Jesús enfadado, e incluso rencoroso.

Jesús como “hombre iluminado”.

Es cierto que en el sueño hubo un hombre llamado Jesús, quien estuvo iluminado y despertó completamente; reconoció en su mente que era —junto con todos sus hermanos— el único Hijo de Dios, y Uno con su Padre. Pero es igualmente cierto que nada del sueño es real, por lo que Jesús, al menos como hombre o como persona, sigue siendo una ilusión. Los sueños son sólo sueños, y el Hijo de Dios jamás ha estado realmente en el mundo. El contenido de Amor en la mente de Jesús es lo que es real, que es el Cristo; el santo hijo de Dios, al igual que todos nosotros.

“El nombre de Jesús es el nombre de uno que, siendo hombre, vio la faz de Cristo en todos sus hermanos y recordó a Dios. Al identificarse con Cristo, dejó de ser un hombre y se volvió uno con Dios. El hombre era una ilusión, pues parecía ser un ser separado que caminaba por su cuenta, dentro de un cuerpo que aparentemente mantenía a su ser separado de su Ser, como hacen todas las ilusiones.”

(C-5.2:1-3)

Debemos entender también que el Hijo de Dios sí es real, tanto como su Padre. Y todos nuestros hermanos son el mismo Hijo de Dios. Así que es muy fácil caer en la tentación de confundir a nuestros hermanos con su cuerpo o personaje. Lo que ven nuestros ojos físicos es lo que es ilusorio, y nuestros hermanos no son cuerpo, son espíritu. Así que Jesús, como Cristo, sí es real, tal como nosotros. Pero, nuevamente, esto es en el nivel del espíritu; lo que no tiene forma. Nuestro verdadero Ser no tiene forma, tiempo ni espacio; no tiene dimensión ni limitación; no es sonido ni imagen, no se puede percibir ni tocar. Y eso es lo que es real en Jesús tanto como en nosotros. Para aclararlo un poco más, nada que sea algo dividido o separado es real, sin embargo, nosotros creemos estar separados, y cada una de nuestras mentes aparentemente separadas forman parte de la Mente de Cristo, y a la vez, de la Mente de Dios.

Itsaro Suitt

https://elgranodemostaza.com/articulos/jesus-voz-un-curso-de-milagros/

domingo, 3 de octubre de 2021

Seguir a Jesús en un curso de milagros- Sean Reagan

Traducido con Amor desde...https://seanreagan.com

 

Adoptar Un Curso de Milagros como camino espiritual es emprender un viaje interior serio y desafiante desde el sombrío olvido hasta el recuerdo de Dios. Es mirar de cerca un paisaje interior y un sistema de pensamiento que se resiste a ser mirado y literalmente no se detiene ante nada para evitar ser visto por lo que es.

¿Por qué se defiende tan cruel y tenazmente de ser conocido? Porque percibe correctamente que verlo es ver simultáneamente lo que no es y, porque nuestro anhelo de Dios, aunque oculto, es mayor que nuestro anhelo de estar separado de Dios, cambiarlo por la Verdad. El ego sabe que está condenado cuando vemos que no nos ofrece nada más que dolor.

La grandeza es de Dios y solo de Él. Por eso está en ti. Siempre que te das cuenta de ello, aunque sea débilmente, abandonas el ego automáticamente, porque en presencia de la grandeza de Dios, el sinsentido del ego se vuelve perfectamente evidente (T-9. VIII.1: 1-3).

Un Curso de Milagros, a través del texto, el cuaderno de ejercicios y el Manual para maestros, devuelve a nuestra memoria la grandeza de Dios y el ego se disuelve en consecuencia.

¡Pero no va tranquila ni voluntariamente! Y, para la mayoría de nosotros, no pasa sin la ayuda de un guía dedicado. Por lo tanto, el curso, además de proporcionar un medio por el cual recordar a Dios, proporciona un amigo con quien poner ese medio en práctica.

Hermano, eres parte de Dios y parte de mí. Cuando por fin hayas mirado el fundamento del ego sin encogerte, también habrás mirado el nuestro. . . Te doy la lámpara y te acompaño. No emprende este viaje solo (T-11.In.4: 1-2, 5-6).

En cierto sentido, esas palabras son metafóricas: Jesús en realidad no se presentará con una linterna de aceite y nos acompañará a través de nuestro drama personal boscoso, de la misma forma en que un amigo podría caminar con nosotros por las calles de Boston o Baton Rouge con una linterna y mapa.

Por otro lado, si no podemos tomar esas palabras literalmente, si las reducimos simplemente a una buena idea, es muy probable que estemos despojados. Entonces surge una pregunta que nos presiona: ¿Cómo nos ponemos en contacto con Jesús de una manera real y práctica?

Estar con Jesús no es adquisitivo sino receptivo. ¿Por qué? Porque él ya está aquí: nuestra indagación lo hace así.

La respuesta tiene que ver con la reverencia que fluye naturalmente al prestar una atención cuidadosa y sostenida a esa pregunta, que en parte tiene que ver con no apresurarse a responderla. Es fácil sustituir la experiencia espiritual por la verbosidad intelectual. Una forma de evitar esa trampa es permanecer voluntariamente en la inseguridad del no saber, que en cierto sentido es confiar en el no saber, o confiar en que no estamos solos en el estado del no saber.

