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miércoles, 6 de octubre de 2021

 

Traduje del inglés 3 escritos llegados el 6 de marzo de 2021, desde el email de Jeff Foster

 

Uno de los mitos más peligrosos que hemos heredado

es que se supone que la curación "se siente bien".

No, no siempre.

A veces, nuestra incomodidad se intensifica

cuando la oscuridad sale a la luz,

cuando el material inconsciente se abre paso hacia la conciencia,

 cuando nuestras viejas ilusiones se consumen.

El dolor no es malo, ni un error, ni una señal de que estamos condenados.

 En realidad, el dolor puede indicar que nuestro proceso de curación

 se está intensificando, que no está estancado;

que estamos más despiertos y sensibles que nunca,

 más profundamente conectados con el aquí y ahora,

menos dispuestos a dar la espalda.

 

Existe una tendencia en nuestra cultura a evitar el malestar de cualquier tipo,

a distraernos de él, etiquetarlo como "incorrecto" o "negativo"

o incluso "no espiritual", a meditarlo o eliminarlo con medicamentos.

 Gran parte de nuestra medicina occidental

está orientada a la eliminación de los síntomas,

 el silenciamiento de la disrupción,

 el entumecimiento del caos

 y el viaje hacia una "normalidad" socialmente aceptable.

 

Pero a veces, amigos, ¡ya no tenemos ningún interés en "volver a la normalidad"!

 ¡Lo "normal" era el problema, no la solución!

El statu quo necesitaba cambiar.

Era inestable y falso. Los viejos sueños nos mantenían atrapados.

 A veces, nuestra "normalidad" debe abrirse al caos y la crisis.

 Nuestro dolor y tristeza, la frustración, el cansancio y las dudas

 deben sentirse más plenamente que nunca.

 El corazón debe abrirse más completamente.

 Nuestro dolor no es un castigo de un dios que juzga,

 ni un error de un Universo que falla,

ni una evidencia de nuestro fracaso e ignorancia no iluminada,

 sino una enseñanza espiritual profundamente viva.

 

Sé testigo de Jesús en la cruz.

El dispositivo de su tortura se convirtió

 en su máxima invitación a la curación:

el redescubrimiento de su propia Presencia inquebrantable

antes de su encarnación humana, antes del tiempo mismo.

 

Considera la posibilidad de que

dentro de tu sufrimiento se te esté dando una invitación:

 dejar ir, despertar del sueño de la normalidad,

 abrazar la vida en todo su quebrantamiento y asombro.

Enamorarte de donde estás.

 Para salir de la historia del pasado y el futuro,

y volverte hacia el momento presente,

el lugar donde te encuentras.

 

Deja que soplen los vientos,

deja que ardan las tempestades,

deja que todo lo falso se purifique,

deja que todo lo que está muerto permanezca muerto,

deja que la vida explote donde tú estás.

Solo estás siendo invitado a una sanación más profunda,

aunque se sienta como un dolor,

 aunque el corazón esté tierno y en carne viva,

 aunque todavía no puedas sentir tus “mañanas”.

 

Jeff Foster

 

Traducido de un email de Jeff

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