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sábado, 9 de octubre de 2021

3 formas de pasar de la culpa al amor - Tara Brach

Traducido desde...https://www.1440.org

 

La evolución nos ha manipulado a todos con un sesgo de negatividad, un hábito impulsado por la supervivencia para buscar lo que está mal y fijarse en ello. En la sociedad contemporánea, un objetivo generalizado es nuestro propio sentido de indignidad. Habitualmente nos obsesionamos con la forma en que nos estamos quedando cortos: en nuestras relaciones, trabajo, apariencia, estado de ánimo y comportamientos. Y aunque la aversión a uno mismo es nuestro reflejo principal, también nos obsesionamos con las faltas de los demás, cómo otras personas nos están defraudando, cómo están equivocadas o mal y cómo deberían ser diferentes. Ya sea que nos enfoquemos hacia adentro o hacia afuera, estamos creando un enemigo y aprisionándonos en el sentido de un yo separado y amenazado.

Si bien el sesgo de negatividad es una parte clave de nuestro aparato de supervivencia, cuando domina nuestra vida diaria, perdemos el acceso a las partes de nuestro cerebro que contribuyen a los sentimientos de conexión, empatía y bienestar. ¿Qué nos ayuda a descondicionar el sesgo de negatividad? ¿Cómo pasamos de la reactividad límbica a "atender y entablar amistad"? Aquí hay tres formas que nos ayudan a despertar todo nuestro potencial de presencia natural y cariño.

Observar la vulnerabilidad 

Lo primero que podemos hacer es mirar hacia la vulnerabilidad, comenzando por nosotros mismos.

Cuando nos culpamos a nosotros mismos, podemos preguntarnos: "¿Qué está pasando realmente debajo de esto? ¿Qué me ha llevado a comportarme de esta manera?" 

Quizás verá que tenía miedo de quedarse corto, y ese miedo le hizo actuar exactamente como no quería actuar. O tal vez ves que realmente quería aprobación porque se sentía inseguro, por lo que terminó de alguna manera traicionándose y no actuando con integridad. Cuando empiece a comprender que realmente está sufriendo de alguna manera, naturalmente se abrirá a la culpa y a la autocompasión.

 Cuando lo provoquen otros, primero dele una presencia amable a sus propios sentimientos de vulnerabilidad. Una vez que esté más presente y equilibrado, intente mirar con los ojos de la sabiduría lo que podría estar detrás de su comportamiento. ¿Cómo podría esta persona verse atrapada en su propio sentido de inseguridad, insuficiencia o confusión? Si puede comenzar a ver cómo esta persona podría estar sufriendo, volverá a conectarse con un sentido natural de ternura y cuidado.

Expresar activamente compasión 

Cuando surge la compasión, el siguiente paso es expresarla activamente. Esto es lo que da vida a la compasión. Si está trabajando en la autocompasión, mire la parte vulnerable de sí mismo para sentir lo que más necesita de usted. ¿Es perdón? ¿Aceptación? ¿Compañerismo? ¿seguridad? ¿Amor? Luego, desde un lugar sabio y amable de su ser, trate de ofrecerse interiormente lo que más necesita. Ya sea mentalmente o con un susurro, puede decir su nombre y enviar un mensaje de bondad; que te abrazas con amor, que no te vas. Puede colocar una mano suavemente sobre su corazón o mejilla, o incluso darse un ligero abrazo como una forma de transmitir, desde su corazón más despierto, "Estoy aquí contigo. Me preocupo".

Si trabaja con compasión por los demás, entonces es poderoso y sanador comunicar su reconocimiento de su sufrimiento y su cuidado. 

Todos sabemos que cuando estamos con alguien a quien amamos, si realmente decimos las palabras "Te amo" en voz alta, el amor se eleva a un nuevo nivel. 

Si desea revertir su sesgo de negatividad con alguien, para revertir sus hábitos de culpar o distanciarse, busque su vulnerabilidad y luego, ya sea a través de la oración o en persona, ofrézcale algún mensaje de comprensión y amabilidad.

