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viernes, 4 de febrero de 2022

¿Harto de estrés, miedo y ansiedad? Camina como un buda

 




Las enseñanzas budistas pueden ayudarnos a neutralizar los temores de la mente y vivir una vida más plena

Thomas Demarczyk

Si caminamos como un buda tal vez vivamos una vida más plena. Las costumbres del mundo moderno, con su exigente ritmo de vida, han sembrado el estrés, la ansiedad, la depresión y otras formas de neurosis que han convertido a las enfermedades mentales en uno de los principales factores de riesgo en la salud y bienestar de las personas. Más aún tras este año de pandemia. 

La mente vive agitada, estresada y en el miedo. Necesitamos calmarla, serenarla y practicar formas para paliar la neurosis. No es preciso ser un monje, tan sólo caminar por la vida como si fuéramos un buda.

No se trata de ser un iluminado, sino de comprender cómo el alinearse con lo interno ayuda a nuestra felicidad y bienestar. Estas son diez lecciones del budismo que pueden ayudarnos a conseguirlo:




1- Medita…No es más que sentarse y no hacer nada

Meditar es la gran lección del Buda. Hay quien piensa en poner la mente en blanco o en una mística elevada, pero meditar no es más que sentarse y no hacer nada.
​La meditación no se fuerza, al contrario se genera soltando carga y pensamientos. Hay que sentarse en postura cómoda en un lugar íntimo y confortable. Es preciso alargar la espalda y abrir el pecho para permitir el flujo de la respiración. Desde aquí inhalamos y exhalamos largo y profundo, dejando que el silencio, la mirada interior y el aire que respiramos nos alejen del mundanal ruido. Con la práctica somos capaces de soltar y soltar, hasta llegar a un vacío fértil en que nos vemos verdaderamente, más allá de los personajes que creamos, rompiendo el velo de una realidad distorsionada. Meditar no es más que ir a dentro para ver limpia y clara nuestra conciencia. Deja que los pensamientos pasen más lentamente y entre ellos verás chispas de autoconocimiento intuitivo muy enriquecedoras.

2- Enfócate…En un mundo de distracción, conecta con la intuición

Vivimos en la cultura de la distracción, perdidos en pantallas digitales y realidades virtuales, pendientes de las redes y el multitasking. Hacemos muchas cosas, pero no somos conscientes de nada. Así, nos perdemos la experiencia de saborear, darnos cuenta y vivir plenamente. La velocidad aporta un sentido de superficialidad a la vida.
​El Buda es el modelo de foco, desarrollar la atención plena para, desde el presente, experienciar plenamente y ser capaz de discernir la realidad. Si nos desenfocamos vivimos una realidad distorsionada y confusa.
​Daniel Goleman dedicó un libro entero, Focus (Kairós, 2013), a este tema: “El foco interno nos ayuda a conectar con nuestras intuiciones y los valores que nos guían; el foco externo nos ayuda a navegar por el mundo que nos rodea, y el foco en los demás mejor a nuestra vida de relación.”
​Lo que el Buda nos transmite y hubiera añadido es que, para navegar por el mundo que nos rodea, necesitamos poder conectar con ese foco interno de la intuición.

3- Encuentra tu camino medio…Relaciónate, sal... y también interioriza

El noble camino óctuple es, según el budismo, la vía que nos libera del sufrimiento en la vida. Para ello hay que ser correctos en nuestra conducta, habla, comprensión, acciones, esfuerzos, concentración, atención y medio de vida. No mentir, no matar, no difamar, no ser irrespetuoso ni frívolo…
​Entre todo ello, encontramos el camino del medio, que nos habla de una práctica no extremista, de vivir la vida en armonía, sin llegar a los extremos, sin polarizarse.
​Integrar, acoger, abrazar para encontrar el equilibrio sin renuncias extremas ni deseos desbocados. Este podría ser nuestro camino medio. Desarrolla la confianza en tu naturaleza búdica, practicando meditación y viviendo en el equilibrio. Puedes relacionarte, tener vida social, salir... y también interiorizar, saber estar sólo. Ser activo y también pasivo.



4- Sé el observador…Toma distancia, sin juzgar

Ten la capacidad de tomar distancia. Salta del personaje que interpretas. Mira desde fuera, sin juicio, sin autocrítica. Simplemente observa: ¿Quién eres? ¿Cómo te muestras al mundo? ¿Cómo te relacionas? ¿En qué momento de la vida estas? ¿Cuáles son tus anhelos? ¿Qué problemas te rodean? ¿Con qué recursos cuentas? ¿Qué es lo que más te mueve o motiva? ¿Qué necesitas soltar?
​Puedes dejar que te asalten todo tipo de preguntas hasta que la mente se calle, se aquiete y puedas observarte en silencio. Sé el observador de ti mismo y del entorno que te rodea. Aprende a tomar distancia para poder observar sin que aparezca el juicio. No es cuestión de si está bien o está mal. Simplemente, es. Así se comporta un buda, sin necesidad opinar o posicionarse, tomando distancia física y mental.

5- Aprende a estar solo…La soledad nos hace crecer

Como tantos sabios, filósofos o iniciadores de religiones, el Buda debió retirarse del mundo a meditar.
​Nos retiramos y abandonamos, casi deteniendo la vida, porque sólo desde el vacío llegan las más poderosas revelaciones. Sin ser santos o sabios, en una vida corriente diríamos que hay que tocar fondo para renacer.
La soledad nos hace crecer. Los amigos, la pareja, la familia acompañan pero todos tenemos un sendero que recorrer, aunque sea compartido.​
​Has de saber estar sólo, para ser el observador, poder meditar, encontrar tu camino del medio y saborear las experiencias de tu vida.

6- Practica el desapego, abandona las expectativas…Está bien ilusionarse, pero sin pasarse

Abandonar el apego es una de las máximas más importantes de Buda. Soltar el apego al pasado y al futuro, sin nostalgia ni expectativas. Además de liberarnos del mayor de todos los apegos, el que nos encadena a nuestro ego.
​Si vives en la expectativa, deseando un futuro inmediato, te condenas a la frustración de que no ocurra como tú has previsto. Queremos controlarlo todo, pero la vida es cambio.
​El deseo como mayor causa del sufrimiento es la primera máxima budista. Siendo contemporáneos, podríamos decir que está bien ilusionarse, pero sin pasarse, ni obsesionarse.

7- Sé bondadoso…Practicar la bondad crea bienestar

El Buda dice: “Reiterar en la bondad produce felicidad. Así pues, obrad bien una y otra vez. El hombre que actúa bien, es feliz en todo momento, y consciente de que ha obrado bien, va aumentando su dicha”.
​Una de las herencias de la ley del karma hinduista o la lógica cartesiana. Toda acción tiene una consecuencia. También la ley de la atracción. Lo bueno atrae lo bueno y el miedo al pánico. Por tanto, en toda situación practicar la bondad, crea bienestar. Si no sabes lo que es ser bueno, escucha a tu corazón.

8- Vigila tu mente y practica el buen humor…Todos los estados de ánimo nacen en la mente

Todo está en la mente. No hay nada esencialmente bueno o malo, es el pensamiento el que lo convierte y clasifica en una u otra cosa. Por eso lo que necesitamos es poder observar nuestra mente. Refinarla, limpiarla, purificarla.
​Somos lo que pensamos y nos hemos convertido en lo que estuvimos pensando. El pensamiento crea realidad y el personaje que somos. Si gruñes todo el día serás un gruñón. Si te quejas de todo, acabarás en la víctima. Así que medita, vigila tu mente y entrénate para que tu mente sea generadora de positivos y placenteros estados de ánimo.
​Aunque sea impostado, practica el buen humor durante un día o comparte la jornada con alguien alegre y verás.



9 -Sé paciente y calmado…Perder los nervios no va a cambiar la realidad

La naturaleza del Buda es la serenidad. Cierra los ojos y dibuja esa media sonrisa en tu rostro, sin ser altivo ni engreído. Enfócate en que todo está bien. Las circunstancias podrían ser mejores, tal vez estás pasando un mal momento. No importa, ten paciencia y espera, porque la vida son ciclos. Al igual que el día sucede a la noche, la luz volverá a tu vida. Mientras tanto, mantén la calma. Perder los nervios no va a cambiar la realidad. Mantener la calma puede ayudarte a transitar la dificultad y a encontrar soluciones.
​La paciencia y la calma son condiciones para no ser reactivo. Date tiempo antes de emprender una acción. Si saltas impulsivamente puedes cometer errores o agredir, sin querer, a personas que estimas.

10- Adáptate al cambio…Vive en la impermanencia

Queremos vivir en el plan, con todo controlado, pero la vida es cambio. Afrontamos una realidad cambiante con una mente rígida y nos estrellamos continuamente.
​Practica la flexibilidad mental. Abandona ciertas creencias y obligaciones. Flexibiliza tu cuerpo practicando yoga; improvisa y no vivas siempre aferrado al plan de la agenda. Si esto no es posible en tu trabajo, hazlo durante el fin de semana y poco a poco, ves comprendiendo la práctica de estar en impermanencia.
Este año de pandemia ha sido todo un aprendizaje de cómo vivir en el cambio.

