Traducido con Amor desde...http://www.whatneverchanges.com/
Desecha todo lo que alguna vez aprendiste, todo lo que alguna vez se te dijo. Ahora mismo, la memoria no es necesaria para simplemente ser. Simplemente ahora, sin ninguna memoria ni experiencia ni preconcepción anterior, esto es lo que tú eres, esto lo que pensabas era necesario buscar. Ahora mismo, como tu sentido cotidiano normal de estar vivo: siempre fresco, creado de nuevo a cada momento. Conciencia, no de los objetos que existen, sino de la existencia misma.
Tan sólo conciencia de que existes. Tan sólo esto. Ordinario, sin requerir de ninguna memoria, ni mantra, ni recitación, ni práctica que llevar a cabo. Nada que retener en la mente, ninguna cosa que recordar. Ahora mismo, no recuerdes nada. Deja relajarse a la memoria. Dale un descanso. Tan sólo esto, tan sólo ahora. Ordinario. Esto es lo que tú eres.
No hay ninguna persona separada que tenga su propia realidad separada: hay sólo la realidad-una, la totalidad. ¿Cómo lo sabes? No con la mente, dado que la mente sólo aparece en ella. Lo sabes porque es lo que salta a primer término cuando la mente está quieta. Tú sabes, factualmente, que es más "tú" que lo que el cuerpo o los pensamientos son; estos últimos cambian constantemente de forma. Es lo único constante que jamás has conocido, y es exactamente la misma cosa que conociste desde que eras niño o niña. La conoces como el espacio claro y ordinario constantemente presente del conocer, en el cual todas las cosas cambiantes aparecen. Tú no puedes escapar de ese espacio. Nunca cambia y nunca muere, y tú apareces en él. Tú no eres y nunca has sido una entidad separada y autónoma viviendo una existencia arrancada o separada de él. Como eso, nada puede irte mal jamás.
¿Ves que todo es resuelto dentro de este conocer? ¿Ves cómo la verdad de quién eres resuelve todas las preguntas? Todas las preguntas se desvanecen dentro del conocimiento de que eres esta realidad eterna desplegándose. Ahora mismo, ¿alguna pregunta necesita ser resuelta? ¿Hay alguien a quien pudiera aplicarse? ¿O únicamente hay este inmutable amor, esta paz apareciendo como todas-las-cosas, ahora, ya completa?
¿Qué es lo que todo ser humano anhela? Todos anhelamos exactamente la misma cosa: no sentirnos aislados de nosotros mismos, de los otros, de la naturaleza, de la vida. Porque nos sentimos "arrancados" hay un hambre profunda de totalidad. Y así comienza.
Todos los sabios, todos los grandes libros, todos los profetas dicen la misma cosa: tú ya eres completo. Nunca abandonaste la totalidad, nunca abandonaste la fuente que te creó, nunca has sido otra cosa que la vida misma, la fuente misma. Pero el pensamiento, siendo lo que es, no puede captar esta verdad de quien tú eres. Y así, todos los pensamientos son falsos. No mires a ellos para hallar tu naturaleza verdadera. Abandona todo intento de encontrar algo útil en la mente.
Encuentra lo que estás buscando fuera de la mente. Esto es "ser-conciencia-serenidad". Es el primer principio, está presente y es obvio en todo momento, y es quien tú eres. Es todo lo que hay. No hay ninguna segunda cosa.
Aun cuando la mente gira en círculos, con sus preocupaciones, sus planes, sus intentos de mejorar las cosas, su necesidad de comprender, su deseo de dejar de girar en círculos, ¿hay algo que sea necesario en este momento? ¿Necesita la mente cesar ahora? ¿Y por qué habría de cesar? ¿Haría ello más entero o más completo a este momento presente de realidad pura y prosaica?
Esta realidad prosaica, o inteligencia-conciencia-totalidad, no tiene ningún problema con nada de lo que aparece dentro de ella, ahora mismo. No hay ningún problema. No hay nada equivocado. Cualquier cosa, todas las cosas son libres de aparecer.