Incluya a aquellos que parecen diferentes

 Parte de nuestro sesgo de negatividad, y la causa de gran parte de la violencia racial, religiosa y de otro tipo, proviene de asociar el peligro potencial —algo malo— con los que son diferentes. Una práctica que nos hace evolucionar (y a nuestra sociedad en general) hacia el amor inclusivo es profundizar intencionalmente nuestras relaciones con otras personas diferentes. Cuando nos comunicamos a propósito, tratando de comprender, nos abrimos a la verdad más amplia de nuestra interconexión. 

Si bien nuestro cerebro tiene una respuesta de huida, lucha o congelación, también tiene una red de compasión que incluye neuronas espejo que nos permiten registrar cómo es para otras personas.

 Podemos sentir que los demás quieren sentirse amados; que quieren sentirse seguros y felices. Cuando sentimos esa conexión, nos permite actuar en nombre de los demás y de la relación o comunidad en general. Pero a menos que nos tomemos un tiempo a propósito para hacer una pausa y escuchar a otros que son diferentes, no activaremos automáticamente esa parte de nuestro cerebro. Y para tener estos diálogos que despiertan el corazón, necesitamos crear intencionalmente contenedores conscientes y seguros.

 De la misma manera que entrenamos en el cojín de meditación, podemos entrenarnos en comunicación consciente entre nosotros y ampliar gradualmente nuestros círculos. Es importante destacar que debemos practicar en nuestras relaciones cercanas. Un par de veces a la semana, mi esposo y yo meditaremos juntos y luego tendremos un período de silencio en el que reflexionamos sobre ciertas preguntas, como "¿De qué estás agradecido en este momento?" y "¿Qué te resulta difícil en este momento?" También preguntamos: "¿Hay algo entre nosotros que se interponga en el camino de un fluir abierto y amoroso?" La otra persona escucha con una presencia amable y receptiva, y cada uno de nosotros nombra lo que estamos experimentando. Cualquiera que sea la práctica que elija, puede confiar en que es un trabajo de curación importante, especialmente en estos tiempos.

¿Qué pasa con aquellas personas que no están dispuestas a conversar con nosotros? Afortunadamente, nuestra capacidad para sentir conexión no depende de su capacidad para conectarse con nosotros. Por supuesto, es más fácil sentirse conectado cuando hay reciprocidad, pero aún podemos ofrecer bondad desde nuestro corazón independientemente, y las investigaciones muestran que esta atención amable despierta la parte de nuestro cerebro que siente compasión. Es posible hacer esto en cada situación, con cada persona que conocemos.

 Es natural que, frente al dolor, la injusticia, el engaño y la violación sintamos una variedad de emociones como el miedo, el odio y la ira. El sesgo de la negatividad puede encerrarnos en una guerra con nosotros mismos y con los demás "allá afuera". Es importante que hagamos una pausa, estemos con nosotros mismos y entre nosotros, y nos abramos plenamente a los sentimientos que surgen. Cuando honramos y escuchamos esos sentimientos, podemos superarlos y acceder a nuestra vulnerabilidad humana y al cuidado que es verdaderamente nuestra esencia. Entonces es posible responder al mundo de una manera que esté alineada con nuestro corazón.

Tengo una oración matutina muy sencilla: "Enséñame acerca de la bondad".

 Cuando avanzo el día con esas palabras, los momentos se llenan de presencia, ternura y vitalidad, ¡incluso cuando me encuentro con personas desafiantes, incluida yo misma!

 

Tara Brach es psicóloga, profesora de meditación y autora de los libros más vendidos Radical Acceptance y True Refuge . Es fundadora y profesora principal de la Insight Meditation Community de Washington, DC, y enseña meditación budista en centros de Estados Unidos y Europa.

