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domingo, 3 de octubre de 2021

Lo que nunca cambia - Annette Nibley


 

Las ideas y enseñanzas referidas aquí derivan de una tradición espiritual denominada Advaita. La belleza del Advaita (a-duaita, literalmente "no dos") y lo que lo hace virtualmente diferente de cualquier otra filosofía en su género, es que no sustenta la idea de que la persona "no iluminada" debe hacer algo ahora para quedar "iluminada" en el "futuro". El Advaita descarta cualquier idea de algún tiempo "futuro" en el cual un aspirante trascenderá, eventualmente, la ilusión del ego y podrá declararse a sí mismo oficialmente "iluminado".

En principio, esto podría tomarse como "una mala noticia", porque ¿no es acaso lo que hemos estado intentando? ¿Acaso no aspiramos a liberarnos de la ilusión del "yo", de manera que podamos "despertar"?... Sí, a eso es a lo que aspiramos, pero desafortunadamente no es posible. Es aquí donde aparece "la buena noticia" del Advaita. El Advaita resuelve el dilema de la imposibilidad de llegar a la "iluminación" de la manera en que estábamos intentando (y fracasando) y señala las falsas suposiciones que eran la causa de que, durante todo este tiempo, miráramos hacia el lugar equivocado. Volveremos a ello más adelante.

Otra cosa única respecto al Advaita es que es experimental. No te pide que aprendas ni recuerdes nada: en lugar de ello te pide que deseches todo lo que habías aprendido y mires simplemente por ti mismo. No es la lectura ni el estudio sino el experimentar por ti mismo lo que te permitirá apartar el velo de la ignorancia, de manera tal que la verdad sea vista.

El Advaita tampoco te pide que practiques nada ni que "mejores" de alguna manera. No es un gradual aproximarse hacia algún objetivo. Tú ya lo has intentado, y puede que te sientas "más cerca" que cinco o diez años atrás, pero "más cerca" no significa la consecución del objetivo. En el Advaita no hay ningún objetivo, ni lugar a donde ir, ni nadie que pueda lograrlo.

A través de la popularización del Advaita en Occidente, a través de maestros como "Sailor" Bob Adamson, Jean Klein y otros ―todos ellos estudiantes de los grandes maestros de la tradición Advaita en la India durante las décadas 60 y 70 del último siglo―, estamos asistiendo literalmente a una explosión de la comprensión entre nuestros pares que nunca hubiéramos podido imaginar posible. Permítanme afirmar enfáticamente que el Advaita funciona, y al parecer es un asunto contagioso. Lo estoy viendo por mí misma: está ocurriendo por todas partes. Y aquellos para quienes ha funcionado están ahora compartiendo lo que ven, y la cosa continúa.

Tú ya no tienes que ir a la India, ni tienes que renunciar ni sentarte a los pies de algún gurú, y lo más importante, tampoco tienes que esperar hasta la "siguiente vida". Esto es tuyo ahora mismo. Está ocurriendo a tu alrededor.

Refiriéndome a la liberación de la ilusión del ego, había afirmado anteriormente que "no puede hacerse". Esta declaración podría haber sonado a "toque de difuntos" en lo que concierne a la esperanza del conocimiento de la verdad, pero realmente es liberación. Veamos cómo funciona.

En primer término: ¿Por qué no puede hacerse? ¿Por qué una persona no puede liberarse de la dolorosa ilusión de ser incompleta? ¿Y por qué esto es bueno?

No puede hacerse porque no hay ninguna "persona". El "yo" que desea trascender la ilusión del ego no existe. Esto es lo que los maestros Advaita, tanto antiguos como contemporáneos, nos señalan de muchas maneras diferentes, mostrándonos las distintas facetas del asunto, de manera tal que la verdad pueda ser vista.

