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sábado, 23 de julio de 2022

Cáncer. Más Allá del Síntoma




La casualidad es el nombre que Dios se da cuando quiere que se le reconozca.

 

Albert Einstein

 

El dolor y las consecuencias negativas de una enfermedad tienen siempre la misma intensidad que el dolor vivido por el alma al no poder satisfacer sus necesidades.

 

Lise Bourbeau

 


Nuestro estado corporal y la manera de pensar y de vivir están conectados. Todo  lo que ocurre en el mundo físico es un reflejo de lo que nos ocurre en los niveles emocionales y mentales. Cuanto más grave es un problema de salud o cualquier otro problema en nuestra vida, más claro hemos de ver que algo voluminoso e importante se esconde en nuestro interior. Algo nos impide escucharnos y puede que ese algo sea la falta de amor hacia nosotros mismos, el permiso para ser lo que somos, instante en instante.

El desarrollo del cáncer depende también de lo que ocurre en nuestro interior, de nuestra manera de afrontar los conflictos y relacionarnoscon nosotros mismos y nuestros semejantes. Una enfermedad tan grave nos indica también que somos dirigidos por nuestra mentey no por nuestro corazón, que no nos hemos escuchado y eso nos hace sentirnos impotentes, insatisfechos y frustrados. Hemos dejado de vivir nuestra propia vida, para ser la vida de “otros”.

Muchas veces creemos que es el destino el que dirige nuestras vidas y nos toca estar enfermos, otras que el cáncer y otras enfermedades graves son genéticas o hereditarias, que simplemente, repetimos la biología de nuestros antepasados. Sin embargo, varios estudios, realizados en un gran número de niños adoptados, confirman que no es necesario ser hijo de padres biológicos para heredar su biología. Si los niños siguen el sistema de creenciasdespertado por sus progenitores, las enfermedades familiares se pueden desarrollar. Esto pone en evidencia que el entorno afecta a la expresión de nuestros genes.


 El Universo está siempre en funcionamiento. Con un motón de creencias limitantes encima, nos situamos muy lejos de lo que nuestro corazón necesita. Como formamos parte del inconsciente colectivo, constantemente atraemos personas y circunstancias, que nos ayudan a tomar conciencia de partes de nosotros que nos son difíciles de aceptar. Ante la presencia del otro, nuestro interiorse queda al descubierto. Cada otro es un nosotros mismos, ante la evidencia de algo que nunca podríamos haber visto sin él, el otro nos enseña a conocernos. Esto nos invita a reconocer, a sentir y a abrazarlo todo con amor. Si rechazamos y volcamos hacia fuera nuestro dolor, si no nos hacemos eco del mensaje implícito, otras serán las vías para que dichos mensajes sean escuchados.

La célula no produce al mismo tiempo todas las proteínas que le corresponden, por lo que hay mecanismos que “encienden” y “apagan” los genes y regulan su expresión. Tener una información genética que diga: cáncer, no nos hace obligatoriamente víctimas de la enfermedad. Decimos que el efecto de estos mecanismos de apagadoy encendido es epigenético, porque no está determinado por la información contenida en la secuencia del ADN, sino por las proteínasy otras sustancias químicas que rodean la célula y que afectan a la expresión de los genes. Estos mecanismos responden a distintos factores ambientales, sistemas de creencias, formas de vida, exposición a sustancias químicas, hábitos alimenticios... 

Este entorno en el que la célula se expresa incluye pensamientos conscientes, emociones y creencias inconscientes. En nuestra infancia, aprendemos y reforzamos las creenciasde nuestras familias y estas conforman nuestra biología. Como afirma  Bruce Lypton, en “La biología de la creencia”, “al igual que en las células aisladas, el carácter de nuestra existencia se ve determinado no por nuestros genes, sino por nuestra respuesta a las señales ambientales que impulsan la vida”.