En su Comentario sobre Jesús y el ciego, Tara Singh observó que “una pregunta sincera tiene la capacidad de relacionarte con la vida al instante y te lleva a la percepción directa de la realidad”.

Por tanto, no es necesario conocer, sino preguntar a Jesús de forma seria y atenta, y poner todo el deseo de despertar en la indagación. En cierto modo, recuerda la Lección 27 del libro de ejercicios de UCDM: "Por encima de todo, quiero ver". No piense en nada más que en su anhelo de ver, dice Jesús, y se le dará la visión porque ya se le ha dado. Pero sé honesto: ¿en qué más pensarás? ¿Qué más quieres?

La verdadera pregunta es, ¿con qué frecuencia lo recordará? ¿Cuánto quieres que la idea de hoy sea cierta? (L-pI.27.4: 1-2).

Entonces, es una cuestión de nuestro compromiso, de la energía que estamos listos y dispuestos a aportar a nuestra práctica. Parte de estudiar Un Curso de Milagros significa enfrentar nuestra falta de voluntad para practicar Un Curso de Milagros. Se nos pide que demos prioridad a la visión entre nuestros muchos deseos en competencia (L-pI.27.1: 2). Tara Singh dijo que cuando hacemos eso, cuando le prestamos atención sinceramente a Jesús, entonces nos encontramos con Jesús en el momento presente, y no hay nada metafórico en ello.

Si estás presente, entonces el Maestro está aquí, porque lo que dijo es eterno y siempre accesible. En el presente, el pasado y el futuro se encuentran. Jesús dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (79).

Dar nuestra atención a Jesús sin expectación -lo percibiré así, él responderá así, etcétera- es abrirnos radicalmente y Jesús responde a esa apertura de una manera real y tangible. Nuestra reverencia, que es una forma de gratitud que simplifica y purifica la atención, lo hace posible.

Nadie puede prestar atención por nosotros, y el drama egoico interno que debe deshacerse se sentirá completamente personal durante mucho tiempo. Sin embargo, llega un estado cuando comenzamos a percibir, más allá de la especificidad de las imágenes y los ídolos, el miedo y la culpa que son comunes a todos y compartidos por todos. Pero antes de eso, tenemos que compartir la aparente especificidad de nuestro viaje espiritual con Jesús. Miramos lo que tenemos miedo de mirar y le pedimos que mire con nosotros y, cuando estemos listos para no estar solos, él estará con nosotros y su presencia será transformadora en todos los niveles. Su presencia es una forma de ver transformada; Él es visión.

De los deseos locos surge un mundo loco. Del juicio surge un mundo condenado. Y de los pensamientos de perdón surge un mundo amable, con misericordia para el santo Hijo de Dios, para ofrecerle un hogar amable donde pueda descansar un rato antes de continuar su viaje, y ayudar a sus hermanos a caminar con él y encontrar el camino Cielo y hacia Dios (W-pII.325.1: 4-6).

Por lo tanto, no quiero evitar el trabajo de mirar la base del ego, por intimidante e incluso aterrador que parezca. Es esencial para nuestra libertad compartida, porque solo mirando a los cimientos se puede derribar el resto del edificio egoico.

También quiero dejar claro que este trabajo, este mirar, no es un concierto en solitario: Un Curso de Milagros repite una y otra vez que Jesús comparte el camino, que el Espíritu Santo está dentro de nosotros, y que tú y yo estamos recorriendo el camino al cielo juntos. Esas son palabras que apuntan a una verdad importante: no estamos solos de ninguna manera y nuestros compañeros son nuestra salvación.

No es necesario saber de antemano lo que significa acogerse a la ayuda de Jesús y ser ayudado. 

De hecho, es más útil simplemente descansar en el no saber.

 Estar con Jesús no es adquisitivo sino receptivo. ¿Por qué?

 Porque él ya está aquí: nuestra indagación lo hace así.

 

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jueves, 30 de septiembre de 2021

La Navidad como símbolo del fin del sacrificio

 (Siempre tengan en cuenta al leer este texto de Un Curso de Milagros, que Cristo, somos todos nosotros en la Unidad)

 

No temas reconocer que la idea del sacrificio no es sino tu propia invención ni trates de protegerte a ti mismo buscando seguridad donde no la hay.

 El símbolo de la Navidad es una estrella; una luz en la obscuridad. No la veas como algo que se encuentra fuera de ti, sino como algo que refulge en el Cielo interno, y acéptala como la señal de que la hora de Cristo ( lo que todos somos en esencia) ha llegado.

Cristo llega sin exigir nada. No le exige a nadie ningún tipo de sacrificio.

En Su Presencia la idea de sacrificio deja de tener significado, pues Él es el Anfitrión de Dios. Y tú no tienes más que invitar a Aquel que ya se encuentra ahí, al reconocer que Su Anfitrión es Uno y que ningún pensamiento ajeno a Su Unicidad puede residir allí con Él.

El amor tiene que ser total para que se Le pueda dar la bienvenida, pues la Presencia de la Santidad es lo que crea la santidad que lo envuelve.

Ningún temor puede asaltar al anfitrión que le abre los brazos a Dios en la hora de Cristo, pues el anfitrión es tan santo como la Perfecta Inocencia que Cristo protege y Cuyo poder a su vez lo protege a él.