Ninguna otra indagación espiritual o religiosa ―a menos que yo sepa― vuelve literalmente la mirada 180 grados hacia aquel que indaga o que busca, hacia el "buscador". ¿Quién es este indagador? ¿Cuál es la naturaleza de esta cosa que llamo "yo mismo"? ¿Es este "yo" real? Esta indagación es la base para que toda la estructura del "yo", del "buscador" y del maestro "iluminado" se venga abajo. ¡Y esto es iluminación! Pero es muy fácil emplear décadas enteras siguiendo meticulosamente una enseñanza, tan sólo para darse cuenta de que la pregunta "¿quién está preguntado?" nunca se había formulado.

Así que mira por ti mismo. ¿Quién está preguntando? ¿Cuál es la naturaleza de esta entidad que pregunta? La belleza de ello es que no toma demasiado tiempo indagar por ti mismo para descubrir que el "yo" ―que habíamos asumido como real― está parado sobre un terreno muy movedizo... Dejaré esta discusión para otra ocasión, pero abundan directivas para conducir esta indagación (aun cuando podría ser del todo autodirigida). Todo lo que necesitas realmente es preguntar: ¿Qué es esta cosa que llamo "yo"?... y luego aguardar una respuesta.

Y entonces, después de un breve período de indagación sobre la naturaleza de este "yo" (o sobre aquello de lo que está "hecho"), la pregunta puede responderse por completo. La entidad controladora, separada, llamada "yo", no resiste el escrutinio... Intenta convencerte a ti mismo de que existe una entidad controladora, separada, llamada "yo"... ¡y ve hasta dónde puedes llegar! Tú no eres ni nunca has sido este cuerpo ni esta personalidad. Míralo por ti mismo. Nadie puede proporcionarte esta información. Es algo que debes descubrir por ti mismo. Y una vez que un espejismo es visto como tal, nunca más podrá confundirse con agua nuevamente.

Esta indagación es la primera parte de la ecuación: lo que tú no eres.

De manera que, si yo no soy este cuerpo ni esta personalidad que llamo "yo", entonces ¿qué soy yo? Ello conduce a la segunda parte de la ecuación, la parte "¿qué eres tú?" Después de haber investigado como se sugiere más arriba, subsiste aún, en el mejor de los casos, una vacilante creencia en el "yo". Pronto, sin embargo, el castillo de naipes se viene abajo y te quedas únicamente con la Realidad de lo que tú eres, la luz de la conciencia, en la cual son vistos el "yo" individual y todos los demás objetos.

Como vimos en nuestra propia experiencia en tiempo presente, la única "cosa" que no cambia jamás, esto es, aquella "cosa" no afectada por ningún pensamiento, sentimiento, experiencia o circunstancia, es la clara y no-oscilante luz de la conciencia, en la cual todas las "cosas" aparecen. Esto es quien tú eres. Ninguna otra cosa. Y aunque es de lo más obvio, se pasa fácilmente por alto, del mismo modo que el espacio en una habitación que, de tan conspicuo, no es siquiera notado. La luz de la conciencia que tú eres es el trasfondo de todas las cosas, siempre-aquí, y la razón de que tan a menudo pase desapercibido, y por tanto tiempo, no es porque sea complicado ni algo "oculto", sino porque ¡es demasiado simple y evidente! Lo damos por hecho y lo vemos sin darnos cuenta.

Dije anteriormente "en tiempo presente", y quiero asegurarme que este punto quede claro. Nada de ello está en el "futuro". Nada de ello es gradual o adquirido a través de años de práctica. Esto es simplemente la realidad de lo que está presente, ahora mismo y siempre: tú no eres otra cosa que esta inmutable y estable Luz de la conciencia que ve todas las cosas y no es tocada por ninguna, y ESTO es todo lo que siempre has sido. Este siempre-fresco momento de existencia es espontáneo y nace por primera vez ahora, y vuelve a nacer ahora, y ahora, y ahora otra vez. ¿Cómo podrías hallar ESTO en el "futuro", o conocerlo después de años de estudio? Es únicamente AHORA.

Todo el tiempo has estado luchando, buscando y enfrentando los "problemas" de la vida. Y todo el tiempo fuiste sólo ESTO, y ninguna otra cosa. Esta Luz, este Espacio Consciente en el cual todas las cosas aparecen, es quien tú eres, sin la fantasía de un "yo" ficticio al cual aferrarte. Tú puedes entender esto ahora mismo, sin esperar algún otro momento y menos aún "otra" existencia (¿y de QUIÉN sería esa "otra" existencia?).