 

https://www.1440.org/blog/3-ways-to-shift-from-blame-to-love

domingo, 26 de septiembre de 2021

LOS 3 PILARES DE LA MENTE DUAL - "DERROCANDO UNO CAEN TODOS"

 

 

Todo conflicto que vivimos hoy en día está sustentando por 3 pilares que se repiten una y otra vez en todo problema, sea enfermedad, apegos, fracasos, etc. Cualquier situación que es vivida como perjudicial para nosotros está filtrada por la mente, una mente separada, asustada y llena de dolores pasados que todavía arrastra y por ello reacciona de forma automática intentando huir de ello. Al final terminas agotado, sin ilusión y perdido, o con alguna enfermedad en la que, por fin, no quede más remedio que parar. Sin embargo, antes de llegar a esto podemos reaccionar, tomar conciencia y darnos cuenta de lo que hace nuestra mente, porque muchas veces para acabar en una situación realmente dolorosa, hay que hacer un gran esfuerzo y tomar decisiones que nos dañen y nos intoxiquen todavía más, todo de forma inconsciente.

Piénsalo, te estoy invitando a un cambio radical en la manera de pensar, ya no es: ¿Qué he hecho yo para merecer esto con lo buena que persona que soy?, sino: ¿Qué estoy haciendo para estar así? Es la diferencia entre sentirse culpable y pensar que no puedo hacer nada, lo que me posiciona en victima donde me quedo sufriendo mi situación, o sentirse responsable y pensar que esto lo estoy creando para algo que todavía no veo, lo que me posiciona en el hacedor de mi vida donde puedo cambiar la situación. Quizás duela brevemente, ya que estoy haciendo el esfuerzo de cambiar aquello que me hacía daño para evolucionar y expandir mi consciencia, pero soy consciente de que el dolor forma parte de la experiencia humana, mientras que el sufrimiento es la resistencia a este dolor.

Para comprender por qué nuestra mente cae en el victimismo en vez de la responsabilidad tenemos que tomar conciencia de los 3 pilares que sostienen la mente que se siente separada de todo. Los 3 se nutren entre sí y dependen los unos de los otros, derrocando uno, los otros comienzan a desmoronarse. Estos son: la culpabilidad, la negatividad y el miedo.

 

La Culpabilidad

El sentimiento de culpa está sostenido por diversos patrones, programas y creencias que subyacen en el inconsciente y se traducen en forma de "castigo" (culpabilidad). Por ejemplo: “No merezco”, “no debo”, “no sé”, “no puedo”, “no tengo”, “no soy lo suficiente para algo”, “me obligo a hacer lo que no quiero”, “guardo secretos inconfesables”, “para que me castigue dios ya me castigo yo”, “soy el culpable de todo”, “hago daño a los demás”, “les doy pena y lástima”, “no me quieren”, “tú me obligaste a hacerlo”, etcétera.

En la gran mayoría de los casos la culpabilidad está atada a la comparación: “todo me pasa a mí”, “es que a los demás no les pasa esto”, “nunca podré ser como mi padre”, etc. Aquí hay una reflexión en cuanto a la comparación:

Te comparas con lo que tu mente interpreta que es mejor que tú, desvalorizando lo único en ti, insultando tu propia grandeza interior. Puedes admirar y aprender de los demás, pero no te sientas más pequeño que ellos. Eso que admiras fuera tú ya lo tienes, aunque todavía no te des cuenta. ¿Has pensado que esa persona que piensas que es mejor que tú puede admirar algo de ti que él también piensa que no tiene? Las comparaciones están basadas en carencias, deja de comprarte y comienza a sacar desde dentro de ti aquello que te impulsa y te motiva, aquello que te ilusiona. Si estás pensando que ya nada te ilusiona, prueba a hacer cosas nuevas, si siempre haces lo que sabes hacer nunca serás mejor de lo que ya eres. Ahora puedes tener miedo a hacerlo y para ello usas la negatividad, mirando el lado de la balanza que te mantiene quieto e inerte, pero si tan solo miraras por un instante el otro lado sin juzgarlo, sin comparar, encontrarías esa ilusión que crees haber perdido, porque no está fuera, sino dentro.

