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domingo, 28 de marzo de 2021

Maestro, ¿cómo puedo enfrentar el aislamiento?

 

-Limpia tu casa. A fondo. En todos los rincones.
Incluso los que nunca tuviste ganas, el coraje y la paciencia de tocar.
Haz que tu casa sea brillante y cuidada. Quita el polvo, las telarañas, las impurezas. Incluso las más ocultas.
Tu casa te representa a ti mismo: si cuidas de ella, también te cuidas.

-Maestro pero el tiempo es largo.
Después de cuidar de mí a través de mi casa cómo puedo vivir el aislamiento?

-Arregla lo que se puede arreglar y elimina lo que ya no necesitas.
Dedicate al remiendo, borda los arranques de tus pantalones, cose bien los bordes deshilachados de tus vestidos, restaura un mueble, repara todo lo que vale la pena reparar.
El resto, tíralo. Con gratitud.
Y con conciencia de que su ciclo ha terminado.
Arreglar y eliminar fuera de ti permite arreglar o eliminar lo que hay dentro de ti.

-Maestro y luego qué?
Qué puedo hacer todo el tiempo solo?

-Siembra.
Incluso una semilla en un jarrón.
Cuida una planta, riegala todos los días, háblales, dale un nombre, quita las hojas secas y las malas hierbas que pueden asfixiarla y robarle energía vital preciosa.
Es una forma de cuidar tus semillas interiores, tus deseos, tus intenciones, tus ideales.

-Maestro y si el vacío viene a visitarme?... Si llegan el miedo a la enfermedad y a la muerte?

-Háblales.
Prepara la mesa para ellos también, reserva un lugar para cada uno de tus temores.
Invitales a cenar contigo. Y pregúntales por qué llegaron desde tan lejos hasta tu casa. Qué mensaje quieren traerte.
Qué quieren comunicarte.

-Maestro, no creo que pueda hacer esto...

-No es el aislamiento tu problema, sino el miedo a enfrentar tus dragones interiores Esos que siempre quisiste alejar de ti. Ahora no puedes huir.
Míralos a los ojos, escúchalos y descubrirás que te pusieron contra la pared.
Te han aislado para poder hablar contigo.
Como las semillas que solo pueden brotar si están solas.

 

Relato Zen

viernes, 1 de enero de 2021

EL ORDEN QUE DEJA EL CAOS – Emma Vázquez

 

Hay un Orden en todas las cosas, tanto internas como externas, que nada ni nadie puede desordenar. Por muy desordenado que seas… A simple vista, no se ve. Aparenta caos. Aparenta incorrección. Aparenta error. Pero si miras con desnudez, ahí está. Bailando en perfecto equilibrio con sí mismo.

¿Te imaginas que no hubiera nada fuera de lugar? ¿Te imaginas que pudiésemos contemplar la Realidad tal y como es y no tal y como nuestra mente juzga que sea?

Tenemos la falsa creencia (¿hay alguna creencia que no sea falsa?) de que el Mundo (interno y externo) DEBERÍA comportarse de una determinada manera. Manera que ha sido coloreada, a su vez, con nuestra manera… educativa, generacional, religiosa, espiritual y cultural. Que a su vez, de nuevo, lo ha sido por otra “manera”. Lo cual ya nos puede hacer intuir la poca VERDAD que surge de “mi manera de”.

Es como decir que los adornos del árbol de Navidad que le hemos añadido SON el ABETO. Cuando simplemente son unos complementos que le hemos colocado para darle una identidad. Identidad que provoca que dejemos de VER al Abeto para pasar a ver un “árbol de Navidad”.

Pues eso es lo que hace continuamente nuestra mente a través de nuestros sentidos. Darle un Sentido a la realidad que nada tiene que ver con La Realidad.

Esos pensamientos no son evitables. Yo tengo miles a lo largo del día del tipo: “esto está mal”, “aquella es así o asá”, “eso no tendría que ocurrir” o en modo positivo, que viene a ser igual de irreal que el negativo, aunque suene más bonito y aunque nos digan que lo bonito es “lo que tiene que ser”.

Lo que sí se puede es SER CONSCIENTE de ellos y SABER que TODOS son falsos. Tanto los que me elevan al cielo como los que me bajan al infierno.

Cuando yo estoy con una persona y me viene el pensamiento “que fea es” o “qué guapa es” no es algo que yo haya elegido pensar. Ha sucedido espontáneamente porque nuestra mente así lo ha decidido. Pero yo no tengo por qué creerme ese pensamiento y reaccionar ante él.