Esta Navidad entrégale al Espíritu Santo todo lo que te hiere. Permítete a ti mismo ser sanado completamente para que puedas unirte a Él en la curación, y celebremos juntos nuestra liberación liberando a todo el mundo junto con nosotros. Inclúyelo todo, pues la liberación es total, y cuando la hayas aceptado junto conmigo, la darás junto conmigo Todo dolor, sacrificio y pequeñez desaparecerá de nuestra relación, que es tan inocente como la relación que tenemos con nuestro Padre e igual de poderosa.

 Todo dolor que se traiga ante nuestra presencia desaparecerá, y sin dolor no puede haber sacrificio. Y allí donde no hay sacrificio, allí está el amor.

 Tú que crees que el sacrificio es amor debes aprender que el sacrificio no hace sino alejarnos del amor. Pues el sacrificio conlleva culpabilidad tan inevitablemente como el amor brinda paz. La culpabilidad es la condición que da lugar al sacrificio, de la misma manera en que la paz es la condición que te permite ser consciente de tu relación con Dios.

Mediante la culpabilidad excluyes a tu Padre y a tus hermanos de ti mismo.

Mediante la paz los invitas de nuevo al darte cuenta de que ellos se encuentran allí donde tú les pides que estén.

 Lo que excluyes de ti mismo parece temible, pues lo imbuyes de temor y tratas de deshacerte de ello, si bien forma parte de ti. ¿Quién puede percibir parte de sí mismo como despreciable y al mismo tiempo vivir en paz consigo mismo? ¿Y quién puede tratar de resolver su “conflicto” interno entre el Cielo y el infierno expulsando al Cielo y dotándolo de los atributos del infierno sin sentirse incompleto y solo?

 Mientras percibas el cuerpo como tu realidad, te percibirás a ti mismo como un ser solitario y desposeído. Y te percibirás también como una víctima del sacrificio y creerás que está justificado sacrificar a otros. Pues ¿quién podría rechazar al Cielo y a su Creador sin experimentar una sensación de sacrificio y de pérdida? ¿Y quién podría ser objeto de sacrificios y pérdidas sin tratar de rehacerse a sí mismo? No obstante, ¿cómo ibas a poder hacer esto por tu cuenta, cuando la base de tus intentos es que crees en la realidad de la privación?

Sentirse privado de algo engendra ataque, y crees que el ataque está justificado. Y al justificarlo, el ataque se vuelve salvación y el sacrificio amor.

 Y así resulta que, en tu búsqueda de amor, vas en busca de sacrificio y lo encuentras. Mas no encuentras amor.

Es imposible negar lo que es el amor y al mismo tiempo reconocerlo. El significado del amor reside en aquello de lo que te desprendiste, lo cual no tiene significado aparte de ti. Lo que prefieres conservar es lo que no tiene significado, mientras que lo que quieres mantener alejado de ti encierra todo el significado del universo y lo conserva intacto dentro de su propio significado. Si el universo no estuviese unido en ti, estaría separado de Dios, y estar sin Él es carecer de significado.

En el instante santo se satisface la condición del amor, pues las mentes se unen sin la interferencia del cuerpo, y allí donde hay comunicación hay paz. La comunicación continúa sin interrupción, aunque el cuerpo sea destruido, siempre y cuando no veas al cuerpo como el medio indispensable para la comunicación. Y si entiendes esta lección, te darás cuenta de que sacrificar el cuerpo no es sacrificar nada, y de que la comunicación, que es algo sólo propio de la mente, no puede ser sacrificada. ¿Dónde está entonces el sacrificio? El sacrificio no está en ningún lugar y el amor está en todas partes.  La comunicación lo abarca todo, y en la paz que restablece, el amor llega, por su propia voluntad.

No permitas que la desesperanza opaque la alegría de la Navidad, pues la hora de Cristo no tiene sentido si no va acompañada de alegría.

Unámonos en la celebración de la paz no exigiéndole a nadie ningún sacrificio, pues de esta manera ofreces el amor que Cristo ofrece. ¿Qué podría hacernos más felices que percibir que no carecemos de nada? Ése es el mensaje.

Los que reciben al Padre son uno con Él, al ser los anfitriones de Aquel que los creó. Y al abrirle las puertas, Su recuerdo llega con Él, y así recuerdan la única relación que han tenido jamás y la que siempre querrán tener.

 Ésta es la época en la que muy pronto dará comienzo un nuevo año del calendario cristiano. Lograrás todo lo que te propongas hacer. Nada te ha de faltar, y tu voluntad será completar, no destruir. Dile, entonces, a tu hermano:

Te entrego al Espíritu Santo como parte de mí mismo.

Sé que te liberarás, a menos que quiera valerme de ti para aprisionarme a mí mismo.

En nombre de mi libertad elijo tu liberación porque reconozco que nos vamos a liberar juntos.

De esta forma damos comienzo al año con alegría y en libertad.

Es mucho lo que aún nos queda por hacer, y llevamos mucho retraso.

 Acepta el instante santo con el nacimiento de este año, y ocupa tu lugar—por tanto, tiempo vacante—en el Gran Despertar. Haz que este año sea diferente y permite que todas tus relaciones sean santificadas.

