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domingo, 9 de abril de 2023

¿QUÉ HACER CON LOS SENTIMIENTOS DOLOROSOS?

 



Los sentimientos dolorosos van a surgir. No puedes detenerlos. Pero eso no significa que tengas que sufrir por ellos. ¿Cómo funciona esto? Digamos que surge un sentimiento, un sentimiento incómodo, una ansiedad sobre algo que ‘tú’ piensas que deseas o que necesitas en ‘tu’ vida. Es muy intenso y doloroso cuando surge, porque realmente crees que necesitas que esta cosa ocurra. Aun cuando sabes que ‘todo en el universo es como debería ser’, no puedes sacudirte el pensamiento de que tu vida necesita esta mejora adicional, o de que nunca serás capaz de renunciar a ella, y tu vida será una miseria y carecerá de lo más importante. Entonces, obviamente, el único modo de hacer que tu ansiedad desaparezca es, aparentemente, actuar sobre ese anhelo doloroso, obsesionarte lo suficiente como para hallar un plan que logre tu objetivo, el objetivo de tener esa cosa que deseas.

De manera que el deseo de ‘mejorar’ tu vida, de tener la cosa que estás anhelando tan ansiosamente, se convierte en obsesión. Podría ser útil en este momento recordar cómo han funcionado este tipo de cosas para ti en el pasado.


Cuando lograste alguna vez la cosa deseada, ¿te alivió de la ansiedad? Probablemente. ¿Te sentiste bien? Sí. ¿Por cuánto tiempo? ¿Por cuánto tiempo, antes de que otra ansiedad se volviera tan intensa como la primera? ¿O antes de que la cosa que anhelabas se volviera decepcionante, o al menos, no todo lo buena que pensabas que sería? (Sí, incluso ‘estar iluminado’ se volverá decepcionante, porque es un falso objetivo). O, si el deseo nunca fue satisfecho, ¿cuánto tiempo transcurrió antes de que olvidaras todo acerca de ese deseo? ¿Cuántas cosas has deseado en tu vida que ni siquiera recuerdas ahora?

¡Cientos! ¡Miles! Así, en medio de la agónica ansiedad en torno a algo que deseas, recuerda que NO NECESITAS ACTUAR en relación a ella. Que tenga o no lugar el resultado deseado no es el punto. El punto es que AHORA hay ansiedad. Hay una terrible incomodidad, un miedo mezclado con anhelo, un terror de que las cosas no salgan ‘bien’. Eso es lo que realmente deseas cambiar: el sentimiento EN CURSO. Y tus fantasías sobre ‘mejorar’ o ‘arreglar’ tu vida sólo empeoran las cosas.

Dar vueltas y vueltas obsesivamente en torno a lo que necesitas hacer parece la única manera de sacudirte el terror que ha aparecido. Así que, ¿qué puedes hacer? La clave es saber que no es necesario actuar en relación a ningún sentimiento. Desaparecerá por sí mismo.

Saber que nada hay que arreglar, nada que hacer; sólo observar.

Tan sólo observar el surgimiento de este sentimiento de ansiedad: notar que es visto claramente en la conciencia, y saber que pasará.

El dolor está en pensar que ‘tú tienes que actuar a su respecto’. El dolor empeora pensando que tienes que hacerlo desaparecer actuando a su respecto (dado que ‘tú’ eres responsable de hacer todo lo necesario para dar lugar a las perfectas circunstancias para que esa ansiedad desaparezca).

Lo gracioso del asunto es que esa ansiedad desaparecerá por sí misma.

Simplemente observa cómo va apagándose y es reemplazada por otro pensamiento.

Puede tomar un tiempo, y puede que sea dolorosa mientras esté aquí, pero igual se desvanecerá.

Así que, cuando un sentimiento incómodo está aquí, es importante ver que simplemente pasará. Eso es todo.

Pero mientras está aquí, tan sólo observa con asombro cuán claro es.

Hay una clara luz de la conciencia que brilla ‘sobre’ ese sentimiento, y lo ves con compasión, sin desear hacer nada a su respecto. No hay ninguna razón para hacer algo con el objeto de aliviar la ansiedad o cualquier otro sentimiento incómodo. No es necesario actuar a su respecto. Ninguna acción tendrá un efecto satisfactorio.

Y si no es necesario actuar a su respecto, entonces puede olvidarse. Pasa, y eso es todo.

Recuerda que tú eres la clara luz de la conciencia que brilla ‘sobre’ todos los sentimientos y pensamientos que surgen.

¡No hay nadie residiendo en esos pensamientos y sentimientos!

¡No hay ‘nadie en casa’ en esa historia!

Los sentimientos vienen y van; a ellos nos apegamos, pero no tiene que ser así.

Ante todo, nada de ese sin sentido de que es necesario actuar a su respecto.

¡No hay nadie allí para efectuar ninguna acción!

El único UNO en el universo ya está ocupándose de todo, por toda la eternidad, y ESE UNO ERES TÚ: la luz de la conciencia misma.


 Annette Nibley



martes, 12 de octubre de 2021

Paciencia con uno mismo - Allan Lokos

 Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

¿Qué hay en la calidad de la paciencia que hace que muchos de nosotros respondamos a la misma palabra con un sentido de deficiencia? “No tengo suficiente”, decimos, sugiriendo que la paciencia es una especie de mercancía.

Lo maravilloso de la paciencia, a diferencia de los productos básicos, es que cuanto más la usamos, más la ofrecemos, más tenemos. Además, por su naturaleza, la paciencia crea una amplitud que nos permite sentir que tenemos más tiempo del que nunca hemos tenido. Por lo tanto, la paciencia puede transformar nuestra experiencia diaria de una de ansiedad y deficiencia a una de paz y plenitud.