Somos nosotros los creadores de nuestro destino, somos nosotros los que decidimos seguir o no el mismo sistema de creencias que hemos aprendido, somos nosotros los que atraemos a nuestra vida todo lo que necesitamos para tomar conciencia. Esto convierte a la enfermedad en un camino de autoconocimiento, esto hace que abramos los ojos a la experiencia de enfermedades graves, como el cáncer y la convirtamos en una experiencia de sanación. Algo ha cambiado en nosotros cuando la curación se produce.

Nuestro cuerpo no es una máquina biológica, así que modificar la máquina, parte a parte, no puede modificar nuestra salud. Tampoco el cuerpo puede responder a las sustancias químicas activas que se encuentran en los medicamentos, y al adaptarse a ellos, que los médicos puedan modificar y controlar nuestra vida saludable. Ningún médico puede curarnos, simplemente, si éste es bueno, se convierte en un vehículo para que la curaciónsea posible.

Hoy se sabe que el reino de lo inmaterial, de lo no visible es decisivo a la hora de entender lo que nos pasa, se sabe que los pensamientos pueden dar forma al entorno mucho más que la materia física. Según el Dr. Lipton, el verdadero secreto de la vida no se encuentra en nuestro ADN, sino más bien, en los mecanismos de la membrana celular. Cada membrana celular tiene receptores que captan diferentes señales ambientales y este mecanismo controla la "lectura" de los genesdentro de las células. De esta forma, las células pueden optar por leer o no el mapa genético, dependiendo de las señales que reciben del medio ambiente.

 

 Todo esto significa que no estamos controlados por nuestra composición genética, sino que la lectura genética, determinada principalmente por nuestros pensamientos, actitudes y percepciones, es decisiva a la hora tanto de enfermar, como de sanar. Cambiar nuestras percepciones, puede dar forma y controlar la propia lectura genética.

 Los científicos han descubierto que según los comportamientos y las actitudes de las personas, el ADN cambia con el tiempo. La física cuántica dice lo mismo. Nuestra conciencia modela nuestro mundo. Una de las características del epigenoma es que no es estático y puede modificarse. A lo largo de nuestra vida, el epigenoma registra las experiencias de la célula, así como la influencia del ambiente sobre las mismas. Por lo tanto, el epigenoma  es diferente en los distintos tejidos y tipos celulares del organismo, cambia a lo largo de la vida o momento del desarrollo e incluso en los distintos estados de salud.

 Si adoptamos nuevas actitudes y las ponemos en práctica durante al menos tres meses, se crean nuevas conexiones neuronales y nuestro ADN se modifica. Las nuevas conexiones indican nuevas creencias. No estamos encapsulados en el bagaje genético con el que venimos al nacer. Si se produce un cambioen nosotros, todo lo que percibimos cambia y la expresión física de nuestro cuerpo cambia también.

 Desde hace tiempo, se ha podido establecer una conexióndirecta entre el cáncer y las emociones reprimidas o entre el cáncer y el estrés. Desde un punto de vista fisiológico, las emociones son descargas eléctricas, químicas y hormonales de nuestro sistema nervioso que afectan en gran medida a nuestro sistema inmunológico. Ante situaciones límite, nos pueden ayudar a permanecer con vida, pero el equilibrio entre el sistema nervioso, nuestro cerebro, las glándulas endocrinas y el sistema inmunológico es fácil de romper, ya que las emociones hacen de vínculo entre ellos.

 

Cuando no reconocemos nuestras emociones o no las dejamos ir, estamos en presencia de emociones reprimidas. Según la Dra. Kelly A. Turner,  investigadora y psicoterapeuta especializada en oncología integrativa, dejar ir las emociones reprimidas es fundamental para lograr una remisión total del cáncer. Turner muestra en su libro “Las 9 claves de la curacion natural del cancer y otras enfermedades.  Los nueve factores que comparten los pacientes de cancer que han sanado totalmente y contra todo pronóstico”. Que la dieta, el estrés, las emociones, la espiritualidad y otros factores afectan profundamente nuestra salud y nuestro bienestar, y explica que las remisiones en todos los casos de cáncer no son tan espontáneas como se dice.