 

Tomado de UCDM – Texto – Capítulo 15

Resumen sobre la técnica liberadora del Perdón


((Nota: cada uno puede aplicar intuitivamente el Perdón a su manera. El siguiente resumen puede servir como referencia para quienes les resuene))

Situación inicial (y aproximación teórica al tema): Por sorprendente que le pueda parecer a la mente cotidiana, el mundo percibido por los sentidos no es real, sino una especie de "montaje" o "espejismo". Un sueño. Todo eso que parece tan denso y sólido en realidad son proyecciones mentales. No existen los problemas, pero si nos dejamos guiar por la información que ofrecen los sentidos y la interpretación que da la mente limitada, eso produce la apariencia de que sí tenemos problemas, ¡incluso problemas serios! Pero la Única Realidad es la Unidad, el Ser, que es puro Amor y Paz. No hay problemas.

Los sentidos, en combinación con las interpretaciones de la mente limitada (ego), proponen un mundo aterrador. Si depositamos nuestra confianza en la información que viene de los sentidos y en la interpretación que da la mente limitada, nos creeremos envueltos en un mundo donde es posible la enfermedad, las peleas, las discusiones, los insultos, el rencor, los accidentes, las guerras, la muerte. Todo lo anterior no parecerá teórico, sino que parecerán hechos consolidados e irrefutables. Sin embargo, todo lo relativo a ese sueño (más bien pesadilla) no es real, es una mera apariencia creada al aceptar como válidos el testimonio que dan quienes nada pueden saber (por no existir realmente): el cuerpo y la mente limitada. Son creencias. Apariencias temporales, destinadas a desvanecerse.

El único problema, si hubiere alguno, es la creencia en la separación. De ahí vienen todos los demás "problemas". De alguna manera, una porción del SER contempló la idea de qué tal sería la posibilidad de ser algo separado, aparte de la Fuente. Y con esa contemplación se durmió. No hay problema en dormirse, en el fondo el sueño es inofensivo, pero visto desde dentro puede parecer una auténtica pesadilla. El sueño hizo parecer que la separación se había producido, lo cual se hizo aterrador y el Ser (imaginadamente separado) sintió decepción, culpabilidad y miedo, tanto de las circunstancias como del castigo que podría recibir de Dios (de la Fuente) por tan magna afrenta: arrancar un trozo a Dios, separarse de la Fuente. ((Nótese que tener miedo a un castigo de Dios, el cual es puro AMOR, es un síntoma más de proyección: se proyecta sobre Dios-Amor lo que uno está imaginando interiormente basándose en creencias absurdas de separación))

La culpabilidad y el miedo se hicieron tan intensos que surgió una "solución": proyectar "afuera", echar la culpabilidad a un ficticio "afuera", proyectar afuera la causa del miedo, el odio por la separación (que es odio hacia sí mismo), etc.

De esta proyección surgió el Universo material. Toda la proyección surgió "a la vez", puesto que el tiempo es ficticio y forma parte de la proyección.

Ahora podíamos ver un "mundo externo", echar las culpas afuera, a los símbolos. Esto es algo atemporal: está sucediendo "actualmente", sigue sucediendo mientras sigamos durmiendo. Por ejemplo cuando sentimos rencor hacia alguna persona, en realidad estamos camuflando así el rencor que sentimos hacia nosotros mismos (por la culpabilidad inconsciente, esa parte en nuestra mente que aún se culpabiliza por haber provocado la separación, la cual repito que no es real, la separación no se produjo, tan sólo se imaginó).

Al proyectar la culpabilidad y el miedo (y sus secuelas: odio, rencor, etc) a un ficticio mundo externo, la intensa culpabilidad interior quedó camuflada, en nuestro inconsciente. Y es esa culpabilidad inconsciente la que se debe disolver para poder despertar a la Verdad. Pero lo que vemos son los símbolos. Usando la mente limitada no tenemos acceso válido a la mente inconsciente para "repararla", porque la mente limitada no comprende, lo interpreta todo al revés. La mente limitada cree en la debilidad, en el odio, en la enfermedad, en la muerte, y esta mente limitada no es la herramienta válida para corregir la creencia errónea en la separación. Por suerte, la mente limitada es ficticia, no es real, porque nada está realmente separado de nada. Lo único que puede corregir con acierto esta situación, es la Sabiduría. La Sabiduría es Íntegra (no separada), es el SER, es esencia incontaminada. Podemos llamar a la Sabiduría por nombres como "Mente Universal", "Espíritu Santo", "Cristo", "Fuente", "Unidad", "SER COMPLETO", etc. Es a Eso a lo que apelamos cuando entregamos algo, cuando perdonamos (ya sea en Ho'oponopono o con el nombre que le demos).

La práctica del Perdón:

La separación es irreal. Pero nuestra creencia en la separación hay que disolverla, para así recordar la Verdad y recordar nuestro Ser. Sin embargo la clave es disolver esa creencia inconsciente en la separación, y aunque nos autoconvenzamos conscientemente de que la separación no es real, no se llega al fondo del asunto si no se disuelve la creencia inconsciente, que es la más intensa y la que produce las proyecciones. Nuestro inconsciente esconde un enorme saco de creencias y actitudes inconscientes relacionadas con la separación (culpabilidad, miedo, odio, etc) y solamente cuando estas falsas creencias sean disueltas, el camino hacia la Verdad estará despejado para recordar Quién Somos de una manera consciente.

Para que las creencias inconscientes puedan ser deshechas, tenemos que tener la humildad de reconocer que con nuestra mente limitada nada podemos hacer. Durante "siglos" hemos estado manejándonos con la mente limitada y los resultados están a la vista...