Sin embargo, algunos de nosotros hemos experimentado tanta impaciencia que simplemente asumimos que "no tenemos mucha paciencia". La lengua vernácula actual sugiere que estamos "programados" de cierta manera y no podemos cambiar. 

En verdad, lo que sucede es que experimentamos una emoción y luego, con demasiada frecuencia, nos adherimos a ella como si fuera un aspecto innato de nuestro propio ser. 

Algunos de nosotros nos etiquetamos como “una persona que se enoja fácilmente”, ignorando que la naturaleza básica de los seres sintientes es más compasiva y amable, no enojada y desagradable. 

Nos permitimos creer que la ira y la impaciencia son parte de lo que somos en lugar de comprender que son simplemente sentimientos que surgen. Como todo lo que surge, los sentimientos desaparecen. No definen el carácter.

Experimentar la presencia repetida de impaciencia probablemente indica un nivel de miedo e infelicidad. Es desagradable, pero no es una condición fija y permanente. Significa que es posible que queramos sentarnos en silencio y examinar las causas fundamentales de nuestra impaciencia (aquí hay una pista: no están fuera de nosotros). Si bien todos experimentamos impaciencia a veces, podemos aprender a no reaccionar con nuestras respuestas condicionadas.

Comprométete a tomarse un tiempo todos los días para sentarte, aunque sea por unos minutos, para practicar la conciencia del funcionamiento de tu mente. Solo practica la conciencia. Es una habilidad sofisticada y lleva tiempo aprenderla, pero incluso tus esfuerzos iniciales pueden producir beneficios. Este puede ser un terreno familiar para los meditadores, pero vale la pena reexaminarlo. Abandona suavemente los pensamientos que te llevarán a dukkha (sufrimiento, infelicidad, estrés) y da la bienvenida a los pensamientos que te conducirán a la felicidad. 

Si bien, en última instancia, la paciencia se practica en compañía de otros, el punto de partida es tu propia mente.

♦

Allan Lokos es el maestro guía del Centro de Meditación Comunitaria de la ciudad de Nueva York y el autor de Pocket Peace: Prácticas efectivas para una vida iluminada.

 

https://tricycle.org/trikedaily/allan-lokos-patience-self/

 

 

viernes, 8 de octubre de 2021

No te dejes arrastrar por cualquier viento - Melody Beattie  

No te dejes arrastrar por cualquier viento.

 

Yo soy una reaccionaria.

 Ese pensamiento me hacía mella profundamente en la conciencia un día que estaba sentada en mi oficina.  Había escuchado a la gente hablar sobre lo que es reaccionar, pero hasta ese momento no había entendido qué tanto había reaccionado yo.   Había reaccionado a los sentimientos, conductas, problemas y pensamientos de otras personas.  Había reaccionado a mis propios sentimientos, mis propios pensamientos, mis propios problemas.  Mi punto fuerte parecía ser el de reaccionar a las crisis, pensaba que casi todo era una crisis. Reaccionaba en exceso.  Dentro de mí se cocinaba un pánico oculto (que rayaba en la histeria) la mayor parte del tiempo. A veces reaccionaba escasamente. Si el problema que enfrentaba era significativo, a menudo usaba el arma de la negación.  Reaccionaba a casi todo lo que entraba en mi conciencia y en mi medio ambiente.  Mi vida entera había sido una reacción a las vidas, deseos, problemas, fracasos, éxitos y personalidades de otras personas.  Hasta mi baja autoestima, en la cual hurgaba como en una bolsa de pestilente basura, había sido una reacción.  Era como una marioneta con las cuerdas colgando, invitando y permitiendo que las jalara cualquier persona o cosa.

La mayoría de los codependientes son reaccionarios. Reaccionamos con ira, culpa, vergüenza, odio a nosotros mismos, preocupación, sentimientos heridos, gestos controladores, acciones solícitas, depresión, desesperación y furia. Reaccionamos con miedo y ansiedad. Algunos de nosotros reaccionamos tanto que nos resulta doloroso estar cerca de la gente, y torturante encontrarnos dentro de un grupo grande de personas. Es normal reaccionar y responder a nuestro medio ambiente.  Reaccionar es parte de la vida.  Es parte de interactuar, es parte de ser humano y de estar vivo. Pero nos permitimos irritamos tanto y distraernos tanto. Pequeñeces, cosas mayores —lo que sea— tienen el poder de descarrilarnos. Y nuestra respuesta después de que reaccionamos a menudo no es la que más nos conviene.

Podemos haber empezado a reaccionar y a responder urgente y compulsivamente con patrones que nos lastiman. El solo hecho de sentir urgencia y compulsión es suficiente para herirnos. Nos mantenemos en un estado de crisis, fluyendo la adrenalina y tensos los músculos, listos para reaccionar ante emergencias que generalmente no son tales.

Alguien hace algo, de modo que nosotros debemos hacer algo a la vez. Alguien se siente de determinada manera de modo que nosotros debemos sentirnos de otra determinada manera. BRINCAMOS DENTRO DEL PRIMER SENTIMIENTO QUE NOS ATRAVIESA Y LUEGO NOS EMPANTANAMOS EN ÉL.  Pensamos en el primer pensamiento que cruza por nuestra cabeza y luego elucubramos sobre él. Decimos lo primero que nos viene a la lengua y a veces nos arrepentimos. Hacemos lo primero que nos viene a la mente, generalmente sin pensarlo. Ese es el problema: reaccionamos sin pensar, sin haber pensado honestamente lo que necesitamos hacer y cómo queremos manejar la situación. Nuestras emociones y conductas controladas   —disparadas—   por cualquier persona o cosa en nuestro entorno. Indirectamente estamos permitiendo que los demás nos digan qué hacer. Eso significa que hemos perdido el control. Estamos siendo controlados.