Nadie dice que caminar por la vida como un buda sea fácil. Seguir todas estas premisas es un ejercicio diario que requiere disciplina. Trata de caminar como un buda, viviendo desde el corazón, más pausado, enfocado y conectado con tu interior.

Despierta, el mundo puede ser un lugar maravilloso y tú tienes la capacidad de crear un bonito sendero. Poco antes de morir el Buda brindó a sus discípulos uno de sus mejores consejos: 

“Sed vuestra propia lámpara; sed vuestro propio refugio. No busquéis refugio en otro lugar.”

 

https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20210402/6376052/budismo-estres-miedo-felicidad.html

miércoles, 6 de octubre de 2021

En casa contigo mismo…Aprender a estar solo sin estar solo - Ezra Bayda

Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

En los últimos años de nuestra vida podemos encontrarnos cara a cara por primera vez con el hecho de que, en algún sentido fundamental, estamos solos. Podemos sentirnos solos incluso cuando hay otros presentes, y aunque hayamos pasado la mayor parte de nuestra vida en relaciones cercanas, al final puede resultar terriblemente claro que es posible que tengamos que soportar nuestros últimos años estando principalmente solos. E incluso podemos morir solos. De hecho, esta soledad ciertamente puede ser uno de los aspectos más difíciles del envejecimiento.

Se dice que todos nacemos solos y que todos morimos solos, y en el medio es nuestra conexión con los demás lo que nos saca de nuestra soledad básica. Sin embargo, incluso dentro de una relación íntima, sana y duradera, siempre habrá una brecha entre uno y el otro. Como lo expresó el autor Scott Turow, “¿Cómo podemos saber qué hay en el corazón o la mente de otra persona? Si siempre somos un misterio para nosotros mismos, ¿cuál es la posibilidad de comprender a los demás? "

Esta brecha, que explica el aislamiento existencial que a veces podemos sentir, es, en un nivel, infranqueable, y la honestidad frente a nuestro envejecimiento puede requerir que reconozcamos nuestra soledad básica. A veces, todos podemos sentirnos fundamentalmente solos, y hasta que enfrentemos esta soledad directamente, la temeremos. Es interesante que una de las lecciones más importantes de la vida sea algo que rara vez nos enseñan: cómo estar en casa con nosotros mismos. El filósofo Pascal dijo que gran parte de la miseria del hombre se deriva de no poder sentarse solo en una habitación tranquila.

La mayoría de la gente haca casi cualquier cosa para evitar el miedo a la soledad. Nos distraemos, nos ocupamos o buscamos escapatorias. Incluso podemos usar nuestras relaciones para huir de sentir este miedo. Sin embargo, en última instancia, la voluntad de aceptar la propia soledad es un aspecto esencial del envejecimiento con ecuanimidad. 

Esto no significa que no podamos seguir confiando en relacionarnos con los demás para nuestra comodidad y disfrute. Después de todo, los seres humanos tienen una necesidad innata de contacto social, y si ignoramos esta necesidad, podemos sufrir innecesariamente en aislamiento. Para aquellos que se encuentran solos después de una muerte o un divorcio, o aquellos que pueden tener una tendencia a aislarse, es importante tener cuidado con la construcción de muros para protegernos de un posible dolor. A menos que podamos dejar caer los muros de protección, continuaremos experimentando la infelicidad de sentirnos separados y solos. Parte de la sabiduría de envejecer es encontrar personas y actividades que satisfagan nuestra necesidad de contacto humano, sin recurrir a intentos superficiales de ocupar el tiempo. Las relaciones y las actividades sociales deben sentirse genuinas para que sean realmente satisfactorias.

Fui voluntaria en el hospicio por un período de diez años. Mi trabajo consistía en sentarme con los pacientes, o en ocasiones con sus cónyuges, en los últimos meses de vida del paciente. Con algunos de mis pacientes de cuidados paliativos, fui testigo de cómo esa soledad básica se suavizaba con la capacidad de otro de estar verdaderamente presente con ellos a medida que se acercaba el final. Experimentar el sentido de conexión que viene a través de la presencia de otro es parte de la sabiduría que puede revelarse a medida que nos acercamos a nuestro fin; es comprender la paradoja de que, aunque básicamente estamos solos, al mismo tiempo estamos realmente conectados.

Aunque tengamos miedo de sentirnos solos, eso no significa que no podamos disfrutar de estar solos o tranquilos. Disfrutar de la soledad puede ser maravilloso, aunque a menudo no pasa mucho tiempo antes de que surja la necesidad de actividad o entretenimiento. Podemos observar este impulso cuando surge y elegir seguirlo, o podemos notarlo y regresar y permanecer en la soledad. La capacidad de estar solo es esencial para transformar el dolor de la soledad en el asentamiento de la soledad, es decir, de estar en casa con uno mismo. Y, sin embargo, cuando la soledad nos golpea, la capacidad de sentirnos como en casa en nuestra propia piel no nos llegará de forma natural.

Cuando experimentamos la soledad, quizás lo principal que sentimos es el aislamiento y la separación, y esto puede ser doloroso. Puede desencadenar nuestros miedos más profundos de no ser suficiente o no estar conectados. Podemos darnos cuenta de que nuestra necesidad de otra persona es en parte tener a alguien que sea testigo de nuestra vida, alguien a quien podamos contarle nuestra historia en curso. Sin su presencia, podemos sentir el vacío, la sensación de que realmente no existimos, que realmente no importamos, o quizás que no somos amados. Si no tenemos nuestra historia y alguien que la escuche, podemos sentirnos conmocionados y comenzar a cuestionarnos si nuestra vida tiene sentido.

Cuando ya no cubramos nuestra soledad con el ajetreo y con nuestros roles, puede surgir la pregunta existencial más profunda: ¿de qué se trata realmente mi vida? Después de todo, durante muchos años nuestra historia ha definido quiénes somos y cuál es nuestro valor. Sin nuestra historia sin duda sentiremos ansiedad; sin embargo, uno de los grandes beneficios del envejecimiento es que podemos estar más en contacto con lo que es realmente importante, que trasciende nuestra historia. Cuando comenzamos a cuestionar la dirección de nuestra vida, en lugar de elegir viejos patrones como interacciones sociales ociosas, podemos elegir nuestras actividades sociales con más intención. 

Esto significa que no hablamos solo para hablar, sino que conversamos sobre cosas que consideramos más significativas. La capacidad de hablar y vivir con intención consciente no es algo que se nos regale simplemente porque estamos envejeciendo. Sin reflexión y esfuerzo, el envejecimiento probablemente garantizará la continuación de los hábitos y reacciones que hemos estado repitiendo hasta ahora. Y es muy poco probable que estos ayuden a aliviar el dolor de la soledad.

Existe una práctica específica que muchos han encontrado útil cuando se enfrentan a emociones difíciles como la soledad. Mi esposa y compañera de estudios, Elizabeth Hamilton, llamó a esta práctica RRR, una abreviatura de reconocer, abstenerse (refrain en inglés) y regresar. En pocas palabras, primero debemos reconocer lo que, específicamente, estamos sintiendo y la "historia de mí" que puede estar repitiéndose. A veces no es tan claro, porque la soledad puede sentirse como ansiedad o aburrimiento y luego transformarse en depresión. Entonces, el primer paso es reconocer con claridad que el sentimiento subyacente es de hecho la soledad.

El segundo paso es abstenerse. ¿Abstenerse de qué? Principalmente queremos abstenernos de permitir que nuestros pensamientos corran desenfrenados, pensamientos como: "No se suponía que fuera así". "Esto es demasiado para soportar". "¿Por qué seguir?" Cuando nos encontramos dando vueltas con pensamientos como estos, podemos usar la frase “¡No vayas allí!” Como una forma de atravesar el ciclo de giro mental. Pero es importante entender que esto no es lo mismo que represión, ya que no estamos cortando nuestros sentimientos; solo estamos dejando de lado los pensamientos que tienden a hacernos revolcarnos en ellos. Una vez que podamos poner espacio entre nosotros y nuestros pensamientos, podemos pasar a la tercera R, que es regresar.

¿A qué volvemos? Regresamos al momento presente de soledad, comenzando por sentir exactamente qué sensaciones corporales están presentes. Recuerda, al abstenernos solo nos alejamos de los pensamientos que exacerban nuestra soledad, no de nuestros sentimientos físicos. Esto hace posible sentir realmente lo que estamos sintiendo, incluso si es intenso o doloroso. Y la forma en que hacemos esto es con el "aliento del corazón". Seguimos la inspiración hasta el centro del pecho, y con cada inspiración sucesiva, respiramos las sensaciones de soledad en el centro del pecho. Luego, al exhalar, soltamos suavemente. Al respirar las sensaciones de soledad en el corazón y al permitirnos sentirlas plenamente, la experiencia de la soledad puede transformarse gradualmente en algo muy diferente. Con el tiempo, aunque todavía estemos solos, ya no lo estamos. En esta soledad hay ecuanimidad y un sentido más claro de nuestro lugar en el mundo.