Por lo tanto para perdonar debemos recurrir a lo Divino en nosotros, y entregarle a lo Divino todo aquello que detectemos como imperfecto, molesto o limitador. En el sueño, lo que vemos (en nuestro estado actual) son símbolos. No vemos directamente lo inconsciente, pero vemos los símbolos proyectados por nuestro inconsciente. Por lo tanto es ahí donde tenemos nuestra tarea. No se nos pide más. Simplemente la buena disposición para entregar lo que veamos como imperfecto, comprendiendo que son proyecciones que delatan la existencia de algo en nuestro inconsciente que está produciendo esos símbolos en el aparente "mundo externo". Trabajamos en equipo con nuestro "Yo Superior" (o Espíritu Santo, o la Voz de la Verdad, la Bondad, etc): nuestra parte es fácil: cuando veamos un símbolo perturbador, le entregamos esa apariencia (¡que no es real!) al Espíritu Santo o Yo Superior (o el nombre con que nos guste llamarLo) sabiendo que esa parte de nuestro Ser, que es Divina e incontaminada, se ocupará de disolver las creencias inconscientes vinculadas al símbolo o apariencia que le hemos entregado. Eso es perdonar. Es sencillo, la parte "difícil" la hace nuestro Ser Superior. Nosotros solo tenemos que entregar (perdonar) cualquier apariencia que nos parezca perturbadora, independientemente de que parezca grande o pequeña dicha perturbación.

La limpieza que esto produce es enorme. Al disolver los velos (creencias falsas) nos vaciamos de nuestros prejuicios inconscientes y hacemos sitio para que podamos ser nuevamente conscientes de la Verdad. Eso es despertar.

Básicamente eso es todo. Como complemento diré :

1) No importan las palabras que digamos al perdonar. Lo que importa es nuestra actitud y comprensión (sobre todo comprender que lo que estamos perdonando son apariencias, no algo real). Perdonamos nuestros propios sueños: afuera no hay nadie "malo" a quien odiar o guardar rencor, sino que somos nosotros mismos quienes estamos soñando tal absurdo y eso es lo que perdonamos. No existe nada "afuera". Ni "adentro". Todo es el SER que somos unidos, el cual es UNIDAD y AMOR.

2) Si la apariencia a perdonar es con una persona, no es necesario que esa persona lo sepa. Es nuestra actitud de entregar la apariencia la que cuenta. Así, no es necesario abordar directamente a alguien que no quiere recibirnos, y podemos también perdonar a personas de nuestro pasado con las que aparentemente ya no hay forma de comunicar. Para perdonar da igual si dentro del sueño parece que alguien vive o parece que falleció. Lo que cuenta es soltar: reconocer que nuestra incomodidad es producto de una proyección o apariencia, y entregar esa apariencia a la Divinidad para que borre en nuestro inconsciente lo que produjo ese símbolo.

3) Se pueden usar palabras cuando uno lo sienta adecuado. Uno puede improvisar las palabras cuando llegue el momento. También puede usar términos formulados de antemano, como decirle mentalmente a una persona: "Eres Espíritu. Completo e inocente. Todo está perdonado y olvidado". ((El perdón se aplica sin límites de tiempo ni distancia; podemos perdonar a alguien que vemos por la tele y nos cae mal, aunque no le conozcamos personalmente; si nos cae mal, es que estamos proyectando y es algo a perdonar; también podemos perdonar a personas de otras épocas))

4) En Ho'oponopono se proponen a modo de referencia palabras como "Lo siento... perdón... gracias... te amo...". Lo importante es saber que estamos entregando la apariencia (¡no es real, sino una apariencia o espejismo!) que nos molesta, para que la Divinidad acceda a nuestro inconsciente y borre la falsa creencia que la origina. Una forma de entender esas palabras del Ho'oponopono podría ser, en el ejemplo de una persona que digamos que choca con nosotros en la calle: Lo siento, hermano, por haber percibido esto, por haber percibido que tal cosa como que choquemos es posible; perdón... me perdono a mí mismo por haberlo creado, por mis creencias inconscientes... gracias, hermano, por permitir que estas creencias inconscientes haya podido detectarlas por medio de ti... y te amo, te amo, te amo inmensamente por la oportunidad que me das para soltar esto y liberarme de mis creencias ilusorias que producen un mundo absurdo y sin amor. (Parecido valdría para otros casos, por ejemplo si vemos a alguien enfermo podríamos entregar esa apariencia con un razonamiento interior parecido; cuando tengamos claro esto el perdón fluirá sin palabras, rápidamente, espontáneamente, o si se usa alguna palabra como recordatorio no hace falta que sea todo, basta con un "perdón", o un "lo siento, te amo", o un "UNIDAD, te entrego esta apariencia").

5) Todo odio es en realidad un auto-odio camuflado: nos odiamos a nosotros mismos por creer que produjimos la separación y el malestar consecuente, y proyectamos ese odio hacia afuera, lo cual suaviza la sensación (pero ocultar el problema no lo resuelve, por eso hay que perdonar entregando las apariencias a la Divinidad).

6) Visto con profundidad, toda acción de cualquier persona hacia nosotros es una de estas dos cosas: a) O bien es una expresión de Amor. b) O bien es una petición de ayuda. Sé que es difícil darnos cuenta de esto cuando estamos proyectando, darnos cuenta de que si por ejemplo alguien parece insultarnos, en realidad se trata de una petición de ayuda. Y perdonar esa apariencia es la mayor ayuda que pudiéramos conceder. No sólo a ese hermano, sino a nosotros mismos, pues todos somos Uno y lo que perdonamos a los demás lo estamos perdonando a uno mismo, disolviendo nuestras actitudes y creencias inconscientes que produjeron esa apariencia.