Cuando reaccionamos abdicamos a nuestro poder personal, dado por Dios, para pensar, sentir y actuar de acuerdo con nuestro mejor interés. Permitimos que otros determinen cuándo nos sentiremos felices; cuándo nos sentiremos en paz; cuándo nos sentiremos irritados; y qué es lo que diremos, haremos, pensaremos y sentiremos.  Abdicamos a nuestro derecho de sentirnos en paz al capricho de nuestro medio ambiente. Somos como un trozo de papel a merced de la tormenta, dejándonos arrastrar por cualquier viento.

He aquí un ejemplo de la manera en que suelo reaccionar (una entre tantas): mi oficina está en mi casa, y tengo dos hijos pequeños.  A veces, cuando estoy trabajando, comienzan a alocarse en las otras habitaciones:  pelean, corren, revuelven toda la casa, comen y beben todo lo que encuentran en la cocina. Mi primera reacción instintiva es gritarles: “¡Párenla!”; la segunda es gritarles más.  Me viene de una manera natural. Reaccionar de esa forma parece más fácil que abandonar mi oficina, ir hasta el cuarto de lavado y luego dirigirme al piso de arriba. También me parece más fácil que pensar cómo manejar la situación. Lo cierto es que bramar y gritar no sirven de nada. En realidad, no representan la salida más fácil. Me irrita la garganta y enseña a mis hijos cómo hacer para que yo me siente en mi oficina y dé alaridos.

 

Reaccionar casi nunca funciona.  Reaccionamos   demasiado aprisa, con demasiada intensidad y urgencia. Rara vez podemos hacer lo más adecuado cuando nos encontramos en ese estado mental, Resulta irónico que no se nos requiera para hacer las cosas en este estado mental. Poco hay en nuestras vidas que no podamos hacer mejor si permanecemos apacibles. Pocas situaciones —no importa qué tanto parezcan demandarlo— pueden mejorarse si perdemos los estribos.

Entonces, ¿por qué lo hacemos?

Reaccionamos porque estamos ansiosos y temerosos de lo que está sucediendo, de lo que podría suceder y de lo que ha sucedido.

Muchos reaccionamos como si todo fuera una crisis porque hemos vivido tantas crisis durante tanto tiempo que la reacción a la crisis se ha convertido en un hábito.

Reaccionamos porque pensamos que no deberían estar sucediendo las cosas como suceden. Reaccionamos porque no nos sentimos bien con nosotros mismos.

Reaccionamos porque la mayoría de la gente reacciona. Reaccionamos porque pensamos que tenemos que reaccionar. No tenemos que hacerlo.

 

No debemos tener tanto miedo de la gente. Son gente como nosotros.

No tenemos que abdicar a nuestra paz. No sirve de nada.  Disponemos de los mismos recursos y hechos cuando estamos en paz que de los que disponemos cuando estamos en un estado frenético y caótico. De hecho, disponemos de más recursos porque nuestras mentes y emociones están libres de actuar a su mayor potencial.

No debemos abdicar a nuestro poder para pensar y sentir por cuenta de los demás. Tampoco eso se requiere de nosotros.

No tenemos que tomar las cosas tan a pecho (a nosotros mismos, a los eventos y a las otras personas). Sacamos las cosas fuera de toda proporción — nuestros sentimientos, pensamientos, acciones y errores—. Hacemos lo mismo con los sentimientos, pensamientos y acciones de otras personas. Nos decimos a nosotros mismos que las cosas son temibles, terribles, una tragedia y el fin del mundo. Muchas cosas pueden ser tristes, muy malas o desagradables, pero lo único que es el fin del mundo es el fin del mundo. Los sentimientos son importantes, pero son sólo sentimientos. Los pensamientos son importantes, pero son tan sólo pensamientos y todos pensamos en muchas cosas diferentes, y nuestros pensamientos están sujetos a cambio. Lo que hacemos y decimos es importante, lo que otros dicen y hacen es importante, pero el mundo no pende de ninguna frase o acción en particular.  Y si es particularmente importante decir o hacer algo, no nos preocupemos: sucederá. Aligérate. Date a ti mismo y a los demás, espacio para moverse, para hablar, para ser lo que somos: humanos.  Dale oportunidad a la vida para que las cosas se den solas.  Date a ti mismo oportunidad para disfrutarlo.                     

No debemos tomar la conducta de otras personas como el reflejo de nuestra autoestima.   No tenemos que sentirnos avergonzados si alguien a quien amamos se comporta en forma impropia. Cada persona es responsable de su propia conducta. Si otro se comporta de manera inadecuada, deja que él o ella se avergüencen de sí mismos. Si tú no has hecho nada que te haga avergonzarte, no te sientas avergonzado. Sé que esta es una tarea difícil, pero puedes lograrlo.

No tenemos que tomar el rechazo como reflejo de nuestra autoestima. Si alguien importante para ti (o aun alguien que no lo sea) te rechaza a ti o a lo que has elegido, tú sigues siendo real, sigues teniendo el mismo valor que si no hubieras sido rechazado.  Asume cualquier sentimiento que pueda acompañar al rechazo; habla acerca de tus pensamientos no des en prenda tu autoestima sólo porque otro rechazó o desaprobó lo que tú eres o lo que has hecho. Aun si la persona más importante para ti te rechaza, tú sigues siendo real, y sigues estando bien. Si has hecho algo impropio o necesitas solucionar un problema o cambiar una conducta, sigue los pasos adecuados para ocuparte de ti mismo. Pero no te rechaces, y no le des tanto poder al rechazo de los demás. No es necesario.