Para sanar la culpabilidad es necesario implantar el verdadero sentido del perdón. No me refiero a salvar a alguien de su castigo o a olvidar lo que ha ocurrido, sino a comprender que ya no eres una víctima, sino el gobernante de tu vida y como responsable de todo lo que te sucede, no pierdas el tiempo culpando a los demás o a ti mismo. Si vas directo hacia un ice berg, ni te quedes culpando al ice berg por estar ahí en medio, ni te culpes a ti de no haberlo visto, directamente, coge el timón de tu barco y cambia del rumbo.

En este mundo no hay culpables, pero nos da miedo reconocer nuestra grandeza y también nuestros errores, hasta que nos damos cuenta de que estos no existen y comenzamos a brillar con luz propia.

 

Negatividad

La negatividad es lo que se expresa cuando la culpabilidad está activa. Vemos siempre el lado negativo para no tener que movernos de donde estamos, ya que eso requiere el esfuerzo de enfrentar nuestros miedos ilusorios. La negatividad es la decisión de quedarme en mi confort, de conformarme. Aunque como me siento culpable pido ayuda y me quejo, sigo pensando que no puedo, que lo que hago no sirve para nada y que jamás saldré de aquí.

Algo peculiar de la negatividad es que cuando este estado se expresa la persona pregunta frecuentemente: ¿Y cómo lo hago? Esto ocurre porque la mente, intoxicada en negatividad, necesita tener bien medido y analizado el futuro para saber los pros y los contras que va a tener antes de dar el paso, para así ver que hay más contras y seguir en la misma situación. El problema de esto es que tu mente no está, de momento, preparada para ser consciente de todas las infinitas posibilidades que pueden nacer de una decisión o una acción, sin embargo, intentas adivinarlo y caes en que las 4 ó 5 posibilidades negativas que has inventado en tu mente son lo suficientemente graves como para no moverte.

Para salir de la negatividad se requiere el esfuerzo de no hacer caso de todos esos pensamientos, darte cuenta de que lo que tú puedes calcular conscientemente es apenas un 5%, mientras que hay un 95% de posibilidades que ni te imaginas. Te estoy invitando a que te quites un gran peso de encima y comienzas a dejarte llevar más por la vida y colocar tu mente al servicio de tu corazón.

Miedo

Al final en todo conflicto se llega al miedo una y otra vez y tienes que tener algo muy claro sobre esto:

Dentro de ti lo único real es el amor, la única energía que sustenta todos tus cuerpos, la que vibra y resuena, la que siente y se expresa, la que transmuta y se transforma, es la que hemos llamado amor. ¿Cuándo surge el miedo? En el instante que no le haces caso a tu corazón. Hasta el odio es amor en su mínima expresión. Si tu mente inocente no juzgara tus intuiciones ni tus corazonadas, toda tu vida iría como debe ir. Pero como tu mente juzga a tu corazón de si es bueno o malo eso que elige vivir, luchas contra ellos y esto se transforma en ideas, pensamientos y creencias que más tarde serán tu destino.

Deja de luchar, deja de huir de tu corazón que quiere lo mejor para ti. A través de él se expresa la divinidad de todo el universo, deja que te atraviese y experimenta la humanidad en toda su plenitud. El miedo nació cuando la mente se separó del corazón y esta se asustó tanto que comenzó a culpar y ser muy negativa. Tú trabajo en la tierra es trabajar la mente y liberarla de las ataduras para que la luz que vibra en ti ilumine tu visión distorsionada. Puede que sientas incertidumbre a lo desconocido, pero el miedo ya no te volverá a dominar. Detrás de todo miedo se esconde la piedra filosofal de tu alma, atraviésalos como una cortina de humo y encontrarás lo que realmente eres.

 

Héctor Ibáñez

 

https://crisol-life.blogspot.com.ar/2016/12/los-3-pilares-de-la-mente-dual.html