En la gran mayoría de los casos, los pacientes contribuyen de manera muy activa a su curación, hacen cambios en su dieta, incluyen en ella, zumos y batidos verdes y llevan una alimentación basada en plantas y verduras. Además eliminan la carne, los lácteos, el azúcar y el trigo. Toman hierbas y ciertos suplementos que sirven para paliar las carencias nutricionales presentes en todos los casos de cáncer. Profundizan en su lado espirituala través de la meditación, la conexión con la naturaleza e incluso la oración. Toman el control de su salud, asumen y entienden que su salud está en sus manos y que depende de lo que hagan, de lo que coman, de lo que piensen, de cómo perciban la vida,…Siguen su intuición y no lo que otros piensan y dicen. Se liberan de las emociones reprimidas. Aumentan las emociones y los pensamientos positivos. Tienen apoyo social y tienen fuertes razones para vivir.

Lise Bourbeau añade que las emociones reprimidas están relacionadas a la herida de rechazo. La herida de rechazo se activó la primera vez que nos sentimos rechazados por alguien. En muchas ocasiones, ya estaba activa a la hora de nacer y es tan profunda que la mente se evade para no sentir el dolor que ésta provoca. Ésta es la herida más vinculada al cáncer, porque trae a nuestra vida un sentimiento muy grande de desvalorización, negatividad y un deseo inconsciente de ser amado, reconocido y aceptado, que se expresa en todas las situaciones de nuestra vida. El rechazado siente rechazopor todo y vuelca todo su malestar hacia el exterior. Al final, si su actitud sigue siendo esa, la vida le puede y un cáncer puede aparecer.

 

Por otro lado, el estrés influye muchísimo en el desarrollo del cáncer. Tanto es así, que aumenta el riesgo de padecerlo en personas sanas y reduce las tasas de supervivencia de las personas que ya lo han desarrollado. Ante muchas situaciones, sentimos estrés, pero cuanto más nos desborden las circunstanciasy más nos sintamos impotentes, más posibilidades habrá de desarrollar un cáncer. Cuando estamos estresados se libera cortisol y adrenalina que estimulan la liberación de sustancias inflamatorias al sistema nervioso simpático y bloquean  a las  células NK, lo que favorece la aparición del cáncer.

Las prácticas más indicadas para liberar emociones reprimidas son la meditación, la gratitud, el tapping o EFT, y la escritura en forma de diario íntimo. En todas estas instancias lo que se busca es comenzar a identificar y trabajar patrones negativos de pensamientos y emociones, para llegar a cambiarlos.

Tener un cáncer es una oportunidad para transformarse. El amor hacia nosotros mismos y hacia la vida nos cura. Si hemos dejado de lado esas facetas de nuestra vida, la enfermedad vendrá a decirnos que debemos reconducir nuestro camino. Una vez conscientes, tomar esa decisión siempre es posible.

 

“Curarse es liberar todo lo que bloquea nuestra energía. Curarse es encontrar la libertad”

 

Lise Bourbeau

 

Las estadísticas no son más que pronósticos, no son juicios irrevocables. Es creer en ellas lo que las convierte en eso.

 

Lise Bourbeau


Mis Reglas Para Ser Feliz

  • Libera tu corazón del odio. Perdona viejos rencores y rencillas del pasado.
  • Libera tu mente de preocupaciones. Aprende a darle la importancia justa a las cosas, haz que los problemas te "resbalen."
  • Vive humildemente y sin grandes pretensiones. Olvídate del consumismo. Vive con poco.
  • Da más, sin la intención de recibir. Lo importante es que ofrezcas cosas que nosotros creemos valiosas e importantes. Espera menos.
  • Sustituye la tristeza y la depresión por alegría y entusiasmo. Sé siempre positivo.
  • Cambia el miedo y la ansiedad por paz y serenidad. Cambia la ira, la envidia y la frustración por paciencia y amor.
  • Amate intensamente y después ama a los demás. Ama a la vida. Aférrate a ella.
  •  Toma el control de tu vida y de tu enfermedad. Tú debes ser parte activa de tu enfermedad. No te limites a que los médicos te prescriban un tratamiento. Pregunta, busca, indaga. Conviértete en un paciente activo. 