No tenemos que tomar las cosas de manera tan personal.   Tomarnos a pecho cosas que no valen la pena de tomarse tan a pecho.   Por ejemplo, decirle a un alcohólico: “si me amaras no beberías", tiene tanto sentido como decirle a alguien que tiene pulmonía: ‘‘si me amaras no toserías". Las víctimas de la pulmonía toserán hasta que tengan tratamiento adecuado para su enfermedad. Los alcohólicos beberán hasta que consigan lo mismo. Cuando la gente que tiene un trastorno compulsivo hace cualquier cosa que se sienta obligada a hacer, no quieren decir que no te aman, lo que están diciendo es que no se aman a sí mismas.

Tampoco tenemos que tomarnos de una manera personal las pequeñeces. Si alguien ha tenido un mal día o está enojado, no asumas por ello que tiene algo que ver contigo. Puede tener algo que ver contigo o no. Si así es, lo descubrirás. Generalmente las cosas tienen mucho menos que ver con nosotros de lo que pensarnos.

Una interrupción, el mal humor de otro, una lengua aguda, un mal día pensamientos negativos, problemas o el alcoholismo activo no tienen por qué manejar o arruinar nuestro día, ni siquiera una hora de nuestro día. Si la gente no quiere estar con nosotros o actuar de una manera saludable, esto no es reflejo de nuestra autoestima.  Refleja, en cambio sus propias circunstancias actuales.  Al practicar el desapego podemos disminuir nuestras reacciones destructivas hacia el mundo que nos rodea. Sepárate de las cosas.  Déjalas estar, y deja que la gente sea como es. ¿Quién eres tú para decir que la interrupción, el estado de ánimo, las palabras, el mal día, el pensamiento o el problema no son una parte importante y necesaria de la vida? ¿Quién eres tú para decir si este problema no será en último término benéfico para ti o para alguien más?

No tenemos que reaccionar. Tenemos opciones. Esta es la alegría de la recuperación de la codependencia. Y cada vez que ejercitamos nuestro derecho para elegir cómo queremos actuar, pensar, sentir y comportarnos, nos sentimos mejores y más fuertes.

“Pero”, podrán ustedes protestar, “¿por qué no debo reaccionar?  ¿Por qué no debo replicar? ¿Por qué no debo irritarme?  Él o ella se merecen cargar con el peso de mi torbellino”.  Podría ser, pero tú no debes hacerlo.   Estamos hablando aquí de tu falta de paz, de serenidad, de tus momentos desperdiciados.  Como solía decir Ralph Edwards, “Esta es tu vida”.  ¿Cómo quieres usarla? 

Somos como cantores de un gran coro. Si el que está junto a nosotros desentona, ¿debemos hacerlo nosotros también? ¿No le ayudaría más a él, y a nosotros, tratar de seguir entonado?  Podemos aprender a cumplir con nuestra parte.

No necesitamos eliminar todas nuestras reacciones hacia la gente y hacia los problemas. Las reacciones pueden ser útiles. Pueden ayudarnos a identificar lo que nos gusta y lo que nos hace sentirnos bien. Nos ayudan a identificar los problemas dentro de nosotros y a nuestro alrededor. Pero la mayoría de nosotros reaccionamos demasiado.  Y gran parte de las cosas a las que reaccionamos son tonterías. No son tan importantes, y no ameritan el tiempo ni la atención que les damos. Algunas de nuestras reacciones son respuestas a las reacciones que los demás tienen frente a nosotros. (Estoy furiosa porque él se puso furioso; él se puso furioso porque yo estaba enojada; yo estaba enojada porque pensé que él estaba enojado conmigo; pero no estaba enojado sino herido porque...)

Nuestras reacciones pueden ser el eslabón de una cadena de reacciones tal que a menudo los involucrados están irritados y nadie sabe por qué. Simplemente están irritados. Luego, todos están fuera de control y a la vez son controlados. A veces la gente se comporta de cierta manera para provocar que nosotros reaccionemos de otra. Si dejamos de reaccionar de esta cierta manera, la privamos de lo divertido que esto le resulta. Quedamos fuera de su control y le quitamos el poder que tiene sobre nosotros.

A veces   nuestras   reacciones   provocan   que los demás   reaccionen   de cierto   modo.   (Pero   no necesitamos seguir haciéndolo, ¿o sí?) A veces el reaccionar estrecha nuestra visión en tal forma que nos quedamos varados reaccionando a los síntomas o a los problemas. Podemos estar tan ocupados reaccionando que no tenemos tiempo ni energía para identificar el problema real, y mucho menos para descubrir cómo solucionarlo. Podemos pasar  años  reaccionando  ante  cada  incidente  provocado  por la bebida  y la crisis resultante,  ¡fallando  completamente  en reconocer  que el verdadero  problema  es el alcoholismo!  Aprende a dejar de reaccionar de maneras que no son necesarias y que no funcionan.   Elimina las reacciones que te lastiman.

Siguen algunas sugerencias para ayudarte a desapegarte de la gente y de tus reacciones negativas hacia ella. Estas son sólo sugerencias.  No existe una fórmula específica para lograr el desapego.  Necesitas encontrar tu propia manera, una que te funcione a ti.