 

Del libro… Aging for Beginners de Ezra Bayda

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Ezra Bayda es un autor estadounidense y profesor de Zen.

Anteriormente profesor en Zen Center San Diego, de la  sangha en Pacific Beach, San Diego , California , y del  Santa Rosa Zen Group en Santa Rosa, California,  Bayda ha realizado talleres de meditación y retiros en Europa, Australia. y América del Norte. Es miembro de la Escuela Zen de la Mente Ordinaria. También es autor de varios libros, mejor conocido por sus enseñanzas sobre cómo trabajar con las dificultades y el miedo en la vida cotidiana.

 

https://tricycle.org/magazine/at-home-with-yourself/

domingo, 3 de octubre de 2021

Cortar lazos: los frutos de la soledad - Pema Chödrön

Traducido con Amor desde...https://tricycle.org

 

El gran sabio Shantideva compuso "El Camino del Bodhisattva" en India hace más de doce siglos, pero sigue siendo notablemente relevante para nuestro tiempo. Este texto clásico ofrece instrucciones sorprendentemente actualizadas para que personas como tú y yo vivamos con cordura y sinceridad, incluso en un mundo muy convulso. 

Shantideva nació como príncipe en la India del siglo VIII y, como hijo mayor, estaba destinado a heredar el trono. En un relato de la historia, la noche antes de su coronación, Shantideva tuvo un sueño en el que Manjushri (el Bodhisattva de la Sabiduría) se le apareció y le dijo que renunciara a la vida mundana y buscara la verdad última. Así, Shantideva se fue de casa de inmediato, cediendo el trono por el camino espiritual, tal como lo había hecho el Buda histórico .

El príncipe desapareció en la India y comenzó a vivir la vida de un renunciante. Finalmente llegó a la Universidad de Nalanda, que era el monasterio más grande y poderoso de la India en ese momento, un lugar de gran aprendizaje que atraía a estudiantes de todo el mundo budista. En Nalanda fue ordenado monje y recibió el nombre de Shantideva, que se traduce como "Dios de la paz".

Contrariamente a lo que sugiere su reputación posterior, Shantideva no fue muy querido en Nalanda. Aparentemente era una de esas personas que no se presentaba, nunca estudiaba ni venía a las sesiones de práctica. Sus compañeros monjes dijeron que sus tres "realizaciones" eran: comer, dormir y cagar. Finalmente, para darle una lección, lo invitaron a dar una charla a toda la universidad. Solo los mejores estudiantes recibieron tal honor. Tenías que sentarte en un trono y, por supuesto, tener algo que decir. Como se suponía que Shantideva no sabía nada, los monjes pensaron que lo avergonzarían y humillarían al dejar la universidad.

Shantideva subió al trono y preguntó con confianza a los monjes reunidos si querían enseñanzas tradicionales o algo que nunca antes habían escuchado. Cuando respondieron que querían escuchar algo nuevo, procedió a entregar todo el Bodhicharyavatara, o El Camino del Bodhisattva.

Estas enseñanzas no solo eran muy personales, llenas de consejos útiles y relevantes para sus vidas, sino que también eran poéticas y frescas. El contenido en sí no era radical. En los primeros versos, Shantideva dice que todo lo que está a punto de enseñar se deriva del linaje del Buda. 

Hacia el final de su presentación, Shantideva comenzó a enseñar sobre la vacuidad, la naturaleza incondicionada, inexpresable y onírica de toda experiencia. Mientras hablaba, las enseñanzas se volvieron cada vez más infundadas. Cada vez había menos a qué aferrarse, y las mentes de los monjes se abrían más y más. En ese momento, se dice que Shantideva comenzó a flotar. Levitó hacia arriba hasta que los monjes ya no pudieron verlo y solo pudieron escuchar su voz. Quizás esto solo expresa cuán cautivado se sintió su audiencia. Lo que sí sabemos es que después del discurso de Shantideva sobre la vacuidad, desapareció. Para entonces, su desaparición probablemente decepcionó a los monjes, pero nunca regresó a Nalanda y siguió siendo un yogui errante por el resto de su vida.

El Camino del Bodhisattva se divide en diez capítulos, cada uno de los cuales describe una etapa en el camino hacia la vida iluminada. Es en el capítulo ocho que Shantideva dirige a los monjes a practicar la meditación y comienza una discusión sobre la necesidad de la soledad:

En soledad, la mente y el cuerpo
no se preocupan por la distracción.
Por lo tanto, abandona esta vida mundana
y abandona totalmente el vagar mental. 

Al contemplar esta sección, es útil recordar tres temas: dunzi, o desperdiciar nuestras vidas con distracciones inútiles; shenpa, la experiencia de estar aferrado; y la angustia del samsara. Cuando Shantideva nos dice que dejemos esta vida mundana, se está refiriendo a lo enganchados que nos mantienen las cosas de este mundo y cómo necesitamos encontrar tiempo para liberarnos de las distracciones. Después de un tiempo, la angustia de engancharse se vuelve como un dolor en el corazón que nunca desaparece.

Shantideva no está haciendo una declaración definitiva sobre cómo vivir la propia vida. Solo está diciendo que para que la mente se estabilice, tendremos que alejarnos de Dunzi, al menos por períodos cortos de tiempo. La soledad exterior es un soporte para la soledad interior. Este es su punto.

No podemos engañarnos a nosotros mismos: si nunca nos tomamos un descanso de nuestras vidas ocupadas, será extremadamente difícil dominar nuestras mentes. Es por eso que se recomienda tomarse un tiempo todos los días para meditar. Incluso breves períodos de estar sentados en silencio con nosotros mismos permiten que la mente se calme. Los períodos más largos son incluso mejores.

Debido a los seres queridos y el deseo de obtener ganancias, el
disgusto por la vida mundana no surge.
Éstas, entonces, son las primeras cosas a las que renunciar.
Tales son los reflejos de un hombre prudente. 

Este versículo se refiere a una adicción común: buscar la felicidad en las cosas exteriores, como si una pareja, comida o alguna posesión pudiera proporcionar el gozo que falta en nuestras vidas. Nuestra tendencia a dejarnos llevar por estos impulsos es lo que preocupa a Shantideva aquí. No son los seres queridos y las ganancias, per se, a los que hay que renunciar; son las esperanzas poco realistas que ponemos en estas cosas.

La ilusión puede fácilmente volverse más convincente que el anhelo del corazón.

La percepción penetrante unida a la calma y la perseverancia
erradica por completo los estados dolorosos.
Sabiendo esto, primero logra la calma permanente,
que encuentran aquellos que renuncian gozosamente al mundo.

La calma se refiere a la estabilidad mental de la meditación. La perspicacia penetrante de una mente tranquila y firme es la base para trabajar con las aflicciones mentales. Para cultivar esta estabilidad y vigilia, necesitaremos encontrar tiempo para la soledad.

Seres breves, efímeros,
que se aferran ferozmente a lo que pasa,
no vislumbrarán la felicidad
durante miles de sus vidas futuras.

Y así sus mentes no tendrán gozo
y por lo tanto no descansarán en la ecuanimidad.
Pero incluso si la prueban, no están contentos.
Y como antes, el dolor del deseo permanece. 

Cuando los seres, breves, efímeros, nos aferramos a cosas que son igualmente impermanentes, el resultado es la insatisfacción. Esta no es una declaración particularmente religiosa; podemos ver que todo cambia constantemente, incluidos nosotros mismos.

Dado que la impermanencia desafía nuestros intentos de aferrarnos a algo, los placeres externos nunca pueden traer una alegría duradera. Incluso cuando logramos obtener una gratificación a corto plazo, no cura nuestro anhelo de felicidad. Como dijo una vez mi maestro Dzigar Kongtrul: "Tratar de encontrar una felicidad duradera en las relaciones o las posesiones es como beber agua salada para saciar la sed".

Si anhelo esto y anhelo lo otro,
echo un velo sobre la verdad perfecta.
La sana desilusión se desvanece,
Y finalmente llega el aguijón del dolor.

Mis pensamientos son todos para ellos ...
Y poco a poco mi vida se desperdicia.
Mi familia y amigos todos se desvanecen y pasan,

rompiendo la doctrina de la indestructibilidad. 

Estos versículos dicen una vez más que cuando anhelamos y anhelamos a otros seres, se echa un velo sobre la verdad perfecta. En otras palabras, este anhelo nos ciega a la naturaleza imparcial de la mente y, por lo tanto, nuestra sana desilusión con el samsara se desvanece.