  • Dale las gracias al cáncer. Suena tremendo, pero es así. Gracias a un proceso que te convulsiona la vida puedes darle la vuelta a tus creencias y reinventarte a ti mismo. El cáncer es una oportunidad para cambiar tu vida, reflexionar sobre el pasado y planear un presente y un futuro más espiritual, más consciente y armónico. El cáncer te ayuda a saber quiénes son tus verdaderos amigos y las personas que realmente te aman.
  • Vive en armonía con la naturaleza. Pasea por el campo y la playa con los pies descalzos. Siente la brisa en la cara y la humedad del suelo en tus pies. Si puedes trasládate a vivir al campo.
  • Disfruta de cada momento que te ofrece la vida. Disfruta de cada caricia, de cada sonrisa, de cada abrazo.
  • Viaja. Descubre nuevas y positivas experiencias. Al fin y al cabo eso es lo único que nos llevamos al morir.
  • Confía en tu poder para sanar. Nada es permanente excepto el cambio. Por eso, cualquier enfermedad es reversible. El poder está en nosotros.
  • Aprende a escucharte y confiar en tu instinto.
  • Practica la risoterapia. Ríete. Rodéate de quien te haga sonreír, no de quien te haga sufrir.
  • Aprende a decir No. Primero mira por ti y después por los demás.
  • Recuerda que nada ocurre por casualidad. Si estas reglas han llegado hasta ti es porque has deseado tener esta información.
  • Disfruta del momento y persigue tus sueños.

Odile Fernández



En España existe la Asociación de Oncología Integrativa. Por si os interesa visitar su web, os dejo el enlace http://www.oncologiaintegrativa.org/ .

Por si queréis conocer el tapping, como forma de liberar las emociones reprimidas, os dejo los siguientes vídeos:

Hablemos a solas - Tapping

¿Qué es el tapping? Video Tutorial en ESPAÑOL (completo)

 

https://nutriendo-jl.blogspot.com.ar

viernes, 15 de julio de 2022

Mindfulness es la mejor medicina - Dang Nghiem

 


Traducido con Amor desde...https://www.lionsroar.com


Me había graduado de la escuela de medicina y estaba haciendo mi residencia en medicina familiar cuando conocí a Thich Nhat Hanh y su comunidad monástica. Poco después, mi pareja murió repentinamente en un accidente. Dejé la medicina después de siete años de formación y me hice monja.

He sido monástica durante trece años. Sin embargo, ahora veo que no necesitas dejar tu profesión para vivir una vida consciente, ya sea medicina u otro tipo de trabajo. En todo lo que hagas, puedes aportar la conciencia de tu respiración y tu cuerpo. Puedes unir cuerpo y mente, en lugar de mantenerlos separados el uno del otro. Cuando te pones de pie, puedes ser consciente de que estás de pie. Cuando estiras tu cuerpo, puedes seguir tu respiración y tus movimientos. Con la atención plena del cuerpo, tu escucha se vuelve más profunda y eres más consciente de lo que sucede a tu alrededor. Luego lleva esa conciencia a tu vida diaria ya tu trabajo.

Imagina que eres médico y estás escuchando a un paciente. Si está pensando en otros pacientes en otras habitaciones y le haces la misma pregunta al paciente varias veces, esto solo aumentará su enfermedad y miedo. El paciente ya se siente vulnerable por estar enfermo en el hospital. Ahora sienten que no estás verdaderamente presente para ellos. Si tu mente está pensando en otros pacientes en otras habitaciones, estás perdiendo tu tiempo y el de tu paciente.

El momento presente es el único momento que tenemos.

Es el único momento en el que podemos marcar la diferencia para nosotros mismos y para los demás. Hagamos lo que hagamos y con quien estemos, ya sea nosotros mismos, pacientes, clientes, amigos o extraños, si estamos realmente anclados en nuestra respiración y nuestro cuerpo, podemos tocar el momento profundamente y beneficiarnos.