 1-Aprende a reconocer cuando estás reaccionando, cuándo estás permitiendo que alguien o algo tire de tus cuerdas. Generalmente cuando empiezas a sentirte ansioso, temeroso, indignado, rechazado, avergonzado, preocupado, confundido o a padecer autoconmiseración, hay algo en tu medio ambiente que te respecto.)  Emplear las palabras ha hecho nudos.  (No afirmo que esté mal experimentar estos sentimientos.  Probablemente cualquiera se sentiría así.  La diferencia estriba en que estamos aprendiendo a decidir por cuánto tiempo deseamos seguir sintiéndonos así, y qué queremos hacer al “ella, o él o eso me hicieron sentir” a menudo indica que estamos reaccionando.  Perder nuestra sensación de paz y serenidad probablemente es el indicador más poderoso de que estamos atrapados en algún tipo de reacción.

 2-Ponte cómodo.  Cuando reconoces que estás en medio de una reacción caótica, di o haz lo menos posible hasta que puedas restaurar tu nivel de serenidad y de paz. Haz cualquier cosa que necesites hacer (que no sea destructivo para ti ni para nadie más) que ayude a relajarte. Inhala profundamente unas cuantas veces. Sal a caminar.  Limpia la cocina.  Siéntate en el baño. Ve a casa de un amigo. Acude a una junta de Al-Anón.  Lee un libro de meditación. Vete a la playa.  Mira un programa de televisión.  Encuentra una manera de separarte emocional, mental (y si es necesario) físicamente de aquello a lo que estás reaccionando. Busca una forma de librarte de la ansiedad. No tomes un trago ni manejes por la calle a 100 kilómetros por hora. Haz algo que no sea arriesgado y que te ayude a restaurar tu equilibrio.

3- Analiza lo que ha sucedido. Si se trata de un incidente menor, serás capaz de sobreponerte tú solo. Si el problema es serio, o si te perturba seriamente, tal vez quieras discutirlo con un buen amigo que te ayude a aclarar tus pensamientos y emociones.  Las dificultades y los sentimientos crecen cuando tratamos de apresarlos en nuestro interior. Habla acerca de tus sentimientos. Asume la responsabilidad de ellos. Siente verdaderamente lo que estés sintiendo. Nadie te hizo sentir así. Alguien pudo haberte ayudado a que te sintieras de determinada manera, pero el sentimiento lo sentiste tú. Manéjalo. Luego, esclarece tú mismo la verdad sobre lo que sucedió. 27! ¿Estabas alguien tratando de molestarte?  (Si hay duda al interpretar algo como un insulto o rechazo, prefiero creer que eso no tuvo nada que ver conmigo.  Me ahorra tiempo y me ayuda a sentirme bien conmigo misma.)  ¿Estabas tratando de controlar a alguien o algún evento?  ¿Qué tan serio es el problema o el asunto?  ¿Estás tomando la responsabilidad de otro? ¿Estás enojado porque alguien no adivinó lo que en realidad querías o lo que en verdad querías decir? ¿Estás tomando la conducta de otro de un modo demasiado personal?

¿Alguien oprimió tus botones de culpa o de inseguridad?  ¿Es en verdad el fin del mundo, o es meramente algo triste y decepcionante?

4- Toma tus decisiones basándote en la realidad y tómalas en un estado de ánimo apacible. ¿Necesitas pedir disculpas? ¿Quieres olvidarte del asunto?

¿Necesitas hablar con alguien de corazón a corazón? ¿Necesitas tomar otra decisión para cuidar de ti mismo? Cuando tomes tu decisión ten en mente cuáles son tus responsabilidades. No tienes la responsabilidad de que los otros “vean la luz” y no necesitas “enderezarlos”.  Tienes la responsabilidad de ayudarte a ti mismo a ver la luz y de enderezarte.  Si no te sientes en paz con alguna decisión, olvídala.  No es tiempo para tomarla todavía.  Espera hasta que tu mente esté consistente y tus emociones estén tranquilas.

 5-Cálmate. No necesitas sentirte tan asustado. No necesitas sentirte tan frenético. Mantén las cosas en perspectiva.  ¡Hazte la vida más fácil!

 

Actividad

 

1) ¿Gastas demasiado tiempo reaccionando ante alguien o ante algo en tu entorno? ¿Quién o qué? ¿Cómo estás reaccionando? ¿Es así como te gustaría comportarte o sentirte si tuvieras la posibilidad de elegir?

 2)  Revisa los pasos previos del desapego y aplícalos a cualquier cosa o persona que te esté molestando más. Si necesitas hablar con alguien escoge un amigo de confianza. Si es necesario busca ayuda profesional.

 3) ¿Qué actividades te ayudan a sentirte cómodo y en paz? (Una ducha de agua bien caliente, una buena película y bailar son mis opciones favoritas.)

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TOMADO DEL LIBRO YA NO SEAS CODEPENDIENTE ♥

Melody Beattie es una autora estadounidense de libros de autoayuda sobre relaciones codependientes.

Nacida como Melody Vaillancourt en Minneapolis, Beattie se graduó de la escuela secundaria con honores. Comenzó a beber a los 12 años, era una alcohólica en toda regla a los 13 y una adicta a los 18.

Beattie es autora de otros 18 libros, entre ellos Codependent No More , Beyond Codependency , The Language of Letting Go y Make Miracles in Forty Days: Turning What You Have into What You Want , publicado en 2010. Varios de sus libros se han publicado en otros idiomas.