No creerme todo lo que me cuento es un acto de Humildad

Lo hacemos constantemente, sin darnos cuenta. Juzgarnos a nosotros, a los demás, al Mundo y a la Vida como si un juicio, del tipo que sea, tuviese algo de VERDAD en él. Y vamos con esas no-verdades por delante, alzando puños y banderas y misiones y metas, como si LO QUE ES no fuese “lo que tiene que ser”.

Estamos tan engañados por nuestra propia mente, tan ciegos de lo que la Realidad Es, que ni siquiera nos paramos a cuestionarnos. Y LA VERDAD, que sólo hay UNA aunque nuestra mente nos haga creer que cada uno tiene la suya, no puede alcanzarse sin ponernos en duda.

Hay que saber distinguir muy bien “mi verdad” de La Verdad. Convivimos con ambas. Una es relativa y otra absoluta. Una es superficial y otra profunda. Yo tengo mis gustos, mis preferencias, mi personalidad, mis virtudes, mis defectos, mis valores, mis principios, mis juicios. Pero SÉ perfectamente que esos “mis” no tienen nada que ver con esa VERDAD eterna a la que tan pocos hacen alusión.

La mayoría están “trabajándose” sus verdades para (ob)tener “la mejor verdad de sí mismo”. Pocos son conscientes de que el “clic” está en COMPRENDER que “la mejor verdad de uno mismo” es otra mentira más porque está basada en los mismos juicios que te decían que eras “la peor versión de ti mismo”. Un juicio, un adorno, un complemente, una identidad, una etiqueta, SIEMPRE va a ser falsa. Jamás te va a decir quién eres.

Es como si creyésemos que un Abeto es más (mejor) abeto si está envuelto en luces de colores que si está bañado en basura.

El Abeto será siempre abeto. El disfraz externo es lo que es falso y en lo que estamos poniendo toda nuestra atención. Creemos, de nuevo, que la Iluminación es un estado de perfección del disfraz (de los adornos). Cuando la Iluminación es la COMPRENSIÓN de que el Abeto ya ES Iluminado de por sí. Ya es perfecto. Ya está “evolucionado”. Nunca dejó de ser Abeto. Y que es indiferente el vestido que lleve, que le pongamos, porque siempre es, ha sido y será LO QUE ES.

Cuando Comprendes esta VERDAD, dejas de intentar ser (sentir y pensar) otra cosa de la que eres en cada instante. Primero, porque sabes (certeza absoluta) que todo es perfecto tal y como sucede. Y segundo, porque sabes (certeza absoluta) que “tú” no intervienes en nada aunque aparentemente lo hagas con tus “libres” decisiones.

Bueno, en realidad, no es exactamente así. Sí que aparecen esos pensamientos de ser de otra manera y, en ocasiones, te los crees. Son creencias inconscientes también. Pero hay un FONDO en el que esa VERDAD está muy asentada y vuelves a ella una y otra vez.

Es como si en algún momento se olvidara, que no es lo mismo que no saberla. Son unos vaivenes que forman parte del Juego y que dudo mucho que puedan desaparecer ya que, para ello, nuestra mente, con todas sus experiencias y “maneras” debería hacerlo también. Y no lo creo posible.

Existe un ORDEN que desordena a su antojo, sin un motivo, sin una razón. Sólo porque “así es”.

¿Sabes cuando te pones a bailar sin la intención de hacer un baile concreto, sin seguir unos pasos o una técnica? ¿Simplemente desapareciendo “tú” y dejándote llevar por la música, por el ritmo, por el sonido…? ¿O cuando dibujas “sin pensar” lo que estás dibujando o lo que quieres dibujar? Como hacen los niños, garabateando sin un objetivo. Pues ASÍ es como sucede La Vida. Siendo, cada uno de nosotros, esa Vida también.

Hay un FLUIR en cada caos, en cada tormenta, en cada desastre, en cada muerte, en cada dolor, en cada pena, que CREA la Vida tan Perfecta como ES. Sin una intención de perfección. Sin una intención de mejora. Sin una intención de evolución. Sin una intención de Regresar a un lugar del que nunca se fue.

No hay nada correcto o incorrecto. Sólo interpretaciones de una mente cuyo funcionamiento desconocemos. Sólo una VERDAD que hemos adornado con luces de MI verdad.