Cuando era estudiante de medicina, atendí a un paciente con cáncer de vesícula biliar en etapa terminal. Solo habían pasado tres meses desde su diagnóstico, pero el cáncer ya estaba completamente desarrollado. El paciente, de unos sesenta años, se había deprimido y se negaba a comer. Era abrupto y duro con las enfermeras y los médicos.

Al principio, tampoco era amistoso conmigo, pero poco a poco se fue abriendo. Luego se le dio la opción de someterse a una operación para ver si el cáncer podía extirparse de forma segura o no. Estaba reacio y asustado. Le dije que tenía todo mi apoyo en cualquier decisión que tomara. Decidió seguir adelante con la operación. Desafortunadamente, cuando los cirujanos entraron, encontraron que el cáncer había hecho metástasis a los órganos adyacentes y cerraron su abdomen de inmediato.

Esa noche yo estaba de guardia y fui a visitarlo. Eran las dos de la mañana. El otro paciente en su habitación ya estaba durmiendo, y la única iluminación era la luz del pasillo. Me senté en silencio junto a su cama. Me dijo: “Sabe, doctora, no tengo más esperanza. Sin embargo, por extraño que parezca, me siento más en paz en este momento que nunca antes”.

Solo me senté con él. Antes de la operación, le conté sobre la muerte de mi abuela en Vietnam. Sabía que iba a morir y estaba tranquila al respecto. Hizo un llamado a todos sus hijos para que se reunieran a su alrededor y les recordó que no nos informaran a mí ni a mi hermano menor sobre su fallecimiento, porque estábamos en los Estados Unidos en ese momento y ella no quería afectar nuestros estudios.

Mi abuela permaneció alerta y tranquila durante las últimas horas de su vida. Cuando escuché este relato seis meses después de su muerte, cambió mi forma de pensar sobre la muerte. Cuando vivimos bellamente y morimos bellamente, es un regalo para nosotros mismos, pero también es un regalo para aquellos que presencian nuestras vidas y nuestras muertes. Este regalo de no tener miedo es, de hecho, el regalo más grande que podemos ofrecer a nuestro ser amado.

Le dije a mi paciente: “Mi abuela murió pacífica y bellamente. También puedes elegir morir así. Puedes recordar toda la gracia que has recibido a lo largo de tu vida y puedes dar gracias. Puedes morir, sabiendo tu hora de muerte y permaneciendo en paz”.

Cuando enviaron a mi paciente a casa, le recetaron morfina para controlar el dolor y se volvió confuso y violento. Su esposa estaba asustada y entristecida por esto. Sin embargo, durante los últimos momentos de su vida, se volvió lúcido. Ella me llamó al día siguiente y me dijo: “Él estaba tan tranquilo y pacífico. Aunque no podía hablar conmigo, sabía que yo estaba allí, ¡y eso me hizo muy feliz!”. Al menos dos veces me dijo que estaba feliz.

En mi práctica espiritual como monja, no siento que haya dejado la medicina. De hecho, la atención plena es la medicina más profunda que puedo usar en mi vida diaria para cuidarme, y es la mejor medicina que puedo ofrecer a los demás. No me arrepiento de haber pasado veinticuatro años en la escuela y luego hacerme monja. No hay arrepentimiento cuando has hecho todo lo que puedes. Si le das todo tu corazón a algo, entonces cuando haces un cambio para hacer otra cosa, no hay nada de lo que arrepentirte. Cada momento es una oportunidad para vivir y descubrirnos a nosotros mismos.