Beattie, junto con Janet G. Woititz y Robin Norwood, fueron divulgadores de la ciencia, ayudando a digerir y explicar el trabajo del psiquiatra Timmen L. Cermak , autor de Diagnóstico y tratamiento de la codependencia .

domingo, 28 de marzo de 2021

Todos somos innatamente sensibles - Paul C Pritchard

 Traducido desde… https://upliftconnect.com

 

Fusionando lo orgánico con lo inorgánico

Sal a la luz de las cosas, deja que la naturaleza sea tu maestra. - William Wordsworth

 

Una vez tuve una suave discusión con mi madre cuando trataba de invitarla a ver los beneficios de comer alimentos orgánicos. Estaba descontenta y declaró que su padre, mi abuelo, había vivido hasta la edad avanzada de ochenta y seis años sin haber comido alimentos orgánicos. Y ahí es donde nuestro argumento se disolvió. Cuando le expliqué que cuando su padre nació en 1910, comida orgánica era todo lo que estaba comiendo. Que durante la mayor parte de su vida había comido alimentos naturales frescos, sin adulterar, cultivados estacionalmente o conservados orgánicamente. 

Fue un momento 'Ajá' para los dos. Nos dimos cuenta de que para diferenciar entre los alimentos naturales y saludables que no estaban genéticamente modificados, que se cultivaban con pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales, la industria alimentaria tenía que etiquetarlo ... así que se les ocurrió Orgánico. Lo entiendo. Funciona para la diferenciación de ventas y marketing. Pero lo que no me gusta es que todos los demás alimentos no están etiquetados correctamente y se venden en pasillos separados. Los alimentos orgánicos y saludables promueven lo que no son: sin OGM, sin aerosol, orgánicos, sin gluten, etc. Pero, ¿dónde están las etiquetas obligatorias en letras grandes que nombran colorantes inseguros, pesticidas tóxicos, MSG, fertilizantes nocivos, grano híbrido, modificaciones de soya, etc. Se siente injusto que la comida que ha evolucionado en la naturaleza, junto con la evolución de los seres humanos, sea señalada como la anomalía cuando, de hecho, debería ser la norma natural. 

Entonces, ¿qué tiene esto que ver con los seres humanos naturales?   

Soy lo que se llama PAS; Una persona altamente sensible. Estoy etiquetado y diferenciado; casi un subgrupo de la humanidad. He sido así toda mi vida. Todas las estrategias compensatorias que he aprendido, para poder superar mi vida, siempre me han dado la sensación de que estoy viviendo una mentira, una especie de holograma, una expresión auténtica de mi ser verdadero y natural. 

Quien realmente soy, es orgánico. He evolucionado durante milenios con mi familia humana. No quiero ser etiquetado como una persona altamente sensible. Si voy a tener alguna etiqueta, preferiría ser un PNS - Persona naturalmente sensible, que creo que todos innatamente somos. Creo que la sensibilidad es uno de nuestros mayores activos y dones como humanos. Entramos en este mundo sensibles y vulnerables. Necesitamos contacto y conexión para sobrevivir. Florecemos con cuidado, amor y compasión. Nuestras sensibilidades al mundo que nos rodea ayudan a transmitir a nuestros cuidadores lo que necesitamos. Vemos esto como algo perfectamente natural cuando se trata de recién nacidos y niños pequeños. Defenderemos sus sensibilidades apasionada y vehementemente. Nuestras sensibilidades y cómo leemos el mundo y nos expresamos en el mundo son esenciales para nuestra supervivencia cuando somos tan dependientes. 

 No es una medida de salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma. - Jiddu Krishnamurti

 ¿Crecer en una piel más gruesa?

No quiero endurecerme o hacerme de una piel más gruesa o hacerme más hombre para poder encajar en un mundo cada vez más hostil y desconectado. Quiero elegir el amor, ante todo. Tomaré mi punto de vista optimista y estadísticamente correcto de que el mundo es un lugar más amable que desagradable. Está más lleno de esperanza que de desesperación; nosotros como especie somos más naturalmente altruistas de lo que nos hacen creer en las redes sociales y los medios de entretenimiento.

Soy la norma. Soy natural No necesito adaptarme artificialmente o tomar medicamentos para hacer frente a la cantidad desproporcionada de estrés y estímulos: solo tengo que desconectarme y entrar en la naturaleza. Tengo que sintonizar con el animal de mi ritmo natural: latidos del corazón, respiración, instinto, sentidos, el sistema nervioso autónomo y las frecuencias sinápticas en mi cerebro. 

 El mejor remedio para aquellos que tienen miedo, se sienten solos o infelices es salir, a un lugar donde puedan estar tranquilos, a solas con el cielo, la naturaleza y Dios. Porque solo entonces uno siente que todo es como debería ser. -  Anne Franke

Admito que estamos evolucionando rápidamente y que el progreso se ha infiltrado en todas nuestras vidas diarias. De hecho, amo la tecnología. Pero quiero que me sirva y no al revés. Quiero que lo inorgánico complemente lo orgánico sin anularlo y alterar su ADN. Estoy totalmente con el progreso y también estoy con aprender de nuestras formas históricamente naturales ... podemos aprender del pasado y fusionarlo en el Ahora para crear un futuro más armonioso y regenerativo. 

Yo quiero que lo inorgánico y lo orgánico se complementen 

 Quiero participar en el cultivo de un mundo donde se elogie la sensibilidad, donde se venere la intuición, donde la simpatía y la empatía gobiernen las comunidades y escriban políticas colaborativas. Donde la búsqueda de la Unidad, la Paz y el Amor están en cada agenda política. 