¿Eres capaz de ASUMIR que “tu verdad” no es La Verdad?

 

https://emmavazquez.com/2019/12/25/el-orden-que-deja-el-caos/

 

domingo, 24 de mayo de 2020

CONVIERTE LA LIMPIEZA DOMESTICA EN UN EJERCICIO ESPIRITUAL

 
 
“Qué te parecería hacer la limpieza de casa como la hacen los monjes budistas? Si quieres purificar tu alma sin moverte de casa, puedes hacerlo transformando las tareas del hogar en un ejercicio espiritual”, señala el monje budista japonés Keisuke Matsumoto.
 
“La jornada de un monje comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del “Manual de limpieza de un monje budista”.
 
 
Para aplicar y aprovechar los consejos prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.
 
De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. 
 
“Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el ‘aquí ahora’, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo”, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.
 
Para el monje nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir ‘un despierto’”, bromea.
 
Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, y “puesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de  no postergar lo que debería hacerse hoy”, explicó.
 
CON LA ESCOBA, ATENTOS AL ‘AQUI Y AHORA’
 
“En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental”, añade.
Según este monje,  “los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo”.
 
“En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas,  es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente,  e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.
 
¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.
“Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz “ya está aquí”.
 
“Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.
 
En todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma, sin divagar hacia los problemas cotidianos.
 
“En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros”, destaca Matsumoto.
“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.
 
“Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica.
 
DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE
 
 
No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:
 
1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratar las cosas con cuidado.
 
2.-  Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.
 
3.-  La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.
 
4.-  Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.
 
5.-  Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.
 
6.-  Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.
 
7.-  El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.
 
8.-  Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.
 
9.-  En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.
 
10.-  Repartir y rotar la limpieza ente todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.
 
 

domingo, 30 de diciembre de 2018

Vivir Zen: Formas de ordenarte que Aumentan la felicidad


 Traducido del Inglés por Tahíta desde http://www.shift.is

 

Antes de leer esto, da una vuelta por tu hogar. Toma nota mentalmente de todas las "cosas" que ves o encuentras. Comprueba  lo más cercano, el sótano y los armarios. Si eres como yo tienes un montón de posesiones terrenales que has mantenido por Dios sabe cuánto tiempo. Peor aún, apuesto a que te encuentras con un montón de artículos que: a) no has usado nunca, o  te has olvidado que tienes. No te preocupes, no estás solo.

Vivimos durante un tiempo en el que constantemente estamos bombardeados con la idea de que más cosas equivalen a más felicidad. Enciende el televisor, especialmente durante las vacaciones, y de inmediato verás una docena de anuncios seguidos tratando de convencerte de comprar, comprar y comprar. Y la peor parte es que estamos tan condicionados a querer cosas que cuando las conseguimos realmente no las disfrutamos; simplemente encontramos algo más que desear. Vivir en un estado constante de desear nos lleva a llenar nuestras casas con artículos frívolos de los que nos cansamos en días o semanas, pero nunca nos deshacemos de ellos. Al preocuparnos por obtener más y más posesiones, terminamos saturando nuestros hogares (y vidas) hasta el borde. Y el efecto que este desorden tiene en nuestras vidas puede ser increíblemente perjudicial. Aquí hay 4 formas de organizarte que aumentarán tu felicidad.

1) El desorden conduce a una sobre estimulación.

Voy a asumir que tienes una suscripción a Netflix para este ejemplo. Con literalmente cientos de opciones para elegir, lo más probable es que dediques tanto tiempo, o incluso más tiempo a elegir qué ver que en realidad viendo cualquier película o muestra que finalmente decidas. Como si tener ansiedad acerca de qué película para ver no fuera suficiente, es probable que hayas estado viviendo en un estado constante de sobre estimulación en otro lado sin siquiera darte cuenta.

Tenemos teléfonos celulares, videojuegos, computadoras, TV, YouTube, Pandora y más para ocupar cada momento de nuestra vida. Hemos llegado al punto en que nos sentimos incómodos cuando estamos esperando que un autobús o un amigo se presente si no estamos haciendo algo. En realidad, sacaremos nuestro teléfono y fingiremos usarlo en lugar de simplemente sentarnos y disfrutar de nuestro entorno. Hemos sido condicionados para sobre estimularnos, y ni siquiera nos damos cuenta del efecto que está teniendo sobre nosotros.