 

La hermana Dang Nghiem  nació en 1968 en Vietnam, hija de una madre vietnamita y un soldado estadounidense. Perdió a su madre a los doce años y emigró a los Estados Unidos a los diecisiete años. Al vivir en varios hogares de acogida, obtuvo un título médico de la Universidad de California en San Francisco. Eventualmente dejó su práctica como doctora para vivir en Plum Village de Thich Nhat Hanh, donde fue ordenada monja en 2000. Es autora de un libro de memorias, Healing: A Woman's Journey from Doctor to Nun (2010), y Mindfulness as Medicina: una historia de sanación y espíritu (2015). Su último libro es Flowers in the Dark , una guía para curar el trauma con la práctica de la atención plena.

https://www.lionsroar.com/mindfulness-is-the-best-medicine-november-2013/

lunes, 11 de julio de 2022

Ensayando el sufrimiento - Sister Dang Nghiem

 



Traducido con Amor desde… https://tricycle.org

 

Un obstáculo importante para la meditación es la tendencia de nuestra mente a atascarse en pensamientos negativos. La mente "ensaya" los escenarios que nos molestan, en última instancia, porque quiere resolver el problema y encontrar una salida. Desafortunadamente, puede atascarse en su pista como la aguja del gramófono atascada en un surco, repitiendo la misma pista sin cesar.

Las personas que han sobrevivido a un trauma o sufren de angustia psicológica frecuente a menudo se sienten preocupadas por pensamientos intrusivos repetitivos. La mente ha sido comparada con un motor de búsqueda: inicias un pensamiento y te da otros pensamientos relacionados con él. Pero si seguimos albergando pensamientos de odio, incluso si no actuamos en consecuencia, pueden generar más odio y violencia. Arno Michaelis, un ex supremacista blanco, ha escrito sobre cómo sus pensamientos de ira llevaron a charlas que apoyaban la violencia contra las personas de color. Después de su conversión al budismo, cuando se le preguntó cómo la gente podía infligir dolor a los demás e incluso asesinarlos, respondió: “Practica. Cuando practicas el odio y la violencia, tu vida es tan miserable que nada más que el homicidio seguido del suicidio parece tener sentido. Cosas como el amor, la compasión, el perdón, la bondad y todos los aspectos más hermosos de nuestra experiencia humana no solo te resultan desconocidos, sino que te repugnan ".

Todo lo que hacemos habitualmente puede entenderse como práctica y ensayo. Con esta conciencia, aprendemos a utilizar nuestro motor de búsqueda (mente) de forma consciente y poner selectivamente en nuestra barra de búsqueda solo los elementos positivos. En neurociencia, se sabe que las neuronas que "disparan juntas se conectan entre sí". Cuando ciertas neuronas se activan juntas continuamente, con el tiempo la conexión se vuelve más fuerte entre esas neuronas. El factor desencadenante puede ser un pensamiento, una palabra u oración, o una acción, y luego una vía neuronal particular se activa inmediatamente, a través de impulsos eléctricos y después de la liberación de neurotransmisores una reacción en cadena completa tiene lugar instantáneamente. La reacción más usada se convierte en un camino habitual.

Las vías neuronales que se activan con frecuencia pueden comenzar a funcionar automáticamente, manifestándose como un hábito o un patrón habitual, y esto se convierte en su personalidad con el tiempo. De manera similar, para las personas con traumas solo necesitan escuchar un sonido repentino, ver algo que se desencadena o incluso simplemente pensar en una experiencia desagradable, e inmediatamente se produce una cascada completa de reacciones, pensamientos, habla y comportamientos. Alguien que ha sido abusado puede sentir repulsión por el toque de su amante, o un soldado de combate puede comenzar a gritar exactamente como si estuviera en una zona de guerra. De esta manera, el trauma no ocurre solo una vez; ocurre fisiológicamente cada vez que lo revivimos traumáticamente con nuestros pensamientos. Incluso cuando tienes una pesadilla, todo tu cuerpo la atraviesa: se liberan neurotransmisores.

Cuando hace o dice algo negativamente la primera vez, puede sentirse mal por ello, pero la segunda vez puede sentirse menos inquietante. Puede que se diga a sí mismo "No eres digno", o puedes gritarle a tu cónyuge o golpear la pared; la primera vez que lo haces, es un shock. Pero la segunda vez puede sentirse menos mal. Y entonces el comportamiento puede convertirse en un hábito. Cada vez que te enojas, golpeas la pared. Puede volverse incontrolable. Un hábito se convierte en personalidad, que luego determina el curso de tu vida y tu destino.