La angustia de hacer lo mismo una y otra vez se llama desilusión sana porque nos motiva a romper con nuestros hábitos. Por el contrario, la desilusión ordinaria es un disgusto basado en el ego —no me gusta esto, no quiero aquello— que mantiene nuestros hábitos bien arraigados. Shantideva dice que cuando la búsqueda de seguridad en las cosas externas nubla nuestra percepción de la naturaleza fugaz e incierta de la realidad, nuestro anhelo de despertar puede evaporarse. Luego, tarde o temprano, es demasiado tarde para despertar, porque llega la punzada del dolor. En otras palabras, morimos.

Incluso cientos de años después, podemos entender fácilmente cuando Shantideva dice que todos mis pensamientos son para ellos. Siempre estamos pensando en los demás: los seres queridos, la familia y las personas que nos agradan y nos disgustan. Derrochamos vidas enteras preocupados por estos objetos de nuestro anhelo y desdén. Mientras tanto, la familia y los amigos se desvanecen y desaparecen, dejándonos. Más triste aún, es posible que hayamos perdido nuestra pasión por la liberación en el proceso.

El tiempo que pasamos enganchándonos a nuestros dramas personales solo crea más confusión. Un día los seres somos amigos, al día siguiente somos enemigos acérrimos. Incluso las cosas buenas que hacemos los unos por los otros pueden crear problemas. ¿Alguna vez ha tratado de consolar a alguien o de darle una palabra de aliento obteniendo hostilidad a cambio? Si cierras los oídos, la gente se enoja aún más. En una fiesta, por ejemplo, si circulan chismes, pero no los aceptas, la gente lo encuentra muy irritante. Así son las cosas y nunca parece cambiar.

Celosos de los superiores, compiten con iguales,
Orgullosos de los de abajo, se pavonean con elogios.
Si dicen algo desagradable, hierven de rabia:
¿Qué bien se obtuvo de la gente infantil?

Hazles compañía y ¿qué seguirá?
Auto-engrandecimiento y desprecio por los demás.
Hablar de las "cosas buenas" del samsara.

Seguro que traerá todo tipo de vicio. 

Estos versículos describen cómo a menudo nos equivocamos. Estamos celosos de aquellos que son más ricos, más populares, más guapos o tienen mejores trabajos. Somos competitivos con nuestros iguales. Con los que están "debajo" de nosotros, somos despreciativos y orgullosos.

Como una abeja que se atasca extrayendo el néctar de las flores, cuando nos excedemos en chismes, jactancias y calumnias, es letal.

Sería muy sencillo convertir estos prejuicios en práctica. Con nuestros superiores, podríamos practicar la alegría compasiva; por tanto, al despertar nuestro corazón, su posición nos beneficiaría. En lugar de ser competitivos con iguales, podríamos practicar la bondad y el respeto. Con los de abajo, podríamos practicar la compasión. Solo nos equivocamos por hábito y, al hacerlo, perdemos valiosas oportunidades.

Lo que sucede a menudo cuando nos enredamos emocionalmente con gente infantil es que nos animamos mutuamente. Edificándonos, menospreciando a los demás, deleitándonos con las “cosas buenas” del mundo —nuestras maravillosas vacaciones, una excelente botella de vino— nos enredamos aún más en placeres transitorios. En esta etapa del camino es muy fácil engancharse en los dramas de los demás, y es muy peligroso.

El apoyo que necesitamos para disolver estos viejos patrones, dice Shantideva nuevamente, viene de encontrar tiempo para la soledad.

Sólo la ruina puede resultar de
vínculos como estos, entre tú y los demás.
Porque no te traerán ningún beneficio,
y tú, a su vez, no podrás traerles nada bueno.

Por tanto, huye de la compañía de los pueriles.
Salúdalos, cuando te encuentres, con sonrisas.
Mantente en términos de cortesía agradable,
sin invitarlos a una familiaridad cercana.

Como las abejas que obtienen su miel de las flores,
tomen sólo lo que esté en consonancia con la necesidad.
Trátalos como conocidos por primera vez,
sin fomentar una relación cercana.

La forma en que nos enganchamos con las relaciones siempre nos deprime. Nadie se beneficia y no sale nada bueno de ello. Como una abeja que se atasca extrayendo el néctar de las flores, cuando nos excedemos en chismes, jactancias y calumnias, es letal. Podríamos mantenernos en buenos términos sin engancharnos. Como abejas sabias, podemos obtener lo que sostiene nuestro buen corazón sin quedar atrapados sin esperanza.

Estas enseñanzas pueden ser muy desafiantes y un tanto insultantes o perturbadoras. Pero, sinceramente, ¿usamos nuestras relaciones actuales para despertar el corazón compasivo? La mayoría de nosotros no tenemos ningún deseo de ser maliciosos o causar daño. Vemos nuestra práctica como una forma de involucrarnos con los seres sintientes, sin evitarlos. Pero mientras seamos seducidos con tanta facilidad, necesitamos la soledad para profundizar nuestra estabilidad y conciencia.

. Shantideva no está diciendo que no tengamos amigos o no hagamos compañía a otros. Nos está dando consejos para ser menos reactivos y más sabios.

La estabilidad de la mente es como la llama de una vela que en este instante es muy vulnerable. La soledad es como una cubierta de cristal que evita que se apague con el viento. Cuando la llama sea estable, podremos quitar la tapa. El viento ya no será una amenaza; ahora, de hecho, convertiría la llama en una hoguera.

Cuanto mayor me hago, más atraída me siento por períodos de retiro más largos, pero sé que pasar meses en soledad no es realista para muchas personas. Sin embargo, puede meditar todos los días y hacer retiros de un día o de fin de semana siempre que sea posible. Si puede tomarse más tiempo, ciertamente lo animo a que lo haga. El punto principal es hacer de la soledad una parte de tu vida.

Mientras seamos desencadenados y seducidos con tanta facilidad, necesitamos la soledad para profundizar nuestra estabilidad y conciencia.

Para trabajar con circunstancias externas difíciles, necesitamos reunir nuestra fuerza interior. Si incluso diez o veinte minutos de meditación cada día nos ayudan a hacer esto, ¡hagámoslo! Hacer un buen uso de nuestro tiempo limitado, el tiempo limitado desde el nacimiento hasta la muerte, así como nuestro tiempo limitado cada día, es la clave para desarrollar la firmeza y la calma internas.

Una de las historias más inspiradoras que he escuchado al respecto se refiere a la abuela de Dzigar Kongtrul. Su vida fue extremadamente exigente. Pero a pesar de que trabajó duro desde temprano en la mañana hasta altas horas de la noche, se convirtió en una persona muy realizada al practicar en los huecos. Siempre que no estaba hablando con alguien, relajaba su mente y estaba presente. Ya fuera ordeñando vacas, lavando platos o caminando de aquí para allá, aprovechó cualquier oportunidad para tranquilizar su mente. Con cada pausa, encontraba la soledad exterior y así descubría una soledad interior que era inquebrantable y profunda.

"¡Oh, soy rico, rodeado de atención,
tengo tanto y la vida es maravillosa!"
¡Nutre tal complacencia y luego,
después de la muerte, comenzarán tus miedos!

En verdad, ¡oh mente necia y afligida!,
Tú quieres, anhelas todo,
Este “todo” crecerá y se convertirá en
sufrimiento multiplicado por mil. 

Los versículos abordan la forma en que nos distrae la buena fortuna. El gran maestro de meditación Dilgo Khyentse Rinpoche [1910-1991] enseñó que a veces es más difícil trabajar con las buenas circunstancias que con las malas, porque son muy divertidas. Los llamó "obstáculos positivos". Cuando alguien está enojado con nosotros, podría recordarnos que meditemos sobre la paciencia. Cuando nos enfermamos, nuestro sufrimiento puede ponernos en contacto con el dolor de los demás. Sin embargo, cuando las cosas van bien, nuestra mente lo acepta fácilmente. Al igual que el aceite que se absorbe en nuestra piel, el apego a las circunstancias favorables se mezcla suave e invisiblemente con nuestros pensamientos y sentimientos. Sin darnos cuenta de lo que está sucediendo, podemos enamorarnos de nuestros logros, fama y riqueza. Es difícil librarse de los obstáculos positivos. Si podemos tener todo lo que deseamos: riqueza, una casa cómoda, ropa bonita, nos aconseja que consideremos esta buena fortuna como una ilusión, como un hermoso sueño,

Como dice Shantideva: ¡Oh, mente necia y afligida !, quieres, anhelas todo, pero nunca todo es suficiente. Como bien saben los especialistas en publicidad, cuanto más obtenemos, más sentimos que necesitamos.

Puesto que esto es así, el sabio no anhela,
Porque de tal anhelo provienen el miedo y la angustia.
Y fija esto firmemente en tu entendimiento:
todo lo que la naturaleza puede desear se desvanece en la nada.