7) Las preocupaciones nos desvían al pasado o al futuro, o enturbian el presente con interpretaciones falsas. Mediante el perdón despejamos los obstáculos para poder percibir conscientemente la Paz que nos envuelve constantemente, en este Momento y Siempre. Esta sensación profunda de Paz ilimitada es nuestro Ser.

 

Sistema de anotación de las citas de UCDM

Saber donde se encuentra una determinada cita dentro de la voluminosa obra que es UCDM facilita la posibilidad de que el estudiante interesado vaya a la sección donde la cita se encuentra si quiere profundizar más aún en el tema, o si desea leer el contexto donde la cita aparece.

Aunque a veces indicaré también la página en la que aparece la cita en la versión de UCDM que tengo, el sistema de anotación que vamos a usar en este blog para indicar la localización de las citas de UCDM es el habitual de los libros sobre el tema. Se emplean las siguientes abreviaturas principalmente:

T -> Texto
L -> Libro de ejercicios
M -> Manual para el maestro
C -> Clarificación de términos
P -> Psicoterapia
S (o O) -> El Canto de oración
I (o IN, o In, in, introd, etc) -> Introducción

Veamos un ejemplo:

     Reconocer a Dios es reconocerte a ti mismo. (T.8.V.2.7)

La indicación al final de la frase nos informa de que podemos encontrarla en el Texto, capítulo 8, sección quinta (V), párrafo 2, frase número 7 de ese párrafo. A veces se indicará también el número de página simplemente, que en este caso es la página 163 del libro llamado 'Texto'. En las publicaciones sobre el tema se suele preferir la anotación detallada porque el número de página puede cambiar dependiendo de la edición de que se trate (cambia dependiendo de las ediciones en los diversos idiomas, o quizás algún día haya diferencias cuando se publique alguna actualización en español si cambian el tamaño de letra o la distribución: la numeración de las páginas entonces cambiaría). Al indicarlas con el sistema de anotación indicado, las indicaciones funcionan siempre igual para cualquier edición en cualquier idioma.

Un ejemplo más:

     El objetivo del plan de estudios, independientemente del maestro que elijas, es: "Conócete a ti mismo". No hay nada más que buscar. Todo el mundo anda buscándose a sí mismo y buscando el poder y la gloria que cree haber perdido. (T.8.III.5.1-3)

La cita se encuentra en el Texto, capítulo 8, sección tres (III), párrafo 5, frases de la una a la tres.


Gracias.Gracias.Gracias

viernes, 2 de abril de 2021

Una pregunta sobre el lenguaje cristiano del Curso. – (FACIM Q #1) ~

 

Pregunta # 1: “Parece que en algún momento todas las teologías convergen, y al hacerlo, dejan atrás sus formas individuales y se convierten en Verdad pura. Tengo problemas para lidiar con esto porque – implica que las formas cristianas del Curso son … (perdónenme) … desechables y temporales. Sabiendo esto, a veces me vuelvo impaciente con el continuo antropomorfismo del texto y deseo que sea más directo. Huelga decir que esto interfiere con mi progreso personal, aunque no con mi reverencia. En su experiencia, ¿es este un fenómeno común? ¿Pasa con el tiempo? ¿Es solo una estrategia del ego? ¿Cómo debo manejarlo?

 

Respuesta: “El contexto cristiano del Curso ha sido un problema para los estudiantes desde el principio, y han planteado la misma pregunta importante que usted tiene. Para replantear y expandir ligeramente su pregunta, ¿por qué un mensaje universal tiene que venir en un marco religioso tan específico? ¿Acaso esto no genera inevitablemente una mayor separación, al mismo tiempo que niega la universalidad de la religión específica?

De hecho, el lenguaje cristiano de Un Curso de Milagros, por no hablar de la presencia de Jesús en todo el material, puede representar un gran desafío para muchos estudiantes. Si su ego está buscando una manera de invalidar el material, o de poner obstáculos al aprendizaje, entonces Jesús y el cristianismo pueden ser aliados útiles en esta batalla contra la verdad. Por otro lado, pedir ayuda al Espíritu Santo puede introducir otra aula de aprendizaje en la cual el perdón de nuestro especialismo puede ser felizmente aprendido.

Si bien uno nunca querría restringir Un Curso de Milagros a un grupo cultural en particular, no obstante, se puede decir que, en general, está dirigido a un público occidental. Su lenguaje, sus expresiones culturales y sus elementos freudianos, platónicos y shakespearianos le hablan a un lector cómodo dentro de la tradición occidental. Y ciertamente se puede decir que la influencia predominante en el mundo occidental durante los últimos 2000 años ha sido el cristianismo, con Jesús claramente siendo la figura dominante, ya sea como símbolo del amor del Cielo, o del amor (y odio) especial del ego. Y entonces no podría haber un estudiante occidental -cristiano, judío, agnóstico o ateo- que de una forma u otra no haya sido afectado por Jesús o las religiones que se han desarrollado en su nombre. Por lo tanto, el marco cristiano de Un Curso de Milagros brinda una oportunidad natural para que los estudiantes practiquen el perdón de sus experiencias pasadas.