Tenemos que ensayar de manera positiva, para que sea más fácil ver el lado positivo de una situación. Esto se relaciona con cómo percibimos nuestra realidad. El signo o apariencia del objeto o situación puede ser exactamente el mismo, pero el estado mental determina cómo percibimos la situación. A través de la práctica, podemos entrenar nuestra mente para que esté en un estado de amplitud: tranquila, positiva y capaz de percibir la situación con más claridad, ecuanimidad y sentido de posibilidad.

Para aquellos de nosotros que tendemos a ser sombríos y desesperados fácilmente, agravados con el sufrimiento del pasado, nuestro estado de ánimo habitual hace que sea aún más difícil manejar y transformar la situación. Entonces realmente necesitamos tener la visión correcta y el pensamiento correcto. Nos entrenamos para ser conscientes de lo que estamos pensando y respirar con ello, relajarlo y cambiarlo a una visión más equilibrada, reconociendo las buenas condiciones que aún están disponibles para nosotros. Podemos recordarnos a nosotros mismos, “Sonríe. Elije pensar en ello de una manera positiva ". Es completamente posible crear hábitos nuevos, conscientes y positivos. Sin duda, esto es posible con la práctica del habla amorosa y la escucha profunda de nosotros mismos. La positividad y la gratitud se convierten lentamente en un nuevo hábito consciente.

Práctica: ¿Crees que sí?

A petición mía, Thay [el maestro zen Thich Nhat Hanh] me escribió una vez una caligrafía que decía: "¿Tú lo crees?" Hacer esta pregunta es una buena práctica para verificar nuestras percepciones. Nos ayuda a reexaminar nuestros puntos de vista y percepciones profundamente arraigados, de modo que podamos descubrirnos desde diferentes ángulos y en niveles más profundos.

En mi vida espiritual, me he encontrado teniendo que ceder y liberar capa tras capa de puntos de vista, percepciones y actitudes que alguna vez pensé que eran sólidas e inamovibles. Dejar ir las opiniones fijas me ha permitido aceptarme a mí misma y ser aceptada por los demás; experimentar alegría, estar bien con ello y no aferrarme a mi sufrimiento.

Practicar la auto-indagación con la pregunta: "¿Tú lo crees?" me ha enseñado mucho sobre cómo pienso sobre el sufrimiento. Cosas erróneas como: "¡Es mío! No lo entiendes. Mi dolor es mayor que el tuyo ". Se necesita mucho coraje para liberar y dejar ir nuestra negatividad.

Probemos esta práctica. Por ejemplo, digamos que tienes un pensamiento negativo hacia ti mismo, como "¡Eso es horrible!" o "Fue realmente tonto lo que dije". Respira, sonríe y pregúntate: "¿Eso crees?"

Continúa respirando, sonriendo y escuchando por un rato.

¿Ha cambiado algo?

¿Eso crees?

 

Adaptado de Flowers in the Dark: Reclaiming Your Power to Heal Trauma through Mindfulness por la hermana Dang Nghiem © 2021


 

La hermana Dang Nghiem  nació en 1968 en Vietnam, hija de una madre vietnamita y un soldado estadounidense. Perdió a su madre a los doce años y emigró a los Estados Unidos a los diecisiete años. Al vivir en varios hogares de acogida, obtuvo un título médico de la Universidad de California en San Francisco. Eventualmente dejó su práctica como doctora para vivir en Plum Village de Thich Nhat Hanh, donde fue ordenada monja en 2000. Es autora de un libro de memorias, Healing: A Woman's Journey from Doctor to Nun (2010), y Mindfulness as Medicina: una historia de sanación y espíritu (2015). Su último libro es Flowers in the Dark , una guía para curar el trauma con la práctica de la atención plena.

https://tricycle.org/trikedaily/sister-dang-nghiem-suffering/