Porque la gente puede haber ganado una gran riqueza,
gozando de reputación, dulce renombre.
Pero, ¿quién puede decir adónde han ido ahora,
con todo el bagaje de su oro y su fama? 

Todas esas personas a lo largo de la historia que han ganado riquezas, fama y buena reputación, ¿dónde están ahora? Se han ido para siempre. Y al final, ¿cuál fue todo el bagaje de su oro y fama? No les ayudó en la muerte y no nos ayudará a nosotros.

Los placeres mundanos podrían, por supuesto, apoyar nuestro despertar. Cuando nos sentimos cómodos y relajados, podemos dedicar más tiempo a la meditación y a beneficiar a los demás. Por lo general, sin embargo, nos atraen a más ocupaciones.

¿Por qué debería alegrarme cuando la gente me alabe?
Habrá otros que desprecian y critican.
¿Y por qué abatirme cuando me culpan,
ya que habrá otros que pensarán bien de mí?

Shantideva se refiere aquí a las "ocho preocupaciones mundanas": alabanza y culpa, placer y dolor, fama y oscuridad, ganancia y pérdida. Él pregunta por qué alegrarse cuando la gente me alaba, o infeliz cuando me condenan, ya que siempre habrá quienes tengan otras opiniones. Sin embargo, estas preocupaciones mundanas son las mismas cosas que constantemente nos esforzamos por conseguir o alejar. El tirón shenpa de querer y no querer nos mantiene dando vueltas en el samsara.

La simple idea de que alguien diga algo agradable sobre nosotros nos hace sentir bien. Si alguien nos trata de manera neutral, tal vez tenga una respuesta inexpresiva a nuestra historia, solo recordar esto nos deprime un poco. Es una locura estar esclavizado por tales esperanzas y temores, pero todos podemos contar con que sucederá.

Esto no es solo una neurosis personal; es otro ejemplo de nuestro dilema universal.

Tantos son los deseos y tendencias de los seres,
que ni siquiera Buda podría complacerlos a todos.
Es mejor dejar esos pensamientos mundanos.

La gente desprecia a los pobres que no tienen riqueza,
también critica a los ricos que la tienen.
¿Qué placer puede derivarse de tener tanta compañía
con personas como estas, tan difíciles de complacer?

A menos que se salgan con la suya en todo,
estos niños están privados de felicidad.
Y así, evita la amistad con los infantiles
,
así ha declarado el Buda. 

Aquí Shantideva concluye la sección sobre cómo engancharse a la gente y la buena suerte. No hay sabiduría en tratar de satisfacer los deseos mundanos, los nuestros o los de cualquier otra persona. El hecho de que incluso Buda no pudiera complacerlos a todos es aleccionador. Shantideva nos aconseja una vez más que no nos dejemos atrapar por el drama.

En los bosques, guarida de ciervos y pájaros,
Entre los árboles donde no hay tinajas de disensión,
Allí es donde tendría una agradable compañía.
¿Cuándo podré irme para hacer mi morada allí?

¿Cuándo partiré para hacer mi hogar
en una cueva o un santuario vacío o bajo un árbol extendido,
con un corazón libre y sin restricciones en mi pecho,
y nunca volverme para mirar atrás?

¿Cuándo podré morar en un lugar así,
Un lugar en la naturaleza, no reclamado, sin dueño,
amplio y sin límites, un lugar donde estar
en libertad, sin apego?

¿Cuándo podré estar libre de miedo,
sin necesidad de esconderme de nadie,

con solo un cuenco de mendicidad y pocas pertenencias,
vestido con ropas por nadie codiciadas? 

Cuando Shantideva elogia la soledad, no está sugiriendo que huyamos y nos escondamos de todo desagrado. Incluso si esto fuera posible, no lo recomendaría. Uno podría pasar años solo en una cueva sin realmente dejar ir nada. La pregunta es ¿cuál es la mejor manera de alcanzar la soledad interior que traerá felicidad duradera?

⧫

Del libro “No Time to Lose” de Pema Chödrön

https://tricycle.org/magazine/cutting-ties-fruits-solitude 

jueves, 30 de septiembre de 2021

Si estás pasando por algo doloroso, oscuro y solitario ahora mismo- por  Naomi Sarah

Traducido con Amor desde...https://www.elephantjournal.com

 

 

“Y ahora, mientras dure el espacio,
y mientras haya seres por encontrar, que
yo continúe, igualmente, quedándome
para ahuyentar los dolores del mundo”.
~ Pema Chödrön

Decir que este año ha sido un viaje fantástico sería quedarse corto.

En el lapso de seis meses, el mundo se cerró, me encontré viviendo sola en una ciudad extranjera, me enamoré y luego se me rompió el corazón poco después.

Una ruptura es difícil en circunstancias normales, pero en el encierro, todo se siente intensificado, más expuesto. Recuerdo estar sentada conmigo misma en mi habitación del ático en Dublín donde vivo y sin saber qué iba a hacer desde allí.

Me dolió este final imprevisto, sí, pero estaba más molesta conmigo misma. ¿Cómo volvió a pasar esto? Pensé que esta vez sería diferente. Si tan solo hubiera podido hacer x, y, z, él no habría roto conmigo. ¿Qué me pasa que nadie puede amarme?

Como alguien que ha tenido una tendencia a adormecerse con el alcohol, el ejercicio, las citas ... fue tentador para mí volver a esos vicios. Solo que esta vez no pude. Claro, la bebida estaba a solo una tienda de comestibles, pero no podía ir al gimnasio como lo haría normalmente. No podía ir a los bares y hablar a alguien o tener una cita para borrar cualquier pensamiento de mi ex.

En cambio, no tenía otra opción que sentarme con esta experiencia turbia, oscura y dolorosa y tratar de entender por qué y cómo había sucedido.

En el budismo, estas "emociones que causan dolor" se conocen como kleshas. Pema Chödrön explica que estas emociones son la raíz de nuestro sufrimiento y, resumidas, lo son: ansiedad, agresión, ignorancia, orgullo y celos. Solo mediante la comprensión y el conocimiento de nuestras kleshas podemos hacer las paces con ellas.

Conocer, no deshacerse

A menudo escuchamos en las enseñanzas budistas que debemos “sentarnos con nuestras emociones”, pero ¿qué significa eso realmente? En el retiro de Pema Chödrön, “Dale la vuelta a tu mundo”, ella analiza los tres pasos para la transformación emocional que nos ayudan a comprender nuestras kleshas.

En lugar de adormecernos o distraernos de la negatividad, debemos sentir curiosidad por ellas.

Shenpa es ese impulso —o gancho— que desencadena nuestra tendencia a cerrarnos cuando nos enfrentamos a emociones difíciles. También está relacionado con nuestro apego a las cosas; estamos apegados a una cierta reacción cuando nos enfrentamos a nuestras kleshas.

Pero lo que enseña Pema es que nuestras kleshas están ahí por una razón. No podemos desear que se vayan o esperar que, al comprenderlas, desaparezcan. En cambio, se trata de cómo podemos reformular la historia que nos hemos contado. Podemos aprender a conocerlas y ver que debajo de ellas se encuentra nuestra bondad básica, fundamental.

Tomando conciencia de nuestros accesorios y disparadores

Cuando conocí a mi ahora ex, pensé que estaba maduro y listo para una relación. Había estado solo durante la mayor parte de los cuarenta y las restricciones habían disminuido en Irlanda, así que me reuniría con él afuera para citas en el parque. Me sentí confiada. Despreocupada. Como si finalmente hubiera resuelto toda esta relación. Bueno, no tan rápido.

Avance rápido unos meses después y las mismas peleas que sucedían en mis relaciones anteriores volvieron a surgir. Recuerdo una noche en particular en la que ambos queríamos hacer cosas diferentes; no podíamos comprometernos y eso resultó en que me enfurruñé y luego tuve una "rabieta" (como él lo expresó), y no hablé con él ni con nadie más el resto de la noche.

A la mañana siguiente, me sentí muy avergonzada. ¿Quién era esta persona que había actuado así? ¿Cómo es que no pude haberme encogido de hombros y haber sido más tranquila? Me sentí como una niña de 12 años, gritando a mis padres y aislándome del mundo en mi habitación.

Y tal vez eso es lo que había sucedido. Algo en ese momento me había disparado, y el bucle, el shenpa, estaba allí y me aferré a él.

Lo que desearía haber hecho es lo que Pema describe como "aprender a no morder el anzuelo".

Ojalá hubiera reconocido que la ira, el calor, la acumulación en mi cuerpo era una reacción a algo probablemente mucho más grande que la discusión en el momento, y que podría haberme excusado por unos momentos para tomar un respiro y dejar que yo misma me tranquilizara, tomar un "espacio consciente" de pausa.