Según la psicóloga Sherrie Bourg Carter, "Ésta sobrecarga bombardea nuestras mentes con estímulos excesivos (visuales, olfativos, táctiles), haciendo que nuestros sentidos trabajen horas extras en estímulos que no son necesarios o importantes. "Como estamos constantemente buscando algo para ocupar nuestras mentes, nuestras mentes están trabajando constantemente. Si bien esto parece ser algo bueno, no nos damos cuenta de que nuestras mentes y cuerpos necesitan tiempo para recargarse incluso durante las horas de vigilia. Pero estamos condicionados para estar ocupados, y haremos todo lo posible para ocupar nuestras mentes, incluso cuando deberíamos estar descansando.

2) Menos desorden conduce a más control.

Usemos nuevamente el ejemplo de Netflix. A pesar de que tienes control total sobre qué ver y cuándo verlo, el hecho de que haya tantas opciones es tan abrumador que de hecho entregas el control a la máquina. Según los representantes de la Clínica Mayo, "Cuando estás rodeado de más cosas de las que puedes manejar, envías un mensaje visual de que tu vida está fuera de control". Manteniéndote con la metáfora de Netflix, si solo tuvieras que elegir entre dos películas para ver, es probable que escojas una y te vayas con bastante rapidez. Irónicamente, tener más opciones para elegir realmente te da menos control que si tuviera menos opciones.

Lo mismo vale para tener demasiada ropa, o demasiada comida en su refrigerador. Cuantas más opciones tengas, más tiempo pasarás estando indeciso y debatiendo qué ponerte, qué comer o qué hacer. Al eliminar las opciones extrañas y vivir una vida desordenada, terminarás pasando menos tiempo pensando en lo que vas a hacer y empleando más tiempo en hacerlo.

3) El desorden te detiene.

Obviamente, todos los elementos que has obtenido en el transcurso de tu vida se obtuvieron en algún momento de tu pasado. Revisar tus antiguas posesiones, objetos de colección o ropa te permite transportarte instantáneamente al período de tiempo en que los compraste. Si bien tomar un viaje por el carril de memoria de vez en cuando no es necesariamente algo malo, vivir en el pasado puede ser perjudicial para tu futuro. Probablemente tengas algunas cosas en tu hogar de  las que "no puedes soportar separarte" simplemente porque te recuerdan una memoria atesorada o parte de tu vida. ¿Pero son representativos de tu estilo de vida actual, o a dónde deseas dirigirte en el futuro? Si la respuesta es no, no deberías sentir la necesidad de aferrarte a ellos. 

Deshacerte de las posesiones antiguas que juntan polvo  no solo es una excelente manera de cerrar la puerta a tu pasado, sino que también deja espacio para tu vida futura. Obviamente, no querrás  simplemente reemplazar viejas posesiones con nuevas y terminar con la misma cantidad de desorden. Pero al deshacerte del viejo desorden, simbólicamente dejas espacio para lo que es importante en la actualidad en tu vida.

4) Organizarte te ayuda a priorizar.

Una definición humorística común de basura es "cosas que has tenido por siempre, que nunca has necesitado hasta que las tiraste la semana pasada". Este sentimiento es uno de los principales motivos por los que acumulamos tanto: tememos que lo necesitemos en algún momento en el futuro cercano, incluso si ha estado acumulando polvo en el armario durante una década.

Cuando tomamos una decisión consciente para ordenar nuestros hogares y nuestras vidas, nos obligamos a decidir lo que realmente necesitamos. En su mayor parte, al hacerlo, encontramos que no necesitamos ni la mitad de las "cosas" que pensamos necesitar. Esto no solo ayuda a nuestro presente, sino que también nos ayuda a medida que avanzamos en la vida. Una vez que comenzamos a categorizar conscientemente las cosas como "necesidades" o "deseos", comenzaremos a tomar mejores decisiones cuando caminamos por el centro comercial o por el pasillo del supermercado. Organizarnos nos permite gastar menos y querer menos, al mismo tiempo que nos damos cuenta de que tenemos más de lo que realmente podríamos necesitar.

Sobre el Autor

Matt Duczeminski escribe para una variedad de publicaciones en línea que se enfocan en consejos de vida. Espera proporcionar a su audiencia una dosis diaria de sabiduría que haga su parte para hacer de este mundo un lugar mejor. 

 

http://www.shift.is/2016/01/zen-living-4-ways-decluttering-increases-happiness/