Ahora me río de la burla que las personas naturalmente sensibles como yo a menudo escuchan, "Vuelve a lo real". Eso es lo que quiero ... ser real. Para quitarme la armadura y las máscaras. Dejar que mi sensibilidad sea una luz de bondad natural para iluminar la oscuridad y hacer que las sombras bailen hasta que se disuelvan. Quiero perder el miedo a mi comportamiento aprendido y mi condicionamiento adquirido.

 Quiero elegir la inteligencia natural.  

 

Dos tipos de inteligencia por Rumi

“Hay dos tipos de inteligencia: una adquirida,

como la de un niño en la escuela que memoriza hechos y conceptos.

Con tal inteligencia te levantas en el mundo.

Hay otro tipo de inteligencia, una

ya completada y preservada dentro de ti.

Esta otra inteligencia no se vuelve amarilla ni se estanca.

Es fluida y no se mueve de afuera hacia adentro

a través de los canales del aprendizaje.

Este segundo conocimiento proviene de la Fuente,

Y desde dentro de ti fluye”.

 

https://upliftconnect.com/we-are-all-innately-sensitive/

viernes, 1 de enero de 2021

¿Cómo te sientes? - Frances Trussell

Traducido desde… http://www.globalloveproject.com

 

Durante todo el día, comprueba cómo te sientes. ¿Te sientes ligero y libre? ¿Tienes una sensación de nudo en el estómago? ¿Están sudorosas las palmas de las manos o hay presión sobre el pecho?

¿Algún sentimiento físico que sientas junto a una emoción? ¿Te sientes relajado? ¿Temeroso? ¿Emocionado? ¿Enojado?

¿Qué ha causado que surja este sentimiento? ¿Hay algo que sucede en este momento para causarlo o tu cuerpo está reaccionando a los pensamientos que has estado teniendo?

Los pensamientos tienen el poder de hacer que se desarrolle un sentimiento físico en el cuerpo. A medida que nos damos cuenta de esta relación, podemos explorar nuestro papel en la alimentación de los pensamientos con una curiosidad compasiva.

A la luz de la conciencia, vemos la posibilidad de un nuevo tipo de relación, una asociación de comprensión y conexión. Esta luz a veces puede oscurecerse cuando nos distraemos. Sin embargo, su brillo puede iluminar ya que simplemente podemos recordarnos a nosotros mismos que la calidad de nuestra atención es la fuente de energía que alimenta esto.

¿Te sientes estresado?

Si te sientes estresado, entonces tienes algunas opciones:

  1. puedes pensar en el sentimiento y ser testigo de cómo eso generalmente aumenta el sentimiento
  2. puedes intentar volver tu atención a algo en el momento presente, un objeto, un sonido, tu respiración y ver si desaparece el sentimiento
  3. puedes concentrarte en el sentimiento mismo, ubicarlo en el cuerpo y sentirlo en lugar de pensarlo y ver cómo cambia

La primera opción parece ser inútil y una pérdida de tiempo. Por lo tanto, depende de ti decidir si distraerte o lidiar con el sentimiento de frente dependiendo de lo que sea más apropiado para la situación en la que te encuentres. Podemos entrenar nuestras mentes rápidamente usando esta técnica.

Se dueño de tus emociones

Tu emoción te pertenece. Las palabras o acciones de los demás pueden hacerte sentir increíblemente enojado, pero tu enojo es porque estás enojado: eres el que lleva eso, eres el que hace que te sientas mal. Una vez que reconocemos las emociones como propias, junto con la observación de nuestros pensamientos, podemos ver cuándo estamos agregando combustible a esas emociones a través de nuestro pensamiento.

Los estresores serán estresores pero es nuestro estrés.

Todos hemos tenido momentos en que lo hemos "perdido", donde ha surgido una emoción desde nuestro interior y hemos perdido el control de nosotros mismos de alguna manera; ¿Y si nunca tuvieras que hacer eso otra vez? Si podemos poner algo de distancia entre nuestros pensamientos y sentimientos, observándolos a medida que surgen, entonces tenemos la oportunidad de atrapar una emoción antes de que se apodere de nosotros; para presenciarla en lugar de reaccionar a ella. No es que la emoción no deba estar allí, sentir es humano, pero como humanos desarrollados podemos gestionar nuestras acciones.

La emoción es lo que nos hace humanos

Es totalmente normal sentir toda la gama de emociones: así es como experimentamos el espectro completo de lo que es estar vivo. Sin embargo, nos negamos a nosotros mismos la experiencia humana completa al alejarnos de cualquier cosa incómoda; en lugar de aceptar emociones incómodas, las resistimos e intentamos curarlas, creando en cambio un estado continuo de "querer". En el mundo occidental raramente aceptamos hambre o dolor, buscando una condición constante de comodidad. El propósito subyacente de nuestras vidas se convierte en mantener esta condición y, sin embargo, nos queda un vacío.

Podemos culpar a otras personas por hacernos sentir mal, sin embargo, es nuestra reacción hacia ellos lo que nos hizo sentir mal. Puedes captar esto a medida que ocurre, reconocer el pensamiento que has causado y decidir cómo quieres pensar y, como resultado, cómo te sientes. A menudo no tenemos poder sobre algo que sucede, pero sí tenemos poder sobre la forma en que reaccionamos o esperamos responder; este es nuestro mayor poder y la forma en que ejercitamos esto dará forma a nuestro viaje por la vida.

No hay camino a la felicidad, la felicidad es el camino, y está en cada paso.