Había una historia en mi cabeza en ese momento. Una que decía: No le importo. No quiere pasar tiempo conmigo. ¡Pero la realidad era que solo quería hacer algo diferente! No hubo ningún motivo oculto. Y mi sospecha de que había una hizo que el incidente estallara.

Si me hubiera dado cuenta de todo esto, me hubiera tomado un tiempo y luego hubiera regresado con un corazón más ligero y más comprensivo, la noche podría haber sido diferente. Me gustaría decir que tal vez no hubiéramos terminado, pero también me he dado cuenta de que él tenía sus propios factores desencadenantes que hicieron que se alejara de mí. Solo soy responsable de mis reacciones y tengo que dejar ir lo que pudo haber sido.

"En lugar de ver shenpa como un obstáculo que hay que superar, es más útil considerarlo una oportunidad de transformación, una puerta abierta al despertar". ~ Pema Chödrön

A veces, solo aprendemos de la manera difícil

En el libro de Pema Chödrön, Taking the Leap , describe un incidente en el que sabía que estaba sumida en la agonía del shenpa, pero decidió continuar con la reacción de todos modos. Los resultados no fueron muy buenos; bueno, hizo lo que pretendía, pero la opinión de la persona sobre ella había cambiado para siempre de "maestra espiritual" a "bruja neurótica". A pesar de que se disculpó profusamente con la persona después, no se pudo deshacer lo que se había hecho.

Lo que me llamó la atención de este ejemplo fue la aceptación y la curiosidad por el resultado. Ahora vio lo que sucedió cuando reaccionó con enojo y pudo aprender de eso en el futuro.

Pienso que mi relación termina de la misma manera. Ahora que soy consciente de algunos de estos factores desencadenantes y reacciones, puedo reconocerlos. Puedo aceptar que quizás esta fue una lección que tuve que aprender por las malas.

La vida nunca estará ausente de experiencias difíciles, ya sean pequeñas discusiones con una pareja, una pandemia global o la pérdida de un ser querido. Es aprender a “no morder el anzuelo” (reaccionar) en estos momentos más ordinarios que se nos dan la fuerza para abordar cualquier dificultad más grande que nos depare el futuro.

 

“Como seres humanos, tenemos el potencial de desenredarnos de los viejos hábitos y el potencial de amarnos y cuidarnos unos a otros. Tenemos la capacidad de despertarnos y vivir conscientemente, pero, como habrás notado, también tenemos una fuerte inclinación a permanecer dormidos. Es como si estuviéramos siempre en una encrucijada, eligiendo continuamente qué camino tomar. Momento a momento podemos optar por ir hacia una mayor claridad y felicidad o hacia la confusión y el dolor ". ~ Pema Chödrön

~

Naomi Sarah es una escritora canadiense a la que le encanta pintar el mundo con palabras. Estudió Literatura en la Universidad McGill y estuvo perdida durante algunos años en el mundo profesional antes de convertirse en editor en  Elephant Journal. Ahora vive en Dublín, que es lo más parecido a su hogar que ha sentido en mucho tiempo.

https://www.elephantjournal.com/2020/12/turn-your-world-around-3-steps-to-emotional-healing-partner/

domingo, 28 de marzo de 2021

Maestro, ¿cómo puedo enfrentar el aislamiento?

 

-Limpia tu casa. A fondo. En todos los rincones.
Incluso los que nunca tuviste ganas, el coraje y la paciencia de tocar.
Haz que tu casa sea brillante y cuidada. Quita el polvo, las telarañas, las impurezas. Incluso las más ocultas.
Tu casa te representa a ti mismo: si cuidas de ella, también te cuidas.

-Maestro pero el tiempo es largo.
Después de cuidar de mí a través de mi casa cómo puedo vivir el aislamiento?

-Arregla lo que se puede arreglar y elimina lo que ya no necesitas.
Dedicate al remiendo, borda los arranques de tus pantalones, cose bien los bordes deshilachados de tus vestidos, restaura un mueble, repara todo lo que vale la pena reparar.
El resto, tíralo. Con gratitud.
Y con conciencia de que su ciclo ha terminado.
Arreglar y eliminar fuera de ti permite arreglar o eliminar lo que hay dentro de ti.

-Maestro y luego qué?
Qué puedo hacer todo el tiempo solo?

-Siembra.
Incluso una semilla en un jarrón.
Cuida una planta, riegala todos los días, háblales, dale un nombre, quita las hojas secas y las malas hierbas que pueden asfixiarla y robarle energía vital preciosa.
Es una forma de cuidar tus semillas interiores, tus deseos, tus intenciones, tus ideales.

-Maestro y si el vacío viene a visitarme?... Si llegan el miedo a la enfermedad y a la muerte?

-Háblales.
Prepara la mesa para ellos también, reserva un lugar para cada uno de tus temores.
Invitales a cenar contigo. Y pregúntales por qué llegaron desde tan lejos hasta tu casa. Qué mensaje quieren traerte.
Qué quieren comunicarte.

-Maestro, no creo que pueda hacer esto...

-No es el aislamiento tu problema, sino el miedo a enfrentar tus dragones interiores Esos que siempre quisiste alejar de ti. Ahora no puedes huir.
Míralos a los ojos, escúchalos y descubrirás que te pusieron contra la pared.
Te han aislado para poder hablar contigo.
Como las semillas que solo pueden brotar si están solas.

 

Relato Zen

domingo, 3 de enero de 2021

¿Por qué tantos de nosotros nos sentimos solos en estos días?

Traducido desde...https://theunboundedspirit.com

 

Estamos viviendo en el período más conectado de la historia humana, sin embargo, nunca antes hubo un momento en que las personas se sintieran tan aisladas como nosotros.

Aunque tenemos fácil acceso a la tecnología de comunicación que nos permite comunicarnos instantáneamente con personas de todo el mundo, cientos de millones de nosotros nos sentimos desconectados del resto de la humanidad. Y esto no es solo que yo diga eso: ha habido muchos estudios para confirmarlo.

En el Reino Unido, por ejemplo, el 60% de los jóvenes de 18 a 34 años informan que a menudo se sienten solos. Y en los Estados Unidos, el 46% de toda la población dice que se siente solo de manera regular.

Vivir en un mundo donde no tienes a nadie con quien conectarte genuinamente puede ser un desastre. Puede hacerte sentir inseguro, ansioso, sin importancia e indigno de amor y respeto. En otras palabras, la soledad se siente como un fuerte golpe en la psique. Y dado que la psique y el cuerpo no están separados sino intrínsecamente conectados, lo que duele psicológicamente también nos lastima físicamente.

La investigación ha demostrado una y otra vez los efectos perjudiciales de la soledad crónica en nuestra salud. Por ejemplo, un estudio encontró que sufrir soledad crónica puede ser el doble de mortal que la obesidad y tan peligroso como fumar un paquete de cigarrillos al día. Otro estudio encontró que las personas solitarias tenían tres veces más probabilidades de contraer el resfriado común que las personas que tenían muchas relaciones saludables. Y otro estudio encontró que las personas aisladas tenían dos o tres veces más probabilidades de morir durante un período de nueve años que las personas altamente conectadas.

Una de las principales razones por las que la soledad es tan dañina es que tiende a ir de la mano con altos niveles de estrés, lo que ha demostrado que debilita significativamente nuestro sistema inmunológico y, por lo tanto, acelera el envejecimiento y el cáncer y las enfermedades cardíacas. , Alzheimer y todo tipo de otras enfermedades. La soledad, por lo tanto, es un problema de salud muy grave. Sin embargo, rara vez escuchamos o hablamos de ello, lo que en sí mismo es un claro signo de desconexión social, un reflejo de nuestro mundo moderno y globalizado, en el que la soledad se ha convertido en una epidemia en los últimos años.

Día a día, cada vez más personas se sienten solas, comenzando desde una edad muy temprana. Entonces, ¿qué podría explicar eso? ¿Qué cambió en las últimas décadas que condujo a esta sensación de aislamiento que tantos de nosotros experimentamos?

Puedo mencionar muchas cosas aquí, pero creo que en la raíz de nuestra soledad se encuentra la creencia cultural de que no dependemos unos de otros. Esta creencia es principalmente el resultado de nuestro sistema socioeconómico moderno, que es impulsado por las ganancias y se basa en gran medida en la conversión de las relaciones en servicios pagos. En este sistema, la mayoría de nosotros estamos condicionados a pensar que podemos comprar todo lo que necesitamos, sin tener que formar relaciones o vínculos con otras personas.

¿Quieres comer una comida deliciosa? Pague a su restaurante local y estará preparado para usted. ¿Sientes la necesidad de tener relaciones sexuales? Pague a una prostituta (si la ley lo permite) y una persona atractiva se acostará con usted. ¿Quieres que alguien cuide a tus hijos mientras estás ocupado? Paga a una niñera y ella te ayudará.