El sentido de este ser quien eres está disponible para ti, ahora mismo: la tranquilidad, dentro de la cual todas las ansiedades aparecen, es obvia y está siempre presente; el amor, dentro del cual todo el antagonismo, la intolerancia y el auto-criticismo ocurren, es obvio y está siempre presente: Esas cosas ―el amor, la aceptación, la tranquilidad― nunca oscilan, nunca desaparecen, nunca varían, y nunca son oscurecidas. Tú puedes sentir esto: es tu conciencia ordinaria. No tu conciencia personal de sentir o pensar, sino la conciencia del espacio impersonal dentro del cual todo pensamiento, sensación y sentimiento ocurren.
Este espacio consciente no es afectado, en absoluto, por los pensamientos pasajeros que surgen en la mente de un "objeto" (persona), apareciendo dentro de él. Todos los objetos ―y los pensamientos surgiendo dentro de las mentes de objetos―, simplemente pasan, como lo hacen objetos y apariencias. Todos ellos aparecen momentáneamente en la pantalla que refleja perfectamente la realidad, y luego desaparecen.
Tú eres, únicamente, este perfecto reflejar. Tú eres únicamente este amor. No eres ―de ningún modo posible― algún objeto apareciendo dentro de este amor, porque todas estas apariencias son meramente momentáneos parpadeos sobre la pantalla de la realidad, destellando energía, creando imágenes sobre la pantalla, como una película... y que luego desaparecen. La persona que tú crees ser es meramente una apariencia momentánea sobre la pantalla reflejante de la realidad. Pero esta persona-objeto ha tomado consigo un sentido de su propia realidad, y ha consumido muchos años construyendo esta historia, agregando sobre ella capa tras capa. ¡Esta persona-objeto ha inventado una historia que está separada de esta realidad dentro de la cual aparece!
Ni siquiera recuerdes estas palabras. No trates de hallar en tu cerebro alguna breve frase que te ayude a salir de tu estado de temor o de confusión en curso. No rebusques en tu mente, presa del pánico, alguna perfecta sentencia que consiga apaciguarte y llevarte al lugar confortable que deseas. La mente no puede hacer eso. No puede conseguirlo con ninguna de esas frases. Esas frases sólo pueden perturbarte. Aún más.
No busques en la apariencia. Ni siquiera busques la respuesta a la pregunta "¿por qué no debería mirar en la apariencia?". Vuelve la espalda a la apariencia y descubrirás por qué. Mira todas las cosas como si fueran reflejos en un espejo, y ve cómo el espejo mismo no es afectado. El espejo sólo refleja; nunca piensa. Tú eres el espejo.
Esto es todo, o nada. Esto es totalidad. ¿Acaso no estás cansado ya de todas las palabras, de cada palabra? La totalidad de la apariencia, la totalidad de las palabras, son tan "pesadas"... Siempre hay algo que hacer; y ya estás harto de que haya algo que hacer. No tienes que creer una sola palabra. No lo necesitas. Cada pensamiento es experimentado como imperfección. Cualquier pensamiento se siente como si algo anduviera mal. Pensar siempre oscurece; nunca cura.
Tu estado natural es sin-causa. "Feliz sin ninguna razón" es tu estado natural. Si no estás experimentando este "feliz sin ninguna razón", entonces hay alguna historia resonando en tu cabeza. Ve tras esa historia. Búscala. Llévatela aparte. ¿Qué es esa historia? ¿Es real? ¿A qué se refiere? Eventualmente, toda historia será revelada como lo que es: actividad mental, fuegos neuronales en tu cerebro referidos a un "yo"-centro que no existe. Y cualquier historia arrastra tu atención fuera de la siempre presente felicidad, que es tuya a tu solo pedido. Sin la historia, la felicidad es. Y la felicidad es quien tú eres, en todo momento.
Entonces, esto es lo que ves cuando te vuelves y miras donde la palabra "yo" está señalando. Dejamos de mirar los objetos, para, finalmente, ver el espacio brillante y consciente dentro del cual los objetos aparecen. Y entonces se sabe que esto es quienes somos realmente. Este espacio: no los objetos, no el que observa los objetos, ni siquiera el que observa la brillante espaciosidad. No somos el "observador" de nada. Somos eso.
Annette Nibley
Fuente: Annette Nibley. What Never Changes
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