Al final, por supuesto, todos los símbolos específicos desaparecen en la Unicidad de Dios. Pero hasta que llegue ese día, necesitamos que los especifícos sean los pequeños pasos de perdón que tomamos para alcanzar la realidad no dualista que yace más allá de todos los conceptos dualistas y más allá de todos los símbolos. Como dice el libro de ejercicios: “Dios Mismo dará este paso final. No te niegues a dar los pequeños pasos que te pide para que puedas llegar hasta Él.” (W. p.193.13: 6,7). Por lo tanto, los antropomorfismos cristianos reflejan nuestra propia visión antropomórfica de nosotros mismos, ya que en verdad no somos cuerpos o personas específicas, sino pensamientos no humanos en la mente. Sin embargo, mientras nos identifiquemos con la persona específica cuya imagen vemos todas las mañanas en el espejo del baño, necesitamos un currículo de aprendizaje que use símbolos específicos que nos encuentren en la «condición en que la que creemos encontrarnos» (T. 25.I.7: 4). El cristianismo nos proporciona uno de esos conjuntos de símbolos, y por la oportunidad que ofrece todos debemos estar agradecidos.”

 

~ Dr. Kenneth Wapnick

 

martes, 30 de marzo de 2021

EL PRIMER PASO HACIA EL PERDÓN ES ESTAR ATENTO A TUS SENTIMIENTOS

Tus SENTIMIENTOS son vías de acceso a tus PENSAMIENTOS, y tus PENSAMIENTOS son vías de acceso a tus CREENCIAS. Es importante estar atento a todo esto porque al final tienes que VACIAR TU MENTE de todo lo que CREES QUE PIENSAS, y de lo que CREES QUE SABES, además de todas las creencias que están debajo de los pensamientos.

"Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que tú eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. Vacía tu mente de todo lo que ella piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada. NO CONSERVES NADA. NO TRAIGAS CONTIGO NI UN SOLO PENSAMIENTO QUE EL PASADO TE HAYA ENSEÑADO, NI NINGUNA CREENCIA QUE, SEA CUAL SEA SU PROCEDENCIA, HAYAS APRENDIDO CON ANTERIORIDAD. Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ve a tu Dios." ( L- pI.189:7)

Este pasaje termina con ir a Dios con las manos vacías. ES UNA INVITACIÓN AL SILENCIO DIVINO en el que reposas en el momento presente y sueltas el collage de IMÁGENES DEL PASADO-FUTURO: sumérgete sólo en la Luz interior de tu mente.

El perdón tal como lo considera el Curso  es SOLTAR LAS ILUSIONES. Es importante distinguir el verdadero perdón de una sensación de falso perdón que dice: 《Esto ocurrió realmente, ¿cómo voy a lidiar ahora con ello?》Una vez que has establecido la realidad del error, la realidad de las imágenes, te quedas clavado intentando figurarte cómo vas a disipar “la realidad”. Esto es un imposible. Aprende a reconocer que este mundo es una situación imposible. Sin juzgarlo, ni tratar de analizarlo, ni arreglarlo, ni figurártelo, reposa en tu profundidad interior y obsérvalo. Míralo tal como es: ASÍ PUEDES VER QUE LO FALSO ES FALSO Y LUEGO SOLTARLO.

ESTO ES UN RESUMEN DEL PERDÓN.

David Hoffmeister
Fuente: Recordar a Dios a través de Un curso de milagros

domingo, 24 de enero de 2021

El perdón aplicado a diferentes formas de ataque- Kenneth Wapnick

Pregunta: "Mientras leía sobre el virus del SARS el otro día y cómo ataca a las células, mis pensamientos fueron al ataque en Irak y luego a mi historia personal de víctima de ataques de mis vecinos (y mi posterior ataque / defensa). ¿Podría comentar por favor sobre el perdón en relación con cualquiera de estas situaciones y la relación entre ellas?"

 

Respuesta: "Tiene razón al asociar las tres formas diferentes de ataque que menciona. El perdón se aplica a cada situación por igual, porque todas tienen el mismo contenido. En cada caso, hay víctimas aparentemente inocentes atacadas por fuerzas externas (victimarios), que causan sufrimiento. (T.27.I.4: 6).

El perdón, como se enseña en Un Curso de Milagros, nos pide que tomemos conciencia de los sentimientos y juicios que surgen cuando consideramos cada uno de estos escenarios de ataque. Nuestras reacciones nos muestran las creencias que albergamos sobre nosotros mismos como víctimas inocentes, y nuestros juicios contra los victimarios.

Primero se nos pide que reconozcamos estas creencias y luego que aprendamos a mirar más allá de las apariencias externas a la fuente real de sufrimiento, que es una decisión en la mente de hacer que la separación sea real.

El perdón comienza asumiendo la responsabilidad de esta elección y sus efectos (sentirse atacado y victimizado), sin culpar a nadie ni a nada externo a la mente. Esto es lo que el Curso quiere decir con: "... perdona al Hijo de Dios por lo que él no hizo" (T.17.III.1: 5). Cualquier ataque percibido, cualquiera que sea la forma que adopte, es siempre un reflejo del ataque previo contra nuestra identidad como Hijo de Dios al elegir la separación en la mente. Esto es cierto para nosotros mismos, y para cualquier otra persona que percibimos como sufriendo a manos de otros. Los "otros" incluyen fuerzas militares, virus, vecinos, desastres naturales, etc.