Usa tu energía sabiamente

Cuando sientas una emoción en el cuerpo, entrégate a donde estás ahora y acéptala. Cuando resistimos una emoción, eso solo nos causa más dolor. Si la emoción ya ha llegado, no tiene sentido resistirse a ella o pensar en ella, en cambio, simplemente siéntela.

Puedes hacer cambios, pero no puedes cambiar lo que ya sucedió, así que no uses tu energía para luchar contra eso, acéptalo y sigue adelante.

Puede parecer algo difícil de hacer, pero debemos aceptar todas las emociones que surgen en el cuerpo. Cuando huimos de una emoción, nos persigue y nos guste o no, nos alcanzará eventualmente.

Deja de correr, siéntate quieto y deja que tus emociones sean como son. Una vez que nos sentamos con ellas, las transformamos.

La pasión de Frances Trussell radica en hacer que la magia de la atención plena sea accesible para todos. Al haber sufrido una depresión severa desde su adolescencia, la vida de la ex periodista de televisión se transformó a través de la atención plena. Ella ha ayudado a cientos de personas a encontrar una forma de vida conscientemente feliz.

 

Frances Trussell

http://www.globalloveproject.com/2018/11/how-do-you-feel/

 

viernes, 1 de marzo de 2019

Adiós a la no dualidad - Amoda Maa

Traducido del Inglés desde...https://amodasblog.com

 

Adios a la no dualidad.

Adiós a lo que habita en la perfección prístina de lo absoluto. 

Adiós felicidad ilimitada, alegría sin límites, paz ilimitada ... o cualquier cosa sin límites que niegue el polvo y la suciedad de la experiencia humana.

Por favor, no me malinterpreten. No estoy sugiriendo una regresión a la ignorancia de la verdadera naturaleza. No estoy sugiriendo una resignación a la reactividad del ego. No estoy sugiriendo que nos perdamos en las olas y olvidemos que somos el océano. Solo estoy invitando a una visión mucho más amplia que cualquier visión desde un estado trascendente.

Sí ... despertar del sueño de la separación, es estar libre del sufrimiento de "mí y mi historia". 

Sí ... encontrarse con la realidad sin la superposición de una mente dividida, es estar libre de las vicisitudes del mundo. 

Sí ... saber que hay un ser en el centro de todos los seres, es estar libre del miedo a la muerte.

Pero el aferrarseal "no-yo" o el tratar de ser "sin ego", nos mantiene atrapados en la cima de la montaña. 

Fingir que no tenemos deseos, fingir que no sentimos dolor ni pérdida, fingir que no nos impulsa el impulso interno de crecer y evolucionar, es una vieja y ansadora mentira.

Durante demasiado tiempo, el absoluto ha sido el rey. 

Durante demasiado tiempo, hemos tratado de deshacernos de los pensamientos, trascender las emociones, abandonar nuestra humanidad. 

Durante demasiado tiempo, nos hemos enredado en una fantasía espiritual incorpórea, desapegada y desapasionada en la que "no pasa nada" y "nadie está haciendo nada".

Pero amigos, la iluminación no erradica nuestra humanidad. 

No dejes que milenios de tradición espiritual te atrapen con este mito. 

Incluso aquellos que están espiritualmente iluminados son humanos. 

E incluso los maestros espirituales son humanos. 


Tal vez es hora de que admitamos nuestra vulnerabilidad,  la profundidad de nuestros sentimientos; que admitimos que a veces nos sentimos confundidos o asustados o quebrantados.

Tal vez es hora de que aceptemos el sabor agridulce de la vida en la Tierra, dando la bienvenida a nuestra ternura y a nuestra locura, bailandoy llorando y cayendo de rodillas.

Por favor, no me malinterpreten. 

No se trata de tirar al bebé con el agua del baño. 

Se trata de liberarnos de nociones espirituales, definiciones espirituales y roles espirituales. 

Amigos, no dejen que lo absoluto se convierta en una prisión en la que no podamos respirar. 

Somos mucho más grandes, mucho más ricos y mucho más jugosos que eso.

 Sacudámonos de los grilletes de la espiritualidad, la iluminación, la no dualidad ... y cualquier otra cosa que sofoque toda la amplitud y profundidad de nuestra vitalidad.

Permitamos que la vida penetre en cada parte temerosa, vergonzosa y fea de nosotros y nos abra de par en par, para que podamos conocer la belleza del desastre.

 Encontrémonos con la franqueza bruta del dolor, la desesperación y el horror del mundo.

 Seamos fieles a lo que está aquí, sin trascender, negar o adormecer. 

Dejemos que nuestra humanidad fluya en nuestra divinidad, y nuestra divinidad en nuestra humanidad, y déjelo ir y venir como las mareas que van y vienen.

Adiós a toda división entre espiritual y no espiritual. 


Adiós a toda división entre no dualidad y dualidad. 


Adiós a tratar de ser el océano cuando ya eres el océano ... y las olas también. 

Namaste. 

 
 Amoda Maa

Amoda Maa es una maestra y autora espiritual contemporánea.

Sus enseñanzas son intemporales y refrescantemente modernas, y ofrecen profundos consejos sobre la verdad más allá de la tradición espiritual o la ideología, a la vez que aportan una perspectiva de vanguardia a la investigación espiritual.

Las enseñanzas de Amoda le muestran que el despertar ya no se trata de abandonar o trascender la realidad física para vivir una vida espiritual: se trata del cumplimiento de su destino divino al vivir la verdad de su resplandor interior mientras está en un cuerpo terrenal. A través de estas enseñanzas, estás llamado a anclarte en la perfección prístina de tu luz interior y luego encarnar y expresar plenamente esta luz en medio de la imperfección y la oscuridad del mundo.