Y esto es aquello de lo que yoguis, santos y sabios han estado hablando siempre. No hay ningún otro "estado" o "experiencia" que esté por encima o más allá de este simple reconocimiento de tu verdadera naturaleza. No se requiere nada más. Conociéndote a ti mismo como ESTO, nada necesitas. No hay ningún problema. Como dice Nisargadatta: "No hay error posible nunca más".

Cualquier "estado" o "experiencia" deseado es para la persona, y esta persona "existe" tan sólo en una especie de "sueño de ignorancia". Así que cualquier estado o experiencia ―digamos de éxtasis, o de "iluminación"― es una ficción, un evento imaginario para una persona imaginaria en un tiempo imaginario. Nada de lo que ocurre en este sueño de ignorancia "toca" lo que es Real. Y lo que tú eres ya es ESO. ¿Y cuándo ves eso? Lo ves ahora mismo, mediante el simple reconocimiento de la luz de tu propia conciencia presente, observable ahora mismo.

Este espacio claro, consciente e iluminante nada tiene que ver con cualquier pensamiento o sentimiento que puedas albergar sobre él: es simplemente la "cosa" más resaltante en tu atención, y no es modificada por ningún sentimiento o pensamiento en torno a ella. Este es el espejo que refleja al mundo, inmodificado por aquello reflejado. Y ESTO es lo que tú eres... Tómate tu tiempo, date una oportunidad de conocer esta Luz y descubrir su naturaleza. Esto no puede hacerse con la mente. La mente queda atrás, y la Luz Se Ilumina a Sí Misma: ESTO es "Iluminación". ¡Y no hay ningún "alguien" que quede "iluminado"!

Cuando dejas de lado este "yo" personal y separado, y ves que todo lo que he estado señalando siempre es esta luz de la clara conciencia presente, todas las religiones, de pronto, comienzan a cobrar sentido. Incluso la ciencia y la moderna física comienzan a cobrar sentido cuando se ven desde este punto de vista. Pero interpretar una u otra, sin dejar al mismo tiempo de asumir que el "yo" es real, te llevará a inconsistencias y verdaderos callejones sin salida.

Así que no, jamás podrás ser una "persona iluminada". Porque la verdad (de la iluminación) que se ve, es ésta: aquello que está realizando el ver no es una persona: es la conciencia. No es una conciencia personal, no es "tu" conciencia, sino la conciencia universal, la conciencia dentro de la cual todas las cosas aparecen, la conciencia que nunca es alterada o nublada por nada de lo que aparece. Esta conciencia también puede ser llamada Luz, Realidad, Unidad, Ser, Dios, Brahman, pero da igual: es la Realidad-Una, sin-forma, sin-atributos, más allá del tiempo y del espacio, más allá de toda descripción.

Esto no es algo místico, ni espiritual. Es sencillamente Real. Únicamente hay Una Realidad. Esta Luz es quien tú eres, y es AHORA. Vuelve a ella una y otra vez, ahora y ahora y ahora otra vez, y se convertirá en la "opción por defecto". La Luz se vive a Sí Misma a través de ti, y no hay ninguna otra cosa aparte de esta vida espontánea, sucediendo ahora y siempre. Iluminación, eternamente presente, para nadie.

Así que esto es lo que la "persona" desea pero no puede obtener. La persona no puede ser "iluminada". Y la persona no puede liberarse de su propia ilusión, porque el "yo" surge de su propia creencia en sí mismo. El "yo" es ilusión... Así que descubre realmente quién eres. La liberación es aquí y ahora, pero no para esta "persona". Indaga en esta persona y ve a dónde conduce tu indagación. Ella conduce al tesoro que todos los sabios y profetas de todos los tiempos han querido que encontraras. Has hallado ya el lugar marcado con una "X": no vayas a cavar ahora en algún otro lugar.

Annette Nibley

https://www.nodualidad.info/articulos/lo-que-nunca-cambia.html

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