Nuestra responsabilidad como estudiantes del Curso es reconocer en nosotros mismos y en los demás el poder de la mente para elegir. Una vez que hemos hecho esto, entonces reconocemos que todos podemos usar este mismo poder de la mente para hacer otra elección.

Mientras tanto, no negamos los pensamientos, sentimientos y juicios sobre la situación tal como la percibimos, y llevándolos al Espíritu Santo, nuestras mentes son libres para ser guiadas a actuar de la manera más amorosa."

~ Dr. Kenneth Wapnick

El Psicoterapeuta No Sana a "Nadie" Salvo a Si Mismo

 

Pregunta: "Nick. Cómo sería o cómo entenderías una psicoterapia formal basada en el curso de milagros? Donde un terapeuta recibe a un paciente que se queja de una dolencia. Si se hace una psicoterapia para curarse esa dolencia , ¿no se estaría llevando la verdad a las ilusiones para mejorar el “sueño “ al paciente y por tanto perpetuarle el sueño? Como sería una psicoterapia del curso? Gracias"

Comentario: La psicoterapia, en ultima instancia, es llevar al paciente a tomar conciencia de que su realidad no es este mundo. Sin embargo, en un principio, mientras el paciente cree que este mundo, que esta experiencia física es su realidad, bajo la guía del Espíritu Santo se van llevando a los dos, psicoterapeuta y paciente de la mano para que juntos puedan sanar.

Porque recordemos que, al no haber separación, el psicoterapeuta al igual que el paciente son dos pensamientos de la misma conciencia. Y "uno" sirve para que el "otro" se pueda ver a sí mismo y observar los obstáculos al amor, el cual, en ultima instancia, el obstáculo final a la Verdad es la creencia de ser un cuerpo. Y un terapeuta que cree que su función es "curar" a algún paciente, está igualmente de hipnotizado por el mundo de las ilusiones.

Así que, la función del terapeuta no es creer poder ser "él" quien sana a nadie. Su función, que no difiere de la de ninguno de nosotros es perdonar. Solo que en su caso, la relación tiene lugar como psicoterapeuta paciente, mientras que la relación entre yo y mi vecino es "yo" y "vecino". Por eso se podría deducir que todos somos psicoterapeutas y pacientes. Lo importante es siempre dejar al Espíritu Santo a cargo de la relación.

Por ejemplo, tu preguntas: "Si se hace una psicoterapia para curarse esa dolencia , ¿no se estaría llevando la verdad a las ilusiones para mejorar el “sueño “ al paciente y por tanto perpetuarle el sueño?" No porque quien se está creyendo el sueño eres "tú". Ahi "afuera" ¡no hay nadie!

Pero ese es el escenario que "tú" te has creído en función a quien "tú" crees ser. ¿Ves la trampa?

Por eso se podría deducir que toda relación, aunque en apariencia es para sanar al "paciente", en realidad es para sanar a uno mismo. Una vez la relación paciente terapeuta, madre hija(o), jefe trabajador, taxista pasajero, en fin, toda relación se pone en manos del Espíritu Santo, el amor se encargará de hacer el trabajo.

Y sí, para efectos de nuestra experiencia "humana", generalmente se requiere que la dolencia disminuya para continuar el proceso. Para eso existe la "magia": medicina, suplementos, no porque "funcionen" sino porque el paciente cree en ellos.

Un Medico practicante de Un Curso de Milagros no dice, "no le voy a recetar medicinas a este paciente...", o "no lo voy a operar porque eso es hacer las ilusiones reales haciendo que crea mas el sueño..." Él simplemente hace su trabajo, pues en este mundo todos nos creemos cuerpos, y todos tenemos las mismas dolencias. Por lo tanto, al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es De Dios.

Ahora, presta mucha atención, volviendo a tu pregunta, no es el paciente quien se ha creído el sueño, eres tú quien te lo has creído. El paciente, al igual que el mundo refleja tu creencia en al mundo. Por lo tanto, el que necesita ayuda eres tú. Por eso es que el manual de Psicoterapia nos recuerda: "Cada paciente que viene a un terapeuta le ofrece una oportunidad (al terapeuta) de sanarse a sí mismo. Por lo tanto, él (el paciente) es el terapeuta. Y cada terapeuta debe aprender a sanar de cada paciente que viene a él. De esta manera, se convierte en su paciente." P-2.VII-1:7-10

Y no pasa nada. ¿Me estoy creyendo la película por compartir este comentario a una pregunta que surge de este mundo? ¡Qué más da! Este es mi guion, y se podría deducir que esta es la manera que la mente que nos sueña a los dos utiliza este sueño para despertarse a si misma.

Recuerda, cuando te levantas en la mañana y te miras en el espejo y haces las cosas que te encuentras haciendo, ¿no eres tú quien te estás creyendo la película? Por lo tanto, no creas que al interactuar con tus pacientes eso es "diferente" que cualquier otro escenario. Este es un trabajo que lo haces para "ti", no para más "nadie" porque ¡aquí no hay nadie!

Sin embargo, si tu función es jugar el papel de psicoterapeuta, pues lo juegas mientras recuerda que la expiación, la sanación es ¡para uno mismo! ¿Para "quién" más podría ser?
 
Nick Arandes
http://pucdm.blogspot.com/