Creemos que todo lo que deseamos está a nuestro alcance, siempre que poseamos los fondos necesarios para pagarlo. Por lo tanto, mientras trabajemos lo suficiente y ganemos lo suficiente, podremos satisfacer nuestros deseos. En otras palabras, seremos "independientes", una palabra que implica el éxito personal en nuestra cultura. Sin embargo, otras culturas consideraron este tipo de independencia como un signo de fracaso.

En épocas anteriores, las personas solían sentirse dependientes unas de otras. Se veían a sí mismos como parte de una comunidad más amplia a la que servían y les servía. Si, por ejemplo, alguien quisiera sacar un objeto pesado de su casa, no dudaría en pedirle ayuda a sus vecinos (en lugar de pagarle una compañía), y los vecinos se complacían en venir y ayudar. O, si alguien quisiera divertirse y jugar, probablemente se reuniría con sus amigos para cantar, bailar, practicar deportes o tal vez crear algo juntos (en lugar de pagar por entretenimiento). Al estar integradas en sus comunidades, las personas se sentían mucho más seguras y felices. No solo tenían el apoyo de sus vecinos cuando lo necesitaban, sino que también formaban relaciones íntimas con ellos.

Hoy en día, creemos que realmente no necesitamos a nadie. Pagamos a extraños, que pueden ser reemplazados fácilmente por otros extraños, por casi todo lo que necesitamos. No es sorprendente que el sentido de comunidad haya desaparecido casi por completo. Cada uno de nosotros se siente como una pequeña isla en un vasto océano, separados entre sí por las corrientes salvajes de una existencia fría e indiferente. Y el costo emocional de esta sensación de separación está afectando a todos, algunos de nosotros más, otros menos, pero todos experimentamos un cierto grado de alienación y los sentimientos resultantes de miedo, inseguridad y ansiedad.

Nuestra soledad se intensifica aún más por el hecho de que en nuestra sociedad las personas compiten constantemente entre sí para maximizar su ganancia financiera personal. Eso es porque estamos viviendo en un sistema económico basado en la escasez donde el dinero no es suficiente para todos. En este sistema, más para una persona significa menos para otra. Por lo tanto, casi todos están tratando de superar a los demás, algo que hemos sido condicionados a hacer desde la edad de aproximadamente cinco años, es decir, cuando nos enviaron por primera vez a la escuela , donde estábamos tratando de desempeñarnos mejor que nuestros compañeros de clase para por favor nuestros padres y maestros.

¿Es de extrañar, entonces, que tantos de nosotros nos sintamos solos? Cuando sentimos que nuestro éxito está amenazado por el éxito de los demás, ¿cómo podemos confiar en otras personas? Cuando otros nos lastiman una y otra vez desde nuestra infancia, ¿cómo podemos atrevernos a abrir nuestros corazones, abrazar a los demás y ofrecerles un lugar en nuestras vidas? Se siente casi imposible. Más bien, preferimos aislarnos del mundo para encontrar protección contra él. Pero el problema es que cuanto más buscamos la seguridad lejos de los demás, más la perdemos, porque la verdadera seguridad solo puede provenir de un sentido de pertenencia comunitaria.

Nos guste admitirlo o no, todos somos, en cierto sentido, dependientes el uno del otro, y eso no tiene nada de malo. Al igual que dependemos del sol, el mar y el aire, también dependemos de otras personas. Somos seres sociales con una necesidad inherente de conectarnos con los demás. Y, al contrario de lo que muchos de nosotros pensamos, el dinero solo puede comprarnos sustitutos de corta duración de lo que realmente estamos buscando. Sí, podemos pagarle a alguien para que nos prepare una buena comida, pero ¿sería lo mismo que una comida preparada por alguien que se preocupa sinceramente por nosotros? Sí, podemos pagarle a una banda para que toque música para nosotros, pero ¿sería eso lo mismo que un ser querido que serenata? Y sí, podemos pagarle a un extraño para que se acueste con nosotros, pero ¿sería lo mismo que tener relaciones sexuales con alguien que nos conoce por dentro y por fuera?

Estoy seguro de que todos en el fondo saben la respuesta a esas preguntas: el dinero no puede comprarnos la conexión. Pero nuestra creencia de que no nos necesitamos unos a otros nos ha alejado de lo que es realmente importante para nosotros. Una vez que nos demos cuenta de que, como verdad, comenzaremos a comunicarnos con otras personas y comenzaremos a trabajar juntos para crear nuevos sistemas sociales que nos ayudarán a construir puentes entre nuestros corazones, en lugar de muros a su alrededor.

https://theunboundedspirit.com/lonely/

jueves, 11 de julio de 2019

Cómo dejé de sentirme tan solo y desconectado-Charles A. Francis

Traducido con Amor desde...https://tinybuddha.com

 

Si me dieran la oportunidad de revivir mi infancia, no la aprovecharía. En su mayor parte, esos eran tiempos que preferiría olvidar. No me llevaba bien en la escuela y la vida familiar era menos que ideal

Cuando era niño y crecía en Miami, tenía un aspecto asiático, aunque era de ascendencia hispana. Muchos de los niños en la escuela me preguntaban si yo era chino; algunos me llamaban estúpido; y unos pocos simplemente me golpeaban.

Las cosas en casa no eran mucho más fáciles. Mis padres se divorciaron cuando yo estaba en la escuela primaria. Viví con mi madre y tres hermanas (todas mayores y más grandes que yo). Existían las habituales rivalidades entre hermanos. Entonces, en la escuela me golpeaban los chicos y en casa me golpeaban las chicas.

Casi no tenía amigos. Cualquiera con quien me relacionaba era tan inadaptado como yo. Pasé la mayor parte de mi tiempo libre con mi cabeza en un libro o en mi bicicleta por el vecindario.

La escuela secundaria era una tortura. Era tímido, poco atractivo y poco desarrollado. Y aunque era pequeño para mi edad, las hormonas bullían por mi cuerpo. Como cualquier otro adolescente, al menos quería que las chicas me notaran, pero parecía que todas las chicas estaban fuera de mi alcance.

Toda mi existencia podría describirse en dos palabras: inadecuada y solitaria. 

Las cosas no mejoraron a medida que crecí. La depresión comenzó a establecerse. Probé el alcohol durante algunos años, pero eso solo empeoró las cosas. Me volví aún más aislado.

A los veintidós años, parecía que mi vida estaba llegando a su fin. No sabía qué hacer. Siempre me resistí a la ayuda porque pensé que posiblemente nadie podría entender por lo que estaba pasando. Estaba equivocado.

Encontré un grupo de personas que sabían exactamente cómo me sentía. ¿Cómo lo supe? Me hablaron de sus sentimientos de insuficiencia y soledad, aunque nunca les conté cómo me sentía.

Se ofrecieron a ayudarme. Un chico en particular, Steve, me dijo que podía estar libre de la esclavitud del yo y que él me mostraría el camino. Esto fue difícil para mí porque no me gustaba recibir instrucciones de otras personas. Tampoco imponerlas. Pero Steve actuó como si fuera un honor ayudarme. No entendí eso.

Durante los siguientes dos años, Steve me hizo hacer ejercicios escritos para examinar mi pasado. También me dio tareas para cambiar mi comportamiento. Por ejemplo, me hizo hacer trabajo voluntario para ayudar a otras personas necesitadas. Elegí ser voluntario en las cárceles, ayudando a los reclusos a cambiar sus vidas.

Con el tiempo, comencé a sentirme mucho mejor conmigo mismo. Pude hacer amigos y sentí que tenía un papel en este mundo. Pero todavía me sentía un poco fuera de lugar, y en ocasiones muy solo. Mis relaciones con las mujeres fueron breves, más como encuentros.

Hasta ese momento, había oído hablar de la meditación, pero no sabía exactamente qué era. Descubrí intuitivamente que podía aliviar el estrés al ir al parque, sentarme en silencio y contemplar las cosas que estaban sucediendo en mi vida. También me tomaba un tiempo antes del trabajo y me sentaba unos minutos antes de comenzar a trabajar en la computadora. 

Un día de primavera de 1996, mientras estaba sentado tranquilamente en mi escritorio tomando mi taza de café de la mañana, de repente me encontré inmerso en lo que parecía ser pura conciencia. Tenía la clara sensación de que el tiempo se había detenido por completo, y estaba viendo la esencia de quién era realmente. Debo haber estado en este estado solo por un corto período de tiempo, ya que el protector de pantalla en mi computadora aún no se había activado.

Cuando volví a la conciencia normal, todo parecía surrealista y me sentía completamente en paz, como si todos mis problemas simplemente hubieran desaparecido. De repente, mi vida entera tenía sentido completo. Me di cuenta de que nunca me había perdido, sino que todas mis dolorosas experiencias habían servido para un propósito: aprender una importante lección de vida. La confusión se había ido.

También me sentí completamente despierto, como si hubiera dormido toda mi vida. Ahora tenía una conciencia, o un sentido, que no tenía antes, o ni siquiera sabía que podía tener. Era como si hubiera estado ciego toda mi vida, y ni siquiera sabía que era posible ver. Podía sentir otra presencia en la habitación, aunque estaba solo en ese momento. Seguí mirando a mi alrededor para ver quién estaba allí, pero no podía ver a nadie, al menos no con mis ojos.

En las semanas que siguieron, sufrí una transformación dramática, y muchas personas se dieron cuenta. Dijeron que me veía tan tranquilo y quería saber por qué. Todavía no sabía cómo explicárselo.

Ahora sentía una conexión profunda con otras personas. Era como si fueran parte de mí. Cuando los miraba, parecía que podía ver muy dentro de su alma y sentir lo que estaban sintiendo. Podía sentir su alegría y su dolor, su confusión y su soledad. Hubo muchas veces en que llegué a las lágrimas.

Aunque cambié de muchas maneras como resultado de esta experiencia, creo que el cambio más profundo fue mi capacidad para ver que todos estamos conectados en un nivel más profundo. La interconexión ya no era solo un concepto para mí, sino una realidad.

Desde aquel día de primavera de 1996, nunca me he sentido solo, independientemente de quién haya estado o no en mi vida, porque no importa lo lejos que pueda estar de otras personas, siempre puedo sentirlas en mi corazón. Tengo que agradecer por eso a la meditación.

Cómo la meditación puede ayudarte a superar la soledad 

Aunque mis experiencias pueden parecer únicas, otras personas también están aprendiendo cómo superar su soledad a través de la meditación, y usted también puede hacerlo. La meditación es mucho más simple de lo que muchas personas pueden pensar.

La forma en que la meditación te ayuda a superar la soledad es calmando tu mente y tus emociones. Entonces podrá ver por sí mismo cómo está conectado con otras personas en un nivel más profundo. La meditación, literalmente, le ayudará a expandir tu conciencia.

La forma de meditación que practico, y ahora enseño, es la meditación de atención plena. Aunque tiene sus raíces en el budismo, se centra en las técnicas y deja atrás todos los rituales y creencias. Hay dos componentes básicos de la práctica: meditación sentada y meditación escrita.

Meditación sentada

La mejor manera de comenzar una práctica de meditación es simplemente comenzar a meditar. Sé que estoy diciendo lo obvio, pero te sorprendería lo difícil que puede ser esto. A menudo nos demoramos hasta encontrar el momento perfecto. No espere. Empiece ahora.

Encuentre un lugar tranquilo donde pueda sentarse por unos minutos sin ser molestado. Cierre los ojos y comience a seguir su respiración. Observe cómo sus pulmones se expanden con cada inhalación y se contraen con cada exhalación. Deje que su respiración se vuelva relajada y natural. A medida que su cuerpo se relaja, observe cómo toma cada respiración con un movimiento elegante.

Cuando surja una distracción, obsérvela atentamente a medida que nace, luego deje que se escape sin aferrarse a ella. Entonces suavemente traiga su conciencia de nuevo a su respiración. No se enoje si su mente sigue vagando. Esto es perfectamente normal. La idea es volver a la respiración.

Comience con una sesión de diez minutos y luego continúe hasta veinte minutos o más. Puede ser un desafío quedarse quieto al principio, pero se volverá más fácil a medida que su mente se asiente con el tiempo.

Y a medida que su mente se establezca, es probable que descubra que está menos consumido por los pensamientos de ser diferente, inadecuado o solitario, lo que significa que podrás estar mejor con otras personas y crear conexiones de un momento a otro.

Meditación de la bondad amorosa

La meditación escrita es una técnica que desarrollé para reprogramar la mente subconsciente para ayudar a las personas a alcanzar sus metas. Solo toma de cinco a diez minutos al día, y es altamente efectiva.

La práctica es simple. Simplemente copie a mano un conjunto de afirmaciones, como la meditación de la bondad amorosa, una y otra vez en un cuaderno. Esto forzará a tu cerebro a recablearse para un nuevo pensamiento y comportamiento. Dentro de una o dos semanas, se encontrará actuando de manera diferente sin ningún esfuerzo consciente.

Aquí hay una muestra de la meditación de la bondad amorosa:

Que sea sano y fuerte. Que pueda estar seguro y protegido. Que pueda estar tranquilo y libre de sufrimiento mental, emocional y físico. Que yo sea feliz y alegre. Que sea paciente y comprensivo. Que pueda ser amoroso, amable, compasivo y amoroso en mis caminos. Que sea valiente al enfrentar las dificultades y que siempre tenga éxito. Que pueda ser diligente y comprometido con mi práctica de meditación y con ayudar a otros en su camino espiritual. Que mi verdadera naturaleza brille a través de, y en todos los seres que encuentre.

Después de escribir este versículo, vuelva a escribir las mismas palabras, intercambiando "Yo" por "cada persona y ser vivo en mi casa". Luego, escríbalo nuevamente para cada persona y ser vivo en su vecindario, y luego nuevamente para todas las personas y seres vivos en su ciudad, su país, todo el planeta y todo el universo, por un total de siete versos.

Recuerde, todo lo que tiene que hacer es copiar la meditación en un cuaderno durante cinco a diez minutos al día. No importa lo lejos que llegue. Al día siguiente, simplemente retome donde lo dejó. Ni siquiera necesitas un momento tranquilo o un lugar para hacerlo. Es así de simple.

El propósito de la meditación de la bondad amorosa es cultivar el amor incondicional para todas las personas y seres vivos. Imagine el impacto en su vida si realmente viviera de acuerdo con los ideales de las afirmaciones:

  • Será más extrovertido
  • Mejorará sus relaciones
  • Curará las heridas de su pasado.

La razón por la cual la meditación escrita de bondad amorosa es tan efectiva es que está usando múltiples sentidos para asimilar información directamente en su subconsciente. Y una vez que esté en su subconsciente, se manifestará en sus actitudes hacia sí mismo y hacia otras personas.

Como puede ver, superar la soledad no es tan difícil como podría pensar. Solo se necesita un poco de tiempo para la práctica y algo de diligencia, pero las recompensas son tremendas. Ya no te sentirá desconectado y aislado. Sentirá que es una importante parte de la humanidad, y esto puede hacer toda la diferencia en el mundo. Sé por experiencia personal lo doloroso que es sentirse solo. Lo superé, y usted también puede.

¡Los mejores deseos en su viaje espiritual!

Acerca de Charles A. Francis

Charles A. Francis es el fundador y director del Mindfulness Meditation Institute , y autor de Mindfulness Meditation Made Simple: Your Guide to Finding True Inner Peace . Es el creador de los 12 pasos de la práctica de meditación de atención plena, y la técnica de meditación de escritura.

 

https://tinybuddha.com/blog/how-i-stopped-feeling-so-lonely-and-disconnected/

domingo, 17 de marzo de 2019

Soledad - La comunión con el silencio: Thomas Merton

Soledad: "... viviendo en un silencio que reconcilia las contradicciones dentro de nosotros que, si bien permanecen dentro de nosotros, dejan de ser un problema ..."  ~ Max Picard

La vida solitaria, en silencio, elimina la cortina de humo de las palabras 
que el hombre ha colocado entre su mente y las cosas.

En soledad nos quedamos cara a cara con el ser desnudo de las cosas.

Y, sin embargo, encontramos que la desnudez de la realidad que hemos temido, 
no es una cuestión de terror ni de vergüenza.

Se viste con la amistosa comunión del silencio, 
y este silencio está relacionado con el amor.

El mundo que nuestras palabras han intentado clasificar, controlar e incluso despreciar (porque  no pudieron contenerlo) 

se nos acerca , porque el silencio nos enseña a conocer la realidad respetándola donde las palabras la han contaminado.

Cuando hayamos vivido lo suficiente a solas con la realidad que nos rodea,nuestra veneración aprenderá cómo hacer surgir

algunas buenas palabras al respecto del silencio que es la madre de la Verdad.

Las palabras se interponen entre el silencio y el silencio: 
entre el silencio de las cosas y el silencio de nuestro propio ser.

Entre el silencio del mundo y el silencio de Dios.

Cuando realmente conocemos y conocemos el mundo en silencio,

las palabras no nos separan del mundo ni de otros hombres, 
ni de Dios, ni de nosotros mismos

porque ya no confiamos completamente en el lenguaje para contener la realidad.

La verdad se eleva desde el silencio del ser hasta la tremenda y silenciosa presencia de la Palabra.

Luego, volviendo a hundirse en el silencio, la verdad de las palabras nos lleva al silencio de Dios.

O mejor dicho, Dios se levanta del mar como un tesoro en las olas, 
y cuando el lenguaje retrocede, 
su brillo permanece en las orillas de nuestro propio ser.

 

~ Thomas Merton

Traducido desde...

https://www.stillnessspeaks.com/merton-solitude-communion-silence/